Males propios

El Gobierno de Mauricio Macri sigue acumulando “errores” que comienzan a debilitar su propia estabilidad. No hay una oposición enfurecida ni siquiera palos en la rueda en el Congreso. Los problemas de gobernabilidad son generados por la propia tropa, por el propio Presidente.

La acumulación de errores convierte al mejor equipo de los últimos cincuenta años en un manojo de principiantes que dejan expuesto al único que deberían proteger.

Reconocer los errores puede ser una virtud, siempre y cuando no se insista en ellos. Sino, es una necedad.

Promocionarse como un Presidente que admite y corrige sus falencias es útil una que otra vez. Si siempre sucede lo mismo, ya no se trata de un error, sino de un problema. Para gobernar, el ciudadano pretende a alguien con condiciones para sostener el timón en medio de la tormenta. Desconfía de quien tiene que retroceder ante cada paso. Ya son muchos los retrocesos sobre medidas propias de este Gobierno.

Eso, siempre, pensando que se trate de un error y no haya intencionalidad. Quedó al desnudo que los últimos sucesos que sacudieron al Gobierno tuvieron el tiempo de la planificación.

El arreglo de la deuda del Correo de papá Franco, más allá de las cifras definitivas, era conocido por el circulo que rodea al Presidente, según confiesan de a poco los involucrados. ¿Por qué nadie lo alertó del escándalo que se avecinaba? ¿Él mismo sabía? Las explicaciones del Presidente no fueron convincentes. No aportaron transparencia. La apelación al “fojas cero”, por el contrario, revela que se siente parte. No puede ordenar el Presidente que una causa judicial vuelva a fojas cero. Es otro poder. Y hay una causa avanzada.

No puede pedir un nuevo acuerdo, porque sólo puede ser aceptado por las partes y él, en teoría no lo es. Es poco probable que un juez penal avale semejante teoría ante un acusado.

Macri se vio obligado a dar explicaciones por la impericia de su equipo, pero también porque el escándalo es mayúsculo. Y nada quedó demasiado claro, salvo que había suficientes elementos previos que advertían que el acuerdo entre el Correo de papá y el Estado, era ruinoso para las arcas. No fue solo el dictamen de la fiscal que destapó la olla, sino que los técnicos del Banco Nación, uno de los acreedores del jefe del clan Macri, advertían que un acuerdo como el sellado no era conveniente para el Estado. La revelación llegó en el lugar menos pensado: el diario Clarín, que de a poco va arriando las banderas de apoyo incondicional.  El gran diario sugiere que uno de los motivos que eyectaron a Carlos Melconian de la silla principal del Nación fue desaconsejar ese pacto que luego fue avalado por Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los ojos de Macri dentro del gabinete.

El ajuste sobre las jubilaciones que anunció la Anses también fue presentado como un “error”. Emilio Basavilbaso hizo el anuncio sin medir el impacto político que rápidamente emparejó al Gobierno con el recordado recorte del 13 por ciento que impulsó la ministra de la Alianza, Patricia Bullrich, hoy reciclada en titular de la cartera de Seguridad de Cambiemos. “No nos pueden correr por un error de 20 pesos”, se atajó Mario Quintana con el desdén de quien no necesita la ayuda familiar para comprar los remedios. Los 20 pesos de diferencia, sin embargo, son tres mil millones de pesos de ahorro para el Estado, curiosamente una de las recomendaciones que hizo el Fondo Monetario Internacional: ahorrar en jubilaciones y elevar la edad de retiro de las mujeres.

Aunque parezcan temas distintos, en el fondo hay un mismo objetivo con la negativa a abrir las paritarias docentes: enfriar la economía para controlar la inflación, indomable por los aumentos de tarifa que propicia el propio Estado.

El recorte a los jubilados no fue un error de cálculo, sino que surgió de una modificación de las fórmulas para proyectar los dos aumentos por año garantizados por ley. Fue tal el desparpajo que hasta Elisa Carrió tuvo que salir a pedir la cabeza de Basavilbaso cuando el escándalo amenazaba con echar a perder un acuerdo para aprobar la reforma de la ley de ART, una de las herramientas en beneficio de las empresas para “generar empleo”.

Las marchas y contramarchas del Gobierno están erosionando el respaldo que todavía ostentaba el Presidente. Por primera vez una encuesta revela que la imagen negativa le ganó a la positiva. En paralelo, la corrupción, gran caballito de batalla durante la campaña, desplazó a la inseguridad como la principal preocupación de los argentinos, que hace poco más de un año elegían el cambio con la promesa de honestidad.

El trabajo realizado por el consultor Gustavo Córdoba debería encender la alarma entre las huestes de la alianza gobernante.  El nivel de aprobación bajó a 44,8 por ciento y el de la desaprobación se elevó a 53,2 por ciento, cuando en diciembre, la ecuación era al revés: 53,5 de aprobación y 45,2 de desaprobación. La mayoría, a diferencia de lo que repite el Gobierno, no ve la luz al final del túnel. ¿Cómo cree que estará la economía dentro de un año?, fue una de las preguntas realizadas. El 32,8 por ciento cree que empeorará, por encima del 30,9 que considera que mejorará y otro 22,3 por ciento que cree que seguirá “igual de mal”. Es también la primera vez que la expectativa positiva cae por debajo de la negativa.

El ala política entiende que a estos datos hay que prestarle atención. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio admitió –en tercera persona, como si no fuera parte- que el Gobierno tiene que “tratar de cometer cada vez menos errores”.

El mismo concepto repite Alfredo Schiavoni, el encargado en Misiones del armado político del PRO. “Cuando se comete un error, hay que aclararlo”, asegura y atribuye la sucesión a “la falta de experiencia” en gobernar.

La cercanía de las elecciones obliga a ser más cuidadosos y evitar roces en la alianza con el radicalismo que sale a tomar distancia. “Nadie va a sacar los pies del plato”, jura Schiavoni, porque, “la idea es construir una nueva mayoría”.

El optimismo parece desmedido. Hay una decena de radicales de peso que terminan sus mandatos legislativos en la Cámara de Diputados, en Posadas y en algunos municipios del interior. Demasiados para los pocos cargos expectables para repartir. El radicalismo quiere estar en los primeros lugares para garantizarse entrar. Pero para el PRO, hay que acatar la línea que baje de la mesa política nacional. El que no esté de acuerdo, estará afuera. La incógnita es que hará Alex Ziegler, un integrante de Cambiemos a quien nadie extrañaría demasiado si decidiera apartarse. En cambio, esperan que finalmente Ramón Puerta sea candidato.

Su figura es conveniente para el PRO en virtud del escaso caudal de votos que recoge en los últimos años.

El apostoleño también podría ser una buena noticia para la Renovación, ya que siempre polarizó con el ex gobernador, como la antítesis de lo que ofrece el Gobierno desde 2003.

En la Renovación todavía no se habla de nombres. La mejor oferta es la gestión. Según las últimas encuestas que circulan en la provincia, la imagen del gobernador Hugo Passalacqua se mantiene muy alta y hay una aprobación de la sintonía fina con la Nación, que sirve para poner a Misiones en el centro de la escena.

Passalacqua acaba de volver de una gira con Macri por Brasil y emprenderá en las próximas horas un viaje a Estados Unidos, donde expondrá sobre la potencialidad de la economía misionera. A diferencia de otros gobernadores que van en el mismo avión, Misiones no buscará créditos externos, sino atraer inversiones. Se explorarán posibilidades a futuro, pero la política de no endeudarse no se modificará, salvo que sea muy conveniente para la provincia, previa autorización de la Legislatura provincial.

El concepto del misionerismo, es, en el contexto, vital. Passalacqua advierte que este es el momento para reposicionar a Misiones como un eje real de la economía del Mercosur que rompa con la línea directa entre cancillerías de Argentina y Brasil. La concepción proteccionista de Donald Trump en Estados Unidos le dio una inesperada vitalidad a la relación entre los países vecinos –que casualmente comparten modelos y padecimientos económicos- que puede ser aprovechada si se está atento. Por eso, el mandatario misionero le asignó prioridad a un encuentro que se hará en Posadas el 13 de marzo, con su par de Río Grande do Sul, José Ivo Sartori. La oportunidad es inmensa. Si Misiones logra ingresar a ese mercado, tiene un potencial de más de once millones de consumidores.

Mientras tanto, el Gobierno pone a disposición herramientas que sirvan para inyectar recursos a la producción y la generación de empleo. La Caja de Crédito inaugurada el lunes, con un capital de 500 millones de pesos, además de cumplir una promesa de campaña, marca el rumbo elegido en Misiones. “Este es un banco amigo y no un banco para amigos, es un banco para el que produce, para el que tiene ideas nuevas y necesita un apalancamiento para desarrollarse”, recalcó el Gobernador.

“Esto está para poder cumplir con sueños concretos de hacer crecer tu familia, de que la olla se llene más rápido. No está para ir de vacaciones. La plata que está acá,  no está para comprar el auto, no”, aclaró. “Esto es para trabajar, esto es para generar trabajo que es la obsesión de este Gobierno y de todos los misioneros”, agregó Passalacqua.

Elípticamente, marca una diferencia sustancial sobre la concepción del Estado. Banco amigo, pero no para amigos. El mensaje es que el cercano, el familiar, el amigo, no puede ni debe beneficiarse con los recursos del Estado.  

Por estos días, Passalacqua reiteró ante sus más cercanos que no concibe al Estado como un patrón, sino como parte. Por eso no sorprendió el rápido acuerdo con los gremios docentes. Misiones fue la primera –y por ahora una de las pocas- en acordar un incremento salarial para garantizar el inicio de las clases. Fue un acuerdo inédito, mediante el cual los docentes recibirán un primer incremento en febrero.  El acuerdo implica un aumento de 17,65 por ciento al básico, que se traduce en un promedio de trece por ciento en el bolsillo. El 9 de marzo volverán a reunirse para definir el aumento final.

Los tiempos se aceleraron por la negativa de la Nación a abrir las paritarias federales. Eso dejó a las provincias a la intemperie y son pocas las que pueden desembolsar recursos propios para garantizar un aumento. Misiones está en ese privilegiado grupo con el agregado de que no se ha endeudado como otras.

En el Gobierno provincial entienden que hay que proteger el poder adquisitivo de los misioneros para sostener la paz social y política que se vive en la provincia. Por eso, a contramano de las decisiones económicas nacionales, se mantiene vigente el Ahora Misiones, con el agregado del Ahora Misiones Escolar, que servirá para la compra de los útiles escolares antes de ir a las aulas.

“La sensibilidad del bolsillo creció”, advirtió un funcionario de peso en la administración provincial, puntal del ala política que busca desmarcarse de la crisis que emana de la Nación.  

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