Rosanna Pía Venchiarutti: Perspectiva de género y diversidad, miradas ineludibles en la Justicia misionera

Utiliza una metáfora culinaria para hacer entender cómo debería ser la acción ideal de la Justicia: amasar. Amasar es mezclar los ingredientes, la letra de la ley, el contexto, y los actores, para obtener algo superador. Para Rosanna Pia Venchiarutti Sartori, esa dinámica será necesaria para resolver conflictos emergentes y nuevas demandas que impone la sociedad del siglo XXI. Desde la gran ciudad hasta la disputa entre vecinos en el ámbito rural, pasando por la perspectiva de género y de diversidad. La perspectiva y la inclusión son palabras clave en el nuevo tiempo. 

La presidenta del Superior Tribunal de Justicia pone sobre la mesa el fallo unánime que terminó con la carrera de Pedro Fragueiro, el primer juez misionero que perdió su cargo por denuncias de acoso laboral y sexual. En el mismo plano, una reunión que tuvo esta semana con caciques guaraníes que le plantearon una realidad muchas veces escondida: pese a que Misiones los reconoce como Nación, el Poder Judicial no los atiende en su lengua y muchas veces son discriminados por sostener sus prácticas ancestrales. 

Por eso, Venchiarutti advierte la necesidad de fortalecer los canales de mediación. El propio Poder Judicial está armando un equipo de negociadores, que, sugiere, debería ser replicado en cada municipio. 

Hace algunos años elegida la mejor jueza de la Argentina, la actual presidenta del STJ tiene experiencia en manejo de crisis. Supo resolver conflictos de tierras y por eso insiste en que el juez debe aprender a trabajar de forma articulada con todos los actores que dispone el Estado provincial y “tener una mirada más social, no solo jurídica” a la hora de determinar fallos, porque “muchas veces el problema no sólo es jurídico, sino político y muchas veces social”.

“Saber mediar debe ser una cualidad en los futuros jueces, por lo cual deben capacitarse y formarse como negociadores que eviten conflictos que no se puedan resolver. Hoy la justicia misionera, cuenta con profesionales que tienen este tipo de cualidad, pueden ser el principio de una mediación exitosa, pero cada municipio debe plantar un negociador fuera del ejercicio judicial, que ayude en la resolución”, remarca en una entrevista concedida a Economis.

¿Habrá que enseñar a amasar a los jueces?

Yo no soy buena cocinera, pero me gusta el término. Amasar significa trabajar el conflicto, porque uno se da cuenta cuando frente a una cuestión tiene un conflicto jurídico, o un conflicto jurídico político, o un conflicto jurídico social. No es lo mismo trabajar un simple conflicto jurídico, en donde yo me siento, me limito a aplicar la norma, dicto la sentencia y de esto me olvidé, de esas personas que sufren la sentencia, también me olvidé, ese es un poco el trabajo del juez, ir sacando, resolviendo y tienen muchos problemas para resolver. Cuando vos tenés otro tipo de conflictos, como el jurídico político, o el jurídico social, hay que parar, hay que tomarse el tiempo, hay que trabajar el problema, hay que amasarlo, hablar tantas veces como haga falta, hacer audiencias tantas veces como haga falta, convocar a todos los actores que a lo mejor no están en ese expediente pero que nos ayudan a mejorar nuestro estado de derecho, si es un conflicto entre vecinos a lo mejor tenés Desarrollo Social, tenés Derechos Humanos, Ministerio de Gobierno, tenés mucho en el Gobierno como para que el Poder Judicial no haga uso de esas herramientas. Cuando yo digo que se amasa, es porque busco que no se arme un estallido social, para eso el juez no solo debe saber de derecho, se debe formar en otras cosas.

Está introduciendo la figura del negociador en la resolución de crisis ¿qué es esto?

Es la figura que debería tener cada dependencia, sería un sueño, o un negociador que debería tener el Poder Judicial, que es lo que estamos trabajando. Nosotros tenemos un Centro Judicial de Mediación, que cuando tenemos un conflicto judicial subido de tono, damos ayuda a los jueces, pedimos al representante de Mediación, que dé herramientas al juez, que a veces está inmerso en los papeles, no se da cuenta de las herramientas que tiene. Lo ideal sería que cada juzgado tuviera un negociador. Lo ideal es que cada municipio tenga un negociador que pueda evitar un conflicto de tierras, que daña, que hace una herida en ese grupo social y es algo de lo que nadie está exento. Lo ideal es que cada uno lo tenga, que dialogando se pueda llegar a un acuerdo, no necesariamente tiene que ser una toma de tierras, por ejemplo, hace unas semanas en Oberá hubo un conflicto por la intención de talar unos pinos. Si el municipio tuviera un buen negociador lo pone a investigar qué está pasando con estos pinos. La idea es que en sociedad tomemos una decisión, evitemos crisis, evitemos daños, en conjunto.

Está poniendo una nueva vara dentro del poder judicial…

Estamos poniendo, porque esto es trabajo del cuerpo completo. Porque para hacer esto del manejo de crisis, hemos resuelto en acuerdo el cuerpo entero y nosotros mismos nos estamos entrenando, porque no vayas a creer que no tenemos crisis. Antes de que un conflicto grande pase, hay que llamar al 911, a Desarrollo Social. Los municipios están muy bien organizados, muy bien aceitados. El último eslabón que pretendemos, es pedir a los intendentes que tengan un negociador, porque el negociador del lugar de origen es mucho más útil que se trasplante a uno. Si el negociador surge del seno social es mucho más sencillo y podés llegar a buen puerto, eso es lo que tenemos que trabajar con el municipio, que no es política, sino política judicial, para evitar que se nos llenen los casilleros de problemas.

Es dar vuelta el silogismo para derribar muros, que es el poder que tiene el Poder Judicial. Si derribás muros, conocés más al contexto donde te moves, así no le erras en dar a cada uno lo suyo. Ese proyecto es el que vamos a trabajar hasta fin de año, poniendo atención en que se ejecute después, o que mínimamente se utilice, porque ese mismo protocolo de manejo de crisis, se puede usar intranet como solemos decir, para adentro, o para afuera.

¿Cómo lo toman los intendentes?

Les encanta, yo he recibido a cinco intendentes, a los que les planteé la idea, les encanta. Pero como queremos que sea una política judicial acompañada, le vamos a pedir al Gobernador que le diga a los intendentes si podemos entrenarlos, pero el intendente en general lo toma muy bien. Nosotros tenemos gente, como el juez de paz y todo eso, que puede servir como primer intento de mediación, pero el negociador es otra figura. El negociador, es la persona que tiene que tener todos los teléfonos… y habilitados. Si vos llamas al Gobernador, al secretario de Tierras, le tienen que escuchar porque es el mejor, están resolviendo un problema que le hace bien a la justicia y a la provincia. En definitiva, a la provincia porque todo replica a la provincia. Pero todo esto se está desarrollando, a fuerza de lazo como dirían en el interior, mirando lo que se hizo bien y lo que no. Por supuesto que hay cosas que no se van a solucionar, somos personas.

Pero nuestros futuros jueces, van a tener que tener esta capacidad, porque las cosas van a estar más complicadas. Como también en materia de violencia hay un horizonte complicado, porque hay un empoderamiento de la mujer que hace que denuncie más, hay una realidad que es que más jóvenes o por droga, o por alcohol, o por otra cosa, terminan siendo violentos, es decir, hay una realidad en la cual tenemos que estar preparados y trabajar juntos. Donde vos no prevenís, ante a la primera manifestación de violencia, se puede ir camino a un femicidio, insisto, todas estas cosas son en las que tenemos que estar preparados tenemos las herramientas, hay que saber usarlas y a tiempo.

Se ha resuelto la expulsión de un juez con una perspectiva de género… Más allá del caso particular, me gustaría su mirada sobre lo que sucedió…

El Poder Judicial viene juzgando con perspectiva de género desde hace un tiempo atrás. Nos hemos capacitado en la Ley Micaela, además de capacitarnos internamente desde el Centro de Capacitación, que forma parte del Poder Judicial. Hemos evitado el enlatado que viene desde Buenos Aires, porque consideramos que los problemas que tienen nuestras mujeres, nuestros niños, nuestros vulnerables, suelen ser distintos a los que tienen en las grandes ciudades. Teníamos un entrenamiento en perspectiva de género, desde la cultura y la idiosincrasia del pueblo misionero. Con eso veníamos trabajando mucho y los jueces también, hay fallos desde esa perspectiva.

El Jury fue el que por primera vez analizó la conducta de un juez desde una perspectiva de género. ¿Qué es analizar con perspectiva? No es más que tener sentido común, porque vos te tenés que parar en el contexto sociocultural y en el lugar donde ocurrieron los hechos y tener en cuenta quiénes son los actores de estos hechos, para después decir si hubo violencia hacia el género o si se respetó la diversidad cultural. Y tener en cuenta esa vulnerabilidad. Vulnerabilidad viene del latín y quiere decir herido, podés estar herido psíquica o físicamente, y cuando estás herido, es donde debe entrar aquel que defiende la vulnerabilidad. Desde el fallo que dictó el Jury, lo que pretendimos y juzgamos, es el dar un mensaje: El mensaje es que la dignidad de las mujeres, como de los vulnerables, no se avasalla de ninguna manera. Vos por tener un lugar jerárquico, no podés tratar de distinta manera, menos hacer sentir de una manera no digna a la persona que está trabajando con vos. La violencia puede traducirse en acoso, o violencia laboral, hay muchas clases de violencia, muchas clases de violentar esa vulnerabilidad. El vulnerable es aquel que no está con todas las armas, para enfrentar el momento que tienen que vivir. Hay muchas mujeres que se han empoderado y pueden enfrentarlo, hay muchos que no tienen esas armas y es ahí donde tenemos que acudir.

¿Ese mensaje va a calar en la justicia, del vulnerado, va a cambiar algo a partir de esto?

Yo no te diría en la justicia. Tiene que cambiar en todos lados, en las personas, en los que trabajan en el Poder Judicial, desde el más alto al más bajo. Porque no solamente hay violencia de manera horizontal, donde yo jefe te marco, si no que hay una violencia horizontal, entre pares, que es la misma violencia que ocurre entre los niños. Eso es lo que tiene que calar y cambiar, en las personas. Yo creo que el mensaje llegó, ha llegado a todos. Liderar, pero con respeto a la gente, respetando su dignidad. 

Usted me ha dicho una vez que, si no se llega a garantizar el derecho de la mujer de San Pedro, de Pozo Azul no estamos garantizando igualdad. ¿Cómo estamos en eso, se avanzó?

Yo creo que se avanzó muchísimo, hoy tenés juzgados en Andresito, en Montecarlo, San Pedro, próximamente en San Vicente, tenés juzgado de Familia en Alem, en Iguazú, en Puerto Rico. Tenés esa diversidad, ese espectro tan grande de dependencias puesto a disposición de la mujer, estamos llegando, porque el juez no solo hace justicia, sino que previene. Estamos llegando, pero falta mucho, es una cuestión de educación. Porque llegar a todas, para que todas tengan las mismas herramientas, es pedir que todas estemos educadas para eso. No es mérito lo que pedimos, lo que se pide es igualdad y se logra cuando todas tenemos las mismas herramientas.

Se conocieron en las últimas horas detalles de una reunión que mantuvo con líderes guaraníes, donde se habló de justicia en la diversidad ¿qué significa?

Recibí una nota de una comunidad, de dos caciques, donde decían que no tenían acceso a la justicia, que se sentían discriminados, así que lo que hicimos fue invitarlos, porque hablamos de un sistema de justicia abierto. Por un tema de protocolo, no pudieron venir todos los ministros, pero vinieron varios. Decidimos escucharlos, para conocer sus problemas, para mí escuchar la problemática es un disparador, es saber a dónde tengo que capacitar. No dimos una respuesta, pero sé qué tengo que trabajar, sé el problema y busco gente que le enseñe.

La primera conclusión a la que llegué, es que ellos quieren ser escuchados en su lengua, lo que me parece justo. La otra conclusión es que necesitamos operadores que entiendan su cultura para que la transmitan a los jueces. Hay un antropólogo dentro del Poder Judicial que puede trabajar en esto. En el caso que exceda al antropólogo, se debe escuchar a todos los de esta provincia que hay muchísimos, hay una facultad, con un equipo espectacular de investigación. Surgió que para juzgar respetando la diversidad, debíamos decir a nuestros jueces, que deben entrenarse en esa cultura, requerir la presencia de un intérprete que los escuche en su lengua y pueda traducir a los jueces, así ellos se expresan con mayor libertad.

Las leyes de la cultura guaraní no son las mismas, ¿Qué se tiene que hacer?

La aplicación de sus leyes no violenta la aplicación de las leyes del blanco. El homicidio es homicidio para nosotros y para ellos, el abuso es lo mismo para nosotros y para ellos, la violación es lo mismo. Pero sí ellos nos dicen que hay cosas que nosotros adjudicamos que no son las mismas para ellos. Por ejemplo, tortura, que vos te pares debajo del sol a explicar que hiciste algo mal, no es tortura, sino que es algo ancestral que pide que se haga de esa manera. Ellos están abiertos a un montón de cosas, pero para eso hay que trabajar, hay que escuchar. Hay que amasar. 

Venchiarutti insiste con el concepto. Explica que ante un conflicto social, el juez debe asumir un rol que excede lo jurídico. “Si hay un problema de vivienda, me ocupo que el ministerio de Desarrollo Social le ponga un colchón, si es una chacra, que el Agro ponga unos pollitos. Me vas a decir ¿el juez tiene que hacer política? Tiene que hacer política. Le guste o no. Tiene que poner los pies en la realidad. Si me pongo a juzgar sin mirar lo que pasa fuera de la ventana, me fugué y si me fugué, hago cualquier cosa. Algunos le dicen política, otros protocolo, humanismo, a mi me gusta decir política porque no le tengo miedo a la palabra. Política es cambiar la vida de las personas. Y el juez cambia la vida de las personas. Va a faltar mucho. Nosotros somos intramuros, con oficinas dentro que construimos mentalmente. Para derribar estos muros… quizás mis nietos”. 
En el año de la pandemia en la Justicia se hicieron 42 concursos completos para cubrir diversas vacantes. Para este año se trabaja en varias más, que dependerán también de los recursos presupuestarios. Pero entre los avances más preciados para 2021, la presidenta del STJ se plantea cumplir un viejo anhelo: poner a funcionar una guardería para los hijos de los empleados que tienen que venir a trabajar al Palacio.

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