Milei recibió a Isabel Díaz Ayuso en Casa Rosada
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El presidente Javier Milei recibió este jueves en Casa Rosada a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un encuentro que tuvo como eje la situación en Venezuela y que se inscribe en la estrategia del Gobierno argentino de consolidar un bloque internacional de líderes de derecha. La reunión, de alto contenido político e ideológico, refuerza el posicionamiento externo de la administración libertaria en un contexto de tensiones regionales y reconfiguración de alianzas.
Agenda venezolana y afinidad ideológica en el centro del encuentro
La reunión entre Javier Milei e Isabel Díaz Ayuso se desarrolló en Casa Rosada y contó con la presencia del canciller Pablo Quirno como funcionario acompañante. Según trascendió, la situación en Venezuela ocupó un lugar central en la conversación, especialmente tras la detención de Nicolás Maduro en Nueva York y la posterior intervención estadounidense en el país caribeño.
El encuentro se produjo en un momento en el que la política exterior del Gobierno argentino prioriza la sintonía con gobiernos y dirigentes alineados ideológicamente, con un discurso crítico hacia el progresismo y el socialismo en la región. En ese marco, la visita de la dirigente española refuerza la narrativa oficial de construcción de un espacio común entre líderes que comparten diagnósticos económicos y políticos.
Milei ya había explicitado esta estrategia en declaraciones al periodista Andrés Oppenheimer, de CNN en Español, al señalar: “Pareciera que la región ha despertado de la pesadilla del socialismo del siglo XXI”. En la misma línea, sostuvo: “No le pusimos nombre, pero ya hay un bloque de diez países que venimos trabajando para que nuestra propuesta sea plantarnos al cáncer del socialismo del siglo XXI”.
Un vínculo político consolidado y gestos que trascienden lo protocolar
La relación entre Milei y Díaz Ayuso se apoya en una afinidad ideológica que se fue consolidando con el tiempo. La presidenta de la Comunidad de Madrid condecoró recientemente al mandatario argentino con la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, una distinción reservada a funcionarios extranjeros reconocidos por su labor institucional. El gesto generó el rechazo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), conducido por Pedro Sánchez, y profundizó la tensión política en España.
Para Milei, Díaz Ayuso representa una de las pocas aliadas en la política española por fuera del ámbito de Vox, el partido liderado por Santiago Abascal, con el que el Presidente argentino mantiene una mayor afinidad discursiva. En ese contexto, la dirigente madrileña se posiciona como un puente relevante con sectores del Partido Popular, aun en medio de las críticas internas dentro de la derecha española.
El propio Abascal cuestionó recientemente al Partido Popular por sus posiciones respecto a la política internacional y, en particular, sobre Venezuela. Según expresó, resulta llamativo que dirigentes que antes criticaban duramente a Donald Trump ahora pretendan alinearse con sus decisiones, luego de haber aplaudido acciones dirigidas contra “el tirano Maduro”.
Venezuela como punto de convergencia política y proyección internacional
La postura de Isabel Díaz Ayuso sobre la crisis venezolana es contundente. A través de su cuenta en X, definió a Nicolás Maduro como “un dictador que secuestró las urnas y a su pueblo: asesinatos, torturas, hambruna y éxodo de millones de venezolanos”. En ese mismo mensaje, destacó el rol de María Corina Machado, a quien identifica como la dirigente llamada a liderar una transición democrática tras la intervención internacional. Su publicación permanece fijada en redes: “La caída del régimen y la vuelta de la democracia a Venezuela con la Nobel de la Paz María Corina Machado es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos”.
En la Argentina, el respaldo a la intervención en Venezuela es explícito. Desde el entorno presidencial señalaron que “no podría haber un proceso de elecciones libres aún. Todavía hay resabios del régimen”, en referencia a la situación institucional del país caribeño. En línea con esa visión, Milei defendió la postura estratégica de su gobierno y de la administración de Donald Trump, a la que atribuyó un rol central en el escenario global: “Está rediseñando el orden mundial”, afirmó en una entrevista radial, al tiempo que sostuvo que el liderazgo conservador busca “terminar con el socialismo asesino”.
La reunión con Díaz Ayuso se produjo además en un contexto particular de la agenda presidencial. Milei apareció en Balcarce 50 por segunda vez en lo que va del año, dado que mantiene su actividad desde la quinta de Olivos y evita tomarse vacaciones. La dirigente española, en tanto, se encontraba en Punta del Este, Uruguay, junto a su pareja, Alberto González Amador, y tras el encuentro tenía previsto regresar al país vecino sin actividades oficiales ni mediáticas adicionales.
Señales políticas y repercusiones del acercamiento
El encuentro en Casa Rosada refuerza la proyección internacional del Gobierno argentino dentro de un espacio ideológico claramente definido. La sintonía con Díaz Ayuso no solo profundiza el vínculo con un sector relevante de la política española, sino que también envía una señal hacia otros gobiernos y líderes que comparten una agenda crítica del socialismo en América Latina y Europa.
La dirigente madrileña ya había destacado públicamente el impacto del protagonismo internacional de Milei en los primeros meses de su gestión: “Si tenemos en cuenta que ahora mismo Javier Milei está en todas las salsas, porque cuando hay una reunión internacional Argentina está allí representada, eso hace que se ponga en el mapa de nuevo. Eso es dar confianza para la inversión y las empresas”, había expresado.
En ese sentido, el acercamiento entre ambos dirigentes combina contenido ideológico con un mensaje económico implícito: mayor visibilidad internacional, alineamiento con gobiernos afines y construcción de confianza para los mercados. La reunión en Casa Rosada se inscribe así en una estrategia más amplia del Ejecutivo argentino, que busca articular política exterior, posicionamiento geopolítico y narrativa económica bajo un mismo eje discursivo.
