Toyota comenzó a producir una versión motorizada con hidrógeno de un modelo global. Por ahora están probando el “terreno”.
Toyota lanzó en Reino Unido la fabricación de la primera Toyota Hilux a hidrógeno, una motorización alternativa a la térmica y eléctrica que promete establecer una eficiencia mucho mayor que las existentes. El comienzo de la producción de la variable hidrogenada se puso en marcha en la planta de Derby y todo lo producido estará destinado a empresas mineras, que serán las primeras en probar el nuevo planteo de la marca japonesa.
En un inicio, la producción de Toyota se limitará a unas diez unidades de Hilux a hidrógeno, que serán sometidas a pruebas por parte de las compañías mineras. Todo ello hasta fines de 2023, cuando la empresa evalúe resultados y la viabilidad del proyecto.
Por otra parte, Toyota indicó que la performance esperada por las nueva Hilux es de más de 500 kilómetros de autonomía, casi 400 kilómetros menos que lo que brindan los motores térmicos. Sin embargo, las emisiones a partir de estos vehículos serían de cero.
Sin precio de venta específico, la Hilux Hydrogen será una evolución de un concept car presentado en 2022. La misma estará equipada con un motor de hidrógeno que incluye tres tanques, pilas de combustible y las baterías necesarias para transformar el elemento en energía eléctrica.
Además de la Hilux Hydrogen, Toyota trabaja en una versión 100% eléctrica de la pick up, y una híbrida, que podría ser producida en Argentina. Cabe destacar que el mercado de los híbridos cuenta con una mayor participación en el mercado actual.
Para Toyota Argentina, el proyecto híbrido está avanzado a tal punto que se espera que en el próximo año haya novedades al respecto. Así, la Hilux argentina mantendría el 2.8 turbodiésel y lo combinaría con asistencia eléctrica, reduciendo los costos operativos y alargando la autonomía, que hoy ronda los 900 kilómetros con un tanque.
Por Suhelis Tejero en Connectas – El referendo en Ecuador decidió prohibir la explotación petrolera en la zona de Yasuní y la minería en el Chocó andino. El resultado tiene felices a los ambientalistas y preocupados a los economistas. ¿Hasta dónde es posible dejar atrás el extractivismo sin sacrificar las finanzas de los países?
En Ecuador, el turbulento proceso electoral del 20 de agosto no fue solo el primer paso para elegir al sucesor del presidente Guillermo Lasso. También representó una movida inédita para proteger dos regiones del país que son al mismo tiempo reservas ambientales y fuentes de materias primas capaces de apalancar una economía que no marcha tan bien.
En dos preguntas distintas, el 59 % de la población ecuatoriana votó a favor de poner fin a la actividad petrolera en el Parque Nacional Yasuní, mientras el 68 % aprobó acabar con toda la minería en el Chocó Andino, tanto artesanal como mediana y a gran escala. Se trató de una victoria de los movimientos ambientalistas luego de una década de lucha por salvar las reservas ecológicas. Pero, ¿cómo quedarán las finanzas del país andino, cuando concreten la medida?
A partir de ahora, Ecuador deberá cerrar en un año la extracción del hidrocarburo en la zona del Yasuní y, en ese lapso, buscar la manera de sustituir los 1.200 millones de dólares –un 7 % de sus ingresos totales– que representa la explotación del bloque petrolero. Y lo peor es que no parece ser el mejor momento para hacerlo.
La nación suramericana tiene una situación económica complicada. La recuperación lograda tras el desplome provocado por la pandemia en 2020 no se ha sostenido y la actividad económica se está desacelerando desde el tercer trimestre de 2021. Ahora, la reciente medida de cortar la explotación petrolera en el Yasuní, a pesar de ser un alivio para el medio ambiente, podría complicar más su panorama financiero y también el social.
El expresidente Rafael Correa ha defendido la extracción de crudo del Yasuní desde cuando falló su iniciativa para que la comunidad internacional aportara 3.600 millones de dólares a un fondo para evitar que Ecuador sacara el petróleo de la reserva. Días después de conocer los resultados del referendo, Correa criticó la decisión porque “desaparecer una actividad de 1.200 millones (de dólares anuales) tiene un impacto brutal, sobre todo, en los territorios donde actúa”.
El experto petrolero Luis Oliveros considera cuesta arriba que Ecuador logre diversificar su matriz de ingresos en tan corto tiempo y que puede resultar en un mayor declive económico y más inflación. “A Ecuador le puede pasar lo que a Venezuela, con el agravante de que es un Estado dolarizado y le va a costar más diversificarse, le va a costar más competir. La dolarización es una camisa de fuerza muy importante”, señaló.
La disyuntiva entre el medio ambiente y la economía que ha vivido Ecuador reabre el constante debate sobre el extractivismo en América Latina y la necesidad de abandonar la enorme dependencia de las materias primas que sufre la región. Los datos que maneja la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indican que 53,8% de las exportaciones que la región realizó en 2021 correspondió a productos básicos, y que lo grave es que los países suramericanos “han profundizado su especialización en la exportación de materias primas”.
Cuanto más al sur de América Latina se mire, peor es la situación. Paraguay, Ecuador y Venezuela tienen economías altamente vinculadas a los commodities, aunque prácticamente toda Sudamérica se ha rendido a la trampa del extractivismo y del dinero abundante que llega con los ciclos de altos precios de las materias primas. A ese club suramericano pronto se sumará un nuevo miembro: Guyana, un país pobre, con enormes desigualdades, tiene unas envidiables reservas petroleras y va directo a convertirse en una potencia de los hidrocarburos, pero con una total –y preocupante– dependencia de los mismos.
México es el país que mejor lleva la diversificación de su economía, pues sus exportaciones de materias primas apenas representan ya el 11 % del total. El enorme tamaño del mercado mexicano y su cercanía geográfica con Estados Unidos han facilitado a esa nación dejar de depender de los commodities.
Si bien la disyuntiva entre protección ambiental y desarrollo económico es relativamente reciente, la necesidad de diversificar las economías del subcontinente siempre ha estado en el tapete. Los organismos internacionales como la Cepal, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, entre otros, han insistido con frecuencia acerca de la urgencia de acabar con el círculo vicioso de riqueza en tiempos de precios altos de las materias primas y de pobreza cuando bajan.
Una fuerza seductora
Una investigación dirigida por Hans-Jürgen Burchardt, politólogo de la Universidad de Kassel y director del Centro de Estudios Latinoamericanos, señaló que la renta fácil generada por el extractivismo es una fuerza muy seductora cuyos beneficios, en realidad, no permean hacia la población. Y varias investigaciones académicas de las últimas décadas advierten que esa renta, aunque innegable, puede ser superada por los enormes costos ambientales y sociales generados por la explotación de las materias primas.
“El argumento de los beneficios económicos sólo es posible si se distorsionan severamente las contabilidades ambientales, dejándose de lado los costos económicos que generan los impactos negativos de los extractivismos”, resaltó Eduardo Gudynas, del Centro Latino Americano de Ecología Social, en su trabajo ‘Hasta la última gota: las narrativas que sostienen a los extractivismos’.
Gudynas advirtió en su estudio que las comunidades terminan pagando el peso del extractivismo. Por eso, “la exportación de hidrocarburos siempre es un buen negocio porque es barato y no existe una contabilidad rigurosa por la cual a esos beneficios se les resten los costos económicos. (…) Hay narrativas políticas que sistemáticamente desvinculan esos costos de los extractivismos y los ignoran”, puntualiza.
Al respecto, el exministro de Energía y Minas de República Dominicana, Antonio Isa Conde, sí cree posible la explotación de recursos no renovables de manera sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social. La isla caribeña –cuyos ingresos dependen del turismo– busca desde hace años sacar más provecho a sus recursos naturales mediante la explotación de oro (con la principal mina de América Latina) y la búsqueda de posibles yacimientos de gas en la cuenca del Caribe. “Es posible desarrollar la industria extractiva, pero bajo determinadas condiciones. Si no se puede por razones tecnológicas o ambientales, es mejor dejar los recursos ahí”, dijo Isa Conde.
Pero también es crítico a la hora de analizar el asunto. “Hay una obsesión antiminera que al final habla de la desconfianza que hay en las autoridades”, dijo. Las malas experiencias que ha tenido el subcontinente en las explotaciones de recursos no renovables no le han puesto fácil la tarea a los gobiernos a la hora de convencer sobre lo que se ha empezado a llamar el ‘extractivismo verde’, que es una forma de explotación que busca reducir los impactos al medioambiente.
Sin embargo, también hay un problema de poca voluntad política. Para Oliveros, los países de la región se afanan por sostener el extractivismo debido a la baja calidad institucional de América Latina. “No hay una mentalidad política para diversificar la economía. Muy por el contrario, a los políticos les gusta que la economía dependa de las rentas. Así es más fácil hacerse cargo y decidir hacia dónde van esas rentas”, explicó. El economista añadió que cuanto más compleja e industrializada es una economía, en términos de diversificación, más fuerte es el sector privado y mayor dependencia tiene el fisco de cobrar impuestos a las empresas. De ahí que, como ya el Estado no maneja una renta directa por las regalías de la explotación de recursos, el uso político de los recursos provenientes de las materias primas pierda sentido.
El experto recordó que ser un país productor de materias primas como petróleo, cobre u oro, por ejemplo, no es malo en sí. “Tú no ves a un saudí, a un kuwaití, a un catarí hablar de que es malo depender de los recursos naturales”, enfatizó. Pero el camino debería apuntar al fortalecimiento de la institucionalidad, que es lo que han hecho los países petroleros de Oriente Medio y Noruega con la creación de fondos de estabilización que limitan el uso político de la renta y, al mismo tiempo, dirigen esos recursos al desarrollo de largo plazo.
“Creo que ahí está la clave. ¿Qué hacer con los ingresos petroleros? No dejarle la potestad a cada presidente que llegue, a cada gobierno, de decidir qué va a hacer con el petróleo, sino que haya unas reglas del juego claras”, señaló.
El problema de la dependencia extractivista parece ser de una compleja solución. Lo cierto es que todavía los países no han conseguido un equilibrio para que los beneficios financieros no dependan de afectar el medio ambiente, ni que la ecología robe las posibilidades de desarrollo económico de una región en la que aún subsisten tantas necesidades.
Suhelis Tejero Periodista venezolana radicada en República Dominicana. Máster en Investigación en Periodismo de la Universidad Complutense
El líder de la junta militar de Gabón, Brice Oligui Nguema, que llegó el poder tras derrocar al presidente Ali Bongo, prometió hoy, tras jurar como nuevo “presidente de transición”, que devolverá el poder a los civiles y celebrará “elecciones libres, transparentes y creíbles”, aunque sin precisar la fecha.
“Al término del período de transición, con la ayuda de todos los gaboneses y socios para el desarrollo, esperamos transferir el poder a los civiles al organizar nuevas elecciones, libres, transparentes y creíbles”, dijo Oligui Ngema durante la ceremonia, transmitida por el canal televisivo Gabon 24 y recogida por la agencia de noticias Sputnik.
El general también sugirió adoptar una nueva Constitución a través de un referendo.
De este modo, Oligui Nguema pidió la participación de todos los grupos del país para elaborar una “nueva constitución” que va a ser adoptada por referendo para tener “instituciones más respetuosas de los derechos humanos y de la democracia”.
Aparte de eso, el presidente de facto planteó aprobar de forma similar los nuevos Códigos Penal y Electoral y precisó que la formación del Gobierno se completará en los próximos días.
“Juro, ante Dios y el pueblo gabonés, preservar con total fidelidad el régimen republicano, respetar y hacer respetar la Carta de Transición y la ley, cumplir mis funciones, en el interés superior del pueblo, mantener los avances de la democracia, la independencia de la patria y la integridad del territorio nacional”, dijo el oficial sedicioso en el acto de jura, retransmitido en directo por Gabon 24.
Brice Oligui Nguema también informó que ya ha encargado al futuro Ejecutivo examinar los mecanismos para el regreso de los refugiados políticos y para la amnistía de los presos políticos.
La toma de posesión tuvo lugar después de que Oligui Nguema se reuniera con representantes de la coalición opositora Alternancia 2023 en el marco de un proceso de diálogo abierto tras el golpe que derrocó a Bongo que incluirá a representantes de la sociedad civil, reseñó la agencia de noticias Europa Press.
El candidato de la coalición, Albert Ondo Ossa, reclamó que se publiquen los resultados “verdaderos” de las elecciones y se negó a reconocer la legitimidad de Oligui Nguema, si bien el presidente de la coalición, François Ndong Obiang, destacó tras el encuentro que “no hay más que un país y hay que intentar superar las diferencias para llegar a un ‘modus vivendi’ que nos permita construir una nación que ahora hay que volver a encarrilar”.
“En cuanto al futuro, la colaboración que podría haber entre Alternancia 2023 y el Ejército está por determinarse. Nos gustaría conocer el marco, pero estamos particularmente abiertos. Somos civiles, queremos practicar la democracia”, argumentó Ndong Obiang, quien recalcó que los militares deben trabajar con “quienes tienen las habilidades y cualidades” para encarrillar la transición.
El pasado 30 de agosto, un grupo de militares proclamó la creación del Comité para la Transición y la Reconstrucción de las Instituciones (CTRI) y la anulación de “los resultados truncados” de las elecciones generales del 26 de agosto.
Ese mismo día, el presidente Ali Bongo fue derrocado por los militares poco después de que las autoridades electorales anunciaran su reelección para un tercer mandato, tras 14 años en el poder.
Su padre, Omar Bongo, gobernó por más de 40 años este país rico en petróleo de África central.
Ali Bongo, en el cargo desde 2009, fue puesto bajo arresto domiciliario.
En las elecciones del 26 de agosto, logró un tercer mandato con más del 64% de los votos, según el escrutinio oficial.
Su padre, Omar Bongo, ejerció la presidencia de Gabón de 1967 a 2009.
Los militares gaboneses disolvieron también las instituciones estatales, impusieron un toque de queda entre las 18 y las 6 horas y cerraron las fronteras del país hasta nuevo aviso, con promesas de honrar los compromisos internacionales.
Numerosos países y organismos internacionales condenaron el golpe de Estado en Gabón. La Unión Africana anunció el 31 de agosto que suspende a Gabón hasta el restablecimiento del orden constitucional.
Hoy, el general Nguema expresó su “sorpresa” de que el golpe de Estado fuera condenado por las “instituciones internacionales” y afirmó que los militares actuaron para evitar el “derramamiento de sangre”.
ChatGPT es una de las herramientas de inteligencia artificial más usadas del mundo, su avance provocó una lista de incógnitas y debates sobre su utilización. Sin embargo, para varias industrias es innegable que llegó para quedarse, e incluso, algunos expertos en marketing opinan que será de ayuda para mejorar los procesos creativos de distintos mercados.
En este sentido y como parte de su estrategia por expandir el aprendizaje entre creadores de contenido, another, la agencia de comunicación estratégica con la oferta más grande en América Latina, llevó a cabo un webinar para compartir sus procesos, trabajo y estilo ético al trabajar con la herramienta creada por OpenAI.
Durante el webinar titulado “ChatGPT ya está aquí: Lo que necesitas saber para hacer de esta herramienta un aliado”, liderado por Aldo Hernández Saldaña, Senior Editor de la agencia, periodista y una de las plumas más destacadas en contenidos de moda, retail, lujo y estilo de vida para distintas marcas, presentó algunos de los procesos más utilizados mediante el uso de la famosa inteligencia artificial.
Al uso de la palabra, el experto apuntó que, por el momento, ChatGPT funciona mejor en procesos colaborativos, así como con ideas creativas. Además, mencionó que, según datos del Foro Económico Mundial, para 2025 se espera que la inteligencia artificial pueda crear nuevas posiciones de trabajo, hasta 97 millones de personas aproximadamente.
Hernández Saldaña indicó que, tanto el gremio periodístico, expertos en marketing y de creadores de contenido deben usar la herramienta bajo altos estándares éticos, donde la inspiración y mente humana sean los curadores finales de los textos que llegarán a distintas audiencias.
A través de una presentación vía Zoom, el editor de another destacó las impresionantes capacidades de programación de ChatGPT, una herramienta diseñada para brindar asistencia mediante conversaciones impulsadas por tecnología de aprendizaje. Es importante tener en cuenta que esta versión cuenta con almacenamiento de datos hasta noviembre de 2021, lo que establece ciertas limitaciones en su conocimiento y respuestas.
Subrayó que la tecnología del chat aprende de la interacción con los más de 100 millones de usuarios que interactúan todos los días con esta herramienta, pero al ser utilizada por manos humanas, puede tener tanto resultados increíbles como malos usos técnicos que terminaron en acciones polémicas como el plagio, e incluso la censura del chat en distintos países europeos. Sobre este tema, sostuvo que las normas y regulaciones de los países, empresas u organizaciones deben ser respetadas por los expertos que trabajen en dichas zonas donde no se puede usar esta tecnología, con el objetivo de evitar sanciones y respetar las leyes impuestas.
El periodista también presentó los prompts, es decir las instrucciones o frases iniciales que más se usan de momento en la industria. Explicó que estos proporcionan un modelo de lenguaje o un sistema de procesamiento de lenguaje natural para que genere una respuesta coherente y relevante.
Finalmente, Aldo Hernández sostuvo que en América Latina varias empresas dedicadas a la comunicación estratégica están a punto de subir a la ola del chat para integrarlo como uno más de sus servicios, y por lo tanto, los expertos en marketing y escritores deben sumarse a la vanguardia sin emociones de miedo o temor a perder sus empleos, al contrario, agregó que en todas las grandes revoluciones las herramientas tecnológicas han llegado para amplificar el conocimiento humano y sus procesos creativos, en lugar de reemplazar a las personas, quienes son fundamentales e insustituibles.
El Banco Mundial está adoptando un enfoque multidimensional para abordar estos desafíos: respaldar la producción y a los productores, aumentar el comercio de alimentos y de insumos agrícolas, apoyar a los hogares vulnerables, e invertir en seguridad alimentaria y nutricional sostenibles para ayudar a los países no solo a enfrentar las emergencias relacionadas con los alimentos, sino también a crear soluciones sostenibles para prevenir una próxima situación de este tipo.
Hacer frente a emergencias en la República Centroafricana
Tatiana Komanda es una agricultora de la República Centroafricana. Pasa sus días preparando comida para su familia, cuidando el campo y los huertos de su hogar, y vendiendo sus productos en el mercado local.
“Cuando estaba en la casa de mis padres, me enseñaron a cultivar la tierra. Crecí haciéndolo, y ahora lo sigo realizando con mi esposo”.
La agricultura le ha sido útil a Komanda; hoy puede mantener a su familia y –lo más importante para ella– enviar a sus hijos a la escuela.
“El dinero que recibo por la venta de mis productos les permite a mis hijos avanzar en la vida. Por ejemplo, puedo pagar la escuela y la ropa y comprarles zapatos. Estoy feliz con mi vida, estoy feliz de ver que mis hijos están estudiando”.
Pero, no siempre fue así. En años anteriores, Komanda tuvo dificultades para tener suficientes alimentos incluso para alimentar a su familia, y mucho menos para vender productos agrícolas en el mercado.
Para muchas personas, que viven alrededor de Komanda, la vida sigue siendo difícil.
Los desafíos que enfrentan los habitantes de la República Centroafricana se vieron intensificados por la invasión de Ucrania el año pasado, país que proporciona suministros de cereales esenciales a toda África. Mientras tanto, la crisis climática actual continúa amenazando las perspectivas agrícolas a largo plazo del país. Las sequías y las inundaciones cada vez más graves que ha experimentado la República Centroafricana en los últimos años implican que un alarmante 75 % de la población pronto será vulnerable a los impactos del cambio climático. La seguridad alimentaria ha llegado al punto de una emergencia.
“Antes, nuestra vida era difícil. Incluso encontrar comida era difícil”, dijo Komanda, al recordar vívidamente su lucha contra la inseguridad alimentaria en el pasado.
El Banco Mundial continúa trabajando con el Gobierno de la República Centroafricana para garantizar que las personas tengan suficientes alimentos, así como las habilidades y los equipos para no depender de la agricultura de subsistencia, como lo hizo Komanda.
El Proyecto de Respuesta de Emergencia a la Crisis Alimentaria de la República Centroafricana (i) ayuda a agricultores como Komanda a aumentar la producción de alimentos, al tiempo que mejora la resiliencia de los pequeños agricultores y hogares que enfrentan inseguridad alimentaria mediante el suministro de activos y servicios agrícolas, como cultivos, ganado, equipos de procesamiento, servicios de extensión, y capacitación. La entrega de más de 3200 toneladas de insumos ya ha ayudado a casi 36 000 agricultores a aumentar su producción de cultivos en un 125 %, y a su vez a mejorar los rendimientos y prevenir futuras crisis alimentarias.
Levantarse: avanzar hacia una mayor resiliencia a mediano plazo en Madagascar
En Madagascar, la pobreza se ha agravado debido al cambio climático, principalmente como consecuencia de las sequías, las lluvias tardías y las plagas de langostas. Estos desafíos son particularmente devastadores en el sur del país, donde las fuentes de sustento se limitan principalmente a la agricultura y la pesca de subsistencia, y la tasa de pobreza supera el 90 %.
Aquí, los programas humanitarios han estado presentes durante años, centrándose sobre todo en emergencias a corto plazo. En respuesta a una sequía reciente, el Banco Mundial junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) entregó dos rondas de transferencias monetarias de emergencia a casi 600 000 personas, y suministró agua potable a otras 480 000 personas en coordinación con Unicef (i).
Estos programas han sido cruciales para enfrentar las innumerables emergencias que han afectado a la región a lo largo de décadas, pero se han visto limitados a la hora de facilitar la autosuficiencia y la reducción de riesgos a largo plazo. En reconocimiento de la necesidad de iniciativas que aborden los desafíos urgentes que encaran las personas a causa de los desastres naturales, y que se preparen mejor para ellos frente a crisis futuras, el Banco Mundial trabaja con asociados en el país como parte del Proyecto de Apoyo a Medios de Subsistencia Resilientes en el Sur de Madagascar (i) (MIONJO).
A partir de enseñanzas extraídas de proyectos financiados por el Banco Mundial y de donantes, así como de experiencias de las organizaciones de la sociedad civil del sur de Madagascar, el proyecto MIONJO —que significa “levantarse” en el dialecto local— está mejorando el acceso a infraestructura básica y oportunidades de subsistencia y fortaleciendo la gestión de gobierno local, con un enfoque primordial en los jóvenes y las mujeres. El proyecto trabaja a nivel municipal para establecer un enfoque integrado y a largo plazo que ayude al sur de Madagascar a avanzar de la ayuda humanitaria al desarrollo sostenible.
“A la hora de almuerzo me relajo porque mi hija come en la escuela”, dijo Hariette Rasoanomenjanahary, una madre que envía a su hija, Christoline, a una escuela primaria cerca de Ambovombe. Ella es una de las 800 000 mujeres —incluidas 200 000 jóvenes— que se anticipa que se beneficiarán con el proyecto.
El proyecto MIONJO proporcionó semillas a la escuela para que cultivara productos agrícolas y dispusiera de alimentos para los estudiantes. Como parte del proyecto, la escuela también trabaja con el Programa Mundial de Alimentos para obtener otros productos básicos, como arroz y cereales, y apoyar al personal de cocina. Rasoanomenjanahary aprendió a utilizar los cultivos del huerto escolar para preparar comidas, y así se crean círculos virtuosos y se fortalece la seguridad alimentaria de la comunidad.
“Nuestra vida ha cambiado un poco entre antes y ahora porque mi hija ahora puede comer en la escuela”.
Mi tierra: Jordania y la resiliencia a largo plazo
A más de 5600 kilómetros al norte de la escuela de Christoline, Muflih Al-Shurafat (Abu Ayed) cuida su rebaño de ovejas en Jordania, llevándolas a abrevar en un embalse recién excavado, que forma parte del Programa de Resiliencia Agrícola, Desarrollo de Cadenas de Valor e Innovación (i) financiado por el Banco Mundial y que se conoce como ARDI (que en árabe significa “mi tierra”).
“Antes del proyecto, el agua escaseaba aquí”, dijo Muflih.
“El abastecimiento de agua era limitado, así que solíamos ir a buscar agua en automóvil. Era un largo viaje. Pero ahora tenemos un pozo de donde podemos sacar agua… y nuestro ganado puede beber agua cómodamente sin ninguna dificultad”.
Además de ayudar a Muflih y a sus colegas pastores a ahorrar tiempo y energía, este embalse —que capta agua de un manantial cercano y que no se había utilizado antes— constituye una fuente constante de hidratación para el ganado de la zona, garantiza una mayor sostenibilidad, y ayuda al país a pasar de la inseguridad alimentaria a medios de subsistencia más resilientes y prósperos.
Proyectos como este embalse ayudan a Jordania a usar el agua con mayor eficiencia en la agricultura de riego y a generar resiliencia frente a la escasez de agua y los impactos del cambio climático mediante el aumento de la eficiencia en el uso del agua y la reducción en general de la extracción de agua dulce. Según estimaciones, si Jordania alcanzara niveles de productividad del agua similares a los de los países líderes de la región, podría mantener su producción agrícola actual y, al mismo tiempo, disminuir su asignación de agua para la agricultura entre un 10 % y un 30 % cada año.
No se puede subestimar la importancia de estas técnicas de conservación y de otras iniciativas de sostenibilidad en Jordania, un país que se asienta sobre la segunda masa de agua más salada del mundo (el mar Muerto) y donde aproximadamente tres cuartas partes de su superficie terrestre son desérticas. Además, el calentamiento global, la creciente escasez de agua y el crecimiento demográfico se intensificaron debido a los refugiados que huyeron de la guerra civil de Siria, que también ejercen una mayor presión sobre la seguridad alimentaria en Jordania.
La producción agrícola climáticamente inteligente, resiliente y generalizada será fundamental para superar la inseguridad alimentaria en el país, donde el aumento de las inversiones en el sector agroalimentario impulsa la creación de empleo rural, una cadena de valor agrícola más sólida brinda más oportunidades económicas y una mayor resiliencia a través de proyectos hídricos —como el que ayuda a hidratar las ovejas de Muflih— puede mejorar la vida cotidiana y los medios de subsistencia de las personas hoy y en el futuro.
“Ahora nuestro ganado puede beber agua cómodamente sin ninguna dificultad. Ya no escasea el agua. Anteriormente les resultaba difícil encontrar agua, pero ahora pueden beber agua fácilmente y beneficiarse de este proyecto. Nos ha aliviado mucho en nuestras rutinas diarias”.