León XIV habló del mate como un símbolo de fe: “Es signo de encuentro”
Ante unas 40.000 personas reunidas en Paysandú, el pontífice utilizó tres símbolos de la cultura uruguaya —el puente internacional, las palmeras yatay y el mate— para reflexionar sobre la integración, la fraternidad y la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.
El papa León XIV convirtió una de las expresiones más arraigadas de la cultura rioplatense en el eje de una reflexión religiosa sobre la convivencia, la integración y la fraternidad. Durante una misa multitudinaria celebrada en Paysandú, Uruguay, el pontífice destacó al mate como un símbolo de encuentro y lo vinculó con la capacidad de compartir, construir vínculos y encontrar espacios de diálogo, incluso en los momentos de silencio y oración.
Ante aproximadamente 40.000 personas, según las autoridades locales, el Papa incorporó tres elementos característicos de la región a su homilía: el Puente Internacional General Artigas, las palmeras yatay y el mate. A partir de esas referencias, propuso una lectura espiritual de prácticas y paisajes cotidianos, con un mensaje centrado en la integración comunitaria y la responsabilidad de transmitir la fe a las nuevas generaciones.
La elección del mate como ejemplo tuvo una dimensión cultural particular. Presente en los hogares, los ámbitos laborales y las reuniones sociales de Uruguay y Argentina, la infusión fue presentada por León XIV como una práctica que trasciende su consumo y expresa una forma de relacionarse con los demás.
El mate como ritual de amistad, acogida y oración
“Pensemos en el símbolo que está presente en cada trabajo, en cada casa y reunión con amigos: el mate. Probablemente los acompañó en el viaje para venir hasta acá y los acompañará en el viaje de vuelta”, expresó el pontífice durante su homilía.
Luego profundizó en el significado social de esa costumbre: “Símbolo de familiaridad, de amistad, de encuentro. Nos enseña a compartir y estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen. Es signo de acogida, de integración. Tomar mate es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras”.
La reflexión también contempló una dimensión íntima. León XIV recordó que el mate no siempre se comparte y que, en ocasiones, acompaña momentos de soledad, silencio y oración. En ese sentido, preguntó a los fieles cuántas veces habrían compartido con Dios sus preocupaciones, necesidades, deseos y anhelos más profundos durante esos momentos.
La referencia conectó una costumbre cotidiana con una experiencia espiritual y permitió que el mensaje religioso se apoyara en un lenguaje cultural reconocible para los asistentes. El mate apareció así como una imagen de la vida comunitaria, pero también como compañía para la introspección y el encuentro personal con la fe.
Incluso hubo espacio para el humor cuando el Papa comentó que la infusión había llegado hasta Roma, una observación que despertó risas entre los presentes y reforzó la identificación cultural de la escena.
El puente como llamado a construir vínculos
El segundo símbolo elegido fue el Puente Internacional General Artigas, que conecta Paysandú con la ciudad argentina de Colón, a través del río Uruguay. La infraestructura, además de cumplir una función estratégica para la circulación de personas y mercancías, representa un vínculo territorial entre dos comunidades que comparten historia, relaciones familiares y dinámicas económicas.
León XIV utilizó esa imagen para plantear una reflexión sobre la convivencia: “No es difícil imaginar los beneficios que genera un puente, por eso, ¡qué importante ser constructores de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe”.
El pontífice también introdujo una condición para que esa construcción sea duradera: contar con buenos cimientos. La comparación apuntó a la necesidad de sostener los vínculos sobre bases firmes, capaces de resistir las dificultades y las tensiones.
La metáfora adquiere una dimensión particular en una ciudad fronteriza como Paysandú, donde la conexión con Argentina forma parte de la vida cotidiana. En ese escenario, el puente dejó de ser solamente una obra de infraestructura para convertirse en una representación de la integración y de la posibilidad de superar divisiones.
Las palmeras yatay y la importancia de las raíces
El tercer elemento de la homilía fueron las palmeras, una presencia característica del paisaje uruguayo. León XIV recuperó una referencia bíblica para relacionar las particularidades de ese árbol con la vida espiritual.
“El Libro de los Salmos dice que el justo florecerá como una palmera”, señaló. Luego describió su resistencia frente a los vientos, sus raíces profundas, su crecimiento hacia la luz y la producción del fruto del yatay.
A partir de esa imagen, propuso una reflexión sobre la importancia de mantener raíces sólidas y orientar la vida hacia valores trascendentes. “Arraigarnos fuerte a Dios significa dar buenos frutos”, expresó.
Los tres símbolos quedaron así articulados en una misma lectura: el mate como expresión de encuentro, el puente como representación de la unión y las palmeras como imagen de fortaleza y arraigo. La homilía utilizó referencias propias de la identidad local para transmitir un mensaje religioso con alcance comunitario.
Una multitud en Paysandú y el llamado a transmitir la fe
La celebración reunió a unas 40.000 personas en el parque París Londres de Paysandú, según las cifras difundidas por las autoridades locales. Miles de fieles llegaron desde distintas ciudades de Uruguay y también desde Argentina, pese a la llovizna que acompañó las primeras horas de la jornada.
Entre los asistentes hubo familias que viajaron especialmente para participar de la misa y personas que recordaron anteriores visitas papales al país. La presencia de peregrinos argentinos volvió a mostrar el alcance regional de una convocatoria que excedió las fronteras nacionales.
Durante su mensaje, León XIV convocó a fortalecer la formación religiosa y transmitir la fe a las nuevas generaciones “con valentía creativa”. También pidió a los fieles estar preparados para explicar sus convicciones y no dejarse arrastrar por doctrinas que consideró ajenas a la tradición cristiana.
El Papa hizo referencia en distintos momentos al beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo, y llamó a continuar su legado. Su mención incorporó una referencia histórica de la Iglesia uruguaya a una celebración que buscó vincular la tradición religiosa con los desafíos contemporáneos de la comunidad.
El contexto social también ofrece una dimensión para interpretar el mensaje. Según un relevamiento de Latinobarómetro citado en la cobertura de la jornada, el 35% de la población uruguaya se identificaba como católica en 2026, uno de los porcentajes más bajos de América Latina. En ese escenario, el llamado a fortalecer la transmisión de la fe adquiere relevancia para una Iglesia que busca renovar sus vínculos con las nuevas generaciones.
La homilía de Paysandú dejó una imagen que trasciende la celebración religiosa: el mate, compartido en una ronda o tomado en soledad, como expresión de una cultura que encuentra en los gestos cotidianos una forma de construir comunidad. En una región donde las fronteras conviven con vínculos históricos y sociales profundos, León XIV eligió símbolos cercanos para recordar que el encuentro, la integración y la capacidad de tender puentes también pueden ser formas de expresar la fe.

