Efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania ¿fin de la hegemonía europea?

La guerra en Ucrania continúa golpeando y fuerte al mundo, pero principalmente a Europa. Justamente fue la Unión Europea y todo el corredor occidental europeo el que decidió responder con efusividad al Kremlin en su avance militar sobre el suelo ucraniano. Lo que quizás no lograron prever los europeos, fue la gran situación crítica que debían afrontar en consecuencia. La última semana fue reveladora para la política y la economía europea, en varios países, con sus particularidades, pero todos con un génesis en común.

El Euro en declive 

En el plano económico es, sin lugar a dudas, la baja del Euro, la noticia de mayor preponderancia. Con justa razón, es un fenómeno que no se veía hace 20 años. El Euro, una de las monedas más estables del mundo y que mayor confianza y fiabilidad genera en los inversores, padeció un golpe económico y financiero que lo posicionó en una relación de “1 a 1” con el Dólar. Esto significa que un Euro, pasó a valer un dólar, e inclusive por momentos llegó a descender aún más el valor de la moneda de la Eurozona, por debajo de la barrera del dólar. Esto se explica principalmente como una consecuencia de la guerra en Ucrania. Es decir, que la incertidumbre de la seguridad nacional y continental, en conjunto con la imposibilidad de la exportación de granos ucranianos, fueron uno de los desencadenantes de esta baja del Euro. 

Otra problemática que se desprende de la conflagración en Ucrania es la crisis energética que afectó duramente a los mercados europeos, y por supuesto que se ha sentido y fuerte en la Eurozona. Ante esto, el “súper dólar”, fogoneado por las medidas de la Reserva Federal de Estados Unidos, también jugó su carta para que el Euro toque su punto más bajo en 20 años.

Sin embargo, estas cuestiones económicas están sujetas a situaciones políticas. Retomando el concepto de “crisis energética”, esto es, lisa y llanamente, un contragolpe de Vladimir Putin contra Europa. Fue la UE la que rubricó una gran batería de sanciones económicas y hasta deportivas contra Rusia desde que se consumó el avance del ejército de la Z sobre Ucrania. Pareciera ser lógico que la respuesta de Rusia hubiese sido inmediata, sin embargo, Putin sirvió la venganza en frío

Paulatinamente, el Kremlin fue cortando el gas a Europa, y con eso, el desbalance económico y social. Es decir, a medida que Rusia vaya cortando cada vez más el gas al resto de Europa, más va a profundizar su crisis económica. Además de esto, los líderes de la UE deberán buscar mercados emergentes de gas o llevar adelante un plan veloz de culminación de la dependencia del gas ruso. Sea como sea, pareciera ser que esto no es provechoso para Europa, y es justamente, el Euro, uno de los eslabones que comenzó a sentir la herramienta política más fuerte de Putin. 

Esta incertidumbre en Europa, genera a su vez un fuerte temor a una recesión de tiempo de las guerras mundiales y el período entreguerras. Esta situación de alto índice inflacionario, expuesto por la Comisión Europea, preocupa a los inversores y las empresas que tienen actividades en Europa, como así también al europeo de a pie, quien debe hacer sus compras diarias en cualquier mercado de barrio. 

La Madre Patria comunista 

Entre tantos vaivenes económicos y sobre la imposibilidad de ver un horizonte claro en el cual se termine esta crisis en Europa, pareciera ser que el caso español comienza a mirar con cercanía a ideas y políticas que, históricamente, fueron asociadas a la izquierda. En este punto, las dos medidas tomadas por Pedro Sánchez en pleno proceso inflacionario en marcha, y con una ola de calor que también afecta al humor social, han causado revuelo. España comenzará a cobrar un impuesto extraordinario a los bancos y las empresas energéticas. Dos medidas en una, por un lado, lo relacionado a lo impositivo, y por otro, la redistribución en base a lo obtenido mediante el fisco. El presidente Sánchez logró tener la aprobación para llevar adelante esto, y consiguió una medida ejemplar que en Argentina todavía está en veremos. A partir de ello, la banca y la industria energética, mediante el aparato impositivo estatal, podrían dejar 2000 millones de Euros para España, en una medida que, en principio, sería por dos años. 

¿España se hace comunista? La respuesta más rápida es que, una medida de un Estado presente y con decisiones fuertes contra el empresariado no significa comunismo, sino más una sensación de estatismo español. Por otra parte, no sería novedad si la situación de España se replica en otras partes de Europa, en caso de verse exitosa en un corto plazo. Además de entender la situación de “extraordinarias” que tienen estas medidas, con el fin de poder ponerle un parche a la evidente crisis europea.

El dominó político llegó a Italia

Su nombre es Mario Draghi, y por ahora, es una incógnita saber si continuará con su cargo de primer ministro de Italia. Él mismo presentó su dimisión esta semana. Días difíciles vive Europa.

Precisamente, luego de una sesión parlamentaria en donde se discutió por un voto de confianza de los decretos impartidos por Draghi durante su experiencia en el cargo de premier, se da esta situación rupturista que mantiene en vilo, no solo a Italia, sino a toda Europa. Todo comienza cuando el Movimiento Cinco Estrellas decidió quitarle su respaldo a Draghi durante el voto de confianza. Esta situación fue tomada como la gota que rebalsó el vaso en Roma, aunque el presidente italiano, Sergio Mattarella, aún no aprobó la dimisión del premier. Esta situación fue vista como el debilitamiento político final que tuvo Mario Draghi, sumado a todas las decisiones económicas tomadas desde que asumió el cargo a principios del año pasado. Asimismo, Italia viene advirtiendo hace varias semanas que su situación con el gas y el petróleo ruso es cada vez más crítica y que los faltantes comenzarán a afectar al grueso de la población próximamente, si el país no encuentra una salida rápida y emergente. Finalmente, es un debilitamiento político que tiene como raíz, a la ya nombrada guerra en Ucrania.  

Crisis post G7-G20 

Europa se vino abajo luego de las cumbres de los grandes países defensores de las democracias occidentales y capitalistas. El recrudecimiento de las crisis sociales, políticas y económicas europeas coincide, casi con inmediatez, con el fin de estas reuniones diplomáticas. Podría ser obvio si es que uno piensa en una situación de revanchismo tomado por Rusia contra Europa, y es que, justamente, esta razón podría ser la primordial. 

Sin embargo, el efecto dominó en las problemáticas integrales que está viviendo la comunidad europea, desnuda una cuestión: la situación de rehén del viejo continente. Rehén del fuego cruzado entre Rusia y la Otan y con espectadores de lujo como China, Norcorea e Irán. A esto hay que sumarle un interrogante no menor y que causa revuelo. ¿Será el fin de la hegemonía europea? Cuando hablamos de hegemonía, nos referimos no solamente a lo económico, sino al debilitamiento de la construcción del modelo de sociedad ejemplar que ha pregonado Europa, y con buenos indicadores que lo respaldan, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el presente. 

Sin embargo, pareciera ser que la imagen del gran continente que es una potencia en múltiples rubros, es presa de una situación externa, y a la vez, lo enfrenta a retos que varias generaciones no supieron visualizar: inflación, aumento de precios, faltante de energía, inestabilidad política y fragilidad social. Una nueva Europa se abre camino, ante una Europa resquebrajada. 

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