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¿Cuánto contamina Argentina?

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(Argendata) El cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Para entenderlo, primero debemos comprender qué son los gases de efecto invernadero (GEI): compuestos que atrapan el calor en la atmósfera. Pese a ser necesarios para mantener las condiciones de habitabilidad en la Tierra, su exceso intensifica el calentamiento global.

El principal GEI es el dióxido de carbono (CO2), que surge mayormente de la quema de combustibles fósiles. Le siguen el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), más asociados a la actividad agropecuaria. Para poder tratar conjuntamente todos los gases, se utiliza una unidad de conversión común, el CO2 equivalente. Esta medida expresa el potencial de calentamiento de cada gas en comparación con el CO2.

¿Cuál es la contribución de Argentina a las emisiones globales? ¿Qué sectores generan más gases de efecto invernadero en nuestro país? ¿Cómo evolucionaron nuestras emisiones a lo largo del tiempo y cómo nos ubicamos frente a otros países?

Tres indicadores clave
Para entender las emisiones, debemos diferenciar tres indicadores.

Emisiones absolutas en un año determinado: muestran cuánto emite cada país en la actualidad y permiten entender quiénes son hoy los mayores responsables del calentamiento global. Hoy el que más emite es China (26% del total). Argentina está en el puesto 20 (0,8% del total).

Emisiones absolutas acumuladas a lo largo de la historia: sirven para medir la responsabilidad histórica, es decir, quiénes contribuyeron más al problema a lo largo de las décadas. Aquí lidera Estados Unidos (18% del total), mientras que Argentina ocupa el puesto 16 (1,1% del total).

Emisiones per cápita: permiten comparar la intensidad de emisiones en relación con el tamaño de la población y entender cuánto emite, en promedio, cada habitante de un país. Aquí lidera Qatar, pero como tiene poca población su peso en el total mundial es bajo: emite mucho por persona, pero son relativamente pocos.

Argentina genera más emisiones per cápita que el promedio mundial

En 2023, Argentina emitió 9,3 toneladas de CO2 equivalente, 39% por encima de la media mundial. Nuestro país se ubicó en el puesto 41 a nivel mundial, superando las de países latinoamericanos como Colombia, Chile y México, e incluso a naciones desarrolladas como Francia y Alemania. Sin embargo, las emisiones per cápita de Argentina estuvieron por debajo de las de sus vecinos Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

Las emisiones per cápita de Argentina también se encuentran muy por debajo de las de Australia, Canadá y Estados Unidos. Estos tres países se ubican dentro de los 15 más emisores per cápita del mundo, junto con algunas economías pequeñas hidrocarburíferas como Qatar, Brunei y Bahrein, que lideran el podio mundial.

Las diferencias en las emisiones per cápita de los países obedecen a tres factores: el nivel de desarrollo y la composición de las matrices energéticas y productivas. En general, a mayor ingreso per cápita, mayores emisiones, dado que el consumo de energía suele ser mayor. No es casualidad que los tres países con menores emisiones del mundo (Burundi, Rwanda y Yemen) sean muy pobres. Con respecto a la matriz energética, cuando está centrada en los combustibles fósiles, las emisiones suelen ser mayores (y a la inversa cuando el peso de las energías limpias es alto). Por último, por el lado de la matriz productiva, las economías que basan su producción en la explotación petrolera o en la agropecuaria suelen tener más emisiones per cápita que las centradas en servicios.

Que Argentina tenga emisiones per cápita mayores a la media mundial se explica por la combinación de los tres factores anteriores: es un país más rico que la media mundial, con una matriz energética todavía mayormente fósil y con un relativamente alto peso del agro en la economía.

Europa, América del Norte y Asia concentran la mayor parte de las emisiones históricas

Las emisiones per cápita son un buen indicador para comparar la responsabilidad promedio de cada habitante y entender cuán intensivo en emisiones es un país. Sin embargo, a la hora de analizar el aporte total al calentamiento global, las emisiones absolutas permiten ver quiénes son los principales contribuyentes históricos y actuales en términos del volumen total emitido.

Por un lado, puede verse que si bien algunos de los países más relevantes de América del Sur —Argentina o Brasil— se encuentran en una posición superior al promedio mundial en cuanto a las emisiones per cápita, al observar las emisiones totales por continente, Sudamérica se encuentra entre los continentes menos emisores. Esto se debe a que el continente representa apenas el 5% de la población mundial. En la actualidad, Sudamérica da cuenta del 7,1% de las emisiones mundiales, y si tomamos el total acumulado en la historia esa cifra es del 8,5%.

Por el contrario, Europa, América del Norte y Asia han sido históricamente los que más contribuyeron a las emisiones globales. Sumadas, estas tres regiones dan cuenta del 82% de las emisiones acumuladas a lo largo de la historia.

Esto se debe a dos razones: primero, que estos tres continentes siempre han albergado a más del 75% de la población mundial. Segundo, Europa y América del Norte han sido regiones de industrialización temprana, lo que supuso altas emisiones per cápita asociadas al consumo de energía en base a combustibles fósiles. En los últimos años, las emisiones de estas regiones vienen reduciéndose paulatinamente, producto del avance de la transición energética en estas economías. No obstante, su responsabilidad en el cambio climático es muy importante. Si bien hoy dan cuenta del 27% de las emisiones totales, cuando miramos la contribución histórica esa cifra trepa al 47%.

En el caso de Asia, la historia tiene dos etapas. Hasta mediados de los ’70, su contribución se encontraba principalmente vinculada a la cantidad de habitantes del continente, que contiene varios de los países más poblados del mundo.

A partir de 1970, todo cambió. La industrialización de países como Corea del Sur, Japón, Taiwán, China y los del sudeste asiático generó un aumento considerable de las emisiones per cápita. De este modo, Asia pasó de ser el 27% de las emisiones globales en 1970 al 56% en la actualidad.

En Argentina, el agro tiene un mayor peso relativo en las emisiones que a nivel global

La composición de las emisiones de Argentina contrasta con la global. Mientras que en la media mundial las emisiones provenientes de la energía son aproximadamente tres cuartas de las totales, en Argentina las emisiones del sector energía son solo la mitad. La contracara es un mayor peso de las actividades vinculadas al agro: 12% en el mundo frente a 38% en Argentina. Esto tiene sentido: el peso del agro en la economía argentina (6%) es mayor a la media mundial (4%).

Esta composición sectorial de las emisiones argentinas no es un caso aislado en la región, sino que también se replica en otros países especializados en agro, como Brasil, Paraguay y Uruguay. Esta similitud en la composición de las emisiones ayuda a explicar por qué estos cuatro países presentan niveles de emisiones per cápita superiores a los de otros países latinoamericanos con menor peso del agro en sus estructuras productivas, como Colombia, Chile o México.

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La plataforma ArgentiNat supera los dos millones de registros de naturaleza en Argentina

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 iNaturalist es una plataforma de ciencia ciudadana donde personas de todo el mundo suben fotos de plantas, animales, hongos y todo tipo de organismos para documentar la biodiversidad que los rodea. ArgentiNat es el portal argentino de iNaturalist, impulsado por la Fundación Vida Silvestre Argentina, que acaba de alcanzar un nuevo récord de participación, superando las dos millones de observaciones en el territorio argentino.

La plataforma se consolida así como la herramienta de ciencia ciudadana con mayor participación en el país, y se posiciona como un recurso clave para generar y compartir información abierta sobre biodiversidad.


Dentro de los más de dos millones de registros, se pueden encontrar más de 22 mil especies diferentes de animales, plantas, hongos y toda clase de organismos que habitan en la Argentina.

“Hace 6 años lanzamos ArgentiNat desde Fundación Vida Silvestre Argentina y hoy podemos celebrar que más de 28 mil personas registran la naturaleza que las rodea. Pensemos que dos millones de veces, alguien se detuvo y estableció una conexión con algo de la naturaleza que le llamó la atención, y además generó un dato que puede servirle a otras personas. Desde Vida Silvestre impulsamos la ciencia ciudadana porque creemos que el conocimiento abierto generado colectivamente es la base para tomar decisiones efectivas de conservación”, afirmó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

Impacto en investigación y datos abiertos

Desde su lanzamiento, la plataforma es utilizada de forma creciente por instituciones como la Administración de Parques Nacionales, organizaciones ambientales, gobiernos provinciales y municipales, universidades, centros de investigación y empresas. Estos actores emplean los datos para acciones de monitoreo, planificación y toma de decisiones ambientales.

La riqueza o el valor diferencial de ArgentiNat radica en la diversidad de quienes participan, desde personas que dan sus primeros pasos en la observación hasta especialistas de múltiples ramas de la biología, lo que favorece la multiplicidad de voces y enriquece la calidad de las identificaciones. Por otra parte, más del 80% de las observaciones registradas cuentan con licencias abiertas, volviéndola el mayor repositorio de imágenes de naturaleza argentina que pueden ser utilizados por cualquier persona o institución.

Safaris de Vida Silvestre: la comunidad se encuentra en el campo

Además de los registros cotidianos, las actividades que se desprenden de ArgentiNat incluyen los Safaris estacionales impulsados por Fundación Vida Silvestre Argentina. Estos encuentros se organizan una vez por estación de forma abierta, y tienen como objetivo movilizar a la comunidad a registrar la biodiversidad de forma masiva en diferentes puntos del país para poder documentar la naturaleza característica de cada estación.

¿Cómo funciona ArgentiNat?

Usando un celular o mediante un explorador, los participantes pueden cargar sus fotos de plantas, animales y hongos en argentinat.org, especificando fecha y ubicación del registro. La plataforma utiliza un sistema de inteligencia artificial que ofrece una sugerencia inicial de identificación, la cual es luego validada o corregida por la comunidad de usuarios. Una vez que las observaciones alcanzan un nivel de verificación comunitaria, pasan a formar parte de repositorios globales de datos abiertos, utilizados por investigadores de todo el mundo.

Las 10 especies más registradas en la Argentina

  • Carancho
  • Chingolo
  • Benteveo
  • Chimango
  • Hornero
  • Torcaza común
  • Calandria grande
  • Tero
  • Mariposa espejitos
  • Vaquita asiática
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La COP30 terminó sin abordar los combustibles fósiles

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Fermín Koop, Tom Baxter, Qiwen Cui, Lin Zi, Dialogue Earth. En una dramática sesión plenaria final, los países participantes de la conferencia sobre el clima COP30 celebrada en Belém, Brasil, llegaron a un compromiso. Su acuerdo estableció un nuevo objetivo de triplicar la financiación para adaptarse a los efectos de la crisis climática y creó un mecanismo para una transición justa hacia la energía limpia, pero evitó hacer referencia a los minerales críticos y a una hoja de ruta para los combustibles fósiles y la deforestación.

La cumbre climática, la primera que se celebra en el bioma amazónico, tuvo lugar diez años después de la adopción del Acuerdo de París. Con ese tratado, los países acordaron evitar que la temperatura media mundial aumentara más de 2 °C por encima de los niveles preindustriales y, en el mejor de los casos, mantener este aumento por debajo de 1,5 °C.

Al comienzo de la COP30, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió a los países que acordaran una hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles. Hace dos años, en la COP28, los países incluyeron la primera referencia a esa transición en el acuerdo final de la cumbre, pero no se pusieron de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo. Se esperaba que esto se acordara en la COP30.

Un grupo de más de 80 países apoyó la petición de Lula en Belém, pero no fue suficiente para que la hoja de ruta se incluyera en el texto final. En su lugar, el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, anunció en la sesión plenaria final que creará la hoja de ruta durante el resto de su presidencia, que durará hasta la COP31 el próximo noviembre.

“Algunos de ustedes mostraron una gran ambición en algunos de los temas, pidiéndonos que hiciéramos más para luchar contra el cambio climático. Intentaré no decepcionarlos durante mi presidencia”, afirmó.

Cuando se hizo evidente que los combustibles fósiles no aparecerían en el documento de decisión de la COP30, Colombia y los Países Bajos anunciaron que el próximo abril acogerán la Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Global de los Combustibles Fósiles. Esta reunión, que se celebrará en Santa María, Colombia, será independiente del proceso climático de las Naciones Unidas, pero está diseñada para complementar los esfuerzos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Se lograron avances en materia de adaptación, ya que la COP30 adoptó el primer conjunto mundial de indicadores para medir los progresos en la adaptación al cambio climático.

Los 59 indicadores se redujeron a partir de una lista de 100 que los expertos habían presentado en los últimos dos años. Ayudarán a mostrar dónde y cómo se están aplicando las medidas de adaptación, y si son suficientes o no. Observadores dijeron a Dialogue Earth que la lista se acordó a puertas cerradas y que se habían eliminado algunos indicadores clave, como por ejemplo uno que mide cómo los gobiernos integran la adaptación en sus políticas públicas. También, según ellos, se debilitó la fuerza de otros puntos.

Los países tampoco dispondrán de financiación para utilizar realmente los indicadores para medir los progresos, algo que han cuestionado los observadores y los negociadores. La negociadora principal de Colombia, Daniela Durán, afirmó en la sesión plenaria de clausura que “el resultado en materia de adaptación es insuficiente” y que la lista de indicadores “no se basa en una decisión inclusiva, ya que no ha habido tiempo suficiente para revisarla”.

Además de los indicadores, los países acordaron triplicar el apoyo de los países desarrollados a los países en desarrollo para adaptarse a los efectos del cambio climático, pasando de 40.000 millones de dólares a 120.000 millones de dólares al año. Los países en desarrollo habían pedido que el nuevo objetivo se fijara para 2030, lo que se incluyó en borradores anteriores, pero al final los nuevos fondos tendrán que entregarse antes de 2035.

Hoja de ruta para la financiación climática

El año pasado, en la COP29 celebrada en Azerbaiyán, los países acordaron triplicar la financiación climática de 100.000 millones de dólares a 300.000 millones de dólares al año para 2035, y que los países desarrollados “tomaran la iniciativa” para aportar esos recursos. En la misma conferencia, los países también acordaron elaborar una hoja de ruta sobre cómo alcanzar los 1,3 billones de dólares anuales para 2035. Los fondos para este objetivo más ambicioso provendrían de “todas las fuentes”, es decir, no solo de los gobiernos desarrollados, sino también de fuentes privadas, bancos multilaterales de desarrollo y otras vías.

Esa hoja de ruta se presentó en Belém. Las medidas que sugería incluyen impuestos internacionales sobre las emisiones de carbono y sobre el transporte aéreo y marítimo, reformas de la arquitectura financiera mundial y el uso de canjes de deuda para la acción climática.

El texto final de la COP30 “decide avanzar urgentemente en las acciones” para aumentar la financiación hasta alcanzar el objetivo de 1,3 billones de dólares. También “destaca la urgente necesidad” de alcanzar al menos 300.000 millones de dólares al año para los países en desarrollo para 2035.

El texto también creó un programa de trabajo de dos años sobre financiación climática y acordó organizar una mesa redonda ministerial de alto nivel. Carola Mejía, coordinadora de justicia climática de LATINDADD, una red de la sociedad civil latinoamericana, dijo que estas decisiones “solo se suman a un proceso burocrático que, en 30 años, no ha logrado resolver una crisis urgente que se cobra vidas, se agrava cada día y para la que se está acabando el tiempo”.

Grandes expectativas, pocos resultados en materia forestal

La presidencia brasileña había presentado el Fondo Bosques Tropicales para Siempre como una de las iniciativas emblemáticas de esta COP. Sin embargo, no recibió el apoyo que la presidencia esperaba, ya que solo se recaudaron alrededor de 5.600 millones de dólares de los 10.000 millones inicialmente previstos.

A diferencia de los fondos de conservación tradicionales, que dependen de subvenciones temporales o basadas en proyectos, este fondo está diseñado para ser un fondo de inversión permanente y autofinanciado, destinado a reembolsar a los inversores y recompensar a los países por conservar sus bosques.

Brasil e Indonesia se comprometieron a aportar 1.000 millones de dólares cada uno, Alemania 1.150 millones y Noruega 3.000 millones. Sin embargo, varios países desarrollados no hicieron compromisos sustanciales. Francia prometió solo 500 millones de dólares, mientras que el Reino Unido no prometió nada.

Informes anteriores habían indicado que China probablemente asumiría compromisos financieros, pero al final el país ofreció apoyo en lugar de dinero. 

“Es posible que China tenga una serie de preguntas sobre el diseño y el funcionamiento del fondo, en particular sobre si realmente ofrecerá el rendimiento de la inversión prometido”, afirma Li Shuo, director del China Climate Hub del Asia Society Policy Institute. Es probable que China considere que los países desarrollados deberían haber tomado la iniciativa en cuanto a los compromisos financieros.

Al principio de la conferencia, el presidente Lula había pedido que se incluyera en el texto de la COP30 una hoja de ruta para detener la deforestación. Eso no sucedió. El texto final “destaca” la importancia de detener y revertir la deforestación y la degradación forestal para 2030, sin hacer referencia a ninguna hoja de ruta.

Una de las decepciones de la COP fue que no se incluyeran referencias a minerales críticos, como el litio, el cobalto y el cobre, en la vía de negociación del Programa de Trabajo para una Transición Justa.

Esto sucedió a pesar del apoyo expreso de bloques negociadores como el Grupo Africano de Negociadores, la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de Integridad Ambiental, así como de países del Sur Global como Sudáfrica, Tanzania, Etiopía y Uruguay, y de la presión concertada de las organizaciones de la sociedad civil.

A fecha de 18 de noviembre, el borrador del texto del programa incluía dos puntos sobre los minerales críticos, uno en el que se hacía hincapié en los “riesgos sociales y medioambientales asociados a la ampliación de las cadenas de suministro”, como los derivados de la minería, y otro en el que se destacaba la necesidad de una minería y un procesamiento “responsables” de los minerales. Sin embargo, en la versión final, publicada el 21 de noviembre, se eliminaron ambas referencias.

“Los minerales son la columna vertebral del abandono de los combustibles fósiles; dejar su gobernanza fuera de la planificación de una transición justa socavará los esfuerzos para acelerar las energías renovables para 2030, un objetivo clave que ya ha fijado la COP”, afirmó Antonio Hill, asesor del Natural Resource Governance Institute, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos.

La principal oposición a la inclusión de los minerales críticos en el texto provino de China, cuyas empresas mineras y metalúrgicas dominan las cadenas de suministro mundiales de este tipo de minerales. La delegación china argumentó que no debía incluirse ninguna mención debido a la falta de acuerdo sobre la definición de minerales críticos, según informaron observadores a Dialogue Earth.

Una fuente cercana a la delegación china afirmó que el país no estaba preparado para debatir la cuestión, ya que no esperaba que se planteara con tanta fuerza en el contexto de las negociaciones climáticas de la ONU. Además, consideraba que la redacción propuesta perjudicaba los intereses empresariales chinos y beneficiaba a la UE.

El texto final de la COP30 afirma que las partes “deberían cooperar” para promover un sistema económico “favorable y abierto”. Señala que las medidas adoptadas para hacer frente al cambio climático “no deberían constituir un medio de discriminación arbitraria o justificable ni una restricción encubierta” del comercio. También pide que se celebren dos diálogos en 2027 y 2028, con la participación de la Organización Mundial del Comercio y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, para debatir las barreras comerciales y aumentar la cooperación internacional.

En un evento paralelo del Pabellón de China sobre “Colaboración empresarial y transición justa”, Wang Mou, de la Academia China de Ciencias Sociales, afirmó que las medidas unilaterales, como el impuesto sobre el carbono de la Unión Europea, denominado Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), son preocupantes.

“Se supone que los flujos financieros deben desplazarse de los países desarrollados a los países en desarrollo. Sin embargo, medidas unilaterales como el CBAM pueden invertir esta tendencia, provocando que el dinero fluya de los países en desarrollo hacia los países desarrollados”, afirmó.

China no fue la única en expresar su oposición a las medidas comerciales unilaterales en la COP de este año. Otras economías en desarrollo, como Pakistán, Vietnam y Turquía, también manifestaron su preocupación. El 7 de noviembre, la presidencia de la COP puso en marcha el Foro Integrado sobre el Cambio Climático y el Comercio, una nueva iniciativa para abordar cuestiones relacionadas con el clima y el comercio, que actualmente no tienen un lugar claro en el sistema de las Naciones Unidas. El foro será independiente, pero estará vinculado a los procesos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Organización Mundial del Comercio. El jefe de la delegación china, Li Gao, recibió con satisfacción la nueva iniciativa.

Un mecanismo de transición justa

Durante la primera semana de negociaciones, el Grupo de los 77 y China pidió el establecimiento de un nuevo mecanismo de transición justa, que incluiría financiación, apoyo tecnológico y creación de capacidad.

La propuesta fue bien recibida por la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe, el Grupo Africano, los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo Afines, la Asociación de Pequeños Estados Insulares y el Grupo Árabe. Sin embargo, se enfrentó a la oposición principalmente de las economías desarrolladas, que argumentaron que un nuevo mecanismo duplicaría las instituciones existentes del Acuerdo de París y añadiría complejidad burocrática.

El texto final de la COP30 creó dicho mecanismo para “mejorar la cooperación internacional, la asistencia técnica, el desarrollo de capacidades y el intercambio de conocimientos, y permitir transiciones equitativas, inclusivas y justas”. Ahora, los países tendrán que elaborar los detalles del mecanismo antes de la COP31.

Teresa Anderson, responsable mundial de justicia climática en ActionAid International, afirmó que se trata de un importante legado para el mundo: “Es una gran victoria para los trabajadores, las mujeres y los grupos de la sociedad civil que vinieron a pedir un marco que garantice que la acción climática también proteja los puestos de trabajo y mejore la vida de las personas”.

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Día del Yaguareté: el felino más grande de América en peligro crítico

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Cada 29 de noviembre se celebra el Día del Yaguareté, con el objetivo de concientizar sobre la conservación de la especie, y poner en valor su rol clave en los ecosistemas y en la salud del ambiente. Por eso, desde Fundación Vida Silvestre Argentina resaltan la importancia de seguir trabajando para conocer y proteger a la especie, a nivel nacional y regional.

El yaguareté o jaguar (panthera onca) es el felino más grande del continente americano y el tercero a nivel mundial, después del tigre y el león. Es considerado una especie indicadora de la salud del ambiente, debido a su papel clave en el mantenimiento de los sistemas naturales que proveen servicios ecosistémicos esenciales para la naturaleza y las personas. Por ello, se lo denomina especie “paraguas”: su conservación y la de su hábitat protege indirectamente a otras especies de flora y fauna. Además, como el principal depredador del monte, el yaguareté regula poblaciones de otros vertebrados, especialmente de los grandes herbívoros, contribuyendo al equilibrio ecológico.

En América, desde el norte de México hasta Argentina, la población de yaguaretés disminuyó entre un 20% y 25% en las últimas tres generaciones, y su distribución histórica se redujo más del 50%, ubicando a la especie como “Casi amenazada” a nivel continental (UICN). Sin embargo, en la Argentina el estado de conservación del yaguareté es “en peligro crítico de extinción” (SAREM). Por su parte, en países como El Salvador y Uruguay está extinta. El yaguareté es una especie propia de la región, por lo tanto es un símbolo que une a los países con un objetivo común.

 
¿Cuál es la situación del yaguareté en Argentina?

Históricamente, en nuestro país, el yaguareté habitaba desde el norte de la Patagonia hasta las provincias del norte. Pero el avance de las actividades humanas redujo drásticamente su hábitat natural, lo que afectó su distribución original y el tamaño de su población. 

En la actualidad se estima que en Argentina quedan alrededor de 250 yaguaretés, distribuidos en las yungas (Salta y Jujuy), la Selva Misionera y la región del Gran Chaco (Chaco, Formosa y Santiago del Estero). En la Selva Misionera, porción argentina del Bosque Atlántico, se calcula que existe una población de menos de 90 yaguaretés. En el Gran Chaco, se estima que quedan menos de 20 individuos distribuidos entre las provincias de Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero. La densidad poblacional es muy baja, y muchas poblaciones están fragmentadas, lo que incrementa el riesgo de extinción local.

Las principales amenazas que afectan al yaguareté son la deforestación, la pérdida de hábitat, la cacería (del yaguareté y sus presas) y el atropellamiento en rutas. 

El yaguareté es uno de los símbolos más poderosos de la biodiversidad nacional, por lo que fue declarado Monumento Natural Nacional, según la Ley 25.463/01

“El yaguareté es parte de nuestra identidad natural, un símbolo que habita la cultura, la historia y los bosques del norte de nuestro país. Hoy quedan menos de 250 individuos, y su supervivencia depende de medidas de conservación firmes y sostenidas. Conservarlo no es solo una responsabilidad ambiental: es un compromiso con nuestras raíces y con el país que queremos dejar para las próximas generaciones”, afirmó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

 
¿Por qué es importante conservar al yaguareté?

Proteger al yaguareté no implica solo conservar una especie emblemática: también es fundamental para mantener bosques saludables, reservas de carbono, biodiversidad, disponibilidad de agua y patrimonio natural y cultural. Su rol ecológico lo convierte en un excelente indicador de la salud de los ecosistemas. Una investigación de opinión pública* realizada para Fundación Vida Silvestre Argentina muestra el creciente interés por su conservación:

  • El yaguareté fue señalado como el animal silvestre más emblemático del país.
  • Para 8 de cada 10 personas, su rol es muy importante para el ecosistema.
  • Para casi el 100% de los encuestados, su extinción sería un evento “muy grave”.

 
¿Qué hace Fundación Vida Silvestre Argentina para preservar la especie?

Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja en conjunto con oficinas en toda América -ya que el yaguareté se distribuye desde el norte de México hasta el norte de Argentina- y especialmente junto a países limítrofes, ya que la naturaleza no conoce fronteras. 

Entre las principales acciones se destacan:

  • Promover la conectividad ecológica junto a Bolivia, Brasil y Paraguay, tanto en El Gran Chaco como en el Bosque Atlántico–Selva Misionera. Los paisajes conectados permiten que la fauna se desplace para buscar alimentos, agua, reproducirse y así mantener poblaciones saludables.
  • Asegurar el hábitat del yaguareté a nivel local, mediante el trabajo conjunto con instituciones y organizaciones en distintas jurisdicciones.
  • Brindar capacitaciones, equipamiento y nuevas tecnologías para el monitoreo y la conservación.
  • Fomentar el cumplimiento de la legislación vigente, especialmente la referente a bosques nativos en propiedades privadas e impulsar acciones de restauración de ambientes.
  • Desarrollar acciones de educación ambiental para involucrar a las comunidades que conviven con estos felinos, construyendo territorios más seguros para la especie.

Información sobre la especie

El yaguareté, -conocido como “tigre” en varias zonas rurales de nuestro país-, posee un pelaje ocre con manchas en forma de rosetas, con un patrón único para cada individuo, como las huellas digitales. Se destaca por su aspecto robusto, cabeza grande y una de las mordidas más poderosas entre los felinos. Los machos pueden alcanzar 2,50 metros de longitud (incluida la cola) y 140 kg de peso. La madurez sexual del felino es entre los 2 y 3 años en las hembras, y entre los 3 y 4 años en los machos. La gestación dura entre 90 y 110 días y la hembra cría sola a sus cachorros, con camadas de una a tres crías.

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FOPEA presenta “Los expedientes del yaguareté”, el primer producto de su Data Journalism Visualization Bootcamp

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Este 29 de noviembre es el Día Internacional del Yaguareté (Panthera onca), depredador insignia de la cultura prehispánica y custodio de los hábitats naturales de América. Para conmemorar la fecha, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) publica hoy “Los expedientes del yaguareté”, el primer producto de su programa Data Journalism Visualization Bootcamp (DJV Bootcamp). Se trata de una pieza de periodismo visual disponible para su navegación y divulgación en este enlace. Además, los medios de comunicación y periodistas que deseen republicar el proyecto pueden usar este kit de materiales.

“Los expedientes del yaguareté. De la caza en el Norte a las pieles en Buenos Aires, el delito que casi nunca llega a juicio” presenta por primera vez una base con 46 pesquisas preliminares abiertas por el Ministerio Público Fiscal de la Nación para intentar esclarecer las agresiones perpetradas contra este animal. En la Argentina quedan alrededor de 250 yaguaretés. Aunque fue declarado Monumento Natural Nacional y está en peligro crítico de extinción, su principal amenaza no radica solo en el monte: también está en los tribunales. La mayor parte de las causas por caza o tráfico ilegal terminan archivadas o sin avances. Entender por qué es el paso inicial para revertir la impunidad de los atacantes de este felino superpoderoso. 

Expedientesyaguarete.fopea.org es un trabajo elaborado por un equipo de becarios de DJV Bootcamp con la mentoría de la especialista Mariana Trigo Viera. En el proyecto participaron periodistas, diseñadores y programadores procedentes de distintas partes del país seleccionados en agosto de 2025 a partir de una convocatoria abierta Se trata de la edición piloto e inaugural de un programa de formación intensiva y virtual destinada a generar visualizaciones digitales de alto impacto basadas en investigaciones periodísticas. Esta iniciativa de FOPEA apoyada por la Embajada de Suiza en la Argentina fue concebida para hacer accesibles y comprensibles datos de interés público.

FOPEA publicará otras cinco visualizaciones de DJV Bootcamp en las semanas venideras. Estos productos combinan periodismo de investigación, una imagen estética atractiva y prestaciones tecnológicas de vanguardia. El programa incluye cuatro masterclasses abiertas. La última de estas sesiones está prevista para el 1 de diciembre de 2025 a las 16 y la dictará Marina Walker Guevara, una de las figuras más relevantes del mundo en cuanto a proyectos periodísticos colaborativos. El título de la clase es “Investigaciones para enamorarse del periodismo: una agenda de temas urgentes y de temas importantes” (registro sin cargo aquí).

Si matar un yaguareté es un delito, ¿por qué el sistema penal rara vez logra una condena? En una labor sin antecedentes, este proyecto de DJV Bootcamp/FOPEA trata de contestar aquella pregunta clave para la supervivencia de las fieras majestuosas americanas. ¡Bienvenidos a Expedientesyaguarete.fopea.org!

Créditos de “Los expedientes del yaguareté”
Investigación periodística: Florencia Illbele / Diseño: Guadalupe Pesqueira y Jésica Oldani / Análisis de datos: Ignacio Suárez / Programación: Cristhian Rodrigo Sosa Zurita / Mentoría: Mariana Trigo Viera / Liderazgo de DJV Bootcamp: Irene Benito. Supervisión de FOPEA: Amelia Corazza (directora ejecutiva) y Paula Moreno Román (presidenta) / Coordinación de Comunicación: Sol Clemente.

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