“Es un momento de transición, pero ¿hacia dónde?”

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En las parroquias puede medirse el humor social con la certeza de una radiografía. Las crisis y los momentos de abundancia tienen su reflejo en las misas y entre los feligreses. En este momento, cuenta el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, “son encontradas las sensaciones que uno experimenta que tiene de la gente”. La expectativa por el cambio sigue abierta, pero el interrogante, compartido, es hacia dónde.

“Uno tiene años y ha vivido en la Argentina con intensidad, no con indiferencia. Este momento,  es de transición… el tema es ¿hacia dónde?”, confirma Martínez.

Moderado, el prelado cuestiona los extremos. “En un momento se proyectó hacia el populismo, que yo no lo comparto porque no ayuda a la democracia, a la república y puede terminar en un precipicio alto. Pero la proyección neoliberal tampoco me gusta demasiado porque puede desentenderse de los pobres”, explica.

Martínez hace propio un reclamo que reitera en cada oportunidad la Iglesia Católica: la necesidad de diálogo.

“Es una proyección pragmática y nos genera incertidumbre. Las decisiones dependen estrictamente de alguna manera del grupo que conduce, que fue elegido, pero lo pragmático requiere de mucho diálogo y mucho consenso”, argumenta.

¿Es decir que no cierren los números solamente por cerrar los números?

Y… tendrían que tener mucho diálogo y consenso con otros sectores de la sociedad, también democráticos.

 

¿Qué escucha en Posadas, en la gente que viene a la Iglesia?

La gente, una parte tiene expectativas, se siente en una situación de transición, y son encontradas las sensaciones que uno experimenta que tiene de la gente. Por una parte tienen expectativas de que esto puede mejorar. Y por otra parte, la sensación que la gente tiene es que todos se están ajustando, en los gastos. Por lo menos a los sectores que están ligados a la Iglesia, que son de  clase media, está la sensación de mucho ajuste, porque tienen que pagar más impuestos, porque tienen que pagar la luz más, porque tienen que pagar más esto, entonces reduce los gastos. Y después hay una sensación que continúa que  es  injusto, de que todos los pobres aparecieron ahora, pero las situaciones de pobreza continúan en los barrios más profundos. Ahí uno sigue experimentando situaciones de marginalidad, de los jóvenes, de gente  que accedió a una vivienda inclusive. Pero sobre todo hay desocupación, o de una ocupación que no es solvente, que son las changas. Eso uno lo vive, pero también  uno lo percibe en el contacto con nuestras comunidades.

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También uno percibe que la gente, por ejemplo en todas estas situaciones, cuando apareció el tema de los paros, no quería el gesto violento. Había toda una negación a las situaciones de violencia, hay un rechazo se nota.

La sociedad se cansó del modelo de confrontación…

Sí, del corte de ruta, yo la sensación que tenía y vengo escuchando hace mucho, es que hay un rechazo, casi casi intolerable a las imágenes  de hombres encapuchados, que no se ven casi acá en Misiones, con los palos en la mano, eso la gente ve y dice esto no quiero ver más. Y la gente se aguanta, en medio de estas situaciones la gente se aguanta con la esperanza de que sirva un poco  esto de los ajustes.

¿Y cuál es el mensaje de contención?

El acompañamiento uno lo va haciendo, sobre todo en el caso de la gente más pobre, es ahí es donde más tratamos de hacer algunos aterrizajes, en algunos barrios, en algunos lugares desde nuestras organizaciones, desde la caridad, Cáritas, con algo de las viviendas, como por ejemplo lo de la Colecta de Cuaresma del  1% y de alguna manera siendo portador de este mensaje.

 

¿Y la relación de la Iglesia con el Estado ha mejorado, ha cambiado?

Acá en Misiones desde hace años,  tenemos claro el tema del diálogo y la autonomía. Tenemos un buen diálogo, si tenemos que plantear un problema que se genera, tenemos una actitud de  diálogo, pero también con la autonomía que tiene la Iglesia, porque nosotros tenemos una misión y un compromiso que va más allá de la situación del Estado provincial o nacional. Tenemos una misión evangelizadora, y una evangelización humanizadora, con valores; entonces sí aparece un proyecto que percibimos que implica antivalores, nosotros no lo consentimos, porque tenemos la autonomía para decir “esto lo vemos mal”. No perdemos la libertad. Desde el buen diálogo, creemos que podemos aportar cosas desde nuestra autonomía. Lo que son valores subrayamos, acompañamos y los potenciamos, pero cuando caen cosas que no van, también lo decimos.

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¿Y desde el ámbito nacional hubo un acercamiento?

Bueno, como nosotros estamos en la Provincia no es que percibimos si hay un cambio. Hay una actitud si, que me parece,  de una búsqueda del Estado de diálogo pero moderado, se va dando, bien planteado; pero donde hay un cuidado de la autonomía.  Porque al ser un momento  de transición, también me parece  que necesitamos discernir que nosotros tenemos un objetivo a seguir en estas tareas evangelizadoras con valores, tanto por el lado de la pobreza como las estructuras de mafias desde del narcotráfico, de temas que hacen a la libertad religiosa, que hacen a una Argentina que tiene una historia, también el trabajo de historia que tiene la Iglesia que estuvo desde los orígenes acompañando y bueno todo eso está en el discernimiento del diálogo del Estado con la Iglesia.

Estamos entrando en un proceso electoral, ¿qué debería hacer un ciudadano en este tiempo,  qué debería reflexionar?

Creo que es muy importante madurar la democracia,  que nosotros los ciudadanos vayamos madurando no solamente respondiendo a lo que son las campañas publicitarias, que siempre están y son parte del juego.  Pero ojalá que maduremos conociendo más las propuestas de los candidatos de los partidos, conociendo para dónde van, qué es lo que proponen y que pongamos gente capaz. Que pongamos gente que tenga capacidad y honestidad como dos elementos claves a la hora de  poner nuestro voto y discernir. Hay que trabajar mucho el tema de los contenidos, tanto en la comunicación, como de alguna manera en otros campos como en la educación porque también es el espacio donde se proyecta la reflexión y a veces hay un poquito de mediocridad.

 

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