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Apagar el fuego es urgente, prevenir los próximos incendios una necesidad y restaurar las áreas quemadas una obligación

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Sin duda, cuando los homínidos comenzaron a dominar el fuego hace más de 1,7 millones de años, la capacidad de nuestros antepasados de controlar a la naturaleza se incrementó y los humanos emergimos como especie dominante. Este dominio, como ocurre siempre, fue en desmedro de los más débiles. Especies animales y vegetales, procesos ecológicos, ambientes, paisajes quedaron atrás al compás del aumento de la población humana, el incremento de sus recursos tecnológicos y económicos y su nivel de consumo. El fuego fue, y en algunos casos sigue siendo, un recurso para calentarnos, protegernos, cazar y cocinar, malear metales, combatir enemigos y habilitar áreas para la instalación de cultivos.

Aunque el fuego puede ser una herramienta de manejo y  en algún caso funcional para mantener las dinámicas ecológicas en algunos ambientes, el mismo debe ser controlado. Si escapa del control humano, deja de ser una quema y una herramienta para transformarse en un incendio, y cuando éste se desenvuelve en tierras forestales, se lo conoce cómo incendio forestal. Un reciente informe de la Organización Mundial de Conservación (WWF) denominado “Incendios, bosques y el futuro: una crisis fuera de control”, advierte que  a nivel mundial los incendios forestales de 2020 podrían ser peores que los ocurridos durante el  2019, que fue record histórico. El cambio climático, originado en parte por el carbono liberado a la atmósfera por los incendios forestales, la deforestación y la quema de combustibles fósiles, promueve la persistencia de un clima más cálido y seco. A nivel global se estima que el 75% de los incendios son causados por la actividad humana de manera intencional, o por negligencias que permiten que las quemas se trasformen en incendios, y  Argentina no escapa a este análisis global, con escasas erupciones volcánicas y dónde la incidencia de tormentas eléctricas es menor, ese porcentaje puede ser aún mucho mayor.

Año tras año son noticia los incendios forestales que acumulan cientos de miles de hectáreas abrazadas por el fuego. Esto ocurre a la vez que miles de bomberos voluntarios y brigadistas de todo el país luchan con templanza,  y muchas veces con pocos recursos por evitar y controlar estos incendios. Los registros oficiales dan cuenta de miles de focos ígneos detectados que no llegan a ser incendios de amplitud, gracias al esfuerzo de estos hombres y mujeres.

Argentina cuenta con diversas ecorregiones, y en ellas la temporada de mayor riesgo de incendios ocurre en diferentes momentos del año. Según los últimos datos disponibles del Servicio Nacional de Manejo del Fuego en lo que va del año ya se han quemado más de 430.000 hectáreas, principalmente en las islas del delta y en la provincia de Córdoba. Como alerta WWF en su informe, esto se vincula también con los factores climáticos extremos, que se reflejan en la bajante del Río Paraná apenas comparable con una ocurrida en la década del 70’, y en los 130 días sin lluvias significativas en algunas regiones de la provincia de Córdoba.

Los incendios en el país no dan tregua y la situación es cada vez más preocupante: en este momento 13 provincias padecen focos de incendios activos.  Según establece la Constitución Nacional en su reforma de 1994, los estados provinciales son responsables de la gestión de sus recursos naturales, y por ende del control de los incendios forestales. No obstante en el año 2013 se creó por Ley el Sistema Federal de Manejo del Fuego que integra al Servicio Nacional del Manejo del Fuego, las Provincias, la Administración de Parques Nacionales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este sistema colaborativo presta ayuda cuando es necesario y solicitado por las jurisdicciones provinciales, a través de personal capacitado, recursos logísticos y operativos o con la asignación de los medios aéreos.  Pero este año, además de los extremos meteorológicos antes comentados, se suma el contexto de pandemia que dificulta enormemente la movilización de personal desde las provincias..  

En un contexto cómo el actual, toma relevancia la importancia de invertir en prevención de los incendios forestales ya que estudios internacionales indican que por cada 8 dólares invertidos en este aspecto, pueden ahorrarse hasta 100 dólares en logística de control de incendios, a la vez que se evitan los enormes impactos ambientales y sociales que estamos viendo.

Con los fuegos declarados los brigadistas deben contar con los recursos logísticos y operativos necesarios y disponer de los medios terrestres y aéreos acordes para controlar los incendios y salvaguardar la naturaleza y los servicios ecosistémicos que esta provee, las personas, la infraestructura y los bienes materiales.

Particular atención presentan las áreas de bosques nativos afectadas por el fuego, las cuales están protegidas por el artículo 40 de la Ley de Bosques que indica que deben ser recuperados y restaurados y mantener su categoría en el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de cada Jurisdicción.

La emergencia climática nos demanda actuar de manera urgente para controlar y extinguir los incendios activos, prevenir los próximos, iniciar rápidamente los procesos de restauración necesarios para recuperar los servicios ambientales perdidos, y realizar peritajes que determinen las causas e identifiquen y sancionen fuertemente a los responsables. Autoridades nacionales, provinciales y la ciudadanía debe estar a la altura de esta demanda.

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Frazada corta

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A pesar de una incipiente recuperación económica luego del colapso de actividad observado en el segundo trimestre del año, la economía argentina transita días complicados. Hay varios factores a señalar.

Por un lado, el mejor desempeño en mortalidad cada millón de habitantes que mostraba la Argentina en relación con los países más afectados empieza a diluirse. A finales de julio, por ejemplo, con 73 muertos por millón, la Argentina tenía alrededor del 20% de la mortalidad de Estados Unidos, de 8 países europeos con diferente éxito sanitario y de 6 países Latinoamericanos[1]. A finales de septiembre, y sin considerar la reciente corrección realizada por la Provincia de Buenos Aires, la mortalidad había trepado a 365 que era alrededor del 60% de la observada en Estados Unidos y de los países latinoamericanos incluidos en la comparación, y ya alcanzaba al 85% del promedio de los 8 países europeos mencionados.

En segundo lugar, la caída interanual en el PIB y en el empleo observada en el segundo trimestre del año es de las más altas de los países incluidos en el Gráfico 1. La prohibición de despidos y la duplicación en la indemnización no podían atenuar el impacto de la recesión en el segmento de la población donde se sabía que el riesgo era mayor: informales y cuentapropistas.  Este problema es general en otros países de Latinoamérica con la información disponible para ambas variables, como puede verse en ese gráfico. Los datos de Brasil sugieren que sólo una menor caída del PIB fue efectiva para moderar la caída del empleo.

Gráfico 1

En una situación económica con desafíos inéditos no había espacio para que conflictos políticos deterioraran aún más la confianzaClick to Tweet

La estrategia oficial respecto de la pandemia genera dudas que se suman a las tensiones políticas dentro de la coalición de gobierno. En una situación económica con desafíos inéditos no había espacio para que conflictos políticos deterioraran aún más la confianza. Algunos ejemplos de decisiones políticas que agravan las desconfianza  son los cambios sin fundamento técnico en las reglas de juego sectoriales, las declaraciones contradictorias de miembros del gobierno sobre diversos temas, los vaivenes en las regulaciones cambiarias y el llamado impuesto a las grandes fortunas (que en verdad es un desprolijo gravamen a tasas elevadísimas sobre activos productivos y bonos que, en el caso de los radicados en el país, sufrieron pérdidas de valor inusuales por la pandemia y la frágil macroeconomía).

En ese contexto no debe llamar la atención que la renegociación favorable de la deuda en moneda extranjera calmara las aguas sólo un par de semanas y que el proyecto de presupuesto no haya servido como una señal de ordenamiento fiscal y monetario.

Respecto del presupuesto, hay varios interrogantes. Por un lado, la reducción proyectada del déficit primario a la mitad del que habría este año es algo menor a la que arroja un cálculo de política fiscal neutra (ajustada por el ciclo). La intención de aumentar la inversión pública en porcentaje del PIB explica en parte esto.

Pero, además, se supone que se podrá financiar la mitad del déficit primario proyectado con endeudamiento adicional por encima de los vencimientos de capital e intereses que habrá el año próximo. No parece que haya espacio en el mercado local para eso.

Y, finalmente, hay dudas respecto a si se podrá cumplir con el presupuesto en un año electoral. Por ejemplo, se prevé reducir el peso de los subsidios a la energía y transporte, pero eso requiere aumentos de tarifas algo por encima de la inflación proyectada y que los costos no aumenten. Sin embargo, la inflación seguramente será mayor que el 29% previsto en el presupuesto, pero no es claro si la mejora nominal en la recaudación que genera una mayor inflación se utilizará para reducir el déficit primario respecto del proyectado o si ampliarán las partidas de gasto.

El déficit primario proyectado para lo que resta de 2020 y para todo el 2021 (1.1 billones de pesos en el último cuatrimestre del año y 1.6 billones para el año próximo) representan alrededor del 120% de la Base Monetaria de agosto. Si no se consigue colocar deuda para financiar una parte de este desequilibrio y dadas las restricciones para continuar con la esterilización, la emisión resultante sería importante: equivale a un promedio de 5% mensual hasta finales de 2021. Si se puede colocar deuda por el 20% del déficit primario (o esterilizar), la emisión sigue siendo alta (algo más de 4% mensual de promedio).

Nótese que colocar deuda o esterilizar más (que en el contexto actual es financiar al Tesoro con los depósitos de las entidades financieras a través del BCRA) requiere mejorar la confianza y ello parece estar fuera del alcance del gobierno.

Una visión económica alejada de lo que quienes ahorran e invierten suponen que funciona, la falta de credibilidad en el programa fiscal y monetario, y una apuesta a que controles cambiarios cada vez más intrusivos podrán resolver el problema de credibilidad es una combinación letal para la normalización de la economía. En el pasado, las extravagancias en la visión económica de la coalición política a cargo del gobierno podían compensarse o bien con elevadas reservas netas en el BCRA o bien con superávits gemelos (ver Gráfico 2). Hoy se cumple sólo con una condición: alto excedente de dólares, pero hay muy pocas reservas y el déficit fiscal es alto y, para peor, se financia en gran parte con emisión.

Gráfico 2

En este contexto, el gobierno enfrenta el típico dilema de la frazada corta. La verdadera solución pasa por agrandar la frazada. Ello es posible o bien si mejora (mucho más) el precio internacional de la soja, o si la coalición gobernante deja de lado las extravagancias económicas y se encolumna detrás de un programa fiscal y monetario austero bajo el paraguas del FMI.

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¿Cómo cancelo mis deudas?

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Con el objetivo de ordenar las finanzas, que cada uno de nosotros manejemos nuestras finanzas responsablemente, hoy vamos a reconocer nuestro nivel de endeudamiento y que estrategias podemos poner en marcha, para eliminarlo. Fundamenta este punto, tomar conciencia de cuan cerca o lejos estamos de lograr nuestra  libertad financiera o seguimos en el círculo de trabajar solo para pagar las deudas.

Muchos expertos dicen que el total de los pagos mensuales destinados a pagar deudas, es decir, las cuotas e intereses de la tarjeta de crédito, hipoteca, prenda del auto y de los demás préstamos, no debe exceder el 35% de los ingresos mensuales. Con independencia del porcentaje que nuestras deudas representan sobre nuestros ingresos, los siguientes síntomas pueden indicar un exceso de endeudamiento.

  • No sabe exactamente cuánto dinero debe. Utiliza varias bancos, préstamos personales, financieras, y tenes como premisa comprar en cuotas, ya sea desde la nafta hasta un mueble o un viaje, y si te preguntara cual es total que debes y no sabes en forma rápida porque no llevas el control.
  • No puede ahorrar debido a los pagos de deudas, o simplemente no tiene conciencia o asimila el concepto del ahorro, vive el hoy, sin previsiones para el mañana.
  • Tiene como costumbre pagar sólo la cuota mínima mensual de la tarjeta de crédito. Simplemente adeuda o juega con el pago mínimo de sus distintas tarjetas, porque no le alcanza o por irresponsable.
  • Ha pedido un préstamo para pagar otro. Desde el momento que debe pedir un préstamos para pagar otro. Ha tenido que pedir un aval a un pariente para poder obtener crédito. No ha alcanzado sus garantías personales, y tuvo que molestar a un familiar para pedir que sea garante de un préstamo. Estas en problemas
  • No tiene un fondo de emergencia para imprevistos. No tiene conformado un importe como fondo a ser utilizado en caso de robo, enfermedades etc.
  • Ha recibido notificaciones del banco por atrasos en los pagos. Llamados telefónicos e intimaciones escritas en el domicilio.

Si tiene uno de estos síntomas, está en problemas, tiene un exceso de endeudamiento. Depende de decisiones financieras cambiar esta situación.

Plan para  pagar mis deudas: Encontrar la manera de salir de estas deudas es posible, siempre y cuando haya un flujo de caja, contar con un haber mensual, un trabajo. Estos son algunos  de los puntos del plan:

  • Tomar conciencia de nuestras finanzas, y tomar las  riendas de nuestra vida y de nuestro dinero, detallar exactamente cada deuda que se contrajo, acreedor, banco, plazos, tasa interés, cada ingreso que tenemos y gasto que realizamos.
  • Solicitar la refinanciación de nuestras deudas a un banco: Esta modalidad introduce cambios en las condiciones de un financiamiento ya otorgado, plazo y tasa, esta opción puede tomarse antes de exista un atraso.
  •  Abstinencia financiera: Consiste en luchar contra esa necesidad de gastar rápidamente en cosas innecesarias. Gastar solo en las cosas más vitales, comida, alquiler, traslados.
  • Armar  un plan en el tiempo  para deshacerse de las deudas: Una proyección en el tiempo, metas mensuales, esto no es inmediato, un plan de cancelación de deudas  puede tardar por ejemplo dos años,
  • Para que funcione, tiene que fijarse un gran objetivo que estimule nuestras emociones. Un gran disparador. Un “para que hago esto”, “hago esto porque en dos años”, “este mismo día yo voy hacer tal o cual cosa”.
  • Vender bienes innecesarios: Hay muchas aplicaciones para poner a la venta por ejemplo tus bienes muebles.
  • Deje de gastar con su tarjeta de crédito – Si fuera necesario, corte las tarjetas de crédito, escóndalas o guárdelas en un cajón bajo llave.
  • Buscar una nueva fuente de ingresos adicional, trabajar 4 horas al día, en estos casos no es suficiente, disponiendo de media jornada liberada, hay que inventar otra fuente de ingresos.

 Siempre se puede. Anímese a tomar la decisión.

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Podría ser rico… si quisiera

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La sabiduría sirve de freno a la juventud, de consuelo a los viejos, de riqueza a los pobres y de adorno a los ricos.

Diógenes.

La filosofía y la economía parecen caminar por veredas diferentes. La primera circunscripta injustamente a un ámbito meramente especulativo y subjetivo; la segunda en la primera plana de las preocupaciones de gran parte de la población, con un matiz lleno de práctica y objetividad. Sin embargo podemos encontrar varios puntos de encuentro entre sus sinuosos caminos históricos.

No hace falta mirar tan cerca en el tiempo: tanto en la modernidad de Locke como en la escolástica de Santo Tomas de Aquino, la economía aparece siempre desde un foco filosófico y reflexivo. Pero les propongo viajar más atrás, allá en ese siglo VI a. C en Grecia, en donde se dice empezó a darse el paso de la explicación mitológica a la racional y con ello, el origen de la filosofía occidental.

¿Cuál es la relación entre un filósofo y la riqueza? ¿Qué lugar ocupan el dinero y el poder en esa majestuosa antigüedad griega? Veamos algún ejemplo y con él, los puntos de contacto entre la filosofía y la economía que tranquilamente podrían servirnos para pensar nuestro presente.

El viaje comienza en Mileto, actual Turquía. Allí vivía quien fue considerado uno de los 7 sabios de la antigüedad y pionero del pensamiento racional: Tales. La vida de estos pensadores antiguos generalmente nos llega por intermedio de anécdotas que otros autores como Aristóteles o Platón recogen de sus contemporáneos. Se dice que Tales era un pensador casi constante, inquieto, que miraba mucho los astros y que conocía los alcances intelectuales de Egipto. Ustedes se preguntarán ¿Qué tiene que ver esto con la economía? Ahí vamos.

Mucho tiempo se estigmatizó al saber filosófico como “inútil” ya que sus alcances parece que estaban más en las ideas que en las prácticas mismas, sin embargo Tales demostró que el poder de la observación y la deducción son tan fuertes que si uno se preocupara más por cultivarlas, hasta podría vivir mejor. ¿No es acaso el corazón de la economía velar por los recursos necesarios para la supervivencia? Resulta que Tales caminaba un día mirando los astros con tanta pasión que cayó en un pozo y una esclava que pasaba por allí le recriminó, que de tanto mirar el cielo olvidaba lo que estaba en sus pies. La anécdota está llena de simbolismo porque para el griego el esclavo no puede más que mirar sus pies, está vinculado solo a lo mundano, el filósofo puede ver más allá. Cansado de ser blanco de este tipo de comentarios decidió hacer lo siguiente: realizo cálculos de astronomía y llegó a la conclusión de que en un futuro no tan lejano, existiría una gran cosecha de aceitunas. Comenzó a vender lo poco que tenía y a alquilar todos los molinos de aceite de Quíos y Mileto a módico precio ya que nadie competía con él. Cuando el momento oportuno se presentó, todo el mundo lo buscaba para acceder a sus molinos, y él se los alquiló al precio que quiso abrazando una considerable suma de dinero. Su mensaje fue: “ es fácil para los filósofos enriquecerse, si quieren, pero que no es eso por lo que se preocupan” (la cita se encuentra en la Política de Aristóteles)

Esta sería la primera mención histórica de la creación y uso de opciones (un tipo de contrato que da al comprador el derecho, pero no la obligación de vender o comprar bienes a un precio pactado de antemano en una fecha futura). (Guillermo Carvajal)

Aristóteles recoge estas ideas aunque él también sabía que por más altruista que sea el pensar, hay que tener todas las necesidades básicas cubiertas para poder hacerlo. No se puede reflexionar sobre temas universales con hambre o ¿sin un esclavo? Lo charlamos la próxima columna.

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Apuntes de fronteras cerradas

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Del otro lado del teléfono, la voz sonaba sorprendida. Los datos mostraban a Misiones con un crecimiento de ventas a contramano del resto del país, donde todavía no hay recuperación en medio de la pandemia que profundizó la recesión que sofoca al país desde fines de 2018. En septiembre el patentamiento de cero kilómetros en Misiones creció 27 por ciento interanual, pero también en relación con agosto. ¿A qué obedece este fenómeno después de una caída del 47 por ciento durante 2019? “Un poco de fronteras cerradas, pero también el buen momento de actividades como la yerba mate o la madera”, explica la empresaria al teléfono. Se vendieron muchas unidades de alta gama y destinadas al transporte. Aunque también, por primera vez en el año, hubo un crecimiento real en la venta de planes de ahorro. Las restricciones a la compra de dólares pueden incluso estimular esa modalidad: la cuota de un auto medio está en promedio por debajo de los cien dólares más impuestos. 

El dato se conoció horas después de una extensa reunión de las concesionarias con el Gobierno provincial, en el que se acordó una serie de medidas para que las empresas recuperen rentabilidad. Se acordó el incremento de 1 a 3 millones del tope para beneficiarse de la bonificación por venta de vehículos y se amplió el Ahora Patentamiento para vehículos usados que se vendan y radiquen en Misiones. 

Pero después de la sorpresa inicial, los datos: no es el primer indicador que muestra a Misiones haciendo punta en la recuperación. El consumo de cemento está en niveles altísimos y tuvo a la tierra roja como la única con saldo positivo en los últimos cuatro meses, lo que implica una recuperación bastante por encima de los niveles pre pandemia.

Esos indicadores económicos se traducen en los indicadores económicos. Aunque la pandemia disparó el porcentaje de desocupación, la pobreza cayó en comparación con 2020 y muestra a la capital misionera con la menor tasa de la región.

Como contraste al aumento promedio  nacional al 49,9 por ciento (cinco puntos por encima de la herencia en alza dejada por Mauricio Macri, la capital misionera logró contener la pobreza. En el primer semestre de 2019 el 28,6 por ciento de los hogares estaba en esa situación, con el 39,8 por ciento de la población. Un año después la pobreza bajó a  27,1 por ciento de los hogares y  38,1 por ciento de la población. En el primer trimestre de este año, de acuerdo a los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, la pobreza en hogares era de 32,1 por ciento.

La capital misionera está entre las diez provincias con menor cantidad de hogares pobres y es una de las cinco donde bajó la pobreza. En el Gobierno aseguran que la baja se produce por una doble condición: inflación a la baja y fronteras cerradas en la segunda mitad del semestre. Eso hizo que el mayor circulante de dinero interno, mitigara los efectos de la parálisis de algunos sectores de la economía.

Misiones tiene la tasa de pobreza más baja del NEA y por debajo de la media nacional con una caída de 2 puntos porcentuales. Además, la indigencia fue del 5,1%, también la menor del NEA, cayendo tres puntos. De este modo, en el último año, 4.465 personas lograron dejar de ser pobres en el principal aglomerado misionero

Los datos que más preocupan son los de la desocupación, ya que el segundo trimestre cerró con 8,2 por ciento en Posadas, contra 2,4% del primer trimestre, lo que elevó de cuatro a trece mil el número de desocupados. La pérdida de ocupación afectó especialmente a cuentapropistas y trabajadores informales, ya que el empleo registrado se mantuvo estable en los últimos meses. 

¿Se puede hablar de reactivación? Alejandro Pegoraro desgrana en su columna en Economis algunos indicadores clave. En el Gobierno sostienen que la combinación de cierre de fronteras con una buena administración de la economía que apenas se detuvo en la pandemia, ha generado un flujo de divisas interno que permitió una rápida recuperación por encima de cualquier otro distrito. En esa línea, el gobernador Oscar Herrera Ahuad fue uno de los más cautos en materia sanitaria, pero al mismo tiempo, uno de los que mayor velocidad le imprimió a la reactivación económica, con protocolos particulares para cada uno. No hubo apuro en los permisos sociales, pero sí inmediatez en lo económico. Esa focalización es también una herramienta que puede usarse ahora para, eventualmente, retroceder si es necesario dado el crecimiento de los casos de coronavirus. Septiembre fue el mes negro, con una duplicación de los casos en comparación con agosto y en los últimos días se dieron los picos de reportes, aunque todavía muy lejos del epicentro de la pandemia, en el gran Buenos Aires y otras provincias mucho más complicadas. Los números sanitarios de Misiones están entre los mejores del país, con un sistema público que en más de seis meses, todavía no fue exigido al máximo. 

Prácticamente no hay sector de la economía que no haya recibido una asistencia del Estado provincial y desde el inicio de la pandemia se ha trabajado para atender las demandas particulares de cada sector. 

El turismo es, por obvias razones, el más complejo de resolver, pese al permiso de la circulación interna. El Gobierno decidió jugar fuerte ahí con una rebaja de Ingresos Brutos exclusiva para Puerto Iguazú, de cinco a 2,5 por ciento, potenciar el Ahora Turismo, extendiendo el programa a todos los fines de semana de noviembre y diciembre y un plan de compra anticipada, con fondos de la Provincia, que después será revendido, pero que significará una inyección inmediata a los hoteles. Buena parte de los beneficios se destinó exclusivamente a Iguazú, como ciudad que vive del turismo. 

Sin embargo, el sector no parece haber quedado conforme. Se llegó a hablar de “insolvencia” si no se abre las puertas al turismo nacional e internacional. Pero eso depende de las cuestiones sanitarias y no únicamente de decisiones políticas. 

Lo cierto es que además de la rebaja de Ingresos Brutos por dos años, la condonación de los intereses y la refinanciación de las facturas acumuladas por la energía eléctrica, el Estado ha aportado mucho en la ciudad de las Cataratas. Según números oficiales de la Nación, 50 empresas recibirán ahora 90,8 millones de pesos no reembolsables para sostener a poco más de mil trabajadores. Desde el inicio de la cuarentena fueron más los recursos que llegaron directamente a las empresas. 

Entre marzo y septiembre, recibieron 95 millones por Asistencia al Trabajo y la Producción, 80 millones por el Ingreso Familiar de Emergencia, 10 millones por un plan de Aptur y otros cinco millones por IFE turístico. Entre octubre y marzo del año que viene llegarán otros 100 millones por ATP, 80 de IFE y otros 60 del IFE turístico. En total, 510 millones de pesos no reembolsables. Hay empresas que recibieron más de diez millones para cubrir sus gastos. 

A eso se debe sumar la quita del 95 por ciento de las cargas patronales, la condonación de deudas y créditos a tasas subsidiadas. Llamativamente, algunos empresarios insisten por más y casi que miraron con desdén lo propuesto por el Gobierno, aunque otros reconocen que el diálogo que tienen en Misiones no se registra en otras provincias. 

¿Es mucho? ¿Es poco? Siempre depende de la lupa. Pero las medidas para el turismo prácticamente dividieron a la provincia en dos: solo Iguazú recibe una baja de Ingresos Brutos -la actividad turística- y quitas en las facturas de energía -las empresas-. En El Soberbio, nadie protestó por lo conseguido. 

De todos modos, el martes seguirán las negociaciones con el sector turístico de Iguazú en una reunión en la que harán de locales. Se espera la presencia del ministro de Turismo, José María Arrúa, del de Hacienda, Adolfo Safrán, Gobierno, Marcelo Pérez y de Salud, Oscar Alarcón, además de entidades empresariales. 

El Estado debe atender las demandas de todos y en la pandemia, son tantas como finitos los recursos. El turismo, aunque cuente con mucha inversión privada, está atado a la suerte de un recurso natural, que es de todos y cuya custodia es, otra vez, una mochila estatal. 

El sector forestal también desdeña el rol del Estado en este momento. No por poco, sino por mucho. La industria está que trina en contra de la fijación del precio de la materia prima para la pasta celulosa y los aserraderos, definida el viernes -por primera vez en la historia- en torno a los 20 dólares la tonelada. 

Es una ley que va a generar consecuencias negativas para la forestoindustria”, señaló el presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná, Román Queiroz, alineado a la postura de la compañía Arauco, principal exportadora de pasta celulosa de la provincia. 

El sector industrial plantea que el Instituto Forestal Provincial no está facultado para fijar precios mínimos, sino para “acordar” entre los distintos actores de la cadena foresto industrial el precio de los productos forestales y que la fijación de precios mínimos con una pretendida penalidad por incumplimiento resulta una amenaza contra la sana competencia, toda vez que puede forzar un incremento de precios en el mercado “aguas abajo”, que perjudique a los consumidores y al interés económico general. En efecto, la ley habla de acordar entre los distintos sectores de la cadena forestoindustrial el precio de los productos forestales. Pero advierte que ese precio resulta de un estudio de costos de producción elaborado por el órgano asesor, según condiciones y estándares de calidad, que los sectores deben respetar. “El incumplimiento del mismo hace pasible al infractor de multas que fija la reglamentación”, aclara la ley.

Horas antes del primer acuerdo de precios, los empresarios pidieron tiempo para analizar el impacto de costos y algunos dijeron desconocer la ley de creación del Instituto Forestal y sus alcances. Pero la ley se aprobó el 29 de septiembre de 2016 y ya en el debate legislativo se planteaba un precio promedio de 20 dólares por tonelada de raleo. 

En medio, el gobierno de Mauricio Macri armó una mesa forestal con los principales jugadores y eliminó retenciones a las exportaciones de pasta celulosa. Se redujeron los impuestos provinciales a las exportaciones, entre otros beneficios. Se prometían inversiones y multiplicar exportaciones. Ni una ni otra se cumplieron. 

El productor forestal no recibió más por la madera, insumo esencial. Los valores actuales promedian entre nueve y once dólares la tonelada de materia prima. La pasta celulosa se vende a 600 dólares. Ahora recibirán 600 pesos más por tonelada. Es muy discutible afirmar que las empresas hacen más o menos inversiones dependiendo de la mayor o menor injerencia del Estado. Durante los últimos cuatro años sin pandemia, cerraron 24.537 empresas en el país, bajo un Gobierno que despreciaba el rol del Estado, pero que dejó inflación y endeudamiento récords. La lluvia de inversiones nunca se concretó.

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