Marcar la cancha

El flujo del debate político se desmarca cada vez más de las realidades del que habita lejos del centro del país. Decisiones que apuntan a un núcleo duro poblacional concentrado en la gran capital y que contrastan con las necesidades de fondo de un país cuya economía no supera los efectos de la crisis heredada y que la pandemia no hizo más que profundizar. 

Esos debates también horadan los cimientos de un Gobierno que todavía no logra consolidarse. Y contradicen la línea de trabajo del único ministro que funciona funciona

A saber: 

  • subsidio del 30 al 50 por ciento del consumo de gas en las provincias de Buenos Aires,  Salta, Mendoza y San Luis (tendrá tratamiento prioritario, mientras que otras muchas provincias tienen gas en garrafa aumentado y otras, como Misiones, pagan la energía más cara del país)
  • subsidio en el Banco Nación y Provincia de las cuotas de los créditos hipotecarios UVA que superen el 35% de los ingresos familiares (mientras hay miles de personas con problemas de acceso a las viviendas y con alquileres por las nubes por una inflación cuya curva tarda en amesetarse)

Ambos proyectos contradicen al ministro Martín Guzmán, quien advirtió la necesidad de ir terminando con la política de subsidios para poner en orden las cuentas. Al ministro le hace frente una ola interna “popular”. Pero el ministro no dijo nunca dejar de subsidiar, sino cambiar el formato “pro rico” de los subsidios. 

No es avaro Guzmán. Marca una línea de progresividad, como la reforma del impuesto a las Ganancias. Paga más aquel que gana más. La reforma de Ganancias, impulsada por Sergio Massa, sí fue festejada como un hito del oficialismo. 

Ahora, en cambio, al ministro le disparan con “fuego amigo”. “El ingreso promedio del decil más alto ronda 160.000 pesos, no es rico el que gana eso. Desconozco la fuente de Guzmán para afirmarlo“, dijo suelto de cuerpo Federico Bernal, el interventor del Enargas al defender la política de subsidios. La fuente es el mismo Instituto Nacional de Estadística y Censos. Lo otro es sentido común. En un país con más de 40 por ciento de pobreza, subsidiar el consumo de alguien con ingresos altos que vive en la Capital Federal y representa al diez o 20 por ciento más rico del país, que además pagará menos impuesto a las Ganancias y posiblemente reciba un subsidio para hacer frente a su crédito hipotecario, no parece ser una medida muy ecuánime. 

El fuego amigo no hace más que distraer esfuerzos de quien debe llevar adelante una compleja negociación para resolver la crisis de la deuda recibida como herencia del Gobierno anterior. Son más de 50 mil millones de dólares en el corto plazo que obligan a una precisión quirúrgica. La cumbre entre Alberto Fernández y Kristalina Georgieva augura un buen resultado para la Argentina. Sería bueno dejar de entorpecer las negociaciones con las torpezas internas de un centro de estudiantes universitario. 

Mientras se discute cómo sostener los subsidios pro rico, al decil más pobre, como contraste, se le aumentó la tarjeta Alimentar, para poder acceder a uno o dos productos más de una canasta básica cada vez más cara. Que quede claro: es una medida necesaria, pero insuficiente y, en el fondo, no cambia un ápice la condición de pobreza. La inflación que desobedece las metas oficiales, se devora los escasos aumentos

Misiones desde hace mucho tiempo viene reclamando alguna compensación que permita mitigar el impacto de la energía cara y la ausencia del gas natural. Las respuestas siempre están en estudio y nunca terminan de materializarse. 

Mientras, el misionero soporta un nuevo aumento de las naftas, que mantiene la odiosa asimetría interna con Buenos Aires: aquí el litro de combustible sale cinco pesos más caro que allá. 

Para entender la lógica. El precio del laudo de la yerba mate siempre vuelve “bajo” para las expectativas de los productores misioneros, con el argumento de que un precio de la materia prima “alto”, encarece la yerba en las góndolas de los grandes centros de consumo. Lo cierto es que los 29,70 definidos por la secretaria de Comercio, Paula Español, están muy lejos de los 43 pesos en promedio que está pagando el mercado yerbatero por el kilo de hoja verde. La inflación no depende del precio de la yerba, pero para el imaginario popular de la gran urbe, podría arrastrar otros aumentos similares. 

A Misiones un precio alto le sirve siempre. Más dinero a las chacras, más dinero en la provincia.

Esa es la agenda que se tiene que discutir en el tiempo electoral. Para algunos, parece haber pruritos en apropiarse del mensaje. Todavía siguen respondiendo los mandatos que emanan del poder central. En el Frente Agrario para la Victoria se presentan como la opción a Cambiemos, mientras que los seguidores de Mauricio Macri y Patricia Bullrich parecen desentendidos de la campaña provincial. Solo se los ve esforzados a los que pujan por un lugar en los Concejos Deliberantes. En la Legislatura, aún con derrota, dos o tres bancas tendrán aseguradas. 

La jefa del PRO tuvo un paso casi inadvertido por Misiones, salvo por un furcio que no cayó nada bien en la ciudad de las Cataratas: “Llegamos acá, a Foz de Iguazú, Misiones”, dijo apenas pisó el aeropuerto para presentar su libro “Lucha sin Cuartel”, en el que relata su política de choque antidrogas. 

En ambos espacios parece importar mucho más la contienda de noviembre que la provincial. Arriesgan bancas, pero la prioridad no parece estar puesta en la tierra roja, aunque las pérdidas no serán iguales. 

Si la apuesta sale mal, el partido Agrario retrocederá varios casilleros en el escenario misionero. Aún con ese resultado, el maximokirchnerismo copará espacios aún sin esforzarse demasiado. 

En la Renovación la adrenalina es otra. La oferta electoral refleja una territorialidad que cubre toda la provincia, con candidatos representativos de sectores diversos y jóvenes que asumen el desafío de aportar miradas distintas. En Posadas los equipos que se armaron para ocupar las bancas en el Concejo Deliberante, recorren diariamente cada rincón de la capital, con un abrumador abanico de propuestas y personalidades, todas encolumnadas detrás del principal baluarte, que es la gestión de Lalo Stelatto. 

El misionerismo se convierte en atractivo para aquellos que vienen de fuera de la política decididos a sumar sus propias experiencias. 

“Me gustan los grandes cambios, me siento identificada con el proyecto misionerista, me gusta pensar en los cambios estructurales, de acá a 100 años”, definió Carolina Butvilofsky, la empresaria que trajo el negocio de la seda a Misiones y que ahora quiere volcar su experiencia a la política como candidata a diputada de la Renovación. 

Nunca antes se había involucrado con un espacio político, pero los 20 años que lleva de vuelta en la tierra roja, coincidieron con la evolución del modelo renovador que “tiene gestión” y “una mirada brutal al futuro”, con el Centro del Conocimiento, la Robótica, el Parque de la Innovación y el Instituto Misionero de Biodiversidad, entre otras cualidades que destaca.

Misiones supo armar su propio escenario sin depender del viento que sople en la Nación. La pandemia probó empíricamente que la economía misionera, con los estímulos necesarios, puede tomar una consistencia mucho más robusta que otras provincias cercanas. Las fronteras cerradas bloquearon la sangría permanente de recursos hacia Paraguay y Brasil y convirtieron a la economía misionera en una de las pocas que creció en medio de la crisis sanitaria. 

La recaudación marca récords históricos y se acerca a los cinco mil millones de pesos mensuales, con un alza de 119 por ciento en el primer cuatrimestre. En paralelo, la Agencia Tributaria Misiones puso en marcha una serie de medidas que resultan en un alivio fiscal para fortalecer la competitividad de las empresas misioneras. Con las bonificaciones en el impuesto a los Ingresos Brutos -clave en la recaudación-, los contribuyentes pueden llegar a ahorrar hasta un 30 por ciento. El costo fiscal es de unos 100 millones de pesos. Las medidas fueron anunciadas en sendas reuniones con empresarios que valoran la gestión de puertas abiertas que administra Rodrigo Vivar. 

La ansiada competitividad no dependerá exclusivamente de las medidas que se puedan tomar en Misiones, sino que la Nación tiene que hacer lo suyo, especialmente para cuando las fronteras se reabran una vez superada la crisis del coronavirus. Paraguay quiere recuperar el tiempo perdido con una agresiva promesa de precios bajos, mientras que Brasil tiene listas varias cadenas lojas tax free en las ciudades de frontera, ávidas de compradores argentinos.

Por eso se espera con ansiedad el acuerdo con la Nación para potenciar el Ahora Misiones, con una inversión similar a la que realiza la Provincia, para redondear un 35 por ciento de reintegro a las compras que se hagan dentro de la provincia con las tarjetas de crédito y débito.

Juan Carlos Argüello

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Periodista, director de Economis

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