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La decisión local

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El agobiante enero encuentra a la Argentina ocupada en contener la expansión de los contagios ante la condescendencia de una parte de la sociedad que parece vivir en una realidad paralela y hacer de cuenta que el coronavirus es apenas una “gripezinha”. Esa parte de la sociedad, desprecia la cuarentena como mecanismo de prevención sin advertir que esa herramienta ha sido fundamental para no hacer colapsar al sistema sanitario, con lo que internados y muertos serían muchos más. 

Basta mirar a Brasil, con 200 mil muertes y el ninguneo de Jair Bolsonaro para quien “la vida sigue”, los 300 mil casos reportados en Estados Unidos o Londres, donde el alcalde reconoció que está “a días del colapso sanitario”. 

Ese agotamiento del sistema no llegó a la Argentina, pero ante cualquier descuido, puede pasar. En estos días se nota el impacto del relajamiento previo a las fiestas de fin de año. Los reencuentros, las salidas con amigos y las fiestas clandestinas se evidencian en los reportes diarios del sistema sanitario. Eso obligó a aplicar nuevas restricciones que buscarán reducir la circulación del virus. Las clínicas privadas están casi al límite en sus espacios reservados para pacientes Covid y están ampliando el número de camas. 

De todos modos, la saturación del sistema no es por el momento tema de preocupación. 

En los hospitales públicos hay 162 camas en terapia intensiva, a las que se suman 114 en el sector privado de toda la provincia. El último reporte de Salud muestra solo 29 internados por coronavirus. La saturación, con accidentados y otras enfermedades, era hasta este sábado 60,3 por ciento. 

Pero hay otro elemento a tener en cuenta, sobre todo por aquellos a los que les gusta obviar los protocolos de protección. Desde el inicio de la pandemia llamó la atención la cantidad de muertos en Misiones para la, relativamente, baja tasa de contagio.

Con el incremento de los casos observado en las últimas semanas las proporciones se fueron “acomodando”, pero los datos son implacables: en el mundo por cada 100 infecciones hay dos muertos. Misiones lleva 1.948  casos y 37 fallecidos (el 1.9%). En lo que va de 2021 llevamos un muerto por día, y las internaciones casi se duplicaron. Los informes también revelan que de cada 10 internaciones, entre 4 y 5 terminan de la peor manera. La matemática no falla: por cada mil contagios, habrá 20 personas muertas. La pregunta es: ¿necesitaremos que muera alguien cercano para tomar conciencia? 

La vacuna llegó y ya se inmunizó a 3.677 agentes de salud y el próximo paso es empezar con los docentes y otros trabajadores esenciales. Con más de 107 mil dosis, Argentina es el país de Latinoamérica que más personas vacunó. Pero eso no equivale al fin de la pandemia.  

La necesidad de parar la pelota se hizo evidente a mediados de diciembre. El problema es cómo volver a aplicar restricciones después de casi un año de diversos grados de cuarentena. La realidad de Capital Federal o Gran Buenos Aires no es la misma que la de Posadas y mucho menos que la de Dos de Mayo o Pozo Azul. Por eso, pese a la intención inicial de imponer una especie de toque de queda nocturna para limitar la circulación, el Presidente dejó en manos de los gobernadores las medidas en sus distritos. En Misiones no hubo grandes cambios ya que el gobernador Oscar Herrera Ahuad ya había definido con los alcaldes una serie de medidas para evitar males mayores. Hubo retos por la “flexibilidad” en las fiestas navideñas, que terminaron con fiestas masivas sin ningún tipo de distancia social. Esas fiestas se reflejan en los partes de los últimos días, con los números más altos desde el inicio de la pandemia. 

Pese al fuerte aumento de los casos en las últimas semanas, Misiones todavía está por debajo de los nuevos parámetros fijados por la Nación para restringir actividades. La primera define que se deberán implementar restricciones cuando los casos aumenten un 20 por ciento de una quincena a la otra. La segunda, cuando el número de casos confirmados acumulados de los últimos 14 días por 100 mil habitantes, sea superior a 150.

La cuarentena administrada ha dado sus resultados: pasó casi un año entero para superar la barrera de los cien contagios diarios. 

En paralelo, la actividad económica que no se detuvo nunca, revela resultados sorprendentes sobre la dinámica del consumo sin el acoso de Brasil o Paraguay. Salvo el turismo en la ciudad de Puerto Iguazú, diseñada para recibir al visitante global y agonizante en su ausencia, el resto de las actividades económicas cerró un 2020 inédito. 

En cambio, la yerba mate cierra un año positivo. Según los datos de noviembre, la caída del mercado interno es de solo 3,07, contra un desplome en otros consumos, mientras que en el mercado externo se cerrará un año con saldo a favor y un crecimiento de las exportaciones del 4,48. El té también disfruta de un buen momento en el mercado externo y ambas economías se beneficiarán con la eliminación de las retenciones. El sector forestal no fue alcanzado por esa medida, pero vive un boom de demanda interna y externa que era a todas luces inesperado. 

Los números de la Agencia Tributaria Misiones son elocuentes: la recaudación propia aumentó 80,96 por ciento, muy por encima de la inflación y de la recaudación nacional, que cerró el año con un incremento del 32,1%. El comercio tuvo un cierre de año irrepetible, aún con precios al ritmo de una inflación de otros tiempos. Las fronteras cerradas por la pandemia -hasta el 31 de enero pero seguramente por más tiempo- han sido un enorme beneficio colateral que confirmó en la práctica lo que Misiones viene planteando desde hace tiempo: la necesidad de condiciones especiales para fortalecer la economía. Esa bandera, lejos de arriarse por el veto presidencial, está más vigente que nunca y se esperan señales positivas desde la Nación. Buena parte del sector empresarial respalda el Proyecto Misiones y espera que el Gobierno nacional tome nota de los resultados de 2020. 

Con ese escenario Misiones entra en el año electoral. La evaluación de medio tiempo de la gestión encuentra a una economía sólida y a la provincia entre los distritos que mejor pudo manejar la pandemia. Son activos muy altos para la Renovación, que siempre apuesta por la gestión como mejor estandarte político.

Por eso mismo la oposición apura negociaciones para definir estrategias y encarar las legislativas. Cambiemos ya puso en marcha mesas de negociaciones con el radicalismo y el puertismo. El viernes hubo un encuentro en Oberá con el anfitrión Horacio Loreiro, Jorge Ratier Berrondo, Ricardo Andersen, el eldoradense Héctor Falsone, Gastón Caballero, Juan Ahumada, Ariel Salguero y el diputado nacional Alfredo Schiavoni. La idea es ensayar fórmulas para la conformación de las listas. De todos modos, los nombres del radicalismo salen de la Convención. Se anotan Ariel Pianesi y Martín Arjol para las provinciales. El veterano Luis Pastori tiene garantizado su puesto en la lista nacional. 

En la alianza admiten como un problema a resolver hacer campaña con la memoria todavía caliente del gobierno de Mauricio Macri, quien dejó el poder con inflación y pobreza récord y un endeudamiento crónico con el Fondo Monetario Internacional. La economía fue un fiasco y es una piedra pesada de arrastrar. Serán los candidatos nacionales los encargados de intentar hacer olvidar ese fracaso. Los locales se enfocarán en los temas misioneros. 

En el peronismo se preparan además para renovar autoridades con un ojo puesto en no dejarse avasallar ante el avance de La Cámpora, la agrupación que se hace fuerte con la entronización de Máximo Kirchner en el PJ bonaerense. “La consigna es siempre en unidad como pide el Presidente. El PJ trabaja en una gran convocatoria interna con todos los sectores que quieren ser parte de esta nueva etapa y como marcan los lineamientos nacionales”, señalaron desde el partido. 

“Pero sin PJ no hay Frente de Todos. Y como partido somos los convocantes de esta nueva etapa. Vamos a acompañar la políticas que sean serias y viables que traigan beneficios a los misioneros”, agregaron. Las dudas están puestas en los referentes nacionales con pie en Misiones. Los intereses no son los mismos. 

La Argentina irá a las urnas en un momento atípico. La oposición tiene como única bandera rechazar todas las medidas que ha tomado el Gobierno en medio de la pandemia, desde la cuarentena hasta la extensión de la asistencia económica. Lo curioso es que el mundo está tomando decisiones mucho más drásticas que en Argentina para intentar frenar el coronavirus. Londres aplicó una cuarentena estricta. Otros países se cerraron y los que eran ejemplo de “libertad”, tuvieron que volver sobre sus pasos. 

La excepcionalidad de Estados Unidos también se derrumbó como el poder de Donald Trump. La toma del Capitolio por parte de sus fanáticos puso contra las cuerdas la democracia ejemplo. La exacerbación de la grieta tiene esas consecuencias. Habrá que estar alertas en la región para que no se tome el ejemplo. Jair Bolsonaro, el amigo fiel, advirtió que Brasil vivirá en 2022, cuando buscará su reelección, un conflicto “peor” del que se registra en Estados Unidos en caso de que no se acepte su propuesta de modificar el sistema de urnas electrónicas, que funciona desde 1996 sin ninguna denuncia de fraude.


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