Mientras Misiones le da valor económico al agua, La Pampa y Mendoza pelean en la Corte por el río Atuel

El agua es un recurso esencial, el más importante para la vida y su valor económico será cada vez mayor, dicen los expertos. Una muestra fue la trascendental audiencia en la Corte Suprema de Justicia que intentó el miércoles 14 de junio dirimir un histórico problema entre dos provincias por el agua del río Atuel, que nace en Mendoza y corre hacia La Pampa.

Hace 60 años que estos dos distritos, donde el agua es un recurso escaso, se pelean por el cauce de este río que nace en la Cordillera, es utilizado por los mendocinos para el riego y llega a cuentagotas a La Pampa, que demandó a la provincia cuyana ante el máximo tribunal.

El gobernador Carlos Verna(La Pampa) dijo ante la Corte: “Vengo a afirmar que a La Pampa le robaron un río: el río Atuel. Un despojo que ocasionó una catástrofe ambiental, además del profundísimo daño social, productivo y emocional que sufrieron los pobladores del Oeste pampeano”.

Por su parte, Alfredo Cornejo le retrucó ante los jueces del máximo tribunal: “No es razonable pedirle agua al desierto y el 97% de nuestros territorio es desierto”. En su exposición, Cornejo destacó que los cuatro ríos Diamante, Mendoza, Tunuyán y Atuel tienen un caudal que es el 1% del río Paraná.

La Pampa fue la que inició la demanda por daño ambiental y social, en el año 2014. Reclama un caudal continuo de 5 metros cúbicos por segundo (cualquier arroyo misionero supera eso) y que los mendocinos desperdicien menos agua cuando riegan. Además, piden impermeabilizar el cauce, para que el rio no se “esfume” en su árido recorrido.

No hubo conciliación en la audiencia y la Corte se tomará un tiempo para emitir un fallo que busque zanjar el conflicto que se inició hace seis décadas. El tribunal en pleno llevó adelante la audiencia ayer, que duró cuatro horas. Tal la importancia de este conflicto. El agua es vida.

Misiones avanza en silencio

Mientras esto sucede Misiones sigue avanzando en ser una provincia pionera en cuidar este recurso. En promover una mirada distinta sobre el recurso agua y hacer que se la valore por la importancia que tiene y, mucho más importante, que tendrá en el futuro. El agua es tanto o más importante que el petróleo y lo revolucionario de esta idea es hacerla valer allí donde sobra, no donde escasea.

¿Cuánto valoran el agua en Israel? ¿Cuánto se aprecia en provincias como La Pampa o Mendoza? ¿Cómo se la considera en Misiones?

El gran desafío estratégico que encaró Misiones, -y lo está demostrando con hechos, no solo con palabras o leyes que no se cumplen y quedan en lo meramente declarativo-, es hacer valorizareconómicamente el recurso hídrico justamente en un lugar donde abunda, como es la tierra colorada, surcada por algunos de los ríos más importantes del mundo y por miles de arroyos cuyos causes hacen empalidecer al río Atuel por el que se pelean como perro y gato, La Pampa y Mendoza.

La estrategia se puso en marcha en 2010 con la ley de creación de Aguas Misioneras S.E. y ahora se busca profundizar con el proyecto de ley que se trabaja en comisión y que prevé la creación del Fondo del Agua.

En 2010 la provincia sancionó la Ley 149 que creó Aguas Misioneras S.E. y le asignó a esta empresa la “captación, envasado, distribución y comercialización de las aguas subterráneas y del Sistema Acuífero Guaraní y de las aguas superficiales y pluviales de dominio público provincialque no tengan por destino el abastecimiento del servicio de agua potable de la población”.

Ahora bien, una cosa es pasar una ley así, con una proclamación rimbombante, y otra muy distinta ponerse manos a la obra para encarar el desafío. ¿Cómo hacer para envasar el agua del acuífero? ¿Cómo comercializar el agua que corre debajo de la tierra y es una de las reservas de agua potable más importantes de la tierra? ¿Cómo hacer valorar el recurso en un territorio donde el agua sobra?

Porque no es difícil hacer entender a un pampeano –sobre todo de la zona Oeste, la más árida de esa provincia- o a un mendocino lo que vale el agua. ¿Pero a un misionero?

La mayoría de este tipo de leyes en la Argentina queda archivada en el olvido, sin fuerza en la realidad. No sucedió eso en este caso. En pocos años la provincia logró dar pasos enormes en pos de este objetivo. Darle un valor económico al agua. Lograr que se lo aprecie como un commodity, como si fuera petróleo.

En primer lugar, se puso en marcha una fábrica de agua mineral que hoy vende más de 1,2 millón de botellas mensuales. Basta con ir a cualquier comercio o restaurante para darse cuenta que Aguas de las misiones tiene una buena presencia preponderante en el mercado.

Es, además, dinero que no sale de la provincia para terminar en las cuentas bancarias de multinacionales como Danone o Coca-Cola. Porque cuando alguien compra una botella de Villavicencio, de los 20 pesos que paga, salvo el margen del comerciante, la mayoría del dinero sale de Misiones.

Pero el objetivo de Aguas Misioneras fue más allá. Además, embotellar y vender –con éxito- el agua mineral, sirvió como medida para dar el siguiente paso,avanzar hacia el cobro por uso del agua por parte de la actividad industrial y comercial, y decir: el agua vale, paguen por su uso en la justa medida.

Así comenzó un largo proceso de negociación, donde el primer desafío fue imponer el cambio de mentalidad y hacer entender que lo que antes se daba por sentado que era gratis, es en realidad una fuente genuina valorable económicamente. Esa es la verdadera lucha y el verdadero logro. No solo para lo que significa en el presente, sino de cara al futuro.

El agua es para Misiones el recurso más valioso de una provincia donde la Naturaleza se mostró especialmente exuberante. De acá a futuro, asignarle un valor económico a ese recurso y sostener esa política, es cuidar el “petróleo” que corre bajo tierra y al costado del territorio en sus grandes ríos.

Pocos lo saben, pero Aguas Misioneras S.E. logró sentar a la mesa a las más grandes empresas de la provincia, controladas por capitales multinacionales o grandes firmas nacionales. Y tras un largo tironeo (que insumió más de 6 meses de negociación), empresas como Arauco Argentina firmaron acuerdos y comenzaron a pagar por el agua que utilizan del propio río Paraná. Cuánto más fácil hubiera sido hacer firmar un acuerdo parecido si la empresa estuviera a la vera del escaso río Atuel.

Y el plan no terminó ahí. Sigue avanzando. Esa es la batalla invisible que Misiones está librando y donde hace punta en todo el país.

 

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