Lejos de los des-Manes

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Los 70,08 pesos logrados para el kilo de hoja verde de yerba mate representan una conquista invaluable para Misiones en medio del clima incierto de la economía nacional. El incremento del 49 por ciento en los precios oficiales de la materia prima, es el resultado de un trabajo de precisión quirúrgica entre el Gobierno provincial y el Instituto Nacional de la Yerba Mate, enfocado en convencer a las autoridades nacionales de la necesidad de reconocer y recomponer el precio en beneficio de más de doce mil pequeños productores misioneros. Misiones es la principal productora de yerba mate de la Argentina y mejorar el precio es inyectar dinero directamente en la chacra. Doce mil pequeños productores. Con una cosecha como la de este año, son 54 mil millones de pesos para las chacras, cuatro mil millones más que con los 66 pesos que estaba pagando el mercado.

Fueron días de silenciosa insistencia y una micro militancia, tanto del gobernador Oscar Herrera Ahuad como del presidente del INYM, Juan José Szychowski, ante el flamante secretario de Agricultura de la Nación, Juan José Bahillo. Aunque el funcionario nacional entiende la lógica del pequeño productor desde su experiencia de tambero chico que tenía que disputar mercados con los grandes de la cadena láctea de la Pampa Húmeda, la fragilidad de la economía argentina podría deparar cualquier resultado. La tradición indica que siempre se tiró para abajo el precio pedido por la producción misionera. En 20 años del INYM, éste ha sido el segundo laudo más alto. 

Por eso cobra mucha relevancia el resultado conseguido, porque el precio implica un derrame en la chacra y en cada uno de los pueblos de Misiones. El productor con dinero compra en el pueblo, invierte en su lugar. No es lo mismo en Corrientes, donde hay pocos productores y donde domina la industria, que se mueve en otros círculos. No derrama. Diferencia de modelos. Productivos y políticos. Contrastes que se hacen evidentes en todos los ámbitos. La economía misionera es hoy mucho más potente que la de la provincia vecina. Misiones tiene 106 mil puestos de trabajo en el sector privado -5.739 puestos más que hace un año-, casi 30 mil más que en Corrientes y que en El Chaco. La provincia gobernada por Gustavo Valdés tiene diez puntos más de pobreza que Misiones. Las exportaciones misioneras superan holgadamente a las correntinas. 

El contraste es amplio y divide las aguas de la política. Valdés cobija al radicalismo misionero, cuyos dirigentes se esmeran más en militar su gestión que en buscar soluciones para las demandas misioneras. El diputado nacional Martín Arjol es un enfático defensor del modelo correntino y tiene a Valdés como su padrino político. Sus actos de campaña ineludiblemente necesitan la bendición del correntino. 

Por eso fue dramático el cisma que se hizo público el jueves por la noche, a la misma hora que asumían las nuevas autoridades de la UCR. La foto impactó. Un centenar de jóvenes radicales, liderados por el presidente de la Juventud, Germán Ferber, renunció y anunció su incorporación al Frente Renovador. Al mismo tiempo que Valdés -si, el correntino- cerraba con su discurso el acto en Posadas, comenzaba a circular la noticia de la salida. El correntino dejó varias frases llamativas: “Cuando no hay olor a triunfo, nadie quiere ser candidato”, deslizó sin descartar su propia postulación en 2023. También mostró su visión económica: “Tenemos que seguir bajando los impuestos para que se genere un esquema que le permita a los empresarios poder vivir”. Está claro el rumbo correntino. Los resultados también. Corrientes tiene menos empleo, más pobreza y menos empresas e industrias que Misiones. Los del norte correntino eligen la educación y la salud pública misionera.

El mensaje del correntino, reverenciado por la estructura partidaria misionera, contrasta con la mirada de los jóvenes que decidieron dar el portazo. Vale la pena repasar algunas frases del documento que explicaba su decisión: “Rompimos, no nos doblamos, no renunciamos a nuestros principios“, fue la más simbólica, en referencia a la frase de Leandro Niscéforo Alem, padre del radicalismo. Quizás también sea una referencia a Raúl Alfonsín, quien prefería prepararse para perder una elección que derechizar al radicalismo. 

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“Lo hacemos convencidos de que, más allá de la lucha cotidiana, se torna imprescindible dar soluciones a los problemas de la gente”, señalaron los jóvenes en otro párrafo duro de su despedida. “Más que nunca tenemos como norte la causa de los desposeídos y tenemos bien claro que sumándonos a la Renovación vamos a poder estar caminando junto al ciudadano”, explicaron. 

Y cerraron con otro dardo directo: “Ser protagonistas del cambio verdadero sin necesidad de ser portadores de apellidos”. Ferber fue colaborador del diputado Ariel Pianesi, uno de los principales referentes radicales en la alianza Cambiemos. A esa altura, la asunción de Pablo Argañaraz había quedado opacada.

La diáspora muestra el estado de la UCR, alineada a los mandatos del PRO desde Buenos Aires, necesitada de padrinazgos políticos como el de Valdés, pero poco involucrada en el día a día misionero. La salida de los jóvenes es el segundo cimbronazo en pocos días. Antes había sido Luis Pastori, el hijo del homónimo ex diputado y uno de los más fieles defensores de Cambiemos, quien también decidió sumarse a la Renovación en busca de un espacio donde pueda hacer política. Si el hijo de Pastori no se sentía contenido, ¿qué quedará para el resto? 

No hay una defensa de la identidad. El radicalismo hizo un sonoro silencio ante los embates del macrismo duro contra Facundo Manes, quizás el primer candidato potable después del desastre de Fernando De la Rúa. El neurocirujano amplió las críticas que ya había deslizado en su breve paso por Misiones y que osó sugerir que Mauricio Macri “no permite pensar un país”. También lo acusó de espionaje y de operar en la Justicia. “Eso también es populismo institucional”, cuestionó el neurocientífico. Pero para Cambiemos hay populismos y populismos. Los peores ismos son siempre de los otros. 

A pesar de hacer bandera de cuestionar a los “ñoquis” peronistas y el gasto de la política, nada dicen cuando los propios quedan en evidencia: la senadora Carolina Losada, por ejemplo, contrató a su hermana Georgina como “asesora”, con 500 mil pesos de sueldo. Silencio. 

Obediencia debida. Cuando Macri calificó a Hipólito Yrigoyen, como el promotor del populismo nadie lo cuestionó con la misma severidad. Ni los radicales. 

“El Comité Nacional de la Unión Cívica Radical trabaja cotidianamente para fortalecer Juntos por el Cambio. Cualquier manifestación que se aparte de ese rumbo, no importa de donde provenga, lesiona la esperanza que venimos construyendo desde Juntos por el Cambio”, se limitó a decir el partido ante la catarata de reproches que recibió Manes. Es decir, cualquier opinión distinta, no es bienvenida. 

La crisis de la oposición es un reflejo de la política nacional. El Gobierno de Alberto Fernández también tiene sus dramas y no son únicamente de la gestión, por lo que crece el descontento. La base de apoyo del Gobierno Nacional se estabilizó en el nivel de los 33 puntos. En medio de la acelerada escalada de la inflación, el Frente de Todos perdió 5 puntos de apoyo en el año y se configura un cuadro que parece haberse consolidado ya de manera estable.

La imagen positiva del presidente Alberto Fernández volvió a caer (2 puntos durante septiembre) para ubicarse en el entorno del 31%, en el menor valor de la serie iniciada en diciembre de 2019.

En materia de expectativas económicas, el “optimismo” sobre la evolución de la economía se mantuvo en el orden del 27%, el valor promedio de las mediciones mensuales del año 2022.

“En línea coherente con estos niveles de apoyo y expectativas, advertimos una insatisfacción mayoritaria respecto a la situación de los ingresos que tiñe la percepción sobre la recuperación de la actividad económica misma”, observó Marina Acosta, directora de Comunicación de la consultora Analogías.

En efecto, la cuestión económica concentra las grandes demandas de la ciudadanía hacia el Gobierno. Por caso, una mayoría considera que se están ajustando la economía y los ingresos reales (57%), otra prefiere la estabilización de precios y tipo de cambio al sostenimiento de la tasa de crecimiento de la actividad (60%) y otra acuerda con el mecanismo de aumento de suma fija por decreto para recuperar el poder adquisitivo de los salarios (53%). Por cierto, una parte importante de la muestra reconoce que va creciendo el conflicto distributivo (71%).

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Con la economía más o menos calmada por Sergio Massa, la interna del Frente de Todos estalla a diario. La represión a los mapuches en el sur motivó la renuncia de la ministra de la Mujer, Elizabeth Gómez Alcorta, quien denunció “graves violaciones a los derechos humanos” de parte de su propio Gobierno. 

En Buenos Aires, la policía al mando de Sergio Berni reprimió ferozmente a los hinchas que fueron a ver el partido de Gimnasia y Esgrima de La Plata contra Boca Juniors en una noche tétrica que terminó con la muerte de un simpatizante del Lobo. La respuesta de Axel Kicillof fue echar al jefe del operativo de (in)seguridad y siga siga… De la “mano dura” de su ministro de seguridad, más parecido a un patotero que a alguien que debe velar por la seguridad ciudadana, ni una palabra. 

De esos dislates Misiones se mantiene al margen. El foco está puesto en el desarrollo económico, que trae aparejado mejores condiciones sociales. La Renovación mantiene prudente distancia tanto del Gobierno como de la oposición, aunque mantiene canales abiertos para el diálogo con todos. Se negocia el presupuesto con Massa, pero también se conversa con Juan Manuel Urtubey pensando en escenarios futuros. 

Ese diálogo implica también escuchar a los empresarios. Esta semana se puso en marcha una inédita vinculación con los protagonistas de la economía misionera con una reunión ampliada bajo el nombre de Cluster Pymes, una iniciativa del secretario de Arquitectura, Sergio Bresiski, un recién llegado del sector privado. La idea es escuchar problemáticas e intercambiar miradas sobre las soluciones necesarias pero fuera de los despachos y no necesariamente en Posadas. Más de un centenar de empresarios acudió a la cita en el confortable centro de convenciones de Camellias Golf, en Oberá, propiedad de la familia Okulovich. Habrá otras citas en otros puntos de Misiones.  

Las necesidades del Norte Grande imponen una agenda que requiere necesariamente de una mirada de largo plazo, que excede a los plazos de Gobierno. El crecimiento de Misiones obliga a pensar en soluciones de largo plazo que cubran las necesidades de las futuras generaciones. No es sólo pedir más presupuesto u obra pública, si no planificar para “los dos millones de habitantes” como repite el ex gobernador Hugo Passalacqua, y diseñar la Misiones de los próximos 50 años. Y lo más importante, con know how misionero. En esa línea, es clave el documento que se dará a conocer en las próximas horas, realizado por la CEPAL y el ministerio del Agro, además de otros organismos provinciales y la Universidad Nacional de Misiones. El trabajo analiza las tensiones entre las áreas productivas y la protección del medioambiente, como una una ventana de oportunidad para pensar un modelo en el que el  conocimiento, la tecnología y la revalorización del ecosistema natural —que vienen siendo impulsados  desde la provincia— se traduzcan en vectores de desarrollo para una mayor diversificación y  complejización del entramado productivo y mejores condiciones de vida de la población. 

Contiene tres lineamientos estratégicos. El primero se refiere a las  posibilidades de mejorar la eficiencia productiva y la calidad de los bienes y servicios producidos  en Misiones, mediante la potenciación o el escalamiento de las capacidades existentes.  El segundo se relaciona con las posibilidades de diversificación productiva a partir de nuevos  encadenamientos o nuevos eslabones dentro de cadenas actuales, en actividades que exhiban ciertas  similitudes o proximidades (tecnológicas, geográficas o institucionales) con las ya presentes en la  provincia. El tercer eje alude a las posibilidades de promover actividades no vinculadas con el sistema  productivo tradicional de Misiones, lo cual implica un cambio cualitativo de su matriz productiva. 

En otra línea, no menos importante, trabaja el equipo de Energía, a cargo de Paolo Quintana, de solo 38 años. Misiones se prepara para generar el 50 por ciento de lo que fue el récord de demanda de energía a través de generación propia y con renovables: solar (150MW), biomasa (50MW) e hidroeléctrica (120MW). El objetivo es dejar de depender exclusivamente del Sistema Interconectado Nacional, aliviar la siempre creciente demanda interna y, como cierre de la ecuación, ahorrar dinero. El plan está en marcha.

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