ECONOMIA

La CNV reordena la información financiera y baja cargas regulatorias para emisoras

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La Comisión Nacional de Valores (CNV) avanzó en una reforma estructural de su régimen informativo al modernizar el Título IV de las Normas (N.T. 2013 y modificatorias), con el objetivo de reducir costos, eliminar exigencias obsoletas y mejorar la calidad de la información disponible para los inversores. La medida quedó formalizada mediante la Resolución General 1115/2026, publicada en el Boletín Oficial, y apunta directamente al corazón operativo del mercado de capitales: la relación entre emisoras, regulador e inversores.

El cambio clave es concreto y operativo: menos carga informativa redundante, criterios unificados y plazos más previsibles para la presentación de estados contables y reportes financieros. En un contexto donde el acceso al financiamiento depende cada vez más del “timing”, la CNV busca acortar distancias entre la norma y la dinámica real del mercado.

Un nuevo equilibrio entre transparencia y eficiencia

La resolución introduce una modernización integral del régimen informativo aplicable a las emisoras, con un enfoque explícito en la simplificación regulatoria. Entre los ajustes más relevantes, se reduce a tres ejercicios la serie máxima de la Reseña Informativa, recortando exigencias históricas que ya no aportaban valor incremental a la toma de decisiones de inversión.

Además, se elimina el régimen específico de información sobre fianzas y avales que recaía sobre entidades financieras, al considerar que esa obligación duplicaba reportes ya cubiertos por el sistema de hechos relevantes. En términos prácticos, esto implica menos reportes formales, menor carga administrativa y una señal clara de racionalización normativa.

La norma también avanza en la unificación de criterios respecto de plazos y terminología para la presentación de estados contables, una demanda recurrente del sector privado. La traducción económica es directa: menor incertidumbre regulatoria, menos riesgo de incumplimientos formales y mayor previsibilidad operativa para las empresas que buscan financiarse en el mercado.

Antecedentes y marco institucional

La reforma no surge en el vacío. Se inscribe en un proceso más amplio de revisión normativa impulsado desde el Estado nacional, que incluye la obligación de identificar y derogar regulaciones obsoletas o innecesarias. En ese marco, la CNV alineó su agenda con los principios de simplificación administrativa y eficiencia regulatoria ya establecidos en normas previas.

Desde el punto de vista institucional, la resolución también dialoga con el espíritu de la Ley de Financiamiento Productivo, que buscó ampliar el acceso al mercado de capitales y modernizar sus instrumentos. La lectura política es clara: el regulador intenta actualizar su andamiaje normativo sin resignar estándares de transparencia, pero evitando que la regulación se convierta en una barrera de entrada.

Impacto económico: menos costos, más ventanas de financiamiento

El efecto económico más inmediato es la reducción de costos regulatorios para las emisoras, especialmente para aquellas de menor escala, que suelen enfrentar mayores dificultades para cumplir con esquemas informativos extensos y fragmentados. Al simplificar reportes y acotar exigencias redundantes, la CNV apunta a mejorar la relación costo-beneficio de cotizar o emitir valores negociables.

En términos de inversión, la medida busca mejorar la eficiencia de la información que llega al mercado: menos volumen irrelevante y mayor foco en datos realmente útiles para evaluar riesgos y oportunidades. Esto puede traducirse, en el mediano plazo, en una mejor asignación del ahorro y en mayor profundidad del mercado.

No se trata de una desregulación lisa y llana, sino de un ajuste fino: mantener estándares de transparencia, pero con procesos más ágiles que permitan a las empresas aprovechar oportunidades de financiamiento en contextos macroeconómicos volátiles.

Señales al mercado y al sistema financiero

La Resolución 1115/2026 envía una señal clara al mercado: la CNV busca armonizar regulación y competitividad, en línea con prácticas internacionales y con un enfoque más pragmático sobre la carga regulatoria. También refuerza una lógica de centralización técnica de criterios, al unificar interpretaciones y plazos que antes podían variar entre regímenes.

Desde una lectura política-institucional, la norma se ubica más cerca de la continuidad que del giro abrupto: profundiza una agenda de modernización ya iniciada, pero con un énfasis mayor en eficiencia y simplificación. Para el sistema financiero y las emisoras, el mensaje es de previsibilidad y reducción de fricciones, más que de cambios disruptivos.

Qué mirar hacia adelante

El impacto real de la reforma dependerá de su implementación práctica y de cómo las emisoras internalicen los nuevos criterios. En los próximos meses, el termómetro estará en la velocidad de los procesos de autorización, en la reducción efectiva de costos administrativos y en la capacidad del mercado para absorber información más clara y relevante. Allí se jugará si esta actualización normativa logra convertirse en una herramienta concreta para dinamizar el financiamiento productivo o queda limitada a un ajuste técnico.

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Toyota Misiones presentó el nuevo Yaris Cross

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Tecnología híbrida, seguridad avanzada y diseño urbano definen la nueva apuesta de Toyota en Misiones. Con la presentación oficial del Yaris Cross en Posadas, la marca japonesa desembarca en uno de los segmentos más dinámicos del mercado automotor argentino: el de los SUV compactos.

El lanzamiento se realizó el viernes por la noche en el edificio de la concesionaria en la capital provincial, donde se reveló el modelo que parte desde los $41 millones y que llega con una propuesta clara: convertirse en la puerta de entrada a la electrificación.

“Estamos hablando de un vehículo muy innovador en su segmento. Además de ser moderno y confiable, destacamos especialmente la seguridad, incluso desde la versión de entrada de gama”, señaló Francisco Formanowicz, gerente general de Toyota Misiones, en diálogo con Economis.

El concepto comercial no es casual. “Nuestro slogan es ‘bienvenido a tu primer híbrido’, porque incorpora esta tecnología desde el inicio de la gama. En ciudad consume apenas 3,1 litros cada 100 kilómetros y en ruta ronda los 5 litros cada 100 kilómetros, lo que lo convierte en un vehículo extremadamente eficiente”, detalló.

Tecnología híbrida sin enchufe

El sistema híbrido del Yaris Cross combina un motor naftero y uno eléctrico que trabajan de manera conjunta, optimizando el consumo y reduciendo emisiones. La batería se recarga automáticamente durante la desaceleración y el frenado, sin necesidad de conectarse a una fuente externa de energía, una característica que simplifica la transición hacia la movilidad electrificada.

En términos de posicionamiento, Toyota apunta a un público urbano que busca eficiencia, tecnología y menor costo operativo, sin resignar equipamiento ni diseño.

Uno de los principales atributos del modelo es la incorporación de asistencias avanzadas a la conducción en versiones medias y altas. El paquete incluye control de crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia y asistente de mantenimiento de carril, elevando el estándar de seguridad dentro del segmento.

Diseño crossover y equipamiento digital

En el exterior, el Yaris Cross presenta una estética elevada y robusta, alineada con el ADN crossover global de la marca. En el interior, la propuesta combina tecnología y confort: pantalla multimedia táctil de 10 pulgadas, conectividad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto, puertos USB tipo C y salidas de aire para las plazas traseras.

Las versiones XEI y SEG incorporan tablero digital de 7 pulgadas y cargador inalámbrico para celular. La versión tope de gama (SEG) suma tapizado símil cuero microperforado y techo panorámico de doble lámina, reforzando el perfil premium dentro del segmento.

Estrategia comercial flexible

En un mercado desafiante, la financiación es clave. Formanowicz explicó que el vehículo puede adquirirse a través de líneas bancarias, financiación propia de la concesionaria, planes de ahorro con entrega en la tercera cuota o mediante toma de usados. “Nos adaptamos a la necesidad del cliente”, afirmó.

Con esta incorporación, Toyota no solo amplía su portfolio en Misiones, sino que también consolida su estrategia de electrificación progresiva, apuntando a consumidores que buscan dar el salto hacia la tecnología híbrida sin modificar sus hábitos de uso.

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Combustibles: febrero marcó un nuevo salto en Misiones y el gasoil lidera la presión sobre costos productivos

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El precio de los combustibles volvió a moverse en febrero en Misiones y reactivó el ciclo de ajustes tras una pausa relativa en enero. En la estación YPF de San Javier, el relevamiento muestra una suba promedio cercana al 5,2% mensual, con incrementos generalizados en todas las variantes: la nafta súper pasó de $1.692 a $1.789 (+5,73%), la Infinia de $1.938 a $2.033 (+4,90%), el gasoil de $1.763 a $1.872 (+6,18%) y el gasoil premium de $1.975 a $2.054 (+4,00%). El dato económico central es que el aumento no fue “segmentado”: no se concentró en un producto específico para corregir márgenes puntuales, sino que se aplicó de manera transversal, lo que sugiere una recomposición sistémica del precio energético.

Dentro de ese movimiento, el mayor salto mensual lo lideró el gasoil (+6,18%), un combustible que no solo incide en el consumo cotidiano sino, sobre todo, en la estructura de costos de la economía real: transporte, logística, producción agrícola y forestal, y abastecimiento de economías regionales. En Misiones esa característica se potencia por condiciones propias del territorio: alta dependencia del transporte terrestre, distancias logísticas largas y una competencia entre estaciones que suele ser menor que en grandes centros urbanos. Por eso, el traslado a costos productivos tiende a sentirse con más intensidad que en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Mirado en perspectiva, el ajuste acumulado desde el cambio de gobierno también dimensiona el fenómeno. En la serie de la nafta súper, el litro pasó de $485 en diciembre de 2023 a $1.789 en febrero de 2026, un incremento acumulado del 268,9%, señala un estudio elaborado por el diputado Cristian Castro.

En términos cotidianos, llenar un tanque de 55 litros pasó de $26.675 a $98.395, es decir $71.720 más. En el caso del Infinia Diesel, el precio subió de $619 a $2.054 (+231,8%): cargar 80 litros escaló de $49.520 a $164.320, un aumento nominal de $114.800. Más allá de la discusión macro sobre precios relativos, el punto es que el combustible se consolidó como un factor de presión constante sobre costos y presupuestos.

Combustibles en Misiones: suba de 5,2% en febrero (YPF San Javier)
Aumentos generalizados con el gasoil como principal impulsor (+6,18%). El ajuste reanuda el ciclo de subas tras una pausa en enero y presiona sobre costos logísticos y productivos.
Precios relevados
Combustible Enero 2026 Febrero 2026 Variación
Nafta Súper $1.692 $1.789 +5,73%
Nafta Infinia $1.938 $2.033 +4,90%
Gasoil $1.763 $1.872 +6,18%
Gasoil Premium $1.975 $2.054 +4,00%
Desde dic-2023
Nafta Súper: +268,9%
$485 → $1.789
Tanque 55 L: $26.675 → $98.395
Desde dic-2023
Infinia Diesel: +231,8%
$619 → $2.054
Tanque 80 L: $49.520 → $164.320
Contexto: en enero de 2026 Misiones vendió 36.328 m³ de combustibles (-6,1% interanual), cuarto descenso consecutivo y peor enero desde 2021. Además, un relevamiento nacional registró brechas de precios de hasta 9,7% entre interior y CABA.

Este nuevo tramo de aumentos convive con una señal que agrega tensión: la caída del volumen vendido. Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, en enero de 2026 la venta de combustibles al público en Misiones totalizó 36.328 metros cúbicos, con una baja interanual del 6,1%, la cuarta caída consecutiva en esa comparación. Fue, además, el peor enero desde 2021 en volumen total comercializado. En ese mes, el 62% de las ventas correspondió a naftas, con una merma del 1,7% interanual (bajas en súper y premium), mientras que el 38% fue gasoil, con una caída mucho más marcada del 12,3%, arrastrada por el desplome del gasoil común. En el NEA, Misiones siguió liderando el consumo regional (32% del total), pero mostró uno de los desempeños relativos más débiles: cayó menos que Corrientes, pero por debajo de Chaco y Formosa. A nivel país, en tanto, el total nacional apenas creció 0,1%, con resultados heterogéneos por provincia.

A esa dinámica se suma un componente estructural que vuelve a aparecer cada vez con más fuerza: la brecha de precios entre el interior y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Un relevamiento de la Fundación Colsecor sobre la primera semana de enero indicó que el litro de nafta promedió $1.679 en localidades del interior frente a $1.566 en CABA (una diferencia del 7,2%), mientras que el gasoil promedió $1.756 en el interior y $1.601 en CABA (brecha del 9,7%). La lectura es clara: incluso en meses de aumentos moderados, el interior sigue pagando más, y cuando se reactivan los ajustes ese diferencial agrava el costo logístico y productivo de provincias periféricas.

En ese marco, febrero deja dos señales simultáneas. Por un lado, el reinicio de aumentos en surtidor, con el gasoil como punta de lanza y un efecto más directo sobre la economía real. Por otro, un consumo que viene en retroceso, lo que habla de restricciones de demanda y de un uso más ajustado del combustible, especialmente en segmentos vinculados a la producción y el transporte. Y hay una tercera derivada: si los ingresos no acompañan subas mensuales del orden del 5%, el combustible vuelve a encarecerse en términos reales y recalienta la tensión entre costos, precios y poder adquisitivo.

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Dal Poggetto advierte por destrucción de empleo formal y presión sobre empresas en la transición económica del Gobierno

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La economista y directora ejecutiva de la consultora EcoGo, Marina Dal Poggetto alertó que el ajuste fiscal y el uso del tipo de cambio como ancla inflacionaria generan tensiones en el empleo, la recaudación y la estructura productiva.

Una transición con costos visibles

En pleno proceso de reconfiguración del régimen macroeconómico, la economista Marina Dal Poggetto lanzó una advertencia que interpela el corazón de la estrategia oficial. Desde Splendid AM 990, la directora ejecutiva de EcoGo sostuvo que la transición impulsada por el Gobierno ya muestra efectos concretos: destrucción de empleo formal, deterioro en las hojas de balance empresarias y caída del consumo interno.

El diagnóstico llega en un momento sensible. Con inflación mensual en torno al 2,9% y un esquema cambiario que busca consolidar estabilidad, la pregunta que subyace es si la normalización macro puede sostenerse sin erosionar la base productiva y laboral.

“Estás transitando de un régimen a otro”, planteó Dal Poggetto al describir el pasaje desde un modelo con alta brecha cambiaria, tasas reales negativas y fuerte protección comercial hacia otro con menor distorsión cambiaria, tasas positivas y apertura de importaciones. Ese giro, explicó, modifica incentivos y altera la lógica de funcionamiento de empresas y consumidores.

Del arbitraje financiero a la competencia por demanda

En el esquema previo, la economía operaba bajo una lógica de arbitraje. “Tomabas todos los pesos baratos que había en el sistema, comprabas todos los dólares baratos que te daba el Banco Central y si podías fijar precio eras Gardel”, sintetizó. Ese modelo permitía recomponer márgenes vía precios y protección comercial.

El actual escenario, en cambio, se apoya en la “normalización” de variables macro: brecha cambiaria que tendió a desaparecer, tasas de interés ya no negativas y mayor apertura de importaciones. Allí aparece un punto neurálgico. “Hoy sí importa la demanda y parte de esa demanda es abastecida con un aumento en las importaciones”, afirmó, al señalar la expansión de compras externas en bienes de consumo y autos.

El tipo de cambio funciona como ancla antiinflacionaria. Sin embargo, Dal Poggetto advirtió que esa herramienta implica riesgos si la inflación mensual se mantiene en torno al 2,9%. Con el dólar estable, el tipo de cambio real vuelve a apreciarse rápidamente. “Si lo dejás clavado en estos niveles con una inflación en torno al 2,9% mensual, en dos meses volvés a bajarlo”, señaló.

Esa apreciación reabre la discusión sobre competitividad. Tras la devaluación inicial que llevó el dólar oficial de 360 a 800 pesos, el tipo de cambio real alcanzó niveles elevados, pero luego comenzó a descender. El interrogante es cuánto margen tiene el Gobierno para sostener el ancla cambiaria sin profundizar tensiones en sectores transables.

Empleo formal en retroceso y reforma laboral en debate

El impacto más sensible aparece en el mercado de trabajo. Si bien la tasa de desempleo subió de 5,7% a 6,6%, la economista subrayó que el fenómeno central no es solo la desocupación sino la composición del empleo. “Lo que sí estás viendo es destrucción de empleo formal y creación de empleo semiformal, fundamentalmente monotributo”, advirtió.

En ese contexto se inscribe la reforma laboral en debate. Según su lectura, apunta a actualizar una legislación “muy rezagada”, pero se implementa en una economía que pierde puestos registrados. “Le estás bajando alícuotas o el costo de las contribuciones patronales a lo nuevo en una economía que está perdiendo empleo”, sostuvo.

La dimensión fiscal complejiza el cuadro. Con una recaudación que “está cayendo y probablemente siga cayendo”, el ajuste se sostiene vía contención del gasto. El Gobierno apuesta a consolidar equilibrio fiscal, pero lo hace sobre una base tributaria debilitada por la recesión y la menor actividad formal. Allí se juega una parte de la gobernabilidad económica.

Consumo, precios relativos y tensión social

El deterioro del poder adquisitivo agrega otra capa de presión. Dal Poggetto explicó que el índice de precios refleja una canasta promedio, pero cada hogar enfrenta una estructura distinta. “Hay una parte de los servicios, sobre todo de la clase media, que son bastante inelásticos”, señaló en referencia a prepagas, colegios, expensas y tarifas, rubros que subieron por encima de la inflación desde el inicio de la gestión.

“Están indexados a una inflación donde los ingresos no están yendo con la inflación”, remarcó. El resultado es una contracción del consumo que impacta directamente en empresas orientadas al mercado interno.

A esto se suma la presión sobre balances. “Empezás a ver una distorsión en la hoja de balance”, describió. Algunos sectores lograron recapitalizarse en el ciclo anterior; otros operan con márgenes estrechos en un contexto recesivo y mayor competencia externa.

En materia inflacionaria, anticipó que febrero y marzo mostrarán registros elevados por subas en carne, combustibles, colegios y tarifas. “Febrero va a ser alta y marzo probablemente siga estando en esos niveles”, afirmó, aunque proyectó que abril podría acercarse al 2% mensual si el esquema cambiario se mantiene.

Un equilibrio inestable

El diagnóstico no implica un rechazo al proceso de estabilización, pero sí una advertencia sobre sus costos y tiempos. La apertura comercial, la disciplina fiscal y el ancla cambiaria redefinen incentivos y ordenan precios relativos. La cuestión es si el tejido productivo puede absorber el shock sin mayor deterioro del empleo formal y de la recaudación.

En términos políticos, el Gobierno sostiene su estrategia como eje central de gestión. Sin embargo, la evolución del empleo registrado, la dinámica del consumo y la respuesta del sector empresario marcarán el pulso de las próximas semanas. La transición ya está en marcha. Lo que aún no está definido es cuán profundo será el costo social y productivo de ese nuevo régimen macroeconómico.

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El Gobierno recalibra el esquema monetario y sale a captar “argendólares” para financiar deuda sin ir a Wall Street

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Según la consultora Ecolatina, Milei irá tras los argendólares. El Gobierno recalibra tasas y lanza bono en dólares para captar depósitos récord y financiar deuda sin ir a Wall Street.

Transcurrió una semana caracterizada por el recalibramiento del esquema cambiario-monetario. El tipo de cambio llegó a ubicarse por encima de los $1.400 durante la rueda del miércoles y el jueves, y finalizó hoy en $1.397, ubicándose de esta forma 1,5% por encima del viernes de la semana anterior.

Decimos esto recalibración porque, a diferencia de lo ocurrido desde inicio de año, el BCRA inyectó pesos mediante intervenciones en el mercado secundario y el Tesoro convalidó un rollover por debajo del 100%. De esta forma, las tasas de interés descomprimieron del 40% TNA a 20% TNA, y el dólar respondió al alza. En otro orden, Finanzas volvió a emitir un bono en dólares, con una TNA del 6%, con intereses pagadero de forma mensual y amortización una semana posterior a las elecciones nacionales de 2027. Con un tope máximo de USD 2.000 M que se usaran para el pago de capital por vencimiento de soberanos el próximo julio (USD 2.700 M), Finanzas logró un buen debut al capturar USD 250 M en la semana (el tope de emisión quincenal). La estrategia se enmarca en la decisión de no recurrir a Wall Street, depósitos en dólares en el sistema máximos en veinte años y no es casualidad tampoco que esto surja junto a la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal y con un Gobierno que desea ir por la desregulación de los préstamos en dólares. No queda claro que un relajamiento de las condiciones permita expandir el crédito en dólares.

Dejando a un lado los riesgos de una potencial flexibilización de los préstamos en USD, las actuales condiciones permiten al Gobierno inclinar en mayor medida su programa financiero al mercado local. Mientras haya confianza, los depósitos en dólares serán un aliado para el BCRA producto de la mayor capacidad prestable de los bancos en USD (que se liquidan en el MULC) y para que Finanzas encuentre un mercado ávido por poner a rendir sus depósitos.

Transcurrió una semana caracterizada por el recalibramiento del esquema cambiario-monetario. El tipo de cambio llegó a ubicarse por encima de los $1.400 durante la rueda del miércoles y el jueves, y finalizó hoy en $1.397, ubicándose de esta forma 1,5% por encima del viernes de la semana anterior. Más allá de ello, el mes cerró con un dólar descendiendo 3,5% de punta a punta (-2,8% promedio) y una distancia al techo de la banda que promedió el nivel más bajo desde julio del año pasado.

Asimismo, el BCRA extendió el programa de compras. En la semana, la autoridad monetaria sumó USD 300 M, acumulando compras en febrero por USD 1.555 M y extendiendo a USD 2.713 M en lo que va del año. Un aspecto que vale la pena destacar es el ritmo de compras de febrero, que casi se duplicó respecto a enero al pasar de USD 58 M a USD 86 M promedio diario.

Mencionábamos al comienzo la recalibración del esquema cambiario-monetario. Decimos esto porque, a diferencia de lo ocurrido desde inicio de año, el BCRA y el Tesoro se volcaron con mayor determinación a otorgar mayor liquidez al mercado, lo que derivó en una recomposición del colchón de liquidez de las entidades financieras, una descompresión de las tasas y como consecuencia un dólar que revirtió la tendencia bajista. En un contexto de arbitrariedad respecto al manejo monetario, estará por verse si esto se torna sistemático o si obedece a una operación coyuntural a raíz de la lectura del equipo económico.

Siguiendo, el Central habría inyectado liquidez mediante el mercado secundario. Durante finales de la semana pasada, se registraron volúmenes inusuales en la curva de la tasa fija, lo que insinuaba la presencia de la autoridad monetaria en el mercado. Con los últimos datos monetarios, se observa que la Base Monetaria registró un crecimiento de $1,4 bn entre el jueves y viernes de la semana pasada, donde las compras de divisas explican tan sólo $0,3 bn de dicha expansión. Dado que no existieron operaciones relevantes con el Tesoro durante esas fechas, si se descuenta las operaciones por compras de dólares y las operaciones netas en el mercado de Pases, queda un remanente cercano a $1,2 bn sin una fuente clara de explicación y que habrían correspondido a compra de bonos en el mercado secundario (por tanto, inyección de pesos).

Justamente, luego de esas operaciones la tasa en pesos comenzó a bajar. La tasa de caución y los REPOs a 1 día pasaron de poco más de 40% TNA PP durante la semana pasada a deslizarse hacia los 20% TNA PP en la semana. En paralelo, las condiciones más laxas de liquidez se reflejaron en que las entidades financieras recompusieron los encajes en moneda local en el Central. Luego de caer $1,5 bn para fondear la liquidación de la última licitación (donde Finanzas obtuvo un rollover superior al 120%), durante la semana del 18 de febrero los encajes recuperaron el saldo en lo que entendemos corresponde a las mencionadas operaciones del Central. Asimismo, el stock de operaciones de Pases de los bancos con el BCRA saltó a $1,9 bn el pasado miércoles desde un promedio de $0,4 bn durante todo febrero.

En la misma línea, la última licitación del mes de Finanzas vino con dos grandes novedades. Por un lado, por primera vez desde noviembre del 2024 el menú ofrecido por las autoridades no incluyo instrumentos de tasa fija ni TAMAR, generalmente utilizados por los bancos para su integración y demandados por contener vencimientos en el corto plazo, y se concentró exclusivamente en instrumentos indexados a la inflación y al tipo de cambio. En concreto, ante vencimientos por $7,2 billones, el Tesoro adjudicó $6,7 billones (rollover del 93%) e inyectará unos $0,5 bn en el mercado durante la liquidación que tendrá lugar en la jornada de hoy.

Más importante aún fue la novedad de la emisión de un nuevo bono en dólares. A partir de la última subasta, será parte de las licitaciones quincenales el flamante bono en dólares AO27, que pagará una tasa de interés de forma mensual por un cupón de 6% TNA y cuya amortización será en octubre del 2027 (la semana siguiente de las elecciones presidenciales). El monto máximo de emisión será de USD 2.000 M (cupo de USD 250 M por licitación) y tendrá como destino el próximo pago en julio de capital de Bonares y Globales (cerca de USD 2.700 M).

El debut fue auspicioso. Se adjudicó el total por USD 250 M entre el miércoles y el jueves, y cortó a una TIR del 5,9%, rendimiento similar al BOPREAL comparable en el mercado secundario al día previo de la adjudicación, el cual es emitido por el BCRA y por tanto tiene una percepción de riesgo menor a los bonos emitidos por el Tesoro.

Esta estrategia se enmarca en la decisión de no recurrir a Wall Street para el rolleo del pago de capital de la deuda, en un contexto en el que, además, el Riesgo País nuevamente está por encima de los 500 puntos básicos. No es casualidad tampoco que esto surja junto a la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal y con un Gobierno que desea ir por la desregulación de los préstamos en dólares (no solamente que sean a exportadores o vinculados, sino también al resto de los agentes) para que se multiplique la circulación de dólares en la economía.

El objeto es darle curso a depósitos en dólares que están en los valores más altos en veinte años (en términos nominales). El stock de depósitos en USD del sector privado alcanzó la cifra récord de USD 38.400 M en febrero de este año (y esto no contempla las suscripciones en dólares en la industria FCI), producto de dos etapas bien marcadas desde el cambio de gestión: el blanqueo de 2024, que implicó un ingreso de USD 15.000 M; y, tras una ventana de retiro del sistema (por el fin del blanqueo) donde se estabilizaron en torno a los USD 30.000 M, un nuevo ingreso continuó al sistema desde julio del año pasado que los ubica en la presente cifra.  

No obstante, los préstamos en dólares crecieron en menor medida. Los préstamos en moneda dura con relación a los depósitos se ubican 53% durante febrero (51% si se excluye préstamos por tarjeta), y promedian desde el 2025 cerca del 50%, por debajo del 56% que supieron mostrar entre el 2018-19 o el 67% que supieron exhibir entre la etapa 2004-10 (previo al recrudecimiento de los controles cambiarios). Por tanto, de los USD 38.400 M que se encuentran depositados en el sistema, unos USD 20.000 M tienen como contrapartida un crédito, otros USD 18.500 M se encuentran encajados en el BCRA y USD 5.000 M en efectivo en las sucursales bancarias.

De todas formas, no queda claro que un relajamiento de las condiciones permita monetizar la economía en dólares. Los depósitos y los préstamos en moneda dura con relación al producto no se encuentran muy lejos a los máximos alcanzados durante la gestión de Juntos por el Cambio. Además, bajo las condiciones actuales, tienen margen para seguir creciendo en lo que resta del 2026, permitiendo un mayor dinamismo en el MULC y que el BCRA sostenga el programa de compras. No obstante, no es evidente que una eventual flexibilización del otorgamiento del crédito impulse mucho más de lo visto hasta el momento los depósitos, y al mismo tiempo la capacidad prestable ociosa deberá volcarse a una economía que tendrá como horizonte una contienda electoral que despertará la habitual incertidumbre económica.

Dejando a un lado los riesgos de una potencial flexibilización de los préstamos en USD, las actuales condiciones permiten al Gobierno inclinar en mayor medida su programa financiero al mercado local. Mientras haya confianza, los depósitos en dólares serán un aliado para el BCRA producto de la mayor capacidad prestable de los bancos en USD (que se liquidan en el MULC) y para que Finanzas encuentre un mercado ávido por poner a rendir sus depósitos.

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