INTERNACIONALES

Argentina busca potenciar el diálogo entre la Celac y la Unión Europea

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El canciller Santiago Cafiero mantuvo hoy una reunión con el Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea (UE), Josep Borrell Fontelles, con quien, entre otros temas, dialogó en torno a la posibilidad de potenciar el diálogo entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el bloque europeo.

Durante el encuentro -que tuvo lugar en los márgenes del Encuentro de Ministros de Relaciones Exteriores del G-20, que se desarrolla en Bali, Indonesia- los funcionarios revisaron los principales temas de interés común tanto bilaterales como multilaterales y se conversó sobre posibilidades de profundizar los “excelentes vínculos de cooperación existentes”, informó la Cancillería argentina en un comunicado.

Cafiero y Borrell abordaron, adicionalmente, temas regionales: evaluaron las posibilidades de reforzar el diálogo birregional entre la Celac y la Unión Europea, “visibilizando la capacidad de concertar y coordinar posiciones a nivel regional, y de impulsar con mayor firmeza los intereses regionales en su relación con la Unión Europea y sus propios estados miembros”, indica el documento oficial.

En ese contexto, y en función del ejercicio de la Argentina al frente de la Presidencia Pro Tempore de Celac, Cafiero invitó a Borrell a participar de la tercera reunión de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores Celac-UE, prevista para el 27 de octubre, en Buenos Aires.

El encuentro que mantuvo con el titular del Palacio San Martín en Bali fue destacado por el Borrell Fontelles, en su cuenta de Twitter.

“Con el Canciller de Argentina @SantiagoCafiero @g20org FMM, hemos hablado sobre próxima Ministerial UE-Celac, importancia acuerdo Mercosur, e impacto global devastador de guerra de Rusia contra Ucrania”, escribió en la red social el jefe de la diplomacia comunitaria sobre la reunión.

Y agregó estar junto a Cafiero “comprometidos con la profundización de la relación bilateral y en la modernización del acuerdo”.

“La Celac y la UE coinciden en la relevancia de renovar su asociación estratégica, basada en vínculos históricos, culturales y humanos, y reforzar nuestro diálogo birregional para que nuestras relaciones alcancen todo su potencial”, destaca el comunicado del Palacio San Martín.

La Unión Europea, como bloque, es el tercer socio comercial de la Argentina y el principal inversor externo en el país.

Según datos oficiales, durante el 2021 el superávit comercial fue de USD 549,6 millones, con exportaciones que alcanzaron los USD 9.890,5 millones (un incremento de 48,1% respecto de 2020), mientras las importaciones representaron USD 9.310,9 millones (41,3% más con respecto de 2020).

Argentina y la UE comparten, además, una amplia agenda de cooperación en diversos campos que incluyen, entre tantos otros, ciencia y tecnología, género, derechos humanos, educación, cultura, energía, digitalización y biotecnología.

En la reunión -según indica la información oficial- Cafiero también hizo alusión a dos temas que Argentina viene planteando en los diferentes foros en los que participa.

En ese sentido, el canciller planteó “la necesidad imperiosa de mejorar el funcionamiento de la arquitectura financiera internacional incluyendo las pautas para asignación general de Derechos Especiales de Giro (DEGs) del FMI”.

Además, y como lo viene solicitando la Argentina en foros internacionales, el canciller expuso la necesidad de que el organismo que preside Kristalina Georgieva “lleve a cabo una revisión de su política de sobrecargos”, una posición que no solo expresa el caso argentino sino también el de los países de renta media que están en una situación similar.

Del encuentro bilateral también formaron parte la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca Bocco, y la jefa de Gabinete de Cancillería, Luciana Tito.

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Johnson pelea por mantenerse en el cargo mientras su Gobierno se desmorona

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El primer ministro británico, Boris Johnson, continuó hoy resistiendo en el cargo pese a los llamados a renunciar de gran parte de su gabinete y en medio de una ola de dimisiones en el Ejecutivo, entre funcionarios, ministros, asesores y secretarios de Estado, todos enojados por el manejo del líder conservador frente a una serie de escándalos.

Según la prensa local, varios referentes del ejecutivo, entre ellos su hasta ahora incondicional defensora Priti Patel, ministra del Interior, fueron a Downing Street a decirle que había perdido el apoyo de su Partido Conservador y que no puede continuar, pero la respuesta fue la destitución del ministro de Vivienda, Michael Gove, por llevar ese mensaje, informó la agencia AFP.

Se estima que alrededor de 40 funcionarios presentaron la renuncia, un éxodo que constituye la mayor crisis de liderazgo de Johnson desde su llegada al poder, en julio de 2019.

Las dimisiones del ministro de Finanzas Rishi Sunak y el ministro de Salud Sajid Javid, dos funcionarios clave de su Gobierno, generaron durante toda la jornada un éxodo de renuncias en el gabinete, pero Johnson insiste en que “seguirá adelante” con su trabajo y descartó el llamado a una elección anticipada.

“El primer ministro está animado y seguirá luchando”, afirmó en Sky News James Duddridge, el asesor de Johnson.

“La tarea de un primer ministro en circunstancias difíciles, cuando se ha recibido un mandato colosal, es seguir adelante, y eso es lo que voy a hacer”, había dicho más temprano el premier conservador ante el Parlamento.

También descartó la disolución del Parlamento y aseguró que la fecha más temprana que puede ver para una elección general es dentro de dos años.

Según la prensa local, varios pesos pesados de su gobierno, entre ellos su hasta ahora defensora incondicional Priti Patel, ministra del Interior, fueron a Downing Street, residencia oficial del primer ministro, a decirle que había perdido el apoyo de su Partido Conservador y que no puede continuar.

Sin embargo, según las mimas fuentes, Johnson se negó en rotundo a dimitir.

La sangría en el Gobierno del líder conservador comenzó ayer cuando los ministros de Finanzas y de Salud renunciaron a sus cargos con críticas al manejo de las denuncias contra un diputado oficialista acusado de acoso sexual.

Este mediodía, el exministro de Salud dijo ante la Cámara de los Comunes que “ya es suficiente” y pidió a los ministros del gabinete que consideren renunciar para ayudarlo a destituir a Johnson como primer ministro.

“He concluido que el problema empieza por arriba y creo que eso no va a cambiar. Y eso significa que somos nosotros quienes tenemos una posición de responsabilidad de hacer ese cambio”, declaró Javid.

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, lo acusó de dar un “espectáculo patético” en “el último acto de su carrera política”.

El liderazgo del premier quedó al borde del abismo cuando admitió que sabía sobre las denuncias de conducta sexual inapropiada presentadas contra el parlamentario conservador Chris Pincher cuando lo ascendió a un alto cargo en febrero pasado.

Antes de eso, el primer ministro trató de decir que no había sido informado de las acusaciones, para luego retractarse de esta afirmación.

Pincher, que fue suspendido del Partido Conservador, fue acusado de “manosear a dos hombres”, al parecer cuando estaba bajo los efectos del alcohol en un club privado de Londres.

El escándalo de Pincher es solo el último de una larga lista de controversias para Johnson en los últimos meses.

El primer ministro superó a principios de junio un voto de confianza promovido desde sus propias filas, después de que varios legisladores enviaran cartas a un comité del Partido Conservador en el que manifestaron su oposición a la continuidad de su líder.

Estas misivas estuvieron motivadas por el escándalo de las fiestas celebradas en la residencia oficial pese a las restricciones contra la Covid-19 durante la pandemia.

De acuerdo con las reglas actuales de procedimiento, el líder tory no puede ser sometido a otro voto de confianza hasta dentro de 12 meses.

Los parlamentarios quieren buscar la forma de cambiar las reglas para celebrar otra votación y destituir finalmente a Johnson.

De todas formas, el comité conservador más influyente decidió hoy no cambiar las normas para permitir un segundo voto de confianza contra Johnson, según dijeron miembros del órgano a la cadena BBC, y, en cambio, celebrarán elecciones el lunes para elegir nuevas autoridades.

Si el primer ministro renuncia, se realizará una búsqueda interna para decidir su reemplazo y este órgano, llamado comité de 1922, establecería el calendario.

En caso de tener un nuevo líder, este podría convocar a elecciones generales si quisiera asegurar su mandato, pero no estaría obligado a hacerlo.

Por otro lado, una encuesta de la consultora YouGov reveló hoy que la mayoría de los votantes del Partido Conservador quiere que Johnson renuncie (69%), todo un récord.

El máximo anterior había sido del 63% en enero, mientras el escándalo por las fiestas en la pandemia (apodado como partygate) seguía resonando.

Solo el 18% de los británicos quiere que Johnson permanezca en el cargo, dice el sondeo.

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Cómo el formato de video está reimpulsando a Facebook

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En 2004 cuándo surgió Facebook, no se sabía la relevancia que iba a adquirir en términos de interacción, comunicación e incluso, consumo de bienes y servicios. En el día internacional de las redes sociales, Jellysmack te cuenta la historia del primer fenómeno masivo de las redes, su readaptación, y por qué es relevante para los creadores de contenido. Septiembre de 2006 fue el mes en que se permitió el acceso a Facebook al público general, convirtiéndose en la red social con el mayor número de usuarios registrados del planeta, con más de 2.800 millones de usuarios activos mensuales.

El algoritmo de Facebook ha evolucionado de tal forma que en la actualidad los vídeos han tomado gran relevancia en su plataforma digital. En un mundo donde prima lo digital, es fundamental posicionar los vídeos en Facebook, ya que atraen a consumidores potenciales. Por ello debemos tomar en cuenta ciertos aspectos para tener videos en esta red social.

¿Qué tipo de beneficios generan los videos en Facebook?

Tan solo, si dirigimos los beneficios hacia el mundo del marketing y la comunicación, podemos encontrar lo siguiente: 

  • Incrementan conversiones y posibles ventas.
  • Generan engagement, emociones y conexión con la audiencia.
  • Facilitan la interacción y brindan información de manera más rápida.
  • Desarrollan confianza.
  • Involucran a los seguidores con el contenido.
  • Incrementan el interés de las comunidades.

Para ayudar a una gran cantidad de creadores a establecer sus contenidos en diversas redes sociales, han surgido empresas como Jellysmack, empresa global de creadores de video que impulsa contenidos y aumenta sus ganancias y su alcance orgánico a través de tecnología, que ha llegado a Latinoamérica con 54 creadores de contenido en su cartera, entre los que destacan figuras importantes en el escenario digital como La Ruta de la Garnacha, Cosas del Jardín o la creadora chilena, Claudipia, quien creció, de noviembre de 2021 a abril de 2022, un 525% en views de Facebook, pasando de 4 a 21 millones de visitas, y un 218% en seguidores dentro de dicha red social, pasando de 1.1 a 2.4 millones de suscriptores. 

Esto último representa una ganancia mayor para muchos creadores que buscan salir de YouTube y entrar con fuerza a otras redes sociales, mejorando su visibilidad y la creación orgánica de comunidades afines a sus contenidos. 

La comodidad y versatilidad de los videos los hacen cada vez más consumidos por la gente. Incluso, esta actividad es la quinta razón principal para usar internet (51,5%), de acuerdo con el estudio Digital 2022, de We Are Social y HootSuite, mientras que el mismo estudio señala que las redes sociales son el segundo tipo de plataformas más visitadas por los internautas, con un 95.2%.

Contenido en video para revivir Facebook

“YouTube y Facebook son dos de las páginas más buscadas por las personas, y el formato de video es de los más utilizados para aprender o entretenerse. Poco más de la mitad de los jóvenes de 16 a 24 años ven videos para dichos propósitos. Es aquí donde los programas de creadores de video multiplataforma cobran todo el sentido del mundo y dominar el lenguaje y el formato de cada plataforma puede hacer con que los creadores de contenido sean pioneros en redes ya establecidas”, afirma Paula Haefeli, líder de marketing de Jellysmack en América Latina.

En el Día Internacional de las Redes Sociales, Jellysmack te obsequia algunos consejos sobre cómo maximizar la visibilidad de tus videos en esta red:

  • Casi el 85% de los videos son vistos sin sonido en Facebook, por lo que es de vital importancia colocar subtítulos. 
  • Realiza vídeos cortos (de 1 a 3 minutos) y una duración no menor a 15 minutos para transmisiones en vivo.
  • Escribe una descripción llamativa para tu video, no debe exceder los 61 caracteres.
  • Haz videos en vivo, a estos se les genera gran importancia a nivel algoritmo de Facebook.
  • Desarrolla vídeos instructivos y de entretenimiento. Recuerda que el contenido debe motivar a ser compartido.

Apostar por los creadores de videos en Facebook es aprovechar lo mejor de una de las redes más extendidas en el mundo y, al mismo tiempo, aumentar su alcance al llegar a plataformas donde antes no era tan conocidos. Este es el valor del modelo multiplataforma para volver a dar visibilidad a una red que ha pasado por turbulencias, pero que, gracias a fenómenos como la economía de creadores y el boom de los videos, está buscando diversificarse y mantener su relevancia en todos los sectores de la audiencia. 

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Turbulencias y lecciones de la historia

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Escribe PATRICIA CLAVIN – De las crisis surgen oportunidades, aunque por caminos insospechados

Los acontecimientos de los últimos años, y más recientemente la pandemia de COVID‑19 y la guerra en Ucrania, nos han obligado a todos a confrontar algunos de los peligros inherentes a nuestro mundo interconectado. En el siglo XXI, la amenaza más grave a la estabilidad internacional parece residir en la mayor interdependencia de nuestras sociedades, al reforzar la potencia de un shock procedente de cualquier lugar del mundo para convertirse en sistémico.

La historia contradice la percepción de la sociedad de que el desafío planteado por este mundo cada vez más interconectado es algo nuevo. En la primera mitad del siglo XX, el mundo se tambaleaba de un shock a otro: la Primera Guerra Mundial, la gripe española, las revoluciones comunistas, una Gran Depresión caracterizada por la rivalidad de bloques comerciales, y una crisis geopolítica mundial generada por las potencias del Eje que derivó en la Segunda Guerra Mundial.

Después de 1940, surgieron iniciativas para construir un nuevo orden mundial, teniendo como centro las Naciones Unidas (ONU). Con el tiempo, la continuada proliferación y especialización de organismos multilaterales pareció ser una señal de su éxito, y para comienzos de la década de 2000 los beneficios del multilateralismo institucionalizado eran evidentes y en gran medida no fueron objeto de cuestionamientos.

El siglo XXI ha puesto fin a la idea de que las instituciones internacionales pueden prever y gestionar los shocks. Las acusaciones de que la Organización Mundial de la Salud tiene una posición sesgada y que la ONU ha fracasado en dar respuesta a la guerra en Ucrania han generado un resurgimiento y reafirmación de las líneas de batalla de la Guerra Fría, y se habla de potencias democráticas frente a otras autoritarias. Al girar el mundo su mirada hacia Turquía y China como posibles mediadores para poner fin a la guerra, el orden mundial establecido en 1945 —así como las instituciones liberales que lo encarnan— parece estar en mayor riesgo que nunca antes. Esto sucede mientras enfrentamos la posibilidad real de que sobrevengan más shocks, que amenazarán gravemente la estabilidad política, la cohesión social, las perspectivas económicas y los sistemas naturales que nos sostienen.

Gestionar los shocks futuros

Estas tribulaciones surgen tras más de 20 años de retos para el sistema de la ONU. Los problemas de gestión de la ONU a veces se combinan con las operaciones de sus numerosas agencias especializadas. Esto plantea el riesgo de que el sistema de la ONU siga el rumbo de la Liga de las Naciones, el primer organismo intergubernamental del mundo, que en muchos sentidos fue el precursor y piedra fundacional de las instituciones de la ONU que lo sucedieron. Al haber estado la historia movilizada por actores de todos los lados de la guerra en Ucrania, ¿existen algunas lecciones que esta historia de fracasos nos pueda enseñar mientras enfrentamos el reto de shocks futuros?

Primero, y de forma más inmediata, la larga visión de la historia nos muestra que es mejor no dividirla en eras de estabilidad o crisis, equilibrio o shock. La primera mitad del siglo XX no fue un período de shocks interminables como tampoco fue estable la era de la Guerra Fría, un orden mundial aparentemente determinado por dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y armoniosamente supervisado y administrado por organismos mundiales. El momento unipolar de Estados Unidos tras el final de la Guerra Fría análogamente enmascaraba complejidades más profundas. Hay una nueva transición del poder en curso, pero no solo en favor de China. La probabilidad de que China sea la gran potencia del siglo XXI no es mayor que la probabilidad de que Estados Unidos lo fuera en el siglo XX. El debate acerca de cómo gestionar los shocks futuros debe focalizarse en el desafío de la multipolaridad y la desigual distribución de los recursos y el poder a nivel mundial.

Es mejor anticiparse al problema considerándolo como uno relativo al manejo de turbulencias que considerar cada shock como un hecho separado. Esto nos insta a evitar la dicotomía entre estabilidad y cambio, a confrontar sus diferentes cronologías y a reconocer la relación entre diferentes tipos de shocks. Por ejemplo, nos ayudará a reconocer que la actual interrupción del suministro de alimentos y fertilizantes en Ucrania tendrá consecuencias que durarán más que la guerra. Eso es lo que ocurrió después de 1918, cuando el rápido desarrollo de los mercados de ultramar para Estados Unidos pasó de auge a caída, con efectos duraderos en los precios del trigo de América del Norte que tuvieron consecuencias para la política comercial y la diplomacia de Estados Unidos. Igualmente prolongados fueron los efectos del desplazamiento poblacional después de ambas  guerras mundiales. En los diez o más años posteriores al final de esas guerras, Occidente en buena medida se olvidó de la gran cantidad de personas desplazadas de Europa central y oriental que aún vivían en campamentos temporales. La solidaridad europea corre considerables riesgos si se permite que países como Polonia enfrenten aisladamente retos socioeconómicos que persistirán durante algún tiempo.

Una de las lecciones fundamentales —si no la principal— del fracaso de la cooperación internacional y la gobernanza mundial en el camino hacia la Segunda Guerra Mundial fue la centralidad absoluta de la economía política. Hubo persistentes esfuerzos para promover nuevas normas y prácticas internacionales que facilitarían la coordinación y cooperación entre las democracias liberales a lo largo de las décadas de 1920 y 1930. Esa historia compartida —y la inteligencia que generó— fue la piedra angular sobre la cual se construyó un nuevo orden. Y su planificación comenzó ya en 1940. Los diplomáticos del siglo XXI no deberían olvidarlo, aun cuando las cuestiones geopolíticas necesariamente ocupen el primer plano en el corto plazo.

En Ucrania, los artistas se inspiran en la resistencia a Stalin de fines de las décadas de 1920 y 1930 para confrontar una vez más el imperialismo ruso. Es un crudo recordatorio de que el orden mundial no es forjado por los líderes políticos desde lo alto. La década de 1920, más que cualquier otra anterior, se caracterizó por olas de movilización social en torno a interrogantes internacionales relativos a la guerra y la paz en todo el espectro político. Muchas de las organizaciones no gubernamentales que actualmente dan apoyo a civiles ucranianos desplazados surgieron de un activismo local de base. Los acontecimientos recientes indican un fuerte cambio similar al de la década de 1920, con reclamos de justicia que emergen en muchas partes del mundo, abriendo una oportunidad para comprometer nuevamente el interés público en los organismos internacionales (no solo el activismo). Existe hoy una nueva generación de emprendedores de ayuda proactivos, que han encontrado una voz autorizada y pueden contribuir a establecer el marco y determinar el lenguaje para mantener conversaciones más amplias acerca de las reformas necesarias que aporten mejores soluciones a nuestros retos comunes.

De lo local a lo mundial

¿Y cómo serían esas soluciones? La pandemia ha resaltado la importancia de lo local para lo mundial. La lucha contra las epidemias de tifus, cólera y tuberculosis en la década de 1920 instauró mecanismos internacionales de colaboración científica y humanitaria que continuaron incluso cuando los países entraron en guerra unos con otros. Estas prácticas reconocieron la necesidad de un compromiso mundial de apoyar programas locales basados en la comunidad que incluye el respaldo económico y financiero así como una mejor atención en salud. En 1945, esta historia dio lugar a nuevas instituciones de gobernanza mundial en el campo de la salud y la economía —la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial— poniendo de relieve uno de los muchos momentos en que las prácticas e institucionalización de la gobernanza mundial fueron cuestionadas, desmontadas y rearmadas como resultado de nuevos shocks.

Es sumamente difícil crear desde cero instituciones colaborativas de gobernanza mundial. En 1945, la multifuncional Liga de las Naciones dio paso a instituciones de la ONU creadas con un único propósito, sugiriendo que los ejes y formas de gobernanza se diferencian unos de otros: salud, alimentación, finanzas, comercio, geopolítica, poblaciones desplazadas, cambio climático. Los hechos de estos últimos años, y en particular la pandemia de COVID‑19 y la guerra en Ucrania, dejan en claro que no es así. Reconocer cómo se conectan los temas económicos y sociales debería ser fundamental en las iniciativas futuras orientadas a contener una escalada de las tensiones geopolíticas. Al planificar el futuro —una tarea indispensable— debemos prestar igual atención tanto a la interacción de shocks tales como el desplazamiento poblacional, las enfermedades, los conflictos geopolíticos, las innovaciones tecnológicas disruptivas y el cambio climático, como a la forma de lograr y coordinar la participación de múltiples estados y organismos interinstitucionales. La gestión de esos shocks no puede dejarse en manos de instituciones individuales, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o el FMI.

Un hecho crucial es que la guerra en Ucrania ha destacado la importancia de las instituciones regionales para la gobernanza mundial. Interrogantes planteados desde hace décadas, aparentemente moribundos, acerca de la forma en que la OTAN, la Unión Europea, y el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU deberían relacionarse entre sí en lo referente a la seguridad humana siguen hoy muy vigentes. Si la gobernanza regional es clave, las implicaciones mundiales de nuevas instituciones regionales, como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, distan de ser claras. La gobernanza mundial, como muestra la propia historia de las Naciones Unidas, depende fuertemente de la trayectoria pasada. Si esto presenta una nueva agenda de reformas y la posibilidad de actuar, los desafíos del regreso de la geopolítica, aunque a veces atemorizantes, deberían resultar familiares. Mientras muchos comentaristas se detienen en las amargas lecciones de la década de 1930 y los primeros años de la Guerra Fría, en realidad una política de poder moldeó y limitó las perspectivas de una gobernanza mundial durante todo el siglo XX. Reconocerlo ofrece una oportunidad porque es un recordatorio de que los argumentos a favor, o en contra, de la cooperación y organización internacional son intentos que compiten para encontrar soluciones a dilemas comunes. La guerra en Ucrania deja en claro que las relaciones internacionales son el ámbito donde todos los dirigentes estatales tienen el menor grado de control. Paradójicamente, aunque la guerra es una señal del fracaso del diálogo, también es una lección sobre la importancia de un proceso eficaz de colaboración institucionalizada y diplomacia.

La diplomacia debe focalizarse necesariamente en el desafío inmediato de asegurar una paz que respete la soberanía ucraniana al tiempo que aborde la necesidad de seguridad de ese país —y de Rusia— pero sin ignorar las repercusiones para la reputación del derecho internacional y las instituciones. El enjuiciamiento de los crímenes de guerra está, como es lógico, en la primera línea del debate público. Pero uno de los problemas más espinosos que siguieron a la Primera Guerra Mundial fue cómo reabrir el comercio internacional tras las prolongadas sanciones impuestas. El bloqueo aliado de las potencias centrales facilitó el surgimiento de instrumentos jurídicos proteccionistas que impidieron la recuperación del comercio mundial hasta la década de 1960. El proteccionismo resultó ser persistente no solo debido al auge y caída en la década de 1920 y 1930, sino porque las normas y prácticas de libre comercio —formuladas por las potencias victoriosas, particularmente Gran Bretaña y Estados Unidos— fueron consideradas extremadamente injustas. Aunque los términos de paz exigían que Alemania y Austria se abrieran totalmente al libre comercio, la misma cláusula jurídica de nación más favorecida en los Tratados de Paz de París incluía disposiciones para que Gran Bretaña y Estados Unidos reforzaran legalmente su propia protección. Con el tiempo, la percepción pública en Alemania y Austria de que los aliados habían hecho para sí mismos un trato especial perjudicó la legitimidad del acuerdo, así como la reputación de los estadistas democráticamente electos que lo firmaron en 1919. Esto nos recuerda que, si bien la necesidad de cooperación puede ser evidente, el significado de la cooperación no lo es. Debemos estar constantemente abiertos a visiones alternativas acerca del orden y la gobernanza.

Por último, cabe recordar que mientras que los críticos austríacos y alemanes del sistema internacional que surgió después de 1919 estaban descontentos con los términos del acuerdo de paz, esos países lo impugnaron mediante los mecanismos de la Liga de las Naciones. La institución, al igual que el orden mundial, enfrentó un reto existencial solo cuando el gobierno nacionalsocialista —un grupo marginal durante la década de 1920— optó por desafiar a la Liga, uniendo fuerzas con Japón e Italia; y Gran Bretaña y Francia, con la esperanza de evitar otra guerra, actuaron en connivencia con la estrategia. Los aliados que procuren asistir a Ucrania deben recurrir a la ley internacional y a los organismos que la encarnan reconociendo al mismo tiempo la necesidad de hacer reformas. Trabajar por fuera de esos organismos, en esfuerzos desordenados por lograr una pronta resolución, como Neville Chamberlain procuró hacer en Múnich en 1938, genera el riesgo de asestar un golpe fatal al orden mundial, así como a las perspectivas de paz.

La turbulencia puede empujar a las personas, las instituciones y los países hasta sus límites. La historia muestra que fomenta simultáneamente una actividad de defensa creativa, pluralista y dinámica que conduce a nuevos modos de cooperación, a menudo en las horas más oscuras de la historia. Mantengamos una actitud resuelta —aunque no siempre optimista— al enfrentar el desafío de las turbulencias de nuestro mundo durante algún tiempo.

Patricia Clavin

PATRICIA CLAVIN es profesora de Historia Moderna en la Universidad de Oxford y becaria de investigación en el Worcester College

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Nueva pastilla para la resaca asegura “descomponer el alcohol”

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La empresa Myrkl aseguró a los británicos que la pastilla descomponerá hasta el 70% del alcohol tomado después de 60 minutos.

La empresa de origen sueco Myrkl sacó a la venta en Reino Unido una nueva pastilla contra la resaca que, en apariencia, descompone hasta el 70% del alcohol después de 60 minutos. “The pre-drinking pill that works” (la píldora que se toma antes de beber y funciona), dice el lema prometido por la empresa.

Si el porcentaje es correcto significa que, si una persona toma 50 mililitros de una bebida al 40% que contiene 20 mililitros de alcohol puro, tan solo 6 mililitros de la sustancia entrarán en el torrente sanguíneo.

Es decir, lo mismo que si bebe 15 mililitros, explica un artículo en The Conversation firmado por Ashwin Dhanda.

“El propósito es ayudar a los bebedores moderados a despertar sintiéndose lo mejor posible al día siguiente, ya sean trabajadores que buscan un momento de relax, padres o personas mayores que desean mantener una vida social activa”, dijo el director ejecutivo, Håkan Magnusson, en un comunicado citado por Telegraph.

Ahora bien, ¿cómo funciona la pastilla?

Según Myrkl, se trata de un suplemento probiótico que activa dos bacterias inocuas, Bacillus subtilis y Bacillus coagulans, producidas a partir de salvado de arroz fermentado, que descomponen naturalmente el alcohol en agua y dióxido de carbono.

El fabricante recomienda que se tomen dos pastillas de una a 12 horas antes de beber. Las cápsulas son resistentes a los ácidos naturales del estómago y logran llegar al intestino, sitio donde el cuerpo absorbe la mayor parte de la sustancia, expl ica The Conversation.

La pregunta entonces es, ¿realmente funciona?

La resaca se debe principalmente a los efectos deshidratantes de las bebidas, que pueden causar dolor de cabeza y de estómago, y náuseas.

Por eso, en principio, la píldora solo funciona después de que el alcohol llegó al intestino y no detiene los malestares en el estómago.

Las promesas de Myrkl se basan en una sola investigación publicada. En ese ensayo se pidió a 24 adultos blancos jóvenes sanos que tomaran dos píldoras anti resaca o un placebo cada día durante siete días.

A continuación, se les suministró una pequeña cantidad de alcohol en función de su peso y se analizaron los niveles en sangre durante las próximas dos horas. Así encontraron que en los primeros 60 minutos la cantidad en la sangre fue un 70% menor en los que recibieron Myrkl en comparación con la píldora ficticia.

Sin embargo, el estudio deja al menos tres incógnitas, precisó el artículo en The Conversation:

Aunque estuvo bien diseñado, los investigadores solo informaron los resultados de 14 de las 24 personas, porque diez tenían niveles más bajos de alcohol en la sangre al principio.

Segundo, los resultados variaron entre los sujetos, lo que reduce la precisión del estudio.

Y tercero, los investigadores probaron siete días de tratamiento antes de un solo trago, pero la compañía recomienda solo dos píldoras de una a 12 horas antes de beber cualquier cantidad.

Por lo tanto, no es seguro que la pastilla funcione en todo tipo de personas, incluidas aquellas con enfermedades hepáticas. Tampoco se comprende si los efectos se modifican acompañando las bebidas con comida u otros medicamentos.

“Una pastilla antes de beber para prevenir la resaca al día siguiente sería beneficiosa para algunas personas. Sin embargo, ante todas las preguntas sin respuesta sobre Myrkl, la mejor cura para la resaca sigue siendo beber menos alcohol el día anterior”, asegura The Conversation.

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