Agroindustria

Cómo crear empleos para los 1200 millones de nuevos trabajadores del mundo

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El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga advierte por una brecha de 800 millones de empleos y lleva el debate al G7 y el G20. Banga plantea que el desafío demográfico es económico y de seguridad nacional

El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, puso sobre la mesa una cifra que reconfigura la agenda global: en los próximos 10 a 15 años, 1200 millones de jóvenes de países en desarrollo alcanzarán la edad laboral, pero las tendencias actuales indican que solo se crearán unos 400 millones de empleos. La brecha potencial de 800 millones no es, según su planteo, un problema sectorial ni una consigna de desarrollo; es un desafío económico estructural y, cada vez más, de seguridad nacional.

El diagnóstico adquiere relevancia política en un calendario marcado por foros internacionales. Tras pasar casi inadvertido en la última reunión de Davos, el tema podría emerger con mayor fuerza en la Conferencia de Seguridad de Múnich y en las cumbres del G7 y el G20. La tensión es clara: ¿los líderes priorizarán las crisis inmediatas o asumirán una “fuerza de baja frecuencia” que, si se ignora, puede derivar en inestabilidad sistémica?

Demografía, empleo y arquitectura institucional

Banga enmarca el fenómeno dentro de transformaciones de largo plazo como los cambios demográficos, la globalización y la escasez de recursos. A diferencia de guerras o crisis financieras —que dominan titulares—, el crecimiento acelerado de la población joven en economías en desarrollo avanza sin estridencias, pero con impacto acumulativo.

El planteo institucional del Grupo Banco Mundial se estructura en tres pilares. Primero, crear infraestructura física y humana. Sin electricidad confiable, transporte, educación y salud, la inversión privada no se traduce en empleo. El ejemplo citado es un centro de formación en Bhubaneswar, India, que capacita a casi 38.000 personas al año en alianza con el Gobierno y el sector privado, alineando habilidades con demanda real del mercado.

Segundo, promover un entorno regulatorio previsible. Normas claras y marcos estables reducen incertidumbre y habilitan la expansión de empresas, especialmente microemprendimientos y pymes, responsables de la mayor parte del empleo.

Tercero, facilitar crecimiento empresarial mediante capital accionario, financiamiento, garantías y seguros contra riesgos políticos. Se menciona un esquema reciente de garantía para financiamiento comercial del Banco do Brasil, que libera aproximadamente USD 700 millones para pequeñas compañías brasileñas, en particular del sector agrícola.

La estrategia focaliza en cinco sectores con alto potencial de empleo: infraestructura y energía, agroindustria, atención primaria de la salud, turismo y manufacturas con valor agregado. No se trata de una expansión indiscriminada, sino de asignación selectiva de recursos limitados.

Impacto político y correlación global

La advertencia tiene implicancias directas para la gobernabilidad de los países en desarrollo. Si 1200 millones de jóvenes ingresan al mercado laboral y solo 400 millones encuentran empleo, la presión sobre instituciones, migración irregular y conflictos se vuelve previsible. El empleo funciona como amortiguador social.

Para economías desarrolladas, el razonamiento es pragmático. Hacia 2050, más del 85 % de la población mundial vivirá en países en desarrollo. Eso implica la mayor expansión histórica de fuerza laboral y, al mismo tiempo, del universo de consumidores y mercados. Desde esta óptica, invertir en empleo no es altruismo; es una apuesta por estabilidad de cadenas de suministro, reducción de presiones migratorias y ampliación de demanda global.

El sector privado aparece como actor central. La creación de empleo a gran escala depende de su capacidad de inversión. El rol de las instituciones de desarrollo, según el planteo, es reducir riesgos reales y percibidos para catalizar capital.

La correlación de fuerzas en foros como el G7 y el G20 será clave. Si las potencias priorizan seguridad tradicional sobre seguridad económica y social, el desafío puede quedar relegado. Si lo incorporan como eje estratégico, el financiamiento y las reformas regulatorias podrían acelerarse.

Un dilema de anticipación

La tesis es sencilla pero exigente: actuar temprano o enfrentar consecuencias acumuladas. La expansión demográfica no es una hipótesis; es una proyección basada en tendencias firmes. El interrogante es político.

En los próximos meses habrá que observar si los compromisos multilaterales incorporan metas concretas de generación de empleo, si se amplían garantías financieras y si los países en desarrollo adoptan reformas regulatorias que faciliten inversión privada.

La decisión no es sobre si la demografía moldeará el futuro. Eso ya ocurre. La discusión gira en torno a si la comunidad internacional convertirá esa presión en motor de crecimiento o permitirá que derive en inestabilidad. En ese margen se juega buena parte del equilibrio económico y político de las próximas décadas.

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Exportaciones a China: récord histórico y dependencia creciente en 2025

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Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el Gobierno consolida a China como socio clave, pero el déficit comercial se amplía

El vínculo comercial entre la República Argentina y la República Popular China alcanzó en 2025 un máximo histórico en exportaciones, con envíos por más de US$ 9.700 millones y una participación del 11% sobre el total nacional. El dato no es menor: China se afianza como segundo socio comercial, sólo detrás de Brasil, y concentra más de la mitad de las ventas argentinas en diez productos estratégicos.

El 2025 cerró con un elevado comercio bilateral entre ambos países. En 10 posiciones arancelarias, China representa más de la mitad de las exportaciones argentinas, con el nodo Up River como protagonista.

China es, además, el mayor exportador e importador de bienes. En 2025, China efectivizó exportaciones por US$ 3.770 billones e importaciones por US$ 2.580 billones, resultando en una balanza comercial superavitaria cercana a los US$ 1.200 billones, un máximo histórico. En bienes agroindustriales, en tanto, sus exportaciones por US$ 88.000 millones no alcanzan a compensar las importaciones por US$ 197.000 millones, arrojando un resultado deficitario en este rubro específico. En total, el agro representa alrededor del 2% de las exportaciones totales de China y del 8% de sus importaciones.

En poco más de medio siglo de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y la República Argentina, este país se constituyó como segundo socio comercial de nuestro país, sólo por detrás de Brasil. En 2025, China fue destino del 11% de las exportaciones nacionales, por un nivel superior a los US$ 9.700 millones, entre las cuales la agroindustria tiene un rol preponderante. Este nivel exportador fue un máximo histórico, junto con el intercambio en conjunto realizado con la República Popular China. El 88% de las exportaciones a China en 2025 consistió en productos agroindustriales, participación que escala al 93% si tomamos el promedio del período 2020 – 2025.

Con relación al comercio con Argentina, el resultado de la balanza comercial con China ha sido sostenidamente deficitario para nuestro país. Lo anterior no menoscaba, sin embargo, la relevancia del mercado asiático para las exportaciones argentinas, con especial énfasis en la agroindustria y minería. En efecto, China fue en 2025 el principal destino de los embarques de granos, aceites y harinas argentinos. Representa más de la mitad de las exportaciones totales en 10 destacados productos del comercio exterior argentino: carne bovina deshuesada y sin deshuesar congelada, cueros y pieles, poroto de soja, sorgo, carbonato de litio, lana, pescado congelado, aceite de maní, y harina y pellet de carne. En carne bovina congelada sin deshuesar China representó el 96% de los embarques, proporción que sube al 93% de cueros y pieles y en poroto de soja. Además, a China se exportó el 91% del sorgo enviado al exterior, el 77% de carbonato de litio, el 74% de lana esquirlada, 69% de carne congelada deshuesada, 56% en el caso de pescado congelado, 55% para aceite de maní y 50% en harina de carne.

En dólares, entre los complejos soja, carne y cueros bovinos, y litio se explica el 85% de las exportaciones argentinas a este destino en 2025. Además de los complejos de oleaginosas, cereales, carne y minerales, el pesquero, el avícola, los lácteos, el complejo frutihortícola, el tabacalero y el forestal, entre otros, también encuentran en China un mercado estratégico de colocación de la oferta exportable.

A nivel regional, China es el principal destino de las exportaciones originadas en Jujuy, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y La Pampa. Más aún, es el segundo socio comercial de las tres provincias más exportadoras de la Argentina: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Compras argentinas a China: tecnología e industria automotriz a la cabeza

China fue el segundo origen de importaciones argentinas en 2025, apenas un 3% por debajo de las importaciones originadas en Brasil. Entre ambos orígenes concentran el 48% de las importaciones del país del año pasado. Se destacan las computadoras portátiles, celulares y sus partes, automóviles, motocicletas, y componentes y repuestos para equipos electrónicos como radios, televisores y monitores entre los principales bienes importados.

En el caso específico de la agroindustria, China cumple un rol en la provisión de fertilizantes, con importaciones por más de US$ 380 millones el año pasado. Los fosfatados (MAP y DAP) se destacan como principales productos dentro de este grupo de insumos esencial para el agro.

El nivel de importaciones lleva a nuestro país a tener déficit comercial con China desde el año 2008. Sólo en 2025 las importaciones superaron a las exportaciones por más de US$ 8.000 millones.  

La apertura de mercados y los progresivos embarques de trigo, maíz y harina de soja son importantes para el intercambio argentino-chino en 2025, colaborando en este récord de exportaciones al gigante asiático. La rehabilitación del comercio de carne aviar, con expectativas para volver a impulsar las exportaciones del complejo, es una parte relevante para ampliar la oferta exportable del país. Asimismo, la habilitación de la exportación de más productos cárnicos y el seguimiento de la reciente cuota de ingreso fijada por la República Popular China es otro tema de agenda en el comercio entre naciones. Finalmente, otro de los ejes para mejorar las exportaciones nacionales se vincula con la apertura de mercados y la firma de protocolos sanitarios para otros destacados productos, como afrechillo de trigo y legumbres.

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El 75% del mundo disfruta productos agroindustriales argentinos

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FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicó su informe Monitor de Exportaciones Agroindustriales. “Le vendemos a más de 143 países, es el 75% del mundo. Si analizamos nuestro rol en los mercados globales, vemos que somos los primeros vendedores de maní, aceite de soja y aceite y jugo de limón. Estamos segundos con harina de soja y yerba mate y completamos el podio con el maíz. Es un orgullo como argentinos”, revela Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA.

Este trabajo, desde hace años, analiza 20 complejos con 10 indicadores: 200 datos que permiten descubrir la gran diversidad productiva de nuestro país. Desde los limones del NOA y el té del NEA hasta las peras y manzanas de la Patagonia: “cada una de estas producciones genera trabajo, desarrollo y las divisas que necesitamos”, agrega Pisani Claro.

¿Cómo nos fue en 2025?

Argentina exportó por un total de USD 87.076 millones. La agroindustria aportó el 61% de esa cifra, un total de USD 52.900 millones. “En otras palabras, 6 de cada 10 dólares que ingresaron a nuestro país provienen de las cadenas agroindustriales”, explica Antonella Semadeni, economista FADA. “Si nos preguntamos de dónde vienen principalmente, el Monitor revela que el 69% se origina en los granos, el 14% de las economías regionales, 9% de las carnes, 3% de lácteos y 5% de otros”, completa Semadeni.

En cuanto a la balanza comercial argentina, para el 2025 alcanzó un superávit de USD 11.285 millones. Por rubro, las cadenas agroindustriales, energía y minería, son los únicos con superávit comercial, sin embargo, el de estos dos últimos es notablemente inferior. En el caso de la agroindustria fue de USD 42.196 millones, USD 6.663 millones para energía y USD 3.845 millones en minería.

“Cada complejo presenta particularidades, por eso la riqueza de analizarlos uno a uno”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. De los 20 complejos analizados, 13 aumentaron sus exportaciones tanto en dólares como toneladas: soja, trigo, girasol, lácteo, pesquero, maní, peras y manzanas, forestal, limón, arroz, legumbres, ovino y yerba. 

“Desde el primer Monitor de Exportaciones en 2019 a hoy, 6 complejos presentaron récord en exportaciones, tanto en dólares como en toneladas: yerba, maní, girasol, arroz, lácteo y pesquero”, destaca Semadeni

El complejo de la carne de vaca creció un 25% respecto al año anterior y es la tercera cadena generadora de dólares. “Si nos detenemos en las carnes, podemos ver que del total que producimos de vaca, el 73% es para nuestro consumo y el 27% lo exportamos. En el cerdo el 99% queda en Argentina y en el pollo el 93%”, comentan desde FADA.

Lo nuestro, en el mundo

“Si dividimos nuestros productos en grandes grupos, vemos que los granos van principalmente a Perú, Brasil, Arabia Saudita, india, Vietnam y China. Al considerar las carnes identificamos a China, EE.UU., Israel, Alemania y Países Bajos como los principales compradores. En el caso de las economías regionales, encabezan la lista Brasil, EE.UU., España, Italia y China”, resume Fiorella Savarino, economista FADA.

Destinos y orígenes: ¿cómo se distribuyen geográficamente nuestros productos?

En la Región Pampeana predominan los complejos de granos, carnes y lácteos, que representan el 98% de las exportaciones agro-pampeanas. En el NEA y NOA se encuentran principalmente economías regionales como limón, poroto (del complejo legumbres), forestal, té y yerba. En Cuyo, el complejo de la uva representa el 59% de las exportaciones de la región. En la Patagonia, las actividades de peras y manzanas y el complejo pesquero representan el 99% de las exportaciones agro-patagónicas.

En promedio, el 64% de las exportaciones se dirigieron a los principales cinco países de destino de cada complejo. “Si vemos cuánto de los que se produce se exporta y cuanto queda, el promedio de todos los complejos nos da que la mitad es para exportación, el 51%”, comenta Savarino.“Es curioso conocer qué países eligen qué productos argentinos, es uno de los tantos datos que aporta el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA”, añaden las economistas. Por ejemplo, el maíz llega a más de 85 países, pero el top 5 de compradores lo integran Vietnam, Perú, Malasia, Argelia y Arabia Saudita. Si analizamos la carne de vaca, estamos en la mesa de más de 60 países y quienes mas nos eligen son China, Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos.

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Polémica en Las Marías por reclamos salariales: operarios denunciaron paro y la empresa lo negó

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Una polémica salarial se desató en el establecimiento yerbatero Las Marías, en la ciudad correntina de Gobernador Virasoro, tras la difusión de versiones contrapuestas entre trabajadores y la empresa respecto a una supuesta paralización de actividades.

Operarios del secadero de yerba mate y té aseguraron que paralizaron la producción en reclamo de una recomposición salarial, luego de varios días de intentos fallidos de negociación informal con encargados del establecimiento. El conflicto tomó estado público a partir de la difusión realizada por FM Sol 98.9, y rápidamente fue replicado por medios de Corrientes y Misiones.

Según relataron los trabajadores —que solicitaron preservar su identidad por temor a represalias—, los salarios mensuales oscilan entre 600 mil y 800 mil pesos, incluso en casos con más de cinco años de antigüedad. Afirmaron que esos ingresos se encuentran muy por debajo del valor de la canasta básica y no alcanzan para afrontar gastos esenciales como alquiler, tarifas de servicios y el inicio del ciclo lectivo.

Los operarios señalaron además que decidieron avanzar con el reclamo sin intermediación sindical, al considerar que no obtuvieron respuestas satisfactorias a planteos previos canalizados a través de UATRE. Ante la falta de soluciones concretas, optaron por visibilizar la situación mediante la paralización de tareas en el sector de secado.

Sin embargo, la empresa negó categóricamente la existencia de un paro. A través de un comunicado oficial difundido el sábado 7 de febrero, Las Marías sostuvo que las actividades nunca se interrumpieron y que la producción continuó con normalidad.

“En relación a la información difundida en distintos medios de comunicación sobre un supuesto paro en nuestro establecimiento, queremos desmentir categóricamente dicha información”, expresó la firma, que además afirmó encontrarse al día con sus obligaciones laborales y destacó el esfuerzo y la dedicación de sus empleados.

El comunicado también remarcó que la empresa mantiene un diálogo constante y fluido con el sindicato, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y el bienestar del personal.

El conflicto expone una fuerte divergencia de versiones en una de las empresas yerbateras más importantes del país, de la que dependen más de mil familias en la región, y vuelve a poner en debate el impacto de la pérdida del poder adquisitivo en el sector agroindustrial del nordeste argentino.

La situación también refleja una problemática extendida en la región: salarios deteriorados, temor a represalias y reclamos que, ante la falta de canales efectivos de diálogo, terminan expresándose a través de la interrupción de la actividad productiva.

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La crisis nacional empuja a productores misioneros a vender sus chacras y crece el interés desde Europa

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El mercado de venta de chacras y lotes productivos en Misiones muestra un crecimiento sostenido desde 2024, en un contexto marcado por la baja rentabilidad del sector, el aumento persistente de los costos y el impacto de políticas económicas nacionales que golpean de lleno a las economías regionales. La desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), dispuesta por el Gobierno nacional, profundizó la incertidumbre en el sector yerbatero y aceleró un proceso que ya venía gestándose: la decisión de muchos productores de desprenderse de sus tierras como estrategia de salida frente a un escenario cada vez más adverso.

Rafael Oliveira, responsable del equipo de Tercios en Misiones, confirmó en una entrevista radial que el fenómeno comenzó a hacerse visible el año pasado y que la tendencia podría intensificarse en el corto y mediano plazo.
“A partir de 2024 empezó. Creemos que este año va a seguir en aumento y el próximo capaz también”, señaló, al referirse al crecimiento sostenido de chacras en oferta en distintos puntos de la provincia.

Según explicó, la decisión de vender no está asociada a una región específica, sino a un problema estructural de rentabilidad.
“No es un tema de zona, sino de que no les alcanza. Los que tienen baja productividad por hectárea son los que quieren vender”, indicó.
No obstante, precisó que existe una mayor demanda por chacras ubicadas sobre las rutas nacionales 12 y 14, aunque el impacto del proceso se percibe de manera generalizada en todo el territorio misionero.

Entre quienes optan por desprenderse de sus tierras predominan los productores vinculados a la actividad tealera y yerbatera, dos cadenas productivas especialmente afectadas por la coyuntura económica. Oliveira remarcó que el té es actualmente el cultivo más comprometido, con márgenes prácticamente inexistentes.
“El té prácticamente no le da nada de ganancia, es muy poquito”, afirmó.

En el caso de la yerba mate, explicó que todavía permite sostener la actividad, aunque resulta insuficiente cuando los rendimientos por hectárea son bajos, una situación frecuente entre pequeños y medianos productores.

El referente empresarial describió este escenario como parte de una lógica habitual del mercado productivo.
“Es algo normal en cualquier negocio. Si no te da un rendimiento adecuado, tratás de vender o cambiar de ámbito. Los costos suben y no les dan el margen de ganancia que necesitan o que esperan”, expresó.

Del lado de la demanda, Oliveira indicó que los principales interesados en adquirir chacras son productores agropecuarios e inversores que buscan iniciar o ampliar actividades productivas. Se destaca un fuerte interés desde otras provincias, principalmente Buenos Aires y Córdoba, donde inversores apuntan a diversificar capital en producciones regionales típicas de Misiones, en muchos casos con la intención de continuar los cultivos existentes.

A este escenario se suma un interés incipiente desde el exterior, con consultas provenientes de países europeos como Alemania y Suiza. Si bien hasta el momento no se concretaron operaciones con compradores extranjeros, el dato marca un cambio en el radar de inversión sobre el agro misionero.

El aumento de chacras en venta refleja así una transformación profunda en la dinámica productiva provincial: una crisis que empuja a numerosos productores a abandonar la actividad y, al mismo tiempo, la aparición de nuevos actores que observan en Misiones un territorio con potencial de desarrollo a futuro.

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