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Román Queiróz: “No me parece justo para las Pymes fijar 20 dólares la tonelada de raleo”

Román Queiróz: “No me parece justo para las Pymes fijar 20 dólares la tonelada de raleo”
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El presidente de Faima y Amayadap consideró que lo mejor para las empresas más pequeñas sería fijar un precio de referencia. “Les puede jugar en contra, además no se sabe si el precio de hoy puede acompañar la inflación, se termina distorsionando todo”

Hace algunos días desde el Instituto Forestal de Misiones se comenzó a analizar la intención de fijar un mínimo de 20 dólares la tonelada de raleo, por la que hoy se paga en promedio unos 9 dólares. 

El argumento, despertar a una actividad de la que muchos se están alejando por los bajos precios.

A valores actuales, con nueve dólares la tonelada, los productores recibirían menos de cinco millones de dólares por el raleo e incluso menos si se tiene en cuenta que la industria posee sus propias plantaciones. 

Si se elevara a 20 dólares promedio, con la misma cantidad de madera, los productores se quedarían con poco más de diez millones dólares, con un incremento de 5.176.480 dólares. El monto exportado en 2019, a pesar de una leve baja, fue de 130 millones de dólares entre papel y pasta celulosa.

Román Queiroz, presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) y de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap) mostró su escepticismo sobre la eficacia de fijar precios para regular el mercado. 

“Cada productor tiene su matriz de costos, no es lo mismo una empresa como Arauco que una persona que tenga 50 hectáreas de raleo, no me parece justo para los más chicos. Ni yo, ni el sector privado Pyme está de acuerdo, las grandes empresas sí. Les puede jugar en contra. Además qué se sabe si el precio de hoy puede acompañar la inflación, se termina distorsionando todo”. 

Misiones tiene la mayor superficie de bosques implantados y un gran número de industrias vinculadas. Es la protagonista del NEA, donde se produce el 51 por ciento de las exportaciones forestales del país. Y aunque la madera disfruta hoy de una demanda inédita los precios están bajos y el productor es el que menos beneficios recibe pese a que es factor indispensable para que haya calidad del producto. 

¿La actividad de las industrias cómo está?

Hay mucha actividad, pero hay una situación de rentabilidad que no es buena. No es como otros años. Hay mucha demanda en el mercado interno y en el mercado externo. Eso hace que los grandes manden sus productos afuera y dejen el mercado interno liberado para los más chicos. 

Que era de los principales problemas…

Sí. Cuando las grandes empresas vendían en el mercado interno las más chiquitas desaparecían, porque las grandes empresas daban mucho margen para pagar, mucho plazo, y los chiquitos no pueden aguantar esa financiación. 

¿Qué porcentaje del mercado componen los chiquitos? 

Más del 50 por ciento. Entre los diez aserraderos grandes se llevan 40 por ciento de la producción y después hay 300 chiquititos que son el otro 60 por ciento. 

Cuando comenzó la pandemia la mayor preocupación era preservar el empleo. ¿Eso cómo está ahora?

Ahora están tomando gente. Nunca hubo despidos, sí suspensiones. Pero ahora hay aserraderos que están tomando gente. 

¿Cómo ves el manejo que está haciendo Nación de la pandemia? 

Lo veo muy bien. Pero no quisiera estar en sus zapatos, porque también a medida que se fue flexibilizando la cuarentena crecieron los contagios, y cada vez se necesita más flexibilización y habrá más contagios. Igual el tema no son tanto los contagios sino que no se sature el sistema. 

¿Y en el manejo de la economía? 

Una de las principales metas que veo del Gobierno es fomentar la construcción, lo cual al sector de la madera le viene muy bien porque se usa mucha madera para la construcción. La vuelta del Procrear, créditos blandos, etc. Eso va a reactivar fuertemente la actividad de muchos sectores. También hay una fuerte emisión para que haya dinero en la calle y que hoy el comercio chico pueda funcionar. Hay muchos que se quejan del IFE pero eso es reactivación para ese sector. Se arregló con los acreedores privados, que era un paso fundamental. 

Igual hay sectores que todavía siguen esperando, los vuelos, transporte de larga distancia, el turismo… 

Pero ¿qué se puede hacer? No queda otra alternativa que esperar. Se pueden otorgar ayudas pero abrir las fronteras es correr el riesgo de que todo vuelva para atrás. 

¿Pero visualiza un plan pospandemia, un horizonte? 

Yo creo que hay un plan. Después si funciona o no, se verá. 

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Un Comentario

  1. Asi me gusta. Cuando nos tocan la nuestra se termina la solidaridad. Con plata ajena todo el mundo es socialista ¿no es cierto?

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