Después de los elogios de Lagarde, el FMI pronostica una larga recesión

Horas después de los nuevos elogios de Christine Lagarde al modelo económico del Gobierno de Mauricio Macri, el propio Fondo Monetario Internacional sacó un nuevo reporte que advierte de una extensa recesión y freno al crecimiento. Sin embargo, el mismo documento señala que el resto de los países, seguirá “en crecimiento”.
“Se proyecta que, tras un comienzo de año sólido, el crecimiento de Argentina pasará a ser negativo en el segundo y el tercer trimestre de 2018. Si bien una sequía redujo los rendimientos agrícolas, la presión sobre el tipo de cambio de mayo y junio afectó la inflación y la confianza de los inversionistas y creó la necesidad de un endurecimiento de las políticas monetaria y fiscal. Se prevé que el crecimiento de 2018 se desacelerará y se ubicará en un 0,4%, con una recuperación gradual en 2019 y 2020″.
Curiosamente, el FMI sostiene que esa recuperación de “confianza” se dará a partir del acuerdo de Macri con el Fondo y  el programa de estabilización respaldado, la reducción del costo de capital, la menor inflación y la sólida demanda de exportaciones de los socios comerciales.
Como contrapartida, la actividad económica de América Latina sigue recuperándose. Tras el repunte de la demanda interna de 2017, liderado principalmente por el consumo, la inversión al fin empieza a tomar fuerza. A nivel general, se espera que la región crezca un 1,6% en 2018 y un 2,6% en 2019: un crecimiento mayor que el 1,3% en 2017, pero menor que el de nuestras proyecciones de abril.
El impulso del crecimiento, no obstante, está más diferenciado que lo que se proyectaba en abril. Si bien el crecimiento se está acelerando en algunos países, la recuperación se ha tornado más difícil para algunas de las economías más grandes, ya que las vulnerabilidades específicas de algunos países amplificaron las presiones del mercado a nivel mundial.
Fuerzas externas opuestas
El crecimiento de Estados Unidos mantiene su ritmo sólido, lo que beneficia las economías de la región que tienen vínculos estrechos con ese país. Del mismo modo, el aumento de los precios de las materias primas apoya los países exportadores de la región.
Sin embargo, las condiciones de demanda mundial y financiamiento se complicaron. El aumento de la demanda mundial no es en todos los países tan alto como se esperaba, lo que acentuó los riesgos a la baja para la demanda externa de la región. Al mismo tiempo, si bien siguen siendo acomodaticias, las condiciones mundiales de financiamiento se están endureciendo gradualmente. Las presiones del mercado financiero han sido especialmente pronunciadas en países con fundamentos económicos más débiles, o en países en los que hay incertidumbre en materia de política y en torno a las políticas. El aumento de los conflictos y las tensiones en relación con el comercio mundial está incrementando los riesgos a la baja para las perspectivas actuales, lo que incluye el posible impacto sobre la incertidumbre y la inversión.


Fuerzas internas variadas

Algunos países exportadores de materias primas están disfrutando una recuperación en términos de confianza de las empresas y de los consumidores, lo que impulsa la demanda interna. En otros países, la incertidumbre interna disminuyó o desapareció con el final del ciclo electoral.
De cualquier modo, se prevé que la demanda interna se debilitará en algunas economías grandes, debido a la incertidumbre relacionada con las próximas elecciones o a las políticas de consolidación a corto plazo. Al mismo tiempo, es probable que el apoyo de la política monetaria se reduzca a futuro, ya que muchos bancos centrales de la región suspendieron su ciclo expansivo de política monetaria.
Políticas para sostener la recuperación
La diferenciación reciente de las presiones de mercado resalta la importancia de las políticas tendientes a fortalecer las variables fundamentales internas. Dado que es necesario mejorar los balances fiscales durante varios años para lograr la sostenibilidad, este es el momento de reconstruir las reservas fiscales de manera gradual, pero sostenida. El aumento del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas ofrece por un tiempo una oportunidad, ya que la consolidación fiscal reduciría el crecimiento a corto plazo.
Al mismo tiempo, a fin de garantizar que el crecimiento sea inclusivo y sostenible, es preciso prestar atención a la calidad de la consolidación fiscal y de las políticas estructurales, lo que incluye priorizar el gasto en educación y resolver los cuellos de botella en materia de infraestructura.

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