Alianza

Di Pollina y una apuesta a recuperar la identidad progresista del Socialismo argentino

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“El socialismo no puede estar en espacios compartidos con Cambiemos”. Eduardo Di Pollina es claro en la sentencia y apunta especialmente al Socialismo porteño, que forma parte de la alianza de poder con Horacio Rodríguez Larreta. Di Pollina es candidato a presidente del Socialismo argentino y apuesta a recuperar la identidad de un partido que está en las antípodas de lo que representó el gobierno de Mauricio Macri. Lo secunda Julia Martino, quien comparte la urgencia por desmarcarse de políticas que van en contra del ideario de Alfredo Palacios. 

“Estamos planteando, ni más ni menos, reivindicar la línea histórica y política de nuestro partido, las banderas históricas. Continuar con la política de alianzas, pero en el marco de la izquierda democrática de los sectores progresistas. Ese es el planteo de fondo. Ese mismo proyecto tiene que ver con todo, un partido donde haya plena participación de los afiliados. Estamos tratando de reformular un nuevo movimiento partidario, de una nueva organización partidaria, que nos permita esa transformación, con la plena participación de todos y todas, para llevar adelante estas políticas”, sostiene Di Pollina en una visita a la redacción de Economis.

¿Se puede hacer un socialismo progresista de desarrollo en un escenario tan de grieta como esta la Argentina?

Sí, lo hemos demostrado en Santa Fe y en Rosario. En Rosario hemos gobernado casi 30 años, en Santa Fe, casi lo mismo, en la gobernación en los últimos tres períodos. Hemos llevado adelante ese proyecto político con total claridad, lo hemos podido desarrollar. En Santa Fe las políticas en materia de salud, educación, acción social, se han destacado a nivel nacional y también en América Latina, la educación pública, la salud pública de Santa Fe, tienen el reconocimiento de diferentes sectores políticos y también de diferentes sectores de la sociedad. O sea, realmente hemos podido plasmar políticas de esa naturaleza, en una realidad nacional como la que estamos atravesando. No me caben dudas que eso es absolutamente posible llevarlo a la práctica.

Esa grieta, esa ruptura, venimos de un gobierno en las antípodas del Socialismo. ¿Se sienten más cercanos al Gobierno actual?

Lo de Cambiemos fue la repetición sistemática de las minorías gobernando la Argentina. En otra época llegaban al poder a través de los golpes de Estado, luego y podemos replicar, o analizar, mejor dicho, las políticas en diferentes momentos históricos que estos sectores han gobernado al país, han minado el país en beneficio propio. Los sectores concentrados, que en otro tiempo decíamos que eran la oligarquía. Luego llegó un fenómeno extraordinario con el menemismo, que llegó con una propuesta y un proyecto político y terminó en un modelo de los noventa que fue el neoliberalismo que causó un desastre para la Argentina. Se vuelve a repetir con la Alianza de De la Rúa, que le dieron continuidad y resultó en lo que todos conocemos. Después llega por primera vez, un representante genuino del establishment, de la oligarquía, a través del voto popular, como lo fue Mauricio Macri. Y vuelve a repetir estas políticas antinacionales, antipopulares, avanzando y transgrediendo todos  los derechos conquistados por el pueblo argentino, entregando el patrimonio nacional, con la fuga de capitales, la deuda que nos dejó. Es decir, se vuelve a repetir cíclicamente cada vez que gobernaron estos sectores. Nosotros entendemos que, desde el campo nacional, desde el campo popular, los sectores que entendemos y defendemos otros valores, tenemos que coordinar políticas para tratar que no regresen nunca más a gobernar el país estos sectores. Luego desde el socialismo, construiremos las alternativas políticas posibles, las discutiremos pero dentro de este marco político de construcción.

¿Qué opinan del Gobierno actual?

Julia Martino: Tenemos coincidencias y no tanto. Vemos que en general, se encontraron como todo el mundo con la pandemia, a los problemas que recién enumeraba Eduardo, del gobierno de Macri, con la deuda, a la crisis económica, se sumaron las consecuencias económicas de la pandemia. Entendemos que vienen haciendo muchas cosas bien, en lo referente a la pandemia, al menos están dando una respuesta con la vacuna. En general, coincidimos en esas cuestiones, obviamente no vamos a coincidir en todo. En general, tenemos una buena opinión del gobierno de Alberto. Por eso, también, siguiendo con el planteo de Eduardo, creemos que el socialismo nos va a conectar en un acuerdo, más que con la derecha como ya lo hizo el socialismo en Buenos Aires, que es de donde soy, y por eso me llega tanto y me afecta tanto. Las últimas elecciones fueron en ese lugar, creemos que, si respetamos los principios, los ideales y las propuestas del socialismo no podemos estar en ese lugar. Menos en la ciudad que fue el cimiento de la derecha, con los ideales que no coincidimos para nada. Esto también nos impulsa a dar la pelea dentro del partido, para discutir el rumbo político del socialismo. Es una señal muy fuerte para que retomemos la agenda de  la izquierda democrática, de generar alternativas a la grieta que mencionabas vos. Creemos que se puede hacer y no solo eso sino que hay mucha gente que lo está esperando, que ninguno de los dos lados termina de convencer y ese espacio político hay que cubrirlo de alguna manera. Nosotros creemos que el socialismo está en condiciones de dar ese apoyo, de llegar a acuerdos coherentes en las áreas expuestas.

Acuerdo con el sector progresista de cualquier lugar y cualquier sector.

Julia: Sí.

¿Qué hay que hacer con la deuda que tomó el Gobierno anterior?

Julia: No se puede hacer como que nada hubiera pasado como se hizo ya con las deudas externas anteriores, que nunca se terminaron de investigar y de dilucidar, para detectar responsabilidades. Acá evidentemente le prestaron a un Gobierno para que fugue,  no para que se ocupe de  lo que pasaba en el país, por eso no se puede hacer como que acá no pasó nada. Después, está el tema económico, ¿hasta cuándo hay que pagar? ¿Cómo está hecho el arreglo? No puedo opinar en detalles. Pero sí el planteo político, de poder investigar porque también hay responsabilidad de quien dio la plata.

Eduardo: Estamos de acuerdo en iniciar una querella judicial contra el ejecutivo anterior, encabezado por Macri y sus ministros de economía, todos los que estuvieron involucrados.  Caputo el nombre como representante de las entidades financieras estuvo en ambos lados del mostrador a la hora de manejar todo lo que fue el crecimiento y el endeudamiento de la Argentina. El otro tema es la responsabilidad del Fondo Monetario Internacional, al prestar esos dineros. No solamente violaron el estatuto del FMI, porque ellos mejor que nadie, eran conscientes del dinero que estaban prestando se estaban fugando para el negocio de varios grupos económicos argentinos y extranjeros. Eso es un hecho delictual, un desfalco, una estafa a todos los argentinos. Y digo, con una connotación política. Donald Trump participó e incidió para que le dieran el dinero a la Argentina, porque quería favorecer las posibilidades de que Mauricio Macri pudiera acceder a una reelección. Por otro lado, lo que está haciendo la Argentina es discutir hasta las últimas consecuencias, la coma y la legitimidad de esta deuda que tenemos con el FMI. Creemos que el camino que se está recorriendo es correcto en términos generales. Políticamente compartimos lo de la querella criminal, que por primera vez en la historia se va a hacer responsable a quienes generaron semejante desfalco en la Argentina.

¿Cómo se hace para seducir a la sociedad, a los jóvenes para que confíen en el socialismo?

Eduardo: Como lo hicimos desde siempre, desde el llano. No nacimos en el poder, hemos militado en este partido durante décadas, sin estar en el poder, indudablemente lo hicimos de una manera correcta porque la gente en algún momento creyó en nosotros. Cuando fuimos y llevamos a la práctica nuestras políticas realmente en términos generales fueron muy buenas. Y tenemos la confianza de volver a repetir ese camino, que es el camino de la militancia, el camino de la coherencia, el camino de las convicciones políticas, en el socialismo eso no lo tienen que perder de vista.

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La decisión local

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El agobiante enero encuentra a la Argentina ocupada en contener la expansión de los contagios ante la condescendencia de una parte de la sociedad que parece vivir en una realidad paralela y hacer de cuenta que el coronavirus es apenas una “gripezinha”. Esa parte de la sociedad, desprecia la cuarentena como mecanismo de prevención sin advertir que esa herramienta ha sido fundamental para no hacer colapsar al sistema sanitario, con lo que internados y muertos serían muchos más. 

Basta mirar a Brasil, con 200 mil muertes y el ninguneo de Jair Bolsonaro para quien “la vida sigue”, los 300 mil casos reportados en Estados Unidos o Londres, donde el alcalde reconoció que está “a días del colapso sanitario”. 

Ese agotamiento del sistema no llegó a la Argentina, pero ante cualquier descuido, puede pasar. En estos días se nota el impacto del relajamiento previo a las fiestas de fin de año. Los reencuentros, las salidas con amigos y las fiestas clandestinas se evidencian en los reportes diarios del sistema sanitario. Eso obligó a aplicar nuevas restricciones que buscarán reducir la circulación del virus. Las clínicas privadas están casi al límite en sus espacios reservados para pacientes Covid y están ampliando el número de camas. 

De todos modos, la saturación del sistema no es por el momento tema de preocupación. 

En los hospitales públicos hay 162 camas en terapia intensiva, a las que se suman 114 en el sector privado de toda la provincia. El último reporte de Salud muestra solo 29 internados por coronavirus. La saturación, con accidentados y otras enfermedades, era hasta este sábado 60,3 por ciento. 

Pero hay otro elemento a tener en cuenta, sobre todo por aquellos a los que les gusta obviar los protocolos de protección. Desde el inicio de la pandemia llamó la atención la cantidad de muertos en Misiones para la, relativamente, baja tasa de contagio.

Con el incremento de los casos observado en las últimas semanas las proporciones se fueron “acomodando”, pero los datos son implacables: en el mundo por cada 100 infecciones hay dos muertos. Misiones lleva 1.948  casos y 37 fallecidos (el 1.9%). En lo que va de 2021 llevamos un muerto por día, y las internaciones casi se duplicaron. Los informes también revelan que de cada 10 internaciones, entre 4 y 5 terminan de la peor manera. La matemática no falla: por cada mil contagios, habrá 20 personas muertas. La pregunta es: ¿necesitaremos que muera alguien cercano para tomar conciencia? 

La vacuna llegó y ya se inmunizó a 3.677 agentes de salud y el próximo paso es empezar con los docentes y otros trabajadores esenciales. Con más de 107 mil dosis, Argentina es el país de Latinoamérica que más personas vacunó. Pero eso no equivale al fin de la pandemia.  

La necesidad de parar la pelota se hizo evidente a mediados de diciembre. El problema es cómo volver a aplicar restricciones después de casi un año de diversos grados de cuarentena. La realidad de Capital Federal o Gran Buenos Aires no es la misma que la de Posadas y mucho menos que la de Dos de Mayo o Pozo Azul. Por eso, pese a la intención inicial de imponer una especie de toque de queda nocturna para limitar la circulación, el Presidente dejó en manos de los gobernadores las medidas en sus distritos. En Misiones no hubo grandes cambios ya que el gobernador Oscar Herrera Ahuad ya había definido con los alcaldes una serie de medidas para evitar males mayores. Hubo retos por la “flexibilidad” en las fiestas navideñas, que terminaron con fiestas masivas sin ningún tipo de distancia social. Esas fiestas se reflejan en los partes de los últimos días, con los números más altos desde el inicio de la pandemia. 

Pese al fuerte aumento de los casos en las últimas semanas, Misiones todavía está por debajo de los nuevos parámetros fijados por la Nación para restringir actividades. La primera define que se deberán implementar restricciones cuando los casos aumenten un 20 por ciento de una quincena a la otra. La segunda, cuando el número de casos confirmados acumulados de los últimos 14 días por 100 mil habitantes, sea superior a 150.

La cuarentena administrada ha dado sus resultados: pasó casi un año entero para superar la barrera de los cien contagios diarios. 

En paralelo, la actividad económica que no se detuvo nunca, revela resultados sorprendentes sobre la dinámica del consumo sin el acoso de Brasil o Paraguay. Salvo el turismo en la ciudad de Puerto Iguazú, diseñada para recibir al visitante global y agonizante en su ausencia, el resto de las actividades económicas cerró un 2020 inédito. 

En cambio, la yerba mate cierra un año positivo. Según los datos de noviembre, la caída del mercado interno es de solo 3,07, contra un desplome en otros consumos, mientras que en el mercado externo se cerrará un año con saldo a favor y un crecimiento de las exportaciones del 4,48. El té también disfruta de un buen momento en el mercado externo y ambas economías se beneficiarán con la eliminación de las retenciones. El sector forestal no fue alcanzado por esa medida, pero vive un boom de demanda interna y externa que era a todas luces inesperado. 

Los números de la Agencia Tributaria Misiones son elocuentes: la recaudación propia aumentó 80,96 por ciento, muy por encima de la inflación y de la recaudación nacional, que cerró el año con un incremento del 32,1%. El comercio tuvo un cierre de año irrepetible, aún con precios al ritmo de una inflación de otros tiempos. Las fronteras cerradas por la pandemia -hasta el 31 de enero pero seguramente por más tiempo- han sido un enorme beneficio colateral que confirmó en la práctica lo que Misiones viene planteando desde hace tiempo: la necesidad de condiciones especiales para fortalecer la economía. Esa bandera, lejos de arriarse por el veto presidencial, está más vigente que nunca y se esperan señales positivas desde la Nación. Buena parte del sector empresarial respalda el Proyecto Misiones y espera que el Gobierno nacional tome nota de los resultados de 2020. 

Con ese escenario Misiones entra en el año electoral. La evaluación de medio tiempo de la gestión encuentra a una economía sólida y a la provincia entre los distritos que mejor pudo manejar la pandemia. Son activos muy altos para la Renovación, que siempre apuesta por la gestión como mejor estandarte político.

Por eso mismo la oposición apura negociaciones para definir estrategias y encarar las legislativas. Cambiemos ya puso en marcha mesas de negociaciones con el radicalismo y el puertismo. El viernes hubo un encuentro en Oberá con el anfitrión Horacio Loreiro, Jorge Ratier Berrondo, Ricardo Andersen, el eldoradense Héctor Falsone, Gastón Caballero, Juan Ahumada, Ariel Salguero y el diputado nacional Alfredo Schiavoni. La idea es ensayar fórmulas para la conformación de las listas. De todos modos, los nombres del radicalismo salen de la Convención. Se anotan Ariel Pianesi y Martín Arjol para las provinciales. El veterano Luis Pastori tiene garantizado su puesto en la lista nacional. 

En la alianza admiten como un problema a resolver hacer campaña con la memoria todavía caliente del gobierno de Mauricio Macri, quien dejó el poder con inflación y pobreza récord y un endeudamiento crónico con el Fondo Monetario Internacional. La economía fue un fiasco y es una piedra pesada de arrastrar. Serán los candidatos nacionales los encargados de intentar hacer olvidar ese fracaso. Los locales se enfocarán en los temas misioneros. 

En el peronismo se preparan además para renovar autoridades con un ojo puesto en no dejarse avasallar ante el avance de La Cámpora, la agrupación que se hace fuerte con la entronización de Máximo Kirchner en el PJ bonaerense. “La consigna es siempre en unidad como pide el Presidente. El PJ trabaja en una gran convocatoria interna con todos los sectores que quieren ser parte de esta nueva etapa y como marcan los lineamientos nacionales”, señalaron desde el partido. 

“Pero sin PJ no hay Frente de Todos. Y como partido somos los convocantes de esta nueva etapa. Vamos a acompañar la políticas que sean serias y viables que traigan beneficios a los misioneros”, agregaron. Las dudas están puestas en los referentes nacionales con pie en Misiones. Los intereses no son los mismos. 

La Argentina irá a las urnas en un momento atípico. La oposición tiene como única bandera rechazar todas las medidas que ha tomado el Gobierno en medio de la pandemia, desde la cuarentena hasta la extensión de la asistencia económica. Lo curioso es que el mundo está tomando decisiones mucho más drásticas que en Argentina para intentar frenar el coronavirus. Londres aplicó una cuarentena estricta. Otros países se cerraron y los que eran ejemplo de “libertad”, tuvieron que volver sobre sus pasos. 

La excepcionalidad de Estados Unidos también se derrumbó como el poder de Donald Trump. La toma del Capitolio por parte de sus fanáticos puso contra las cuerdas la democracia ejemplo. La exacerbación de la grieta tiene esas consecuencias. Habrá que estar alertas en la región para que no se tome el ejemplo. Jair Bolsonaro, el amigo fiel, advirtió que Brasil vivirá en 2022, cuando buscará su reelección, un conflicto “peor” del que se registra en Estados Unidos en caso de que no se acepte su propuesta de modificar el sistema de urnas electrónicas, que funciona desde 1996 sin ninguna denuncia de fraude.

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Bandera en alto

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El veto presidencial a las esperanzas misioneras llevó las relaciones políticas a la era de hielo. No se rompieron puentes porque el manual de la política lo desaconseja, pero la confianza es un jarrón de porcelana: se puede pegotear, pero jamás quedará como era antes. 

La decisión de Alberto Fernández de abortar la iniciativa misionera tuvo un fuerte impacto en la tierra colorada, que, como nunca antes, se sintió avasallada por la decisión de un Gobierno que, vaya paradoja, enarbola la bandera del “federalismo”. 

La reacción obedece a que Misiones talló como un orfebre un proyecto con mucho análisis técnico y un sinnúmero de beneficios para todos los sectores que ahora quedó trunco sin siquiera una explicación convincente. El desplante de Alberto se coló en la calle. Cafés, la cancha de fútbol, el gimnasio, los grupos de WhatsApp se llenaron de preguntas sobre el porqué del desaire y sus consecuencias.

El sector empresario tenía puestas enormes expectativas en la posible competitividad que estaba a la vuelta de la esquina. Las distintas cámaras empresarias habían trabajado en el detalle fino del planteo a la Nación y estaban, hasta último momento, confiados en que, si no todo, habría una respuesta positiva de la Nación. El reelecto presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, fue contundente: “Estamos desilusionados y engañados por el veto presidencial que no interpreta la realidad de Misiones que cuenta con argumentos suficientes para implementar un esquema impositivo diferencial”. 

Esta nueva postergación, que muy bien puede interpretarse como un desentendimiento de las necesidades de Misiones, nos conduce a no claudicar y a seguir trabajando en conjunto entre los diversos sectores y el gobierno provincial para sostener la causa original, que sigue en pie y que bajo ningún fundamento puede compararse con la realidad de las otras provincias afectadas por el veto presidencial”, sentenció el líder empresario.

El presidente de la Cámara de Comercio de Posadas, Sergio Bresiski consideró que el veto “que refleja el desconocimiento que tiene el presidente Alberto Fernández respecto al país, es la falta de comprensión por parte de la centralidad política de la periferia”.

“Es catastrófico, y un baldazo de agua fría a un trabajo que se hizo entre el sector público y privado durante seis meses, en medio de un escenario desconocido por la pandemia para lograr una medida así. Y cuando decidiste apostar todo, aparece un veto que deja sin posibilidades de acción. Esto ahora hará cambiar los objetivos y repensar todo. Es una falta de comprensión de la política nacional que desconoce lo que pasa por fuera de la centralidad política y sentimos que la política nacional va a contramano del aparato productivo”, agregó el comerciante.

Esa centralidad política es un defecto que se repite sin importar el color político. Para Misiones, la ignorancia de Macri sobre el artículo 10 es lo mismo que el veto de Alberto, que repite esquemas. Muchas medidas económicas se toman en función de la agenda porteña y sin tener en cuenta las demandas de las provincias. Hay que temas transversales, como el aborto, pero otros que marcan el contraste: el plan de rebajas de la carne que lanzó el Gobierno nacional no llega a todas las provincias. El que presentó Misiones, con recursos propios, garantiza la cobertura total en la provincia, con un subsidio directo a la carne misionera que otorgará rebajas de más del 40 por ciento durante diez días. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad dejó claro que no comparte el argumento de Alberto Fernández, quien adujo en su veto una insoportable caída de la recaudación si se aprobaba tal como estaba el artículo 123 del Presupuesto, que le daba facultades para crear zonas francas en distintos puntos del país. No se comparte ese argumento porque en el caso de Misiones, se aseguraba un crecimiento económico que compensara esa caída y, en definitiva, de lo que se trataba el artículo era de darle al Presidente facultades para decidir cómo se llevaba a la práctica ese mecanismo. 

Lo que hizo Fernández fue simplemente deshacerse del problema que podría significar decidir a favor de Misiones, que había expuesto sus argumentos, en desmedro de las demás provincias que se acoplaron al proyecto. 

Pero hay muchas zonas grises en el veto. ¿Por qué Fernández dejó avanzar tanto el trabajo entre Nación y Provincia si lo iba a rechazar? ¿Por qué el veto prematuro si se podía seguir trabajando en la reglamentación una vez puesto en vigencia el Presupuesto? ¿Por qué no se comunicó previamente con el Gobierno provincial para alertar sobre sus reparos? 

De este lado espetan que hay como mínimo una extrema ingenuidad en el manejo de la comunicación política y el vínculo con Misiones. 

Fue un diputado de Cambiemos el que dio a conocer la mala noticia en Misiones, a la que accedió por sus aceitados vínculos en el Congreso. 

En el Gobierno provincial hubo sorpresa. Sorpresa porque el propio Presidente había reconocido en su visita a la tierra colorada, la validez de la demanda y apenas una semana antes, el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, había prometido trabajar para que “Misiones sea competitiva”. Sorpresa porque hasta última hora se seguía negociando el articulado sin señales de que todo iba a caer en saco roto.

En el primer diálogo entre Herrera Ahuad y Fernández después de conocido el veto, el mandatario misionero aclaró que no habrá resignación misionera y que se seguirá insistiendo por los canales que sean en el reconocimiento de la situación especial de la provincia, enclavada en el corazón del Mercosur y acosada al mismo tiempo por la avasallante política fronteriza de Brasil y las laxas condiciones que impone Paraguay a su economía. 

Todos esos puntos están incluidos en el dictamen que aprobó la comisión de Presupuesto de Diputados. Esa es la línea que se sostendrá. No hay negociación intermedia ni pedido parcial. No hay moneda de cambio. Se espera, de todos modos, que haya alguna contrapropuesta de la Nación. No implicará eso arriar las banderas que fueron levantadas por empresarios, comerciantes, consumidores y diversos espacios políticos misioneros. 

Hasta los de Cambiemos desempolvaron, sin ponerse colorados, la idea de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, uno de los fiascos de la era Macri, pero que en esencia, dice lo mismo que el artículo 123 actual: facultase al Presidente a… Lo irónico es que durante el gobierno de Mauricio Macri ni siquiera pudieron informarle de qué se trataba el famoso artículo 10 con el que habían hecho campaña en Misiones. 

Pero, como planteó el senador Humberto Schiavoni, el veto de Fernández es “contraproducente y no traerá ningún beneficio” porque “no reducirá las desventajas de los productores misioneros frente a sus competidores paraguayos ni brasileros, y tampoco preservará la recaudación del Gobierno nacional”.

Fue llamativa, en cambio, la condescendencia del kirchnerismo local para con la actitud presidencial. Ni un reclamo, ni un reproche, como si no fueran, antes que nada, representantes misioneros de un espacio nacional. 

Schiavoni da en el clavo en su reclamo a Alberto. El veto no soluciona el problema de fondo, que él mismo reconoció como histórico cuando vino a Misiones, pero tampoco “protege” las arcas, ya que apenas se abran las fronteras, lo más probable es que la sangría de divisas se repita. 

Las fronteras cerradas fueron un laboratorio in situ y en tiempo real para probar el argumento de Misiones. El primer dato se conoció a mediados de año, cuando se reveló que en la economía había un excedente de 10 mil millones, 6.500 gastados en el comercio minorista. 

Ahora, a poco de cerrar el año, con una evaluación casi total de la Agencia Tributaria de Misiones, se puede apreciar que, a contramano de otras provincias, Misiones se convirtió en el distrito récord en incremento de sus recursos por recaudación propia.

Entre el período enero – noviembre de este año, la provincia recaudó $30.332,6 millones, y crece comparado al mismo período del año anterior 76,9 por ciento, siendo el único distrito del país con dichos niveles de aumento, según un estudio de la la consultora Politikon Chaco en base a datos de la Agencia Tributaria de Misiones.

A partir de mayo la recaudación pegó un salto y hasta noviembre inclusive, le ganó ampliamente a la inflación regional. Durante cuatro meses consecutivos, tuvo un incremento superior al cien por ciento, tocando su techo en el mes de agosto cuando llegó a ser del 112,6 por ciento.

Se destaca el comportamiento de los principales tributos misioneros: Ingresos Brutos, que equivale al IVA nacional y que representa el 92% del total de la recaudación provincia, totalizó en el período $27.896,7 millones y creció 77,3% interanual, por encima de la recaudación total. Este impuesto es clave para verificar los niveles de actividad económica, por lo cual estos datos comprueban el crecimiento que tuvo Misiones, particularmente en los últimos meses. De hecho, entre julio y noviembre el aumento interanual promedio de este tributo fue del 105,7%.

El fabuloso aumento de la recaudación obedece a las fronteras cerradas y a que prácticamente no hubo sector que no tuviera una altísima demanda en medio de la pandemia. Salvo el turismo de Iguazú -y vale la salvedad, solo de Iguazú-, el resto de los actores cerraron un año en inesperado crecimiento. 

Pero los datos de la ATM también revelan un aumento de la base de contribuyentes -un reclamo de los mismos empresarios-, lo que evitó evasión y elusión fiscal en un año complejo. Al mismo tiempo se puso énfasis en custodiar operaciones de contribuyentes extrajurisdiccionales que operaban en Misiones sin tributar, lo que generaba deslealtad comercial con los contribuyentes locales. La ATM puso en marcha un plan de inteligencia fiscal y monitoreo de cargas para evitar “fugas”. La soja de contrabando con destino a Brasil se halló así. Pero también se encuentra a operadores que no están inscriptos en Misiones ni en ningún régimen de recaudación o declaran una menor base imponible. 

La recaudación tributaria es uno de los elementos que demuestra que con los incentivos correctos, la economía misionera puede ser mucho más potente. El empleo perdido en el inicio de la pandemia se recuperó -aunque el desempleo sigue más alto que en 2019- y entre el segundo y el tercer trimestre se incrementó la fuerza u oferta laboral en siete mil personas, por lo que se redujo la cantidad de personas inactivas (en seis mil). Al mismo tiempo; se crearon ocho mil puestos de trabajo, cayó la cantidad de personas desocupadas en mil; se incrementó en once mil la cantidad de personas que desean trabajar más cantidad de horas semanales y en quince mil aquellas disconformes con su actual ocupación.

La inauguración de FanIOT, la fábrica de nanosensores y robots, vehículos eléctricos y kits de robótica, es una muestra de la potencialidad de la economía local. Es una asociación público-privada con capacidad de exportar y traer las divisas que hoy le hacen falta al país. Como muestra: si se concreta la exportación de un lote de termómetros infrarrojos a Ecuador, ingresarían 750 mil dólares a la provincia, transformando al sector de alta tecnología en un nuevo jugador del mercado exportador.

Misiones es hoy protagonista de la revolución del cemento, con una demanda que crece por séptimo mes consecutivo y consumió en noviembre el récord de 29.221 toneladas. En el sector automotriz, las concesionarias no dan abasto con las unidades de valor medio y alto y el crecimiento de las ventas, especialmente en el último semestre y se revela un dato llamativo: Misiones recuperó participación en el mercado nacional. Estaba en el 1 por ciento y ahora está cerca del 2 y se espera que siga así en 2021.

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La nueva normalidad

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El decreto que firmó el miércoles el gobernador Oscar Herrera Ahuad habilitando el ingreso a Misiones de turistas de otras provincias le puso un fin formal al período más complejo de la pandemia desatada en marzo. Misiones llega a este epílogo, que no es el final, como una de las provincias que mejor supo administrar la cuarentena y las prevenciones. Solo 602 casos de coronavirus en nueve meses, la segunda provincia con menor cantidad de contagios y un contexto regional que asusta: 1,1 millones de contagiados en las fronteras con los estados del sur de Brasil en un tardío toque de queda para frenar la circulación del virus en Paraná y Santa Catarina, que acumulan casi 700 mil casos. 

Por eso hay mucha precaución en cuanto a la apertura de fronteras. Se evaluará el impacto del arribo de turistas nacionales, pero ya está listo el protocolo para permitir el ingreso de visitantes extranjeros a la ciudad de las Cataratas. Será en modo prueba piloto y lo debe autorizar la Nación. Por el momento, la Provincia quiere evitar que haya una circulación masiva, especialmente con los estados brasileños, pero también el flujo comercial que puede significar la apertura del puente Posadas-Encarnación, donde se haría imposible un control sanitario eficaz. 

En Misiones, con decisiones tempranas, hubo varios meses prácticamente sin contagios y semanas en las que fue la provincia con menor cantidad de casos. Por eso el sistema sanitario nunca sufrió del estrés de otras latitudes. 

Las clases presenciales se suspendieron aquí antes que en cualquier otro lugar y la virtualidad se hizo habitual en la educación a través de la plataforma Guacurarí, que cerró el año con más de 800 mil usuarios. Sin estridencias, se anunció la reapertura de las escuelas para los quintos años y cursos finales superiores y los chicos tendrán sus actos de colación con los protocolos que impone la nueva normalidad. En todo noviembre, con las aulas abiertas para las clases de despedida no hubo un solo contagio entre estudiantes y alumnos. 

La educación, con la plataforma digital y la fábrica de kits de robótica que mutó en plena pandemia en una fábrica de sensores, salió incluso fortalecida como sistema. Misiones cierra el año con la posibilidad de comenzar a exportar tecnología y valor agregado y atraer nada menos que 750 mil dólares si se concreta la venta de termómetros infrarrojos a Ecuador, el primer destino del producto made in Misiones. La planta de FanIot será inaugurada oficialmente el próximo 16, con la presencia del ministro de Defensa, Agustín Rossi y el secretario de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, y Fernando Peirano, presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, entre otros. 

Las fronteras cerradas permitieron comprobar de modo empírico que con los incentivos correctos, la economía misionera no tiene nada que envidiar a las vecinas que gozan de mayores recursos federales y menos costosas logísticas. Esa comprobación servirá como base para darle forma al viejo sueño de transformar a la provincia en un territorio libre de impuestos nacionales para poder competir de igual a igual con la potente economía brasileña y las flexibles condiciones que impone Paraguay a sus empresarios. 

Son intensas las negociaciones con los funcionarios nacionales que deben reglamentar el artículo 123 incluido dentro del Presupuesto 2021 y también con los empresarios misioneros que deberán aprovechar la oportunidad única de mejorar su competitividad. Los funcionarios misioneros involucrados en las conversaciones con Nación ratifican que el objetivo es conseguir los beneficios planteados en el dictamen aprobado por la comisión de Presupuesto en la Cámara baja. No menos que eso. Pero hay que pulsear. 

En un año anormal, Misiones cierra el año con relativa normalidad. La misma normalidad que de a poco va recuperando la economía, con indicadores que en el año de la pandemia asoman como mejores que el 2019. La industria recupera aliento, la construcción mejora en algunas zonas del país y la recaudación tributaria, indicador clave de la actividad, sale de la agonía. 

Incluso la inflación, récord en 2019, terminará siendo mucho menor en el año de la pandemia, con un promedio de 36,7, contra los 53,8 por ciento del último año de Macri. Lo mismo con el dólar blue, balanceado ahora en 150 pesos, casi 50 pesos menos que a fines de octubre. 

El Gobierno impuso nuevas condiciones para el endeudamiento futuro, que no podrá hacerse alegremente sin pasar por el Congreso y espera cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para comenzar a desplegar un plan económico que permita iniciar la recuperación. Las provincias acordaron evitar el endeudamiento en dólares y el viernes se firmó un nuevo contrato fiscal con los gobernadores que contiene condiciones mínimas de previsibilidad para evitar dislates financieros. 

El presidente Alberto Fernández logró además una foto que le dio sustento político a la quita de la coparticipación cedida por Mauricio Macri al intendente porteño Horacio Rodríguez Larreta. Todos los gobernadores avalaron la decisión que pasó por el filtro del Congreso y firmaron un nuevo pacto fiscal que le puso fin al acuerdo heredado de la era Cambiemos. ¿Cuáles son los puntos centrales del acuerdo? Son varios, pero los que importan en Misiones, son dos: 

  • Se suspende la baja del impuesto a los Ingresos Brutos: al igual que el Consenso Fiscal  firmado en diciembre de 2019 deja sin efecto la baja de impuestos para el año 2021, medida razonable porque en este contexto de pandemia reducir impuestos solo generará una caída mayor de la recaudación.
  • El nuevo acuerdo permite gravar las exportaciones (al igual que el consenso fiscal 2019). Misiones no lo hizo y tampoco analiza hacerlo. 
  • No se pueden subir las alícuotas del impuesto sobre Ingresos Brutos (al igual que el consenso fiscal 2019) a excepción del sector financiero 
  • Se suspenden por un año los litigios que tengan la Nación y las Provincias entre si por motivo del régimen de coparticipación (lo que no invalida el reclamo misionero por una revisión de la ley, que mejore los índices) 

La firma del nuevo consenso fiscal sirvió también para blanquear la opinión generalizada de los gobernadores de la incomodidad de tener que celebrar elecciones primarias en un contexto en el que la política deberá también reformularse para hacer campaña. Por más vacuna que haya, no serán posibles actos masivos y los recursos que se gastan bien pueden ser derivados a otros mejores destinos. No está dicha la última palabra, pero es un hecho que nadie hará un mínimo esfuerzo porque se hagan las PASO. Tampoco es que en la sociedad haya un entusiasmo enorme por unas elecciones que no definen nada, pero inclinan balanzas y marcan tendencias.

¿Hay motivos para celebrar? No. La pobreza sigue siendo demasiado alta y el desempleo un problema estructural que costará resolver. Pero en medio de la pandemia, el primer año de Alberto Fernández en el poder sigue teniendo un aprobado, según las principales encuestadoras. 

El principal problema, agravado por la pandemia, sigue siendo una economía endeble y que no alcanza para cubrir las necesidades de todos. Sin la presencia activa del Estado, la situación social sería aún más dramática. La Universidad Católica Argentina difundió su informe sobre pobreza y los números son vergonzantes: 44,6 por ciento y 64,1% de los menores de 18 años vive en hogares donde el dinero no alcanza para procurarse un conjunto básico de servicios y bienes materiales. En rigor, según la UCA entre 2018 y 2019 la pobreza subió 7,2 puntos y entre 2019 y 2020, 3,4 puntos. Entre 2015 y 2019, once puntos. Los números revelan otro dato político. El ex presidente Mauricio Macri pedía ser juzgado por cómo dejó la vara de la pobreza. Solo en el último año de su gestión se generó el doble de pobres que durante la pandemia.

Por eso es llamativa la enfática negativa de Cambiemos al impuesto extraordinario a las grandes fortunas, que se aprobó en el Senado. Al oficialismo, acompañó en la votación el rionegrino Alberto Weretilneck y la misionera Magdalena Solari Quintana, lo mismo que el bloque misionerista en Diputados. En tanto, con fuertes críticas, votaron en contra los senadores de Juntos por el Cambio y del interbloque Parlamentario Federal. La iniciativa obtuvo 42 votos positivos y 26 negativos.

La ley establece una “contribución por única vez” a los patrimonios superiores a los 200 millones de pesos, con el objetivo de “morigerar los efectos de la pandemia”. En volumen, apenas el 0,02% de los argentinos debe hacer este aporte. Son solo 9.298  contribuyentes los que tributarán 307 mil millones de pesos. Solo 253 pagarán la mitad del total. Para Cambiemos, se trata de un impuesto que “divide a los argentinos”. 

La oposición redobla la apuesta para fortalecer la grieta. Es el sustento electoral pensando en las legislativas de 2021 que pondrán a prueba al gobierno de Alberto Fernández y el andar de las provincias. Aunque el escenario de las parlamentarias siempre es distinto a una elección ejecutiva, las urnas definirán si los oficialismos salen fortalecidos. Las encuestas marcan que mucho dependerá de cómo hayan administrado la crisis del coronavirus y ahí hay muchos gobernadores que tienen puntos flacos. 

No es el caso de Misiones, donde el Gobernador se mantiene entre los de mejor imagen. La gestión sanitaria y la protección de la economía son elementos indisolubles de esa consolidación.

El jueves habrá novedades en la Legislatura. En modo zoom se hará la renovación de autoridades para el 2021. No se esperan novedades del lado renovador que seguirá con la conducción de Carlos Rovira, secundado por Hugo Passalacqua. En la oposición, Cambiemos definió la continuidad de Anita Minder como vice segunda, mientras que Jorge Lacour será el presidente del bloque.

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Elecciones en Argentina, el reciclaje del eje peronismo–antiperonismo

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A horas de que terminen estas elecciones versión 2019, nos acercamos a escribir una nueva página en la historia democrática de nuestro país. Hacerlo en paz y en calma, en este contexto, es un logro político (quizá el único) de la dirigencia argentina de los últimos treinta años. Esto que generalmente puede llegar a pasar desapercibido, hoy es evidente a nivel regional. Países con índices sociales y económicos mucho mejores que la Argentina, sufren estallidos sociales estructurales producto de la inoperancia política. En nuestro caso es diferente, total, ¿Qué le hace otra raya más al tigre?

En ese marco se desarrolló una campaña particular desde diferentes puntos de vista. La primera característica para resaltar, post resultado de las PASO, es la marginalidad que tienen en algunos casos los procesos electorales. Existen dos tipos de factores (a priori) que definen el voto, los de corto plazo y los de largo plazo. Los factores de largo plazo son circunstancias cuasi permanentes que afectan la percepción de las personas (la cultura, la clase social, el lugar de residencia, etc.). Los de corto plazo, sucesos extraordinarios que afectan la percepción y alteran las relaciones de poder (una crisis económica, un debate particular, un caso de corrupción, etc.). La comunicación puede resultar más efectiva, cuando los efectos de corto plazo contradicen o generan mayores efectos que los de largo plazo. 

En este caso en particular, el efecto de corto plazo (la crisis) reforzó esquemas de percepción muy arraigados en la cultura argentina (concepción pesimista del sistema liberal, imagen del FMI, rol del empresariado y sistema financiero, etc.) Este golpe de realidad es algo muy fuerte para quebrar comunicacionalmente hablando, y el oficialismo lo entendió tarde. 

Con el diario del lunes es muy fácil hablar. Criticar abiertamente el sistema de comunicación de Jaime Durán Barba parece por lo menos atrevido. El estilo del show “post ideológico”, aunque falaz, marcó una época en la comunicación política argentina. Después de las PASO pareció que muchos repitieron la frase de los Simpsons “Lo felicitamos, nunca más vuelva.”  El quiebre apareció con las marchas del “Si se puede”. Se reversionó el timbreo, por el famoso acto político. Aquél que el consultor ecuatoriano se dedicó tanto tiempo a denostar. El territorio se convirtió en espacio de disputa política, como aquel del siglo XX. Espacio de expresión del conflicto político, todo se politizó. 

Hacia adelante, en caso de perder Macri, viene un desafío importante para María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Ambos, aunque populares en sus distritos, todavía no se nacionalizaron. El salto que pegó Mauricio Macri en 2015, no lo puede hacer cualquiera. Hoy, mal que mal, el 35% que consolidó Juntos por el Cambio, es de él y nadie más. Hay muchas dudas y pocas precisiones, el tiempo dirá. 

En la vereda del frente el escenario no es mejor. En caso de ganar, Alberto Fernández tiene diferencias explícitas con gran parte del Frente de Todos. La polarización se instaló porque era beneficiosa para el macrismo en su momento. Cuando CFK se baja, el eje se mueve y el discurso del macrismo se desarticula. Lo que muchos no ven, capaz por el optimismo de una posible victoria, es que el Frente de Todos necesita a Macri de la misma forma que Cambiemos necesitaba a Cristina. Una vez se apague el show de la campaña, gobernar en una coalición tan amplia no es para cualquiera, hay que tragarse muchos sapos. El Pro no lo entendió, hay que ver si este nuevo peronismo lo puede hacer. 

Los resultados que parecieran importar a todos son los totales a nivel nacional, si tenemos o no balotaje. Aunque en política siempre hay mucho más en juego. La provincia de Buenos Aires puede concentrar el poder de oposición en un posible gobierno de Alberto Fernández. Axel Kicillof, Mayra Mendoza, Máximo Kirchner y demás, coparon las listas con la intención de ejercer total control en el territorio. El porcentual de diferencia que exista entre Kicillof y Vidal es vital para saber la diferencia que existirá en la cámara de diputados de PBA. 

Otro punto importante son las intendencias que defiende el oficialismo en dicha provincia. La Plata, Quilmes, Pilar, Morón, Lanús y Mar del Plata son algunos de los distritos claves que el peronismo quiere recuperar. Hay muchos factores a considerar, uno de ellos es que tan efectiva fue la “campaña de corte” y localización promovida para despegarse de las figuras nacionales. A su vez, esperar a ver si existe un crecimiento respecto de las PASO y el nivel de participación del domingo son ítems importantes. Ambas cosas son puntos de los cuáles va a depender la capacidad de proyección nacional que tenga Vidal en el 2020. 

En caso de Horacio Rodríguez Larreta el panorama parece más despejado en el corto plazo. Sin embargo, con el anuncio de Alberto Fernández de reducir la coparticipación de CABA el próximo año, se presenta un gran desafío. La Ciudad ya no contará con la posibilidad de articular grandes proyectos con la Nación como lo hizo durante estos cuatro años, habrá que negociar más que nunca.  Lo único que se puede afirmar con seguridad es que el eje político argentino volvió a ser peronismo–antiperonismo. Hay opciones identificadas claramente como derecha e izquierda que se disputan la discusión pública. La cual volvió a expresar componentes ideológicos explícitos, con todo lo que eso significa. La Argentina 2020 no pinta fácil, para nadie. Como en una serie, este sólo es el capítulo final de una temporada que duró cuatro años. The Peronistas, cómo tituló el Washington Post, pareciera que se estrena en diciembre.

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