Moody’s advierte que el ajuste macro limitará el impacto del acuerdo Mercosur–UE en Argentina

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El proceso de ajuste macroeconómico que atraviesa la Argentina reducirá el impacto positivo del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea sobre las cuentas externas y la posición soberana del país. Así lo evaluó la calificadora de riesgo Moody’s, que, si bien reconoce un fortalecimiento de los vínculos comerciales y de inversión, subraya que los beneficios serán acotados en el corto plazo por la fragilidad macroeconómica y la fuerte demanda de importaciones durante la transición económica.

La advertencia fue incluida en un informe en el que la agencia analizó las implicancias del cierre de las negociaciones del acuerdo Mercosur–UE, un proceso que se extendió por más de 20 años, y que aún enfrenta obstáculos políticos y legales para su implementación plena. En el caso argentino, Moody’s puso el foco en la combinación entre ajuste macroeconómico, presión sobre las reservas y debilidad de las cuentas externas.

Ajuste macroeconómico y cuentas externas: un límite al impacto soberano

Según Moody’s, “los beneficios soberanos serán más acotados, ya que el país atraviesa un proceso de ajuste macroeconómico”, lo que condiciona el impacto inmediato del acuerdo sobre la economía argentina. En particular, la calificadora advirtió que la fuerte demanda de importaciones prevista durante la etapa de transición económica restringirá el efecto positivo que el tratado podría tener sobre las cuentas externas y las reservas de divisas.

En su análisis, la agencia señaló que, aun cuando el acuerdo con la Unión Europea pueda mejorar el acceso a mercados y favorecer la inserción comercial, los efectos de alivio sobre las debilitadas cuentas externas serán limitados. Este escenario reduce, a su vez, la capacidad del acuerdo para traducirse rápidamente en una mejora de la calificación crediticia soberana.

Moody’s remarcó que la coyuntura interna argentina actúa como un factor de contención sobre los beneficios potenciales del tratado. La necesidad de sostener importaciones en un contexto de transición económica atenúa el impacto positivo que podría derivarse de una mayor apertura comercial y de un eventual aumento de las exportaciones hacia la UE.

Comercio e inversión: un impulso de mediano plazo, con restricciones

A pesar de estas limitaciones, la calificadora reconoció que el acuerdo “fortalecerá los vínculos comerciales y de inversión con la UE, mejorando el desempeño exportador y el ingreso de divisas”. Desde esta perspectiva, el tratado representa una oportunidad estructural para la Argentina y el Mercosur en términos de diversificación de mercados y mejora del perfil exportador.

Sin embargo, Moody’s aclaró que la fragilidad de los indicadores macroeconómicos actuales frena mejoras inmediatas para el Estado argentino. En otras palabras, el impacto positivo del acuerdo se proyecta más hacia el mediano y largo plazo, mientras que en el corto plazo prevalecen las tensiones propias del proceso de ajuste.

El informe subrayó que, a nivel regional, el acuerdo es evaluado de manera positiva para la calidad crediticia de los soberanos del Mercosur, ya que amplía el acceso a mercados y apoya la diversificación comercial. No obstante, los beneficios iniciales aparecen diluidos por factores políticos y macroeconómicos.

Ratificación en pausa y debate ambiental en Europa

Moody’s también advirtió que los beneficios a corto plazo del acuerdo están condicionados por los desafíos políticos en ambas regiones y por el prolongado proceso de ratificación que aún debe atravesar el tratado. En este sentido, la implementación se encuentra actualmente pausada tras la decisión del Parlamento Europeo, el 21 de enero, de solicitar una revisión de legalidad al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Esa instancia deberá evaluar si el acuerdo restringe la capacidad de Europa para fijar políticas ambientales y de protección al consumidor, en un contexto donde el cumplimiento del Acuerdo de París ocupa un lugar central en el debate político y regulatorio europeo.

Este escenario agrega incertidumbre sobre los plazos efectivos de entrada en vigor del tratado y refuerza la lectura de Moody’s respecto de que, más allá del potencial estructural del acuerdo Mercosur–UE, los beneficios concretos para la Argentina serán graduales y estarán condicionados por el desempeño macroeconómico interno y el marco institucional internacional.

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