ajuste

El plan es encapsular ahora las malas noticias

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Los datos de consumo masivo muestran una caída interanual del orden del 2 % en el comienzo del año, guarismo que no sorprende por la aceleración inflacionaria que se observa desde diciembre, de la mano del realineamiento del dólar y de la seguidilla de ajustes tarifarios en servicios públicos, en un momento en el que predominan los “sueldos viejos”, por paritarias todavía abiertas. El tema es que tarifas y dólar son una consecuencia de medidas adoptadas por el propio gobierno, algo obvio en el primer caso y una consecuencia del cambio de las metas de inflación y del recorte de las tasas de interés en el segundo. A esto se suman las tensiones en el frente gremial derivadas del aferrarse a la pauta del 15 % de parte de los funcionarios, tanto en el ámbito nacional como en el de provincias como Buenos Aires. Los índices de confianza de consumidores reflejan este cambio de clima, pero puede entreverse que el gobierno está dispuesto a sacrificar una fracción del capital político conquistado en las legislativas de octubre pasado, en aras de un horizonte más despejado a partir de mayo/junio de este año. Es una jugada con riesgos, pero también con reaseguros, por lo que no podría decirse que se trata de un “salto al vacío”.
Pese a las pulseadas que subsisten y al deterioro de los indicadores de consumo en el arranque del año, existen elementos que permiten suponer que la gobernabilidad no está amenazada. Entre los reaseguros con los que puede contar el Ejecutivo, se tiene:
‐ Ante el riesgo de nuevas turbulencias, el sector público nacional ya cubrió el 60 % de las necesidades de financiamiento del año, con emisiones que suman 17,8 mil millones de dólares, entre moneda extranjera y local. Al mismo tiempo, se procura asegurar la trayectoria descendente del déficit fiscal, de modo que la deuda pública como porcentaje del PIB efectivamente se estabilice en los primeros años de la próxima década.
La política de contención social sigue activa, a lo que se suma el dinamismo del empleo de la construcción, factores que influyen en la base de la pirámide de ingresos. De hecho, según la consultora Kantar, el consumo que se canaliza principalmente por almacenes, que corresponde a estos sectores sociales, creció 8 % interanual en enero, cifra que contrasta con el dato consolidado, que marcó una caída de 2 %.
Al margen de lo que ocurra con las paritarias, hay que tener en cuenta que, dentro de la masa salarial total, el 31 % corresponde a jubilaciones, pensiones y programas sociales. Si bien este segmento sufre inicialmente el impacto del cambio de fórmula de la actualización de haberes, a mediados de 2018 sus ingresos se habrán de ubicar 26,6 % por encima de un año atrás (con ganancias en términos reales), de acuerdo a un trabajo realizado por los economistas Capello, García Oro y Caullo, de IERAL. 
En cuanto al nivel de actividad, los primeros datos muestran a la Industria creciendo 2,6 % interanual, y 19 % al sector de la construcción. Asimismo, las expectativas se mantienen en terreno positivo, según la encuesta del INDEC para febrero-abril: las industrias que esperan aumento de la demanda interna respecto de igual período de 2017 agrupan el 39,7 % de las respuestas, contra 9,8 % que proyectan disminución; mientras para las ventas al exterior hay un 33,0 % que prevén mejora, contra un 13,4 % que aguardan caída. Algo análogo ocurre con las empresas de la construcción, que esperan mayor demanda de obras privadas en el 36,4 % de las respuestas (el 3,0 % prevé una caída) y también de obras públicas (53,2 % versus 6,5 %).
‐ Si bien la sequía es cada vez más preocupante, los precios internacionales están compensando parcialmente el fenómeno, lo que valoriza el stock de granos acumulado en los silobolsas. Las exportaciones industriales, por su parte, se siguen recuperando, con envíos a Brasil que aumentaron 17,7 % interanual en febrero y acumulan 12,1 % en el primer bimestre.
La mejora del tipo de cambio real alcanzada en febrero es de 27 % con relación a noviembre de 2015 (último mes de los cepos) para la canasta de monedas. Esto ayudaría a ralentizar gastos en el exterior y cierto tipo de importaciones, evitando una ampliación significativa del déficit externo. Más competitividad cambiaria es difícil en esta etapa, porque una devaluación adicional tendría fuerte traslado a precios.
Así, el escenario se caracteriza por la concentración de ajustes (tipo de cambio, tarifas) en la primera parte de 2018 y la activación de instrumentos que permitan moderar la inflación desde mediados de año, no sólo por la política fiscal y monetaria, sino también por una política de ingresos más estricta. Aunque esto implique cierta conflictividad, también es cierto que ésta no parece estar saliendo de cauce. 
En 2017, el PIB creció un 2,8 % aproximadamente, con el consumo moviéndose a la par e inversiones liderando el proceso, con un incremento estimado de 11 %; mientras que el sector externo hizo una fuerte contribución negativa, por el dinamismo de las importaciones y el estancamiento de las exportaciones. En cambio, en 2018 el sector externo ya no restaría tanto el crecimiento, aunque los guarismos de consumo e inversiones podrían moderar su trayectoria, con el interrogante del impacto definitivo de la sequía. Buena parte de lo que ocurra este año podría tener una explicación, aunque no se trate de un plan con todos los detalles. Estaríamos en presencia de un gobierno que ha decidido llegar a 2019 con la menor cantidad posible de tareas ingratas pendientes.
 
 
 

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Laharrague: “Con la 25080 el objetivo es lograr que se sigan beneficiando los pequeños productores”

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Nicolás Laharrague vino por primera vez a Misiones después de haber asumido como subsecretario de Asuntos Forestales del gobierno de Mauricio Macri. El joven empresario forestal ya como funcionario, encabezó un encuentro organizado por Cambiemos en Eldorado y mantuvo diversas reuniones con actores vinculados a la madera, además de una reunión privada con el ministro del Agro, José Luis Garay, el de Hacienda, Adolfo Safrán y el jefe de Gabinete, Adolfo Pischik.
En un encuentro con empresarios que recibieron aportes no reintegrables, Laharrague analizó la situación de la economía forestal, urgida de nuevas inversiones y afectada por la apertura de importaciones en algunos eslabones de la cadena productiva.
En diálogo con Economis, el funcionario que recién cumplió dos meses en el cargo, señaló que el sector forestal ocupa un lugar relevante en la agenda presidencial.
“En enero se hizo la tercera mesa de competitividad foresto industrial, con el Presidente, en la cual se tocaron varios temas, sobre todo el tema logístico que es muy importante para nuestro sector, es decir que eso va a ayudar a bajar los costos sobre todo, para tratar de viabilizar lo que son exportaciones, generar competitividad dentro del sector. Argentina está abierta a las inversiones, y, el sector forestal en esto es un jugador más que importante, para lo que es industrializar toda la materia prima que hoy está disponible, sobre todo en las provincias de la Mesopotamia. Todo lo que es obra pública, todos los programas de construcción son con madera, y eso ayuda también al sector a viabilizar y mover la demanda de madera en el mercado interno”, explicó.

¿Qué monto de inversiones puede atraer el sector industrial forestal?
 Siempre el sector tuvo mucha participación de empresas PyMEs, nacionales, empresarios, es un sector muy dinámico de pequeñas industrias, de pequeñas familias, de pequeñas y medianas industrias, en un aserradero chiquito tenés una inversión chiquita de cientos de miles de pesos, a inversiones grandes de todo lo que es celulosa y papel, que la última inversión de la Argentina fue hace 40 años. Nuestro país vecino Uruguay, hoy anunció la instalación de la tercera planta de celulosa y papel, que es una inversión de 3500 millones de dólares. La facturación anual de esa planta va a ser de 1400 millones de dólares, que es sólo una planta, pero es todo lo que el complejo cárnico argentino el año pasado, por 1500 millones de dólares. Es una planta de celulosa y papel, en lo que el país somos deficitarios, o sea la balanza comercial forestal está deficitaria en 800 millones de dólares, por lo que uno de los objetivos es revertir ese déficit con inversiones. Es un proceso largo porque hay que conseguir aceptación social, ambiental, para traer a esas inversiones que son extranjeras, para darles valor a nuestros bosques.
¿Y dónde?¿Corrientes, Misiones Entre Ríos, ¿Dónde sería el lugar ideal?
Misiones y Corrientes, hoy tienen masa forestal y hay más oferta de madera que demanda. Realmente Corrientes tiene una oferta de madera que no está industrializada, Misiones dentro de todo con sus 715, 720 aserraderos y las dos plantas que hay hoy de celulosa y papel se autoabastece. Así que habrá que hacer todo el trabajo, en la mesa ya se ha planteado, que Corrientes también es una provincia que demanda inversiones, así que a nivel nacional se está trabajando para poder atraerlas.
¿Ya hay algún interesado, algún contacto que se haya podido visualizar?
Hay un proyecto que es público que está dando vueltas. Son todas inversiones de una envergadura grande y necesitan un proceso de acuerdos nacionales y provinciales, se está dando ese camino. En cada mesa que estamos teniendo de competitividad foresto industrial, se van dando otros temas, como la logística, poder utilizar la hidrovía. Pronto en Misiones se va a volver a licitar el puerto de Posadas, en el cual la Nación está ayudando a traer todos los jugadores, como ser los operadores portuarios, las navieras y demás, para que pueda ser una licitación exitosa, y después se pueda utilizar la hidrovía, o sea cargar en Posadas, completar la carga en Itá Ibaté, después cuando el calado es más profundo cargar en lo que es Ibicuy, y completar la carga con los buques de ultramar en Buenos Aires o Rosario.
¿Cuál es tu mirada sobre la ley 25080? ¿Qué debería priorizarse?
Se está trabajando la prórroga 25080 –de incentivos de bosques cultivados-. El régimen de Promoción Forestal cumple sus 10 años de su prórroga, son 20 años de la Ley y tiene su vencimiento a fin de año. Se está trabajando dentro de la comisión asesora, donde se llaman a todos los actores, estos son de todas las provincias, los productores, viveristas, cooperativas, asociaciones, federaciones, colegios de ingenieros, y demás a discutir la reforma de la Ley. La Ley tiene 20 años y tiene conceptos ya anticuados, por ejemplo: el concepto de los bosques.
 Ya tuvimos cuatro reuniones, el miércoles pasado tuvimos la discusión de la parte de los beneficios de la ley de aportes no reintegrables, en lo cual se dio un lindo ámbito de discusión, y se va a llevar una propuesta consensuada de todo el articulado. Son 33 artículos y se van a agregar nuevos aportes que están haciendo todas las áreas.
¿Van a priorizar a los pequeños productores?
Es parte de la idea. En el universo forestal hay más o menos 20 mil beneficiarios, estos son productores, entendamos que la Ley actual beneficia a los medianos y pequeños productores, los grandes productores más allá de las 300 o 500 hectáreas, no perciben aportes no reintegrables, pero tienen otro tipo de beneficios. Así que el objetivo es lograr que se sigan beneficiando los pequeños productores y en lo que se pueda a los medianos. Sabemos que los recursos son escasos, pero la idea es saber administrarlos y buscar otro tipo de financiamiento.
¿La idea es para abril tener un borrador?
La idea es a fin de abril tener un borrador, consensuado, el cual después entrará por las distintas comisiones del Congreso para su discusión, esperando poder tener una ley promulgada y aceitada para promover el funcionamiento del régimen forestal a partir del año que viene.
¿Cómo te estas llevando vos que venís del sector privado con el escenario público, qué ha cambiado?
Justo esta semana cumplí dos meses dentro del sector de Agroindustria, es un cambio lindo. Siempre me apasionó el sector forestal, hay mucho por hacer, y, realmente es muy bueno este momento, que el Presidente lo tenga en agenda y los distintos ministerios tengan en agenda, entonces uno puede hablar personalmente con todos los ministerios, con Agro, Producción, Trabajo, uno es escuchado y uno lleva las propuestas del sector. Uno en la subsecretaría es un facilitador del pedido del sector para con la parte pública.
¿En que se puede transformar el sector forestal con este apoyo del Estado?
En el país tiene un potencial importante, porque Argentina es un país de tierra productiva, por eso hemos sido en su momento el granero del mundo, y lo que es forestación donde crece un cultivo, crece un árbol, entonces el potencial que tenemos como país es inmenso. Obviamente hay que dar las normas y todo lo que implica la competitividad, la logística es muy importante, es un peso grande en nuestro sector no, la competitividad puertas adentro, lo que son tipos de productos, la estandarización de productos para poder exportar y seguir abasteciendo el mercado interno. El mercado interno siempre fue muy demandante y tuvo una conversión en precios que siempre ha pagado bien.
¿Hay algún monitoreo sobre las importaciones?
Hay determinados sectores que sí están afectados por la apertura de las importaciones. Todo lo que es fenólico y demás han presentado objeción con la apertura de importaciones, que eso lo está trabajando el Ministerio de Producción y han llegado a un acuerdo en dejar entrar una partida en volumen, pero tratar de priorizar lo que es la industria nacional. El gran desafío ahí es buscar el equilibrio adecuado, que se participe y las industrias locales puedan seguir produciendo. Pero las industrias también buscar tecnificarse y mejorar en competitividad.

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Este año el déficit financiero de la Nación superará al rojo de 2015

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  • El magro crecimiento económico y el aumento de la tasa de interés internacional, apuntalarán el pago de intereses como porcentaje del PBI en 2018. Por lo tanto, recién en 2019 el resultado financiero mostrará avances respecto al de 2015.

El panorama fiscal heredado
Uno de los frentes más delicados que heredó Cambiemos fue el fiscal: producto del crecimiento desacoplado entre gasto público e ingresos durante el período 2012-2015, se deterioró considerablemente la salud de las arcas estatales. Como resultado, mientras que el déficit primario de 2011 representó -0,6% del PBI, en 2015 implicó -3,8% del producto, trepando 3,2 p.p. durante el segundo mandato de Cristina Fernández.
Cabe destacar que la profundización del resultado operativo no tuvo su correlato en el pago de intereses. Los mismos saltaron de -1,2% a -1,4% del PBI, creciendo “sólo” 0,2 p.p. en el período bajo análisis. Esta dinámica obedeció a que el rojo fiscal se financió en su mayor parte con emisión y no con deuda, impactando en la inflación. Por ende, el resultado primario era el punto para llevar adelante los mayores y más acelerados cambios.
En otro orden, producto de la situación de estancamiento recibida (entre 2011 y 2015 el PBI creció sólo 1,4%, reduciéndose 3,0% en términos per cápita), el nuevo gobierno estaba imposibilitado de realizar un ajuste en las cuentas públicas: este movimiento hubiera profundizado el magro desempeño económico de los últimos años, postergando aún más el retorno al crecimiento. Por lo tanto, y ante esta encrucijada, el actual equipo económico optó por reducir el bache fiscal recortando gastos lo más paulatinamente posible.
En este escenario, el “gradualismo” financiado con endeudamiento externo (en lugar de sustentado con emisión, apuntando a relajar las presiones sobre los precios), se presentó como la salida con mayor dosis de realismo. En primer lugar, vale remarcar la rentabilidad política que brinda el presente esquema: el triunfo de Cambiemos en las últimas elecciones marca el éxito del camino elegido, al menos hasta el momento, en términos político-sociales.
En segunda instancia, y como contracara negativa, este modelo incrementó el pago de los intereses. Producto de la toma de deuda, esta variable pasó de representar -1,4% del PBI en 2015, a -1,6% en 2016 y a -2,2% en el último año. En la misma línea, a la par que implicó el 17% de los ingresos tributarios al momento del cambio de gestión, comprometió el 19,0% en 2016 y el 27,0% en 2017.
Ante este panorama, cabe cuestionarse cuánto cambió la salud de las arcas públicas en los primeros dos años de Cambiemos y cuánto lo hará en la segunda mitad del mandato. Asimismo, tiene sentido interrogarse acerca de la sostenibilidad del presente esquema de endeudamiento, especialmente frente a la creciente volatilidad internacional.
El déficit primario todavía no mejora respecto a 2015
En sus primeros dos años de gestión, el gobierno dirigió sus esfuerzos a reducir el déficit fiscal primario. Sin embargo, no logró achicarlo sustancialmente: el rojo operativo de -3,8% del PBI de 2015 fue prácticamente igual al -3,9% de 2017 (que incluye a los ingresos extraordinarios del blanqueo). Recién en 2018, cuando el bache primario se ubique en torno a -3,2% del PBI, se podrán mostrar avances concretos en la materia.
Sin embargo, pese a que el resultado agregado fue similar, sí hubo cambios en su composición. Aquí resaltan los ajustes en los subsidios económicos y en los gastos de capital. Por caso, mientras que las erogaciones corrientes agregadas crecieron 80% entre 2015 y 2017 (aumento de 3% en términos reales, según nuestras estimaciones del IPC Nacional), el gasto de capital trepó menos de 30% i.a. en términos nominales (contracción de 25% deflactado). Por su parte, los subsidios se redujeron alrededor de un 10% en Pesos corrientes, producto del programa de corrección gradual de tarifas de servicios públicos encarado, marcando una fuerte contracción en términos reales.
Esta dinámica se repitió en el resultado del Sector Público Nacional No Financiero de enero, en donde los subsidios económicos treparon sólo 2% i.a. en términos nominales y los gastos de capital cayeron 40% i.a. Por los aumentos en las tarifas de servicios públicos que tuvieron lugar en febrero y se repetirán en abril y la potencial puesta en marcha del esquema de participación público-privada, que posibilitará reducir los desembolsos del Estado sin golpear la obra pública, esta tendencia se profundizará en los próximos meses.
A contramano, la reducción de las retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras y de la alícuota de bienes personales y la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, relajaron la presión impositiva. De este modo, se explica cómo, pese a los esfuerzos realizados por el lado del gasto, no mejoró el resultado primario.
El “gradualismo” entonces representa la forma de conciliar el saneamiento de las cuentas públicas (necesidades económicas) en plazos socialmente tolerables (necesidades políticas). Por lo tanto, las posibilidades de mostrar avances en la materia están demandando mayores tiempos a los augurados al momento del cambio de gestión.
Por su parte, el pago de intereses más que se duplicó en los últimos dos años. En consecuencia, el déficit financiero trepó del -5,2% del PBI en 2015 al -6,1% en 2017 (sin excluir del cálculo a los ingresos extraordinarios del blanqueo). Por lo tanto, como rasgo característico de la nueva época, sobresale un déficit primario que se achica en conjunto con un pago de intereses que se agranda.
Alcanzado este punto, cabe cuestionarse cuánto se recuperó la salud de las cuentas públicas en los últimos dos años: qué resultado es más acertado analizar, si el primario que muestra el saldo operativo del Sector Público o el financiero, que incluye compromisos obligatorios y pautados de antemano.
Para responder a este interrogante, vale remarcar que en términos agregados ambos resultados no representan lo mismo. A la par que el saldo primario muestra los gastos corrientes, que suele ser recomendable afrontarlos con ingresos tributarios ordinarios, el financiero puede cumplirse, o bien con nuevos compromisos, o bien con la recaudación impositiva, ya que los pagos de intereses poseen fuertes componentes estacionales. En consecuencia, en este punto parecería haberse fortalecido la salud de las cuentas fiscales.
A contramano, el impacto social de ajustar en una u otra “línea” es heterogéneo: mientras que el pago de intereses suele tener una consecuencia regresiva en términos de distribución del ingreso (los tenedores de deuda son en general las porciones más ricas de la población), el gasto público debería estar estructurado de forma progresiva (una mayor presencia del Estado, tanto mediante subsidios como a través de la obra pública, en aquellos hogares de menores recursos).

Previo a concluir, es importante remarcar que las expectativas oficiales de crecimiento y pago de intereses para 2018 lucen optimistas. Por un lado, producto de la sequía, el salto del dólar y el rebrote inflacionario de los últimos meses, el crecimiento estimado en el Presupuesto 2018 (3,5%) luce alejado; conforme a nuestras proyecciones la economía treparía 2,2% en 2018. Por su parte, los rumores del endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y la incertidumbre que desató en los mercados financieros internacionales, inducen a pensar que el costo del endeudamiento se encarecerá en los próximos meses. Por lo tanto, aquí también consideramos optimista a la estimación oficial: proyectamos que el pago de intereses representará este año -2,5% del PBI, 0,3 p.p. más que el -2,2% anunciado desde el Palacio de Hacienda.
 
Habrá que esperar hasta 2019 para alcanzar un déficit total menor a 2015
Durante la segunda parte de la gestión Cambiemos, estimamos que se repetirá la película de la primera mitad: el déficit primario se achicará como porcentaje del producto, pero el pago de intereses continuará en crecimiento. Conforme a nuestras estimaciones, recién en 2019 el rojo financiero mostrará un avance respecto de la situación heredada, cuando represente alrededor del -5,0% del PBI (en 2015 había alcanzado el -5,2% del producto). Sin embargo, este año sí se podrán observar mejoras en el déficit primario.
La dinámica de menor déficit primario y mayor pago de intereses tiene implicancias económicas. Mientras que al momento de asumir Cambiemos las principales urgencias se posaban sobre los gastos en Pesos, en 2019 las demandas más apremiantes responderán a compromisos en dólares. Por lo tanto, los shocks internacionales tendrán mayor impacto en el plano local, incrementando el grado de fragilidad externa de nuestra economía.

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Invisibles

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El mensaje estuvo lleno de optimismo y datos cuidadosamente seleccionados de los escasos brotes verdes. En la apertura de las sesiones en el Congreso, el presidente Mauricio Macri cosechó elogios solo de la tribuna propia. La autoconvencida de que todo marcha bien y que solo es cuestión de tiempo para que el aplauso sea generalizado.
Crecimiento invisible”, definió el Presidente. Está, pero nadie lo ve. Como los cimientos de un edificio, comparó. “Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer”, reiteró, como en 2016 y como el año pasado.
“Ya sobrepasamos la cantidad de personas empleadas en 2015. Y los salarios le ganaron a la inflación”, celebró entusiasmado el Presidente.
Los buenos deseos, sin embargo, contrastan con los datos de la realidad. Si bien es cierto que creció el porcentaje de empleo registrado, lo hizo en igual modo el empleo informal y, dentro de lo formal la mayor suba se dio en los monotributistas (9,3 por ciento) y los monotributistas sociales (18,3 por ciento), mientras que los asalariados privados crecieron 0,3 por ciento, por debajo del crecimiento poblacional.
Aunque se festeja una baja de la inflación, lo cierto es que los aumentos siguen golpeando el poder adquisitivo de los salarios que hace tiempo perdieron la carrera y la última suba del dólar se trasladó directamente a los precios. La recomposición de 2017 ni siquiera alcanza para recuperar el poder adquisitivo perdido en el primer año de Cambiemos. Según los datos del ministerio de Trabajo, dentro de los catorce grandes sectores empleadores de la actividad privada los salarios le ganaron a la inflación solo en ocho de ellos; se estancó en uno y cayó en cinco.
De cualquier modo, el Presidente ratificó el rumbo y recreó un segundo semestre, esta vez difuso en el espacio temporal. “Tenemos metas para bajar la inflación, para reducir el déficit fiscal. Y ¿Cómo las vamos a cumplir? Vamos a dejar de endeudarnos y se van a multiplicar las inversiones en un país confiable”, prometió antes de firmar nuevos decretos de emisión de deuda en dólares.
Habrá que tener paciencia para poder ver los frutos de la invisible siembra. Mientras tanto, se discute cómo cobrarles por la salud y la educación a extranjeros o si se despenaliza el aborto, discusiones oportunas ambas, pero que tienen cimientos endebles. En promedio, apenas el sistema de la salud pública argentina asiste a uno por ciento de extranjeros. Debate estéril, si se agrega que la salud es responsabilidad de las provincias y no del Estado nacional.
En el año del centenario de la Reforma Universitaria, ni siquiera todos en la alianza Cambiemos bancan una posición tan radical: el diputado Mario Negri, presidente del interbloque oficialista, advirtió que “no hay que hacer demagogia ni alentar la xenofobia”. El diputado radical tiró los datos sobre la mesa, ya que de 1.600.000 estudiantes en la Universidad pública, 37.000 son extranjeros y de ellos el 80 por ciento es residente (hay otros 20.000 en las universidades privadas). En total son el 2%. 
La despenalización del aborto, en tanto, es una discusión que difícilmente llegue al recinto ante los mensajes a “favor de la vida” del Presidente y sus principales laderos.  
La realidad exige que las respuestas sean más rápidas. El humor social, cambiante, comienza a contarle las costillas a un gabinete que no suele dar buenas noticias e integrantes con demasiados grises difíciles de explicar. Triaca, Caputo, Arribas, nuevamente en el ojo de la tormenta por el escándalo de Odebrecht, son ejemplos de acciones reñidas con la tan prometida transparencia. El ministro de Finanzas, orgullo del Gobierno, esconde su participación en off shores y se beneficia con la compra de la misma deuda que emite. El nuevo titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, un hombre de Caputo, sigue la línea y tiene todo su patrimonio fuera del país. Lo curioso es que la Justicia ahora solicitó a la AFIP información impositiva del propio Caputo, en el marco de la investigación por la omisión que hizo el ministro respecto de sus cuentas offshore en las Islas Caimán. Ahora será su mano derecha el encargado de dar los datos pedidos. Será raro que el encargado de velar por que se paguen los impuestos para sostener el Estado, tenga toda su riqueza en el exterior.
Cada uno de los ministros cuestionados es respaldado ciegamente por el Gobierno.
“Jugaba la Champions League, no jugaba en Aldosivi, no jugaba en la B. Deja todo para venir a jugársela por su país”, dijo Marcos Peña sobre Caputo. “Es un error, no algo que tenga que costarle el cargo”, había justificado a Triaca envuelto en el escándalo de su empleada en negro. “Respaldamos plenamente a Arribas”, completó sin tanto énfasis sobre el Señor 5, mientras Elisa Carrió ingresaba un pedido en la Justicia para que sea investigado. La Policía brasileña lo acusa de haber cobrado una coima de 850 mil dólares.  
El malestar social se traslada a las encuestas, que marcan la caída en la imagen positiva del Presidente y especialmente de su gestión. Ya no se trata de kirchneristas en desgracia, sino que los estratos más favorables a Cambiemos muestran su disgusto. El ministro de la Producción, Francisco Cabrera, se quejó en público de los empresarios que no hacen la danza de la lluvia. “Hay que tener una agenda positiva y dejarse de llorar”, le enrostró al equipo de los amigos.
Los empresarios dudan de que lo peor haya pasado. Lo mismo sucede en el Gobierno provincial, que respalda con firmeza la gobernabilidad, pero advierte que hoy Misiones pierde recursos por el Pacto Fiscal y no se percibe que haya comenzado un efecto derrame, baja de precios o la reinversión de utilidades. El viernes, durante una reunión con el director de Asuntos Forestales de la Nación, el misionero Nicolás Laharrague, los empresarios madereros pudieron escuchar de boca de los ministros del Agro, José Luis Garay y de Hacienda, Adolfo Safrán, que la asistencia financiera o la posibilidad de otorgar subsidios, se ve ahora limitada por la escasez de recursos.
En ningún sector económico se registró inversiones salientes o creación de puestos de trabajo. El forestal, sin embargo, es uno de los más beneficiados por la reforma fiscal que impulsó el Gobierno de Macri.
Misiones resigna casi tres mil millones de pesos con el Pacto Fiscal y la rebaja de impuestos al sector privado. Queda en evidencia lo que el Gobierno dijo mientras se debatía la reforma: bajar impuestos no implica que haya reinversión ni creación de empleo. Hasta ahora, el ahorro fiscal fue solo para las empresas, muchas de las cuáles, es cierto, venían en mala racha, como las yerbateras, con precios bajos y aumento de tasas de las deudas financieras, que dificultaban la inversión.  
El sector empresario advierte que la economía no repunta y se sorprende con los “errores” de gestión del gobierno nacional. Hace apenas dos semanas, el Presidente firmó el decreto de extensión del ITC diferenciado para los combustibles en Posadas y Clorinda, “hasta tanto se subsane” el desequilibrio que da lugar a la diferencia de precios con la frontera. El 1 de marzo, en medio de una confusión generalizada incluso entre los estacioneros, el ITC dejó de existir por la entrada en vigencia de la reforma fiscal. La reforma unifica en todo el país el impuesto a los combustibles y alguien olvidó de actualizar la reglamentación. Ahora, paciencia y a pagar cerca de 30 pesos el litro de nafta.
Lejos de amilanarse por las críticas, Cambiemos inició una especie de tanteo electoral este sábado, cuando en Eldorado se presentó la plana mayor de la alianza con la excusa de hablar del sector forestal de la mano de Laharrague. Solo hubo elogios para el discurso presidencial y algunas miradas de sorpresa entre los empresarios invitados.
En el mitin tuvieron que admitir que el promocionado plan Belgrano no tiene demasiado que mostrar y que la prometida vuelta del tren sigue siendo una quimera como el gasoducto. Ahora la gran apuesta es al uso de la hidrovía. Llamativamente, los funcionarios nacionales se apropiaron del llamado a una nueva licitación del puerto de Posadas, como si fuera una obra nacional.
La falta de reactivación se siente en el bolsillo de los misioneros a los que ir al supermercado cada vez les cuesta más. Encarnación es una válvula de escape que, aunque agobia a los comerciantes, alivia la economía familiar.  
Es el Estado misionero, aún con recursos menguantes, el que pone inventiva para salir del paso. El Ahora Misiones Escolar, vigente hasta el inicio de las clases, y otros programas de alquimia financiera, inyectaron consumo a los comercios y movieron la economía. La prioridad es espantar a la crisis.
Por eso, el gobernador Hugo Passalacqua pidió a su equipo enfocarse y priorizar lo social. Después de una reunión de gabinete en la que sonaron fuertes algunas palabras, los ministros recogieron el guante. Se los vio trabajando en forma individual y en conjunto. Esa es la premisa política del momento, cuando Misiones respalda la gobernabilidad de Macri, pero a la distancia necesaria para poder marcar las fallas del modelo.
Misiones es por lejos un ejemplo de buena administración. Ha sido la primera en garantizar el inicio de las clases con el mismo porcentaje de aumentos que fue rechazado en otras provincias ¿La clave? Haber mantenido abierta la mesa de negociación con los gremios desde el año pasado y aún en receso. La negociación incluyó varios ítems además del sueldo, aunque el salario tendrá importantes incrementos en blanco. La Provincia también absorbe de desde este año el 50 por ciento del adicional compensador que paulatinamente deja de pagar la Nación garantía del piso mínimo salarial. Ese porcentaje se irá sumando al blanco, lo que redundará en un incremento secundario.
La muestra de respaldo a la política educativa provincial se dio en la semana, durante un multitudinario congreso docente que tuvo al Gobernador como principal orador.
El inicio del ciclo lectivo estuvo garantizado desde el principio, salvo, como siempre, algunos focos de conflicto con los sindicalistas más radicalizados. Lo curioso es que, en el caso de la Unión de Docentes Argentinos, que aquí hará el tradicional paro, prometió negociaciones con María Eugenia Vidal “con los chicos en las aulas”. La Unión de Docentes de la Provincia de Misiones, que lleva adelante las discusiones salariales más serias, se sumará a la protesta nacional del  lunes y martes, pero trabajará con normalidad en la provincia.
Sea como fuere, en el Gobierno se fortaleció la idea de que no habrá conversaciones paralelas con los díscolos. La mesa de negociación sigue abierta para quien quiera sentarse.

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Un tecnicismo hizo caer el ITC diferenciado para los combustibles en Posadas

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Pese a que hace pocos días se conoció un decreto del presidente Mauricio Macri en el que extendía el beneficio del ITC diferenciado para Posadas, ayer en la capital provincial los precios de los combustibles aparecieron con “precios normales”. En promedio, las estaciones de servicio remarcaron las naftas con una suba del 13 por ciento, por lo que el litro de Infinia en YPF superó los 30 pesos, mientras que la súper se conseguía por 27,82, casi dos pesos más cara que con el descuento impositivo. En Shell la súper estaba 27,90 y la V-Power, equivalente a la Infinia, 31,18.
¿Qué pasó?  Los operadores de combustible explicaron que la reforma fiscal aplicada por la Nación, olvidó en un vacío legal al ITC que regía para Posadas y Clorinda, en Formosa. Por eso, las estaciones de servicio dejaron de vender con descuento, ya que desde el 1 de marzo cambia la metodología de cálculo de los impuestos al combustible. Entre otros puntos, la nueva normativa indica que “se unifica el monto del impuesto para cada tipo de combustible y de esta forma no estará incidido por zona geográfica, flete, precio por petrolera o modalidad de venta”.
El cambio principal establece el pasaje de un impuesto ad valorem a uno fijo para el caso de los líquidos y la creación del impuesto al Dióxido de Carbono, que deja sin efecto el gravamen sobre el gas natural distribuido por redes con destino a gas natural comprimido.
En el Gobierno provincial levantaron los teléfonos para recordarles a los funcionarios nacionales de Energía y de Hacienda que el ITC diferenciado había sido ratificado hace apenas unos días por Macri, pero la respuesta fue que habrá que esperar la reglamentación de la ley que ayer entró en vigencia. Hay confianza en que el beneficio sea ratificado, pero por el momento, habrá que pagar las naftas al mismo valor que en el resto de la provincia.
La principal preocupación es cuál será el impacto en las asimetrías con Encarnación, ya que la nafta allá se consigue entre 20 y 22 pesos.
 

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