EL PAIS

Eliminan normas de seguridad ferroviaria de 2013 y redefinen el esquema operativo del sistema

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El Gobierno avanzó el 14 de abril de 2026 con una decisión de alto impacto operativo y político: mediante la Resolución 23/2026, la Secretaría de Transporte derogó la normativa de 2013 que imponía restricciones estrictas de seguridad en el ingreso de trenes a estaciones terminales. La medida, firmada en el marco de la emergencia ferroviaria vigente, elimina obligaciones como la reducción de velocidad a 5 km/h en los últimos 20 metros y la presencia del jefe de tren en cabina en el tramo final.

El movimiento no es menor. Se trata de una norma nacida tras los accidentes de 2012 y 2013, que había estructurado durante más de una década un esquema de control reforzado sobre el factor humano. Su eliminación abre una pregunta inevitable: ¿el Gobierno consolida una modernización tecnológica o asume un riesgo político al flexibilizar estándares asociados a la seguridad?

De la lógica preventiva al control tecnológico

La resolución se inscribe en un proceso más amplio de revisión normativa impulsado desde el decreto 70/2023 y profundizado bajo la emergencia ferroviaria declarada en 2024, con vigencia prorrogada. En ese marco, el sistema ferroviario quedó sujeto a una auditoría integral de sus reglas operativas, de mantenimiento y seguridad.

El argumento central del Ejecutivo es que las condiciones que justificaron la norma de 2013 fueron “sustancialmente superadas”. La clave de ese cambio es tecnológica: la implementación del sistema ATS (Automatic Train Stop), que permite controlar la velocidad de las formaciones y activar el frenado automático ante incumplimientos.

Según los informes técnicos citados en la resolución —provenientes de la Operadora Ferroviaria, la Administración de Infraestructuras Ferroviarias y organismos técnicos—, ese sistema logró mitigar los riesgos asociados a errores humanos, que habían sido el eje de la regulación original.

En paralelo, el Estado también avanzó en la estandarización de los controles psicofísicos y de capacitación del personal ferroviario. La creación de un régimen unificado de habilitación, con exigencia de certificados psicofísicos vigentes, aparece como otro pilar del nuevo esquema.

El resultado es un cambio conceptual: se pasa de un modelo basado en restricciones operativas rígidas a uno apoyado en tecnología, procedimientos y autonomía de los operadores.

Más margen para operadores, menos regulación central

La resolución no solo elimina una norma. Redefine el equilibrio entre regulación estatal y responsabilidad operativa.

A partir de ahora, serán los propios operadores ferroviarios y administradores de infraestructura quienes podrán definir medidas de seguridad “transitorias” si lo consideran necesario. Es decir, el Estado deja de imponer reglas uniformes y traslada la gestión del riesgo a cada actor del sistema.

Este corrimiento tiene implicancias directas. Por un lado, fortalece la lógica de desregulación que impulsa el Gobierno en distintos sectores. Por otro, introduce una mayor heterogeneidad potencial en los estándares operativos, dependiendo de cada línea o concesionario.

En términos políticos, la decisión también dialoga con la narrativa oficial de reducción de “normas obsoletas” y simplificación del Estado. Pero lo hace en un área particularmente sensible: la seguridad del transporte público.

Señal hacia el sistema

Dentro del sistema ferroviario, la medida se apoya en avales técnicos de organismos clave y en la posición de la Operadora Ferroviaria, que había solicitado explícitamente la derogación. Esto sugiere una alineación entre el criterio político y las áreas operativas.

Al mismo tiempo, el desplazamiento del esquema anterior puede reconfigurar el rol de los organismos de control, como la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, que pasa a supervisar un sistema con mayor discrecionalidad operativa.

En el plano más amplio, la resolución se inscribe en la estrategia del Gobierno de avanzar por vía administrativa en reformas estructurales, sin pasar necesariamente por el Congreso. Aunque no se trata de un DNU, el contexto de emergencia habilita este tipo de decisiones con impacto profundo.

Monitoreo, riesgos y margen político

El cambio abre un escenario en desarrollo. La eficacia del nuevo esquema dependerá de dos variables: el funcionamiento real del sistema ATS y la capacidad de los operadores para gestionar riesgos sin un marco uniforme obligatorio.

En las próximas semanas, el foco estará en cómo se implementan estas facultades descentralizadas y si surgen diferencias entre líneas o regiones. También en la capacidad del Estado para auditar sin intervenir directamente en la operación.

El trasfondo es más amplio. La política ferroviaria se convierte en un laboratorio del enfoque regulatorio del Gobierno: menos reglas generales, más responsabilidad distribuida y confianza en la tecnología.

El equilibrio entre eficiencia y seguridad —siempre delicado— vuelve al centro de la escena. Y esta vez, con menos red normativa y más margen operativo.

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El Gobierno autoriza por DNU ejercicios militares con Estados Unidos y elude al Congreso

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El Gobierno avanzó este jueves con una decisión políticamente delicada: mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 264/2026 autorizó la realización de los ejercicios militares combinados “DAGA ATLÁNTICA” y “PASSEX”, que implican tanto el ingreso de fuerzas de Estados Unidos al país como la movilización de tropas argentinas en la Zona Económica Exclusiva.

La medida, firmada el 16 de abril, fija fechas concretas —entre el 21 de abril y el 12 de junio para el primer ejercicio, y del 26 al 30 de abril para el segundo— y se apoya en un argumento central: la falta de tratamiento legislativo de un proyecto de ley enviado previamente al Congreso para habilitar este tipo de operaciones.

El dato no es menor. La autorización de movimientos de tropas extranjeras y nacionales fuera del territorio requiere, en condiciones normales, aval parlamentario. El Ejecutivo decidió sortear ese paso con un DNU, invocando la urgencia operativa y la imposibilidad de esperar los tiempos legislativos. La pregunta que se abre es inmediata: ¿se trata de una decisión táctica frente a la inacción del Congreso o de un nuevo avance sobre atribuciones sensibles?

El marco legal y la reconfiguración del control político

El decreto se inscribe en la Ley 25.880, que regula la autorización para el ingreso y egreso de tropas, y en el mecanismo constitucional que habilita los DNU en situaciones excepcionales. En este caso, el Ejecutivo argumenta que el proyecto de ley que contemplaba estos ejercicios —dentro del programa anual entre el 1° de septiembre de 2025 y el 31 de agosto de 2026— aún no fue tratado por la Cámara de Diputados.

Ese vacío legislativo habilita la decisión política. Pero también redefine, al menos en los hechos, el equilibrio de control en materia de defensa. El decreto no sólo autoriza ejercicios, sino que fija escenarios concretos: la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada Aérea en Moreno serán puntos de despliegue del ejercicio “DAGA ATLÁNTICA”, mientras que el “PASSEX” se desarrollará en el mar, con unidades estadounidenses como el portaaviones USS “NIMITZ” y el destructor USS “GRIDLEY”.

El argumento oficial se apoya en la necesidad de mejorar la interoperabilidad, estandarizar procedimientos y fortalecer la capacidad de operar en escenarios combinados. Traducido a términos políticos: profundizar la cooperación militar con Estados Unidos y reposicionar a la Argentina como socio activo en materia de seguridad internacional.

Pero el instrumento elegido —el DNU— desplaza la discusión del terreno técnico al institucional.

Entre la cooperación estratégica y la tensión institucional

La decisión fortalece al Ejecutivo en dos planos. Por un lado, le permite sostener una agenda de alineamiento y cooperación internacional en defensa, con impacto directo en la formación y capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. Por otro, le otorga margen de acción frente a un Congreso que no avanzó con el tratamiento del proyecto original.

Sin embargo, ese mismo movimiento puede reactivar tensiones políticas. El decreto debe ser revisado por la Comisión Bicameral Permanente y luego por ambas cámaras del Congreso, en un plazo de diez días hábiles para el dictamen inicial. Ese será el primer test político.

La oposición —o sectores críticos dentro del propio esquema legislativo— podría cuestionar no el contenido de los ejercicios, sino el mecanismo: el uso del DNU en un área donde la Constitución prevé intervención parlamentaria explícita. El oficialismo, en cambio, tiene un argumento concreto: la demora legislativa impedía ejecutar ejercicios con fechas ya definidas.

En paralelo, hay una dimensión estratégica que excede la discusión institucional. La presencia de medios militares estadounidenses, incluso en ejercicios, reconfigura señales en el plano regional e internacional. El decreto menciona explícitamente la mejora en la “reputación como socio confiable”, un concepto que remite a política exterior tanto como a defensa.

Un movimiento táctico con derivaciones abiertas

El DNU 264/2026 no es un hecho aislado, sino una pieza dentro de una lógica más amplia: la utilización de herramientas ejecutivas para sostener decisiones consideradas urgentes frente a un Congreso que no responde en los tiempos esperados por el oficialismo.

En lo inmediato, el foco estará en la Bicameral y en la eventual reacción parlamentaria. También en la ejecución misma de los ejercicios, que comienzan en cuestión de días, lo que limita cualquier margen de reversión política en el corto plazo.

Pero el trasfondo es más profundo. Cada uso de un DNU en áreas sensibles redefine, aunque sea parcialmente, la relación entre poderes. Y en este caso, se suma un componente adicional: la política de defensa y el vínculo con actores internacionales.

Habrá que observar si el Congreso convalida, rechaza o demora el tratamiento. Y, sobre todo, si este episodio marca un precedente operativo o queda como una excepción justificada por el calendario militar.

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El renacer del girasol argentino

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El presidente de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), Juan Martín Salas Oyarzun, destacó el crecimiento de la producción en Argentina.

Juan Martín Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), destacó el fuerte crecimiento de la producción, el mayor ingreso de divisas y el potencial de expansión del cultivo. Reclamó menos presión impositiva y mejoras en infraestructura para sostener el desarrollo.

“Estamos transitando un momento histórico del girasol argentino”, afirmó Salas Oyarzun, al inaugurar el VIII Congreso Argentino de Girasol. Según detalló, “la producción de grano de la cadena va a terminar creciendo este año un 94% respecto de la campaña 21/22”.

Los motivos del crecimiento de la producción de Girasol en Argentina

El dirigente explicó que este salto responde a una reacción coordinada del sector frente a la demanda internacional: “Nuestra cadena de valor ha respondido al incremento de demanda internacional reflejado en los precios, con aumentos de producción de grano, procesamiento y exportaciones”.

En ese marco, subrayó un dato clave de eficiencia: “La presente campaña vamos a generar un volumen de grano cercano a la máxima producción argentina de los años 1998 y 1999, que fue de siete millones de toneladas, pero dedicando 1,3 millones de hectáreas menos que en aquellos años”. Y agregó: “Ese es el primer agregado de valor en origen y una muestra clara de aumento de sostenibilidad de nuestro sistema productivo”.

Más divisas y expansión del mercado externo

El impacto económico también fue destacado por el titular de ASAGIR. “La exportación de aceites y otros productos de la cadena ha ingresado al país casi un 50% más de divisas en 2025 respecto del año anterior”, señaló. En ese sentido, interpretó que “esto significa que consumidores del resto del mundo retribuyen nuestro trabajo, inversión e innovación”.

Además, remarcó el crecimiento industrial: “La producción de aceite en 2025 fue la más alta desde el año 2000 y en los primeros meses de 2026 la tendencia continúa en aumento respecto del año anterior, con mayor nivel de inversión y nuevos actores”.

El futuro de la producción de Girasol en Argentina

Sobre el futuro, planteó un escenario ambicioso: “Si la demanda internacional sobre el girasol se mantiene firme y recuperásemos la superficie que tuvo el cultivo en Argentina a fines del siglo XX, podemos llegar a producir 9.5 millones de toneladas”. Y sintetizó: “Podemos transformarnos cada vez más en un mar de girasol”.

Salas Oyarzun remarcó que el mercado interno está cubierto, por lo que el foco debe estar en el exterior: “La demanda local está perfectamente abastecida en cantidad, así que cobran cada vez más importancia los mercados externos”.

El destino clave de la producción de Girasol en Argentina

En ese contexto, destacó un destino clave: “En primer lugar, debemos atender la demanda de India, principal importador mundial y actor cada vez más protagónico de la economía mundial”. También llamó a diversificar: “Tenemos que identificar más y mejor los nichos de mercado específicos en todo el mundo y abastecerlos”.

A nivel interno, advirtió sobre desafíos técnicos: “Debemos trabajar dentro de nuestra cadena adecuando las prácticas de conservación de grano para mantener la calidad de origen”, y sostuvo que la capacitación será central: “Seguir coordinando esfuerzos, difundiendo buenas prácticas y capacitación es una de las tareas importantes de ASAGIR en el presente”.

Innovación, rendimientos y brechas productivas

El dirigente destacó avances en productividad: “Los rendimientos de las últimas dos campañas, medidos en kilos y en contenido de materia grasa por hectárea, nos muestran que los potenciales han crecido”.

En ese sentido, puso en valor el rol de la investigación: “El sector de desarrollo genético e investigación viene mostrando resultados concretos con cada vez más programas de desarrollo locales”. Y aseguró que “nuestra asociación va a continuar apoyando la divulgación científica como parte de nuestra esencia”.

La necesidad de mejorar resultados

Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de mejorar resultados en campo: “Debemos ir reduciendo las brechas entre los rindes potenciales y los obtenidos”. Para eso, señaló que “productores, asesores y extensionistas siguen teniendo el rol protagónico”.

El crecimiento del sector también expone limitaciones estructurales. “Al expandir el área productiva se hace más evidente el desafío de infraestructura general y logística tanto por tierra como fluvial y marítima”, afirmó, y reclamó una respuesta conjunta del sector público y privado.

El contexto económico de la producción de Girasol

En materia económica, fue contundente: “Ha quedado demostrado que cuando la amenaza de más impuestos, cuotas al comercio y regulaciones se van desvaneciendo, se desatan las fuerzas productivas”.

En la misma línea, pidió avanzar en reformas: “La disminución de la presión impositiva en los impuestos más distorsivos es parte de las condiciones necesarias para lograr una normalización económica definitiva y un mayor grado de competitividad e inversiones”.

Los próximos desafíos

Finalmente, Salas Oyarzun vinculó estos desafíos con el encuentro sectorial: “Todo lo enumerado anteriormente es el motivo de existencia de nuestra asociación y de este Congreso”.

Sobre el evento, explicó: “En este VIII Congreso Argentino vamos a observar al girasol desde la investigación básica, la genética, el potrero, el cultivo en distintos ambientes y regiones, la logística y el comercio”.

Por último, Salas Oyarzun señaló que la misión de ASAGIR es “impulsar el desarrollo sostenible del girasol generando acciones conjuntas con la red agroindustrial”.

La Asociación Argentina de Girasol es una organización integrada por todos los sectores de la cadena de valor del girasol, cuyo objetivo es promover la competitividad y el crecimiento sostenible del cultivo en el país.

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Furor en Brasil por los centros de esquí en Argentina

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Scioli presentó la temporada de invierno desde la feria WTM en San Pablo, el mercado emisor más importante para el turismo de nieve.

El secretario de Turismo y Ambiente de la Nación, Daniel Scioli, participó hoy en Brasil de WTM Latin America, una de las ferias turísticas más destacadas de la región, para promocionar la temporada de nieve de la Argentina en el mercado emisor más importante para ese producto.

“La nieve es un producto turístico que los brasileños disfrutan mucho en la Argentina, porque a los mejores escenarios naturales le sumamos servicios de alta calidad.
Los centros de esquí de la Argentina son furor en Brasil. Los turistas brasileños que llegan a nuestro país ya saben algo que nosotros le contamos al mundo: que la Argentina es valiosa y un destino seguro, confiable, con una gran hospitalidad. La dimos vuelta, ya no escuchamos más eso de que la Argentina está cara”
, puntualizó.

“La Argentina, su grandeza, como subrayamos en nuestra campaña, está sorprendiendo al mundo. Estamos viendo un crecimiento del turismo receptivo de un 10 por ciento en lo que va del año a la vez que cada vez más argentinos eligen a su país para vacacionar, tal como ocurrió en la última Semana Santa. La política de cielos abiertos, mares abiertos y parques nacionales abiertos está activando el turismo en la Argentina”, agregó.

Scioli se reunió en San Pablo con directivos de las empresas Gol y Azul y de la agencia de viajes online Decolar, con el objetivo de sumar conectividad aérea entre Brasil y la Argentina e impulsar el turismo receptivo en los destinos nacionales. Los empresarios señalaron que los vuelos a la Argentina en la temporada alta de nieve están prácticamente completos.

Tras su exitosa presencia en la feria de turismo de cruceros Seatrade en Estados Unidos para incrementar la actividad de ese segmento en los puertos argentinos, la intensa agenda de trabajo de Scioli en Brasil también incluyó encuentros con la nueva subsecretaria de Turismo de Chile, María Paz Lagos, y el director de ProChile, Hugo Corales, en el Consulado General de este país en San Pablo, para afianzar el vínculo bilateral y fortalecer la cooperación turística.

En ese ámbito, también mantuvo encuentros, junto a directivos de Aerolíneas Argentinas, con representantes de las operadoras turísticas brasileñas CVC, Decolar, Cativa, Diversa, Agaxtur y SchultzLaura Teruel, presidenta de la Cámara Argentina de Turismo (CAT) y Dante Querciali, presidente del Consejo Federal de Turismo (CFT) estuvieron en estas reuniones. La presencia argentina en WTM incluyó a 73 empresarios, 50 empresas y 17 destinos y hubo más de 3000 reuniones de negocios.

Más de un millón de turistas brasileños arriban cada año a la Argentina, con un gasto superior a los 560 millones de dólares registrado en 2025 y una estadía promedio de ocho noches. Las actividades gastronómicas y culturales y las visitas a áreas naturales protegidas se destacan entre las que realizan durante sus vacaciones en el país. Un 10 por ciento llega con un destino de nieve programada en su hoja de ruta.

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Argentina avanza con el plan de exportar gas a Brasil

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Argentina y Brasil dieron un paso en la consolidación de un mercado regional de gas al finalizar un informe técnico conjunto que traza una hoja de ruta para ampliar las exportaciones argentinas hacia el país vecino. El documento, elaborado en el marco del Grupo de Trabajo Bilateral, identifica alternativas de infraestructura y confirma que el país cuenta con recursos suficientes para sostener ventas externas de largo plazo.

El avance se inscribe en la estrategia del Gobierno nacional de posicionar al gas como eje de generación de divisas y atraer inversiones bajo un esquema basado en capital privado, previsibilidad regulatoria y menor participación estatal en el desarrollo de obras. En continuidad con todos los análisis anteriores, la provincia de Misiones sigue excluida de todo desarrollo de la red gasífera.

Un nuevo esquema energético: del Estado a la inversión privada

La Secretaría de Energía del Ministerio de Economía de la Nación informa que concluyó el informe técnico elaborado en el marco del Grupo de Trabajo Bilateral (GTB) Argentina-Brasil, creado para evaluar alternativas de infraestructura, interconexión y exportación de gas natural argentino hacia el mercado brasileño.

El trabajo confirma el enorme potencial de la Argentina como proveedor regional de gas natural, a partir del desarrollo de Vaca Muerta y del crecimiento de la producción de la Cuenca Neuquina. Entre sus principales conclusiones, el informe destaca que el país cuenta con recursos suficientes para abastecer la demanda interna y sostener exportaciones de largo plazo, lo que abre una oportunidad concreta para profundizar la integración energética regional.

Vaca Muerta y Brasil: oferta y demanda en convergencia

El documento también identifica a Brasil como un mercado con fuerte potencial de expansión de la demanda, especialmente en el segmento industrial, y remarca que una mayor integración entre ambos países puede generar condiciones para ampliar el comercio regional de gas natural, fortalecer la seguridad de abastecimiento y promover nuevas inversiones en infraestructura.

El documento técnico destaca dos variables clave. Por un lado, el crecimiento de la producción en Vaca Muerta y la Cuenca Neuquina, que posiciona a Argentina como potencial proveedor regional. Por otro, la expansión esperada de la demanda en Brasil, especialmente en el sector industrial.

Esa complementariedad abre una oportunidad para consolidar un flujo sostenido de exportaciones, con impacto en la balanza energética y en el ingreso de divisas.

Sin embargo, el informe también advierte que el principal cuello de botella es la infraestructura: para viabilizar exportaciones firmes será necesario ampliar la capacidad de transporte desde los centros de producción.

Las rutas del gas: opciones en análisis

El estudio evaluó distintas alternativas de interconexión para llevar gas argentino al mercado brasileño. Entre ellas, se analizaron rutas a través de Bolivia, Paraguay, Uruguay y una conexión directa entre ambos países.

Cada opción implica distintos niveles de inversión y coordinación regional, pero todas coinciden en un punto: la necesidad de nuevas obras en territorio argentino para evacuar mayores volúmenes desde Vaca Muerta.

En ese sentido, se mencionan antecedentes de interés privado, como proyectos para ampliar la capacidad del Gasoducto Perito Moreno, lo que refuerza la viabilidad del esquema propuesto.

El foco en la inversión privada

En ese camino, la Argentina avanzará bajo un esquema basado en inversión privada, previsibilidad regulatoria y libertad empresarial. El informe destaca que la Ley 27.742 incentiva la inversión privada en proyectos de hidrocarburos y habilita que cualquier interesado pueda obtener autorizaciones de transporte para construir y operar gasoductos y oleoductos. También remarca la figura de los “gasoductos dedicados” o “de acceso restringido”, pensados para promover mercados de exportación sin intervención estatal.

De este modo, el desarrollo de la infraestructura necesaria para ampliar las exportaciones de gas no se plantea desde un esquema de planificación centralizada del Estado empresario, sino desde reglas claras para que el sector privado invierta, compita y defina las alternativas más eficientes para llevar el gas argentino a nuevos mercados.

Asimismo, el informe señala antecedentes concretos en esa dirección, como la iniciativa privada para expandir la capacidad del Gasoducto Perito Moreno, lo que refuerza que existe interés del sector en acompañar este proceso de ampliación de infraestructura.

Implicancias para el NEA y Misiones

Aunque el informe no detalla impactos específicos para el NEA, la ampliación de la infraestructura gasífera y el desarrollo del mercado energético pueden tener efectos indirectos en la región. Sin embargo, Misiones sigue excluida de todas las opciones de paso, por lo que la tierra colorada aún verá de lejos el gasoducto.

Una mayor disponibilidad de gas y un sistema energético más integrado podrían influir en costos productivos y competitividad industrial. Sin embargo, estos efectos dependerán de cómo se distribuya la infraestructura y del acceso efectivo a esos recursos.

Inversiones y definiciones pendientes

La elaboración de este documento fue el resultado de un trabajo técnico conjunto desarrollado durante 2025, con reuniones periódicas entre autoridades y equipos especializados de Argentina y Brasil, además de consultas con representantes de otros países de la región y con productores, transportistas y comercializadores del sector gasífero.

Este avance consolida una agenda de integración energética regional basada en el aprovechamiento del potencial de Vaca Muerta, el desarrollo de infraestructura con participación privada y la construcción de un mercado más abierto, competitivo e integrado para el gas natural en Sudamérica.

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