¿Es el hidrógeno una tecnología madura?

Las mismas publicaciones electrónicas que fogonean acentuadamente las “energías renovables”, están difundiendo masivamente supuestos grandes acuerdos de varios países de nuestra región, con otras naciones altamente industrializadas, para producir hidrógeno con destino a la exportación.

Lo mismo respecto a iniciativas de producciones a título experimental o en pequeñas escalas, en varias provincias nuestras; a lo que se agregó el anuncio de una mega inversión australiana en la provincia de Río Negro, del orden de 8.400 millones de dólares.

Por supuesto que de concretarse esa mega inversión, seria seguramente de efectos positivos para la realidad socio – económica de Argentina. Pero algunos aspectos centrales de la tecnología del hidrógeno, que no parece estar en un adecuado nivel de maduración, generan fundamentadas dudas técnicas muy serias, en varios especialistas energéticos.
Tres de esos especialistas, el Director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Energías Renovables, el Contador Público y experto energético Claudio Molina; el Ingeniero Víctor Bronstein, catedrático y experto calificado en Energía; y el Ingeniero Francisco Carlos Rey, de dilatada trayectoria en la Comisión Nacional de Energía Atómica (de la cual fue vicepresidente) y hoy Consulto de la misma; expresaron dudas e incertidumbres técnicas que no parecen haber sido consideradas por varios opinantes que parecen no fundamentar técnicamente con la solidez necesaria, las supuestas ventajas y bondades del hidrógeno en el contexto energético mundial.

También se consultaron otros informes (*), pero la responsabilidad del presente artículo es de quien suscribe.
El hidrógeno es considerado un vector (transmisor) energético y no un combustible en sí mismo. Es una sustancia muy abundante en la naturaleza, pero siempre se presenta “asociado” (integrado) con otras diversas sustancias, como el agua y los hidrocarburos.

Por otra parte, es bien sabido que el proceso de separación del hidrógeno, insume más energía que la potencialmente extraíble o utilizable. Dicho en términos más simples, para separar cada molécula de hidrógeno, se utiliza más energía que la que luego se podrá extraer de la misma. O sea que, utilizar al hidrógeno como vector energético sería una ecuación energéticamente ruinosa.

Se argumenta que para obtener hidrógeno, se utilizarán energías “limpias”, lo que es una falacia total, pues ninguna fuente de energía es totalmente limpia, y mucho menos las muy promocionadas eólica y solar, presentadas casi como la gran panacea, siendo que en realidad son mucho más contaminantes que las energías hidroeléctrica y nuclear (lo cual esconden y/o tergiversan los promotores a ultranza de aquellas). Claro está que hay muy fuertes intereses económicos y geopolíticos, involucrados en esa promoción a ultranza de las “renovables amputadas” (renovables eólicas y solares), de las que caprichosamente se “amputaron” del concepto legal y de los beneficios consecuentes, de considerarse “renovables”, a las hidroeléctricas. Pero ese es otro tema, ya tratado antes.

Por otra parte, las energías eólica y/o solar, no se pueden utilizar solas, por sus intermitencias, que necesitan ser estabilizadas con energía generada por alguna Central de Base, por lo general termoeléctrica, que para funcionar quema carbón, derivados del petróleo o gas. Y esas centrales, en distintas proporciones, contaminan. O sea son insumos sucios para separar el hidrógeno.

Y si se argumentara que para estabilizar las energías eólica y solar, se las va a acumular en baterías o similares, debe recordarse que acumular la energía es un proceso caro y muy contaminante.

Claramente, la separación del hidrógeno no es un proceso neutro ni “limpio”, tiene su cuota de contaminación…pero de eso no se habla, por ser un dato “inconveniente” y “políticamente incorrecto” para el Acuerdo de París, los Atlantistas y sus intereses creados.

Una vez separado y listo para usar (lo que requiere una logística bastante compleja), el único “residuo” es agua, u oxígeno, pero para llegar a eso, hay una larga y nada neutra huella de carbono.

Parece que los europeos que quieren llevarse el hidrógeno, pretenden dejar todo el proceso de separación y casi toda la logística (con sus contaminaciones) en nuestros países de Íbero América), mientras que ellos, los desarrollados, exhibirán un insumo energético ya limpio, con el cual disminuirán sus índices muy altos de contaminaciones. ¡Pero casi toda la contaminación del procesamiento del hidrógeno, se contabilizará en los países subdesarrollados que los abastezcan!

El hidrogeno se puede separar de los hidrocarburos (carbón, petróleo, gas), o del agua, designándolos con distintos colores, según la fuente de la que se extrae.

A mayor densidad del elemento del cual se extraerá, mayor contaminación en el proceso de separación del hidrógeno. Los menos complejos (según informes previos) y menos contaminantes, son el “azul” (extraído del gas natural) y el “verde” (del agua).

Una vez que se tienen las moléculas de hidrógeno separadas, se debe realizar todo el proceso de logística para ponerlo a disposición de los usuarios.

Esa logística es muy compleja, seguramente muy costosa, y muy poco o nada desarrollada. Y este no es un dato menor.

La mega inversión que se radicaría en Río Negro, posiblemente esté cerca del mar, lo que simplificaría el proceso de carga en buques tanques especiales, pues posiblemente podrían recibir el hidrógeno vía ductos especiales.

En el destino de desembarque, el proceso sería inverso, hasta la planta de almacenaje. Desde allí se deberá establecer el transporte, hasta los sitios de carga del vector energético, el cual según se dijo, se utilizará exclusivamente para abastecer el transporte pesado, o sea barcos cargueros, trenes y camiones pesados de carga.

Por supuesto, todo el proceso, desde la separación a escala industrial, pasando por toda la compleja logística y la distribución final al consumo específico, cabe suponer que requerirá un manejo muy cuidadoso, para evitar accidentes o fugas. Todo eso implica costos económicos y costos ambientales asociados.

Parece altamente improbable o al menos muy lejano, que el hidrógeno pueda ser utilizado masivamente, por lo que la absurda idea de reemplazar gasoductos convencionales de gas natural, con la provisión de hidrógeno, parece ser uno de los tantos disparates que con tanta liviandad instalan algunos opinantes poco informados, o improvisados, o peor aun, algunos personajes interesados en sembrar confusión, o con fines inconfesables.

Lamentablemente, esos dislates indefendibles, pueden llegar a ser creídos por personas bien intencionadas pero muy mal informadas, perdiéndose tiempo y dinero en teorizaciones que solo aportan confusiones.

(*) Informes consultados:
– Hacia la Economía del Hidrógeno – Ministerio de Desarrollo Productivo – Consejo Para el Cambio Estructural – Argentina.
– Estudios Sobre la Producción de Hidrógeno Verde en la Provincia de Río Negro – Argentina.
– Evaluación Técnica y Económica del Uso del Hidrógeno Verde en Aplicaciones para la Industria y Desplazamiento de Combustible Fósil – Universidad de Chile – Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas.

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