ARQUITECTURA

Oberá se prepara para estrenar la carrera de Arquitectura en 2023

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En la nueva planificación académica, se incorporan nuevas carreras en la Facultad de Arte y Diseño de Oberá. Su decana Ivonne Aquino, en diálogo con Open1017, destacó el trabajo que se está gestionando para incorporar las carreras de Arquitectura y Urbanismo.

“En base a la nueva oferta académica en la Universidad de Misiones, estamos trabajando para poder dar inicio al primer año de la carrera de Arquitectura y Urbanismo a partir del ciclo lectivo 2023”, anticipó. 

En cuanto a las inscripciones para las nuevas carreras, Aquino adelantó que el proceso de inscripciones se inicia en diciembre y continúa en febrero. Y aclaró: “En nuestra página web van a encontrar información sobre las inscripciones en general, eso es aplicable a la carrera de Arquitectura licenciada”. 

Dada la nueva oferta académica, sostuvo que “debe ser muy alta la demanda”, ya que la carrera de Arquitectura sólo se dicta en la Universidad Católica de Santa Fe, en Posadas.

Por otra parte, Aquino mantuvo una reunión con el gobernador Oscar Herrera Ahuad, donde le planteó la necesidad de ampliar la infraestructura para la sede de Oberá para recibir entre 350 y 400 estudiantes en condiciones óptimas.

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Proyectar: arquitectura boutique para la nueva modernidad

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La pandemia trastocó el modo de vivir y trajo consigo algunos cambios que quizás sean permanentes… y positivos. Vivir mejor, en espacios más grandes, en lo posible iluminados por el sol y con un patio en el que tomar aire. Tiempo ideal para una nueva arquitectura. Y con ese concepto, Proyectar, un estudio de tres jóvenes socios, tiene un boom de demanda para la transformación de las casas. “El fuerte son las casas. Son parejas jóvenes que piensan en cómo vivir mejor y cada una tiene una idea sobre lo que quiere”, explica Santiago Sosa Díaz, uno de los socios del estudio en una avenida emblemática de Posadas, que también integran María José Barrandeguy y Fernando Sebastián Kleiner.

La devolución llega con una atención personalizada, que busca captar la idea y brindar una respuesta adaptada a cada familia. Una arquitectura boutique que toma distancia de la despersonalización.

“Con la pandemia crecimos mucho. Al no poder viajar, muchos comenzaron a invertir en la casa, en mejorar el lugar donde se vive”, detalla el arquitecto. La zona de influencia del estudio que ya tiene cuatro años, dejó de ser Posadas y ya trabajaron en proyectos en Garupá y Candelaria y diseñaron obras en Oberá. El año pasado trabajaron con 62 proyectos y en lo que va del año ya tienen diez en marcha. 

“Nos especializamos en arquitectura residencial. En mejorar la casa, la fachada, ampliar espacios, habitaciones, todo con una mirada personalizada”, indica Sosa Díaz. Esa mirada incluye el reciclado de materiales y la adaptación al bolsillo. 

Para combatir la inflación, por ejemplo, sugieren a los clientes la compra de insumos a la hora de empezar el proyecto, para congelar los precios y resguardar el bolsillo.

“Con la pandemia crecimos muchísimo, más de lo que pensábamos. La gente empezó a invertir mucho en las casas, eso nos vino de maravillas”, cuenta Sosa Díaz, que es, al mismo tiempo, el community manager del estudio. Las redes sociales sirvieron para expandir la propuesta. Hoy muchas de las consultas se realizan allí, antes de acordar un trabajo. También sirvió la reactivación del programa Procrear, mediante el cuál, comenzaron a construir muchas casas nuevas, especialmente para parejas jóvenes. 

¿En qué se especializan?

En arquitectura residencial, hemos hecho locales comerciales, pero nuestro fuerte es lo residencial. Nuestro trabajo es personalizado, hay gente que no sabe qué hay que hacer para construir una casa, viene y nos pide un plano, nosotros le explicamos qué es un diseño, donde está cada cosa, donde va a estar la pared, el granito… te sale tanto, las maderas que podés utilizar son aquellas. Acompañamos desde que empiezan el proyecto hasta que se compran los materiales. 

¿Cómo hacen para proyectar en un escenario de inflación?

Lo que hacemos es que durante el proyecto definimos cómo va a ser la casa y les decimos: “Los materiales son estos”. Tantas chapas, tantos ladrillos, entonces hoy compran y construyen dentro de seis meses. Estamos dando una herramienta que es buena para los clientes, aunque a nosotros nos resulta un trabajo extra, porque estamos presupuestando al mismo tiempo que diseñamos.

Un poco de arquitectura y de finanzas…

Tal cual. La inflación está directamente ligada a nuestros resultados, más si hacemos obras, porque tenemos que contratar gente, nuestros albañiles, la mano de obra está ligada a eso números, porque tenemos que actualizarlos.

¿Tienen un equipo propio para la construcción?

Tenemos cinco chicos, de los cuales uno es capataz y dos son oficiales, es un equipo acotado, pero con ellos empezamos y terminamos cada obra. No construimos más de lo que podemos, no contratamos otra empresa, salvo que el cliente la contrate y nosotros la dirigimos, pero no tenemos una escala de una empresa enorme que hace edificios. Nos metemos en la casa de la gente, ayudamos a correr los muebles, embalamos todo y hacemos la obra, mostramos todo el proceso, el antes y el después. 

¿Y cuánto sale una casa? Nueva o reformada… 

Podés hacer una casa mínima y ampliable. Hacemos por etapa los proyectos y te damos una opción mínima ampliable, te hacemos el proyecto entero, cómo sería ampliado y te hacemos el proyecto mínimo, que vos vas a construir ahora, entonces vos cuando dentro cinco años juntas más plata, sabés cómo ir creciendo, no ir para cualquier lado. Te decimos qué materiales vas a necesitar después, cómo van a ser los espacios, donde van a ir, ya hacemos un proyecto integral, esa es la facilidad que damos. La familia tipo que viene a nosotros, son chicos de 35/45 años, con bebés, vienen con sus chicos con algo para dibujar, son familias jóvenes. También mucha gente que compró o heredó, que quieren ampliar a su medida. Muchas veces da la impresión que es una casa nueva, porque terminan agregando tanto, que es una casa nueva.

¿Cuánto sale una casa mínima?

Una casa entre 60 y 90 metros cuadrados, está más o menos 4 o 5 millones de pesos, con mano de obra. Siempre trabajamos en pesos, la gente ahora nos empezó a ofrecer dólares, cosa que nunca nos había pasado, entonces damos a un buen precio, estamos tomando a 215 el dólar hoy en día. Porque bajó un poco, pero mantuvimos el precio para ayudar a la gente, porque realmente la gente tiene que hacer malabares para financiar la obra. Mantenemos un precio razonable y nos pagan en dólares algunos proyectos. Nos acomodamos a la situación de cada persona, no tenemos un método, sino que nos acomodamos financieramente de acuerdo a cada persona, cada familia en realidad, porque nunca es una persona, sino una familia, donde cada uno tiene su forma, su economía. Es más trabajoso para nosotros, porque no ofrecemos un producto estandarizado, pero notamos que mucha gente quiere nuestro producto, que a veces es un poco más caro, pero esperan, juntan el dinero y vuelven. No busca solo precios, o le da igual uno que otro proyecto, sino que se interesa por un proyecto. Ese es el cliente que estamos logrando.

¿Qué ofrecen como marca registrada?

Básicamente la sustentabilidad, porque si es una ampliación, no decimos: “Tenés que demoler todo”. Tenés que tomar lo que ya existe, o si demolemos, lo usamos para otro fin, por ejemplo, hemos sacado techos e hicimos un piso más, donde el mismo techo que sacamos se puso de nuevo. O de las chapas hicimos un bar. Reciclamos mucho lo que ya existe. A veces sacamos una pared de ladrillo y eso nos sirve para hacer otro muro, esa es la filosofía. Porque a veces la gente quiere demoler todo y hacer todo nuevo, o romper una pared y hacer otra al lado, pero nosotros tratamos de dañar lo menos posible y reciclar todo lo que se puede. Estamos ampliando hasta departamentos ahora, entonces muchas veces uno dice no tenés que sacar toda la cocina, sino que tu cocina hasta acá sirve, se puede hacer un tramo más, podés agregar el lavadero a la cocina que hoy se usa mucho, lo que es tendencia informamos, porque ese es nuestro trabajo.

Y ¿Cuál es la tendencia hoy?

La tendencia es economizar el espacio. Cada vez más los espacios se reducen, hay que diseñar los muebles, porque ya no podés comprar los muebles por comprar, sino que tienen que ser a medida, un armario, un ropero, etc.

¿Cómo está creciendo la ciudad? Porque eso influye también…

La ciudad se está ampliando, muchos de nuestros clientes son de Posadas, pero están comprando terrenos en Garupá y Candelaria. Por el valor del suelo. Pero mucha gente va a vivir a Garupá y dice “por Costanera en diez minutos estoy en Posadas”. Están más cerca que Itaembé Guazú, es más rápido, no hay un semáforo, entonces eligen vivir en Garupá y trabajan acá. La gente busca mucho patio, no quiere departamento, con la pandemia la gente quiere que sus chicos se críen en un barrio, acá si no consiguen un barrio a buen costo, lo consiguen en Garupá, en Barrio del Lago también, tenemos clientes ahí también. La gente quiere patio y barrio. Por eso Garupá está creciendo mucho.

En los últimos años en Posadas se han visto muchas torres, lo que a veces significa un crecimiento desordenado.

Posadas está creciendo mucho porque hay gente de afuera que viene a vivir acá, del interior de Misiones o de alrededores. Tenemos tres clientes que son de Córdoba, que ha venido o el marido, o la familia, porque buscan la seguridad, el vivir tranquilos, entonces eligen vivir acá. Pero básicamente eligen casas, casas chicas, pero con patio para sus hijos, la familia tipo no busca un departamento, si tiene para elegir. Ni siquiera si lo heredan, eligen ampliarlo. La cocina es el espacio que más se prioriza, porque en la cocina los chicos se juntan a hacer la tarea, es el punto más importante en nuestra cultura. Pero ahora buscan patio, galería, espacios de trabajo en la casa, que hasta ahora no nos venían pidiendo tanto, hoy todos nos piden o una oficina, o una biblioteca, o un lugar donde puedan hacer una videollamada, o trabajar, o atender gente. Eso de empezar a trabajar en casa está bueno, es un espacio nuevo. Otra cosa, por eso de la inflación muchos nos están pidiendo lugar para guardar y almacenar insumos, parece una tontería, pero hoy en día en todas las cocinas nos dicen: “¿Cómo puedo hacer si quiero comprar al por mayor y guardar?”. Lo usaban los abuelos, pero hoy está volviendo, así que nos piden la cocina y un mueble, o directamente una piecita donde pueden almacenar. Eso porque todo sube. No te dicen despensa, pero te dicen un lugar para guardar, nos damos cuenta que es algo nuevo, que por ahí viene por la situación de nuestra economía.

¿En qué te inspiras vos para diseñar una casa?

Nosotros lo primero que hacemos es escuchar qué necesitan los clientes. Muchas veces saben lo que quieren, otras no, pero saben que quieren agrandar la casa. Si es un matrimonio con dos hijos, a veces necesitan tres dormitorios, después lo que le proponemos nosotros es vivir de manera moderna, sin tantos muros, las ventanas tratamos de hacerlas lo más alto posible para que entre más luz, porque es una cuestión de salud la luz del sol, mucha gente nos pide sin tantas ventanas por temas de seguridad porque creen que van a robar, pero nosotros hacemos ventanas con vidrios de seguridad, pero que mire a un patio,  porque eso hace a la vida. Hay gente que quiere un patio, pero todo de cemento y tratamos de convencerle de que hay que vivir con pasto, con suelo absorbente, por una cuestión de salud más que de diseño. La vida moderna es con espacios más abiertos y eso es lo que proponemos, no tantos muros, la cocina no tiene que estar dividida, además de lo sustentable, que también para la economía es buena. No somos de la cultura del derroche, de agregar cosas, luces, te decimos qué es lo necesario, por ahí vos querés una cascada en tu casa que no son cosas que acostumbramos a ofrecer, pero piden, se hace. Lo nuestro es sutil, no nos acostumbramos a ofrecer cosas exuberantes, si es un pedido exclusivo sí, pero hay una economía que acompaña.

¿Cómo es trabajar con esta economía, les complica?

Estamos directamente ligados a la economía. Nos incide en que tiene que ser cada vez más sustentable, más racional el proyecto. La gente nos dice tengo esta plata, quiero dos dormitorios, así que les decimos que puede ser de una forma, tratamos de economizar la estructura y los cerramientos. No hacer por hacer. Hoy en día hacemos mucho ladrillo a la vista, para no tener que pintar la pared cada dos años. Estamos tratando de traer materiales nuevos a veces, entonces por ahí el material es un poco más caro, pero te ahorras a futuro. A nosotros nos obliga a pensar el proyecto desde la plata, pero como somos arquitectos queremos que sea lindo también, porque el resultado final vende. No queremos hacer algo estandarizado. Queremos ir un poco más allá, nuestro sentido estético también es importante.

Que cada casa sea distinta, que tenga lo suyo.

Nuestros proyectos son todos diferentes. Cada casa nuestra es diferente porque cada cliente es diferente, no estandarizamos el proceso de trabajo. Tenemos que ser como los psicólogos, tratamos de interpretar y ver cuánto quieren gastar. Hay gente que quiere gastar más en un piso que en una pintura, entonces decimos si querés gastar más en los pisos tenés que ahorrar en los muros, tratamos que eso haga una equivalencia.

¿Usan madera?

Madera hemos usado, hemos hecho dos casas en madera. Tiene un costo relativamente menor dentro de la construcción tradicional, los tiempos son más chicos, pero la madera no está instalada en nuestra cultura. Es muy usada en otros países, pero en nuestra cultura latina como que es tomada como algo de menor estatus. Pero podemos hacer diseños en madera, de manera moderna, lo hicimos y funcionó, pero todavía no entró del todo en nuestra cabeza. Una casa de madera vale el 50% de una de ladrillo. 

¿Por qué te dedicaste a la arquitectura?

Yo vengo de una escuela técnica, fui maestro mayor de obras, pero quise ir un poco más allá, me interesaba el diseño y me di cuenta que lo que te permite la arquitectura es que podés diseñar cualquier cosa. Muebles, objetos. Te abre una gama de diseño muy amplia. Pensar algo de manera personalizada, entonces siempre habrá cosas diferentes. Nos convendría incluso hacer todo más estandarizado, conseguiríamos hacerlo más barato incluso, pero la gente viene a nosotros porque los escuchamos. Nunca dejamos que la gente se encuentre con sorpresas, decimos esto podés hacerlo, pero te vas a encontrar con esto, antes de comprar los materiales. Lo que ofrecemos es que son productos personalizados, escuchamos lo que quieren y van a encontrar un producto a medida.

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El arquitecto Gerardo Caballero presentará “La casa infinita: de Venecia a Posadas”

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Gerardo Caballero, el reconocido arquitecto a cargo del pabellón argentino en la Bienal de Venecia 2021, estará en la capital misionera para dar una conferencia sobre su propuesta en la muestra mundial, donde incluyó como uno de los ejemplos al tradicional Monoblock de la ciudad. La actividad es gratuita, abierta a todo público y no requiere inscripción.

El jueves 21 de octubre, a las 18.30, el arquitecto Gerardo Caballero visitará la sede de Posadas de la Universidad Católica de Santa Fe (Rademacher 3943), donde recorrerá la reinterpretación de su muestra de la Bienal en Venecia que realizaron los alumnos de la carrera de Arquitectura, para luego dar una conferencia sobre su experiencia en una de las exposiciones culturales con mayor trascendencia a nivel mundial.

Bajo la temática “¿Cómo viviremos juntos?”, el pabellón argentino propone el concepto de “casa infinita” para reflexionar sobre la identidad de la casa popular argentina y sobre la historia de la vivienda colectiva en el país, explorando ejemplos públicos y privados. Uno de ellos, es el conocido monoblock de la capital misionera. De esta manera, se busca extender los límites de lo doméstico y remarcar la importancia de lo colectivo por sobre lo individual, determinando que una casa puede ser mucho más grande que la propia vivienda: “puede ser la ciudad, el país y hasta el mundo”.

Quienes visitan esta muestra, se encuentran con una sucesión de espacios indefinidos que serpentean a lo largo de una pared que los articula y los vincula. Y por cómo fue pensada su instalación, pueden experimentar tantas casas como recorridos elijan. No hay principio ni final en la casa infinita.

Para recibir la visita de Caballero, desde la Facultad de Arquitectura de la UCSF decidieron preguntarse entonces cómo podría ser la casa infinita en Posadas. Bajo ese disparador, estudiantes de tercer año se entusiasmaron en armar una reinterpretación del pabellón argentino, teniendo en cuenta lo trabajado en las clases del taller de Arquitectura III.

“Estas exposiciones plantean preocupaciones de la arquitectura a nivel mundial. Por eso, la oportunidad de traerlo a la Facultad es para ver también cómo eso que está pasando ahí y para el mundo, que se plantea como una problemática a pensar, lo podemos traducir en nuestro espacio local. Y lo pensamos desde la conferencia que dará el autor y desde la instalación recreada por los alumnos”, explicó la docente, arq. Lucía Cella.

La actividad desafía los contextos y delimitaciones geográficas e invita a reflexionar en conjunto sobre los conceptos de habitar en lo colectivo, destacando los aportes locales y la infinidad de posibilidades para su desarrollo.

Las manos en la obra

En la cátedra se encuentran trabajando la temática de la vivienda colectiva, transversalmente en todas las sedes y, el monoblock de Posadas fue uno de los ejemplos tratados. En este sentido, al conocer que el caso fue llevado también como parte de la exposición del pabellón argentino en la bienal, la UCSF invita al arq. Caballero a conocer personalmente la obra, a recorrer la instalación realizada por los alumnos en la Universidad y, en ese marco, a brindar una conferencia sobre su experiencia en Venecia.

“Planteamos todo el proceso desde cero, hicimos reuniones para pensar cómo encarar porque no estamos haciendo la muestra de manera literal sino una reinterpretación de su diseño, transmitiendo su concepto desde nuestras posibilidades”, expresó el alumno Fernando Zampa.

Es así que los estudiantes decidieron participar de la propuesta poniendo el cuerpo y conocimiento para materializar el significado en una experiencia con aportes propios.

“Es a prueba y error, porque se puede ver acá que algunos soportes están distintos porque vamos ensayando y viendo así qué materiales quedan mejor que otros y de qué manera le damos más prolijidad. No vemos la resistencia del material solo, sino que pensamos también en una estética”, sostuvo Matías Dehner, al terminar de cortar uno de los hierros a usarse en la exposición.

Por su parte, la docente Valeria Jaros destacó el aprendizaje que se logra desde la búsqueda de la idea hasta la instalación final. “Ellos van aprendiendo durante todo el proceso de realización. Pensamos en las distintas posibilidades y los alumnos van aprendiendo a pedir presupuestos, a calcular los materiales, a delegar, a realizar mezclas con lo que tenemos y a comprender también cómo con la repetición de un elemento podemos armar una propuesta”, remarcó.

La casa infinita de los alumnos de Arquitectura toma un sector de la exposición original y estará construida con columnas a base de mezclas de cemento y ladrillos, con hierros a una altura determinada que permitirá sostener las paredes a elevar y hacer el recorrido por allí. En su interior, habrá fotografías de la selección de obras donde los espacios comunes tienen un rol fundamental en la manera en la que las personas se relacionan y deciden vivir juntas.

La bienal

La exposición de arte de Venecia es considerada una de las de mayor trascendencia a nivel mundial. En ella, los países tienen la oportunidad de exponer su producción en un contexto internacional.

¿Cómo viviremos juntos? es la pregunta disparadora del 2021. En este sentido, el equipo del proyecto “La casa infinita”, de Gerardo Caballero, Paola Gallino, Sebastian Flosi, Franco Brachetta, Ana Babaya, Leonardo Rota, Emmanuel Leggeri, Sofia Rothman, Gerardo Bordi, Edgardo Torres y Alessandro De Paoli, se inspiró en las casas tradicionales argentinas y representa al país en la bienal; con la asesoría de Andrea González, Jorge Cordonet, Estudio Cosgaya, Pablo Cosyaga, Marcela Romero, Eiletz-Ortigas Architects.

Allí, obras de arquitectura como El Monoblock, de Fogeler, Pomar, Di Giorgi y Morales (Posadas), el edificio Atalaya de Ferradas y Nardi, El edificio Castelli de Biagioni Pecorari (Santa Fe) son referentes argentinos en esta edición. 

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Presupuesto 2022: Obras Públicas y Arquitectura presentaron su propuesta presupuestaria para el próximo año

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El Subsecretario de Obras y Servicios Públicos, Marcelo Bacigalupi, indicó que, de acuerdo al proyecto presentado, el próximo año se destinará una partida presupuestaria para el próximo año de 8.728.322.000 pesos, que corresponderían a un incremento del 70,90% en comparación con los fondos asignados para este año.

Para trabajos públicos se dispondrá de un presupuesto neto de 970 millones de pesos, un 48% por encima respecto al 2021. Bacigalupi precisó que, todas estas partidas están destinadas a sostener obras de agua potable y otras de energía y de equipamientos que son específicas”.

“Con eso esperamos llegar a todos los requerimientos que nos han hecho los diferentes intendentes y cooperativas de servicios públicos preferentemente”, aclaró.

También señaló que actualmente se encuentran con dos obras importantes que corresponden a la toma de agua de Eldorado, que va por la segunda etapa en proceso de licitación, y a la toma de la ciudad de Montecarlo, cuyo porcentaje de avance es del 70 por ciento.

Por otra parte, adelantó que para el año que viene tendrán dos saneamientos importantes: el del arroyo Itá brazo Oeste y el del arroyo Mbotaví en Oberá.

Arquitectura

Por su parte, el director General de Arquitectura, Germán Krieger, anunció que prevén asignar para el próximo año un total de 4.804.779.000 pesos, que equivalen a un aumento del 47,99% en comparación con este año. Krieger explicó qu, de este monto, 4.700.000.000 de pesos serán destinados a la ejecución de obras.

“El 40% de ese presupuesto va a estar destinado al Área Salud, por el período pandémico que estamos atravesando ahora, pero no hemos descuidado áreas de Bienestar Social ni de Educación. Si se suman esas tres áreas se alcanza el 67% del presupuesto”, aclaró.

En esa línea, anticipó que para el año que viene está planteada la intervención en 20 hospitales. “Catorce de nivel 1; tres de nivel 2 que corresponden a San Ignacio, San Javier y Candelaria; y tres de nivel 3, que serán de Iguazú, San Vicente y Bernardo de Irigoyen, que está en ejecución en este momento”, aclaró.

También se harán las obras correspondientes para cumplir lo establecido por las leyes que fueron sancionadas por la Legislatura, que son el Centro de Rehabilitación Cardiovascular y el Hospital de Odontología, y para incrementar la producción de medicamentos del Laboratorio de Especialidades Médicas de Misiones (LEMIS).

Respecto del Hospital Odontológico, dijo que contará con 38 sillones odontológicos, dos de los cuales van a ser para personas con problemas motrices. También contará con un quirófano, una sala de emergencias e internación, y, como será un hospital escuela, tendrá lugares para capacitación, aulas y un área administrativa muy importante. “Sería un edificio de 4000 metros cuadrados aproximadamente” aclaró.

En cuanto al Centro de Rehabilitación Cardiovascular indicó que también será un edificio cercano a los 4000 metros cuadrados, que contará con equipos multidisciplinarios, psicólogos, nutricionistas, va a tener gimnasios acordes al nivel de rehabilitación que necesite el paciente, va a tener dos piscinas para hidroterapia, senderos para caminar.

Krieger consideró que “una de las obras más complejas será agrandar la planta del LEMIS, que va a tener una nave industrial de 9000 metros cuadrados, donde se van a producir todos los medicamentos, y los edificios de apoyo, que son el área administrativa, comedores, lugares de capacitación”.

Además agregó que lo más importante es la capacidad que está prevista para esa fábrica. “El edificio fue planteado para que tenga una capacidad de producción de seis a ocho toneladas de comprimidos al año, 30000 litros de suspensiones medicinales, 30000 litros al año de soluciones medicinales, 4500 kilogramos de cremas dérmicas, 20000 litros de alcohol en gel y 5000 litros de repelente”, detalló.

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Arquitectura: miradas jóvenes que re-construyen la ciudad

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Le están dando su toque a la ciudad. Jóvenes, pero con una mirada que busca preservar los detalles y la identidad en una ciudad que muta sin pausa hacia la modernidad. Inés y Fátima estudiaron juntas en la misma universidad, pero no fue allí donde se conocieron, sino de vuelta en Misiones, donde una clase casual de spinning las juntó para redescubrir en la otra la misma pasión por la arquitectura. Así nació la sociedad que va ganando terreno en un mercado muy competitivo. 

Inés Spachuk (29) y Fátima Jara (31) formaron Arquitectas Asociadas, un estudio que ya tiene varias obras en el curriculum en el que se destacan dos: Francista, la Casa del Té, que fue la recuperación de un viejo edificio que fue puesto a nuevo sin perder la identidad, a la que se añadió otra ala con la misma estética rústica. También “intervinieron” en la que ex sede del Banco Chaco, en pleno centro posadeño, que se transformó ahora en un elegante centro de estética sin perder la línea histórica. Ahora tienen en proceso una torre de doce pisos en calle Beethoven y Urquiza, con una seductora vista al río Paraná.

“Nos fascina intervenir todo lo que sea construcciones antiguas de la ciudad, darle vida, tratando de incorporar un lenguaje nuevo, una estética nueva, pero vinculado con la historia del lugar”, coinciden.

¿En qué se inspiran?

Inés: La facultad nos inspiró en las materias históricas, pero también tuvimos la oportunidad de hacer varios viajes a Europa y observar toda la estructura, que era original. Entonces, tratamos de incorporar todo eso, los elementos que vamos observando, a nuestras obras.

Fátima: También, un hito para nosotras es tratar de mantener, si es una construcción histórica, tratar de intervenir lo menos posible, dejándola funcional, dejando que sirva a la comunidad dejando ese patrimonio porque sabemos de la historia y sabemos del valor que eso tiene. Es poco profesional cambiar eso, así que en lo que se puede tratamos de mantener. Obviamente que hemos hecho cosas que no tienen nada que ver con casas antiguas, hacemos las dos cosas, pero en la oportunidad que tenemos para enfocarnos, lo hacemos.

¿Se disfruta más de un trabajo más detallista?

Inés: Sí, totalmente.

Fátima: También porque tenemos el estudio de esto, sabemos la trascendencia que tiene, de los años de historia de la sociedad, porque la arquitectura no solo es esto, lo nuevo y lo viejo, sino que representa a las sociedades.

Inés: Las identidades.

Fátima: Así como el arte, la arquitectura, también representa a las sociedades de ese tiempo, entonces, es importante también conservarla para que nos cuente a través del tiempo, la historia de la sociedad.

Acaba de inaugurarse el edificio del Tribunal de Cuentas con ese concepto, de sostener una fachada antigua que cubre una moderna torre con tecnología de punta ¿Qué les pareció?

Fátima: Tuvimos la oportunidad de recorrerlo por dentro, es una obra importante, está muy bien pensada, la idea de mantener la fachada es algo muy importante. Esto está enmarcado dentro de la regulación de patrimonio, hay varios lugares, varias obras, varios edificios de la ciudad que están contemplados dentro de una lista de una ordenanza que contempla el mantenimiento del patrimonio de forma original.

¿Ustedes qué hubieran hecho ahí?

Inés: Está interesante cómo se desarrolló. Conjuga bien lo nuevo con lo antiguo. Porque por ahí al tener esa estructura más vidriada, al tener ese lenguaje, hace que la parte de abajo resalte. Entonces, si eso era importante que se note, se logró.

Fátima: Además de la utilización de materiales, también, porque hay mucho piso de madera, es una obra muy interesante.

¿Cómo ven a Posadas? En la construcción de los edificios, en el cuidado del patrimonio… Algunas torres fuera de contexto…

Fátima: No es un defecto, pero como decirlo, es algo que viene con el crecimiento de la ciudad digamos…

Inés: Es un tema complejo. Pero como decía Fátima, en el desarrollo, en el bagaje de la ciudad se va tratando de que crezca y se desarrolle, a veces se acierta a veces no, lo importante es cuando uno no acierta, reconocerlo y ver cómo reparar eso. Las nuevas obras, las nuevas torres, las nuevas obras de arquitectura que van modernizando la ciudad, son importantes porque hacen también que todos logremos crecer. Por eso, si un grupo de arquitectos desarrolla una torre, de edificios, de vivienda, de lo que sea, que esté bien plantada, que esté bien posicionada, que tenga una estética que se vincule con la sociedad, que esté integrada, hace que otro estudio de arquitectura quiera hacer lo mismo, eso es bueno para la ciudad. Porque no sólo deja a la ciudad más linda, sino que trae otras oportunidades de trabajo, porque la construcción bien pensada, entendida en su totalidad, que se relacione con la naturaleza, que no sea invasiva, hace que la ciudad se desarrolle y atraiga más turistas, eso es bueno también. Porque no nos podemos quedar en la historia, porque la sociedad avanza, el mundo avanza y nosotros tenemos que seguir ese ritmo también; sin perder el cuidado de la identidad, obviamente y el cuidado del medio ambiente que es fundamental, también. Entonces, creo que es una cadena de cosas.

Fátima: Aparte hay que destacar también que la nueva gestión de la Municipalidad está haciendo hincapié en recuperar ciertos espacios, o de generar cierta dinámica, con las intervenciones que se están haciendo en la Costanera, por ahí a nivel más paisajístico, eso también ayuda a que la ciudad tome otra estética y que se pueda replicar en otros lugares también, no solo en Posadas.

¿Trabajan solo en Misiones?

Fátima: Por ahora sí, Inés trabajó a distancia para una casa en Chaco, pero todavía no tuvo la oportunidad de viajar.

¿Cómo las trató esto de la pandemia, cómo fue?

Fátima: A nosotras particularmente nos afectó en lo que fue obras, nomás, en esas semanas que estuvo todo parado. Pero una vez que se retomó, la obra privada, nosotros con todos los cuidados y todos los protocolos, empezamos y no paramos.

Inés: Por ahí fue un poco más lento…

Fátima: Teníamos que cuidar la cantidad de gente que teníamos en obra, que no se crucen cierta cantidad de gente, o cuidar las cuadrillas, entonces, por ahí una obra que nos llevaba dos meses, nos terminó llevando un poco más.

Inés: Pero el ritmo de trabajo, gracias a Dios no se cortó, por ahí lo que perjudica un poco es la escasez de materiales, pero como te digo creo que gracias a nuestra organización y a la forma en que trabajamos estamos saliendo adelante. Si hay escasez de algún material tratamos de arreglarnos con otro, no nos ahogamos en un vaso de agua, si no hay tantos ladrillos vemos qué otro material hay, o replanteamos el mismo proyecto para que no se pare.

Fátima: Para que al cliente también le sea redituable, para que su plata le rinda.

Pregunta incómoda, cómo es el mercado para dos chicas jóvenes con no más de 30.

Fátima: La verdad es que no tuvimos hasta ahora mayores problemas, si nos fue un poco más complicado en la parte de obras, hasta que logramos armar nuestro equipo de trabajo… Nos hemos encontrado con situaciones con operarios de faltarnos el respeto, en ese sentido de ser

Inés: De querer chicanearnos.

Fátima: Un señor nos dijo: “Ustedes con 20 años”… básicamente siendo mujeres nos quiso dar a entender, “no me van a venir a decir a mí, cómo se hace si tengo 30 años de experiencia”. Y era un trabajo que realmente estaba mal hecho, estructuralmente. De esas situaciones, varias.

Inés: Pero las supimos sobrellevar, porque las dos tenemos mucho carácter. Así que cuando nos ven un poco más suave en el trato quizás, pero a la hora de marcar las cosas, no nos quedamos, porque estamos brindando nuestro conocimiento. Además, porque nos comprometemos a hacer las cosas como corresponde y como hay que hacer. Entonces, no negociamos, no por no pelearnos con un operario o por miedo a despedirlo, dejamos que haga lo que quiera. En ese sentido siempre somos bastante rígidas, siempre con respeto, el respeto siempre está, pero también ponemos los límites. Porque es un rubro difícil, nosotras no tuvimos tantas complicaciones, pero es un rubro para la mujer un poco áspero, por así decirlo. Tenés que demostrar un poco más tus capacidades, pero nosotros eso no nos achica, así que vamos adelante igual.

¿Y con los clientes?

Inés: Hay clientes de todo tipo, eso es en todos los rubros, pero no nos manifiestan problemas. Nosotras porque sabemos que es así, hay gente que es más flexible, hay gente que quiere un poco más de detalles, uno también se va amoldando a las necesidades del cliente también.

Fátima: Vas sabiendo aprender cómo manejar esa situación.

¿Al principio les costó darse a conocer o cómo se da ese paso inicial?

Inés: El edificio fue algo importante, que el cliente solo empezó a recomendarnos. Hoy el boca en boca, es lo que más nos beneficia. El boca en boca y la calidad de nuestras obras que hablan por sí solas. Por eso somos muy estrictas,  por eso mostramos a la gente lo que hacemos y eso en la gente hace como una cadena. Hay meses que estamos más llenas de trabajo, hay meses que estamos más tranquis, pero es así el oficio de ser independientes.

Fátima: Sí ahora le estamos poniendo un poco más de énfasis a las redes sociales que nosotras el primer tiempo no le dimos nada de importancia, es un medio, porque, por ejemplo, nos vamos a hablar con un cliente potencial, le mostramos y ahí es como que se convence que tenemos experiencia.

Inés: Por ahí nos ven muy jóvenes, ¿“habrán hecho obras”? Ahí mostramos nuestras redes sociales, como que nos da un soporte. Porque se entiende que cuando uno es joven necesita un soporte, por eso no nos ofende, pero nosotras estamos seguras de lo que hacemos y lo que entregamos.

¿Por qué arquitectura?

Fátima: Personalmente me llamaba la atención de Posadas particularmente, las construcciones descuidadas, ese es mi primer recuerdo de ir con mi papá en el auto, mirar y decir “esto se puede arreglar”.   Así que se fue enfocando todo hacia la arquitectura, además mi papá tenía una empresa que se orientaba a la construcción, así que tuve la posibilidad.

Inés: Yo, la verdad que desde que era chica nunca tuve indicios de lo que me gustaba, hasta que en la secundaria un profesor se dio cuenta de mis habilidades y me dijo si yo alguna vez había pensado en estudiar esto, y no, jamás. Él me empezó a mostrar programas de la carrera y empecé a hilar los gustos que tenía y no sabía por qué. Mi abuelo, por ejemplo, siempre se dedicó a la construcción, siempre quiso ser arquitecto y nunca lo logró, porque venía de una familia más humilde y tenía que trabajar más, pero sí se compró varios libros, que yo los heredé e incluso los estudié después en la facultad. Bueno, este profesor, más toda la cadena que fui hilando que ya tenía adentro mío, hizo que me diera cuenta por ahí ya en cuarto año del secundario, sobre qué era lo que yo quería. No es una carrera fácil, desde el tiempo que lleva.

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