La espalda misionera en una situación adversa

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El fin de enero trajo más de un dolor de cabeza para los gobernadores de las provincias argentinas. Solo por coparticipación federal y otros recursos automáticos, recibieron más plata que nunca, pero plata que vale cada vez menos, producto de una inflación que no permite respirar, comprar ni mucho menos proyectar. 

En el primer mes del año, solo por transferencias automáticas, llegaron más de 2 billones de pesos a las 24 jurisdicciones subnacionales, un volumen similar al total de transferencias no automáticas que se repartieron en todo el 2023. Pero al medir ese volumen de pesos en moneda constante, la sangría sigue: caen casi 14% y Misiones en ese escenario, pierde más del 16% siendo la provincia que más sufrió esta merma real de los fondos en todo el país a partir de una combinación explosiva de factores económicos-políticos-institucionales: inflación regional, que es mayor que la nacional; y vigencia de una ley de reparto con más de 30 años que no contempla los nuevos escenarios socioeconómicos locales y así como premia a algunas provincias, castiga durante a otras, como ocurre en el caso misionero. 

A la par de la nueva caída de recursos automáticos, que fue la quinta seguida y el tercer mes al hilo que cae por encima del 10%, se le sumó la efectivización de las amenazas constantes del gobierno nacional en relación con los fondos no automáticos que en enero cayeron 63% real interanual tomando la base devengado; y -97,7% tomando la base pagado. 

¿Qué significa cada uno de ellos y porque detallamos ambas categorías presupuestarias? El gasto (en este caso, transferencia) devengado implica el surgimiento de una obligación de pago, ya sea por la recepción en conformidad de bienes o servicios oportunamente contratados o, en el caso de las transferencias a provincias, por haberse cumplido los requisitos administrativos para tal fin. También implica la afectación definitiva de los créditos presupuestarios referibles por un concepto y monto a la respectiva liquidación.

De esa forma, el devengado es el momento del gasto en que se considera gastado un crédito presupuestario y es el comienzo de una deuda firme con terceros. Por su parte, el crédito pagado refleja la cancelación de las obligaciones asumidas anteriormente. 

En resumen: las transferencias en etapa devengada implican que ya está hecho el compromiso de pago pero aún no llegó ese dinero a las arcas provinciales; mientras que la etapa pagado implica que la provincia ya recibió esos fondos. 

La eventual demora o brecha entre el gasto devengado y pagado podría explicarse por diferentes motivos, ya sea administrativos o bien, políticos y/o económicos. Demoras en expedientes o certificaciones para el primer caso; retención de fondos por ajuste o por sujetarlas a negociaciones, para el segundo. 

Siempre que evaluamos las transferencias no automáticas, lo hacemos sobre la base devengada ya que está generada una “deuda” del Estado nacional con la provincia que se va subsanando, mayormente, a lo largo del año. Pero para este enero de 2024, la coyuntura nos obliga a evaluar ambos puntos y los resultados para cada uno son malos en términos globales, ratificando el ajuste tantas veces mencionado por las autoridades nacionales. Pero para Misiones no es igual el caso y para ello analizaremos punto por puntos los envíos no automáticos a esta provincia en enero 2024. 

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Fueron apenas tres conceptos los involucrados en el primer mes del año para Misiones dentro de las no automáticas: Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), Programa Federal de Saneamiento (PROFESA) y Conducción y Docencia que corresponde a partidas de INCUCAI. 

Por el FONID, se devengaron para Misiones en el primer mes del año $ 2.919 millones, que equivale a un incremento real del 32% interanual, sin embargo se pagó $ 0. Tal situación ya se vio en 2023, cuando se devengó $ 587 millones pero no se pagó nada en ese mes. 

Por PROFESA, se devengaron $ 104 millones, un 40,7% más en términos reales que el año pasado; pero se pagó, nuevamente, $ 0; en enero 2023 se devengaron $ 20 millones y se pagó ese total. Por ende, por este programa, Misiones muestra una suba de 40,7% en el devengado pero cae 100% en el pagado.

En los fondos de INCUCAI, se devengaron $ 12 millones en enero 2024 (+230,7% real interanual) y se pagaron $7 millones (+112,6% real interanual). No hubo otros componentes de envíos para Misiones en este mes. 

Si consolidamos estos datos, el total devengado para Misiones en enero 2024 fue por $ 3.036 millones, el cuarto monto más alto a nivel nacional solo por detrás de CABA, Buenos Aires y Santa Fe; y exhibe una variación positiva: +10,2% real interanual, siendo una las únicas tres provincias con alzas. Sin embargo, el total pagado para Misiones fue por solo $ 7 millones, ubicándose en el puesto 8 a nivel país, y la variación interanual real es de -97,8%, sexta en el país. 

Hay dos caras de la moneda: lo que fue y lo que pudo haber sido. Enero, en términos de recepción concreta de fondos, fue muy malo. Se puede decir que, salvo esa pequeñísima partida de siete millones destinada a programas de trasplantes, el Gobierno nacional no financió ni siquiera un peso para el resto de los programas que llevan adelante las provincias. Ahora bien, si ampliamos la mirada hacia la “deuda” generada por el Estado nacional para con Misiones, podría no ser un mal mes, siempre y cuando la Nación vaya cancelando las obligaciones asumidas. Por caso, en lo correspondiente al FONID, es normal y frecuente ver que el Estado provincial paga este concepto al sector docente con fondos propios hasta tanto lleguen los fondos nacionales. Para el caso del PROFESA, puede haber continuidad del programa con cancelaciones parciales que hagan no detener al mismo. 

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Pero el gran dilema no está en que hacemos con enero, sino en qué esperar para todo el año: si el gobierno de Milei hace una práctica frecuente el no efectivizar los pagos de transferencias ya devengados, entonces habrá muchos y serios problemas para las provincias. 

Ahora, ¿las provincias tienen espalda para soportar estos primeros meses de incertidumbre, tensión, recorte y negociación? Por supuesto que la situación de las 24 jurisdicciones subnacionales es diversa, pero por ello hemos realizado un ejercicio de análisis comparado de la situación fiscal de las provincias para poder determinar, vía puntajes, que tal expuestas o no están las provincias a la situación de crisis actual. 

Solo a modo de resumen, se usó una metodología de puntaje ponderado. Hemos analizado diferentes indicadores: Resultado financiero, gasto destinado a pagar intereses de la deuda, peso del gasto en Personal, autonomía financiera, dependencia de recursos nacionales automáticos y no automáticos, deuda pública medida per cápita y en meses de recaudación promedio equivalente y deuda expresa en dólares. 

Esos indicadores reflejan en gran medida la situación fiscal de las provincias y que tan expuestas están a la crisis. Cada indicador genera un puntaje de manera ponderada, para darle el peso específico dentro del análisis a cada variable. 

¿Qué nos terminó diciendo ese puntaje a cada provincia? Que La Rioja, Jujuy, Chaco, Tierra del Fuego y Buenos Aires, por diferentes razones asociadas a los desempeños de los indicadores mencionados, son las provincias que están más expuestas a la crisis actual y que tienen mayores problemas desde el punto de vista fiscal. 

En el otro extremo del ranking, Santa Fe, Neuquén, La Pampa, Misiones y CABA son los distritos menos expuestos a la crisis. Las razones detrás de esto son heterogéneas según el distrito: en Santa Fe se destaca su perfil exportador y equilibrio fiscal; en Neuquén la actividad hidrocarburífera y su nivel de autonomía financiera, en La Pampa el equilibrio fiscal, el bajo stock de deuda y un gasto medianamente controlado; en Misiones la robustez tributaria, equilibrio fiscal y baja deuda pública; y en CABA su robustez tributaria y equilibrio fiscal. 

Entonces, los golpes que se sintieron en enero y que se seguirán sintiendo por lo menos en el primer trimestre, duelen más o menos en función de lo ancha que tengan las espaldas las provincias argentinas. En este marco, se demostró que las espaldas misioneras están entre las cinco más ancha del país, con el enorme desafío de sostener esa posición en un contexto que todavía puede agravarse.

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