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Las bolsas globales operan en rojo ante la disparada del petróleo por encima de los US$100

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Las bolsas de Europa y Asia registran un nuevo declive en el comienzo de la segunda semana de marzo mientras los precios del petróleo se disparan por encima de los US$100 ante la escalada en el conflicto en Medio Oriente.

Los mercados internacionales profundizan su caída en medio de la persistencia del enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel con Irán. En Europa, las bolsas abrieron en rojo con París bajando 2,72%, Fráncfort 2,51%, Milán 2,79%, Londres 2,71% y Madrid 3,22%.

En este contexto, el índice Euro Stoxx 50 se desploma un 2,76% y en España el Ibex 35 cede un 2,81% quedando por debajo de los 17.000 puntos, acumulando una caída del 10% de su valor (2000 puntos) en poco más de una semana tras el estallido del conflicto.

En el continente asiático, vuelven a darse registros negativos en los principales mercados. Tokio terminó la sesión con una caída de 5,24% y Hong Kong, de 1,35%. En Seúl el derrumbe alcanzó el 5,96% y en Shanghái el retroceso fue más moderado (-0,67%).

El mal clima en los mercados se acentúa ante la disparada de los precios del petróleo por encima de los US$100, alcanzando el nivel máximo desde 2022, cuando se produjo la invasión de Rusia en Ucrania.

De esta manera, el precio del barril de Brent, referencia para Europa, llegó a trepar hasta la zona de los US$120 para luego moderarse a 105,5 dólares, un alza del 13,8%. Mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) de referencia en Estados Unidos, también rozó los US$120 y luego bajó a 102,9 dólares, una suba del 13,3% respecto al último cierre.

La moderación en los valores está atada a la posibilidad de que el G7 decida este lunes liberar coordinadamente sus reservas de petróleo ante la persistencia del cierre de la circulación en el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.

Asimismo, el precio del gas europeo también continúa su escalada, al dispararse por encima del 15%, a raíz de que el conflicto amenaza las exportaciones de gas natural licuado del Golfo. De esta manera, el contrato de futuros TTF holandés, considerado la referencia europea, aumentó hasta los 61,7 euros por megavatio hora.

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Luis Caputo anunció la incorporación de Ernesto Talvi al equipo económico

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Luis Caputo anunció la incorporación del exsenador y canciller urugauyo Ernesto Talvi al equipo de asesores del Ministerio de Economía.

Caputo calificó a Talvi como “un economista de extensa trayectoria y reputación” y su rol se desempeñará en la colaboración conjunta del equipo económico.

“Su experiencia y visión serán un gran aporte para seguir consolidando la recuperación de la economía argentina”, indicó el titular del Palacio de Hacienda en sus redes.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, hizo mención de la nueva incorporación y celebró la llegada del economista uruguayo.

“Sensacional anuncio del ministro Caputo. Se incorpora al equipo el extraordinario economista Ernesto Talvi”. Para Daza, el excanciller se destaca como “académico, policymaker e investigador en organismos internacionales”.

“Además, ¡maravillosa persona! ¡Bienvenido, Ernesto!”.

Los elogios no vinieron solamente de parte del Ministerio económico, sino que el presidente Javier Milei también se hizo eco de la noticia y posteó en sus redes un mensaje en alusión a la incorporación. “TMAP. VLLC!”, tuiteó el mandatario argentino.

Quién es Ernesto Talvi, el nuevo asesor económico 

Nacido en Montevideo, Talvi desempeñó funciones en la administración pública uruguaya. Tuvo su paso por el Senado (donde fue perteneciente al Partido Colorado y lideró el sector Ciudadanos) durante 2019, y un año después ejerció el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores.

Se graduó como economista en la Universidad de la República, es Doctor en Economía y MBA en Finanzas de la Universidad de Chicago. A su vez, es director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES).

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Problemas nuevos y viejas discusiones

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En los últimos meses, algunos observadores han manifestado su preocupación sobre la marcha de la economía. Sin embargo, los datos que acaban de publicarse sobre el estimador del PIB del mes de diciembre han sido mejores a los esperados. Además de que se corrigieron al alza los meses previos, se observó un aumento muy importante en el último mes del año que fue impulsado no sólo por una excelente cosecha fina y por la actividad minera (hidrocarburos) sino también por crecimientos interanuales de dos dígitos en pesca, la actividad financiera y electricidad, gas y agua.

Si se compara el promedio del año pasado con el de 2023, se observa que 8 de los 14 sectores han mejorado su nivel de actividad y el resto todavía se encuentra peor. Dentro de los sectores que todavía tienen problemas, revisten algunos que son trabajo intensivos (definidos como aquéllos que tienen un mayor porcentaje del empleo total que del PIB total). Este es el caso, por ejemplo, de la construcción y el comercio mayorista y minorista y de varias actividades de servicios, pero también tienen un nivel de actividad menor al registrado en el año 2023 algunos sectores capital intensivos, como la industria manufacturera. Del mismo modo, se observa que dentro de los que han mejorado la actividad en los últimos dos años, hay algunos capital intensivos (como el agro y la minería) y otros trabajo intensivos, como el sector de hoteles y restaurantes o las actividades inmobiliarias y financieras. En resumen, no parece haber un patrón muy claro que muestre con elocuencia que los sectores que se expanden son sólo aquellos que usan poca mano de obra.

Durante los últimos meses del año 2025, se observó una reducción de 2% real en los salarios privados formales y de 4% real en los públicos, mientras que los informales mejoraron 2% (aunque registraron caídas durante noviembre y diciembre). Esto puede haber afectado negativamente las decisiones de consumo de las familias y podría explicarse porque las paritarias se cierran para varios meses y la inflación proyectada resultó ser menor a la que finalmente se observó durante el último trimestre del año.

Sin embargo, los trabajadores arrastran una pérdida de ingresos mucho más significativa si se consideran los momentos recientes de mejores salarios reales. Por ejemplo, en el caso del trabajador privado registrado, los ingresos de diciembre de 2025 eran 18% menores que los de marzo de 2018 o 24% más bajos que los de noviembre de 2015. Sin embargo, esos niveles de ingresos probaron ser insostenibles para las cuentas externas de la Argentina. En aquellos años, el déficit externo alcanzó cerca del 3% del PIB en 2015 y casi 6% en 2018. Cuando se redujo el flujo de fondos externos, el tipo de cambio sufrió un salto abrupto y los salarios perdieron contra la inflación. En resumen, no hay magia posible. Los salarios reales en el largo plazo pueden crecer al mismo ritmo que la productividad. Si está se estanca, como ha ocurrido en la Argentina durante las últimas décadas, no hay espacio para mejoras sostenibles de ingresos.

En el frente externo aparecen varios puntos que han despertado interés, entre otros, la reducción de importaciones, la apreciación del tipo de cambio nominal, la acumulación de reservas y el uso de éstas para pagar deuda o fortalecer la posición de reservas netas del BCRA.

La reducción de importaciones guarda alguna relación con el nivel de actividad que se había estancado hasta noviembre, pero también ha influido la normalización de un adelanto en las compras a la espera de una devaluación post elecciones que no ocurrió. Por ejemplo, las compras mensuales de insumos intermedios se habían disociado de la evolución de la producción industrial. Tarde o temprano se debía volver a cierta normalidad.

El tipo de cambio nominal se ha apreciado más que otras monedas, aún a pesar de que el BCRA compró muchos más dólares que lo proyectado a finales del año pasado. Hay cuestiones puntuales como la normalización de la demanda de divisas para atesoramiento, que volvió en noviembre y diciembre a los niveles del primer semestre (alrededor de US$ 1.500 millones por mes) comparado con algo más de US$ 5.000 millones durante los meses de julio a octubre, de incertidumbre electoral. Durante el mes de enero, hubo un rebote de alrededor de 50%, pero habrá que esperar a los próximos meses para poder estimar cuál es una demanda “normal” de divisas de las familias.

También se profundizó el financiamiento neto a empresas y provincias y ayudó la excelente cosecha fina. Pero hay un debate de mediano plazo. Por un lado, en la medida en que se concrete el shock previsto en las exportaciones de minería e hidrocarburos, en el mediano plazo habría un salto de ventas al exterior de alrededor de US$ 20.000 millones. Y si la economía continúa su proceso de normalización, la dolarización de ahorros debería ceder aún con la cuenta capital abierta (digamos unos US$ 10.000 millones menos). Esto sería bastante mayor a la normalización en los pagos al exterior de empresas todavía restringidos por el cepo y requeriría de un aumento equivalente en la demanda por importaciones de bienes y servicios o pagos netos de deuda al exterior para repetir valores históricos del tipo de cambio real. Obviamente que puede interceder el BCRA comprando divisas para terminar de resolver una debilidad del programa en curso, pero terminado el proceso de remonetización y alcanzada una inflación “normal”, el señoreaje sólo permitiría compras no esterilizadas por alrededor 0.5% de PIB al año. Un Tesoro con más sobrante de pesos que pueda cancelar deuda ayudaría. Si bien no es tarea fácil de lograr, sería positivo que se tratara de alcanzar un superávit primario de 2.5% del PIB como se acordó con el FMI en abril de 2025. Puesto de otra manera, el influjo de dólares es de los privados y el que debería cancelar deuda neta (o mejorar sus activos) es el gobierno. Esto requiere que el BCRA o el Tesoro tengan ingresos suficientes para poder completar esa tarea.

Algunos analistas plantearon alguna objeción al uso de las divisas compradas en el mercado para eventualmente reducir la deuda externa pública. En la medida en que el swap de monedas con Estados Unidos sea creíble, cancelar un pasivo no es muy diferente que acumular un activo líquido. Pero si se pierde esa opción, entonces parecería que un activo líquido da algunas opciones de manejo adicionales, al menos en el cortísimo plazo.

Finalmente, el conflicto en Medio Oriente plantea algunas oportunidades y desafíos que obviamente dependen de cuál sea su duración. El primer efecto sobre las exportaciones argentinas es positivo. Por cada US$ 10 que aumente el precio del petróleo en el mercado internacional, las exportaciones aumentarían en alrededor de US$ 3 millones por día. Al mismo tiempo, hay un efecto negativo sobre los subsidios que todavía paga el Tesoro Nacional porque aumentaría el costo marginal de la energía eléctrica que se produce con derivados del petróleo. También es de esperar que en un escenario de mayor incertidumbre global aumente el riesgo país y se fortalezca algo el dólar americano.

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La carne vacuna: desafíos internos y oportunidades internacionales

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez -La carne vacuna es uno de los alimentos más tradicionales de la Argentina y, a la vez, una de sus mejores cartas de presentación en el mercado internacional.

Los argentinos se encuentran entre los consumidores de más alta ingesta de carnes (vacuna, porcina y aviar) en el mundo. Los Estados Unidos, Australia, Argentina, Brasil y Uruguay encabezan el ranking de consumos cárnicos en el mundo, coincidiendo con su condición de mayores oferentes y exportadores mundiales. Aunque el consumo de carne vacuna ha decrecido dentro de la canasta cárnica local, sigue revistando también entre los más relevantes a nivel internacional.

Según los datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en 2025 la canasta de carnes alcanzó los 116,5 kg/hab./año, integrada por 49,9 kg de carne vacuna, 47,7 kg de carne aviar y 18,9 kg de porcina. Esta ingesta aumentó desde 2024 en un 3,85%. El aumento desde 2020 ha sido del 4,2%. Es decir, en los últimos cinco años el consumo cárnico ha continuado siendo muy elevado. El mayor cambio en la composición de esa canasta ha sido un aumento en la participación de la carne porcina que pasó de 14 a casi 19 kg/hab./año. Los consumidores, por su parte, han respondido a la modificación de los precios relativos de las carnes incorporando, particularmente, a la carne aviar que pasó de un consumo de 11 kg en 1990 a 48 kg en la actualidad. En la década de 1990, el 70% de la ingesta cárnica en nuestro país se concentraba en la carne vacuna. Desde entonces, el crecimiento de la industria aviar dio lugar a la diversificación del consumo.

Clasificando la faena por destinos, en torno del 70/75% se encuentra actualmente dirigido al mercado interno. Si bien ese porcentaje ha ido declinando en el tiempo, la demanda interna sigue siendo un determinante principal del precio mayorista. La importancia del mercado interno gravita en la evolución del stock ganadero que hasta diciembre de 2024 alcanzaba a 51.629.909 cabezas. Debe recordarse que este stock sufrió una merma histórica en 2010 debido a la política negativa de un estricto control de precios y faena implementada por el gobierno de turno (el stock cayó a 49 millones de cabezas durante la presidencia de Cristina Fernández). Desde entonces, el stock bovino se ha venido recomponiendo con etapas cíclicas típicas de esta actividad. Entre 2022 y 2024, factores climáticos vinculados a una sequía histórica generalizada y posteriores inundaciones en algunas regiones, llevaron a un aumento de la liquidación de animales incluyendo hembras jóvenes. Atendiendo a ese contexto, los pronósticos del Dpto. de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para nuestro país anticiparon, recientemente, un stock de 51,8 millones a fines del presente año.  Por otra parte, aunque con oscilaciones, el indicador de número de terneros por vaca ha ido en aumento desde 2020 hasta el actual 65%, lo que constituye una buena noticia para la futura recomposición del stock. Por último, en términos de la inversión ganadera, debe tenerse en cuenta que la tasa de interés juega un rol importante en la evolución del sector, dado que el stock de ganado constituye un capital que se reproduce bajo reglas naturales y su crecimiento compite con la alternativa de una inversión financiera que se “reproduce” por vía de la tasa de interés. Altas tasas de interés como las que han predominado en el último año en nuestro país tendieron a retrasar la inversión ganadera. Debe esperarse que la normalización macroeconómica en curso limite este efecto financiero negativo, como parece estar ocurriendo.

En cuanto a las exportaciones de carne bovina de la Argentina, el mercado internacional ha mostrado un importante crecimiento de precios desde principios de 2025 debido a restricciones en la oferta de grandes productores como Brasil (fase de retención de su ciclo ganadero) o los Estados Unidos (sequía). Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de nuestro país, “las exportaciones de carne bovina fueron de US$3700 millones en 2025, un 22,3% más que el año anterior, impulsadas por un salto en la demanda global. En términos de volúmenes, se trata de 853.183 toneladas” (ver Gráfico 1).

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos INDEC y SAGyP

En cuanto a los destinos exportadores, según se prevé, en 2026 China continuará siendo uno de nuestros principales clientes. La canasta total de carnes del consumidor chino promedio representa un poco más de la mitad del volumen que se consume en nuestro país, pero su composición es diferente. El 60% del consumo chino corresponde a carne aviar, el 20% a carne de cerdo y el 20% restante a carne vacuna. Con el crecimiento del ingreso, como se ha observado en otros casos, el consumidor promedio aumenta su ingesta de carne vacuna, lo que explica el crecimiento de la demanda china en el mercado internacional de esta carne. En el caso de nuestro país, se espera que este destino concentre en torno del 55-57% de las exportaciones en 2026.

Durante 2025, tanto Brasil como la Argentina se han beneficiado con el desacople comercial entre los Estados Unidos y China, que ha llevado a que este último país busque diversificar el origen de sus importaciones, en particular, en el caso de los alimentos. Con todo, recientemente China ha impuesto una salvaguardia a las exportaciones cárnicas justificada en una defensa legal de sus propios productores que alegan un aumento súbito de las importaciones de carne bovina de varios orígenes a precios bajos que les impiden la competencia. Esta medida impone una cuota global hasta diciembre de 2028 de 2.680.000 toneladas iniciales para todo tipo de carne vacuna con un aumento anual de 2%. Los principales abastecedores de China cuentan con una cuota determinada (Argentina, Australia, Brasil, Estados Unidos, Nueva Zelandia y Uruguay) y el resto se distribuye entre los proveedores internacionales que deseen ingresar al mercado. Esta medida determinó que para 2026 las exportaciones argentinas a ese destino se ajusten a una cuota de 511 mil toneladas, con un arancel adicional del 55% para el volumen excedente.

Los Estados Unidos han sido, también, un destino tradicional para la carne argentina y las novedades recientes con respecto al acuerdo comercial entre nuestro país y los Estados Unidos han confirmado un aumento sustancial de la cuota de carne preexistente desde 20.000 toneladas anuales hasta las 100.000 toneladas anuales. Ese volumen total deberá cubrirse en cuatro cuotas trimestrales. La ampliación supera en casi un 100% al volumen exportado el año 2025 de aproximadamente 42.000 toneladas, pero deberá concentrarse en carnes magras. La nueva cuota fue implementada a través de una orden ejecutiva presidencial por fuera del acuerdo general, mientras que el acuerdo bilateral requerirá ratificación del Congreso en nuestro país (prevista para marzo).

En el caso de nuestros clientes europeos, la reciente ratificación del Acuerdo Unión Europea-Mercosur por el Congreso argentino (Uruguay también lo ha ratificado y en Brasil la ratificación se encuentra en curso), es un paso más dentro de una situación poco satisfactoria. En efecto, el avance de la implementación del acuerdo fue detenido por el Parlamento europeo que envió su texto al Tribunal europeo para el estudio de su compatibilidad con la normativa vigente en la UE. El proceso de revisión podría demorar hasta dos años. La promulgación de esta ratificación por parte del Poder Ejecutivo de la Argentina fue acompañada por un comunicado que indica que ambas partes habilitarían el acuerdo de forma provisional. En el caso de la ganadería vacuna, el acuerdo incluye un aumento de la cuota de compras con la dificultad de que se trata de una cuota general que deberá asignarse por país dentro del Mercosur. Además, en la última versión del acuerdo se introdujo la posibilidad bilateral de establecer salvaguardias para productos agroindustriales sensibles si se observa un aumento súbito del volumen importado equivalente al 5% del promedio de los últimos tres años. Este reaseguro, con todo, no logró acallar las voces contrarias al acuerdo provenientes de los productores agropecuarios europeos.

Dentro de este contexto local e internacional descripto, desde mediados de 2025 se ha observado un aumento muy significativo del precio local de la carne vacuna que está afectando uno de los principales indicadores de éxito del programa de estabilización macroeconómica: el índice de inflación minorista. Así, el precio promedio de la carne vacuna aumentó 65,3% al consumidor en 2025, casi el doble que la inflación general, que fue del 31,5%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC, ver Gráficos 2 y 3). No obstante, como se observa en los gráficos, este episodio no es extraordinario, sino que se mantiene dentro de un marco de recuperación del precio sectorial en un contexto de oferta ajustada.

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en datos INDEC

Gráfico 3

Fuente: FIEL con base en datos INDEC

En efecto, como ha ocurrido durante otros episodios de estabilización macro en el pasado, las expectativas positivas que crea la nueva situación pueden llevar a una restricción temporal de la oferta ganadera por recomposición del stock y a un consecuente aumento de precios. En el actual episodio, con todo, debe tenerse presente la influencia negativa de la larga sequía 2022-23 que, como se mencionara, ha determinado precios de faena elevados a la vez que se registraban un aumento de la demanda externa y un relativo mantenimiento del consumo local. Por su parte, los frigoríficos y la cadena de comercialización no se encuentran en condiciones de absorber parte de ese aumento como se ha verificado en otras ocasiones, debido al aumento de los costos propios (ya no se comercializan o lo hacen a muy bajo valor el cuero y los subproductos de la faena y, los salarios y costos generales aumentan al ritmo de la inflación).

En síntesis, el mercado de carne vacuna está creciendo en valor en nuestro país y se espera que también lo haga en volumen a través de una recomposición del stock ganadero y de un aumento de la eficiencia productiva. Esta última mejorará si se logra mantener la tendencia actual hacia el aumento del peso en faena de los animales, que aún se encuentra muy por debajo de otros países productores en la región como Brasil o Uruguay (228 kg por animal en nuestro país frente a 247 y 264, respectivamente). A la vez, mejores pasturas y mayor cuidado sanitario permitirán aumentar el índice de preñez y el resultado de la cría y recría. El sector cuenta con una cadena activa y flexible que incluye 1100 establecimientos de feedlots y un aceitado sector de comercialización (remates feria, mercado agroganadero de Cañuelas, mercado de futuros y opciones ganaderos Matba Rofex). Como en el resto de la cadena agroindustrial, la inversión en infraestructura logística también redundaría en una reducción de costos y la reducción definitiva de los derechos de exportación, altamente distorsivos, aliviaría parte de la pesada carga fiscal de nuestro país. Actualmente, las limitaciones en la ejecución de la obra pública nacional han dejado la iniciativa a cargo de las provincias, que enfrentan la novedad con fondos limitados. En cuanto a las retenciones, el gobierno sigue afirmando su determinación por reducirlas, aunque sin fijar aun un cronograma que favorezca las expectativas sectoriales. Teniendo en cuenta todos estos elementos y apostando a buenos resultados de mediano plazo, es probable que la Argentina pueda aprovechar nuevas oportunidades en el mercado externo y que ello también implique una mayor diversificación de la canasta interna de carnes.

Marcela Cristini, investigadora visitante de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

Guillermo Bermúdez, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

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¿Qué debería publicarse por escuela? Puntaje, contexto y eficacia

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Por Ivana Templado – El discurso del presidente Milei en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, hace alusión a algunos temas referidos a la educación, aunque de modo muy tangencial y general[1]. La prioridad del Estado nacional sigue puesta en otras cuestiones por fuera de la educación, como la estabilización macro, la reducción del Estado (desregulación/privatizaciones) o la apertura económica y el posicionamiento geopolítico del país. El clásico tironeo entre lo urgente y lo importante o entre el corto y el largo plazo. Si bien, es verdad también, que sigue sobre la mesa la discusión del proyecto de Ley de Libertad educativa impulsado en 2025.

Teniendo en cuenta los lineamientos principales de aquel proyecto, retomo y analizo una de sus propuestas más discutidas: la publicación de los resultados por escuelas. La comparación en crudo de los resultados de Aprender suele mezclar cosas distintas: (i) el rendimiento observado de los estudiantes, (ii) el contexto socioeconómico de quienes asisten a cada escuela y (iii) la eficacia de la institución. Por eso es que hay que ser tan cautelosos al utilizar esa información, ya sea como insumo para decisiones de política, ya sea para financiamiento o para brindarla para la toma de decisiones de elección educativa. Si el indicador no separa composición y desempeño institucional, el riesgo es que la publicación termine reflejando principalmente diferencias sociales y no el aporte de las escuelas.

Sabemos que en el sistema educativo argentino, la educación obligatoria depende de las 23 provincias y la CABA, sabemos también de la heterogeneidad de resultados asociados a esta distribución federal, que se trata, de facto, de 24 sistemas educativos diferentes con algunos lineamientos generales comunes pero con amplia autonomía para el financiamiento, regulación y gestión hacia adentro de cada jurisdicción. Teniendo en cuenta esto, en lo que sigue voy a  representar el desempeño de una escuela típica en cada jurisdicción, usando, por simplicidad, los promedios provinciales.

Con datos de nivel primario de Aprender 2023, y foco en el sector estatal y urbano, la idea es separar el componente socioeconómico del alumnado, del desempeño institucional. Para ello, se postula un modelo en el cual los aprendizajes solo dependen de características propias del estudiante y sus familias. Luego se predice el aprendizaje teniendo en cuenta solo estas variables, si una parte importante está explicado por las mismas, entonces, la escuela aporta poco a dicho desempeño (ver Cuadro 1 para metodología).

El Gráfico 1 muestra una medida de eficacia: el aporte promedio de las escuelas de cada provincia[2], que busca capturar cuánto suma o resta la escuela una vez controladas características observables del estudiante y su contexto (incluyendo el quintil socioeconómico, la edad y género del estudiante, entre otros controles), y separando variación entre escuelas y dentro de escuelas.

Los valores positivos indican que, en promedio, las escuelas de esa provincia logran resultados por encima de lo esperable dado el perfil de sus estudiantes; mientras que los valores negativos indican resultados por debajo de lo esperable. En el gráfico se observa heterogeneidad: algunas provincias aparecen con eficacia promedio positiva (CABA, Formosa y Córdoba son algunas), mientras que otras presentan valores negativos (por ejemplo Santiago del Estero, Catamarca, Chaco). Lo ideal sería armar esta medición para varios años y tener en cuenta escuelas que consistentemente están por encima de lo esperado; en este caso se hizo para 2023 por simplicidad.

Gráfico 1Medida de eficacia por provincia

Fuente: elaboración propia. Ver Metodología en Cuadro 1.

Otra forma de ver el problema de la incidencia de la composición socioeconómica en los puntajes es ¿qué pasaría si todos los estudiantes fueran de los quintiles más pobres? ¿Cuál sería el desempeño promedio de las escuelas? El Gráfico 2 hace dicha comparación y muestra, para cada provincia, el puntaje de Lengua promedio observado con el contrafactual del puntaje que se obtendría si todos los estudiantes fueran del quintil 1 (todo lo demás, igual al observado). Esto permite observar cuánto del rendimiento promedio provincial está asociado a la composición socioeconómica del alumnado.

La brecha entre ambos ilustra un punto simple pero muy relevante: provincias con mejores resultados observados no necesariamente lo son por una ventaja del sistema escolar en sí, sino también por el perfil socioeconómico promedio de su matrícula. En el extremo, si dos provincias exhiben puntajes observados similares, pero una de ellas cae mucho más al asumir que sus estudiantes provienen de un nivel socioeconómico bajo, sugeriría que parte de su desempeño está más asociado al contexto que a la eficacia institucional.

Gráfico 2Puntaje de Lengua observado promedio y puntaje contrafactual Q1

Fuente: elaboración propia. Ver Metodología en Cuadro 1.

La comparación de ambos gráficos ayuda a evitar dos errores frecuentes: (i) confundir alto puntaje con alta eficacia escolar, y (ii) asumir que los contextos explican todo y que las escuelas no aportan. Aun así, el Gráfico 3 muestra el punto de contacto entre ambas dimensiones, las provincias que logran, en promedio, mayores puntajes incluso en un escenario contrafactual de una población de estudiantes de nivel socioeconómico bajo, tienden a ser también las que exhiben los mayores niveles de eficacia promedio estimada.

Gráfico 3Puntaje esperado en Q1 y eficacia escolar promedio por provincia

Fuente: elaboración propia. Ver Metodología en Cuadro 1.

En resumen, si el Estado avanzara en la publicación de resultados por escuela, estos ejercicios sugieren que publicar puntajes brutos sin contexto es insuficiente y potencialmente engañoso. Un esquema más responsable debería incluir, junto al resultado observado, al menos un indicador que intente captar desempeño neto de composición (por ejemplo, una medida de eficacia como la mostrada aquí) e, idealmente, su estabilidad en el tiempo. La transparencia es valiosa, pero el indicador que se publique es igual de importante, porque por un lado debería evitar que se convierta en un ranking de composición social, y por otro, sí debería promover una herramienta para identificar y aprender de escuelas que logran buenos resultados en su contexto.


Ivana Templado, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

[1] “Por eso también estamos reformando la educación inicial y primaria para asegurar los conocimientos básicos de lectocomprensión que las últimas décadas se perdieron. Renovamos la currícula educativa, fortaleciendo las competencias fundamentales, ampliando las pruebas Aprender en primaria y secundaria.”

“En materia de capital humano, necesitamos reformar la educación inicial, primaria y secundaria. Todos sabemos lo bajo que ha caído la calidad de nuestro sistema educativo; las estadísticas son apabullantes. Por eso, durante nuestro Gobierno, la escuela servirá a su propósito original: darle las herramientas a nuestros niños para que puedan procurarse un futuro mejor, no para adoctrinarlos.”

“En materia de Capital Humano, […] y una gran mayoría de egresados escolares que no sabían leer o escribir, ni hacer cuentas matemáticas simples…”

[2] Estimado mediante un modelo multinivel (efecto escuela tipo BLUP),

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