Conflictos e instituciones débiles impulsan la pobreza extrema global, según nuevo informe del Banco Mundial

Economías frágiles concentrarán el 60% de la pobreza extrema global para 2030, advierte el Banco Mundial

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Los conflictos persistentes, la débil institucionalidad y el bajo crecimiento económico están empujando a millones a la miseria. El informe ofrece alertas clave para América Latina y lecciones estratégicas para regiones como Misiones.

Un reciente informe del Banco Mundial anticipa que las economías frágiles y afectadas por conflictos (FCS, por su sigla en inglés) concentrarán el 60% de la población mundial en pobreza extrema para 2030, pese a representar solo el 15% de la población global. El documento alerta sobre un aumento acelerado de la desigualdad, el hambre aguda y el estancamiento económico en 39 países con inestabilidad prolongada, cuya fragilidad institucional impide sostener procesos de desarrollo.

Crisis prolongadas: pobreza e inseguridad alimentaria en escalada

Actualmente, 421 millones de personas viven con menos de USD 3 por día en estas economías. Se estima que para 2030 esa cifra se eleve a 435 millones, un escenario que compromete los compromisos internacionales de reducción de pobreza.

Además, el 18% de la población de estas regiones sufre inseguridad alimentaria aguda, una tasa 18 veces superior al promedio de otras economías en desarrollo. Las tasas de mortalidad infantil duplican las del resto del mundo emergente, y el 90% de los niños no alcanza los niveles mínimos de lectura.

Crecimiento estancado y conflictos cada vez más letales

Desde 2020, el PIB per cápita en las FCS se redujo un 1,8% anual, mientras que en otras economías en desarrollo creció un 2,9%. Entre 2022 y 2025, los conflictos de alta intensidad provocaron caídas acumuladas del 20% del PIB per cápita en países como Yemen, Ucrania o Sudán.

“Más del 70% de las personas que sufren conflictos e inestabilidad son africanas. La miseria a esta escala es inevitablemente contagiosa”, advirtió Indermit Gill, economista jefe del Grupo Banco Mundial.

Los conflictos no solo afectan vidas humanas: según el informe, un aumento del 1% en muertes por conflicto genera una caída del 3,7% del PIB per cápita en cinco años. Las consecuencias son más severas en sectores como la industria (-7% de valor agregado) y la agricultura (-2%).

Instituciones débiles y dependencia de recursos: un círculo vicioso

El Banco Mundial señala que la fragilidad institucional es uno de los principales obstáculos para romper con la trampa de la pobreza. La mayoría de estos países enfrentan déficits estructurales en recaudación fiscal, servicios básicos y gobernanza.

Además, el 75% de las FCS dependen de exportaciones de recursos primarios, lo que las hace extremadamente vulnerables a shocks externos. A pesar de contar con una proporción de ingresos por recursos naturales tres veces mayor que otras economías emergentes (13% del PIB), el informe advierte sobre el riesgo de una “maldición de los recursos” sin marcos regulatorios sólidos.

Oportunidades latentes: recursos estratégicos y bono demográfico

Pese a este panorama, el informe identifica oportunidades:

  • Minerales críticos: Países como la República Democrática del Congo, Mozambique y Zimbabue poseen minerales clave para tecnologías limpias (vehículos eléctricos, turbinas eólicas).
  • Bono demográfico: Se espera que para 2055, dos de cada tres personas en las FCS estén en edad laboral, la proporción más alta del mundo. Pero este potencial requiere inversión en educación, salud e infraestructura.

“El estancamiento ha sido la norma en estas economías. Pero con políticas específicas y apoyo internacional, es posible revertir esta situación”, remarcó M. Ayhan Kose, Director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial.

Políticas clave: prevención, gobernanza y apoyo multilateral

El informe propone una hoja de ruta para revertir la tendencia:

  1. Prevención de conflictos: con sistemas de alerta temprana y cohesión social.
  2. Fortalecimiento institucional: vía transparencia, justicia y capacidad estatal.
  3. Asistencia internacional focalizada: con financiamiento concesional y alivio de deuda (el 70% de estas economías enfrentan sobreendeudamiento crítico).

Lecciones para Argentina

Aunque Argentina no integra el grupo de FCS, varios elementos del informe ofrecen lecciones estratégicas para el desarrollo nacional y regional:

  • Evitar la primarización extrema y fomentar la diversificación productiva.
  • Invertir en capital humano en regiones con alta informalidad laboral.
  • Articular políticas territoriales inteligentes, especialmente en zonas de frontera o con baja densidad estatal, como algunas áreas del norte argentino.

Misiones, en particular, puede tomar nota de cómo la institucionalidad sólida, la estabilidad social y la inversión pública coordinada son determinantes para consolidar un modelo económico resiliente.

El informe del Banco Mundial plantea una advertencia contundente: sin acción coordinada, el mundo avanzará hacia una “pobreza extrema geográficamente concentrada”, cada vez más difícil de erradicar. Los desafíos de las FCS exigen un enfoque global, donde la prevención y la inversión en instituciones se conviertan en las nuevas prioridades del desarrollo internacional.

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