Argentina

La Guerra sacude al mundo y genera preocupaciones con la inflación mientras Argentina lucha con su propia inercia

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Por Damian Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL. Finaliza una de las semanas más complejas de 2026. El mercado global intenta digerir un conflicto en Medio Oriente que ya no se percibe como un shock pasajero, sino como una crisis estructural, mientras que, en el plano local, el IPC de febrero marca una hoja de ruta desafiante para el inversor.

El Petróleo en la zona de los USD 100: ¿Por cuánto tiempo más? 

A pesar de las medidas de la AIE y de que el Tesoro de EE. UU. permitió la compra de crudo ruso para aliviar el mercado, el Brent cerró cerca de los USD 100,17. La desconfianza reina por dos motivos:

El bloqueo de Ormuz es real: El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, prometió escoltas navales, pero el flujo de tanqueros sigue paralizado.

Ataques a infraestructura: Irán ha pasado de las amenazas a los hechos, golpeando instalaciones petroleras en países vecinos. Los analistas de ANZ advierten que el mercado ya no ve esto como algo transitorio; el “skew” de los precios es claramente al alza.

 Wall Street en rojo: La baja de tasas, un horizonte cada vez más lejano

El mercado cerró la semana con una dosis de realismo que tiñó las pantallas de rojo. El Índice Dólar (DXY) escaló hasta los 100,32 puntos, consolidándose como el refugio ante un escenario donde el dinero “barato” no parece estar en los planes de nadie.

Expectativas enterradas: La combinación de un petróleo cerca de las tres cifras y una inflación subyacente que no termina de ceder ha enfriado por completo las apuestas por una política expansiva.

El dilema de la Fed: En Wall Street ya no se debate cuándo bajarán las tasas, sino si la Fed tendrá que subirlas nuevamente para evitar un desborde inflacionario energético. Este giro en la narrativa golpeó al Nasdaq (-0,81%) y al S&P 500 (-0,38%), que sufren ante la perspectiva de costos financieros elevados por un tiempo indefinido.

Argentina: La inflación de febrero y el “atractivo” de los BONCER

En el plano local, el INDEC informó un IPC del 2,9% para febrero, confirmando que la desinflación encontró un escalón difícil de romper, especialmente por el peso de la carne (+6,6%) y los ajustes tarifarios (+6,8%).

El mercado está más cauteloso: Por tercer mes consecutivo, el REM ajustó sus proyecciones al alza. El mercado ya no espera ver una inflación debajo del 2% antes de mayo, lo que obliga a recalcular las carteras de inversión.

Renta Variable: El sector energético local marca el ritmo

A contramano de la debilidad que mostró Wall Street, la renta variable local mostró una notable firmeza durante la semana por su correlación con el sector energético, que fue el gran protagonista, capturando el interés de los inversores que buscan cobertura ante el escenario internacional de precios altos.

YPF y Vista (VIST) a la cabeza: Ambas compañías se mantuvieron sólidas y registraron ganancias del 3% en promedio, impulsadas por la expectativa de mejores márgenes de exportación y la aceleración de proyectos en Vaca Muerta. En un mundo donde la seguridad energética es la prioridad número uno, los activos argentinos vinculados al petróleo y gas se consolidan como vehículos de valor, logrando desacoplarse parcialmente del pesimismo que afectó a otros sectores del Merval.

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Cada vez más argentinos invierten en su confort diario: los productos que impulsan esta tendencia

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Un relevamiento realizado en febrero de 2026 por Intex confirma este cambio de hábito. El 62% de los argentinos asegura que compró productos inflables en el último año o que planea hacerlo próximamente, una cifra que refleja el crecimiento de esta categoría como parte de una tendencia más amplia: invertir en el confort cotidiano.

El dato se combina con otra señal clara. El 36% de los encuestados afirmó que prefiere relajarse en su casa antes que salir a un spa, gimnasio o bar, más del doble que quienes eligen este tipo de salidas. La escena del bienestar, cada vez más, se traslada al ámbito doméstico.

El descanso y el relax empiezan en casa

Esta transformación se explica por una búsqueda concreta: mejorar la experiencia diaria con soluciones accesibles y prácticas. Así, el bienestar deja de ser una experiencia ocasional para convertirse en parte de la vida diaria, cada vez más cercano y cada vez más personal.

El descanso, por ejemplo, ocupa un lugar central. Los colchones inflables evolucionaron con tecnologías que priorizan el soporte corporal y la estabilidad, además de sumar superficies más confortables y sistemas de inflado rápido que permiten armarlos en pocos minutos. Esto los convierte en una alternativa funcional tanto para el uso diario como para recibir visitas, sin resignar la comodidad.

Las camas inflables están fabricadas con construcción interior Fiber-Tech, la tecnología exclusiva de INTEX que consigue que los colchones sean más estables, firmes y cómodos, ajustándose perfectamente a la anatomía de quien los usa.

El bienestar también se extiende a los espacios comunes. Los sillones inflables, diseñados con formas ergonómicas, permiten crear áreas de relax en livings, dormitorios o balcones, adaptándose a distintos tamaños de vivienda y estilos de vida.

Pero uno de los cambios más visibles aparece en el exterior del hogar. Los spas inflables -también con tecnologia Fiber-Tech-, equipados con sistemas de burbujas y control de temperatura, permiten recrear experiencias de relajación que antes estaban asociadas exclusivamente a hoteles o centros especializados.

Esta preferencia no es casual. El 49% de los argentinos asegura que refrescarse en el agua es una de las actividades que más contribuyen a disfrutar su tiempo libre, mientras que el 59% considera que este tipo de productos son disfrutados tanto por adultos como por niños, lo que marca un cambio en la percepción tradicional de estos artículos.

Más bienestar con una inversión accesible

El crecimiento de esta categoría también está vinculado a un consumidor más enfocado en el valor y la durabilidad. Según el relevamiento:

●     El 48% prioriza la relación precio-calidad

●     El 46% considera clave la durabilidad

●     El 44% valora la facilidad de uso

Estos factores reflejan una lógica de consumo más racional, donde el objetivo es mejorar el bienestar sin incurrir en gastos excesivos.

En paralelo, el contexto socioeconómico también influye en estas decisiones. El 38% de los encuestados aseguró que no viajará o que aún no tiene definido si viajará durante el próximo feriado largo, lo que refuerza el rol del hogar como alternativa principal para el descanso.

Una tendencia que redefine la vida cotidiana

Los datos del relevamiento confirman una transformación que va más allá de un producto puntual. El hogar se consolida como el principal espacio de descanso, disfrute y recuperación.

En este contexto, la calidad y la confiabilidad se vuelven aspectos centrales. La resistencia de los materiales, la estabilidad estructural y el respaldo postventa son elementos cada vez más valorados por los usuarios.

Con más de 50 años de presencia internacional, Intex desarrolló tecnologías específicas orientadas a mejorar la durabilidad y el confort de sus productos, además de ofrecer garantía oficial y servicio técnico. Este respaldo resulta clave para quienes buscan incorporar soluciones de bienestar que puedan sostenerse a lo largo del tiempo.

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El parásito que no mata: por qué la reforma del seguro enfrenta el mismo problema que mató a la LRT

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Hay una frase que escuché hace años, en una conversación que no olvidé. Me la dijo un abogado litigante “de parte actora”, con larga trayectoria en juicios de daños laborales, en un momento de franqueza que probablemente no calculó bien, creyéndola un puente de entendimiento. Yo llevaba varios años como abogado de una de las empresas más grandes del sector forestal del NEA, y la frase describía exactamente lo que vivíamos del otro lado del mostrador, ya que ese abogado no paraba de conseguir poderes de trabajadores del sector que alegaban haber tenido accidentes de trabajo en faenas forestales:

“Yo les hago juicios grandes pero acepto transar los casos en montos pagables. No me sirve matar a la empresa sino seguir litigando, sin generar que deban reaccionar y tratar de destruirme.”

No lo dijo como confesión. Lo dijo como descripción de una estrategia racional. Y si bien me chocó y me irritó en su momento, el abogado tenía razón: era exactamente eso. Una estrategia racional, sostenida en el tiempo, que no requería coordinación con nadie porque el sistema de incentivos la producía de manera espontánea.

Tardé años en tener el marco teórico para entender por qué esa frase era tan importante. Ahora lo tengo.

Primer concepto: el parásito óptimo

La biología evolutiva distingue entre parásitos letales y parásitos óptimos. Un parásito que mata a su huésped demasiado rápido se extingue junto con él. El parásito que sobrevive es el que aprende a calibrar la extracción: tomar lo suficiente para prosperar, dejar lo suficiente para que el huésped siga funcionando.

La tenia, el toxoplasma, el parásito de la malaria: todos exhiben, en grados distintos, ese equilibrio entre extracción y preservación del huésped. No porque tengan conciencia de hacerlo, sino porque la selección natural eliminó a los linajes que exageraban y conservó a los que calibraban bien.

El abogado que me habló aquel día no era una tenia. Era un profesional inteligente que había aprendido, mediante experiencia acumulada, a calibrar exactamente lo mismo: extraer sin destruir. No por altruismo hacia la empresa, sino porque la empresa muerta no genera más juicios.

Eso es lo que la teoría de juegos evolutiva llama una Estrategia Evolutivamente Estable, o ESS por sus siglas en inglés. Un equilibrio en el cual ningún actor tiene incentivo de cambiar su conducta unilateralmente. El litigante no tiene incentivo de pedir más porque podría activar una respuesta defensiva costosa. La empresa no tiene incentivo de pelear hasta el final porque el costo esperado del juicio completo supera el costo de la transacción. El sistema se estabiliza en un punto que no es óptimo para nadie en particular pero que nadie puede mejorar actuando solo.

Cuando los proyectos de ley hablan de “industria del juicio” o de “caranchaje jurídico”, están describiendo este fenómeno con lenguaje moral. El problema del lenguaje moral es que sugiere que la solución es de orden ético: habría que convencer a los abogados de no ser caranchos. Pero los equilibrios evolutivamente estables no se disuelven con apelaciones éticas. Se disuelven cuando cambian los incentivos que los sostienen.

Segundo concepto: el dique y la presión evolutiva

En 1995, el gobierno argentino sancionó la Ley de Riesgos del Trabajo con una arquitectura conceptual que parecía sólida: crear un sistema de cobertura de accidentes de trabajo gestionado por aseguradoras privadas, con prestaciones tarifadas y, crucialmente, con la vía de la acción civil vedada para el trabajador accidentado. El artículo 39 de esa ley decía, en sustancia: si sufriste un accidente de trabajo, tenés el sistema de las ART y nada más, salvo que el empleador haya actuado con dolo.

La lógica era la de la seguridad jurídica: costos predecibles, litigiosidad controlada, primas calculables. Las empresas, incluyendo las del sector forestal, internalizaron esa promesa. Contrataron sus ART, estructuraron su gestión de riesgos sobre la promesa del tope y, en muchos casos, relajaron inversión en prevención porque el costo marginal de un accidente quedaba acotado por el sistema.

Había un problema. El artículo 39 LRT intentaba construir un dique contra una corriente que ya existía en el sistema jurídico argentino desde 1968.

En ese año, la reforma de la Ley 17.711 al Código Civil de Vélez Sarsfield había introducido algo muy importante en el artículo 1113: la responsabilidad objetiva por riesgo o vicio de la cosa. Quien era dueño o guardián de una cosa riesgosa respondía por los daños que causara, sin necesidad de que la víctima probara culpa. Bastaba acreditar el daño y la relación causal con la actividad riesgosa.

Ese artículo estaba vigente en 1995. Y producía una asimetría que haría insostenible al artículo 39 LRT desde el primer día de su vigencia.

Pensemos en una faena forestal: motosierras, tractores forestales, carga de rollos, trabajo en altura entre árboles. El visitante ocasional que sufre un accidente en esa faena tiene abierta la vía del artículo 1113 de Vélez sin ninguna restricción: la actividad es riesgosa, el daño existió, la relación causal es clara. El trabajador que opera en esa misma faena durante ocho horas diarias, expuesto permanente y profesionalmente al mismo riesgo, tenía vedada esa vía por el artículo 39 LRT.

Cuanto mayor la exposición al riesgo, menor el derecho a la reparación integral. Esa ecuación viola el principio de igualdad ante la ley de una manera tan visible que resulta llamativo que el sistema haya sobrevivido nueve años.

Sobrevivió por inercia y por conveniencia de muchos actores, no porque fuera jurídicamente sostenible.

Tercer concepto: por qué el colapso era inevitable

En la teoría del derecho como fenotipo extendido, que es el marco que vengo desarrollando en los últimos años, las normas jurídicas son tratadas como replicadores culturales que compiten por sobrevivir en un ambiente institucional. Un replicador sobrevive si tiene mayor “fitness” que sus competidores en ese ambiente. Y el fitness de una norma depende, entre otras cosas, de su compatibilidad con el sustrato constitucional que la rodea.

El artículo 39 LRT era un meme normativo en conflicto de fitness con al menos tres elementos del sustrato jurídico argentino:

El primero era el artículo 1113 de Vélez, que desde 1968 había establecido la responsabilidad objetiva por riesgo como principio general del derecho de daños.

El segundo era el artículo 19 de la Constitución Nacional, del cual la Corte Suprema derivó históricamente el principio alterum non laedere: nadie puede causar un daño a otro sin repararlo integralmente.

El tercero, más reciente, era el artículo 75 inciso 22 de la Constitución incorporado en 1994, que dio jerarquía constitucional a los tratados internacionales de derechos humanos. Varios de esos tratados protegen el derecho a la reparación integral de daños de manera explícita.

Tres corrientes simultáneas empujando contra un solo dique. La pregunta no era si colapsaría sino cuándo.

El fallo Aquino de la Corte Suprema, dictado el 21 de septiembre de 2004, declaró inconstitucional el artículo 39 LRT en cuanto vedaba la acción civil del trabajador accidentado. El voto de la mayoría fue construido exactamente sobre esas tres corrientes. La Corte no innovó: reconoció una incompatibilidad estructural que existía desde el primer día de vigencia de la LRT.

Lo que siguió es la historia que muchos abogados del sector conocen bien. La apertura de la vía civil para accidentes de trabajo, combinada con la posibilidad que la jurisprudencia posterior fue reconociendo de acumular la prestación ART con la indemnización civil, convirtió cada accidente de trabajo en un objeto de litigación con valor económico significativo para todos los actores del proceso. Excepto, frecuentemente, para quien lo había sufrido.

El ecosistema de litigiosidad que la LRT pretendía evitar emergió con mayor vigor que el anterior, porque ahora operaba sin el techo que el artículo 39 hubiera impuesto y con el capital humano especializado que el sistema ART había contribuido a desarrollar.

El segundo marco: lo que cambió con el CCyCN

Hasta aquí, el análisis corresponde al período 1995-2015, cuando regía el Código de Vélez reformado. Hay que distinguir ese marco del que rige hoy.

El Código Civil y Comercial de la Nación, vigente desde agosto de 2015, no creó la responsabilidad objetiva por actividad riesgosa: la heredó de Vélez y la sistematizó con mayor precisión técnica. Los artículos 1757 y 1758 establecen que toda persona responde por el daño causado por actividades que sean riesgosas o peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su realización. Ya no solo las cosas riesgosas: las actividades riesgosas en sentido amplio.

Esa extensión tiene consecuencias directas para el análisis del sistema asegurador. La gestión de siniestros que se demora sistemáticamente, el diseño de coberturas con exclusiones que el asegurado no pudo conocer razonablemente, la intermediación que crea expectativas que la póliza no cumple: todas estas actividades pueden encuadrar en la categoría de actividad riesgosa bajo el CCyCN con mayor facilidad que bajo el texto de Vélez.

Lo que esto significa para el Proyecto Benedit y para cualquier reforma del sistema asegurador es concreto: el marco de referencia actual es más exigente que el que produjo el colapso de la LRT. Si el artículo 1113 de Vélez ya era suficiente para hacer insostenible el dique del artículo 39, los artículos 1757 y 1758 del CCyCN ofrecen un sustrato aún más robusto para cualquier reclamación de reparación integral que el nuevo régimen asegurador intentara limitar sin respaldo constitucional propio.

Lo que la reforma necesita entender

El Proyecto Benedit diagnostica correctamente la obsolescencia de las tres leyes. Describe con precisión el fenómeno de la litigiosidad parasitaria. Pero el análisis que antecede sugiere que el problema no se resuelve cambiando los textos normativos sin modificar la arquitectura de incentivos que produce los equilibrios que se quieren eliminar.

La litigiosidad en seguros no es un defecto de redacción de la Ley 17.418. Es un equilibrio evolutivamente estable que opera con la lógica que describió aquel abogado: extracción calibrada para no destruir al huésped. Ese equilibrio sobrevivirá a la reforma del texto legal si la reforma no altera las variables que lo sostienen: el régimen de tasas de interés judicial, el modelo de honorarios proporcionales al monto del juicio, la ausencia de mecanismos extrajudiciales con enforcement (fuerza normativa) real y el costo relativo de conciliar versus litigar.

La historia de la LRT es la historia de un dique construido sin análisis de la presión que debía contener. El resultado fue nueve años de ilusión de estabilidad, de malas decisiones confiando en un sistema sin bases para ser sostenible y un colapso que generó exactamente el ecosistema que se quería evitar, pero amplificado.

Una reforma del sistema asegurador que incorpore ese aprendizaje, que mapee los equilibrios que pretende desplazar antes de cambiar los textos, y que diseñe mecanismos que alteren los incentivos reales y no solo las reglas formales, tiene posibilidades genuinas de producir un sistema diferente.

Una reforma que repita el error de 1995, prometiendo estabilidad sin analizar la presión evolutiva que la rodea, producirá en algún momento su propio Aquino.

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¿Cuál es la Mejor Billetera Virtual en Argentina? Guía Completa para Elegir en 2026

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Las billeteras virtuales han revolucionado la forma en que los argentinos manejamos nuestro dinero. Ya no dependemos únicamente de los bancos tradicionales con sus horarios limitados y comisiones elevadas. Pero con tantas opciones disponibles, surge la pregunta inevitable: ¿cuál es realmente la mejor billetera virtual para tus necesidades?

¿Qué Hace Especial a una Billetera Virtual en Argentina?

Antes de comparar opciones, es importante entender qué características debe tener una billetera virtual para funcionar bien en el contexto argentino. No es lo mismo elegir una billetera en Estados Unidos que en Argentina, donde la inflación y las regulaciones cambiarias son parte de la realidad diaria.

Una buena billetera virtual en Argentina debe permitirte manejar tanto pesos como dólares de forma fácil y segura. También debería ofrecer tasas de cambio competitivas, porque cada peso cuenta cuando la inflación está por las nubes. Además, la posibilidad de enviar y recibir dinero internacionalmente es crucial, especialmente si trabajás con clientes extranjeros o tenés familia en el exterior. Eso exactamente es lo que puedes obtener con la cuenta virtual en dólares de Airtm.

Las Principales Opciones en el Mercado Argentino

Airtm lidera el mercado local con su integración perfecta al ecosistema de los diversos marketplaces y su mercado p2p. Es práctica para compras online y tiene excelente reputación. 

Ualá se ha posicionado como una alternativa moderna a los bancos tradicionales, ofreciendo una tarjeta de débito gratuita y una app intuitiva. Es excelente para gastos cotidianos en pesos, pero sus capacidades para manejar divisas extranjeras son restringidas.

Brubank promete ser “el banco digital del futuro” y efectivamente ofrece una experiencia bancaria más moderna. Tienen buenos productos para ahorro en pesos, pero nuevamente, las opciones para monedas extranjeras son limitadas.

El Desafío de las Monedas Extranjeras

Aquí es donde muchas billeteras virtuales argentinas muestran sus limitaciones. Si trabajás como freelancer para clientes internacionales, si recibís remesas del exterior, o simplemente querés proteger tus ahorros de la inflación manteniendo dólares, las opciones locales pueden quedarse cortas.

Las regulaciones cambiarias argentinas hacen que sea complejo para las billeteras locales ofrecer servicios robustos en monedas extranjeras. Esto significa que, aunque estas apps son excelentes para transacciones en pesos, pueden no ser la mejor opción si necesitás flexibilidad internacional.

Airtm: Una Perspectiva Global para Usuarios Argentinos

En este contexto surge Airtm como una alternativa que aborda específicamente estos desafíos. A diferencia de las billeteras tradicionales que se enfocan en un mercado local, Airtm fue diseñada desde el inicio para usuarios que necesitan manejar dinero internacionalmente.

La principal ventaja de Airtm es su capacidad para conectar diferentes métodos de pago y monedas en una sola plataforma. Podés recibir dólares de un cliente en Estados Unidos, convertir una parte a pesos argentinos para gastos locales, y mantener el resto en dólares como protección contra la inflación. Todo esto sin las complicaciones y comisiones excesivas de los bancos tradicionales.

Además, Airtm opera con tasas de cambio del mercado real, no con el tipo de cambio oficial que muchas veces está desactualizado. Esto significa que obtenés más valor por tu dinero en cada transacción.

¿Cómo Elegir la Billetera Virtual Correcta?

La respuesta depende de tus necesidades específicas. Si principalmente gastás en pesos y hacés compras locales, las opciones argentinas como Mercado Pago o Ualá pueden ser suficientes. Son fáciles de usar, tienen buena aceptación local, y están integradas al ecosistema financiero argentino.

Pero si tu situación es más compleja, si trabajás internacionalmente, recibís pagos en dólares, o querés proteger tus ahorros de la inflación, Airtm puede ser una solución que pueda manejar múltiples monedas y fronteras sin complicaciones.

El Poder de la Diversificación

Una estrategia inteligente que muchos argentinos están adoptando es no depender de una sola billetera virtual. Podés usar una app local para gastos cotidianos y una plataforma internacional como Airtm para manejar dólares y transacciones internacionales.

Esta diversificación te da flexibilidad y reduce riesgos. No ponés todos tus huevos en una sola canasta, y tenés las herramientas adecuadas para cada situación financiera que pueda surgir.

Mirando Hacia el Futuro

El panorama financiero en Argentina está cambiando rápidamente. Las billeteras virtuales han democratizado el acceso a servicios financieros que antes estaban reservados para unos pocos. Ya no necesitás ser un gran empresario para manejar múltiples monedas o enviar dinero al exterior de forma eficiente.

Cada día más argentinos descubren que tienen opciones para tomar control de sus finanzas, proteger sus ahorros, y participar en la economía global sin las barreras tradicionales que imponían los bancos.
La mejor billetera virtual para vos es aquella que se adapta a tu realidad específica y te da las herramientas para alcanzar tus objetivos financieros. Con plataformas como Airtm, tenés la libertad de manejar tu dinero sin fronteras, proteger tu poder adquisitivo, y construir un futuro financiero más estable. Porque al final del día, tu dinero debería trabajar para vos, no en contra tuya. Abre ahora tu cuenta de Airtm.

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El mercado eléctrico argentino entra en su fase decisiva

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Argentina atraviesa una etapa clave en la transformación de su sistema eléctrico. Las nuevas reglas que comienzan a implementarse buscan reintroducir señales económicas, ordenar incentivos y atraer inversión privada, sin alterar los compromisos contractuales vigentes. Se trata de una transición estructural que podría redefinir el funcionamiento del mercado energético en los próximos años.

El tema fue analizado en el webinar “Mercado Eléctrico: ¿qué hay de nuevo?”, organizado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral, realizado en el marco de la presentación de la nueva Diplomatura en Sector Eléctrico que impulsa la institución.  El encuentro fue moderado por Oscar Medina y contó con la participación de las especialistas María Fernanda Martínez y Nadia Sager, quienes analizaron el proceso de cambios que atraviesa el sector en el marco de la nueva normativa energética.

Durante el encuentro se explicó que el país se encuentra en una etapa de “normalización adaptada”. El proceso no implica romper con los contratos existentes, pero sí modificar de manera significativa la lógica de funcionamiento del sistema eléctrico, con el objetivo de recuperar señales de mercado y mejorar la eficiencia del sector.

Los mercados eléctricos modernos -con Europa como referencia conceptual- distinguen claramente entre actividades competitivas, como la generación y la comercialización de energía, y aquellas que constituyen monopolios naturales, como el transporte y la distribución. Mientras las primeras pueden operar bajo esquemas de competencia, las segundas continúan bajo regulación estatal.

Este modelo se apoya en dos pilares fundamentalescontratos de largo plazo que permitan financiar inversiones y un mercado spot que funcione como señal coyuntural de escasez o abundancia. En la experiencia internacional, ningún sistema eléctrico se sostiene únicamente con precios diarios para expandir su capacidad. Los contratos de abastecimiento, como los PPA, son considerados una condición necesaria para que los proyectos energéticos puedan financiarse de manera sostenible.

En el caso argentino, el mercado comienza a volver gradualmente a una lógica marginalista, aunque con un esquema de “costo marginal adaptado”. Actualmente, el precio spot proyectado ronda los 50 dólares por MWh, un valor inferior al de años anteriores. Esta situación genera una tensión en el sistema: mientras la demanda observa precios relativamente bajos y posterga la firma de contratos, los generadores requieren valores más altos para justificar nuevas inversiones.

Según los especialistas, esta brecha constituye uno de los principales desafíos de la transición energética. Si las señales económicas no se alinean adecuadamente, el riesgo no es inmediato, pero sí estructural: una menor inversión en generación que podría traducirse en tensiones de abastecimiento hacia el final de la década.

En cambio, si el proceso logra consolidarse, Argentina podría avanzar hacia un mercado eléctrico más competitivo y transparente, con la participación de nuevos actores -como comercializadores, sistemas de almacenamiento y grandes usuarios más activos- y con distribuidoras que asuman un rol más dinámico dentro del sistema.

Otro punto relevante del proceso es el papel de la CAMMESA. Durante la transición, el organismo mantiene funciones contractuales y de administración, aunque el objetivo de mediano plazo es que recupere principalmente su rol técnico-operativo como entidad responsable del despacho eléctrico, reduciendo su papel como gestor comercial centralizado.

La experiencia internacional muestra que ningún marco regulatorio permanece inalterado. Incluso Europa debió introducir ajustes tras la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. Sin embargo, el principio general se mantienecompetencia en la generación, regulación en las redes, contratos para financiar la expansión y precios que reflejen los costos reales del sistema.

En este contexto, el período de transición entre 2026 y 2029 será determinante para el futuro del sector eléctrico argentino. Lo que hoy aparece como un ajuste técnico podría convertirse, en la práctica, en una redefinición estructural del sistema energético del país.

El mercado ya comenzó a moverse. Ahora resta que las señales terminen de alinearse.

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