Agricultura Familiar

Eugenio Kasalaba: 80 años sembrando compromiso con la agricultura familiar

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En el marco de la celebración por sus 80 años, se reconoce la trayectoria de Eugenio Kasalaba, referente histórico del movimiento agrario en Misiones y uno de los impulsores fundamentales de las ferias francas, espacios que transformaron la forma de producir, comercializar y vincularse en el territorio.

A lo largo de su vida, Kasalaba ha sido un defensor incansable de la agricultura familiar, promoviendo un modelo basado en el arraigo, la producción local y el fortalecimiento de las comunidades rurales. Su compromiso se expresó no solo en sus palabras, sino principalmente en su accionar cotidiano, acompañando a productores y productoras en momentos clave.

Su mirada se sintetiza en una frase que atraviesa su recorrido y mantiene plena vigencia:

“Toda lucha se gana asegurando la comida.”

Esta idea refleja una convicción profunda: no hay desarrollo posible sin alimentos, ni justicia social sin acceso a la comida. En ese sentido, su legado trasciende generaciones y continúa siendo guía para las políticas públicas que promueven la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de las economías regionales.

Desde la Secretaría de Agricultura Familiar se destaca especialmente su aporte a la construcción de una visión que reconoce el valor estratégico de las chacras, las ferias y las familias agricultoras en el desarrollo provincial.

Asimismo, se resalta su rol como formador y referente cercano, que ha sabido inspirar a nuevas generaciones a comprometerse con el territorio y con una forma de producir que pone en el centro a las personas.

A sus 80 años, Eugenio Kasalaba representa no solo una historia de lucha, sino también un presente activo y un horizonte que sigue marcando el camino.

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Misiones ordena la cuenca ovino-caprina del sur en una apuesta por mejorar la comercialización

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El Ministerio del Agro y la Producción formó parte de la 1° Reunión Ordinaria de la Mesa de Gestión de la Cuenca Ovino-Caprina Zona Sur, un espacio de articulación que reúne a productores, gobiernos locales e instituciones para planificar el desarrollo de la actividad en el territorio. Durante el encuentro se trabajó sobre un conjunto amplio de líneas: fortalecimiento de la producción, agregado de valor, comercialización, turismo rural, gestión ambiental, sistemas de información y la implementación de la ley de apoyo al Programa de Desarrollo de la Ganadería Ovino-Caprina. También se analizaron los principales puntos críticos de la gestión 2025 y el contexto actual de la actividad productiva a nivel local y provincial.

A partir de ese diagnóstico, se acordó un plan de actividades trimestral con temáticas priorizadas y se avanzó en el ajuste de metodologías de trabajo. En particular, se propusieron mejoras en la difusión, la asistencia técnica y la incidencia en políticas públicas, junto con el fortalecimiento de las alianzas con los municipios y el acompañamiento a sus equipos técnico-productivos.

El desafío es sostener un trabajo ordenado, con objetivos claros y presencia en el territorio. Eso es lo que permite que las herramientas lleguen y tengan impacto en los productores”, expresó el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori. Por su parte, el subsecretario de Desarrollo y Producción Animal, Carlos Caraves, señaló que “la organización es un paso necesario para crecer. Cuando se planifica en conjunto, se mejora la producción y también las oportunidades de comercialización”.

Uno de los puntos específicos de la jornada fue el avance en la app SICSUR, una herramienta digital orientada a mejorar la gestión de la información del sector. El desarrollo se inició en el marco de una articulación con el ámbito educativo y continúa en curso. En este contexto, la Mesa de Gestión reconoció al estudiante Leonardo Krasuchi por su aporte al sistema. En ese sentido, el director general de Sanidad Animal, Ricardo Spachuk, destacó que “contar con información y registros ordenados permite tomar mejores decisiones y avanzar hacia sistemas productivos más eficientes”.

Participaron del encuentro el Ministerio del Agro y la Producción, las municipalidades de Fachinal y Cerro Corá, la Cooperativa Corral de Cerro, CAMCA, la Cooperativa San José, el Instituto Superior Monseñor Jorge Kemerer y equipos técnicos vinculados al sector.

Un sector que se organiza para dar el salto

La producción ovino-caprina en Misiones muestra una evolución sostenida, con una base fuerte en la agricultura familiar y un proceso creciente de organización. Actualmente integra a más de 800 productores distribuidos en 829 unidades productivas, con un stock registrado cercano a las 18.000 cabezas, que se estima supera las 20.000 al considerar los animales no registrados. En el caso del sector caprino, se suman alrededor de 450 productores con un stock de más de 4.700 cabezas.

En el sur provincial, donde la actividad tiene arraigo histórico, la Cuenca Ovino-Caprina Zona Sur abarca 10 municipios y un territorio que supera las 116.000 hectáreas. En ese espacio se encuentran unas 333 familias rurales vinculadas a la actividad y cerca de 200 emprendimientos organizados, aunque el universo total -incluyendo productores no formalizados- se acerca a los 500. En términos productivos, se trata de sistemas de pequeña escala, con unidades que oscilan entre las 25 y 50 hectáreas. En ese marco, la producción ovina ocupa aproximadamente entre el 10% y el 12% del total del territorio de la cuenca, lo que permite dimensionar su peso relativo dentro de un entramado productivo más amplio y diversificado.

Este escenario refleja una transformación en marcha: de esquemas centrados en el autoconsumo hacia modelos que incorporan comercialización, trazabilidad y agregado de valor. El crecimiento del sector -cercano al 9,4% en los últimos años- se apoya en el trabajo articulado entre productores, cooperativas, municipios y organismos técnicos. En ese camino, el fortalecimiento de la organización, la capacitación y la asistencia técnica se vuelve central para consolidar un modelo productivo que no solo crece, sino que logra sostenerse en el tiempo.

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Misiones crea un registro para el sector fungi y apuesta a formalizar una economía emergente en las chacras

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El Gobierno de Misiones puso en marcha el Registro Provincial de Productores y Recolectores de Hongos Comestibles, una herramienta institucional que busca ordenar una actividad en expansión fungi dentro de la economía rural. La medida, implementada bajo la Ley VIII – Nº 114 y articulada entre el Ministerio del Agro y la Producción, la Secretaría de Agricultura Familiar y el IMiBio, introduce una decisión política concreta: visibilizar y formalizar un sector que hasta ahora crecía por fuera de los registros oficiales. La pregunta que se abre es si este paso logra transformar una práctica dispersa en un nuevo vector productivo o si quedará limitado a una política de reconocimiento sin escala económica.

El lanzamiento no es menor en el actual escenario provincial. La diversificación productiva aparece como una necesidad estratégica en las chacras misioneras, y el desarrollo del sector fungi se inserta en esa lógica: bajo costo de entrada, aprovechamiento del monte y potencial de agregado de valor.

Marco legal y construcción de información: la base del nuevo esquema

El registro se inscribe en una normativa que ya establece la promoción de la actividad, pero que ahora adquiere operatividad. El objetivo central es construir información: identificar productores, ubicar territorios, relevar especies y dimensionar volúmenes.

En términos institucionales, el movimiento implica un cambio de enfoque. El Estado deja de actuar solo como promotor y pasa a estructurar el sector. La falta de datos era el principal límite para diseñar políticas públicas específicas. Con el registro, se busca revertir esa asimetría.

El ministro del Agro, Facundo López Sartori, planteó la clave política de la medida: muchas de estas producciones existen, pero no forman parte del radar estatal. La formalización no es solo administrativa; es una forma de incorporar a estos actores en la agenda pública.

Desde Agricultura Familiar, Marta Ferreira reforzó el enfoque territorial. La actividad, señaló, ya está presente en chacras y comunidades rurales, aunque en escalas pequeñas. El registro, en ese sentido, busca legitimar ese conocimiento y transformarlo en una oportunidad económica más estable.

De la informalidad a los circuitos comerciales

El paso siguiente es más complejo. No se trata solo de registrar, sino de integrar. El esquema prevé capacitaciones técnicas y sanitarias, promoción de prácticas seguras de recolección y acceso a canales formales de comercialización, como ferias francas y mercados locales.

Ahí aparece el verdadero impacto económico. La posibilidad de incorporar hongos comestibles a circuitos formales implica pasar de una actividad marginal a una cadena con valor agregado. También abre la puerta a nuevos nichos en gastronomía y consumo saludable.

El rol del Instituto Misionero de Biodiversidad introduce otra dimensión: la investigación. La ley prevé fortalecer el estudio de especies nativas y su potencial productivo. En una provincia con alta biodiversidad, ese componente científico puede ser decisivo para escalar la actividad sin comprometer el ambiente.

Correlación de fuerzas y modelo productivo

En términos políticos, la medida fortalece el perfil del Gobierno provincial en la agenda de economías regionales. La articulación entre organismos muestra una estrategia de gestión que combina desarrollo productivo con inclusión rural.

El sector que resulta directamente beneficiado es el de la agricultura familiar, que encuentra en esta actividad una alternativa de diversificación. Al mismo tiempo, el Estado gana capacidad de intervención al ordenar un segmento que hasta ahora operaba con baja regulación.

No hay, por ahora, tensiones visibles con otros actores económicos. Pero sí se configura un nuevo espacio de política pública donde convergen producción, ambiente y ciencia. Ese cruce no es menor en una provincia donde el uso del monte y la biodiversidad forman parte de la discusión estructural.

Un punto de partida con interrogantes abiertos

La creación del registro marca un primer paso. El desafío será convertir la información en políticas concretas y, sobre todo, en escala productiva. Las personas interesadas en registrarse como cultivadores o recolectores de hongos comestibles pueden iniciar el trámite a través de la plataforma habilitada por el Ministerio del Agro en https://registro-hongos.rup-agro.com.ar/  o comunicarse al correo funga@agro.misiones.gob.ar

Habrá que observar si el Estado logra sostener el acompañamiento técnico, si los productores se integran efectivamente a los circuitos formales y si la actividad encuentra mercados que justifiquen su expansión.

También quedará bajo análisis cómo evoluciona la articulación entre conocimiento local y desarrollo científico. En ese equilibrio se juega buena parte del futuro del sector.

Por ahora, Misiones decidió intervenir. Ordenar antes que expandir. Registrar antes que regular en exceso. El resultado dependerá de lo que ocurra después de este primer movimiento.

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Las Ferias Francas arrancaron 2026 con ventas récord: superaron los $5 millones en una semana

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El regreso de las Ferias Francas Institucionales no pasó desapercibido. En su primera semana de actividad del año, el programa superó los cinco millones de pesos en ventas en Posadas, confirmando no solo su continuidad, sino un crecimiento sostenido que ya lo posiciona como una política pública consolidada dentro del circuito económico local.

Tras el receso operativo de enero -período destinado a la planificación productiva y organización de la oferta- el reinicio comercial mostró que el hábito de consumo está plenamente instalado. La demanda respondió de inmediato, fortaleciendo el vínculo directo entre productores y consumidores y dinamizando el flujo de recursos dentro de la economía misionera.

El espacio transita su cuarto año consecutivo de funcionamiento y se consolida como una herramienta estratégica de comercialización para la agricultura familiar, además de constituirse en una alternativa de compra habitual para trabajadores del sector público y vecinos de la capital provincial.

Actualmente, el sistema nuclea a 22 productores provenientes de Cerro Corá, Olegario V. Andrade, Gobernador Roca, Santa Ana, Oberá y Posadas, distribuidos en seis puntos de venta estratégicamente ubicados en la ciudad.

En esta nueva etapa, el programa profundizó su perfil de valor agregado. A la tradicional oferta de alimentos frescos se sumaron productos elaborados como kéfir de leche, dulce de leche de cabra con azúcar mascabo, pastas frescas, opciones sin TACC, salsas artesanales para carnes y líneas de cosmética natural. La ampliación responde a una demanda creciente por productos saludables, diferenciados y con identidad local.

Durante la semana inaugural también se realizó una reunión de evaluación con los productores para medir resultados y proyectar nuevas líneas de comercialización. Entre las iniciativas en análisis figuran verduras picadas listas para sopa, jugos de frutas de estación y nuevas variantes de pastas artesanales. Además, se estudia la apertura de un nuevo espacio de venta que ampliará la escala comercial del programa.

Con estos números iniciales, las Ferias Francas Institucionales refuerzan su rol como motor de ingresos para pequeños productores y como engranaje activo en la economía urbana. La Secretaría de Estado de Agricultura Familiar continúa acompañando el desarrollo del esquema, que combina producción local, agregado de valor y acceso directo a alimentos frescos, configurando un modelo de desarrollo territorial con impacto tangible en el bolsillo y en la cadena productiva misionera.

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Agricultura Familiar pone a la mujer agricultora en el centro de la estrategia 2026

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La Secretaría de Estado de Agricultura Familiar presentó los lineamientos de trabajo para 2026 con una planificación que prioriza el ordenamiento de la gestión, el fortalecimiento de las familias productoras y la generación de impactos concretos en el territorio. La estrategia coloca a la mujer agricultora como eje clave del modelo, integrando desarrollo territorial, producción y comercialización con foco en organización, agregado de valor y acceso a mercados.

El esquema de trabajo se estructura en tres grandes ejes que articulan políticas públicas orientadas a consolidar la agricultura familiar como pilar del desarrollo local. El enfoque busca mejorar ingresos, fortalecer la producción local y avanzar hacia un modelo con identidad misionera, combinando soberanía alimentaria, innovación productiva y nuevas oportunidades comerciales.

Desarrollo territorial con énfasis en la mujer rural

Desde el área de Desarrollo Territorial, la planificación 2026 pone el acento en el fortalecimiento de los grupos de la agricultura familiar, con especial énfasis en las mujeres de la ruralidad. La agenda incluye encuentros, capacitaciones y programas orientados a la autonomía económica y a la organización colectiva, entendidas como condiciones necesarias para sostener procesos productivos y sociales de largo plazo.

Estas acciones se complementan con un trabajo sistemático de registro, comunicación estratégica y formulación de proyectos territoriales, herramientas que permiten ordenar la gestión y orientar los recursos hacia iniciativas con impacto real en las chacras y comunidades. El objetivo es consolidar redes locales, fortalecer capacidades organizativas y mejorar la articulación entre productores y políticas públicas.

Producción con soberanía alimentaria e innovación

En el eje de Desarrollo Productivo, la planificación prioriza la soberanía alimentaria, la agroecología y la incorporación de innovaciones aplicadas a las chacras familiares. Las líneas de acción incluyen políticas vinculadas a semillas, chacras multiproductivas, transición agroecológica, certificación participativa y encuentros de grupos agroecológicos.

La estrategia incorpora además nuevas tecnologías productivas con el objetivo de modernizar la producción sin perder la identidad territorial. El enfoque busca aumentar la eficiencia y la resiliencia de las unidades productivas, garantizando prácticas sustentables que mejoren la calidad de los alimentos y fortalezcan la autonomía de las familias agricultoras.

Comercialización, valor agregado y nuevos mercados

La Subsecretaría de Comercialización concentrará su trabajo en el agregado de valor, la consolidación de ferias y mercados y la apertura de nuevos canales de comercialización. Entre las líneas destacadas se encuentran el desarrollo de productos con valor agregado, la promoción de cadenas de valor verde, la incorporación de prácticas de economía circular y el acceso a mercados digitales.

El objetivo es ampliar las oportunidades de venta, mejorar precios y reducir intermediaciones, fortaleciendo la inserción de la producción familiar en circuitos comerciales más amplios y diversificados. Esta estrategia apunta a generar ingresos sostenibles y a consolidar mercados locales con proyección regional.

La Escuela de Campo como eje transversal

Como componente transversal, la Escuela de Campo se consolida como una herramienta central de formación, acompañamiento y transferencia de conocimientos. A través de esta modalidad, la Secretaría busca fortalecer capacidades productivas y organizativas en todo el territorio provincial, integrando saberes técnicos con experiencias locales.

La Escuela de Campo actúa como nexo entre los distintos ejes de la planificación, facilitando la adopción de prácticas productivas innovadoras, el fortalecimiento de la organización comunitaria y la mejora continua de los procesos de comercialización.

Proyección 2026 y alcance institucional

Con esta planificación, la Agricultura Familiar proyecta un 2026 con una gestión más ordenada y articulada, enfocada en resultados concretos. La centralidad de la mujer agricultora, la apuesta por la agroecología y la ampliación de mercados configuran un esquema que busca impactar de manera directa en los ingresos de las familias productoras y en la consolidación de la producción local.

El enfoque integral refuerza el rol institucional de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar como articuladora de políticas territoriales, productivas y comerciales, en un contexto donde la organización y el agregado de valor resultan determinantes para la sostenibilidad del sector.

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