Minería en la era digital: cómo la tecnología redefine la seguridad, la eficiencia y la sostenibilidad
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Por Alexandre Vasques y Flavio Paiva* – La industria minera vive un momento decisivo de transformación digital. Presionada por la creciente demanda de eficiencia operativa, seguridad y responsabilidad medioambiental, la actividad comienza a incorporar tecnologías que no solo optimizan procesos, sino que redefinen la forma en que se planifica, ejecuta y gestiona la minería.
Este movimiento no ocurre por casualidad. A diferencia de otros segmentos de la economía, la minería tiene una característica estructural que moldea su relación con la innovación: ciclos de inversión extremadamente largos. Mientras que sectores como el minorista operan con retornos en poco más de un año, los proyectos mineros pueden tardar décadas en alcanzar la rentabilidad. El resultado es un entorno naturalmente averso al riesgo, en el que las nuevas tecnologías solo avanzan tras pruebas prácticas suficientes a escala industrial.
Aun así, la presión externa ha acelerado los cambios. La agenda ambiental, social y de gobernanza (ESG) se ha vuelto central, especialmente tras eventos que pusieron de manifiesto los riesgos inherentes a la actividad. En Brasil, el enfoque está en la recuperación ambiental y la gestión de relaves en grandes minas a cielo abierto. En países como Chile, la complejidad de las minas subterráneas requiere soluciones digitales orientadas a la ventilación, el desplazamiento vertical y el monitoreo continuo de gases, con el objetivo de proteger a quienes operan bajo la superficie.
La seguridad es quizás el ejemplo más visible de esta transformación. En operaciones con explosivos, reducir la exposición humana se ha convertido en una prioridad absoluta. Hoy en día, se utilizan “perros robóticos” y brazos mecánicos para insertar explosivos en las rocas, eliminando el riesgo directo para el trabajador. Las actividades de inspección en zonas de difícil acceso también han empezado a realizarse mediante drones y robots equipados con cámaras térmicas, capaces de detectar anomalías sin necesidad de interrumpir el flujo de producción.
Al mismo tiempo, el avance del análisis de datos permite un enfoque cada vez más predictivo. Un ejemplo clave se encuentra en las bandas transportadoras. En operaciones a gran escala, como las de la región de Carajás, los fallos en estos sistemas pueden generar costes de mantenimiento que alcanzan miles de millones de reais al año. El uso de sensores de fibra óptica combinados con algoritmos analíticos permite monitorear variaciones mínimas de temperatura y vibración, identificando tendencias de rotura antes de que la producción se vea afectada.
La conectividad amplía aún más la capacidad de gestión mediante soluciones de visión por ordenador y telemetría. Los sistemas inteligentes ya monitorizan flotas con miles de vehículos, identificando signos de fatiga o distracción en los conductores a través de expresiones faciales y previniendo accidentes en tiempo real. Además, la automatización no siempre requiere la sustitución completa de la maquinaria: las plataformas modernas permiten la modernización de equipos, transformando camiones antiguos en vehículos autónomos o semiautónomos.
Para apoyar la toma de decisiones, la inteligencia artificial comienza a actuar como un verdadero “ángel guardián” de los operadores. Los centros de operaciones remotos, que se asemejan a simuladores de alta tecnología, y el uso de dispositivos de realidad aumentada que proyectan manuales técnicos y datos operativos directamente en el campo de visión, ampliando las capacidades humanas y reforzando que el objetivo de la tecnología es empoderar a las personas, no reemplazarlas.
Este camino de modernización es lo que hemos estado siguiendo de cerca en DXC. Apoyando las operaciones mineras y de recursos naturales en toda América Latina, lideramos iniciativas de modernización de Tecnologías de la Información (TI) y Tecnologías Operativas (OT), automatización de procesos, análisis avanzado de datos e integración de sistemas críticos. Con nuestra experiencia en entornos industriales complejos, contribuimos a hacer que las operaciones sean más seguras, eficientes y sostenibles, respetando las particularidades regulatorias y operativas de la región.
El futuro de la minería apunta a un modelo progresivamente más inteligente, conectado e integrado. La convergencia entre automatización, análisis de datos y conectividad responde a las demandas de un mundo que exige que los minerales se extraigan con el menor impacto ambiental posible y con el máximo nivel de seguridad. En este nuevo escenario, la tecnología dejó de ser un soporte operativo y asume un papel central en la viabilidad económica del negocio en su aceptación social.
*Alexandre Vasques es Director de Innovación para América Latina en DXC Technology
*Flavio Paiva es Socio Líder Cliente para la Industria Minera en DXC Technology
