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“Somos la Selva”: Este domingo Andresito celebrará la selva y su biodiversidad 

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El próximo domingo 31 de mayo, desde las 16 hs., la Plaza Central de Comandante Andresito será escenario de una nueva edición de “Somos la Selva”, el festival impulsado por Fundación Vida Silvestre Argentina que busca celebrar la selva misionera y fortalecer el vínculo entre las personas y la biodiversidad.

Con entrada libre y gratuita, el evento ofrecerá una tarde de actividades recreativas, culturales y educativas pensadas para toda la familia, con el objetivo de acercar a la comunidad al valor ambiental, cultural e identitario de la selva misionera.

“Somos la Selva es un espacio para celebrar el monte, la biodiversidad, la cultura y nuestra interacción con la naturaleza”, señaló Martín Font, director de comunicación de Fundación Vida Silvestre Argentina. El evento nos permite generar un espacio de encuentro con la comunidad donde, desde Fundación Vida Silvestre y las otras organizaciones e instituciones que nos acompañan, podemos destacar la importancia de conservar la naturaleza de Misiones y nuestro país”, destacó.

Esta quinta edición es organizada en conjunto con la Dirección de Cultura de Andresito y contará con espectáculos y propuestas para todas las edades, entre ellas el show infantil de Chispita y Chispón, intervenciones del Ballet Folclórico “Nuevos Aires”, la presentación musical de Atahualpa Sytar y el cierre a cargo del grupo “Che Gurisada”. 

Además, distintas organizaciones e instituciones vinculadas a la conservación participarán con espacios interactivos y actividades para compartir con la comunidad el trabajo que realizan en favor de la biodiversidad y la coexistencia con la fauna silvestre. Entre las confirmadas se encuentran el Parque Nacional Iguazú, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, el Instituto Misionero de Biodiversidad, Aves Argentinas, Proyecto Yaguareté (IBS-CONICET), el refugio Güirá Oga, Defensores del Yaguareté y Projeto Onças do Iguaçu de Brasil. 

“Somos la Selva” ya recorrió distintas localidades de Misiones, consolidándose como un espacio de encuentro entre la comunidad y quienes trabajan diariamente por la conservación y restauración del Bosque Atlántico. 

📅 Domingo 31 de mayo de 2026 
🕓 Desde las 16 hs. 
📍 Plaza Central de Comandante Andresito 
🎟️ Entrada libre y gratuita. 

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Misiones busca liderar el mercado de carbono nacional

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Misiones volvió a posicionarse en el centro del debate ambiental y financiero argentino al exponer en el Senado de la Nación su experiencia en el desarrollo del mercado de créditos de carbono, en el marco de la presentación de proyectos de ley impulsados por los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Arce.

La conferencia, titulada “Hacia un marco para el desarrollo de los mercados de carbono y su integración al mercado de capitales”, se realizó en el Salón Azul del Palacio Legislativo y reunió a representantes de once provincias, funcionarios nacionales y referentes del sector financiero y ambiental. El objetivo fue avanzar en la conformación de una Mesa Interjurisdiccional para el Desarrollo de los Mercados de Carbono y debatir iniciativas legislativas destinadas a crear un marco regulatorio que otorgue previsibilidad y seguridad jurídica a este tipo de instrumentos ambientales.

Durante la exposición, el ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán presentó el recorrido iniciado en 2021 que hoy la posiciona como el primer estado subnacional del mundo en desarrollar un programa jurisdiccional de créditos de carbono bajo estándar internacional. Se trata del Programa Jurisdiccional JNR REDD+ certificado por Verra, que ya logró validar más de 10,9 millones de créditos correspondientes al período 2017-2022.

La iniciativa se desarrolla en conjunto entre la Secretaría de Cambio Climático, encabezada por Gervasio Malagrida, y el Ministerio de Ecología conducido por Martín Recamán. El modelo misionero busca monetizar la conservación de la Selva Paranaense a partir de la captura de dióxido de carbono, en un contexto global donde los mercados internacionales comienzan a valorar económicamente los servicios ambientales vinculados a la preservación forestal.

En ese marco, Safrán remarcó que “el principal producto que elabora Misiones es oxígeno”, en alusión al rol estratégico de la provincia como uno de los principales reservorios de biodiversidad del país. La lógica detrás del esquema apunta a transformar décadas de conservación ambiental en una fuente genuina de financiamiento internacional.

Uno de los aspectos centrales destacados durante la presentación fue el esquema de “anidamiento” diseñado por la provincia, que permite integrar proyectos privados al programa jurisdiccional bajo reglas transparentes y coordinadas. A eso se suma la creación de un fideicomiso financiero administrado junto al Banco Macro, mecanismo pensado para garantizar trazabilidad y distribución de los recursos.

Según se explicó, los fondos provenientes de la comercialización de créditos de carbono estarán destinados a propietarios privados que preserven bosques, proyectos sostenibles de organizaciones civiles y al fortalecimiento de los controles ambientales provinciales.

Misiones también insistió en la necesidad de que el Gobierno nacional acompañe a las provincias para facilitar el acceso al mercado regulado internacional de carbono, donde los créditos ambientales alcanzan precios considerablemente más altos que en los mercados voluntarios. El planteo provincial apunta a que Argentina pueda captar mayores ingresos de divisas a partir de la valorización de activos ambientales.

Del encuentro participaron además Flavia Royón, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, Fernando Brun, la vicepresidenta de la Bolsa Argentina de Carbono, Alejandra Scafati, y el asesor del programa, Maximiliano Galli. También estuvieron presentes el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad y representantes de áreas ambientales y productivas de distintas provincias argentinas.

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Colombia se propone lo imposible: quiere plantar 2,3 millones de árboles para reforestar 2.000 hectáreas de bosque en 40 años

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Mientras crece el debate global sobre la efectividad de las campañas masivas de plantación de árboles para mitigar el cambio climático, Colombia decidió avanzar con una estrategia diferente: restaurar ecosistemas degradados mediante especies nativas, compromisos de conservación a largo plazo e integración económica de las comunidades locales.

La iniciativa, denominada Sembrando Futuro 2.0, contempla la restauración de más de 2.000 hectáreas de bosque en los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda, Córdoba y Chocó. El plan prevé la plantación de 2,3 millones de árboles autóctonos y ya es considerado uno de los proyectos de restauración ecológica más ambiciosos del país.

Sin embargo, el diferencial del programa no radica únicamente en la magnitud de la forestación, sino en el modelo de sostenibilidad diseñado para garantizar la supervivencia y recuperación efectiva del ecosistema a largo plazo.

El proyecto apunta a reconstruir corredores biológicos, recuperar biodiversidad y restablecer servicios ambientales en zonas degradadas. Para ello, fueron seleccionadas más de 70 especies nativas, entre ellas nueve consideradas amenazadas, evitando así los modelos tradicionales de monocultivo forestal que suelen ser cuestionados por especialistas ambientales.

La primera etapa del programa ya supera las 1.000 hectáreas restauradas y las tareas de plantación comenzaron en septiembre de 2023. La meta final es completar las 2.000 hectáreas distribuidas en cinco regiones estratégicas desde el punto de vista ecológico.

En los últimos años, distintos expertos ambientales comenzaron a advertir que muchas campañas globales de plantación de árboles fracasan porque priorizan cantidad sobre calidad ecológica. La falta de diversidad de especies, la ausencia de mantenimiento y la escasa participación comunitaria suelen convertirse en factores críticos.

Precisamente allí es donde Sembrando Futuro 2.0 intenta diferenciarse. El proyecto incorporó acuerdos de conservación renovables a 40 años con propietarios privados, pequeños productores y organizaciones comunitarias. Esa escala temporal modifica completamente la lógica habitual de los programas de reforestación, muchas veces limitados a ciclos políticos o financiamientos de corto plazo.

El esquema busca que las comunidades locales no queden relegadas a un rol secundario, sino que participen activamente en los beneficios económicos derivados de la conservación ambiental.

Hasta el momento ya se firmaron 25 acuerdos de conservación y los participantes reciben cerca del 55% de los ingresos asociados a créditos de carbono generados por el proyecto. Ese componente económico aparece como uno de los pilares centrales de la iniciativa.

La lógica detrás del modelo es simple: transformar la protección del bosque en una actividad económicamente viable para quienes viven en esos territorios. De esta manera, la conservación deja de depender exclusivamente de la conciencia ambiental y comienza a integrarse dentro de las economías regionales.

Además del impacto ecológico, el programa ya generó más de 240 empleos locales vinculados a viveros, plantación, monitoreo y mantenimiento forestal.

El proyecto también recibió una calificación “A” de Sylvera, firma internacional especializada en evaluación de proyectos de carbono. La calificación destacó especialmente el diseño técnico, la contabilidad de carbono y los beneficios sociales y ambientales de la iniciativa.

El caso colombiano se produce en un momento en que América Latina busca posicionarse como actor clave dentro de los mercados globales de carbono y soluciones basadas en naturaleza. La región concentra algunos de los ecosistemas más biodiversos del planeta, pero también enfrenta fuertes presiones por deforestación, expansión agropecuaria y degradación ambiental.

La experiencia de Sembrando Futuro 2.0 comienza a ser observada con atención por distintos países de la región debido a su combinación de restauración ecológica, financiamiento climático y participación comunitaria.

El desafío de fondo, sostienen especialistas, ya no pasa solamente por plantar árboles, sino por lograr que los bosques sobrevivan, recuperen biodiversidad y generen incentivos económicos suficientes para garantizar su preservación durante décadas.

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Vida Silvestre acompaña a familias apicultoras del Gran Chaco para conservar los bosques nativos

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En el Gran Chaco argentino, uno de los ecosistemas más extensos y amenazados del país, Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja junto a familias locales para impulsar actividades productivas que contribuyan a la conservación del bosque nativo. La iniciativa busca conservar el bosque nativo a través del fortalecimiento de la actividad apícola como una alternativa productiva que genera mejores ingresos para las familias, promueve el arraigo, sostiene las formas de vida y la cultura local, y representa una salida laboral concreta, especialmente para jóvenes. 

Lucía Lazzari, Coordinadora de Biodiversidad de Fundación Vida Silvestre Argentina señaló: “Estamos trabajando en actividades sostenibles que promuevan tanto la conservación de la biodiversidad como oportunidades productivas para las familias que viven y se desarrollan en el Gran Chaco argentino. De esta forma, estamos fortaleciendo la conectividad del paisaje y la funcionalidad de los corredores biológicos, ya que la apicultura es un claro ejemplo de cómo la conservación del bosque puede ir de la mano con el desarrollo local”

Uno de los ejes de este trabajo es el proyecto de apicultura sustentable que se desarrolla en El Sauzalito, provincia del Chaco, una zona con alto potencial para el desarrollo apícola cuidando el monte y sus especies. Por las características del territorio y su biodiversidad, se impulsa la producción de miel orgánica, lo que permite agregar valor a la actividad y mejorar las condiciones de comercialización. 

Las acciones incluyen capacitaciones de iniciación apícola destinadas a nuevos productores y productoras de distintos parajes, promoviendo el trabajo comunitario, el fortalecimiento de redes locales y el espíritu cooperativo, recuperando el concepto de comunidad como base para un desarrollo sostenible en el territorio. 

“La apicultura permite generar ingresos sin degradar el monte y, al mismo tiempo, poner en valor la biodiversidad del territorio. Es una oportunidad concreta para fortalecer a las comunidades locales mientras se cuida el bosque nativo”, destacó Lazzari. 

La apicultura es una actividad estrechamente vinculada a la conservación del bosque nativo y su biodiversidad, ya que depende directamente de la diversidad floral y del buen estado del monte. En este sentido, estas iniciativas contribuyen a cuidar el ambiente, mantener el bosque en pie y favorecer la conectividad ecológica, al tiempo que fortalecen la economía local. 

En este contexto, y en línea con el Día Mundial de las Abejas, Fundación Vida Silvestre Argentina destaca el rol fundamental de las abejas, considerando que su producción depende de ecosistemas sanos y diversos. Así, su cuidado se vincula directamente con la conservación del Gran Chaco y con el sostenimiento de las actividades que dependen del bosque. 

Este proyecto se enmarca en una iniciativa regional en los paisajes Pantanal y Chaco, impulsada junto a las oficinas de WWF Brasil, WWF Bolivia y WWF Paraguay, con el objetivo de proteger, gestionar y restaurar la conectividad ecológica del Paisaje Pantanal‑Chaco, fomentando la colaboración, el trabajo comunitario y el abordaje cooperativo entre países y territorios. 

A través de este trabajo, Fundación Vida Silvestre Argentina busca demostrar que es posible conservar los bosques del Gran Chaco en articulación con las comunidades locales, fortaleciendo actividades sostenibles que mejoran la calidad de vida y cuidan la biodiversidad. 

¿Por qué conservar el Gran Chaco? 

El Gran Chaco Americano es la segunda ecorregión boscosa más extensa de América del Sur después del Amazonas y la región de bosques secos más grande del continente. Se extiende por Argentina, Paraguay, Bolivia y una pequeña porción de Brasil, y alberga una gran diversidad de ambientes —bosques, sabanas, humedales y pastizales— que sostienen una extraordinaria biodiversidad y una rica diversidad cultural. 

En Argentina, el Gran Chaco constituye la ecorregión más extensa del país, representa aproximadamente el 25% del territorio nacional y concentra cerca del 60% de los bosques nativos. Es un territorio clave para la vida de miles de especies -como el yaguareté- y de comunidades que dependen del monte para su sustento, cultura e identidad. 

Al mismo tiempo, es una de las regiones con mayores niveles de deforestación del mundo. En las últimas décadas, el avance de la frontera agropecuaria ha generado una pérdida significativa de bosques nativos, poniendo en riesgo tanto la biodiversidad como los medios de vida locales. Proteger el Gran Chaco es fundamental para preservar sus ecosistemas, sostener a las comunidades y garantizar la conectividad ecológica del paisaje a escala regional. 

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Fundación Vida Silvestre Argentina y el Ministerio de Ambiente bonaerense refuerzan el trabajo conjunto por los pastizales

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En el marco del convenio de trabajo conjunto para la conservación de los pastizales, Fundación Vida Silvestre Argentina donó materiales al Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, con el objetivo de apoyar y fortalecer el trabajo que desarrolla el cuerpo de guardaparques en áreas protegidas clave de la provincia.

La contribución está destinada a áreas protegidas que conservan pastizales y ecosistemas de alto valor ecológico, algunos de ellos hábitat de especies emblemáticas y amenazadas, como el venado de las pampas, y busca colaborar con la mejora en el funcionamiento de estas áreas, acompañando las acciones que ya se vienen llevando adelante y las que están previstas a futuro.

Las áreas de trabajo alcanzadas por este aporte son la Reserva Natural Integral Rincón de Ajó, la Reserva Natural Integral Samborombón, el Refugio de Vida Silvestre Samborombón, la Reserva Natural de Usos Múltiples y Refugio de Vida Silvestre Salada Grande, territorios estratégicos para la conservación de los pastizales bonaerenses y de su biodiversidad asociada. El equipamiento –que incluye cámaras trampa, binoculares, cámara de fotos, GPS, cartelería normativa y materiales educativos- busca reconocer y acompañar el trabajo que realizan los guardaparques en estas áreas protegidas, destacando su rol fundamental y fortaleciendo las tareas de investigación, monitoreo y manejo de la biodiversidad, y las acciones de control y vigilancia. 

Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina señaló: “las áreas protegidas constituyen una de las principales herramientas para asegurar la conservación de los ecosistemas naturales en el mundo. En este caso, su fortalecimiento representa un elemento central para asegurar la sustentabilidad de una de las ecorregiones más transformadas del país como son los pastizales pampeanos”.

Desde Fundación Vida Silvestre Argentina destacaron que la donación se realiza en el marco de un proceso de trabajo colaborativo para optimizar la gestión de las áreas protegidas, que permite identificar fortalezas, desafíos y oportunidades de mejora. “Reconocemos y valoramos profundamente el trabajo que se realiza para la conservación de los pastizales y sabemos del desafío que implica. Este aporte busca contribuir concretamente a la tarea diaria de los guardaparques y a las acciones de gestión en territorio”afirmó Fermani.

“Desde el Ministerio venimos fortaleciendo el Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas con inversión, equipamiento, obras y reconocimiento al trabajo de las y los guardaparques. Este aporte de Fundación Vida Silvestre se suma a una política pública que entiende que conservar la biodiversidad también es garantizar presencia del Estado bonaerense y trabajo articulado en el territorio”, señaló por su parte Daniela Vilar, Ministra de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.


Esta entrega de materiales se inscribe en una agenda de trabajo más amplia, que continuará desarrollándose en el marco del convenio, con el objetivo de seguir acompañando y fortaleciendo las acciones de conservación de los pastizales y el rol estratégico de las áreas protegidas y sus equipos de trabajo.

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