Efecto Brasil: el Merval subió 3,7% y el riesgo país cedió algunos puntos
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Los mercados argentinos encontraron en Brasil el catalizador que necesitaban para cortar la racha negativa de las últimas ruedas. Tras el resultado de la primera vuelta electoral brasileña, los activos de la región protagonizaron un fuerte rally que llevó al S&P Merval a ganar 3,7% en pesos, mientras los bonos soberanos en dólares recuperaron terreno y el riesgo país cayó 8,6%, hasta los 599 puntos básicos.
El movimiento local se produjo en un contexto internacional favorable para los activos de riesgo. En Wall Street, el S&P 500 avanzó 0,67% y quedó cerca de sus máximos históricos, mientras el Nasdaq Composite subió 1,05% hasta 27.477,31 puntos y marcó un nuevo récord de cierre. El Dow Jones, en tanto, ganó 0,18%.
La expectativa de una Reserva Federal menos agresiva fue uno de los factores que sostuvo el apetito por acciones. El débil dato de empleo de Estados Unidos, con apenas 29.000 puestos creados en septiembre, redujo de manera significativa las apuestas sobre una eventual suba de tasas en octubre. El mercado pasó a asignar una probabilidad cercana al 20% a ese escenario, frente al 70% que descontaba la semana anterior.
La señal monetaria convive, sin embargo, con un nivel elevado de tasas de largo plazo. El rendimiento del Treasury estadounidense a diez años cerró en 5,313%, mientras que el bono a 30 años terminó en 5,666%. Para los mercados emergentes, el comportamiento de estos instrumentos continúa siendo una variable determinante porque condiciona el costo de financiamiento y el flujo internacional hacia activos de mayor riesgo.
El gran protagonista regional fue Brasil. El resultado de la primera vuelta presidencial provocó una reacción inmediata en los mercados: el Ibovespa llegó a avanzar hasta 9,1% y el real se apreció más de 4% frente al dólar. La lectura predominante entre los inversores fue que una eventual política fiscal más restrictiva podría abrir espacio para una baja de las tasas de interés y mejorar las perspectivas de las empresas vinculadas al consumo y la inversión.
Ese movimiento también alcanzó a los activos brasileños negociados en Nueva York. El ETF EWZ llegó a subir 12%, mientras que PagSeguro avanzó 22%, XP Inc. 33%, Nubank 13% y Petrobras 10%. En la plaza paulista, las acciones de compañías minoristas reaccionaron con mayor intensidad ante la caída de las tasas futuras: Magazine Luiza llegó a subir 26% y C&A 24%.
El mercado brasileño también ajustó sus expectativas sobre la política monetaria. Los contratos futuros comenzaron a reflejar una tasa Selic cercana al 13% para diciembre, frente al 13,75% vigente. La combinación entre un real más fuerte, menores tasas esperadas y una eventual mejora de las cuentas fiscales fue interpretada como un escenario potencialmente favorable para los activos brasileños.
El resultado electoral todavía no define al próximo presidente, ya que la segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre. Sin embargo, el mercado comenzó a incorporar un escenario de mayor probabilidad para Flávio Bolsonaro, que obtuvo alrededor del 47% de los votos válidos frente al 45% de Lula da Silva. Esa lectura explica buena parte del movimiento inicial, aunque deja abierta una etapa de elevada sensibilidad financiera hasta la definición electoral.
En Argentina, el contagio fue directo. El S&P Merval avanzó 3,7% en pesos y cerró en torno a los 2,87 millones de puntos, mientras que medido en dólares la mejora alcanzó 5,1%. Entre las acciones líderes se destacaron Transportadora de Gas del Sur, BBVA, Grupo Supervielle, Telecom Argentina, Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Central Puerto y Loma Negra.
La reacción fue todavía más marcada entre los ADR argentinos que cotizan en Wall Street. Mercado Libre lideró las subas con un avance de 9,6%, seguido por BBVA y Supervielle, que ganaron 7,7% y 7,6%, respectivamente. Telecom Argentina avanzó 7,1%, mientras que TGS, Galicia y Banco Macro registraron incrementos superiores al 6%.
Los bonos soberanos también acompañaron el movimiento. Los títulos en dólares recuperaron terreno a lo largo de la curva, con el Global 2035 como uno de los instrumentos más destacados, al subir 1,8%. El GD41 avanzó 1,5%, el GD38 1%, el GD30 0,2% y el GD29 0,1%. Entre los Bonares, el AL30 ganó 1,1% y el AL28 1%, mientras que el AL29 subió 0,3%.
La mejora de los títulos argentinos permitió comprimir el riesgo país hasta los 599 puntos básicos, unos 36 puntos menos que en la rueda anterior y 8,6% por debajo del nivel previo. El indicador, no obstante, continúa reflejando un costo de financiamiento elevado para la Argentina, con rendimientos de entre 9,7% y 11,6% en los tramos medio y largo de la curva soberana.
El movimiento regional también alcanzó a otros mercados latinoamericanos. El índice COLCAP de Colombia subió 2,7%, el MSCI IPSA de Chile avanzó 1,9% y el S&P/BMV IPC de México ganó 0,7%. La amplitud del rebote muestra que la reacción no quedó circunscripta a Brasil, aunque la magnitud del movimiento brasileño convirtió al país en el principal motor de la rueda.
En paralelo, el petróleo operó a la baja y contribuyó a moderar una de las fuentes de presión sobre la inflación internacional. El Brent para diciembre descendió hasta los US$100,26 por barril, mientras el WTI cerró en torno a los US$89. El aumento de las exportaciones físicas desde Medio Oriente y la decisión del G7 de liberar reservas estratégicas agregaron oferta a un mercado que también siguió de cerca la evolución de la seguridad del transporte en el estrecho de Bab el-Mandeb.
Para los activos argentinos, la jornada representa un alivio después del castigo acumulado durante septiembre y los primeros días de octubre. Pero el movimiento también expone una característica central del mercado local: una parte importante de la recuperación puede estar determinada por factores externos, desde las tasas estadounidenses hasta el comportamiento de Brasil.
El desafío será comprobar si el rebote consigue transformarse en una tendencia más estable. La caída del riesgo país por debajo de los 600 puntos y la recuperación de los bonos mejoran las condiciones financieras en el margen, pero la sostenibilidad dependerá de que el escenario regional favorable se combine con una reducción persistente de la percepción de riesgo sobre Argentina.
