Desafíos para las mujeres en la era del big data: nuestro papel en hacerlos visibles

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Escribe Hugo Ñopo – Marzo –más precisamente, el 8 de marzo– es una ocasión para crear conciencia acerca del camino que falta recorrer para alcanzar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Esto es especialmente desafiante en los días actuales de infoxicación, cuando los algoritmos en Internet nos empujan a saltar de un tema de discusión a otro, día tras día. El 8 de marzo ha pasado, pero aún quedan muchos desafíos de género por resolver.

Por lo tanto, es cada vez más importante mantener viva la discusión sobre las desigualdades de género. Muchas dimensiones de la situación actual no solo son injustas, sino también injustificables. Aquí propongo una forma de mantener la discusión en marcha: revisando con una nueva perspectiva los datos publicados y curados por nuestros equipos en el Banco Mundial.

Los temas nos vienen acompañando por un tiempo, y evolucionan. Tomemos como ejemplo la brecha salarial de género: por cada dólar que los hombres ganan por hora trabajada, las mujeres con capital humano comparable ganan solo alrededor de 75 centavos. Esta estadística ha formado parte de la mayoría de las discusiones de género durante décadas.

A nivel global, vimos progreso durante las décadas de 1980 y 1990, pero desde el cambio de siglo, su velocidad de reducción de las inequidades se ha estancado. Sin embargo, por enfocarnos en esta estadística hemos prestado insuficiente atención a otros aspectos del problema de las desigualdades de género.

¿Qué información, además de la brecha salarial global promedio, sería una valiosa adición para una discusión más amplia sobre la equidad de género? El género juega un papel en cada faceta de la vida, desde las interacciones sociales hasta las oportunidades laborales y el acceso a servicios públicos de calidad. Inevitablemente, este post quedará corto al no poder prestar atención a todos los temas pendientes, pero queremos destacar dos aspectos que podrían priorizarse en el diálogo global.

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Llegados a este punto es importante reconocer que los promedios no representan toda la riqueza y diversidad del mundo. Como dijo Deaton: “Los promedios no son consuelo para aquellos que se han quedado atrás”.

La brecha salarial varía considerablemente entre países y regiones. Pero es más importante comprobar que también muestra una heterogeneidad sustancial dentro de los países. En muchos lugares del mundo la brecha salarial varía en función a la distribución de ingresos, del ciclo de vida, de los logros educativos, de las elecciones ocupacionales, de los sectores económicos, entre otras variables relevantes.

Otro ámbito de la equidad de género que requiere más discusión es la educación. ¿Los niños y niñas ingresan a la escuela en las edades apropiadas en la misma proporción? ¿Se gradúan con igual éxito en la escuela primaria, secundaria y preparatoria? ¿Se gradúan con igual éxito de las universidades y realizan estudios de posgrado?

Las respuestas a estas preguntas son una mezcla de “sí” y “no”. Casi no hay diferencias de género en la asistencia escolar en los niveles primario y secundario, pero las diferencias aparecen en el nivel terciario (universidades y formación profesional).

Nuestros datos cuentan la historia.

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Es posible que esto sea una sorpresa para muchos lectores: hay una diferencia, pero esta favorece a las mujeres. Entonces surge otra pregunta: si las mujeres están adquiriendo más educación que los varones… ¿por qué esto no se refleja todavía adecuadamente en los mercados de trabajo?

La respuesta tiene que ver con los campos de estudio que hombres y mujeres persiguen. En este punto la segregación por género todavía es alta: los hombres siguen siendo una gran mayoría en los campos STEM, mientras que las mujeres dominan las humanidades y los servicios. Una discusión pública más informada sobre esto podría ser valiosa para buscar mejores soluciones.

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Aún queda un largo camino por recorrer para lograr la equidad de género. Las discusiones públicas actuales están diseñadas por los algoritmos de internet, que recogen información de diferentes redes y la amplifican. Se ha discutido mucho sobre su posible falta de neutralidad, pero el punto aquí es diferente.

Si no hay suficiente masa crítica de información sobre un tema, los algoritmos no lo recogerán y no lo replicarán lo suficiente. Por lo tanto, nuestro papel es generar esa masa crítica, visualizando y discutiendo los datos actualmente disponibles.

La provisión de datos es solo una forma en que el Banco Mundial contribuye a este objetivo. El ejemplo de datos que hemos mostrado en esta publicación del blog proviene del portal de datos abiertos del Banco Mundial. Allí visualizamos datos compilados de diferentes fuentes oficiales.

¡Pero el lector interesado puede profundizar aún más y obtener acceso directo a los microdatos! Estos están disponibles en nuestra Plataforma de Pobreza e Inequidad. En este video blog se muestra cómo obtener acceso y navegar por los datos proporcionados por Statistics On Line (SOL). Allí, usando comandos básicos de Stata, el lector puede explorar los microdatos realizando tabulaciones de estadísticas básicas.

El portal contiene datos para continuar la discusión sobre la mayoría de las preguntas planteadas en este artículo, más allá del ejemplo que hemos expuesto, sobre la educación. Sigamos con la discusión. Usted, querido lector, puede ser un agente de cambio.

HUGO ÑOPO economista sénior

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