La Patagonia, en Argentina, atraviesa una situación desgarradora. Los incendiosforestales han arrasado con más de 12.000 hectáreas y hay miles de evacuados. Esto ha alertado incluso a la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, conocida como NASA, que ha lanzado advertencia de último momento.
Los incendios forestales fuera de control, considerados “la peor tragedia ambiental en 20 años”, por Abel Nievas, secretario de Bosques de la provincia de Chubut, preocupan más allá de la Patagonia.
La NASA ha estado observando y en los últimos días ha logrado captar una imagen inédita y advertir seriamente sobre las llamas en los bosques.
“El fuego amenaza bosques raros en Argentina”, alerta la NASA.
“Los incendios se extienden por el Parque Nacional Los Alerces, hogar de algunos de los árboles más antiguos del mundo“, indica la agencia espacial estadounidense en su sitio web.
De acuerdo con la NASA, sus satélites comenzaron a detectar incendios generalizados en la zona el 6 de enero.
Una foto capturada por la NASA lo muestra. Fue el 8 de enero de 2026, a través del MODIS (Espectrorradiómetro de Imágenes de Resolución Moderada) del satélite Aqua de la NASA.
La imagen muestra “la columna de humo que emanaba de dos grandes incendios que ardían en el Parque Nacional Los Alerces y sus alrededores, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO”, destaca la agencia.Impacto ambiental de los incendios forestales en la Patagonia
La NASA apunta que, según estimaciones satelitales del Sistema Mundial de Información Sistema Mundial de Información sobre Incendios Forestales, la llamas carbonizaron más de 175 kilómetros cuadrados (67 millas cuadradas) en la Patagonia entre el 5 y el 8 de enero.
La agencia detalló que, el incendio más meridional se extendía hacia el este por las crestas entre los lagos Rivadavia, Futalaufquen y Menéndez; el más septentrional ardía en las empinadas laderas que rodean el lago Epuyén.
“Todos los lagos ocupan depresiones glaciares en forma de U, valles con bases inusualmente planas y laderas escarpadas, excavadas por la erosión glacial y periglacial”, añade.
Un gran tesoro ambiental en la Patagonia se ha estado perdiendo
“Las crestas están cubiertas de bosque templado andino patagónico, incluyendo secciones de selva valdiviana, con raras masas de alerce (Fitzroya cupressoides). Estas enormes coníferas de crecimiento lento, un tipo de ciprés, son los segundos árboles más longevos del planeta, algunos de los cuales sobreviven más de 3600 años”, señala la NASA.
Y sigue: “Según documentos de la UNESCO , el Parque Nacional Los Alerces protege el 36 % de los bosques de alerce de Argentina, incluyendo las masas con mayor variabilidad genética en las laderas orientales de los Andes. Los bosques del parque también contienen variantes genéticas exclusivas y los ejemplares más longevos del país”.
Lo último que se sabe de la situación es que, a pesar de que las lluvias han llevado un poco de alivio, el incendio sigue activo.
Tres hombres se beneficiaron de la suspensión de juicio a prueba y deberán abonar $6 millones, entre otras condiciones, por haber matado y faenado a un guanaco dentro del Parque Nacional Nahuel Huapí.
Tal como indicó el sitio Fiscales.gob, el juez de Garantías de Zapala, Ezequiel Andreani, homologó el acuerdo que que detiene temporalmente el proceso hacia un juicio oral, permite evitar una condena y antecedentes penales si cumplen con las reglas de conducta fijadas.
Los tres señalados fueron imputados por el delito de caza furtiva de fauna silvestre, por dispararle y faenar al ejemplar dentro del ambiente natural, por lo que se comprometieron a donar, cada uno, la suma de dos millones de pesos.
El dinero será abonado en tres cuotas consecutivas a la Fundación Civil Ñacurutú – Red de rescate y atención de fauna silvestre de la zona de San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Villa La Angostura y áreas aledañas-, que coopera con el Refugio Aluminé, en la provincia de Neuquén.
No solo deben pagar la multa
No obstante, deberán realizar el curso de concientización sobre caza ilegal de fauna que lleva como enfoque zoología y es dictado por el Instituto Edutin Academy, con una duración de seis meses y certificación final.
Asimismo, se estableció la inhabilitación especial voluntaria por el término de un año para la adquisición y uso de cualquier tipo de armas de fuego, como así también la entrega de los correspondientes permisos de caza.
Una vez concluído el periodo anual y según el cumplimiento de los acuerdos, el magistrado tendrá la resolución sobre el posible sobreseimiento y la extinción de la acción penal. Los acusados deberán abonar la primera cuota para que les sea devuelta una camioneta que fue secuestrada en el lugar de los hechos.
Los hechos
El delito se cometió el pasado 8 de octubre cuando un comisario retirado de la Policía de Neuquén denunció haber visto una camioneta con varias personas que faenaban ejemplares de guanaco.
Los efectivos se acercaron a la Ruta Provincial N°63 y detectaron que, en la camioneta, se encontraban tres personas y restos recientes del animal protegido por la Ley N°22.351 de Parques Nacionales.
En el lugar se incautaron cortes de carne fresca de guanaco dentro de sus mochilas y en la caja del vehículo, así como dos lomos, dos paletas con cuero, cuchillos y una vaina servida calibre 223, aunque el arma no fue encontrada ya que se la habría llevado una cuarta persona que se dio a la fuga antes de la llegada de las autoridades.
Uno de los imputados se presentó y entregó voluntariamente el rifle utilizado para cazar al ejemplar, el pasado 2 de diciembre, junto a la documentación del arma y las correspondientes credenciales.
En un paso clave hacia la sostenibilidad y la modernización del transporte turístico, Iguazú Argentina S.A. acaba de incorporar tres locomotoras eléctricas provenientes de China, fabricadas por Hunan Shaoli Group Electric Co., Ltd., que pasarán a formar parte del Tren Ecológico de la Selva.
Estas unidades llegaron al Área Cataratas durante la mañana de este viernes y estarán operativas a partir de la última semana de enero. Esta adquisición no hubiera sido posible sin el compromiso ambiental que surge del trabajo en conjunto entre la Administración de Parques Nacionales (APN) y la concesionaria de servicios Iguazú Argentina S.A., que buscan el uso de tecnologías que utilicen energía limpia y reduzcan el impacto en la naturaleza.
Características principales de las nuevas locomotoras: – Modelo: CTY12/6GP – Peso adherente: 12 toneladas – Tracción máxima: 31.2 kN – Velocidad operativa: 10 km/h – Motor eléctrico AC: 2 × 30 kW – Sistema de frenado: mecánico, eléctrico y neumático – Cabina personalizada según diseño solicitado por Iguazú Argentina S.A. – Color: verde British Racing, en sintonía con el entorno selvático – Fuente de energía: batería de plomo-ácido de 192V y 560Ah, con cargadores trifásicos de 380V
Estas locomotoras cumplen con los más altos estándares de seguridad y eficiencia para operar en entornos naturales protegidos. Su incorporación representa un avance en la reducción de emisiones y la mejora de las experiencias, propias de un turismo que, como definen los organismos internacionales, “satisface necesidades sin comprometer el futuro, equilibrando lo económico, social y ambiental.”
Escribe Mario Osava / Inter Press Service – “El trabajo de recoger semillas me salvó de la depresión”, que le produjo el suicidio de su hija a los 29 años, confesó Maria do Desterro Soares, de 64 años, quien vive en la comunidad rural y pobre de Jatobá, en el noreste de Brasil.
Atrajo para la actividad a su hermana menor, Maria de Jesus Soares, de 45 años, que perdió el marido en un accidente de automóvil y también lucha para no caer en la depresión. Las dos caminan juntas cerca de dos horas, para arribar a los bosques donde abundan las semillas.
Ganan poco, cerca de 1000 reales (185 dólares) en un “año bueno”, pero “es mi trabajo, mi placer, es lo que quiero y me gusta hacerlo”, sostuvo María do Desterro, que también hace helados y medicamentos para gripe y otras enfermedades con jugos, tés, cáscaras y miel de extracción local.
Ella es una de las 121 personas capacitadas por la Asociación Caatinga (AC) hasta 2023 para la recolección y manejo de semillas de plantas nativas de ese bioma exclusivo de Brasil, como forma de generar ingresos y restaurar los bosques.
“La reserva es un gran depósito de agua. Hicimos una investigación sobre el escurrimiento evitado, es decir el agua que esa área de 6285 hectáreas puede contener, y la cantidad es sorprendente. Son 4780 millones de litros al año”: Gilson Miranda.
La asociación, fundada en 1998 para proteger la caatinga, el bioma característico de la región semiárida en el noreste del país, gestiona la Reserva Natural Serra das Almas (RNSA) y disemina las tecnologías sociales de convivencia con la ecorregión del Semiárido en las comunidades aledañas.
La caatinga ocupa 10 % del extenso territorio brasileño y en ella viven 27 millones de personas. Su vegetación es en general baja, de ramas y troncos retorcidos, que parece muerta en la estación seca y se vuelve verde pocos días después de una lluvia. Pero cuenta también con grandes árboles que alcanzan decenas de metros de altura.
Maria do Desterro Soares y su hermana menor, Maria de Jesus Soares, extraen las semillas del coco de buriti, una palmera también conocida como moriche, presente en varias partes de Brasil, incluido su bioma exclusivo de la caatinga. Las dos comenzaron a cosechar semillas para alejar la depresión y ahora lo hacen por placer y para contribuir al ambiente. Imagen: Mario Osava / IPS
Convivencia, no combate a la naturaleza
Convivir, en lugar de combatir las sequías, es un principio orientador de las acciones que están mejorando la vida en la región más pobre de Brasil, el Nordeste, en una lección climática para el país y el mundo.
La consigna, puesta en marcha por las organizaciones de la sociedad civil, impulsó varias tecnologías sociales como solución para la escasez de agua. La más conocida es la cisterna de acopio del agua de lluvia para uso doméstico, cuya construcción desde 2003 superó 1,2 millones de unidades.
La cisterna, la bioagua (un equipo que limpia el agua de uso doméstico para su reúso en las siembras), la fosa séptica verde (tanque de hormigón con tierra, filtros y un pie de banano), el horno solar y el fogón ecoeficiente son los cinco equipos en diseminación.
El sitio web de la AC informa que se implantaron 1481 de esas “tecnologías”.
La AC cuenta con la RNSA para la educación ambiental y fuente de ingresos con el turismo ecológico. En sus alrededores, actúa en 40 comunidades donde viven cerca de 4000 familias, implantando las tecnologías sociales y buscando apoyo a la conservación de la reserva y toda la caatinga.
Con sede en Fortaleza, capital del nordestino estado de Ceará, y Crateús, en el oeste de ese mismo estado y cerca de la RNSA, la asociación se distingue de otras organizaciones no gubernamentales al disponer de esa unidad de conservación de 6285 hectáreas de bosques tupidos y cuatro nacientes de riachuelos.
La fosa séptica verde, también llamada cantero bioséptico, trata el agua servida de los sanitarios con microorganismos que procesan los excrementos, dejando el agua lista para regar los cultivos en la región semiárida del Nordeste de Brasil. Imagen: Mario Osava / IPS
La caatinga mitiga el cambio climático
“La reserva es un laboratorio a cielo abierto, donde tienen lugar varias investigaciones sobre la fauna, la flora, el carbono, el agua, para que tengamos conocimiento de la importancia de esa área, y también de toda la caatinga”, definió Gilson Miranda, biólogo y gestor del RNSA por la Asociación Caatinga.
De 2015 a 2022, la caatinga removió casi mitad del carbono removido de la atmosfera en todo el Brasil, realzó, basado en un estudio de la Universidad Estatal de São Paulo que apuntó la participación de cerca de 40 % en la captura de gases invernadero.
Es que el rápido reverdecer de la vegetación, indicador de la intensa actividad fotosintética, cuando llueve, hace de la caatinga un importante sumidero de gases invernadero, distinto de la Amazonia, un inmenso reservorio de carbono.
“Por eso preservar y conservar la caatinga es estratégico en un escenario de adaptación climática”, sostuvo Miranda en diálogo con IPS.
Ese bioma, exclusivo de Brasil, ocupa un área de 844 453 kilómetros cuadrados.
El agua es otra riqueza de la Serra das Almas, convertida en una Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN) en el año 2000.
“La reserva es un gran depósito de agua. Hicimos una investigación sobre el escurrimiento evitado, es decir el agua que esa área de 6285 hectáreas puede contener, y la cantidad es sorprendente. Son 4780 millones de litros al año”, destacó Miranda.
Alrededor de las nacientes hay árboles muy altas y verdes que discrepan de la visión usual del bioma. La gameleira (Ficus gomelleira), uno de esos árboles, alcanza hasta 40 o 50 metros, según Jair Martins, el guía de los turistas en las caminatas por los seis senderos de la Sierra das Almas
Esa agua, retenida en el suelo por los bosques, en realidad escurre lentamente. Las cuatro nacientes preservadas en la reserva no secan, pero no logran perennizar los riachuelos que alimentan el rio Poti, cuyo cauce pasa a este y al norte de la Serra das Almas.
Tampoco esa humedad es suficiente para mantener verde la vegetación de la caatinga, tupida en el local, pero muy seco en diciembre, con el verde de algunos arbustos o árboles más resistentes al estrés hídrico.
Maria Clemente da Silva solo pudo cultivar su huerto cuando tuvo acceso al bioagua, porque el suministro de agua de la red pública se limita a tres horas diarias en Jatobá, una comunidad pobre ubicada en la caatinga brasileña. Imagen: Mario Osava / IPS
La sequía atenuada
En los alrededores de la RNSA, la sequía se siente aún más.
Maria Clemente da Silva, de 59 años, cuenta con el bioagua para completar el agua con que irriga su pequeño huerto. La red pública solo suministra agua durante dos a tres horas por día, insuficiente para el cultivo de hortalizas, como lechuga y cebolletas, o frutales como papaya, banano, acerola, naranja y cajú, también llamado anacardo o merey.
A unos cien metros detrás de su casa, un bosque de árboles altos y muy verdes revelan que, con agua, la vegetación de la caatinga gana exuberancia. Es la humedad que quedó en un bajón de un río que prácticamente secó a causa de la deforestación y los incendios provocados para “limpiar” la tierra, explicó Elisabete de Souza Soares.
El agua es la carencia más sentida, según Souza y las otras mujeres que hablaron a IPS y a un grupo de estudiantes de periodismo que visitaron la comunidad Jatobá, en el municipio de Buriti dos Montes, del estado de Piauí, vecino a Ceará, donde las acciones socioambientales de la AC benefician la población y la protección de la RNSA.
Todas obtuvieron las cisternas, el pequeño fogón ecológico de tres quemadores y otras “tecnologías” que rebajaron las dificultades en sus vidas. “Antes de la cisterna, buscábamos agua de un chafariz (fuente con caños) a un kilómetro de distancia, en latas sobre la cabeza”, recordó Souza.
Cuando estaba embarazada de su hija Maria, hace 11 años, ella pensó en mudarse de la comunidad donde siempre vivió en busca de agua. “Ahora no salgo de acá, donde nací”, asegura.
La vegetación seca en diciembre, cuando se produce el climax del estiaje anual, presenta algunos arbustos o árboles resistentes que mantienen manchas verdes en los bosques de la caatinga, en la región del Nordeste de Brasil. Imagen: Mario Osava / IPS
La Asociación Caatinga adoptó el modelo integral de conservación con amplia participación de la población local, incluso en los beneficios económicos del trabajo dentro de la RNSA, como guiar ecoturistas y otros servicios.
El enfoque de la AC es siempre socioambiental, un componente principal en la protección de la reserva y la caatinga en general, sostuvo Miranda.
Dentro de la reserva hay un modesto hotel para alojar hasta 36 personas. El turismo local tiende a expandirse por el fomento de los gobiernos de los estados de Ceará y Piauí, que comparten la Reserva Natural Serra das Almas.
El cercano rio Poti discurre entre un cañón de 140 kilómetros de largo y se ha transformado en una gran atracción turística.
La reserva es un legado de la familia estadounidense Johnson, dueña de la empresa SC Johnson, que por tener la cera vegetal entre los insumos de sus productos para la limpieza y conservación de muebles, importaba la cera de carnaúba, una palmera abundante en Ceará y Piauí, además de otro estado del Nordeste, Rio Grande do Norte.
En 1998 el líder de la cuarta generación de la familia, Samuel Johnson, repitió una expedición a Ceará que el padre había hecho en 1935 y decidió constituir un Fondo para la Conservación de la Caatinga, con parte de su fortuna. Esa decisión dio pie a la RNSA y la Asociación Caatinga, compuesta por especialistas ambientales en el bioma.
Al cerrar 2025, Sofía Heinonen, directora ejecutiva de Fundación Rewilding Argentina, eligió hacer algo más que un balance institucional: trazó una hoja de ruta para la conservación en un planeta que enfrenta, al mismo tiempo, crisis climática, colapso de biodiversidad y presión creciente sobre los ecosistemas. En su mensaje de fin de año, Heinonen planteó que ya no alcanza con proteger áreas aisladas: la nueva frontera de la conservación es restaurar paisajes completos, conectados por ríos, humedales y corredores biológicos que aseguren la vida a largo plazo.
La reflexión parte de una certeza básica: sin agua no hay naturaleza posible. Si los ríos se secan, los bañados desaparecen y la fauna migra o muere; y allí donde hoy hay selvas y bosques, mañana pueden quedar desiertos. Por eso, luego de 27 años de trabajo en Argentina, Rewilding decidió dar en 2025 un salto de escala histórico y llevar su misión a toda la cuenca del río Paraná, un territorio que abarca cuatro países, múltiples ecosistemas y una enorme diversidad de culturas, economías y amenazas ambientales. Esa nueva visión se materializó en la iniciativa “Los Ríos del Yaguareté”, presentada públicamente durante la Semana del Clima de Nueva York junto a Kris Tompkins y organizaciones de Brasil, Paraguay y Bolivia, con el objetivo de proyectar otros 25 años de trabajo articulado a escala continental.
El cambio de enfoque implica pasar de conservar predios aislados a construir grandes corredores ecológicos que permitan que los ecosistemas sean resilientes en el tiempo. Rewilding ya no se limita a administrar áreas protegidas, reintroducir especies y controlar amenazas, sino que busca que esos territorios funcionen como verdaderas “arcas de Noé”, desde donde la vida silvestre pueda expandirse, recuperar espacios perdidos y, si es necesario, repoblar regiones donde las especies se extinguieron. En paralelo, la fundación trabaja con las comunidades rurales que rodean esos parques para desarrollar economías regenerativas, donde la conservación se convierte en una fuente directa de ingresos, empleo y desarrollo local.
Ese modelo, probado con éxito en el Gran Parque Iberá, se replica hoy en El Impenetrable chaqueño, en Parque Patagonia Azul en la costa de Chubut y en Parque Patagonia en la cordillera de Santa Cruz. En 2025, además, se celebró un hito clave: la creación del Parque Provincial Patagonia Azul, que protege un sector único de islas costeras y abre el camino para una futura protección integral del golfo San Jorge, una de las zonas más afectadas por la pesca de arrastre en el Mar Argentino.
En la Patagonia cordillerana, el trabajo de restauración avanzó con fuerza en las cabeceras del río Pinturas, donde se están manejando activamente seis humedales que permitieron que antiguos salares vuelvan a cubrirse de juncos y regresen las aves. Allí se prepara la reintroducción del coipo y de la gallineta austral, una especie en peligro crítico de extinción. A esto se sumó la incorporación del cañadón Caracoles al área de conservación y la construcción de pasarelas para ordenar el uso público y permitir la coexistencia entre actividades como la escalada y la regeneración de los ecosistemas. En ese mismo territorio, el avistaje de pumas se consolidó como una marca distintiva del parque, mientras crece el programa de jóvenes exploradores, que acerca cada año a más familias y chicos de comunidades vecinas a conocer, disfrutar y cuidar el área protegida.
El año también estuvo marcado por avances decisivos en el programa de rewilding. Por primera vez en más de cien años, se liberaron guanacos en El Impenetrable, una región donde habían sido exterminados. Se realizaron las primeras translocaciones de yaguaretés salvajes entre parques nacionales y de choiques entre Argentina y Chile.
En Iberá, continúan los proyectos de reintroducción de guacamayos, venados, osos hormigueros y yaguaretés, donde ya viven 43 grandes felinos en libertad. Heinonen subraya que estos logros no se explican solo por la biología, sino por el trabajo paciente y sostenido con los vecinos para garantizar la coexistencia, un desafío que ahora deberá profundizarse en El Impenetrable.
En el norte del país, la restauración de selvas también dio pasos clave. En las Yungas salteñas, el proyecto Arca Alto Bermejo consolidó su equipo y finalizó la construcción de una estación biológica. Allí, las cámaras trampa ya detectaron once yaguaretés, una señal contundente de recuperación ecológica. En la Selva Atlántica, en tanto, se lanzó el Arca Iguazú con la adquisición de la primera propiedad en Misiones, sobre el río Iguazú, un corredor estratégico para la biodiversidad regional. En Iberá, además, la fundación incorporó 3.600 hectáreas en el corazón del humedal, claves para frenar incendios y caza furtiva.
Para Heinonen, todos estos proyectos responden a una misma visión: honrar el legado de quienes apostaron por otro modo de habitar el planeta. Un camino que combine naturaleza vibrante, integridad ecológica y cultural, oportunidades económicas regenerativas y, sobre todo, esperanza. En un contexto global de crisis ambiental, el mensaje que deja 2025 es que todavía es posible revertir el daño si se trabaja a la escala correcta. Y en esa escala, los ríos -y el yaguareté como símbolo de los grandes paisajes vivos- vuelven a ser la columna vertebral de la vida.