El Gobierno confirmó que la reforma laboral no modificará las cajas sindicales y endureció su posición frente a Axel Kicillof
En el segundo aniversario de la gestión, el jefe de Gabinete Manuel Adorni aclaró que la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo no incluirá cambios en las cajas sindicales ni en los aportes obligatorios, que “quedarán para una segunda ley”. Además, cerró la posibilidad de una reunión con Axel Kicillof en medio del conflicto por el endeudamiento bonaerense y la exigencia nacional de equilibrio fiscal.
Reforma laboral: sin cambios en aportes sindicales y con un proyecto ya terminado
Durante una conferencia de prensa convocada para repasar los dos años de gestión, Manuel Adorni detalló el alcance del proyecto de reforma laboral y despejó una de las principales preocupaciones de los gremios: no habrá modificaciones inmediatas en las cajas sindicales ni en los aportes obligatorios.
“Las modificaciones que haya que hacer en materia sindical van a ser parte de una segunda ley; por lo tanto, en principio no habría modificaciones”, afirmó. Consultado específicamente por los aportes obligatorios, ratificó que “no, en principio no va a haber modificaciones”.
El funcionario aseguró además que el texto legislativo ya está concluido: “El proyecto de ley está terminado. Por supuesto que va a ir a debate, se aprobará y daremos vuelta la página porque dejaremos atrás el 50% de informalidad que hay en Argentina”.
Respecto de la relación con la Confederación General del Trabajo (CGT), Adorni indicó que la ausencia de dirigentes gremiales en la última sesión del Consejo de Mayo respondió a “cuestiones logísticas”, descartando un quiebre en la interlocución.
En cuanto a los plazos legislativos, admitió que el tratamiento podría extenderse: “Vamos a ver si se puede estirar algunos días o si se retoma la actividad a mediados de enero. No hay una definición sobre eso y tampoco depende de nosotros, sino estrictamente de tiempos de la técnica legislativa”.
Tensión Nación–Provincia de Buenos Aires: sin reunión con Kicillof y un mensaje fiscal contundente
El otro eje central de la conferencia fue la relación con los gobernadores, en especial la Provincia de Buenos Aires. Adorni descartó de manera tajante un encuentro con Axel Kicillof, al considerar que no existe una agenda común: “En el futuro tal vez exista, no lo sé, pero hoy no tiene mucho sentido cuando lo único que le importa es que al Gobierno le vaya mal y que a los bonaerenses les vaya mal también. No hay mucho para dialogar porque no hay muestras de buena voluntad”.
La tensión se profundizó luego del reclamo de Kicillof, quien necesita autorización del Gobierno nacional para tomar nueva deuda y advirtió sobre un eventual default provincial si no obtiene aval. Adorni respondió con un mensaje de disciplina fiscal: “Está claro que sin déficit no hay nueva deuda. La deuda pública consolidada disminuyó 50 mil millones de dólares, lo que convirtió a este Gobierno en el primero en desendeudar al país en décadas. No hay nueva deuda”.
De acuerdo con la posición oficial, Buenos Aires aumentó su gasto corriente 2,1% real en el primer semestre, una señal que contradice los requisitos de la ley de responsabilidad fiscal para habilitar endeudamiento. Desde La Plata, replicaron calificando los argumentos nacionales como “humo para la tribuna”.
Pese al conflicto, Adorni aseguró que la Casa Rosada mantiene reuniones con otros mandatarios provinciales —incluso los vinculados al kirchnerismo—, aunque remarcó que la situación bonaerense es distinta: “Nosotros vemos cuál es la agenda de cada gobernador. Con Kicillof no compartimos agenda. No tiene mucho sentido esa reunión. No está hoy en agenda”.
Perspectivas políticas y económicas: qué se juega el Gobierno con esta estrategia
El mensaje del jefe de Gabinete deja dos líneas de acción claras:
Consolidar la reforma laboral sin confrontar con el sistema sindical
La decisión de postergar cambios en las cajas sindicales evita sumar frentes de conflicto en un momento en que el Gobierno busca asegurar votos para una reforma estructural. También limita la resistencia gremial en un contexto de elevada informalidad y debate sobre el costo laboral.
Mantener la presión fiscal sobre Buenos Aires
Al condicionar el endeudamiento al cumplimiento estricto del equilibrio fiscal, la Casa Rosada refuerza su narrativa de orden y disciplina presupuestaria. La confrontación directa con Kicillof posiciona al Gobierno en un terreno que combina política electoral, administración pública y gobernabilidad.
Reacciones esperadas en el corto plazo
Gremios: alivio parcial al confirmarse que las cajas sindicales no serán modificadas en esta etapa.
Provincias: atención sobre cómo se resolverá el caso bonaerense, que podría marcar precedente en autorizaciones futuras.
Mercado: señales de continuidad en la política de desendeudamiento, con efecto en expectativas y riesgo provincial.
Congreso: se anticipa un debate complejo por plazos, negociaciones y posibles cambios durante el tratamiento.
El ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, afirmó hoy que una eventual victoria suya en las elecciones de octubre garantizará el inicio de una “nueva etapa en la política”, en línea con su consigna de promover un Gobierno de “unidad nacional”, mientras el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, convocó a convertir a ese distrito en el “motor” del triunfo del peronismo.
“Vayan con la frente alta a decirle a los compañeros que tengo el coraje para hacer los cambios que hagan falta, para cambiar los funcionarios y tomar las medidas que hagan falta para empezar un nuevo gobierno y una nueva etapa en la política argentina”, expresó Massa al dirigirse a la militancia durante el acto de lanzamiento de la campaña bonaerense de UxP, bautizada ‘Todos y Unidos’.
Massa y Kicillof fueron los principales oradores del acto en el Club Cambaceres de Ensenada, organizado por el intendente local, Mario Secco, y concebido como la presentación de la campaña bonaerense del oficialismo.
El peronismo efectuó así una demostración de fuerza con una convocatoria que incluyó a sindicatos, movimientos sociales, intendentes y funcionarios.
En su discurso, Massa afirmó que gracias al esfuerzo de la militancia puede decir que UxP está “dando vuelta la historia” y “empezó a construir el camino del triunfo” el 22 de octubre.
“Hace 60 días que cada uno de ustedes, con el orgullo herido y la pasión de saber qué país representamos y queremos, agarró su bastón de mariscal y salió casa por casa y empezó, de abajo hacia arriba, a ponernos en esta realidad”, expresó el ministro y candidato, al hacer referencia a la figura utilizada por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner para alentar a la militancia.
Y aseguró que la victoria está “cerca”, por lo que le pidió a la militancia hacer el último “esfuerzo”.
También contrapuso que el peronismo cree en la “movilidad social ascendente” y en la educación como “el mejor remedio en la lucha contra la pobreza”, mientras la oposición que representan Juntos por el Cambio (JxC) y los libertarios promueven el “sálvese quien pueda”.
“Allá van ellos, y acá vamos nosotros, que defendemos la escuela pública con presentismo, con los docentes y los pibes en el aula, y con los chicos con una notebook en la mochila”, enumeró.
Después de agradecer especialmente a la dirigencia sindical por el acompañamiento, motorizado además por el proyecto de eliminación del Impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría, Massa pidió que el “fervor” de ese acto, que fue multitudinario, sea el “combustible que nos ponga en marcha para construir la victoria”.
Sin abandonar la gestión, Massa dedicará parte del día de mañana a preparar su exposición para el debate de candidatos del domingo, en la que se encuentran trabajando el asesor catalán Antoni Gutiérrez Rubí; el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, y el asesor en comunicación del Frente Renovador, Santiago García Vázquez.
Por su parte, Kicillof advirtió en Ensenada que se inicia la “recta final de la campaña” que, dijo, “va a dejar en el sillón de Rivadavia a Massa como próximo presidente”.
Y señaló que si hay “enojo” en los votantes hay que “entusiasmarlos con lo que pensamos hacer en la provincia y en el país”, además de advertir que “no van a ser” las redes sociales el medio para llegar a la sociedad sino que “hay un solo actor” que es “la militancia yendo puerta por puerta”.
El gobernador convocó a “convertir” a la provincia en el “motor del triunfo” de UxP y arremetió contra críticas de la oposición al advertir que “nadie va atrincherarse” en la provincia, al que definió como “la locomotora de la producción y el trabajo”.
Se trata de un distrito donde tanto Massa como Kicillof resultaron los candidatos más votados en las PASO de agosto, con 32,12% y 36,41%, respectivamente, y donde el mandatario provincial se juega su reelección en octubre.
Kicillof también cargó contra el candidato de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, al advertir que “ningún creyente de ningún credo puede votar a quien le dice las cosas que le dice al papa Francisco”, en referencia a los insultos contra el Sumo Pontífice expresados en varias ocasiones por el postulante libertario.
Y señaló que “tampoco” puede votarse a “los que vienen a traer la libre portación de armas” porque no es con esa medida con la que se afronta la inseguridad sino que es con “respeto a los Derechos Humanos que vamos a tener más seguridad y tranquilidad”.
Así como tampoco, dijo, no puede apoyarse a quienes “no condenan el terrorismo de Estado y vienen con la cantinela de entregar la soberanía de las Islas Malvinas”.
Para Kicillof, “sin igualdad de oportunidades, esa libertad de la que tanto hablan” en la oposición es “para pocos y es un verso”.
También se preguntó si cuando la oposición habla de “echar trabajadores del Estado” se refieren a las “maestras, doctores, médicos, camilleros, policías y penitenciarios”.
“Venimos a pedir el voto por todo lo que falta y nos comprometemos a hacer”, dijo y reiteró que lo pendiente “no se va a conseguir con dinamita, ajuste y motosierra”.
Los escuchaban el candidato a vicepresidente, Agustín Rossi; el jefe del PJ Bonaerense, Máximo Kirchner; la titular de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau; los ministros Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Jorge Taiana (Defensa), Daniel Filmus (Ciencia) y Victoria Tolosa Paz (Desarrollo Social); dirigentes sindicales como Pablo Moyano; funcionarios provinciales como Martín Insaurralde, jefe de Gabinete, y Pablo Bianco, jefe de asesores de Kicillof, e intendentes como Fernando Espinoza (La Matanza); Mayra Mendoza (Quilmes) y Gustavo Menéndez (Merlo), entre otros.
El precandidato presidencial por Unión por la Patria (UxP) y ministro de Economía, Sergio Massa, convocó hoy a la militancia a “decirles a los argentinos qué es lo que se juega en estas elecciones”, y consideró que “hay un país de la producción, el trabajo y el progreso, y otro de la especulación”, al encabezar un acto en el Parque Industrial y Tecnológico de la ciudad bonaerense de Florencio Varela, donde estuvo acompañado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el intendente local, Andrés Watson.
“Estamos seguros que hay dos países. Uno es el de la producción, el trabajo y la educación de calidad. En ese creemos nosotros. El otro es el de la especulación financiera, el endeudamiento. Es el que proponen los quieren una Argentina desindustrializada y que exporten materias primas”, señaló Massa en unos de los pasajes del discurso que formuló en el predio industrial del distrito de la zona sur del conurbano bonarenese.
El Ministro pidió a quienes quieren “un país que sueña con la producción, trabajo y educación”, que acompañen a UxP en las próximas elecciones, y destacó que “lo que viene es mejor que lo que se va”.
“Siempre es mejor ir para adelante que volver para atrás. Creemos que un país en serio se construye con todos los sectores. Frente a quienes quieren dividir hay que sumar. Nosotros tenemos que seguir en la idea de sumar sectores, actores, producción, empleo, inversión. Eso nos va a permitir construir mucho más en Argentina”, indicó el postulante presidencial.
Massa también hizo mención a que se deben “mejorar los ingresos de los trabajadores”, algo que evaluó como “una deuda que el próximo gobierno tiene que pagar”.
“Cuando decimos que debemos seguir achicando la brecha de la distribución (del ingreso) que persiste en la Argentina es porque sentimos que esa deuda hay que pagarla. ¿O acaso los empresarios no quieren que sus trabajadores tengan buenos salarios? Si en definitiva el 70% del Producto Bruto Interno (PBI) es mercado interno”, explicó.
Pese a las “restricciones” que generó “el ancla que representa la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la pandemia, la guerra (entre Ucrania y Rusia) y la sequía”, el titular de la cartera económica afirmó que el Gobierno nacional eligió “el camino de sostener el nivel de actividad y la recuperación del empleo”.
“Llevamos 33 meses consecutivos de recuperación del empleo. Para que haya consumo en el país, los trabajadores y jubilados deben estar bien pagos”, fundamentó.
El precandidato también criticó las propuestas “de ajuste” y de “eliminación de subsidios” que plantean distintos dirigentes de Juntos por el Cambio (JxC), y ponderó el desarrolló que tuvieron las universidades públicas en los últimos años.
“Cuando hablan de ajustar y bajar el gasto en educación, se olvidan de que ocho de cada diez estudiantes de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (con sede en Florencio Varela) son hijos de trabajadores que lograron llegar a la educación superior”, detalló.
En ese mismo sentido, sostuvo que “cuando hablan de eliminar el subsidio de tasa a las Pymes, se olvidan que, en Argentina, hay 33 mil de esta empresas que pudieron hacer ampliación de sus capacidades instaladas y compraron bienes de capital para generar empleo. Subsidio es crédito barato para que empresas puedan crecer”, remarcó.
“Es clave que bajemos a tierra los discursos” y que se ponga en relieve “qué es lo que está en juego en las próximas elecciones”.
En esa línea, ejemplificó con el cierre de la fábrica Alpargatas en 2018, la cual “volvió a abrir” en 2021 porque “hubo decisión de apostar a un proyecto de desarrollo industrial y trabajo”
“Hay que mirar los cardos que había hace cuatro años en este parque industrial. Ahora hay una empresas funcionando”, explicó.
“A dormir y a empezar a trabajar desde mañana”. Con esa frase, el presidente Mauricio Macri inició la semana más negra para él, los mercados y la Argentina. El orden no es arbitrario, sino que describe las prioridades de los mensajes presidenciales durante estos siete días que parecen haber sido una eternidad.
Eran las 22.20 del domingo y los argentinos todavía no tenían un solo dato certero sobre el resultado de las elecciones primarias, hasta hace poco tiempo bastardeadas, hoy convertidas en definitivas. Finalmente, la derrota de Macri marcó la mayor distancia en contra para el oficialismo en una elección presidencial desde el regreso de la democracia (15 puntos de diferencia) y el magro 32 por ciento es el resultado más bajo de un oficialismo en una elección presidencial desde 1983 -con excepción de 2003-.
El candidato a la reelección mandaba a la sociedad a dormir en un nuevo capítulo de la mezcolanza entre Estado, Gobierno y partido.
Los votos cosechados por Alberto y Cristina Fernández dejaron al rey desnudo ante la evidencia de la crisis económica que sólo pretendieron obviar el Gobierno, sus encuestas y buena parte de la prensa concentrada en el centro del país.
Los resultados previos en casi todas las provincias que fueron a elecciones durante el año no hicieron más que magnificarse el último domingo: sólo Córdoba y Capital Federal quedaron pintadas de amarillo, apenas dos años después de que la ola de Cambiemos inundara todo el mapa.
Solo un puñado de encuestadores vio el tsunami que se avecinaba para el Gobierno. El resto hablaba de empate técnico y hasta de un posible triunfo de Macri por un escaso margen. Por eso, dicen en Cambiemos, Macri prefirió mandar a dormir a los argentinos antes que oficializar los datos provisorios del escrutinio.
El paso de las horas no mitigó su frustración. El lunes, mal dormido y enojado, el Presidente culpó a los argentinos de haber votado mal, y pidió una autocrítica al kirchnerismo mientras el mercado se desperezaba con una corrida inusual que, ahora se sospecha -a partir de una denuncia de Martín Redrado-, fue deliberadamente empujada por el mismo Mauricio Macri para que el dólar “se vaya donde se tenga que ir y que los argentinos aprendan a votar“.
Los mercados, ese abstracto tan poderoso, habían sido tentados el viernes previo con un falso optimismo brindado por algunas consultoras y el Gobierno, que aseguraban como mínimo una derrota remontable en octubre.
El lunes, ante el fiasco del mejor equipo, se produjo la segunda caída más grande de un día en cualquiera de las 94 bolsas de valores rastreadas por Bloomberg desde 1950. La primera fue durante una guerra civil en Sri Lanka.
A contramano de lo que piensa el Presidente, el Financial Times advirtió que “la desconexión” que exhibe el Jefe de Estado con la realidad, “puede haber asustado a los mercados más todavía que el fantasma de Cristina Fernández”.
Por supuesto, la suba del dólar a 60 pesos no hace más que profundizar la crisis en el bolsillo que afecta a millones de argentinos que han elegido, vaya paradoja, cambiar.
Fue el apenas candidato Fernández quien, casi sin proponérselo, aportó calma a la crisis cuando dijo que el dólar a 60 era un punto de equilibrio. Macri lo llamó y, aunque hubo reproches, se acordó una tregua que traiga algo de paz. Pero el rol de pacificador y de dador de certezas, todavía no le cabe a Fernández. Es simplemente un candidato que debe ser ratificado en octubre. Todas las responsabilidades de gestión, de materia económica y política, le corresponden al Gobierno.
Recién el miércoles, cuando el dólar y la corrida cambiaria agitaban los peores fantasmas, el Presidente decidió anunciar algunas medidas paliativas para contener el nuevo salto inflacionario y “poner plata en el bolsillo” de los votantes que le dieron la espalda. Pero ninguna ataca el problema de fondo: la agonía de la economía, la falta de créditos por las elevadísimas tasas de interés y la inflación desbordada, que superará nuevamente el 50 por ciento anual y que empuja a la pobreza a millones de argentinos.
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Poner plata en el bolsillo es, para el Gobierno, dar un bono, aumentar la Asignación Universal y ofrendar, por un par de meses, el aporte personal de los trabajadores, lo que equivale a unos pocos miles de pesos.
Todo con fecha de vencimiento en tres o cuatro meses, apenas lo suficiente para mejorar el humor electoral y generar alguna posibilidad de dar vuelta una elección que es irremontable, como admiten por lo bajo algunos macristas de lo más convencidos.
El paquete evidencia la falta de un plan o por lo menos, de uno con mirada social. Es un espasmo que contradice los dogmas de Cambiemos. Populismo de corto plazo que, si no fuera por la necesidad electoral, escandalizaría a cualquier macrista que se precie. Profundiza el déficit fiscal y ni un ápice modifica el modelo que generó el cierre de miles de empresas, un desempleo superior al diez por ciento y una pobreza que lastima al 35 por ciento de los argentinos.
No hubo consultas ni aviso. Macri prometió congelar el precio de los combustibles por 90 días, pero antes se vio obligado a negociar con las petroleras y apenas YPF asumió el compromiso de acatar la orden bajo protesta: perderá 120 millones de dólares mensuales por los precios congelados.
Lo mismo sucede con el aumento del mínimo no imponible de Ganancias o la eliminación del IVA a una decena de productos de la canasta básica. Ambos tributos son coparticipables y los gobernadores se enteraron por televisión. Misiones perderá 186 millones por la eliminación del IVA y, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, otros 904 millones por los cambios en Ganancias y Monotributo. Es decir, generosidad con dinero ajeno.
La frazada es corta y la campaña es cara. La baja en la recaudación que sentirán el fisco y las provincias no garantiza que la realidad económica cambie de la noche a la mañana. Los mil o dos mil pesos que recibirán trabajadores equivalen a menos de un changuito lleno en un supermercado. La eliminación del IVA con mucho empuje, empardará los aumentos provocados por la corrida y devaluación iniciada el lunes. No vaya a esperar, estimado lector, encontrar rebajas sustanciales en el supermercado, mucho menos en la despensa de la esquina.
La desorientación del Gobierno con los abrumadores votos en contra, se refleja en la carencia de decisiones de fondo que modifiquen sustancialmente las condiciones que motivaron el rechazo.
Pensar que por un puñado de pesos devaluados la sociedad va a cambiar drásticamente la opinión sobre el Gobierno es subestimar a un electorado al que se elogió como inteligente hasta hace no demasiado tiempo cuando respaldaba la expectativa de un cambio positivo.
El comité de crisis, conformado por las principales figuras del Gobierno y el amigo Ramón Puerta, no atina a dar señales de tranquilidad.
Durante buena parte de su mandato, la gobernabilidad de Macri estuvo asentada en el respaldo tácito de los gobernadores a sus decisiones. Pero hoy hasta la gobernadora María Eugenia Vidal prefiere hacer campaña en soledad. Haber atado su suerte a la de su jefe político la llevó a una catástrofe política extremadamente difícil de revertir: el denostado marxista Axel Kicillof obtuvo el 52 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en otras provincias gobernadas por Cambiemos, que respaldaron a los candidatos locales, pero le dieron la espalda al Presidente. Corrientes y Jujuy, casos emblemáticos. En Mendoza, donde gobierna el radical Alfredo Cornejo, se pone en duda la supervivencia del gobierno local. El presidente de la UCR atinó a despegarse: “Yo no soy parte del Gobierno”, disparó.
En el radicalismo son varias las voces que se levantaron en contra de sus socios. “Hay que ser respetuosos del voto, y esperemos que el Presidente cambie su entorno lleno de soberbia”, dijo Martín Arjol y ex candidato a intendente de Posadas. El diputado nacional Luis Pastori, férreo defensor del Gobierno, admitió elípticamente la derrota en octubre al adelantar que el Presupuesto nacional debe tratarse recién después de las elecciones presidenciales. El ex candidato a vice de Misiones aseguró que la UCR es solo un socio electoral y no de Gobierno con el PRO, aunque reclamó que ese anhelo se haga realidad si hay una segunda vuelta de Cambiemos.
Si en algún momento hubo neutralidad, en Misiones eso se terminó. “Horrible”, definió el gobernador Hugo Passalacqua a la situación de la Argentina tras las elecciones primarias del domingo. El mandatario misionero ratificó que la Renovación trabajará para que Alberto Fernández sea el próximo presidente. Casi al mismo momento, el electo Oscar Herrera Ahuad se reunía con Fernández y Felipe Solá en Buenos Aires para coordinar el trabajo político de cara a octubre.
“Hay que obedecer a la gente”, destacó Passalacqua sobre el apoyo al candidato del Frente de Todos, que en Misiones sacó el 55,7 por ciento de los votos. En realidad, nunca hubo dudas de que las preferencias políticas de la Renovación estaban marcadas.
Fernández fue recibido por el Gobernador, su sucesor y el presidente de la Legislatura y conductor político, Carlos Rovira. Hubo fotos, almuerzo y larga sobremesa. Miguel Ángel Pichetto no pudo mostrar lo mismo en su fugaz paso por Misiones. De todos modos, se mantendrá la “cordialidad” con el resto de los candidatos.
Fernández entendió el juego de la boleta corta y ratificó que, más allá de sus propios candidatos a diputados nacionales, la relación política con la Renovación está intacta.
El resultado obtenido en Misiones se parece mucho al de 2015, con una escasa adhesión a Cambiemos y un fuerte respaldo al peronismo, encarnado entonces en Daniel Scioli y ahora en Fernández. No hubo aquí disquicisiones sobre el fantasma Cristina. De todos modos, en la Renovación aseguran que no se trata de una vuelta al kirchnerismo, sino de una evolución de esa última etapa de la ex presidenta.
Las elecciones en Misiones no se diferenciaron de la tendencia nacional, con la única excepción de haber entronizado al ex combatiente de Malvinas, Ricardo Gómez Centurión como tercer presidencial más votado. La fuerte campaña por “las dos vidas”, tuvo fuerte aceptación, lo mismo que la de Pedro Puerta, que estuvo a punto de destronar al macrista Alfredo Schiavoni en la interna de Cambiemos. A la postre la única interna de las primarias locales, terminó judicializada por una denuncia del hijo del embajador por manipulación de las boletas en el cuarto oscuro. En el macrismo están que trinan con el socio que entró por la ventana, con avales prestados y ahora enturbia la sociedad con acusaciones. El radicalismo, invitado de piedra y cada vez con menos respaldo social, mira de afuera: el joven Ricardo Andersen quedó tercero, pese a la “estructura” partidaria que prometía dar el batacazo y cobrarse vendetta por haber sido arrastrada a una aplastante derrota en junio.
Los números del domingo también generaron preocupación en la Renovación. El mensaje de la boleta corta quedó a medio camino y obligará a ajustar las clavijas de cara a octubre. Queda latente la esperanza de conquistar los 92 mil votos sumados entre nulos y blancos en la categoría diputado nacional, que, se estima, hubo por la confusión al poner boleta presidencial -larga- junto a la corta misionerista. Pero en la cúpula del oficialismo también advierten que quedó a la luz que muchos funcionarios e intendentes no trabajaron con la misma intensidad que en junio, pasividad que traerá consecuencias.
En un año, hay 3.600.000 nuevos pobres. Aumentó la pobreza y ya roza el 35 por ciento de las personas según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Son cerca de quince millones de personas. Los salarios, según las últimas mediciones oficiales, volvieron a perder contra la inflación y la derrota acumulada ya es apabullante. Con esos datos se entra a la última semana de cara a la primera cita con las urnas en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
Las encuestas, sin embargo, siguen sosteniendo que hay una polarización casi extrema entre el presidente Mauricio Macri y su contrincante directo, Alberto Fernández.
El candidato opositor mantiene una intensa campaña con escasa suerte para no tropezar. Empeñado en responder a todos y todas, se expone a los contragolpes del oficialismo que desgastan una campaña en la que corre de atrás para imponer ideas. Será al final, con el recuento de votos, cuando se sepa que si tiene razón. Pero en las últimas logró asestar un golpe argumental que dio en el clavo: todas sus palabras son sometidas a un exhaustivo chequeo y una reflexión sobre las pymes no fue la excepción. Pero esta vez, los chequeadores dejaron flancos y Fernández contraatacó.
@Chequeado analiza este spot, en el que digo que “en lo que va del año cerraron 43 empresas por día”. Los datos no los inventé yo, sino que salen de AFIP, que muestran la cantidad de empresas que cada mes declaran empleo registrado a ese organismo. https://t.co/dAZoWEmnut
Fernández y Macri están concentrados donde suponen que están los votos que harán la diferencia.
Las encuestas marcan que hay casi un empate técnico y las que se publican, celebran un crecimiento en la intención del voto presidencial. De todos modos, si los sondeos se realizan en ciudades puntuales, incluso en algunas localidades donde se impuso Cambiemos en 2015 y 2017, los resultados son diametralmente opuestos, con una clara ventaja para el ex jefe de Gabinete.
El Presidente le habló este sábado a su público más fiel, que, sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para exigir algunas definiciones. “Las retenciones se terminan en 2020”, le espetaron en la inauguración de la Sociedad Rural. Es, al campo, una de las promesas no cumplidas.
Pero a sabiendas de la lealtad del espanto, Macri exhibió un discurso efusivo, casi triunfal: “Todos los argentinos estamos saliendo de la crisis que hemos vivido, más fuertes, más convencidos. Porque empezamos a tener bases distintas”, remarcó y puso al campo como ejemplo de su prédica: “Ustedes, sin rezongar, arrancan a trabajar antes del amanecer”, elogió.
Como anécdota quedará un mal momento que se expuso en vivo y en directo. Greenpeace logró colarse en el mismísimo palco presidencial y exhibir banderas contra el campo y la deforestación. El mal trago quedó registrado.
Como muestra de amor, Macri volvió a elevar el rango a ministerio a Agricultura, porque “necesitamos producir alimentos en 2030 para 800 millones de personas en el mundo entero y dar un millón de puestos de trabajo”.
El presidente de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina, devolvió cada uno de los elogios y utilizó una rara metáfora para defender el rumbo económico. Puso de ejemplo un bambú japonés que “después del séptimo año” da resultados con “un brote que crece rápidamente y puede llegar en las semanas siguientes hasta una altura de 30 metros”. Un brote en siete años. El segundo semestre extendido a un segundo mandato.
Es eso lo que se pone en juego desde el próximo domingo. La hipótesis de un mejor futuro, en disputa con un presente bueno para pocos y un pasado “populista” de heladera llena y bolsillos aliviados.
Es la idea del “cimiento” contra el atajo. Los cimientos, se explica, obligan a la penuria presente para, eventualmente, en algún momento, llegar al escalón de la prosperidad. En el ahora, ganan unos pocos.
Esa promesa se exhibe en todos los niveles y obedece a la misma lógica. “Este es el modelo para Misiones”, dijo desafiante hace unos días Walter Kunz, delegado de Agricultura Familiar de la Nación al defender su plan para plantar 250 mil hectáreas de maíz transgénico en la tierra colorada. El mismo funcionario admitió que Brasil, que es el espejo en el que se refleja, destruyó el medioambiente y cambió biodiversidad por praderas de granos que contrastan con el verde monte de este lado de la frontera. Sin embargo, se mostró convencido que el camino es inevitable y será consolidado con la corporación Maizar si hay un segundo mandato.
Para reforzar su postura en un debate sin contendientes organizado por periodistas agropecuarios, Kunz estuvo acompañado por el presidente de la Sociedad Rural Misiones y un productor sojero de Corrientes, que relató cómo lograron domar a “los fundamentalistas del medioambiente” al no rendirse “ante prejuicios infundados” sobre el uso de agroquímicos porque “nadie es dueño del ambiente ni del territorio”.
La Provincia va en camino opuesto. Custodia la selva, logró ser declarada capital de la Biodiversidad, prohibió el uso de glifosato en zonas periurbanas y ahora va por una ley de protección de las semillas originarias, como bien cultural y económico que debe ser preservado, de corporaciones y de agroquímicos. No se opone, sin embargo, al desarrollo productivo. De hecho, el gobernador electo Oscar Herrera Ahuad coindice en que se debe plantar más maíz. La diferencia es el cómo y quién se queda con la rentabilidad.
Pero en la lógica imperante, quienes opinan distinto, son fundamentalistas y no merecen miramientos. Lo mismo sucede con quien cuestiona el modelo económico. Es el pasado planero que se resiste a ser derrotado.
Dualidad que está lejos de la realidad misionera y que contrasta con el concepto de “misionerismo” que se ofrece como alternativa el Frente Renovador de la Concordia. Es un desafío que se magnifica después de la decisión de la Cámara Electoral de la Nación de impedir el uso de boletas cortas presidenciales.
No hubo demasiada sorpresa en las filas del oficialismo por el fallo de la Cámara. No cambia, en definitiva, los planes. Igual habrá que lidiar con el convencimiento hasta último momento, para que en el sobre esté la boleta corta local y la del candidato a presidente que se prefiera. Algunos dirigentes ya reparten las boletas armadas.
El gobernador Hugo Passalacqua remarca en sus últimos discursos la idea de que es fundamental defender los intereses misioneros en el Congreso, que no son los que representan los candidatos de la alianza Cambiemos o el Frente de Todos, atados a esa grieta. “Los misioneros y misioneras tomamos hace algunos años una decisión histórica de ir hacia un proyecto social, político y económico, misionerista. Nuestro. Que nadie nos diga de afuera lo que tenemos que hacer o dejar de hacer”, reflexionó el mandatario en su spot de campaña.
Quieran o no, los candidatos locales de ambos espacios están signados por la agenda que llega desde Buenos Aires, donde está concentrada la mayor de las batallas. Siquiera hubo campaña fuerte en las provincias. Solo vino Alberto Fernández, Macri recaló en Corrientes y Cristina vendría después de las PASO. Este jueves llegará Miguel Ángel Pichetto, pero de la mano de Gerardo Díaz Beltrán y no de Cambiemos, para una reunión con empresarios.
“Todo suma”, definió un empresario sobre la reunión con Pichetto, quien también mantendrá encuentros con el Gobierno provincial. También se quejó de que Alberto ni nadie de su equipo pidió una reunión formal. De todos modos, hay empresarios que mantienen contacto permanente con dirigentes del Frente de Todos y no ocultan sus simpatías, aunque se mantienen lejos de la grieta.
Román Queiroz, presidente de la Amayadap estuvo reunido con Alberto Fernández y quedaron en una nueva cita para después de las PASO. El candidato repite en sus discursos la información sobre la crisis maderera que se llevó de su visita a Misiones. Queiroz tuvo que salir a ratificar que los datos sobre la caída de la industria son correctos, ante las réplicas de algunos dirigentes locales de Cambiemos.
En Posadas los que comienzan a producir viviendas lo hacen de la mano del Gobierno provincial que activó la fábrica en el Parque Industrial.
La campaña local tuvo como eje al misionerismo, incluso para los aspirantes opositores, imposibilitados de soslayar esa bandera. La Renovación nuevamente fue la que recorrió cada una de las localidades, esta vez con los candidatos al Congreso, con la incorporación de Néstor Pitana a las giras.
Es, sin dudas, la gran atracción de la campaña. Pero lejos de ser un outsider, Pitana reveló a una periodista de Iguazú que siempre estuvo interesado en la política y tuvo su paso por centros de estudiantes en la etapa de juventud. Después, la vida lo llevó por otros lugares, pero se muestra preparado para llevar las demandas del misionerismo al Congreso.
Las demandas son muchas, pero están centradas en una reparación histórica. Los últimos datos oficiales validan la tesis misionera: Misiones pierde en comparación con las provincias de la región y también, en estos últimos meses, por inflación. Está lejos de recibir dinero “como nunca”, como ponderan los diputados de Cambiemos. Como contracara, el Gobierno inyecta recursos a la economía y al consumo para sostener la actividad y, sobre todo, el empleo. Mitiga así consecuencias que podrían ser mucho más severas de la crisis nacional.
“Nuestra boleta es corta, pero significa poner primero a Misiones. La boleta larga, sea quien fuere el ganador, implica seguir lidiando con la crisis por un largo tiempo más”, responde como argumento un dirigente de peso en la Renovación. Ese es el mensaje que se intensificará en esta última semana. Ya no queda tiempo para más. Serán los misioneros los que marcarán el camino. Como el 2 de junio.