“La basura es un problema cultural y se puede resolver de manera muy simple”

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Así lo manifestó y demuestra con el “Método Lages de Compostaje” el Ingeniero Agrónomo y Doctor en Ambiente Germano Güttler, quien logró que, en su ciudad (de 165 mil habitantes), con métodos accesibles para todos, se generen, anualmente, 27 mil toneladas de residuos por debajo de la media nacional.

Güttler es profesor en la Universidad del Estado de Santa Catarina, donde forma parte del Departamento de Agronomía. Estuvo en Misiones los días 4 y 5 de junio para disertar en el tercer módulo del postítulo “Actualización Académica, Especialización y Diplomatura Superior en Educación Ambiental y Ciudadanía Global”, que el Instituto Superior Multiversidad Popular brinda en sus sedes ubicadas en Posadas y en Jardín América.

En las siguientes líneas, nos cuenta sobre el exitoso “Método Lages”, ponderado por ser más accesible y eficiente que otros, en términos sociales y económicos, y por contemplar un cambio cultural, con lo cual el problema de la basura comienza a resolverse desde el origen.

¿Cómo y cuándo comenzó esta iniciativa enfocada en reutilizar los residuos orgánicos en cada hogar / espacio de la ciudad?

En el 2011. Hace 20 años atrás, 2003 o 2004, tenía proyectos de huertas escolares. soy ingeniero agrónomo y profesor de horticultura de la Universidad del Estado de Santa Catarina. Teníamos como proyecto de extensión universitaria dar asistencia en huertas escolares. Noté que se ponía difícil dar continuidad a eso, había participación de la gente… Comencé a estudiar lo que entonces conocíamos como basura orgánica, y noté que era un problema muy, muy grande en Brasil y en el mundo.
Nosotros ya usábamos el material de cocina como abono, y resolví enfocarme en eso. Comenzamos en 4 o 5 escuelas, en la misma ciudad, y en el segundo año ya estábamos en 100 escuelas. El Ministerio Público invirtió dinero, el Promotor Público de Medio Ambiente solicitó proyectos, se comenzó a conocer más, incluido a nivel país, y a la par surgió un método propio para abordar esta problemática: el Método Lage de Compostaje, que es muy fácil de aplicar.
Eso era necesario porque hay malas referencias con el compostaje, hay experiencias que dan malos olores, moscas, roedores, y nosotros resolvimos todo eso de una manera muy simple, evitando esos problemas.
Nosotros cerramos el año 2023 en Lages probablemente con la mayor reducción en la generación de basura de Brasil. El volumen, la cantidad de basura de la ciudad, es 43 por ciento por debajo de la media nacional. Estimativamente la ciudad de Lage genera 27 mil toneladas menos que otras ciudades con la misma población, 165 mil habitantes…

¿De qué forma?
Supongamos que tenemos un cantero: tomamos lo que llamamos sobras orgánicas, no lo llamamos más residuos orgánicos…

¿Por qué ese cambio de palabra, sobras en reemplazo de residuos, para identificar el mismo producto?
Un cambio cultural muy importante. La palabra residuo está asociada a algo malo, cuando en realidad es algo que puede servir para algo bueno.
El gran cambio de nuestro proyecto no es ambiental, es cultural.
La basura es un problema cultural, no es un problema ambiental.
La basura es una opción para el ser humano. Por ejemplo: tenemos un anteojo viejo, y eso solo se volverá residuo si nosotros decidimos que sea residuo, pero si queremos podemos reciclarlo.
De la misma manera, hay cosas que no necesitamos comprar.
Hay que aplicar las tres R: repensar, reducir, reutilizar y reciclar.
Todos los ciudadanos deben entender que la basura existe en su casa porque decidió que exista, o sea es una opción generarla o no generarla.
El cambio cultural incluye usar bien las palabras.
La sobra es una consecuencia de la abundancia en tu casa, en tu cocina. Compramos alimentos o lo traemos de la huerta, y eso genera sobras, como las cáscaras, y esa sobra ahora puede alimentar el suelo en tu propio lugar, y el suelo alimentar a las plantas, que, si son de huerta, en 30 o 50 días serán cosechadas y volverán a la cocina como alimentos. Eso se llama ciclo del alimento humano.
Esas sobras del ambiente urbano deben ser aprovechadas en el mismo lugar. Y esto lo pueden hacer quienes viven en departamentos o en casas, sin olores feos u otras molestias, siguiendo reglas muy simples.

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¿Cuáles son esas reglas?
Bueno, como decía: Supongamos que tenemos un cantero: tomamos lo que llamamos sobras orgánicas, y la vamos intercalando, cada 10 – 20 centímetros, con hojas, aserrín y/ o ramas secas.
Básicamente hay que hacerlo siguiendo dos reglas.
La primera regla es la mezcla. Tenes las sobras orgánicas de la cocina, que es un material que tiene muchos nutrientes, principalmente nitrógeno, y debemos mezclar eso con otros materiales que tienen pocos nutrientes, bajo nitrógeno y más carbono, como las hojas y ramas secas. La unión de esos dos productos da un equilibrio en la relación carbono – nitrógeno, y se logra el compostaje.
La segunda regla es que es necesario oxigenar esa mezcla. Entonces hay que mover la mezcla, o si el compostaje se hace un recipiente pequeño o mediano, hacerle agujeros.
Después de 15 días, esa mezcla tendrá un color cenizo oscuro, u oscuro. Está listo para ser utilizado. Podes poner plantas u hortalizas, y las raíces de esas plantas van a terminar el proceso de compostaje.

¿Ese es el método implementado en Lages?
Si, hace ya 13 o 14 años. Comenzamos, con el Municipio y el Estado, a enseñar en las escuelas públicas. Ese es el camino para alcanzar a las familias. Trabajamos en todos los niveles educativos, pero principalmente con niño de 5 a 9 años. Esos niños, cuando aprenden el compostaje, van a sus casas y son los que promueven menos basura. Esos niños, cuando tienen incorporado la idea de futuro, de cuidar el planeta, cambian los hábitos en sus hogares. Ahí tenemos un cambio cultural: los niños enseñan a los padres.
Calculamos que actualmente entre el 30 y 40 por ciento de la población de Lages -más del doble de la media nacional- está aplicando ese método.
Es un sistema simple, lógico. Lages tiene unos 40 mil domicilios. Evaluamos que el proyecto creó unos 15 mil puntos de compostaje.

¿Cómo miden la disminución de sobras orgánicas en el volumen general de basura?
Hacemos análisis en la zona donde se deposita la basura de Lages para ver cuánto tenía de orgánico. La media nacional es 50 por ciento. En 2020, el primer año de la pandemia, medimos 21 por ciento, o sea un 60 por ciento menos de orgánico; después dio 30 y la última medición dio 26. Entonces estamos de 20 a 30 y la media es de 45 – 50.
En paralelo, un equipo de la secretaria Municipal de Medio Ambiente hace visitas, un seguimiento del proyecto, en las escuelas.

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¿A qué se refiere cuándo dice que la basura es un problema grande, muy serio, en el mundo?
La basura es uno de los grandes problemas de la humanidad.
En Brasil, las Prefeituras (intendencias) gastan hoy de 25 a 30 billones de reales para atender, en recolección y disposición final, el tema de la basura. Eso da más de 5 billones de dólares al año.
Lo que hay en la basura hoy vuelve como materia prima para la industria, como abono para producir hortalizas, estamos dejando de colocar en la economía algo en torno de 4 a 1, es decir: cada 1 real que se gasta para recolectar la basura, estamos perdiendo 4 reales de oportunidades económicas. Entonces esa cuenta de 25 – 30 billones de reales, o 5 billones de dólares, podría ser una receta de movimiento de 20 billones de dólares en la economía brasileña. Eso es 10 – 20 por ciento menos de lo que se gasta anualmente en educación en Brasil.
Entonces, la basura en Brasil cuesta aproximadamente lo mismo que se gasta en educación. Es decir, va el mismo presupuesto en atender la basura que el que va a todas las escuelas del país, con 210 millones de habitantes, contando infraestructura, salarios, servicios.
Todo material orgánico que va a parar al suelo contribuye a disminuir la erosión. Hoy debemos tener en las ciudades de Brasil alrededor de 35 – 38 millones de toneladas de sobras orgánicas. En la zona rural, tenemos 600 millones de toneladas, o sea 17-18 veces más de lo que hay en la zona urbana. Hacer el abono con sobras de la ciudad y llevarlo al campo, no es sustentable. El 80 – 90 por ciento de las sobras orgánicas pueden ser compostadas a menos de 100 metros de distancia.
También está la cuestión sanitaria, que se resuelve con este método. El problema más importante de la basura es lo orgánico, ya que además de ocupar el 45- 50 por ciento del peso total, lo orgánico es el gran contaminador.

¿Qué evaluación hace hoy con el proyecto en marcha, y que pueda trasladarse a otras personas y lugares con esta problemática?
Nunca imagine llegar donde llegamos, y tenemos varias cosas más por delante.
Deseo que Brasil tenga un programa nacional con base a experiencias que dieron resultado, como la nuestra que sé que es la mejor.
Me gusta recordar lo que no hicimos en nuestro proyecto: nunca hicimos colecta selectiva de orgánico porque es caro y no da el resultado esperado; no tenemos patio de compostaje centralizado; no tenemos ley de grandes generadores (las industrias que generan más de 200 kilos de basura por día), es decir no subsidiamos a los grandes generadores de residuos; no tenemos compostera… Puedo decir que casi todas las propuestas que se ve en internet como solución, son caras y no funcionan.
El Método Lages de Compostaje si funciona, y es una tecnología popular.
Culturalmente, cada ciudadano tiene que asumir que la basura, la sobra orgánica, es suya y que puede resolverlo de una manera muy simple.

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