Bandera en alto

El veto presidencial a las esperanzas misioneras llevó las relaciones políticas a la era de hielo. No se rompieron puentes porque el manual de la política lo desaconseja, pero la confianza es un jarrón de porcelana: se puede pegotear, pero jamás quedará como era antes. 

La decisión de Alberto Fernández de abortar la iniciativa misionera tuvo un fuerte impacto en la tierra colorada, que, como nunca antes, se sintió avasallada por la decisión de un Gobierno que, vaya paradoja, enarbola la bandera del “federalismo”. 

La reacción obedece a que Misiones talló como un orfebre un proyecto con mucho análisis técnico y un sinnúmero de beneficios para todos los sectores que ahora quedó trunco sin siquiera una explicación convincente. El desplante de Alberto se coló en la calle. Cafés, la cancha de fútbol, el gimnasio, los grupos de WhatsApp se llenaron de preguntas sobre el porqué del desaire y sus consecuencias.

El sector empresario tenía puestas enormes expectativas en la posible competitividad que estaba a la vuelta de la esquina. Las distintas cámaras empresarias habían trabajado en el detalle fino del planteo a la Nación y estaban, hasta último momento, confiados en que, si no todo, habría una respuesta positiva de la Nación. El reelecto presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, fue contundente: “Estamos desilusionados y engañados por el veto presidencial que no interpreta la realidad de Misiones que cuenta con argumentos suficientes para implementar un esquema impositivo diferencial”. 

Esta nueva postergación, que muy bien puede interpretarse como un desentendimiento de las necesidades de Misiones, nos conduce a no claudicar y a seguir trabajando en conjunto entre los diversos sectores y el gobierno provincial para sostener la causa original, que sigue en pie y que bajo ningún fundamento puede compararse con la realidad de las otras provincias afectadas por el veto presidencial”, sentenció el líder empresario.

El presidente de la Cámara de Comercio de Posadas, Sergio Bresiski consideró que el veto “que refleja el desconocimiento que tiene el presidente Alberto Fernández respecto al país, es la falta de comprensión por parte de la centralidad política de la periferia”.

“Es catastrófico, y un baldazo de agua fría a un trabajo que se hizo entre el sector público y privado durante seis meses, en medio de un escenario desconocido por la pandemia para lograr una medida así. Y cuando decidiste apostar todo, aparece un veto que deja sin posibilidades de acción. Esto ahora hará cambiar los objetivos y repensar todo. Es una falta de comprensión de la política nacional que desconoce lo que pasa por fuera de la centralidad política y sentimos que la política nacional va a contramano del aparato productivo”, agregó el comerciante.

Esa centralidad política es un defecto que se repite sin importar el color político. Para Misiones, la ignorancia de Macri sobre el artículo 10 es lo mismo que el veto de Alberto, que repite esquemas. Muchas medidas económicas se toman en función de la agenda porteña y sin tener en cuenta las demandas de las provincias. Hay que temas transversales, como el aborto, pero otros que marcan el contraste: el plan de rebajas de la carne que lanzó el Gobierno nacional no llega a todas las provincias. El que presentó Misiones, con recursos propios, garantiza la cobertura total en la provincia, con un subsidio directo a la carne misionera que otorgará rebajas de más del 40 por ciento durante diez días. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad dejó claro que no comparte el argumento de Alberto Fernández, quien adujo en su veto una insoportable caída de la recaudación si se aprobaba tal como estaba el artículo 123 del Presupuesto, que le daba facultades para crear zonas francas en distintos puntos del país. No se comparte ese argumento porque en el caso de Misiones, se aseguraba un crecimiento económico que compensara esa caída y, en definitiva, de lo que se trataba el artículo era de darle al Presidente facultades para decidir cómo se llevaba a la práctica ese mecanismo. 

Lo que hizo Fernández fue simplemente deshacerse del problema que podría significar decidir a favor de Misiones, que había expuesto sus argumentos, en desmedro de las demás provincias que se acoplaron al proyecto. 

Pero hay muchas zonas grises en el veto. ¿Por qué Fernández dejó avanzar tanto el trabajo entre Nación y Provincia si lo iba a rechazar? ¿Por qué el veto prematuro si se podía seguir trabajando en la reglamentación una vez puesto en vigencia el Presupuesto? ¿Por qué no se comunicó previamente con el Gobierno provincial para alertar sobre sus reparos? 

De este lado espetan que hay como mínimo una extrema ingenuidad en el manejo de la comunicación política y el vínculo con Misiones. 

Fue un diputado de Cambiemos el que dio a conocer la mala noticia en Misiones, a la que accedió por sus aceitados vínculos en el Congreso. 

En el Gobierno provincial hubo sorpresa. Sorpresa porque el propio Presidente había reconocido en su visita a la tierra colorada, la validez de la demanda y apenas una semana antes, el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, había prometido trabajar para que “Misiones sea competitiva”. Sorpresa porque hasta última hora se seguía negociando el articulado sin señales de que todo iba a caer en saco roto.

En el primer diálogo entre Herrera Ahuad y Fernández después de conocido el veto, el mandatario misionero aclaró que no habrá resignación misionera y que se seguirá insistiendo por los canales que sean en el reconocimiento de la situación especial de la provincia, enclavada en el corazón del Mercosur y acosada al mismo tiempo por la avasallante política fronteriza de Brasil y las laxas condiciones que impone Paraguay a su economía. 

Todos esos puntos están incluidos en el dictamen que aprobó la comisión de Presupuesto de Diputados. Esa es la línea que se sostendrá. No hay negociación intermedia ni pedido parcial. No hay moneda de cambio. Se espera, de todos modos, que haya alguna contrapropuesta de la Nación. No implicará eso arriar las banderas que fueron levantadas por empresarios, comerciantes, consumidores y diversos espacios políticos misioneros. 

Hasta los de Cambiemos desempolvaron, sin ponerse colorados, la idea de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, uno de los fiascos de la era Macri, pero que en esencia, dice lo mismo que el artículo 123 actual: facultase al Presidente a… Lo irónico es que durante el gobierno de Mauricio Macri ni siquiera pudieron informarle de qué se trataba el famoso artículo 10 con el que habían hecho campaña en Misiones. 

Pero, como planteó el senador Humberto Schiavoni, el veto de Fernández es “contraproducente y no traerá ningún beneficio” porque “no reducirá las desventajas de los productores misioneros frente a sus competidores paraguayos ni brasileros, y tampoco preservará la recaudación del Gobierno nacional”.

Fue llamativa, en cambio, la condescendencia del kirchnerismo local para con la actitud presidencial. Ni un reclamo, ni un reproche, como si no fueran, antes que nada, representantes misioneros de un espacio nacional. 

Schiavoni da en el clavo en su reclamo a Alberto. El veto no soluciona el problema de fondo, que él mismo reconoció como histórico cuando vino a Misiones, pero tampoco “protege” las arcas, ya que apenas se abran las fronteras, lo más probable es que la sangría de divisas se repita. 

Las fronteras cerradas fueron un laboratorio in situ y en tiempo real para probar el argumento de Misiones. El primer dato se conoció a mediados de año, cuando se reveló que en la economía había un excedente de 10 mil millones, 6.500 gastados en el comercio minorista. 

Ahora, a poco de cerrar el año, con una evaluación casi total de la Agencia Tributaria de Misiones, se puede apreciar que, a contramano de otras provincias, Misiones se convirtió en el distrito récord en incremento de sus recursos por recaudación propia.

Entre el período enero – noviembre de este año, la provincia recaudó $30.332,6 millones, y crece comparado al mismo período del año anterior 76,9 por ciento, siendo el único distrito del país con dichos niveles de aumento, según un estudio de la la consultora Politikon Chaco en base a datos de la Agencia Tributaria de Misiones.

A partir de mayo la recaudación pegó un salto y hasta noviembre inclusive, le ganó ampliamente a la inflación regional. Durante cuatro meses consecutivos, tuvo un incremento superior al cien por ciento, tocando su techo en el mes de agosto cuando llegó a ser del 112,6 por ciento.

Se destaca el comportamiento de los principales tributos misioneros: Ingresos Brutos, que equivale al IVA nacional y que representa el 92% del total de la recaudación provincia, totalizó en el período $27.896,7 millones y creció 77,3% interanual, por encima de la recaudación total. Este impuesto es clave para verificar los niveles de actividad económica, por lo cual estos datos comprueban el crecimiento que tuvo Misiones, particularmente en los últimos meses. De hecho, entre julio y noviembre el aumento interanual promedio de este tributo fue del 105,7%.

El fabuloso aumento de la recaudación obedece a las fronteras cerradas y a que prácticamente no hubo sector que no tuviera una altísima demanda en medio de la pandemia. Salvo el turismo de Iguazú -y vale la salvedad, solo de Iguazú-, el resto de los actores cerraron un año en inesperado crecimiento. 

Pero los datos de la ATM también revelan un aumento de la base de contribuyentes -un reclamo de los mismos empresarios-, lo que evitó evasión y elusión fiscal en un año complejo. Al mismo tiempo se puso énfasis en custodiar operaciones de contribuyentes extrajurisdiccionales que operaban en Misiones sin tributar, lo que generaba deslealtad comercial con los contribuyentes locales. La ATM puso en marcha un plan de inteligencia fiscal y monitoreo de cargas para evitar “fugas”. La soja de contrabando con destino a Brasil se halló así. Pero también se encuentra a operadores que no están inscriptos en Misiones ni en ningún régimen de recaudación o declaran una menor base imponible. 

La recaudación tributaria es uno de los elementos que demuestra que con los incentivos correctos, la economía misionera puede ser mucho más potente. El empleo perdido en el inicio de la pandemia se recuperó -aunque el desempleo sigue más alto que en 2019- y entre el segundo y el tercer trimestre se incrementó la fuerza u oferta laboral en siete mil personas, por lo que se redujo la cantidad de personas inactivas (en seis mil). Al mismo tiempo; se crearon ocho mil puestos de trabajo, cayó la cantidad de personas desocupadas en mil; se incrementó en once mil la cantidad de personas que desean trabajar más cantidad de horas semanales y en quince mil aquellas disconformes con su actual ocupación.

La inauguración de FanIOT, la fábrica de nanosensores y robots, vehículos eléctricos y kits de robótica, es una muestra de la potencialidad de la economía local. Es una asociación público-privada con capacidad de exportar y traer las divisas que hoy le hacen falta al país. Como muestra: si se concreta la exportación de un lote de termómetros infrarrojos a Ecuador, ingresarían 750 mil dólares a la provincia, transformando al sector de alta tecnología en un nuevo jugador del mercado exportador.

Misiones es hoy protagonista de la revolución del cemento, con una demanda que crece por séptimo mes consecutivo y consumió en noviembre el récord de 29.221 toneladas. En el sector automotriz, las concesionarias no dan abasto con las unidades de valor medio y alto y el crecimiento de las ventas, especialmente en el último semestre y se revela un dato llamativo: Misiones recuperó participación en el mercado nacional. Estaba en el 1 por ciento y ahora está cerca del 2 y se espera que siga así en 2021.

Juan Carlos Argüello219 Posts

Periodista, director de Economis

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