Inmenso

Repensar y madurar preceptos politicos y profundas convicciones no es detenerse, todo lo contrario. Analizar para madurar no debilita la acción, todo lo contrario, la potencia.

El triunfo del Frente de Todos es inmenso. Entender el contexto en que se dio es imprescindible. Europa marcha cada vez más hacia la derecha y las últimas elecciones parlamentarias muestra el crecimiento de la extrema derecha como respuesta a los problemas económicos sin solución.

Una vez más aparecen la xenofobia y los intentos separatistas -Brexit, Cataluña- como mecanismo para aislarse de la realidad creyendo que con ello se evita lo inexorable. Latinoamérica no es la excepción.

También ha girado a la derecha en los últimos años buscando en el neoliberalismo las mismas soluciones que, ya ha comprobado muchas veces, nunca llegan.Todo lo que pasa en Europa y en América repercute profundamente en Argentina, un país que “vive” mirando y buscando soluciones afuera. A todo ello debemos sumar las renovadas presiones de Estados Unidos en la región, que ya no incluyen golpes de estado al viejo estilo militar, pero si encubiertos por su nuevo sistema de guerra jurídica-mediática llamada lawfare. 

La puja con China y Rusia se ha trasladado al patio trasero y como todos sabemos será cada vez más cruenta. Con todo este escenario externo adverso, la oposición aún tenía un desafío mayúsculo: unificar un frente para intentar construir una alternativa válida al modelo propuesto y sostenido desde afuera. Y lograron hacerlo.

Por más que se trate de simplificar, el Frente de Todos es mucho más que el peronismo, sus constantes referencias a Lula, Evo y Mujica dan prueba de ello. El triunfo es inmenso por todo lo adverso y por el “momento” político de la región.

Es  inmenso porque Macri representa en nuestro país, lo que Bolsonaro y Piñera representan en sus países: el intento de dar respuesta a los problemas aislando y marginando a inmensa parte de la sociedad aumentando la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza. Sirve de muestra el mapa del país con las victorias de cada candidato. 

Pero este inmenso triunfo electoral, impensado hace un año y medio atrás, deberá atravesar el desierto con todo tipo de desafíos y con el modelo neoliberal agazapado y esperando. No es casual que por éstas horas se hable más de la “excelente” elección del presidente en funciones que pierde -aún manejando todos los resortes del poder-  que del inmenso triunfo arduamente construido por los ganadores. 

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