Los productores yerbateros de Andresito decidieron en asamblea continuar con el acampe sin fecha de levantamiento mientras no haya una solución con el precio de la hoja verde. La protesta incluye la interrupción del traslado de materia prima y una manifestación rumbo a las Cataratas del Iguazú.
Desde que el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23 del gobierno nacional permitió la desregulación del sector, los productores denuncian que la actividad está en crisis. Entre los principales reclamos se encuentra el pedido de un precio justo para la hoja verde de yerba mate, que actualmente se paga entre $190 y $210 por kilo en los secaderos, muy por debajo de los $457 que exigen los productores, cifra que consideran el costo mínimo para cubrir gastos de producción.
Las medidas de fuerza incluyen cortes de rutas provinciales y nacionales en San Pedro y otras localidades, además de bloqueos en los accesos a secaderos. La movilización a las Cataratas del Iguazú busca visibilizar el conflicto en uno de los principales puntos turísticos de la provincia.
El DNU 70/23 eliminó las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que fijaba precios mínimos y limitaba la expansión de las plantaciones para evitar la sobreproducción. Ante este escenario, el organismo yerbatero quedó a la deriva, aunque este jueves publicará por primera vez un precio de referencia para la materia prima, con un análisis de costos sin contar con la rentabilidad que reclaman los productores. Ese precio no será vinculante, sino que marcará las negociaciones con secaderos y molineros.
La crisis afecta tanto a los productores como a los tareferos, quienes dependen de la cosecha para su sustento. Sin actividad, los trabajadores quedan sin ingresos y deben recurrir a un subsidio interzafra de $123.000, que solo alcanza a los trabajadores registrados (alrededor de 8.000 personas), dejando a una gran parte sin cobertura. Además, el Gobierno provincial distribuye una tarjeta alimentaria de $15.000, para paliar en algo la situación.
Ante la falta de respuestas oficiales, los productores ratificaron la continuidad de las medidas de fuerza hasta obtener una solución concreta. “No vamos a levantar el acampe hasta que haya una respuesta real a nuestro reclamo”, afirmaron desde la asamblea de Andresito.
El ministerio de Ecología, a través de la Subsecretaría de Ecología y la Dirección General de Bosques Nativos, desarticuló este domingo el intento de robo de madera en el Parque Provincial Foerster de Andresito.
La alerta del robo se produjo el sábado 15 -pasadas las 17- a través de una recorrida de rutina en los límites del parque. Esta situación alertó al Jefe del Parque Foerster, quien dio aviso a las autoridades del Ministerio y rápidamente se realizó un operativo para constatar en terreno el hecho.
Una vez en el lugar personal de Ecología confirmó el apeo de tres árboles invaluables (dos Palo Rosa y una Caña Fístula, uno de ellos data de más de una año) que se encontraban en un lote lindante al Parque.
La denuncia fue radicada en la Comisaría del Municipio de Comandante Andresito por el Jefe del Parque Foerster, Guardaparque Evaristo Sosa.
Desde el Ministerio de Ecología remarcaron que se continuará con los patrullajes en los límites de los parques provinciales para detectar eventuales aprovechamientos ilegales.
A sus 72 años, el doctor Telmo Albrecht sigue recorriendo 1.500 kilómetros cada 15 días desde La Granja, Córdoba, hasta Comandante Andresito, una localidad misionera situada a 350 kilómetros al norte de Posadas, fronteriza con Brasil. Lo hace para colaborar en el hospital local, una institución de Nivel I que atiende a una población mayormente compuesta por productores yerbateros y tareferos.
Compromiso inquebrantable con la salud pública Albrecht, quien trabajó como médico en Andresito e Iguazú durante la década del 90, mantiene una conexión especial con Misiones. Entre 1999 y 2003 fue ministro de Salud Pública de la provincia, además de desempeñarse como director del hospital de Iguazú y presidente del Concejo Deliberante de esa ciudad. Hoy, su compromiso lo lleva a ofrecer servicios como médico generalista en Andresito.
“Voy a seguir ejerciendo mientras me sienta útil y tenga salud”, asegura. Su jornada comienza a las 7 de la mañana y se extiende hasta las 19, siempre dispuesto a brindar atención médica en una comunidad que describe como “su casa”.
¿Qué lo motiva a regresar al hospital de Andresito? “Es un placer enorme volver a un lugar donde comencé hace más de 30 años, cuando el sistema de salud funcionaba en un pequeño centro con una salita de parto y una habitación con nueve camas de internación. Comparar aquello con el hospital de hoy, que ha evolucionado de manera extraordinaria, es motivo de orgullo. Además, compartir con enfermeras que trabajaron conmigo en esa época, y con el intendente Bruno Beck, quien también fue mi compañero en el Ministerio de Salud Pública, refuerza mi compromiso. Tanto él como el Gobierno provincial han invertido mucho en salud”.
¿Qué recuerda de sus primeros años en Andresito? “Llegaba los fines de semana porque no había médicos de guardia. Esa situación me generó un fuerte sentido de responsabilidad hacia esta comunidad, al punto que ahora vengo 15 días por mes para ayudar. Misiones es mi casa, y siento un gran agradecimiento hacia Andresito e Iguazú por todo lo que me dieron”.
“Misiones es un ejemplo en salud pública”
Desde afuera, ¿cómo percibe el sistema de salud pública en Misiones? “Muy bien. El hospital de Iguazú funciona a pleno y el de Andresito es un lujo. Aquí se han realizado inversiones significativas tanto a nivel provincial como municipal. Por ejemplo, se renovaron aires acondicionados, sanitarios y ventiladores, se pintó el hospital y se mantienen las ambulancias en óptimas condiciones. Esto demuestra el compromiso del intendente Bruno Beck y del gobierno provincial”.
¿Cómo compara la situación sanitaria en Córdoba? “Córdoba tiene una gran red hospitalaria y las mejores universidades, pero aun así enfrenta un déficit de médicos y recursos humanos. Los hospitales regionales están saturados y la demanda en los centros de salud municipales es altísima. Esto no es exclusivo de Córdoba, es una realidad que se vive en todo el país”.
¿Cree que el rol del médico ha cambiado en los últimos años? “Definitivamente. Hace 40 años, estudiar medicina garantizaba estabilidad laboral, reconocimiento social y, muchas veces, un bienestar económico. Hoy, el médico debe priorizar el compromiso con la comunidad y entender que su rol es atender a quienes más lo necesitan. Además, el cambio en la composición de género en la profesión, con un 60% de mujeres, también impacta en las dinámicas laborales. Muchas médicas tienen responsabilidades adicionales que dificultan cubrir guardias extensas, generando un desbalance”.
¿Se ha perdido el juramento hipocrático? “No diría que se ha perdido, pero las prioridades han cambiado. Por ejemplo, algunos médicos jóvenes evitan hacer certificados de defunción o cubrir emergencias fuera de su horario. Para mí, eso forma parte del compromiso que asumimos al estudiar medicina. El juramento hipocrático incluye servir a la gente en cualquier circunstancia”.
Vocación heredada
¿Qué lo llevó a estudiar medicina? “Crecí viendo a mi padre, quien fue médico los 365 días del año en un pequeño pueblo de Santa Fe. Nunca salíamos de vacaciones porque su compromiso era absoluto. Esa vocación me marcó profundamente. Estudié con los Jesuitas en el Colegio Inmaculada Concepción, donde nos enseñaban que venimos al mundo para servir. Eso es lo que trato de transmitir a los jóvenes médicos: antes de comenzar a trabajar en grandes ciudades, deberían pasar al menos seis meses en comunidades humildes para entender el verdadero valor de su profesión”.
¿Cómo impacta la crisis económica en el sistema de salud? “La crisis ha incrementado la cantidad de pacientes que dependen del sistema público. Por ejemplo, en La Granja, hace cinco años atendíamos 700 consultas mensuales, y el 90% de los pacientes no tenían cobertura. Hoy ese número asciende a 2.400 consultas al mes. Los médicos debemos adaptarnos a esta nueva realidad, siendo conscientes de que muchas veces los pacientes no tienen dinero ni para los medicamentos”.
¿Qué opina sobre la migración de médicos a otros países? “Es cierto que algunos médicos buscan oportunidades en Brasil o Paraguay, pero en Misiones los salarios han mejorado significativamente. El médico misionero gana igual o más que en Córdoba. No puedo hablar de súper especialidades, pero en términos generales, los médicos aquí están bien remunerados”.
¿Hasta cuándo se pondrá la chaquetilla de médico en Andresito? “Mientras me sienta útil y pueda aportar mi experiencia, seguiré viniendo 15 días por mes. Es mi forma de agradecer y devolver algo a esta tierra que tanto me ha dado”.
The farm is located at about 30 km from Comandante Andresito town, with a long dirt road, the river, and Iguazú National Park just a short distance away. The rainforest surrounds everything in the Peninsula and it is a key factor in the development of the product that Myrna offers to the world: Jejy’a. This superfruit has been available since immemorial times but it is only now harvested sustainably. It comes from the fruit of the palmito plant (Euterpe edulis), a treasure hidden in the rainforest of Misiones. However, just a few years ago, eating palmito was a synonym for cutting down trees, and Myrna decided that she was not going to cut down endangered trees, instead, she was going to use the fruits in a jam factory that she had set up in the middle of the farm.
“We produce artisanal products such as jams, syrups and native fruit pulps; but when native fruits are not available, we use cultivated fruits instead. Additionally, we are reforesting with native fruit trees to improve our production”, explains Myrna Elizabeth Korniejczuk to Economis. Myrna is the head of Sabores de la Selva (Flavors from the Forest), a family-run venture.
“Jejy´a is a Guarani term that was chosen when the palmito pulp project was being developed to differentiate it from the açai in Brazil, which is a very similar fruit. They both belong to the palm tree family, but it is difficult for people to know the difference, it just takes time. Nevertheless, it is a Guarani term that means “pulp of the palmito fruit.” We produce it sustainably from the native rainforest while preserving the rainforest. That’s the core idea behind the entire venture: to protect what remains of our rainforest and encourage other people to do the same. For that reason, we joined Puente Verde, a preservation project that has a lot of advantages. The program is very important because, some years ago, the surrounding area of my farm was rainforest, and it’s astonishing how easy it is to get permission for the slash-and-burn agricultural technique, clearing 20, 30 or even 50 hectares. I think that the municipality is making significant progress with the Green Corridor and offering tax exemptions as a means of preservation is a fantastic idea. But I think that this goes beyond the municipality. We are in the heart of the rainforest and work hard to preserve whatever is left. We are near the Falls, opposite to the Iguaçu National Park (Brazil), the Yacuy Park and the reserve. The goal is to preserve what little remains of the native rainforest,” explains the producer, who has spent her entire life in the area.
Are you planting trees in your native rainforest farm?
Yes, we used to have a two-and-a-half-hectare yerba maté plantation , but between 2021 and 2022 it was lost due to a severe drought in Andresito. So, my family and I talked about what we were going to do because we didn’t have any other income. We decided to set up this jam production factory and plant native fruits on the land where yerba maté had grown in the past. To make that happen , we had to sell one hectare of our farm, as we had no other source of income to sustain ourselves. Unfortunately, that was the part I didn’t like, but sometimes what is most costly it hurts the most, we sold it and with that money we could set up the production facility.
This is a laboratory, how did you set it up?
It was difficult to build. Andresito is 35 kilometers away and the roads are unpaved, so it was also challenging for the bricklayer to bring the necessary materials. However, I had contacts from my time working in the Agroecological Cooperative of Peninsula, contacts for registration of the products and the production facility. Maria Ojeda, a food safety specialist, helped me to set up the facility to be ready for approval. She came with the people in charge of registering the Jejy´a pulp and jam, first at local and then at provincial level. Now we are working on obtaining national registration for honey extraction and packaging.
Where are you selling now?
We are selling directly to private individuals from the area. People who are familiar with our plant and call and say “Can you bring me such and such product?” In Iguazú we are taking orders from hotels and restaurants. They are interested in the native fruit pulp and specialized products we offer.
You stopped producing yerba maté and now you are planting native plants… Are you making a living from fruits today?
Yes, the three of us, my husband, my daughter and I are living off the fruits and pulps. However, many fruit plants are still young because they are being replanted. Native fruits take three to four years to grow, the quickest to mature is pitanga (Eugenia uniflora), while the rest take between eight and ten years. So I have some plants, I have two or three little plants but I buy the rest of the produce from neighbors. A large portion of the native fruits that people request in Iguazú come from them, as my small production is not enough and one of the requirements of the Puente Verde Program is that this initiative should help the local community.
The concept of a family venture is “literal”. Her husband is the one who collects the fruits from the trees without cutting them down, climbing up just as a child. This way, the trees aren’t damaged and an “abundant harvest” is achieved.
Nowadays you are generating an economic activity in the area …
Yes, this is because I buy fruits and pulp from people who have large plantations. Therefore, to avoid wasting all that fruit, we turn it into jam.
For that reason, you were chosen as one of the businesswomen in the Economic Confederation…
The truth is that I didn’t expect that award, it was something really nice, because this is a family business, and everyone contributes in some way, not just my husband and I.
Preserve and regenerate
We are planting a variety of fruit plants to boost our business, but it becomes challenging during the dry months of the year, especially with some creatures, such as monkeys. They affected us severely, as they ate the palmito from the native rainforest. They pounced in just one single area because there is so little rainforest left, which impacted negatively on all of us who are working to protect it. It was a pity, as there was no production that year. That means that this is the first year that we can produce, with a good yield of palmito pulp, which is the most affected plant in the rainforest. The life of an entrepreneur is not easy; we have to face things beyond our control because running a business here is very different.
You have to be passionate…
Yes, it is about striving for a better future for ourselves, our children and grandchildren. I do this with a future vision in mind, when I’m no longer here, I hope my daughters will continue with this project, and continue preserving the native rainforest. I wish it to become a chain where all the knowledge is passed down from generation to generation, everything we have learned, and the most important thing: to love the native rainforest, to cherish what we still have of it with all its creatures and bugs.They may sometimes be challenging but they are all part of it.
Juan Carlos Argüello
Journalist, director of Economis
Traductor: Clarisa Benítez
Revisor: Luciana Sisterna
Revisión final: Norma Andrada
Tecnicatura Universitaria en Traducción e Interpretación en Inglés – UCAMI
Por tercer año consecutivo, la yerba mate Andresito fue elegida por el público como la del “mejor sabor”, en la Feria Caminos y Sabores que se hace en la Rural de Palermo. ¿Cuál es el secreto de esta marca que tiene menos de 30 años y que de a poco está conquistando destinos tan disímiles como Australia o Nueva York? Control estricto de calidad y una trazabilidad que garantizan un producto sin altibajos, cuenta su presidente, Juan Carlos Amann, segunda generación de productores y quién reemplaza a su padre Federico en la presidencia de la cooperativa fundada en 1982, cuando el plan de colonización de Andresito daba sus primeros pasos.
“Estamos muy contentos por el premio, consecutivo es el tercero, pero son cuatro en total: en 2018, 2022, 2023 y 2024 fuimos galardonados en lo que es sabor y calidad a lo que es yerba”, celebra Juan Carlos en una entrevista con Economis.
¿Cómo se consigue eso?
Nosotros tenemos como premisa el control de calidad, que se lleva a cabo día a día en la planta de proceso y creo que mantener eso es clave. En la propia industria se hace todo el proceso. La cooperativa no compra canchada de terceros para poner en su paquete sino que compra la hoja verde de los productores y eso pasa por la parte de secado, estacionamiento, molienda y envasado todo la misma planta. La trazabilidad es estricta y eso es lo que perdura en el tiempo y mantiene la calidad, y lo que lleva al sabor.
¿Cuántos socios hay en la Cooperativa?
Está compuesta por 126 socios de los cuales 100 están de forma activa. Conjuntamente trabajamos con proveedores no socios que están fuera de la cooperativa y a quienes se les compra materia prima.
La historia de Cooperativa Yerbatera Andresito está fuertemente vinculada al pueblo que estaba naciendo a fines de los 70, con el atractivo de las tierras para plantar en una zona virgen. Hasta 20 hectáreas de yerba mate se podían plantar en el incipiente plan de colonización, con un mercado definido por la extinta Comisión Reguladora de la Yerba Mate. Gracias a la riqueza de la tierra, los yerbales prosperaron rápidamente, pero llegado el tiempo de cosecha y al no existir en la zona una planta procesadora, sobraba yerba mate y los caminos de tierra hacían imposible la comercialización en los días de lluvia. Ante este escenario, los productores decidieron crear la Cooperativa Yerbatera Andresito y fundar el primer secadero de la zona. La asamblea constitutiva se llevó a cabo en agosto de 1983 ante la presencia de 92 productores.
“En el 83 empezaron a dar producción los primeros yerbales y no había a quien venderle, todo lo que era camino para salir afuera eran terrados. Entonces se juntaron un grupo de colonos y fundaron la cooperativa, que trabajó vendiendo yerba canchada hasta 1996 y en ese año lanzó su propia de marca, Yerba Mate Andresito”, recordó Amann.
¿Y qué mercado han ganado?
Andresito es una yerba que está bastante impuesta en el mercado, tenemos nuestro gran foco comercial en gran Buenos Aires, también estamos en Córdoba, Rosario, Resistencia. En Misiones hay mucha competencia, estamos presentes pero es un nicho que tiene muchos distribuidores. Después llegamos al resto del país por distintas cadenas comerciales pero en menor cantidad. El año pasado retomamos el comercio internacional. Empezamos con pocas cantidades para ingresar al mercado, pero ya tenemos algunos clientes que están haciendo su segunda compra lo que lleva a que el producto esté rotando. Exportamos a Australia, Nueva York, Estados Unidos, República Checa, Vietnam y Argelia. Estamos haciendo más trabajo de comercio internacional con las ferias y demás para seguir expandiendonos.
En el mercado interno, más allá de la coyuntura que marca una caída generalizada de la demanda, a la yerba Andresito no le va nada mal. El año pasado terminó octava entre las marcas más vendidas, con un salto significativo con 7,5 millones de kilos hasta octubre, mientras que en 2022 había ocupado el puesto catorce, con 6.393.280 kilos. La marca andresiteña tiene un tres por ciento del mercado total.
¿Cómo les afectó la caída de precios de la materia prima?
Es un problema para la producción y para toda la línea productiva de la yerba. Veníamos acostumbrados cada día hacer números para arriba y ahora hay una retracción del precio y justo en un año en el que hay sobreproducción, a comparación del año pasado que afectaron mucho la seca y las condiciones climáticas, por lo que hay un excedente en producción. La alternativa que se busca ahora es abrir nuevos mercados y ver la forma que aumente la demanda que va acompañado con el aumento de precios, no hay otra modalidad. Hay que buscar nuevos consumidores.
Juan Carlos es el segundo Amann en la presidencia de la cooperativa. Sucede a su madre. “Mi papá vino en el 82 y es socio fundador de la cooperativa, y ahora vamos quedando los hijos”, explica.
¿Cómo es heredar este compromiso con la yerba y la producción?
Toda la vida estuvimos en la cooperativa, mal o bien siempre estuvimos, es como una empresa familiar para nosotros, somos muchos socios, somos dueños y debemos cuidarlo como tal, hay momento buenos y momentos malos como ahora, difíciles, pero es un desafío y no hay que dar el brazo a torcer y que eso siga creciendo con mucho orgullo. Los que estamos en la comisión cooperativa tenemos la camiseta puesta y aunque a veces es complicado pero hay que sacarlo adelante.