Israel intensifica la ofensiva y bombardea Teherán e Isfahán mientras Irán suspende el acto por Jameneí
Escalada militar en el quinto día de guerra regional. Israel intensifica ataques sobre Teherán e Isfahán mientras Irán suspende acto por Jameneí y crece la guerra regional.
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Israel reanudó este miércoles ataques “a gran escala” contra Teherán en el quinto día de ofensiva conjunta con Estados Unidos, mientras Irán suspendió la ceremonia pública de despedida al líder supremo Alí Jameneí prevista para las 22:00 hora local (18:30 GMT) en la mezquita Mosalá de la capital. La decisión militar y el gesto político se produjeron en paralelo a nuevos ataques iraníes con misiles y drones contra aliados de EE. UU. como Arabia Saudí, Kuwait y Catar.
El dato central es doble: la Fuerza Aérea israelí amplía su radio de acción sobre infraestructura estratégica del “régimen islamista”, según su propio comunicado, y Teherán cancela un acto simbólico en medio de la presión bélica. La pregunta que atraviesa la jornada es si esta fase consolida una superioridad aérea israelí o si empuja a Irán a profundizar la regionalización del conflicto.
Infraestructura estratégica y mensaje militar
El Ejército israelí aseguró haber atacado una instalación de almacenamiento, producción y lanzamiento de misiles balísticos en Isfahán, ciudad donde también se ubican el Centro de Tecnología Nuclear de Irán y una planta de conversión de uranio. Según el parte castrense, en esa instalación había misiles Ghadr-110, con un alcance máximo de 1.950 kilómetros. La estrategia declarada apunta a destruir lanzaderas más que proyectiles, bajo el cálculo de que Irán dispone de diez misiles por cada plataforma.
Horas antes, medios iraníes informaron de una fuerte explosión en el este de Teherán. El Ejército israelí sostuvo que durante la noche atacó “decenas de sitios de infraestructura” en todo Irán, incluidos presuntos centros de mando de la Guardia Revolucionaria, la Seguridad Interna y la fuerza paramilitar Basij.
En paralelo, Israel afirmó haber derribado sobre Teherán un caza iraní tripulado YAK-130 y lo presentó como el “primer derribo en la historia de un caza tripulado por un avión de combate F-35 ‘Adir’”. La información no pudo verificarse de forma independiente. La prensa israelí señaló que sería la primera vez en unos 40 años que la Fuerza Aérea participa en un combate aire-aire con aeronaves tripuladas.
El frente norte también se activó. Israel ordenó a los residentes del sur del Líbano que se desplacen “de inmediato” al norte del río Litani ante la previsión de bombardeos en respuesta a ataques del grupo chií Hezbolá. La instrucción combina advertencia militar y presión territorial en una zona de histórica sensibilidad estratégica.
Víctimas y narrativa en disputa
La dimensión humana del conflicto escala con rapidez. Israel asegura haber realizado unas 1.600 incursiones aéreas y lanzado 4.000 municiones contra Irán, más que en la llamada guerra de los doce días de junio de 2025.
En cuanto a víctimas, la agencia pública Fundación de los Mártires y Asuntos de los Veteranos de Irán informó que al menos 1.045 personas murieron desde el sábado en ataques de Israel y Estados Unidos. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en EE. UU., elevó la cifra a al menos 1.097 civiles muertos, incluidos 181 niños menores de 10 años. La Media Luna Roja Iraní había informado el martes 787 fallecidos y no actualizó los datos.
Las cifras divergentes reflejan no solo la dificultad de verificación en tiempo real, sino también la disputa por la legitimidad internacional. Cada parte construye su relato mientras el conflicto se expande hacia el Golfo.
Correlación de fuerzas y regionalización
La ofensiva israelí combina golpes sobre infraestructura militar, presión sobre instalaciones vinculadas al programa nuclear y movimientos en el frente libanés. Esa secuencia busca degradar capacidad ofensiva iraní y contener a actores aliados como Hezbolá.
Irán, por su parte, amplió el alcance de sus respuestas hacia Arabia Saudí, Kuwait y Catar, lo que introduce un factor de inestabilidad para gobiernos alineados con Washington. El conflicto ya no se limita a un eje bilateral; compromete equilibrios energéticos, rutas comerciales y arquitectura de seguridad regional.
La suspensión del acto de despedida a Jameneí agrega una señal política interna. El liderazgo iraní evita concentraciones masivas en un contexto de ataques sobre la capital. La decisión puede leerse como prudencia operativa, pero también como reconocimiento implícito de vulnerabilidad.
Un punto de inflexión aún incierto
El volumen de incursiones —1.600 operaciones y 4.000 municiones según Israel— sugiere una fase de alta intensidad sostenida. Sin embargo, el impacto estratégico dependerá de dos variables: la capacidad real de Irán para recomponer lanzaderas y sostener ataques indirectos, y el grado de involucramiento estadounidense en la próxima etapa.
En las próximas semanas habrá que observar si la presión aérea logra alterar la correlación de fuerzas o si, por el contrario, la guerra se consolida como un frente regional prolongado con múltiples actores.
Por ahora, la escalada redefine el tablero de Medio Oriente. El desenlace sigue abierto y cada movimiento altera un equilibrio que ya estaba tensionado.
