¿Qué significa Malvinas en la mente de los argentinos y argentinas?

Siempre presentes tras un manto de neblinas como dice la marcha de Malvinas, la cuestión de las islas parece tener un lugar especial en la opinión publica. Un lugar que probablemente se mantuvo estable sin importar las gestiones o las sucesivas crisis económicas y políticas de las ultimas décadas.

Un 63% cree que la cuestión de la soberanía de las islas debe ser una prioridad en la política exterior del país. Se trata de un consenso mayoritario y transversal que ningún sector político debería despreciar.

Dicho posicionamiento alcanza su mayor punto de consenso entre los votantes del FDT, pero se muestra de forma mayoritaria también entre quienes se sienten más representados por JXC. Así es como se ve un asunto de Estado en la opinión publica; el consenso es más poderoso que las divisiones.

A 40 años del inicio del conflicto bélico por Malvinas la consultora Zuban & Córdoba y Asociados se propuso traer a la mesa algunos datos de nuestro ultimo estudio nacional sobre el tema.

En este informe incluimos también un pequeño análisis sobre la cuestión Malvinas escrito por Agustín Romero y un análisis sobre gestión de riesgo aportado por Silvia Fontana. Agradecemos a ambos su participación.

Bonus.
Por Agustín Romero. Director del posgrado en Asuntos Argentinos en la facultad de Derecho de la UBA y autor del libro “La Cuestión Malvinas: una hoja de ruta. Herramientas para la política exterior argentina” (EUDEBA).

Sin ninguna duda todos los temas puestos dentro de la agenda de política exterior de un país son importantes, lo que no significa que todos despierten de igual modo el mismo interés y atención por parte de los ciudadanos, ni que tampoco, los gobernantes y políticos hablen de ellos con la misma pasión.

Uno de los temas que acapara mayor interés a la hora de formular el relacionamiento externo de nuestro país es el de Malvinas ya que constituye una prioridad vital y estratégica dentro del diseño de la agenda de la política exterior argentina ya que allí se juegan intereses económicos, comerciales y geopolíticos.

El conflicto de las islas Malvinas forma parte también de la preocupación de cualquier gobierno argentino, sin distinción alguna de partidos o ideologías y tal es su importancia que rápidamente los gobernantes se apresuran a anunciar que el tema de Malvinas estará dentro de sus objetivos inmediatos e irrenunciables de su política exterior. Sin embargo, el tenor e intensidad varía sustancialmente entre las diversas administraciones lo cual se puede ver claramente en el estudio realizado.

Por su propia naturaleza, constituye el tema de política exterior más sensible para los sentimientos nacionales, aunque ello no se manifiesta en la prioridad de los desafíos internacionales que debe encarar un gobierno.

Bonus II.

Ante los riesgos, ¿estamos preparados?
Por Silvia Fontana. Licenciada en Ciencia Política, Magíster en Antropología y Doctora en Política y Gobierno. Actualmente se desempeña como Secretaria de Grado y Proyección Social en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba.

Frente a los riesgos el sociólogo Ulrich Beck sostiene que existen tres posibles reacciones: negación, apatía o transformación; considerando que los riesgos se presentan en un estado de “permanente virtualidad” y que solo se pueden actualizar en la medida que se puedan anticipar.

Es por ello que el conocimiento de las opiniones, creencias, sentimientos, valores y actitudes que tiene tanto un individuo como una comunidad acerca de un probable riesgo, es un instrumento fundamental para la toma de decisiones.

Se puede observar, en los resultados que arroja la encuesta, que existe actualmente una identificación de riesgos presentes en nuestra sociedad (pandemias, desastres, cambio climático, etc.) por parte de la población, pero a su vez vemos que no se identifican capacidades instaladas para poder dar respuestas eficientes, o estar preparados, frente a la materialización de uno o varios riesgos. De esta lectura se puede inferir que la percepción que se tiene de las capacidades de respuestas (las que pueden ser individuales, organizacionales y/o colecticas) es muy baja.

El gráfico nos muestra una sociedad vulnerable. Una sociedad que no identifica sus capacidades de respuesta frente a los riesgos. Una sociedad que no se siente preparada en caso de que una amenaza se materialice en una crisis. De los resultados se desprende que la pandemia ha dejado aprendizajes, pero no los suficientes en caso de que una nueva pandemia (a lo que podemos sumar cualquier desastre) se haga presente en la vida de la humanidad. Esta pandemia del COVID-19 no nos ha servido para comprender los riesgos de desastres. Vivimos los riesgos de desastres como productos y no como procesos que están en permanente construcción.

Las consecuencias que dejan las crisis como producto de la materialización de riesgos no gestionados, dada su multidimensionalidad, impacta en todos los ámbitos de la vida de una sociedad y de un país. Es por ello que los gobiernos deben reconocer que el camino está en “gestionar el riesgo” y no en “gestionar en el riesgo”. Gestión del riesgo que implica un compromiso también como sociedad y una responsabilidad individual como habitantes de un país.

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