Ante la posible suba de las retenciones en el sector de la harina y el aceite de soja, Open 101.7 entrevistó a Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la entidad agropecuaria que agrupa a 16 Confederaciones y Federaciones a lo largo y ancho del país.
“Sin dudas nos hemos manifestado en muchas oportunidades en contra de estas medidas porque lo que generan es una transferencia de recursos del sector productor al sector exportador e industrial, lo cual genera un desequilibrio porque atenta contra la rentabilidad del sector agropecuario y termina funcionando como un subsidio. Es decir que un eslabón de la cadena, termina subsidiando a otro”, explicó.
“Obviamente, esta medida deteriora la rentabilidad y genera un clima de desconfianza que no suma a la decisión de crecimiento que es lo que necesita el sector y el país, no sólo para abastecimiento interno sino también para poder exportar cada vez más”.
La preocupación es muy profunda y la postura es clara: las retenciones hay que eliminarlas porque son un impuesto que distorsiona el normal funcionamiento de la producción agropecuaria.
Respecto de la postura de la Mesa de Enlace, Chemes declaró que la unidad está asegurada. “Por más que tengamos diferencias mínimas, nuestro objetivo nos mantiene unidos”. Además, aclaró que, dentro de la Mesa, la postura del resto de las instituciones es la misma, que están en constante comunicación con los funcionarios que, conocen dicha posición y que, lo único que han logrado hasta el momento es que no se modifique el tema de retenciones en trigo y en maíz.
“Pero evidentemente en soja no hemos logrado frenar este avance. El grano de soja es muy emblemático para la argentina. Es el que mayor producción tiene, genera mayor relación comercial y el que mayor proporción deja para las arcas del Estado”.
Además, remarcó que “el sector agropecuario hoy es el mayor generador de dólares y recursos genuinos para el país. El campo es el que produce desde el punto cero el recurso que después se le va sumando valor agregado y genera mano de obra y todo lo que viene en la cadena. Sin dudas el sector agropecuario para la Argentina es importantísimo.
Por otro lado, Chemes aclaró que Exportar más no conspira contra la necesidad del mercado interno.“Sobre todo porque hoy en materia de granos y de carne vacuna lo que exportamos no se consume en el mercado interno. Lo hemos visto claramente en toda la trayectoria de la discusión del año pasado sobre la carne vacuna. Los cortes que se exportan no son los que se consumen en el mercado interno”.
Si se genera un sistema ordenado, sin preconceptos y un diagnóstico certero nos daríamos cuenta que todo funcionaría bien con el mercado interno y la exportación sin competir entre ellos. Y si generamos incentivos para una mayor producción, mucho mejor todavía porque generaríamos saldo para que sobre producción en el mercado interno y podamos tener un mayor saldo exportable”.
Con respecto al diálogo con el Gobierno señaló que, si bien no está cortado el diálogo, se encuentra en un punto donde no pueden avanzar. “Evidentemente el Estado ve la necesidad de obtener recursos en materia impositiva y el campo está en primer lugar en este aspecto porque es el que mayores recursos genera y esto nos pone en un punto de alerta”.
Respecto de las posibles intervenciones en el sector lechero y el cierre de las exportaciones al sector, hecho del que se viene hablando hace ya algunos meses, Chemes indicó que la lechería hace muchos años que está estancada y que, si se hubieses desarrollado medidas de incentivo hoy habría mayor producción y se podrían defender tanto el mercado interno como las exportaciones.
“A través del intervencionismo, el gobierno está equivocadamente convencido de que con estas medidas va a lograr frenar los precios, pero yo creo que el aumento de precios viene por lo problemas de inflación que estamos teniendo y las medidas equívocas”.
Puntualmente respecto del diferencial 2% a la soja sobre las harinas y el aceite de soja que se exporta, contó que “creemos que si se vuelve a reinstalar ese 2%, corremos el riesgo de que el productor termine pagando ese ajuste porque sabemos que históricamente en la Argentina, la industria y la exportación nunca puso de su bolsillo para el ajuste, sino que automáticamente lo transfirió al sector productor y eso significó una baja en el precio de pizarra para el productor”.
“El eslabón de la producción siempre termina pagando los platos rotos porque no tiene en la cadena nadie que siga para abajo y ese es el cuestionamiento que siempre estamos haciendo”, ultimó.
Una conjunción de problemas hacen que el Gobierno señale al campo como formador de precios. Diagnósticos errados, cuestiones ideológicas y falta de conocimiento respecto de la inversión y los riesgos del trabajo en el campo; son algunos de ellos. “Todo esto, hace a la falta de conciencia, confianza y de visión que hay que tener para que vean concretamente que el campo puede ayudar a que el país salga adelante”.
Respecto del Consejo Agroindustrial Argentino, el presidente de la Confederaciones Rurales Argentinas expresó que “el origen fue muy bueno pero que llevaría al fortalecimiento del sector y al crecimiento de las exportaciones y a un alivio de la carga de las exportaciones para el sector… de alguna manera se empezaba a pensar en toda la cadena del sector productivo. Con el paso del tiempo, se fue desvirtuando esto. Fueron cambiando muchos objetivos y conceptos de este proyecto, de los cuales nosotros no compartimos. Y en estos cambios se fue beneficiando mucho más la exportación y la industria en detrimento del sector agropecuario”.
“Concretamente, en el proyecto presentado recientemente, hay incentivos para la industria pero no se habla de una reducción de la carga impositiva para incentivar la producción primaria. Eso no es justo”, ultimó.