INTERNACIONALES

¿Por qué ChatGPT amplificará la creatividad humana en lugar de reemplazarla?

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ChatGPT es una de las herramientas de inteligencia artificial más usadas del mundo, su avance provocó una lista de incógnitas y debates sobre su utilización. Sin embargo, para varias industrias es innegable que llegó para quedarse, e incluso, algunos expertos en marketing opinan que será de ayuda para mejorar los procesos creativos de distintos mercados.  

En este sentido y como parte de su estrategia por expandir el aprendizaje entre creadores de contenido, another, la agencia de comunicación estratégica con la oferta más grande en América Latina, llevó a cabo un webinar para compartir sus procesos, trabajo y estilo ético al trabajar con la herramienta creada por OpenAI. 

Durante el webinar titulado “ChatGPT ya está aquí: Lo que necesitas saber para hacer de esta herramienta un aliado”, liderado por Aldo Hernández Saldaña, Senior Editor de la agencia, periodista y una de las plumas más destacadas en contenidos de moda, retail, lujo y estilo de vida para distintas marcas, presentó algunos de los procesos más utilizados mediante el uso de la famosa inteligencia artificial. 

Al uso de la palabra, el experto apuntó que, por el momento, ChatGPT funciona mejor en procesos colaborativos, así como con ideas creativas. Además, mencionó que, según datos del Foro Económico Mundial, para 2025 se espera que la inteligencia artificial pueda crear nuevas posiciones de trabajo, hasta 97 millones de personas aproximadamente. 

Hernández Saldaña indicó que, tanto el gremio periodístico, expertos en marketing y de creadores de contenido deben usar la herramienta bajo altos estándares éticos, donde la inspiración y mente humana sean los curadores finales de los textos que llegarán a distintas audiencias. 

A través de una presentación vía Zoom, el editor de another destacó las impresionantes capacidades de programación de ChatGPT, una herramienta diseñada para brindar asistencia mediante conversaciones impulsadas por tecnología de aprendizaje. Es importante tener en cuenta que esta versión cuenta con almacenamiento de datos hasta noviembre de 2021, lo que establece ciertas limitaciones en su conocimiento y respuestas. 

Subrayó que la tecnología del chat aprende de la interacción con los más de 100 millones de usuarios que interactúan todos los días con esta herramienta, pero al ser utilizada por manos humanas, puede tener tanto resultados increíbles como malos usos técnicos que terminaron en acciones polémicas como el plagio, e incluso la censura del chat en distintos países europeos. Sobre este tema, sostuvo que las normas y regulaciones de los países, empresas u organizaciones deben ser respetadas por los expertos que trabajen en dichas zonas donde no se puede usar esta tecnología, con el objetivo de evitar sanciones y respetar las leyes impuestas. 

El periodista también presentó los prompts, es decir las instrucciones o frases iniciales que más se usan de momento en la industria. Explicó que estos proporcionan un modelo de lenguaje o un sistema de procesamiento de lenguaje natural para que genere una respuesta coherente y relevante. 

Finalmente, Aldo Hernández sostuvo que en América Latina varias empresas dedicadas a la comunicación estratégica están a punto de subir a la ola del chat para integrarlo como uno más de sus servicios, y por lo tanto, los expertos en marketing y escritores deben sumarse a la vanguardia sin emociones de miedo o temor a perder sus empleos, al contrario, agregó que en todas las grandes revoluciones las herramientas tecnológicas han llegado para amplificar el conocimiento humano y sus procesos creativos, en lugar de reemplazar a las personas, quienes son fundamentales e insustituibles. 

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Resolver la inseguridad alimentaria

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Banco Mundial – Los desafíos de la inseguridad alimentaria: garantizar que las personas tengan suficientes alimentos hoy… y en el futuro

El mundo se encuentra en medio de una crisis alimentaria y las proyecciones indican que 670 millones de personas seguirán enfrentando hambre para 2030. Las conmociones provocadas por el cambio climático, la crisis mundial del agua, la pérdida de biodiversidad y otros desafíos siguen debilitando la seguridad alimentaria y obligando a más personas a pasar hambre.

Y si bien el enfoque actual de responder a las crisis alimentarias a través de medidas a corto plazo —junto con iniciativas de fortalecimiento de la resiliencia— marca una diferencia, no es suficiente para abordar completamente todos los factores subyacentes que causan la crisis. Es crítico transformar los sistemas alimentarios mundiales para que propicien que las personas, el planeta y las economías estén saludables y sean resilientes.

El Banco Mundial está adoptando un enfoque multidimensional para abordar estos desafíos: respaldar la producción y a los productores, aumentar el comercio de alimentos y de insumos agrícolas, apoyar a los hogares vulnerables, e invertir en seguridad alimentaria y nutricional sostenibles para ayudar a los países no solo a enfrentar las emergencias relacionadas con los alimentos, sino también a crear soluciones sostenibles para prevenir una próxima situación de este tipo.

Hacer frente a emergencias en la República Centroafricana

Tatiana Komanda es una agricultora de la República Centroafricana. Pasa sus días preparando comida para su familia, cuidando el campo y los huertos de su hogar, y vendiendo sus productos en el mercado local.

“Cuando estaba en la casa de mis padres, me enseñaron a cultivar la tierra. Crecí haciéndolo, y ahora lo sigo realizando con mi esposo”.

La agricultura le ha sido útil a Komanda; hoy puede mantener a su familia y –lo más importante para ella– enviar a sus hijos a la escuela.

“El dinero que recibo por la venta de mis productos les permite a mis hijos avanzar en la vida. Por ejemplo, puedo pagar la escuela y la ropa y comprarles zapatos. Estoy feliz con mi vida, estoy feliz de ver que mis hijos están estudiando”.

Pero, no siempre fue así. En años anteriores, Komanda tuvo dificultades para tener suficientes alimentos incluso para alimentar a su familia, y mucho menos para vender productos agrícolas en el mercado.

Para muchas personas, que viven alrededor de Komanda, la vida sigue siendo difícil.

La República Centroafricana, una nación sin litoral ubicada en la parte central de África, es uno de los países más pobres y frágiles del mundo. De sus 6,1 millones de habitantes, más de 4,5 millones (75 %) dependen de la agricultura (PDF, en inglés). A pesar de la importancia de este sector, el país se ve afectado por inseguridad alimentaria, y las estimaciones indican que aproximadamente 2 millones de personas sufrirán altos niveles de inseguridad alimentaria entre septiembre de 2023 y abril de 2024 (i).

Los desafíos que enfrentan los habitantes de la República Centroafricana se vieron intensificados por la invasión de Ucrania el año pasado, país que proporciona suministros de cereales esenciales a toda África. Mientras tanto, la crisis climática actual continúa amenazando las perspectivas agrícolas a largo plazo del país. Las sequías y las inundaciones cada vez más graves que ha experimentado la República Centroafricana en los últimos años implican que un alarmante 75 % de la población pronto será vulnerable a los impactos del cambio climático. La seguridad alimentaria ha llegado al punto de una emergencia.

“Antes, nuestra vida era difícil. Incluso encontrar comida era difícil”, dijo Komanda, al recordar vívidamente su lucha contra la inseguridad alimentaria en el pasado.

El Banco Mundial continúa trabajando con el Gobierno de la República Centroafricana para garantizar que las personas tengan suficientes alimentos, así como las habilidades y los equipos para no depender de la agricultura de subsistencia, como lo hizo Komanda.

El Proyecto de Respuesta de Emergencia a la Crisis Alimentaria de la República Centroafricana (i) ayuda a agricultores como Komanda a aumentar la producción de alimentos, al tiempo que mejora la resiliencia de los pequeños agricultores y hogares que enfrentan inseguridad alimentaria mediante el suministro de activos y servicios agrícolas, como cultivos, ganado, equipos de procesamiento, servicios de extensión, y capacitación. La entrega de más de 3200 toneladas de insumos ya ha ayudado a casi 36 000 agricultores a aumentar su producción de cultivos en un 125 %, y a su vez a mejorar los rendimientos y prevenir futuras crisis alimentarias.

Levantarse: avanzar hacia una mayor resiliencia a mediano plazo en Madagascar

Si bien es crítico responder a las emergencias generadas por la inseguridad alimentaria y garantizar que las poblaciones tengan suficientes alimentos para su vida diaria, la necesidad de ayudar a los países y a las personas a aumentar su resiliencia para prevenir una próxima emergencia es una pieza igualmente importante en el rompecabezas del desarrollo.

En Madagascar, la pobreza se ha agravado debido al cambio climático, principalmente como consecuencia de las sequías, las lluvias tardías y las plagas de langostas. Estos desafíos son particularmente devastadores en el sur del país, donde las fuentes de sustento se limitan principalmente a la agricultura y la pesca de subsistencia, y la tasa de pobreza supera el 90 %.

Aquí, los programas humanitarios han estado presentes durante años, centrándose sobre todo en emergencias a corto plazo. En respuesta a una sequía reciente, el Banco Mundial junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) entregó dos rondas de transferencias monetarias de emergencia a casi 600 000 personas, y suministró agua potable a otras 480 000 personas en coordinación con Unicef (i).

Estos programas han sido cruciales para enfrentar las innumerables emergencias que han afectado a la región a lo largo de décadas, pero se han visto limitados a la hora de facilitar la autosuficiencia y la reducción de riesgos a largo plazo. En reconocimiento de la necesidad de iniciativas que aborden los desafíos urgentes que encaran las personas a causa de los desastres naturales, y que se preparen mejor para ellos frente a crisis futuras, el Banco Mundial trabaja con asociados en el país como parte del Proyecto de Apoyo a Medios de Subsistencia Resilientes en el Sur de Madagascar (i) (MIONJO).

A partir de enseñanzas extraídas de proyectos financiados por el Banco Mundial y de donantes, así como de experiencias de las organizaciones de la sociedad civil del sur de Madagascar, el proyecto MIONJO —que significa “levantarse” en el dialecto local— está mejorando el acceso a infraestructura básica y oportunidades de subsistencia y fortaleciendo la gestión de gobierno local, con un enfoque primordial en los jóvenes y las mujeres. El proyecto trabaja a nivel municipal para establecer un enfoque integrado y a largo plazo que ayude al sur de Madagascar a avanzar de la ayuda humanitaria al desarrollo sostenible.

“A la hora de almuerzo me relajo porque mi hija come en la escuela”, dijo Hariette Rasoanomenjanahary, una madre que envía a su hija, Christoline, a una escuela primaria cerca de Ambovombe. Ella es una de las 800 000 mujeres —incluidas 200 000 jóvenes— que se anticipa que se beneficiarán con el proyecto.

El proyecto MIONJO proporcionó semillas a la escuela para que cultivara productos agrícolas y dispusiera de alimentos para los estudiantes. Como parte del proyecto, la escuela también trabaja con el Programa Mundial de Alimentos para obtener otros productos básicos, como arroz y cereales, y apoyar al personal de cocina. Rasoanomenjanahary aprendió a utilizar los cultivos del huerto escolar para preparar comidas, y así se crean círculos virtuosos y se fortalece la seguridad alimentaria de la comunidad.

“Nuestra vida ha cambiado un poco entre antes y ahora porque mi hija ahora puede comer en la escuela”.

 

Mi tierra: Jordania y la resiliencia a largo plazo

A más de 5600 kilómetros al norte de la escuela de Christoline, Muflih Al-Shurafat (Abu Ayed) cuida su rebaño de ovejas en Jordania, llevándolas a abrevar en un embalse recién excavado, que forma parte del Programa de Resiliencia Agrícola, Desarrollo de Cadenas de Valor e Innovación (i) financiado por el Banco Mundial y que se conoce como ARDI (que en árabe significa “mi tierra”).

“Antes del proyecto, el agua escaseaba aquí”, dijo Muflih.

“El abastecimiento de agua era limitado, así que solíamos ir a buscar agua en automóvil. Era un largo viaje. Pero ahora tenemos un pozo de donde podemos sacar agua… y nuestro ganado puede beber agua cómodamente sin ninguna dificultad”.

Además de ayudar a Muflih y a sus colegas pastores a ahorrar tiempo y energía, este embalse —que capta agua de un manantial cercano y que no se había utilizado antes— constituye una fuente constante de hidratación para el ganado de la zona, garantiza una mayor sostenibilidad, y ayuda al país a pasar de la inseguridad alimentaria a medios de subsistencia más resilientes y prósperos.

Proyectos como este embalse ayudan a Jordania a usar el agua con mayor eficiencia en la agricultura de riego y a generar resiliencia frente a la escasez de agua y los impactos del cambio climático mediante el aumento de la eficiencia en el uso del agua y la reducción en general de la extracción de agua dulce. Según estimaciones, si Jordania alcanzara niveles de productividad del agua similares a los de los países líderes de la región, podría mantener su producción agrícola actual y, al mismo tiempo, disminuir su asignación de agua para la agricultura entre un 10 % y un 30 % cada año.

No se puede subestimar la importancia de estas técnicas de conservación y de otras iniciativas de sostenibilidad en Jordania, un país que se asienta sobre la segunda masa de agua más salada del mundo (el mar Muerto) y donde aproximadamente tres cuartas partes de su superficie terrestre son desérticas. Además, el calentamiento global, la creciente escasez de agua y el crecimiento demográfico se intensificaron debido a los refugiados que huyeron de la guerra civil de Siria, que también ejercen una mayor presión sobre la seguridad alimentaria en Jordania.

La producción agrícola climáticamente inteligente, resiliente y generalizada será fundamental para superar la inseguridad alimentaria en el país, donde el aumento de las inversiones en el sector agroalimentario impulsa la creación de empleo rural, una cadena de valor agrícola más sólida brinda más oportunidades económicas y una mayor resiliencia a través de proyectos hídricos —como el que ayuda a hidratar las ovejas de Muflih— puede mejorar la vida cotidiana y los medios de subsistencia de las personas hoy y en el futuro.

“Ahora nuestro ganado puede beber agua cómodamente sin ninguna dificultad. Ya no escasea el agua. Anteriormente les resultaba difícil encontrar agua, pero ahora pueden beber agua fácilmente y beneficiarse de este proyecto. Nos ha aliviado mucho en nuestras rutinas diarias”.

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Cuáles son las oportunidades de crecimiento de Oriente Medio y el Norte de África

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Escribe Gita Bhatt en F&D – Es hora de aprovechar las oportunidades de crecimiento en Oriente Medio y el Norte de África

La gobernanza transparente, la modernización económica, el liderazgo del sector privado y la capacidad de respuesta a la transición energética pueden ayudar a la transformación.

Durante siglos, las naciones árabes lideraron al mundo en la búsqueda del conocimiento y la búsqueda del conocimiento y la en innovación científica y estaban entre los más avanzados económicamente lugares en la Tierra. Hoy en día, Oriente Medio y África del Norte, naciones con Los diversos paisajes políticos y económicos se encuentran en una encrucijada.

Las últimas décadas vieron cambios importantes, incluidos los levantamientos de la Primavera Árabe, y No hay suficientes cambios, particularmente en la transformación de las economías para cumplir las demandas de los ciudadanos de una vida mejor. Varios países están sumidos en inestabilidad política y conflictoLos niveles de deuda en otros son alarmantemente altos.

En última instancia, la estabilidad y la cohesión social están en juego. Desempleo juvenil en la región se encuentra entre las más altas del mundo. Más de 100 millones Los jóvenes esperanzados se unirán a la fuerza laboral en los próximos 10 años, todos ansioso por ser incluido. El progreso será limitado si las mujeres no tienen oportunidades para tener éxito. El desafío económico no es meramente técnico, sino es profundamente político.

Con los líderes económicos reunidos pronto en Marrakech, Marruecos, para el FMI y En las Reuniones Anuales del Banco Mundial, este número de Finance & Development explora cómo el mundo árabe puede aprovechar las oportunidades de crecimiento y reconstruir su posición económica.

“Es hora de repensar los motores del crecimiento económico”, dice Jihad del FMI Azour y Taline Koranchelian. La actividad dominada por el Estado será difícil de sostener. Algunas economías deben Asegurar un crecimiento duradero y equitativo al tiempo que se mejoran las perspectivas de empleo juvenil y aprovechar al máximo el capital humano que ofrecen las mujeres.

La verdadera transformación, dicen Azour y Koranchelian, requiere una Sector público transparente y responsable, economía modernizada instituciones, mayor empresa privada y mayor capacidad de respuesta a la Transición energética global.

Para garantizar el éxito, cada país debe obtener apoyo y “apropiarse” de su programa de reformas, dice el ministro de Finanzas de Jordania, Mohamad Al-Ississ, sobre todo para ayudar a superar la resistencia al cambio. Otros colaboradores abogar por la eliminación de las barreras a la igualdad, desafiando las normas sociales, y confrontar intereses arraigados.

La modernización de la banca y el comercio puede desempeñar un papel importante. Eso requiere levantar las barreras comerciales y de inversión, dentro de la región y a nivel mundial, escriben Nasser Saidi y Aathira Prasad. Muestran cómo los estados del Golfo, con sus vínculos globales existentes, economías cada vez más diversificadas e inversión en el comercio infraestructura: puede liderar el camino para la región.

Las finanzas digitales tienen un gran potencial para impulsar la inclusión financiera y crecimiento económico, dice Amjad Ahmad del Consejo Atlántico. Presenta reformas políticas para crear un sector bancario competitivo y Atraer capital de riesgo para nuevas empresas fintech.

Claramente, las fuerzas globales y regionales también están en juego. Cambiando de EE. UU. compromiso, la creciente influencia de China y otras políticas regionales Las alineaciones representan un cambio generacional en la geopolítica, escribe Vali Nasr de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Esto, según él, abrirá nuevas posibilidades para la región.

En otra parte de este número, Rania Al-Mashat, ministra de cooperación internacional de Egipto, pide Acceso equitativo al financiamiento climático. Presentamos a tres mujeres empresarias que impulsan un cambio positivo en la región. Y perfilamos a Minouche Shafik, una destacada economista cuya carrera abarca políticas públicas y academia.

Aunque los desafíos de la región pueden ser grandes, también lo son el potencial y el dinamismo de su gente y líderes económicos. Este es un Es un momento crítico para la acción audaz y el pensamiento creativo sobre el mundo árabe futuro. Y tal vez una oportunidad para convertir su legado en su destino.

En cuanto al equipo de F&D, decidimos que era hora de un poco de audacia y creatividad aquí en nuestras propias páginas. Con esta impresión Edición [PDF], Presentamos nuestro rediseño para mejorar la experiencia del lector con Delineación visual de secciones. Espero que esto cree un más fuerte y más marca reconocible para F&D a medida que continuamos comunicando el pensamiento Liderazgo a través de cada tema.

Gita Bhatt Jefa de Comunicaciones de Políticas y Editora en Jefe de la revista Finance & Development del FMI

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Financiamiento climático que pone a las personas primero

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Escribe Rania Al-Mashat en F&D – Necesitamos encontrar un enfoque equitativo para el financiamiento para un futuro resiliente al clima

Mientras leo los titulares diarios, no puedo evitar sentir una sensación de urgencia y preocupación por nuestro planeta. Un número sin precedentes de eventos climáticos calamitosos (inundaciones y olas de calor, supertormentas, sequías e incendios forestales incontrolables, todos relacionados con la actividad humana) están poniendo en peligro la vida de las personas, perturbando las economías y causando estragos en el mundo natural. La necesidad de acción climática nunca ha sido más apremiante, y los enfoques innovadores para financiar la mitigación del carbono y la adaptación al clima son fundamentales para abordar estos problemas crecientes. Es hora de pasar de las meras promesas y promesas a la implementación concreta, y los recursos deben asignarse de manera equitativa y generosa, poniendo a las personas y al planeta en primer lugar.

Un amplio acceso a la financiación climática es indispensable para una lucha eficaz contra la emergencia climática mundial. Los huracanes y las olas de calor no conocen fronteras. Pero hoy en día, el financiamiento climático global está aislado regionalmente y fuera de sintonía con el alcance y las consecuencias de la crisis. Más del 75 por ciento del financiamiento climático global se gasta en los países donde se recauda. Como resultado, muchas regiones vulnerables, incluidas aquellas con un impacto insignificante en el calentamiento global en primer lugar, tienen un acceso limitado al financiamiento climático.

África, por ejemplo, contribuye con menos del 8 por ciento de los gases de efecto invernadero mundiales, pero se enfrenta a una serie de enfermedades relacionadas con el clima, incluida la grave escasez de agua, el aumento del nivel del mar y las enfermedades sensibles al clima. Sin embargo, África recibe menos del 5,5 por ciento del financiamiento climático mundial, a pesar de que las Naciones Unidas lo llaman una región altamente vulnerable. Los países tienen la obligación moral compartida de proteger el medio ambiente global, según lo establecido por el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas”, que se formalizó en la Cumbre de la Tierra de Río de 1992 de la ONU. Pero no todos los países tienen los mismos recursos financieros, y no todos los países son igualmente responsables de la situación en la que nos encontramos.

La cantidad de inversión climática necesaria para prevenir la degradación catastrófica del medio ambiente es asombrosa, se estima que alcanzará los $ 4.5 billones al año para 2030 y aumentará a $ 6 billones al año para 2050. Hoy, en comparación, solo se gastan $ 632 mil millones anualmente. Estas cifras son aleccionadoras, especialmente teniendo en cuenta que alrededor del 60 por ciento de las necesidades de las economías en desarrollo no están incluidas en sus contribuciones determinadas a nivel nacional —promesas hechas en virtud del Acuerdo de París— lo que hace que la promesa de $100.2009 millones hecha en 15 en la COP<> en Copenhague sea lamentablemente inadecuada.

Además, solo el 7 por ciento del financiamiento climático actual se destina a la resiliencia y la adaptación, a pesar de que la Comisión Global para la Adaptación 2019 estimó que invertir $ 1.8 billones en iniciativas como sistemas de alerta temprana y prácticas climáticamente inteligentes durante 10 años podría generar $ 7.1 billones en beneficios totales.

Para complicar las cosas, la pandemia de COVID-19 y la invasión rusa de Ucrania han llevado a precios más altos de los alimentos y la energía y condiciones financieras más estrictas. Esto se ha sumado a la carga fiscal sobre las economías de mercados emergentes y ha puesto a prueba su resiliencia socioeconómica y ambiental justo cuando las temperaturas están aumentando a un ritmo sin precedentes. Estos eventos en cascada han desviado dinero y recursos de proyectos de sostenibilidad y han causado una fuerte reducción de capital que amenaza con revertir décadas de logros de desarrollo ganados con tanto esfuerzo. El Banco Mundial estima que el cambio climático podría poner en peligro el progreso del desarrollo al empujar a 132 millones de personas a la pobreza para 2030, en particular las que viven en África y Asia meridional.

El costo de implementar la agenda climática, en adaptación y mitigación, supera con creces los recursos desplegados disponibles. Es evidente que se necesita un mayor conjunto de fondos. Se argumenta que si los bancos multilaterales de desarrollo dedicaran todos sus fondos a la transición verde, equivaldría a alrededor del 4 por ciento del financiamiento necesario (Banco Mundial 2020). Sin embargo, cambiar solo entre el 1 y el 1,5 por ciento de los activos mundiales del sector privado, por un valor de más de USD 450 billones, cerraría la brecha de financiamiento climático (FSB 2021). Las filantropías también están bien posicionadas para echar una mano. En los últimos años, los fondos filantrópicos destinados a la acción climática han crecido rápidamente. En 2020, el financiamiento para la mitigación del clima osciló entre $ 6 mil millones y $ 10 mil millones, lo que, puesto en perspectiva, es menos del 2 por ciento de todo el financiamiento filantrópico en todo el mundo.

Esta necesidad urgente de fondos ha provocado un llamado internacional para una arquitectura financiera global reestructurada para intensificar la acción climática y atraer inversión privada para los países más necesitados. Entre los más ambiciosos se encuentran la Iniciativa Bridgetown y el Marco de Adecuación de Capital del G20.

Aprovechar las oportunidades financieras y forjar sinergias entre la acción climática y el desarrollo sostenible fueron el impulso de la Guía de Sharm El Sheikh para la Financiación Justa, lanzada por Egipto, que ocupó la presidencia de la COP27. El objetivo es ayudar a las partes interesadas a pasar de manera más eficiente de las promesas a la implementación mediante la identificación de actores clave, incluidos los proveedores de capital climático, y aclarando oportunidades, riesgos y posibles asociaciones para un futuro resiliente al clima.

La guía introdujo la primera definición de “financiamiento justo” para trascender las nociones de justicia climática y transición justa. La iniciativa pone a las personas primero. Se centra en la asignación equitativa de beneficios y cargas, y hace hincapié en salvaguardar la dimensión social de la transición hacia un futuro resiliente al clima. En pocas palabras, intenta poner en práctica el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas abordando el sesgo de propiedad, acceso, asequibilidad y asignación de recursos de los países. También promueve la “adicionalidad” (beneficios que son atribuibles únicamente a una intervención) y la buena gobernanza. Junto con los 12 principios rectores correspondientes, el financiamiento justo “representa la responsabilidad histórica del cambio climático al tiempo que garantiza un acceso equitativo a un financiamiento climático de calidad y cantidad que respalde vías de desarrollo resilientes, sin dejar a nadie atrás”.

Acelerar la transición hacia un futuro bajo en carbono y resistente al clima requiere una acción colectiva y el poder de las asociaciones de múltiples partes interesadas. Esto significa desbloquear fondos de actores financieros públicos, privados y filantrópicos e impulsar el financiamiento climático a las economías en desarrollo y de mercados emergentes. El problema es que el 77% de las calificaciones crediticias soberanas de las economías en desarrollo son de “grado no de inversión” y, por lo tanto, están asociadas con un alto riesgo. También hay grandes brechas de información con respecto a las oportunidades, el apetito de los inversores y el impacto de la inversión.

Cerrar la brecha de información es fundamental tanto para los gobiernos como para los inversores y, a su vez, podría arrojar luz sobre los perfiles de riesgo-rendimiento, reducir los costos de transacción, habilitar nuevos mecanismos de financiamiento y ayudar a generar proyectos de inversión de alto impacto que estén alineados con París y contribuyan a las prioridades de los países.

Pasando de la política a la práctica, Egipto es un ejemplo de ello con el lanzamiento de su Plataforma de País para el Nexo del Agua, los Alimentos y la Energía (NWFE نُوَفِّـــي) durante la COP27 para enfatizar la apropiación nacional y adoptar un enfoque programático, de abajo hacia arriba dirigido por el país. NWFE نُوَفِّـــي (el árabe significa “cumplir promesas”) introduce el eslabón perdido de los proyectos invertibles y cierra la brecha de información. También armoniza los esfuerzos para garantizar una interacción sostenible y productiva entre las partes interesadas. Mediante el diseño, la estructuración y la preparación de proyectos concretos e implementables de mitigación y adaptación, la NWFE pudo movilizar financiamiento en condiciones concesionarias y catalizar la inversión privada. Hizo uso de financiamiento innovador, incluidos los canjes de deuda y combinados para la acción climática (Al-Mashat y Berglöf 2023).

En el período previo a la COP28 en los Emiratos Árabes Unidos a finales de este año, es importante hacer un balance de las experiencias exitosas y promover el intercambio de conocimientos. La Guía de Sharm El Sheikh para el financiamiento justo proporciona un plan para que los países trabajen juntos para abordar los desafíos relacionados con el clima y catalizar el financiamiento para nuestro futuro bajo en carbono.

RANIA AL-MASHAT es la ministra de cooperación internacional de Egipto.

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“Los mercados emergentes pueden navegar por condiciones externas más difíciles”

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Trazando un curso a través de mares agitados: cómo los mercados emergentes pueden navegar por condiciones externas más difíciles

Discurso de apertura de la Primera Subdirectora Gerente del FMI, Gita Gopinath, en la Conferencia Bienal del Banco de la Reserva de Sudáfrica.

I. Introducción

Gracias, Vicegobernador Tshazibana, por la cálida bienvenida. Es un honor unirme a todos ustedes hoy. También fue un honor recibir recientemente al Gobernador Kganyago en el FMI para dar una excelente Conferencia Camdessus, en la que habló en profundidad sobre el papel de los flujos de capital en el crecimiento de los mercados emergentes y compartió varias lecciones importantes para las autoridades y para las instituciones internacionales. Disfruté mucho la conferencia y estoy muy contento de estar aquí en Sudáfrica. [1]

Estamos cerca del Cabo de Buena Esperanza, donde se encuentran los océanos Índico y Atlántico. Durante siglos, los marineros en estas partes han sabido que el éxito en trazar un curso a través de un océano no garantiza el éxito cuando se hace el giro hacia el otro. El choque de mares y el giro de los vientos pueden traer nuevos desafíos feroces incluso para la gente de mar más experimentada y resistente.

Esto me recuerda los últimos tres años turbulentos de la pandemia de COVID-19, la guerra de Rusia en Ucrania y una serie de eventos climáticos extremos. Los mercados emergentes han demostrado que son marineros expertos en aguas agitadas, pero vemos más olas por delante. Es apropiado que esta conferencia se centre en extraer lecciones posteriores a la crisis y examinar nuevos desafíos políticos.

Hoy me centraré en los mercados emergentes como Sudáfrica y analizaré tres formas importantes en las que las condiciones externas a las que se enfrentan han cambiado desde antes de la pandemia. En primer lugarlas condiciones financieras mundiales son más duras. En segundo lugar, la fragmentación geoeconómica está aumentando. En tercer lugar, el cambio climático está infligiendo costos crecientes. Juntos, estos cambios están transformando el panorama económico y haciendo que el mundo sea más volátil e incierto.

Para responder a ello, también analizaré tres medidas generales que pueden adoptar las autoridades de los mercados emergentes. Estas acciones se suman a los importantes pasos ya tomados en las últimas dos décadas para fortalecer los marcos de políticas de los mercados emergentes. Es importante subrayar que estas medidas ayudaron a muchos de ellos a demostrar su resistencia en los últimos tres años, a pesar de enfrentar shocks sin precedentes.


II. Un panorama externo desalentador para los mercados emergentes.

II.1. Las condiciones financieras mundiales son más duras.

Comencemos con condiciones financieras globales más estrictas. A medida que continúa la lucha para que la inflación vuelva a alcanzar el objetivo, esperamos que las tasas de interés mundiales se mantengan altas durante bastante tiempo. Además, hay razones para pensar que las tasas nunca volverán a la era de “bajas por mucho tiempo”. Esta posibilidad se refleja en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que han aumentado a más del cuatro por ciento en términos nominales, el nivel más alto desde la crisis financiera mundial (diapositiva 4).

En este entorno, cabe esperar que las condiciones de financiación de los mercados emergentes sigan siendo difíciles. En los 18 meses transcurridos desde que EE.UU. inició su agresivo ciclo de endurecimiento, los rendimientos medios a largo plazo de los bonos emergentes en dólares han aumentado unos 200 puntos básicos (diapositiva 4), la emisión de bonos soberanos y corporativos (en moneda extranjera) se ha reducido a la mitad y a dos tercios, respectivamente, y los flujos de cartera hacia los principales mercados emergentes han disminuido considerablemente (diapositiva 5).

En el futuro, la tasa de interés real natural a largo plazo, o r*, podría volver a niveles más bajos. Como muestra nuestra investigación, esto se debe a que las personas viven más tiempo, la riqueza sigue estando muy concentrada y el crecimiento de la productividad es débil. Sin embargo, un retorno a un r global bajo está lejos de ser seguro. Los ya altos niveles de deuda global, combinados con el importante gasto público necesario para apoyar el envejecimiento de las sociedades, la mitigación del cambio climático y, posiblemente, el crecimiento de la productividad impulsado por la IA, podrían ejercer una presión al alza sobre la r*. [2]

Pero incluso si la r* global es más baja, es posible que no volvamos a los “viejos tiempos” de tasas de política “bajas por mucho tiempo” que prevalecieron después de la crisis financiera mundial (GFC). ¿Por qué? Aprendimos de los últimos dos años que la curva de Phillips puede no ser confiablemente plana, y los shocks adversos de oferta pueden ocurrir con mayor frecuencia. Ambas lecciones apuntan a una disyuntiva inflación-producción más difícil para los bancos centrales. En comparación con antes de la pandemia, los bancos centrales podrían reaccionar de manera más agresiva a los shocks de oferta de base amplia y evitar políticas excesivamente flexibles cuando la inflación está solo ligeramente por debajo del objetivo y los mercados laborales están cerca del pleno empleo. [3]

II.2. La fragmentación geoeconómica va en aumento.

Un segundo acontecimiento importante en el panorama externo es el aumento de la fragmentación geoeconómica, o FMAM. La pandemia y la guerra de Rusia en Ucrania han planteado preocupaciones legítimas sobre la seguridad de la cadena de suministro y la seguridad nacional más amplia. Y, de hecho, los responsables de las políticas deberían actuar para mejorar su resiliencia económica y financiera. Sin embargo, debe reconocerse que una mayor resiliencia tiene un costo. Más preocupante aún, estamos viendo un aumento en las acciones políticas en todo el mundo que, si continúan, representan una grave amenaza para la prosperidad global.

Me refiero a las restricciones comerciales, que han aumentado considerablemente desde la pandemia y la guerra. El año pasado se impusieron casi 3,000 restricciones, casi 3 veces el número impuesto en 2019 (diapositiva 8). La inversión extranjera directa está impulsada cada vez más por la preferencia geopolítica en lugar de la distancia geográfica (diapositiva 9). Todo esto apunta a un mundo cada vez más fragmentado. [4]

Los efectos de la fragmentación variarán de un país a otro. Nuestras simulaciones del impacto de la fragmentación del comercio revelan que, si bien unos pocos mercados emergentes podrían beneficiarse, la mayoría perderá, incluida Sudáfrica, con un impacto del 5% del PIB. Otros mercados emergentes podrían enfrentar pérdidas de producción de más del 10% del PIB. La fragmentación de la IED aumentaría estos costos y, dado que la IED de las economías avanzadas ofrece acceso a mejores tecnologías y conocimientos técnicos, los mercados emergentes serían los más afectados. [5]

La fragmentación también hace que el mundo sea más vulnerable a las perturbaciones, ya que deja a los países con menos socios comerciales. Por ejemplo, nuestras simulaciones encuentran que en un mundo fragmentado, un shock negativo de oferta en la producción estadounidense de trigo aumentaría su precio en aproximadamente el doble de lo que lo haría en un mundo integrado (diapositiva 10). Tal aumento de precios podría perjudicar seriamente a millones de personas que ya enfrentan una alta inseguridad alimentaria. [6]

En este mundo fragmentado, los países también se están volviendo hacia adentro y participando en políticas industriales a gran escala. Solo en 2023, el número de medidas de este tipo que también restringen el comercio se ha multiplicado casi por seis. La mayor parte de ese aumento se produce en EA (diapositiva 11). Los mercados emergentes también han aumentado el uso de políticas industriales proteccionistas, aunque con menos dependencia de los subsidios. Ejemplos recientes de políticas industriales a gran escala incluyen la Ley CHIPS y Ciencia de los Estados Unidos y la Ley de Reducción de la Inflación, el Plan Industrial del Pacto Verde de la UE y las políticas industriales de larga data de China en sectores estratégicos. Esas políticas pueden influir en gran medida en la dirección y la volatilidad del comercio mundial y las corrientes de capital.

II.3. El cambio climático también está causando costos cada vez mayores.

El tercer cambio en las condiciones externas es el cambio climático. Los fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, sequías, inundaciones e incendios son cada vez más frecuentes y más costosos (diapositiva 13). Para desarrollar la resiliencia, los ME están invirtiendo en adaptación y mitigación del clima. El costo de esto será enorme. La Agencia Internacional de Energía estima que las necesidades de inversión relacionadas con la mitigación en los mercados emergentes y las economías en desarrollo alcanzarán alrededor de 2 billones de dólares anuales para 2030, o el 40 por ciento de las necesidades mundiales. Para Sudáfrica, el Banco Mundial estima que las necesidades de financiamiento climático serán de 4,4% del PIB por año entre 2022 y 2050 (diapositiva 14). Esta escala de costos —cuando muchos mercados emergentes tienen un espacio fiscal limitado, las condiciones financieras mundiales son más difíciles y el mundo se está fragmentando— plantea un desafío excepcional. [7] [8]

III. ¿Cómo pueden los ME tener éxito en este nuevo y difícil entorno?

Los tres desafíos que he esbozado: condiciones financieras globales más estrictas, creciente fragmentación geoeconómica y costoso cambio climático, están interconectados. Y, como mencioné, están haciendo que el mundo sea más volátil e incierto. Entonces, ¿cómo pueden los ME tener éxito en este nuevo entorno difícil?

Antes de hablar sobre esto, me gustaría reconocer la resistencia que muchos mercados emergentes han demostrado ante los choques turbulentos de Covid y la guerra. En los principales mercados emergentes, a pesar del fuerte aumento de los tipos, los diferenciales se han mantenido estables y no se han producido crisis financieras sistémicas. Y aunque la inflación aumentó de forma espectacular en varios mercados emergentes, las expectativas de inflación a largo plazo siguen ancladas en su mayor parte.

Estos resultados se deben en gran medida a las mejoras que muchos mercados emergentes han introducido en sus marcos políticos y sectores financieros en las últimas dos décadas. Los avances en la independencia de los bancos centrales, los marcos de metas de inflación, la flexibilidad del tipo de cambio y la regulación macroprudencial de sus sectores financieros han desempeñado un papel fundamental. [9]

Si bien muchos bancos centrales de mercados emergentes se adelantaron a la curva en el aumento de los tipos para ayudar a reducir la inflación, pueden tratar de evitar una flexibilización prematura de la política, dada la persistente incertidumbre sobre la inflación. Esto reforzará su credibilidad ganada con tanto esfuerzo. Es posible que veamos un mayor tumulto en los mercados emergentes dados los riesgos que se avecinan, incluido el reequilibrio estructural que tiene lugar en China. Por lo tanto, es esencial seguir reforzando los marcos de política monetaria y mejorar el marco prudencial del sector financiero, en particular mediante la incorporación de los riesgos financieros relacionados con el clima. Los bancos centrales también deberían estar preparados para actuar si las condiciones financieras mundiales se deterioran notablemente. Las medidas tradicionales incluyen recurrir a la flexibilidad del tipo de cambio y a la provisión selectiva de liquidez. En algunos casos excepcionales, la intervención cambiaria también podría ser útil, por ejemplo, para abordar las fricciones en los mercados de divisas poco profundos, ayudar a contrarrestar los riesgos de estabilidad financiera derivados de los descalces de divisas o ayudar a preservar la estabilidad de precios cuando los grandes cambios en el tipo de cambio corren el riesgo de desanclar las expectativas de inflación. [10]

Sin embargo, el FXI no debe utilizarse para apuntar a un nivel particular del tipo de cambio, o como sustituto de un ajuste macroeconómico justificado. En este sentido, el enfoque de SARB de mantener la flexibilidad del tipo de cambio, incluso en episodios de estrés, ha actuado como un amortiguador importante.

Pero los tres desafíos que he presentado hoy requieren medidas más allá de la política monetaria tradicional y las mejoras del sector financiero. Permítanme ahora centrarme en tres medidas generales que los mercados emergentes pueden adoptar para hacer frente a estos desafíos.

III.1. Acelerar la movilización de recursos internos y reconstruir los amortiguadores fiscales.

El primero es acelerar la movilización de recursos internos y reconstruir los amortiguadores fiscales. Esto ayudará a pagar las prioridades de desarrollo y fortalecerá la resiliencia a los shocks en un entorno de condiciones financieras mundiales más difíciles.

Se prevé que los pagos de intereses de la deuda pública adeudada por los mercados emergentes aumenten significativamente, pasando de alrededor del 11 % de los ingresos en 2019 a alrededor del 14 % en 2028 (diapositiva 17). Esto reducirá el espacio fiscal para las necesidades críticas de gasto y ejercerá presión sobre la sostenibilidad de la deuda. En Sudáfrica, por ejemplo, se pronostica que la factura de intereses aumentará de aproximadamente el 19 por ciento de los ingresos este año fiscal al 27 por ciento de los ingresos para el año fiscal 28/29, aproximadamente el doble de la asignación presupuestaria de este año para la salud.

Cada ME puede hacer más para movilizar los ingresos internos y aumentar la eficiencia del gasto. Incluso los países con las tasas de recolección más altas tienen espacio para mejorar. Estimamos que, a falta de cambios en las instituciones y las estructuras económicas, los mercados emergentes pueden, en promedio, aumentar su ratio impuestos/PIB en casi 5 puntos porcentuales (un aumento del 30%). [11]

Los ingresos pueden impulsarse mediante la racionalización de los gastos fiscales, como las exenciones del IVA. La evidencia empírica sugiere que tales medidas que amplían la base impositiva tienen un efecto menor sobre la producción y el desempleo que los aumentos de las tasas impositivas de la misma magnitud durante las consolidaciones fiscales. [12]

Los impuestos sobre la renta de las personas físicas en los mercados emergentes producen solo el 3% del PIB en promedio, lo que sugiere que muchos mercados emergentes pueden aprovechar las tasas más progresivas del impuesto sobre la renta personal y un mayor cumplimiento. Los impuestos sobre bienes inmuebles también permanecen en gran medida sin explotar en la mayoría de los mercados emergentes. Estos son impuestos eficientes que pueden diseñarse para ser progresivos, con un alivio adecuado para los hogares de bajos ingresos. Por último, una mejor administración tributaria, incluso mediante el avance de la digitalización, puede mejorar la movilización de ingresos en los mercados emergentes.

Pero movilizar esos ingresos es solo una parte de la historia: los mercados emergentes también pueden aumentar la eficiencia del gasto. Pueden eliminar programas ineficientes, como los subsidios a los combustibles de base amplia que son costosos, regresivos y socavan los esfuerzos para mitigar el cambio climático, y reemplazarlos con programas mejor diseñados, como las transferencias de efectivo dirigidas a los más vulnerables. También hay margen para fortalecer los sistemas de protección social; por ejemplo, en la mitad de todos los países de América Latina, menos del 40 por ciento de las transferencias de redes de protección social corresponden al 20 por ciento más pobre de la población. Además, mejorar el desempeño de las empresas estatales en sectores críticos y permitir la participación del sector privado puede ayudar tanto a ahorrar recursos fiscales sustanciales como a mejorar la prestación de servicios públicos. En Sudáfrica, por ejemplo, el costo presupuestario de la empresa estatal de energía, Eskom, ha superado el nueve por ciento del PIB (en total) en los últimos quince años. Arreglar el sector eléctrico es esencial para apoyar un crecimiento económico más rápido: el SARB estima que el crecimiento este año podría haber sido 2 puntos porcentuales más alto con una mayor disponibilidad de energía. [13] [14]

III.2. Mejorar la resiliencia a la fragmentación a través de la diversificación y las reformas.

La segunda acción es aumentar la resiliencia a la fragmentación geoeconómica a través de la diversificación y las reformas. Si bien las decisiones a nivel de empresa deben dar forma predominantemente a la resiliencia futura de las cadenas de suministro, las políticas gubernamentales pueden ayudar. La actualización y modernización de la infraestructura crítica puede ayudar a las empresas a aumentar su comercio con múltiples socios. Las cadenas de suministro de pruebas de estrés de insumos y productos críticos también pueden ayudar a prepararse para futuras crisis. [15]

Los países pueden aprovechar la reorientación de la IED acelerando las reformas que los convierten en un destino atractivo para las inversiones. Esto incluye mejorar la infraestructura, reducir la burocracia y reformar los mercados laborales y de productos. Estas mismas medidas ayudarán a impulsar la inversión privada nacional que desempeñará un papel fundamental en el aumento del crecimiento y la creación de resiliencia.

En cuanto a las políticas industriales de apoyo a la industria nacional, nuestro consejo es andar con cuidado. La historia está repleta de ejemplos de PI que no solo fueron costosos, sino que también obstaculizaron el surgimiento de empresas más dinámicas y eficientes.

Pero si se aplican políticas industriales, ¿cuáles son algunas características importantes a considerar? Dado que la búsqueda de rentas y la mala asignación de recursos es un riesgo importante, un requisito previo para la P.I. es una sólida capacidad administrativa y de gobernanza. Otro requisito previo es que la externalidad o la falla del mercado que abordan estas políticas sea fácil de identificar y abordar, como las emisiones de carbono. Los PI también tienen más éxito cuando se complementan con reformas estructurales en toda la economía. Si se deben utilizar PI, los gobiernos deben garantizar que estén sujetos a plazos y sean rentables para limitar las cargas fiscales. Además, para evitar una carrera proteccionista en la que todos los países pierdan, estas políticas deben ser coherentes con las obligaciones internacionales de los países, incluidas las normas de la OMC. [16] [17]

Si bien los EM deben adaptarse a la fragmentación, también pueden ayudar a evitar que empeore. Al defender la integración global, de la que se han beneficiado sustancialmente, los mercados emergentes pueden ayudar a revertir una tendencia preocupante.

III.3
Implementar una estrategia climática fiscal y socialmente sostenible.

La tercera acción es abordar el desafío del cambio climático mediante la implementación de una estrategia que sea sostenible tanto fiscal como socialmente. Para garantizar la sostenibilidad fiscal, será fundamental no depender principalmente de medidas de gasto como la inversión pública ecológica y los subsidios para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas. La próxima investigación en el Monitor Fiscal del FMI muestra que este enfoque conduciría a un fuerte aumento de la relación deuda/PIB, más de 50 puntos porcentuales para 2050 en relación con las trayectorias actuales. Claramente, esto no es factible. [18]

Por lo tanto, la fijación del precio del carbono debería ser una parte integral del paquete de políticas, ya que puede aumentar los ingresos y catalizar la inversión privada que tanto se necesita. Dada la frecuencia de las crisis climáticas y su impacto en las finanzas públicas, los países podrían considerar la posibilidad de incorporar medidas climáticas en el análisis de la sostenibilidad de la deuda.

Las políticas climáticas también deberán estar anidadas en una estrategia más amplia de transición justa que explique cómo la acción climática será compatible con la promoción del empleo y el crecimiento sostenido. Si bien las políticas de transición verde pueden crear empleos e impulsar el crecimiento en algunas áreas, otros sectores y regiones que están particularmente expuestos a actividades con alto contenido de carbono pueden salir perdiendo. Por lo tanto, garantizar una transición inclusiva requerirá medidas compensatorias, incluida la educación y el reciclaje profesional para ayudar a los trabajadores a adaptarse a los empleos verdes. Al abordar las preocupaciones de distribución, las estrategias climáticas pueden ser socialmente sostenibles.

Entre los ejemplos prometedores de países figuran Chile y Sudáfrica. Chile introdujo impuestos verdes en 2014 como parte de un paquete más amplio de reforma tributaria que también incluyó el aumento del gasto en educación y salud. Y Sudáfrica ha establecido impuestos al carbono que son fáciles de administrar y escalables con el tiempo. Estas reformas están respaldadas por el Marco de Transición Justa del país, que describe claramente las medidas necesarias para minimizar los impactos sociales y económicos de la transición climática y mejorar los medios de vida de las personas más vulnerables al cambio climático.

IV. El papel del FMI

He expuesto tres grandes desafíos a los que se enfrentan los mercados emergentes. Estos se suman a una perspectiva mundial aleccionadora, con el pronóstico de crecimiento a mediano plazo más bajo desde 1990: solo 3.1 por ciento.

Pero los mercados emergentes no tienen que hacer frente a estos desafíos solos. En el FMI, estamos apoyando a todos nuestros países miembros, incluidos los mercados emergentes, a medida que navegan por este nuevo y difícil entorno.


IV.1. Facilitar las difíciles condiciones financieras mundiales

Si bien shocks como la pandemia han endurecido las condiciones mundiales de financiamiento, el FMI ha dado un paso adelante para ayudar a los países a lidiar con ellos. Desde la pandemia, el FMI ha brindado una asistencia financiera sustancial a través de acuerdos precautorios, incluidos USD 148.3 millones a ocho mercados emergentes. Y se han proporcionado 97.22 millones de dólares adicionales a otros <> mercados emergentes a través de acuerdos de desembolso. Además, ayudamos a nuestros países miembros a reducir su vulnerabilidad a la deuda en medio de difíciles condiciones de financiamiento, ayudándoles a fortalecer sus finanzas públicas y la gestión de las finanzas públicas y la deuda.

IV.2. Análisis de la fragmentación

El FMI también está observando de cerca la inquietante tendencia de fragmentación que he descrito. A través de nuestro mandato de vigilancia, hemos llevado a cabo una labor analítica que pone claramente de relieve los costos del empeoramiento de la fragmentación.

IV.3. Hacer frente al cambio climático

Finalmente, estamos ayudando a nuestros miembros a enfrentar el cambio climático. La Evaluación de la Gestión de la Inversión Pública y Climática del FMI, o C-PIMA, ayuda a los gobiernos a identificar mejoras en las instituciones y procesos de inversión pública para construir infraestructura baja en carbono y resistente al clima. India, Senegal y el Reino Unido se encuentran entre los 40 países que ya se han beneficiado de un C-PIMA.

Además, nuestro nuevo Fideicomiso de Resiliencia y Sostenibilidad proporciona financiamiento para reformas de adaptación y mitigación que ayudarán a impulsar la inversión privada en proyectos climáticos. Esto se complementa con asistencia técnica para apoyar a los países a medida que mejoran su marco para gestionar el cambio climático y atraer inversiones privadas. Hasta ahora, se han aprobado programas para diez países, incluidos Kenia, Ruanda y Seychelles.

V. Conclusión

Permítanme concluir. Las conmociones de los últimos años han dejado atrás un mundo más duro y caliente. El endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, la creciente fragmentación geoeconómica y los efectos continuos del cambio climático crearán nuevos desafíos para los mercados emergentes.

No hace falta decir que el fortalecimiento de los fundamentos macroeconómicos es fundamental para abordar cualquier desafío, antiguo o nuevo. Revitalizar las reformas estructurales puede ayudar a fortalecer la gobernanza, los mercados laborales y los mercados de productos, y desarrollar el capital humano, todo lo cual es crucial. Pero lidiar con estos nuevos desafíos requiere ir un paso más allá. La movilización de recursos internos, el aumento de la resiliencia a la fragmentación y la implementación de una estrategia climática fiscal y socialmente sostenible pueden ayudar.

Los desafíos pueden ser desalentadores. Pero las oportunidades son enormes. Los mercados emergentes han mostrado una considerable resiliencia en los últimos años, y su potencial para acelerar el crecimiento y elevar el nivel de vida sigue siendo prometedor. Sudáfrica encarna este potencial. Con sus abundantes dotaciones naturales e instituciones sólidas, este país está preparado para un despegue del crecimiento, si se implementan reformas que aborden con decisión y valentía los obstáculos estructurales. Al igual que en otros mercados emergentes, el éxito en Sudáfrica requerirá reformas difíciles ahora que pueden no dar sus frutos hasta más adelante. Pero es una inversión que vale la pena hacer, y que el FMI está dispuesto a respaldar.

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Referencias:

Bolhuis, Chen y Kett, 2023, Fragmentation in Global Trade: Accounting for Commodities. Documento de trabajo del FMI No. 2023/073 [Enlace]

Gita Gopinath, 2022, Comentarios en el Simposio de Jackson Hole: ¿Cómo darán forma la pandemia y la guerra a la política monetaria futura?, Jackson Hole, agosto. [Enlace]

Gita Gopinath, 2023, discurso en la Conferencia Anual del Banco Central de Brasil, Brasilia, mayo. [Link]

Fondo Monetario Internacional (FMI), 2022, Review of The Institutional View on The Liberalization and Management of Capital Flows. Washington. D.C., marzo. [Enlace]

Fondo Monetario Internacional (FMI), 2022, Monitor Fiscal (FM): Política fiscal de la pandemia a la guerra. Washington. D.C., abril. [Enlace]

Fondo Monetario Internacional (FMI), 2022, Serie de documentos departamentales: Departamento de Oriente Medio y Asia Central, Departamento de Asuntos Fiscales. Revenue Mobilization for a Resilient and Inclusive Recovery in the Middle East and Central Asia, Washington, D.C., julio.

Fondo Monetario Internacional (FMI), 2022, Informe sobre la estabilidad financiera mundial (GFSR): Navegando por el entorno de alta inflación. Washington, D.C., octubre. [Enlace]

Fondo Monetario Internacional (FMI), 2023, Perspectivas de la economía mundial (WEO): Una recuperación difícil. Washington. D.C., abril. [Enlace]

Fondo Monetario Internacional (FMI), 2023, Sudáfrica: Consulta del Artículo IV. Washington. D.C., mayo. [Link]

Conferencia Michel Camdessus de Banca Central 2023 del Fondo Monetario Internacional por Lesetja Kganyago, Gobernador del Banco de la Reserva de Sudáfrica. Washington, D.C., julio. [Enlace]

Juhasz, Lane y Rodrik, 2023, The New Economics of Industrial Policy, Annu. Rev. Econ. 16: Presentado. [Enlace]

Liu, 2019, Políticas industriales en redes de producciónThe Quarterly Journal of Economics, volumen 134, número 4, noviembre, páginas 1883-1948. [Enlace]

Banco de la Reserva de Sudáfrica (SARB), 2023, Declaración del Comité de Política Monetaria, Pretoria, enero. [Enlace]

Grupo Banco Mundial, 2022, Informe sobre el clima y el desarrollo de Sudáfrica. Serie CCDR, Banco Mundial, Washington, D.C.. [Enlace]

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[1] Conferencia Michel Camdessus de Banca Central 2023

[2] FMI, WEO (abril de 2023)

[3] Gita Gopinath (2022)

[4] FMI, WEO (abril de 2023)

[5] Bolhuis, Chen y Kett (2023)

[6] FMI, WEO (abril de 2023)

[7] FMI, GFSR, (octubre de 2022)

[8] Grupo del Banco Mundial (2022)

[9] Gita Gopinath (2023)

[10] FMI (marzo de 2022)

[11] FMI (julio de 2022)

[12] Dabla-Norris y Lima (2023)

[13] FMI (mayo de 2023)

[14] SARB (enero de 2023)

[15] FMI, WEO (abril de 2023)

[16] Juhasz, Lane y Rodrik (2023)

[17] Liu (2019)

[18] FMI, FM, (abril de 2022)

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