CON SELLO PROPIO

El desarrollo tecnológico se adjudicó el Premio Joven Empresario Misionero

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Facundo Argañaras, uno de los creadores de Tacurú lab un laboratorio que diseña prototipos en Oberá fue distinguido con el Premio Joven Empresario Misionero, que promueve la Comisión de Jóvenes Empresarios de la Confederación Económica de Misiones (JECEM) y que se entregó en la mañana de este jueves en el Salón de la Dos Constituciones de la Legislatura Provincial.
Argañarás de 28 años, diseñador industrial de profesión, quien desarrolla su actividad en Oberá, representará a Misiones en el Premio Joven Empresario Argentino, certamen que promueve la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) y que se realizará en marzo del año que viene.
En esta oportunidad fueron cinco las menciones de honor entregadas: Oficio, Desarrollo Productivo, Iniciativa Emprendedora, Desarrollo Sustentable y el mencionado Desarrollo Tecnológico adjudicada por Tacurú lab.
Distinciones:
Estuvieron presentes en la entrega, el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Gerardo Díaz Beltrán, el titular a cargo de la CEM, Alejandro Haene, el presidente de la rama juvenil de la CEM, Bruno Sanguinetti, el último ganador del premio Matías Sevely, quienes compartieron las exposiciones de protocolo junto a los diputados Nicolás Daviña, Natalia Rodríguez y Juan Pablo Ramírez.
Además de los nominados para la premiación participaron también de la ceremonia, legisladores provinciales, ministros del gabinete provincial y representantes de otros estamentos del estado provincial.
Menciones de Honor
El premio Joven Empresario Misionero reconoce a emprendedores de entre 18 y 40 años que durante 2018 se han destacado en el desarrollo y la proyección de una empresa por incentivar la capacidad competitiva, la innovación, la creación de riqueza y el fomento del empleo en la sociedad argentina.
Iniciativa emprendedora:
Marcelo Tronzano por el desarrollo de la marca Café París, un emprendimiento con cinco años de antigüedad que ya cuenta con dos locales en Posadas distinguiéndose por la cafetería de calidad y pastelería de elaboración propia.
Desarrollo Productivo: Guillermo Silvestre Grudke, propietario de yerba mate Picada Vieja. Elaborada en Guaraní con el sistema barbacuá.
Totalmente orgánica. Un emprendimiento familiar que lleva nueve años.
Desarrollo Sustentable: Sebastián Preuskschat, de Oberá. Propietario de Nativo, que produce mochilas y accesorios con materiales reciclados, en estado de desperdicio por lo que cada diseño es único.
Oficio: Julián Antonio Vogel, de Capioví. Propietario de Chule. Junto a su familia fabrican muebles de pino estandarizados. Vende en la provincia y está ganando mercados en Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Río Negro.
Desarrollo tecnológico: Facundo Argañaras , propietario de Tacurú lab junto a su novia Giselle Kleiben. Diseña todo tipo de productos, desde una caja de té Premium, dispositivos para trasladar bebidas en un automóvil y rompecabezas para hoteles de Iguazú.
Reconocimientos
En la oportunidad, además de las distinciones, cada uno de los ganadores recibió una estatuilla de Andrés Guacurarí, deferencia del presidente del Parlamento Provincial, Carlos Rovira.
Además, por iniciativa del titular de la CEM, los ganadores accederán a una membrecía, para formar parte sin costos societarios de las cámaras de sus respectivas zonas de influencia, con el fin de que puedan interiorizarse y participar de la actividad gremial empresaria.

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G20: Melania Trump se llevó de regalo una obra de arte del misionero Andrés Paredes

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El recorrido cultural es parte de la cumbre del G20, pero sólo para las parejas de los mandatarios. Así, este sábado por la tarde, del mismo modo que lo hizo el viernes en la Villa Ocampo, Juliana Awada se convirtió otra vez en anfitriona de las primeras damas para mostrarle uno de los espacios más destacados de la ciudad de Buenos Aires, el Museo de Arte Latinoamericano (Malba), en el que el misionero Andrés Paredes se convirtió en protagonista al regalar su obra a la esposa del presidente de Estados Unidos.

La elección de un museo privado, basado en la colección que donó el empresario Eduardo Costantini, generó polémicas, pero desde Presidencia aclararon luego que se eligió ese museo y no uno público y enfocado en arte argentino, porque buscaban darle “una impronta latinoamericana” a la experiencia artística que iban a tener las primeras damas. Y eso fue.
Las esposas de los presidentes llegaron al museo de Palermo a las 11.30. También se sumó la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta, que está en el G20 no como representante de su país sino como parte de la delegación de las Naciones Unidas. Las mujeres se tomaron una foto de familia en el ingreso al museo, escoltada por los granaderos. Allí se las vio distendidas y muy especialmente divertidas a Máxima con la esposa del presidente Macri.
Después, las primeras damas y la reina tuvieron un almuerzo que fue especialmente creado por el chef Fernando Trocca. El cocinero les planteó una propuesta gastronómica “sin carne”, producto protagonista de la comida que les hizo el viernes Francis Mallmann en Villa Ocampo. No almorzaron en el restaurante del Malba sino en otro espacio del museo y, en un menú por pasos, comieron langostinos del Sur, cerezas y damascos.
En la visita de las mujeres de los presidentes al museo participaron 10 reconocidos artistas plásticos argentinos, como Marta Minujín, Nicola Constantino y Diana Aisenberg, que les entregaron una obra de regalo a cada una de las participantes.
Además, en el auditorio del Malba, los artistas exhibieron una decena de sillas intervenidas para simbolizar el compromiso con las acciones artísticas que se realizarán en 2019 en los Espacios de Primera Infancia (EPI) del país, una iniciativa que se enmarca en el Plan Nacional de Primera Infancia presentado también este sábado por Awada.

Después del almuerzo fue la recorrida por la colección, que duró menos de una hora y la guió el propio Constantini. Melania Trump y Máxima fueron las únicas dos ausentes con aviso, “por otros compromisos”, aunque no se informaron cuáles.
Las acompañantes de los líderes que asisten a la cumbre del G20 recibieron como regalos obras de los artistas argentinos que participaron de la visita de hoy al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde la primera dama argentina, Juliana Awada, presentó un proyecto que une arte e infancia.
La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, recibió “De la selva”, obra hecha en papel calado a mano y pintado por Andrés Paredes.

Andres Paredes (Apóstoles, Misiones, 1979) es artista visual y diseñador argentino, egresado de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Misiones. Participó de clínicas de análisis de obra con los siguientes artistas y críticos: Tulio de Sagastizábal, Pablo Siquier, Jorge Gumier Maier, Roberto Echen.

En 2018 Participa en la instalación Eternity de Maurizio Cattelan durante Art Basel Cities Buenos Aires, y obtiene el primer premio del Concurso en la categoría forma y composición.

Exhibe dos muestras individuales: Eternal Springs en la Galería Samara de Houston y El interior del paisaje en el Museo Estevez en Rosario, Santa Fé.

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La sommelier de Campo Viera, Marcia Piñeiro, anticipa cómo será la semana del producto misionero que mejor se vende en el mundo

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Se viene la semana del “Té Argentino”, siete días para promocionar las propiedades de la infusión y las formas de consumo. Será del 8 al 15 de diciembre con disertaciones, degustaciones en Misiones y Buenos Aires.
El “Te Argentino” es una manera de denominar al té misionero, ya que en nuestra provincia se produce el 96% de la infusión, mientra que Corrientes osenta el resto. El té es el principal producto de exportación de Misiones, casi todo lo que se produce, se vende, y está presente en los mercados más competitivos.
La propuesta es impulsada por el Clúster del Té, con apoyo del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Gobierno de Misiones. Desde el 8 de diciembre el lugar de encuentro será la sede del Ente Municipal de Turismo Iguazú (ITUREM) con una serie de disertaciones y exposiciones de productos. Finalmente, el 15 de diciembre “Día Internacional del Té”, se cerrará la semana de actividades en la “Casa de Misiones”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
De un tiempo a esta parte, el té ha ido ganando cada vez más relevancia en Argentina. Y es que de la mano de una tendencia hacia el “refinamiento” de los sentidos, han ido surgiendo muchas casas de té, escuelas de cata y marcas de autor.
Pero no sólo el consumo de este producto es importante en el país, sino que localmente también existe una tradición centenaria de producción de té (Camellia sinensis), siendo uno de los principales exportadores a nivel mundial. Los productos que se comercializan son fundamentalmente té negro y también té verde y té rojo en menor proporción.
Pese a todo, el país no es reconocido entre “los mejores” en el área, situación que más de uno quiere que cambie. Para ello se busca estimular a los productores tealeros del país para alcanzar nuevos estándares de calidad de producción y elaboración, fomentando la diversificación en la elaboración de tés especiales. Esto permitirá un cambio de imagen del té argentino como producto de alta calidad y buena taza dentro de la comunidad tealera argentina y en el mercado externo.
La zona productora en la Argentina se desarrolla en las provincias de Misiones y Corrientes, que juntas constituyen la región más austral del mundo en la que se cultiva el té (entre los 26 y 28º latitud Sur). Un rasgo distintivo del mercado local es que el 100% de la cosecha se realiza en forma mecanizada.
La “Semana del té argentino” propone posicionar el producto en el mercado interno, con distintas actividades del 8 al 15 de diciembre. Desde Misiones para todo el país, el té más austral del mundo se promocionará de la mano de técnicos, productores, sommeliers, chefs y bartenders, así lo adelanto la sommelier Marcia Piñeiro a Economis integrante del Cluster del Té.

La “camellia sinensis” en Argentina se produce en las provincias de Misiones y Corrientes. “El evento se realiza con el fin de promocionar el consumo, visibilizar la producción, difundir los atributos del té producido en el país y fomentar el turismo en el sector tealero”, detallan desde la organización.
“La idea es hacer el lanzamiento en la provincia productora que es Misiones y se eligió Iguazú por el afluente turístico que tiene y después el cierre lo haremos el 15 de diciembre en Buenos Aires, en el marco del día internacional del Té”, explicó la sommelier Marcia Piñeiro.
La sommelier explicó que durante toda la semana habrá promociones en las casas de té, en las redes sociales, como así también en Campo Viera (la capital nacional del Té). También habrá visitas a la zona productora.
Destacó que con los nuevos hábitos de consumo que apuntan a la “alimentación saludable” hay un reposicionamiento del Té como infusión y como alimento. “El té en general tiene las mismas propiedades en todo el mundo. El té misionero cubre todas las necesidades nutricionales que deben cubrir. Ahora se apunta a un público más joven, porque antes el té se veía como algo para la gente grande o como medicina”, comentó.
Reconoció que los productores misioneros estaban acostumbrados a hacer el té industrial, para envasar en saquitos. Pero ahora también hay quienes apuestan a la producción del té en hebras, que es como se consume en el mundo.
“Siempre nos comparaban como que el té argentino no era de la misma calidad que de los otros países. Pero es porque es para otro tipo de té, el industrial obviamente difiere el sabor”, explicó.
Indicó que ahora hay un grupo de productores que están comenzando a producir té en hebras, lo cual le da “más protagonismo al productor”.
“Misiones produce el 96 por ciento del té y el resto se produce en Corrientes. Por el tipo de suelo y las condiciones climáticas, que son únicas en el país”, explicó Piñeiro.
Este tipo de oferta les generó otro tipo de mercados a los productores locales, que ahora pueden elegir entre entregarles a los industriales para hacer té industrial o decidirse a hacer negocios con el té en hebras “tratando de insertarse en la calidad del mundo”.
La diferencia del té industrial es que si bien tiene buen color, le falta “cuerpo, aroma y sabor a la infusión”. Lo cual requiere afinar el sistema de la producción del té.
El problema de ofrecer té en hebras es el packaging que requiere para poder preservar las propiedades de las hebras. El té industrial en saquitos es fácil de embalar y enviar a los mercados extranjeros. “Falta mejorar esa mercadotecnia que requiere el té. Es algo novedoso, pero por suerte los productores se han animado y lo vamos a ir resolviendo”, explicó Piñeiro.
Como todo producto para poder encontrar nuevos nichos de mercado, debe afinar la calidad de lo ofrecido. Para ello se ha venido trabajando en los últimos años mejorando los procesos productivos.
A la par se ha trabajado en “la culturización” del consumidor, pero aún faltan lugares donde aprender “la forma correcta de tomar el té”.
Piñeiro destacó que el té se consume todo el día, mayormente frío como “tereté” o té helado en Misiones por el clima.

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Monsú, titular del IAAVIM: “En enero se rodarán cuatro películas en Misiones que van a mover 40 millones de pesos”

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Axel Monsú -35 años- nunca imaginó que iba a estar algún día poniendo en marcha un instituto de cine provincial. Mucho menos cuando recién salía de la secundaria y el cine no figuraba dentro de sus posibles caminos. “Hasta que me crucé con un misionero que volvía de Italia, de haber trabajado con Federico Fellini y otros grandes directores”, rememora, en la redacción de Economis.
El camino que lo llevó al IAAVIM arrancó hace más de diez años, junto a un grupo de profesionales del cine, artes audiovisuales y gente de la cultura que en 2014 finalmente lograron la sanción de la ley provincial del cine.
Hace más de cinco años que Misiones lidera distintas iniciativas para promover la producción cinematográfica y audiovisual en la provincia, no sólo con fines de promoción cultural. Por ejemplo, elaboró una guía con locaciones donde seleccionó escenografías que podían servir indistintamente para una película de la selva, de terror, de playa o un thriller en la ciudad. También realizó el Festival de Cine de Iguazú en 2014 con la idea de repetirlo anualmente. El festival fue bastante exitoso, pero la crisis después dejó este evento para un futuro relanzamiento.  

Apuntalada por la extraordinaria geografía y paisajes selváticos y rurales, Misiones ve en el cine y las producciones audiovisuales, una posibilidad más de generar oportunidades y mover la economía local.
Películas filmadas en suelo misionero
Monsú cuenta que desde enero próximo, cuatro películas comenzarán a rodarse en la provincia. Tres son producciones misioneras y una es una co-producción. Tienen un presupuesto total de 40 millones de pesos que se volcarán inmediatamente a la economía de la provincia.
“De esos 40 millones de pesos, 14 millones de pesos los traen los productores misioneros de fondos Nacionales y aportes privados, a esto se suman los aportes del IAAVIM, de 4 millones de pesos. El cine misionero entre enero y marzo está trayendo dinero a la provincia, dinero que contribuye al movimiento de la economía.  Solo en cuatro proyectos que apoya el IAAviM y a esto hay que sumarle otros proyectos que se realizan por fuera”, enfatizó.
La crisis se siente en el cine, claro que sí, lo de Misiones no refleja la realidad de la mayoría de las provincias, es un espejismo. Después de San Luis fuimos la primera provincia en tener la ley de artes audiovisuales, que no fue fácil, la trabajamos durante muchos años y participó mucha gente en esto. Después se sumó Córdoba y este año Tucumán”, señala.
El camino de fundar una industria cinematográfica local es arduo. Por ejemplo, para poder facilitar acceso a los fondos del INCAA para filmar, el IAAVIM apoyó películas que sirvieron para generar antecedentes entre los productores locales.
Algunas de las películas que se hicieron son “Una especie de familia” (Diego Lerman) y “Los Vagos” (opera prima de Gustavo Biazzi).
Unas 200 personas trabajaron durante tres meses en ‘Los Vagos’, fue una producción importante para nosotros, una particularidad que tiene el cine es que pone circulante en la calle rápidamente, porque son 200 personas contratando servicios, comida, ropa, movilidad, hoteles”, detalló.

“Nosotros como Provincia entre 2017 y 2018 invertimos 11 millones de pesos en proyectos. Es dinero que les dimos a los productores. Es plata para filmar, se lo dimos a diez proyectos y esos proyectos generaron una inversión de 66 millones en la provincia, porque trajeron fondos del INCA. El Instituto Nacional te pide siempre una contraparte, que pongas algo de plata, si sos un privado no podés tener un millón de pesos, y eso es el respaldo que brinda la Provincia a través del IAAviM y del fondo de Crédito de Misiones”, afirmó.
“La particularidad de nuestra actividad es que  hay directores y productores que son monotributistas y terminan moviendo 13 millones de pesos en un lapso de 12 meses o menos”, señaló.
Las  películas y series apoyadas por la provincia estuvieron en festivales como Mar del Plata, San Sebastián, Dubai, la India, Málaga y están llegando a plataformas como Netflix. Y también tuvieron cierto éxito en la visualización entre espectadores, asegura Monsú.
 
La ley de producción audiovisual  o ley del cine
“El proceso de construcción de nuestra ley fue utópico, sumamente participativo, logrando un instituto de planificación participativa y descentralizada, donde el sector define su plan de trabajo y ejecución presupuestaria a través de sus reuniones de Distrito y consejo directivo”, explica.
“Una vez sancionada la ley, el Ejecutivo provincial, dio una gran posibilidad convocando a quienes estuvieron militando el proyecto durante diez años, para estar en su puesta marcha”, dice Monsú, cuyo cargo es el de Coordinador Legal y Técnico del IAAVIM.
Este nacido en Córdoba y criado en Colonia Alberdi, que homenajeó a su pago chico con un documental (“Origen Chapá”) estuvo hace poco en el festival de San Sebastián representando al IAAviM , buscando abrir más puertas.
Un grupo heterogéneo de productores audiovisuales, directores, guionistas, camarógrafos, realizadores y gente vinculada a la cultura, cada vez más amplio y que milita en una causa común: construir una industria del cine y la producción audiovisual. Y si es con una identidad misionera, mucho mejor.
“Desde el IAAviM,  buscamos abrir puertas, trabajamos para que los productores de acá, además de la producción propia, se asocien con otros de Buenos Aires o de otros lugares del mundo, estuvimos trabajando mucho en generar herramientas para que los profesionales puedan acceder a los fondos nacionales”, relata Monsú.

“El fondo del INCAA es nacional, pero todos sabemos que  históricamente el cine se produce en Capital Federal, con la ley de medios audiovisuales en 2010 se fueron generando recursos y fue creciendo la producción en las provincias, pero no había cupos federales”, señaló.
 
Su vinculación con la política
Monsú no es político, ni militante, ni nada que se le parezca. “Me sorprendió cuando me convocaron para poner en marcha el IAAviM.  No tuve la oportunidad de conocer personalmente al presidente de la Cámara, pero destaco y valoro muchísimo la política pública que se construye conjuntamente desde el Poder Legislativo y Ejecutivo, teniendo  claridad en que la posibilidad de desarrollo económico de nuestro tiempo, se basa el conocimiento y la cultura en su más amplio sentido”, explica.
Misiones es una isla, y realmente enorgullece y genera una gran responsabilidad, ver las decisiones que se mantienen en un momento histórico de recorte social y cultural.  Que el Gobernador de nuestra provincia nos haya acompañado a firmar un convenio con el País Vasco  en el festival San Sebastián, un escenario importante a nivel mundial para la industria audiovisual,  dio una señal clara de que en nuestra provincia la industria audiovisual es política de Estado. Y eso atrae inversores y genera posibilidades para los productores y artistas misioneros”, comenta.
“También estamos trabajando para que vengan de afuera a filmar acá, volver a tener otra película como fue La Misión (aquella de Robert de Niro y Jeremy Irons, sobre las Misiones Jesuíticas).

También queremos eso, y vamos a lanzar una base de datos llamada “Red Film Commision Misiones”, que vamos a presentar en Ventana Sur el lunes 10 de diciembre (un encuentro de la industria que se hace en Buenos Aires y organizan los mismos del Festival de Cannes), donde vienen 5.000 compradores de material de todo el mundo”, señala.

 
“Esa red organiza la información de proveedores, hotelería, catering, handies, seguridad, técnicos y profesionales que están registrados en el REPA (registro de productores audiovisuales) y locaciones, para que el productor pueda venir y analizar todas las posibilidades”, enumeró.
 
Menos fondos para el cine
No son tiempos fáciles para la industria del cine local. Los tiempos de ajuste le llegan al cine por todos lados. Primero que nada porque los espectadores no tienen tanto dinero para ir a las salas, y segundo, porque empiezan a escasear los fondos.
Axel Monsú cuenta algo que es desconocido en Economis, un medio que siguió de cerca las negociaciones y efectos del Pacto Fiscal.
En el Pacto Fiscal, casi nadie se dio cuenta, pero en la letra chica se eliminaban los fondos de asignación específica, esto significa que el cine se va a quedar sin la autarquía financiera que le asigna fondos  la ley del cine y que este año llegaron a 922 millones de pesos. A partir de 2022 no habrá más fondos de asignación específica al cine”, explicó Monsú.
Este financiamiento es el que asegura una cierta cantidad de producción de películas propias. El fondo se nutre con un porcentaje de las entradas vendidas y los impuestos que paga la televisión cada vez que emite una película (leyes 17.741 y 26.552).
“Esos impuestos se seguirán cobrando pero dejan de tener una asignación específica, esta asignación nos permite tener un desarrollo planificado de la actividad, ahora dependemos de la discrecionalidad y del momento económico”, explicó.

-¿Ustedes luchan permanentemente por más fondos?
Claro, queríamos que los impuestos que se le cobran  a las plataformas y  servicios OTT como Netflix y Amazon Prime Video nutrieran también a este fondo cinematográfico, con la misma lógica que tiene la Ley vigente. Pero no sólo no tenemos eso, sino que perderemos en 2022 nuestros fondos específicos. Nadie se dio cuenta de esto, y todo el sector lo ignoraba. Porque toda la discusión del Pacto Fiscal estuvo girando en torno a la cuestión previsional (N. de la R.: otro tema fuerte del Pacto Fiscal fue la eliminación del Fondo del Conurbano y los fondos que le afectaron a las provincias para compensar a María Eugenia Vidal), el sector no se dio cuenta, pero Julio Raffo, que es mi asesor como consejero de la región NEA ante el INCAA y nos acompaña siempre, se dio cuenta al trabajar en la reedición de su libro sobre la ley de cine comentada.
-O sea que se condenó al cine sin que nadie lo advirtiera…
-Vamos a tener que seguir peleando para que el cine argentino no se quede sin los fondos fundamentales para que pueda seguir existiendo. Es importante destacar el respaldo que nos manifestó el gobernador Hugo Passalacqua para trabajar articuladamente con nuestros representantes en el Senado y la Cámara de Diputados a los fines de buscar una alternativa para revertir esta situación.

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Hoy Cocino Yo, la receta del restaurante que se nutre en las Ferias Francas

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“Hoy Cocino Yo” es un restaurante sustentable con gastronomía misionera. Se forjó a prueba y error a fuerza de la necesidad de comprender la idiosincrasia misionera. Los platos de este restaurante contienen productos de la chacra y de la huerta de sus dueños Saul y Ángeles de Muro. Todo “Made in Misiones”.  
 
Tienen un blog donde relatan sus descubrimientos, una marca de conservas, una fábrica de dulces; hacen eventos (Crisol de Culturas) donde fusionan la alta cocina con los productos de origen regional. Y por si fuera poco, colaboran con un merendero de Villa Lanús donde cocinan y brindan talleres.

Esta es la historia del nacimiento y crecimiento de un restaurante de gastronomía misionera con productos de las ferias francas.
 
Hace nueve años , Saúl Lencina y Ángeles se instalaron en Posadas. Ella, una nativa que retornaba a sus orígenes luego de varios años afuera; él, un ‘foráneo’ que rápidamente se enamoró del río, la selva y la tierra colorada. Chef de profesión, instaló con Ángeles un local de viandas. “Hacíamos cocina misionera reversionada”, cuenta Saúl.
Los clientes comenzaron a ser cada vez más. Pero los problemas se repetían a la hora de los proveedores. “Estaba mal acostumbrado a quejarme mucho; cambiaba de distribuidora, hasta que volvía al primero”, cuenta.
 
La gota que llenó el vaso fue un asunto de morrones. El cajón tenía morrones verdes y él pidió y pagó por rojos. El proveedor, sólo respondió que a los morrones, les faltaban maduración, pero que eran rojos”, se ríe Saúl. Eso pasó hace muchos años. “Ahí dijimos, basta”.
 
Entonces, alguien les habló de las Ferias Francas.
 
“Andá a la feria, nos decían”, cuenta Saúl en tono posadeño. Así fueron descubriendo a los productores. “Al principio me chocaba todo. La espinaca me parecía lo peor, era dura, las hojas tenían como pelitos… hasta que me di cuenta que yo no sabía nada, era un ignorante”.
 
Ese cambio de mentalidad, hizo el ‘click’ en Saúl.
“Hasta que hicimos al revés, cambiamos la carta”. Adaptaron el menú a lo que encontraban en la feria y ese fue el inicio de la cocina misionera en el restaurante “Hoy Cocino Yo”.
 

Del menú diario, al menú estacional

 
Cada día tenía un menú diferente y era oral, nada escrito. “Sonaba hermoso, pero no funcionaba. Se arma tipo secta y un grupo te sigue, pero con eso no pagás las cuentas”, señala Saúl.
 
Sin carta no se podía, pero si tus proveedores son los productores de la feria franca, nada es fijo, menos un menú; porque la chacra da siempre alimentos diferentes… ¿Cómo lo resolvieron?
 
Cuatro años estuvieron sin carta. Finalmente, le encontraron la vuelta. “Investigamos, hicimos un blog, buscábamos frutas: arrancamos por la pitanga, yabuticaba, los hongos, fue al principio… me fascinaban los hongos, siempre me parecieron fantásticos…”

“Fueron cuatro años de feria en los que conocimos a la gente, cómo relacionarnos, preguntábamos mucho, cuando terminaba la cosecha de tal o cual producto. Al principio nos miraban raro, nos preguntaban de qué partido éramos”, recuerda Saúl.
 
Aprendieron a comunicarse con los productores, a entender su cultura y ese fue el otro gran salto: “Aprendimos cómo funcionan las ferias para hacer nuestra carta”.
 
Hoy tienen una carta para cada época del año. “La carta cambia cada tres meses. Ahora tenemos la carta Arapoty que significa primavera”, explica.
 
Saul y Ángeles van todos los sábados a la Feria de Villa Cabello y realizan ahí las mayoría de las compras. Al mediar la semana van al Mercado Concentrador de Posadas, donde compran quesos y “lo que falte”.
 
La base de ‘Hoy Cocino Yo’ está en la chacra y tal vez la definición más fuerte que brinda Saúl sobre Misiones y su gastronomía es:
Si tenés productores fuertes, tenés regionalidad, si no tenés productores no hay regionalidad. Las provincias o países que perdieron sus productores por grandes empresas, comen mal y no tienen auto-reconocimiento. Misiones es biodiversidad. Es mucha vida junta y la vida muta, cambia”

La cocina misionera “se está autoreconociendo. Creció mucho. Es una cocina guaraní, brasileña, paraguaya, polaca, alemana, ucraniana, asiática, italiana, todo junto”, argumenta.
 
“La característica principal es la biodiversidad. Tenés un montón de culturas y de productos que cambian cada tres meses. No es normal en el mundo que te digan ‘tengo ocho clases de frutas recolectadas en la heladera para darle uso’. Eso no pasa en el mundo”, compara.
 
“No es normal que quien produce, planta y cosecha, sea también el que te vende los tomates”, dice Saúl, remarcando la anormalidad, como una excepcionalidad distintiva, meritoria, que necesita más valoración y reconocimiento.
 
“Las ferias francas son lo mejor que le puede pasar a Misiones”, insiste, como para despejar cualquier duda.
 

Los clientes

 
“Hoy en día tenemos de todo. Está el que no es de acá y quiere probar todo. Y el nostálgico, que es de acá, pero hace diez años no come pitanga”.
 
“Vamos aprendiendo con el público. Descubrimos, por ejemplo el poroto manteca rosado y lo probamos junto a los clientes. Eso genera un crecimiento”, revela.

¿Cuál es la filosofía de Hoy Cocino Yo?: “La gastronomía misionera tiene el concepto de: ‘Tengo que cocinar lo que se produce acá (en la provincia) y lo que se recolecta”.
 

Proyecciones

 
“Más que planificar, nos contamos a nosotros mismos lo que vamos haciendo”.
 
“Fuimos aprendiendo. De los inmigrantes, las conservas, si hay mucha remolacha enfrascamos como los alemanes. Si hay frutas recolectamos todo y secamos, freezamos y enfrascamos. Hicimos una huerta que va creciendo: ya tenemos frutales, diferentes clases de maíz, mandioca, batata. Usamos todo. La idea es poder autoabastecernos al 50 por ciento, por lo menos. En diez años, nos gustaría tener una huerta más grande de frutales”.
 
-¿El modelo sustentable, es un buen negocio?
 
Hace ocho años comemos de esto. No es un hobbie. Estamos todo el día con esto, damos clases, vamos a ferias, todo el tiempo planificamos cosas nuevas y esperamos que otras pasen.
 

El desafío

Para Saúl se vuelve una cruzada personal que el misionero valore la riqueza que tiene. Lo hace por ejemplo, cuando habla con un colega de otro país que le pide un cajón de yabuticaba, a lo que él contesta: “Vení a Misiones y comé yabuticaba. Si todo se puede vender, para qué vas a venir. Primero vení y aprendé que la yabuticaba se come en Misiones. Te puedo mandar la fruta, pero primero vení, tranqui y relajá”.
 
Y se conmueve al recordar a quienes producen azúcar en el Alto Uruguay o tienen pitanga en su chacra. “No es normal hacer azúcar, sin manual, a leña, revolviendo con 500 grados y saber cuándo es el punto. Eso no es normal”, destaca otra vez Saúl, remarcando lo anormal como un valor.  
“Nuestro mayor aporte es comprar, y valorar lo que hace ese hombre, y si podemos contar que lo que hace él vale un montón, mejor todavía, agradecerle”.
Así es la cocina misionera, agradecida.
 
Detalles:

  • Huerta propia.
  • Recolectan frutas nativas (jabuticaba, pitanga, acerola, guabiroba, etc) y yuyos comestibles de monte.
  • Recolectan hongos comestibles de pino (y de monte).
  • Uno de los salones del restaurante tiene una biblioteca publica, para lectura (sin obligación de consumir) o para intercambiar.
  • Tienen su propia marca (Mamboreta, sabor misionero) de conservas artesanales, saladas, dulces, agridulces…
  • Lua es el nombre de la “fabrica” de chocolate artesanal de Hoy cocino yo. Utiliza productos como madera comestible, mburucuya, rosella, cedrón, yerba mate, jabuticaba, pitanga, guayaba…
  • Atienden un merendero en Villa Lanús, donde brindan además cursos de cocina.

 

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