Surucuá Lodge, un edén en la selva misionera

La idea comenzó a germinar en alguna de las recorridas por los largos caminos rodeados de monte: aprovechar la naturaleza y mostrarla tal cuál es. Así nació Surucuá, el lodge que está enclavado en Península, donde todavía queda selva virgen en Andresito, a poca distancia del río Iguazú y frente al parque nacional homónimo, pero del lado brasileño, a unos 70 kilómetros de las Cataratas del Iguazú. Es una zona de gran importancia biológica por ser nexo entre los parques Nacional de Iguazú (Argentina) y Do Iguazú (Brasil).

La paz de la naturaleza solo se quiebra con el canto de los pájaros, uno de los principales atractivos para los visitantes que buscan capturar con sus cámaras fotográficas el colorido de las aves que parecen posar para los turistas ávidos de aventura.

En la zona también habitan carpinchos, monos, tatús, agutí -un roedor grande- y tapires, además de algunos depredadores mayores, aunque no es habitual verlos a la luz del día ni cerca de los senderos creados para el visitante.

Adrián Heredia es el creador del edén en medio de la selva. Con a su esposa María Laura Alcaráz hicieron realidad el sueño de mostrar la naturaleza al mundo. Ambos estudiaron la licenciatura en Turismo en la Universidad Nacional de Misiones. Surucuá recibió el certificado de excelencia de TripAdvisor por tercer año consecutivo.

Adrián no solo es un amante de la naturaleza, sino un conocedor de la zona, ya que se crió en Andresito.  

Surucuá es un destino ideal para el que quiere vivir la aventura de la vida natural. Con cómodas cabañas y buena comida, el turista puede tener al monte al alcance de la mano sin perder el confort de unas buenas vacaciones.

“Ofrecemos caminatas en la selva, kayaks en el río Iguazú y bicicleta por senderos de selva”, cuenta Adrián.

La tarifa del lodge ronda en promedio los 130 dólares por persona por día con pensión completa y con traslado desde Comandante Andresito con una 4×4. Se puede ingresar con vehículo particular, pero no es muy recomendable para quien no conoce la zona. También se hacen traslados desde Iguazú, con un costo extra.

Los visitantes son muchos europeos y de la Argentina, de Buenos Aires y Rosario, más que nada amantes del avistaje de aves. “Desde que comenzamos, hemos recibido la visita de huéspedes provenientes de los más diversos lugares. De nuestro país contamos con la visita de gente de Córdoba, Neuquén, Corrientes, Resistencia y por supuesto también misioneros. Del extranjero nos han visitado de Inglaterra, Australia, Holanda, Bélgica, Alemania, Italia, Francia, Finlandia, Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Brasil”, relata.

“Para mi es extraordinario. Desde hace mucho tiempo me parecía particular lo que tenemos acá, quería mostrarlo. Es un sueño cumplido y en el proceso fui descubriendo cosas que desconocía. Conociendo uno se hace más fanático. Nos parecía un lugar muy particular, lleno de palmitos –un árbol en peligro de extinción-. Se nos ocurrió que podía tener potencial para el turismo, generar ingresos de otra forma”, explica el joven emprendedor.

“La gente viene con mucha expectativa de ver animales, pero son difíciles de ver. Lo que está a la vista son las aves. Se ven aves increíbles que ni siquiera sabíamos que había. Muy coloridas. El Surucuá propiamente dicho, es colorido, lindo, que le da el nombre al lugar. Hay bailarines y carpinteros”, enumera Adrián.

“Nuestro objetivo es brindar actividades en un estrecho contacto con la naturaleza que permita conocer, aprender  y valorar el increíble ambiente que poseemos los misioneros. Para esto ofrecemos caminatas guiadas por nuestra extensa red de senderos, safaris fotográficos, observación de aves y navegación en kayak por el río Iguazú. Además de una atención personalizada permanente, cómodas instalaciones y comidas caseras con componentes regionales para completar una experiencia placentera e inolvidable.

Por la increíble biodiversidad de la selva misionera, probablemente sea la fotografía y observación de aves la actividad más atrayente de Surucuá Reserva & Ecolodge. Fotógrafos de todo el país vienen a llevarse una imagen de las coloridas aves de nuestra selva. Esta actividad está creciendo exponencialmente en nuestro país y tiene un extenso desarrollo a nivel internacional, sobre todo en países como Inglaterra y Estados Unidos. “Creemos que la provincia de Misiones tiene un enorme potencial para el desarrollo de esta actividad”, asegura Adrián.

El emprendimiento se puso en marcha hace cinco años y cuenta con una guía profesional para la recepción de los turistas que pueden alojarse en cuatro habitaciones con una capacidad máxima de doce personas. No se recomienda la visita con niños menores de diez años, ya que el entorno natural hace difícil el cuidado.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password