Jardines maternales de Misiones atraviesan grave crisis económica y piden que se apruebe Ley para el sector


La Asociación de Directores de Jardines Maternales Privados (ADIMP) inició una campaña de comunicación que tiene como objetivo reivindicar y revalorizar la función de los jardines maternales e impulsar la aprobación de una Ley provincial específica para el sector.

“Buscamos poner en conocimiento de la sociedad sobre un proyecto de Ley que está en estos momentos en fase de estudio, que fue presentado en octubre de 2020. En dicho proyecto se plasma la necesidad de declarar la actividad como esencial, organizar un registro provincial de jardines maternales, recibir asistencia económica del Estado para abaratar costos a las familias, y destacar que la educación no obligatoria durante los primeros mil días del niño es tan importante y necesaria como la educación obligatoria”, explicaron desde ADIMP.

En paralelo a estas acciones, presentaron una nota dirigida al Presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Carlos Eduardo Rovira, solicitando su apoyo para la aprobación de la Ley.

Desde la entidad manifestaron su profunda preocupación por la grave situación que atraviesan estas entidades en Misiones: “En nuestro ámbito, la crisis económica derivada de la pandemia por el Covid-19 no solo persiste, sino que se ha visto agravada”, señalaron. Al tiempo que advirtieron que las recientes paritarias de comercio implican un aumento en los gastos corrientes del 60 por ciento, “lo que encarece sobremanera los sueldos, cargas sociales y aportes”.

Aclararon que los jardines maternales son para el Estado “empresas” y por ende tributan como tales: “Sin embargo, no somos comercio ni comercializamos nada. Esa imprecisión nos significa costos altísimos en impuestos y cargas sociales, que representan un gasto difícil de sobrellevar para las instituciones”, expresaron.

Entre los motivos mencionaron la cantidad de personal, en promedio de 10 a 20 empleados por institución, debido a que trabajan con niños muy pequeños que no son autónomos ni independientes y requieren la mirada y atención permanente y personalizada del adulto. Agregaron que son instituciones pequeñas con capacidad para pocos niños pero requieren de muchas cuidadoras maternales, (promedio dos adultos cada diez niños en el caso de bebés y dos adultos cada 20 en el caso de niños de dos años y una auxiliar circulante en todos los casos).

Asimismo, observaron que los jardines maternales trabajan en horario extendido entre 12 y 16 horas, durante todo el año, incluso en vacaciones de invierno y verano.

“Son muchos los gastos fijos institucionales de los jardines maternales. Además de los sueldos y cargas sociales del personal, se abonan los seguros de responsabilidad civil, seguros contra accidentes personales, prestadores de servicio de seguridad y emergencia médica. Se pagan asimismo los servicios de luz, teléfono, agua, celulares, internet y alquiler. Se compran regularmente diversos insumos como artículos de limpieza e higiene, descartables, uniformes del personal, elementos de trabajo. Y deberían incluirse muchos ítems más, como jardinería, albañilería, pintura, mantenimiento eléctrico y sanitario, entre otros”, enumeraron desde ADIMP.

Proyecto de Ley

En el documento, la Asociación refiere que el 29 de octubre de 2020 se formalizó la presentación en la Cámara de Representantes de Misiones del proyecto de “Ley de Jardines Maternales”, de autoría de la diputada Silvia Araceli Rojas (Frente Renovador de la Concordia), cuyas disposiciones aplicarían a todos los jardines maternales de gestión estatal y privada de la provincia.

Explican que esa iniciativa propone como autoridad de aplicación de la ley al Ministerio de Desarrollo, de la Mujer y de la Juventud de la Provincia de Misiones. Dicho organismo tendría por misión ejecutar las políticas de la provincia en esta materia, debiendo para ello realizar un relevamiento de las instituciones comprendidas en la ley y crear un Registro, en el que deberían inscribirse obligatoriamente los jardines maternales.

Destacan que en el artículo 7 del mencionado proyecto se contempla un aporte del Estado de entre el cincuenta y el ochenta por ciento de las contribuciones patronales de los trabajadores en relación de dependencia de los Jardines Maternales de Gestión Privada. Y se plantea que el porcentual que corresponda a cada Jardín, será determinado por la autoridad de aplicación, dependiendo su determinación de la cantidad de empleados sobre los cuales deban tributarse las contribuciones.

“Tal contribución estatal sería de vital importancia para garantizar un adecuado funcionamiento de los jardines maternales, agobiados por la crisis económica actual. Ante el inicio de un nuevo período de sesiones ordinarias en la Cámara de Representantes de Misiones, le solicitamos apoyo para avanzar con la aprobación de la Ley de Jardines Maternales y saldar de esa manera una deuda histórica con este sector, que sin dudas brinda un servicio esencial. Los Maternales Privados de la Provincia de Misiones atravesamos un momento de extrema necesidad y, por ello, apelamos a un Estado presente y sensible con nuestras infancias, desde su primera etapa de vida.”, expresa la nota, dirigida al presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Carlos Eduardo Rovira.

Servicio esencial

Desde ADIMP explicaron que la razón de ser de los jardines maternales es brindar asistencia, cuidado y acompañamiento al niño pequeño y su familia. Aclararon que si bien la ley general de Educación contempla al nivel inicial desde los 45 días, éste es obligatorio a partir de los 4 años. Antes de esa edad, se considera “enseñanza no obligatoria” y el estado no prevé ningún tipo de asistencia para las instituciones maternales.

“Desde nuestra Asociación de Directores de Jardines Maternales Privados (ADIMP), enfatizamos que los primeros mil días de vida del niño son de vital importancia y su adecuada atención requiere, inevitablemente, de un compromiso compartido entre la familia, el Estado y los jardines maternales”, enfatizaron.

Finalmente, sostuvieron que estos espacios prestan un servicio social de asistencia, cuidado, contención y acompañamiento al niño y a su entorno familiar durante los tres primeros años de vida, que se complementan con un proceso de enseñanza aprendizaje: “En esta etapa se deben satisfacer las necesidades afectivas y emocionales del niño pequeño desde la pedagogía de la ternura, la teoría del apego y la inteligencia emocional”.

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