AXEL KICILLOF

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En un año, hay 3.600.000 nuevos pobres. Aumentó la pobreza y ya roza el 35 por ciento de las personas según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Son cerca de quince millones de personas. Los salarios, según las últimas mediciones oficiales, volvieron a perder contra la inflación y la derrota acumulada ya es apabullante. Con esos datos se entra a la última semana de cara a la primera cita con las urnas en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. 

Las encuestas, sin embargo, siguen sosteniendo que hay una polarización casi extrema entre el presidente Mauricio Macri y su contrincante directo, Alberto Fernández. 

El candidato opositor mantiene una intensa campaña con escasa suerte para no tropezar. Empeñado en responder a todos y todas, se expone a los contragolpes del oficialismo que desgastan una campaña en la que corre de atrás para imponer ideas. Será al final, con el recuento de votos, cuando se sepa que si tiene razón. Pero en las últimas logró asestar un golpe argumental que dio en el clavo: todas sus palabras son sometidas a un exhaustivo chequeo y una reflexión sobre las pymes no fue la excepción. Pero esta vez, los chequeadores dejaron flancos y Fernández contraatacó. 

Fernández y Macri están concentrados donde suponen que están los votos que harán la diferencia. 

Las encuestas marcan que hay casi un empate técnico y las que se publican, celebran un crecimiento en la intención del voto presidencial. De todos modos, si los sondeos se realizan en ciudades puntuales, incluso en algunas localidades donde se impuso Cambiemos en 2015 y 2017, los resultados son diametralmente opuestos, con una clara ventaja para el ex jefe de Gabinete.

El Presidente le habló este sábado a su público más fiel, que, sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para exigir algunas definiciones. “Las retenciones se terminan en 2020”, le espetaron en la inauguración de la Sociedad Rural. Es, al campo, una de las promesas no cumplidas. 

Pero a sabiendas de la lealtad del espanto, Macri exhibió un discurso efusivo, casi triunfal: “Todos los argentinos estamos saliendo de la crisis que hemos vivido, más fuertes, más convencidos. Porque empezamos a tener bases distintas”, remarcó y puso al campo como ejemplo de su prédica: “Ustedes, sin rezongar, arrancan a trabajar antes del amanecer”, elogió. 

Como anécdota quedará un mal momento que se expuso en vivo y en directo. Greenpeace logró colarse en el mismísimo palco presidencial y exhibir banderas contra el campo y la deforestación. El mal trago quedó registrado.

Como muestra de amor, Macri volvió a elevar el rango a ministerio a Agricultura, porque “necesitamos producir alimentos en 2030 para 800 millones de personas en el mundo entero y dar un millón de puestos de trabajo”. 

El presidente de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina, devolvió cada uno de los elogios y utilizó una rara metáfora para defender el rumbo económico. Puso de ejemplo un bambú japonés que “después del séptimo año” da resultados con “un brote que crece rápidamente y puede llegar en las semanas siguientes hasta una altura de 30 metros”. Un brote en siete años. El segundo semestre extendido a un segundo mandato. 

Es eso lo que se pone en juego desde el próximo domingo. La hipótesis de un mejor futuro, en disputa con un presente bueno para pocos y un pasado “populista” de heladera llena y bolsillos aliviados. 

Es la idea del “cimiento” contra el atajo. Los cimientos, se explica, obligan a la penuria presente para, eventualmente, en algún momento, llegar al escalón de la prosperidad. En el ahora, ganan unos pocos. 

Esa promesa se exhibe en todos los niveles y obedece a la misma lógica. “Este es el modelo para Misiones”, dijo desafiante hace unos días Walter Kunz, delegado de Agricultura Familiar de la Nación al defender su plan para plantar 250 mil hectáreas de maíz transgénico en la tierra colorada. El mismo funcionario admitió que Brasil, que es el espejo en el que se refleja, destruyó el medioambiente y cambió biodiversidad por praderas de granos que contrastan con el verde monte de este lado de la frontera. Sin embargo, se mostró convencido que el camino es inevitable y será consolidado con la corporación Maizar si hay un segundo mandato. 

Para reforzar su postura en un debate sin contendientes organizado por periodistas agropecuarios, Kunz estuvo acompañado por el presidente de la Sociedad Rural Misiones y un productor sojero de Corrientes, que relató cómo lograron domar a “los fundamentalistas del medioambiente” al no rendirse “ante prejuicios infundados” sobre el uso de agroquímicos porque “nadie es dueño del ambiente ni del territorio”.

La Provincia va en camino opuesto. Custodia la selva, logró ser declarada capital de la Biodiversidad, prohibió el uso de glifosato en zonas periurbanas y ahora va por una ley de protección de las semillas originarias, como bien cultural y económico que debe ser preservado, de corporaciones y de agroquímicos. No se opone, sin embargo, al desarrollo productivo. De hecho, el gobernador electo Oscar Herrera Ahuad coindice en que se debe plantar más maíz. La diferencia es el cómo y quién se queda con la rentabilidad.  

Pero en la lógica imperante, quienes opinan distinto, son fundamentalistas y no merecen miramientos. Lo mismo sucede con quien cuestiona el modelo económico. Es el pasado planero que se resiste a ser derrotado. 

Dualidad que está lejos de la realidad misionera y que contrasta con el concepto de “misionerismo” que se ofrece como alternativa el Frente Renovador de la Concordia. Es un desafío que se magnifica después de la decisión de la Cámara Electoral de la Nación de impedir el uso de boletas cortas presidenciales.

No hubo demasiada sorpresa en las filas del oficialismo por el fallo de la Cámara. No cambia, en definitiva, los planes. Igual habrá que lidiar con el convencimiento hasta último momento, para que en el sobre esté la boleta corta local y la del candidato a presidente que se prefiera. Algunos dirigentes ya reparten las boletas armadas.

El gobernador Hugo Passalacqua remarca en sus últimos discursos la idea de que es fundamental defender los intereses misioneros en el Congreso, que no son los que representan los candidatos de la alianza Cambiemos o el Frente de Todos, atados a esa grieta. “Los misioneros y misioneras tomamos hace algunos años una decisión histórica de ir hacia un proyecto social, político y económico, misionerista. Nuestro. Que nadie nos diga de afuera lo que tenemos que hacer o dejar de hacer”, reflexionó el mandatario en su spot de campaña. 

Quieran o no, los candidatos locales de ambos espacios están signados por la agenda que llega desde Buenos Aires, donde está concentrada la mayor de las batallas. Siquiera hubo campaña fuerte en las provincias. Solo vino Alberto Fernández, Macri recaló en Corrientes y Cristina vendría después de las PASO. Este jueves llegará Miguel Ángel Pichetto, pero de la mano de Gerardo Díaz Beltrán y no de Cambiemos, para una reunión con empresarios. 

“Todo suma”, definió un empresario sobre la reunión con Pichetto, quien también mantendrá encuentros con el Gobierno provincial. También se quejó de que Alberto ni nadie de su equipo pidió una reunión formal. De todos modos, hay empresarios que mantienen contacto permanente con dirigentes del Frente de Todos y no ocultan sus simpatías, aunque se mantienen lejos de la grieta. 

Román Queiroz, presidente de la Amayadap estuvo reunido con Alberto Fernández y quedaron en una nueva cita para después de las PASO. El candidato repite en sus discursos la información sobre la crisis maderera que se llevó de su visita a Misiones. Queiroz tuvo que salir a ratificar que los datos sobre la caída de la industria son correctos, ante las réplicas de algunos dirigentes locales de Cambiemos.

En Posadas los que comienzan a producir viviendas lo hacen de la mano del Gobierno provincial que activó la fábrica en el Parque Industrial.

La campaña local tuvo como eje al misionerismo, incluso para los aspirantes opositores, imposibilitados de soslayar esa bandera. La Renovación nuevamente fue la que recorrió cada una de las localidades, esta vez con los candidatos al Congreso, con la incorporación de Néstor Pitana a las giras. 

Es, sin dudas, la gran atracción de la campaña. Pero lejos de ser un outsider, Pitana reveló a una periodista de Iguazú que siempre estuvo interesado en la política y tuvo su paso por centros de estudiantes en la etapa de juventud. Después, la vida lo llevó por otros lugares, pero se muestra preparado para llevar las demandas del misionerismo al Congreso. 

Las demandas son muchas, pero están centradas en una reparación histórica. Los últimos datos oficiales validan la tesis misionera: Misiones pierde en comparación con las provincias de la región y también, en estos últimos meses, por inflación. Está lejos de recibir dinero “como nunca”, como ponderan los diputados de Cambiemos. Como contracara, el Gobierno inyecta recursos a la economía y al consumo para sostener la actividad y, sobre todo, el empleo. Mitiga así consecuencias que podrían ser mucho más severas de la crisis nacional. 

“Nuestra boleta es corta, pero significa poner primero a Misiones. La boleta larga, sea quien fuere el ganador, implica seguir lidiando con la crisis por un largo tiempo más”, responde como argumento un dirigente de peso en la Renovación. Ese es el mensaje que se intensificará en esta última semana. Ya no queda tiempo para más. Serán los misioneros los que marcarán el camino. Como el 2 de junio. 

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Polémica en el bar: ¿Virginia Gallardo tiene razón?

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A propósito del trending topic en Twitter por el video de Polémica en el Bar donde Virginia Gallardo le hace una propuesta al candidato a gobernador de Buenos Aires y ex ministro de Economía, Axel Kicillof desde Economis queremos aportar algo a la confusión general (total cualquiera opina …. Y con cualquiera no me refiero a la señorita Gallardo que vale decir estuvo muy astuta con su planteo). El origen de la discusión:

La inflación es siempre y en todo momento, un fenómeno monetario“. Milton Friedman. Liberales, libertarios austríacos etc. etc. toman esta frase como un dogma para decir que si hay inflación, la culpa es del Estado porque emite más dinero que lo que tendría que emitir y esto genera el aumento de precios como el que padecemos ahora. Para los que les interesa, les recomiendo leer directamente el paper de Friedman (para evitar interpretadores)“El papel de la política monetaria” que está traducido y por todos lados en la web. 

Pero tratemos de dar una explicación más sencilla y una herramienta para que el lector que no tiene formación en las ciencias económicas entienda:

Concepto: La inflación es el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios existentes en el mercado durante un período de tiempo. Como hablamos de precios hablamos de mercado, entonces lo más sencillo y recomiendo siempre este método cuando quiera encontrar una explicación de por qué se mueve algún precio.

El mercado es oferta, demanda y precio: si en un país se produce solo 100 cervezas -“oferta” (es sábado y el cuerpo lo sabe)- y la población tiene en total 100 pesos para comprar -“demanda”- el “precio” de cada cerveza va a ser un peso. Si soy el Presidente, voy por la reelección y quiero que me voten, ya sé que no hay nada más popular que la bonanza económica entonces decido darle un subsidio a la gente de 100 pesos más, que los saque emitiendo billetes ya que como Estado soy el único que tiene la potestad de emitir dinero.

Aclaración: el Presidente no puede emitir dinero, lo hace el Banco Central que es autónomo y adelantar fondos al Gobierno es todo un tema pero se hace, solo quiero simplificar la idea, así que ahorrense el comentario ese de “que estúpido el Presidente no emite dinero”.

Sigamos: Entonces la gente ahora tiene 200 pesos y va contenta al supermercado a comprar el doble, pero se siguen fabricando 100 cervezas, el dueño del super ve que no puede venderles a todos porque hay más demanda que productos, entonces le quedan dos caminos o vende una a cada uno, o vende a los cien primeros que vengan con plata o aumenta el precio a dos pesos por cerveza para que alcance para todos. Si no hay control de precios u otro tipo de intervención estatal ocurre lo último, esta es la fórmula a usar siempre: El mercado ajusta por precio o por cantidad. Como en este caso la cantidad es la misma, lo que aumentó es el precio. Aquí la inflación fue producto del fenómeno monetario y eso es indudable. 

De hecho vamos a la realidad del país, en el cuadro siguiente se hizo un sencillo ejercicio de sumar las tasas de crecimiento del dinero menos el crecimiento de la economía y comparar con la suma de las tasas de inflación de varios años en la Argentina.

Fuente: elaboración propia en base a diversas fuentes.
Fuente: elaboración propia en base a diversas fuentes.

Los datos son contundentes (por supuesto que no coinciden exactamente dado que existen otros factores que influye en ambas variables: controles de precios, medición de la inflación inexacta,rezagos, etc.)

Pero la conclusión se puede leer así: en los años observados, un crecimiento de la cantidad de dinero menos el crecimiento de la economía es aproximadamente igual al crecimiento de los precios, cercanos ambos al 300 %. Con lo cual no quedan muchas dudas de que es un fenómeno monetario la inflación.

Los otros…

La discusión se centra en realidad si “solamente” es un fenómeno monetario como una forma de siempre echarle la culpa al Estado de la inflación y acá vienen otras teorías totalmente negadas por los libertarios. Son varias, pero me referiré a algunas que me parecen importantes resumidamente:

Inflación de costos: cuando suben los costos de producción o por el aumento de insumos importados. El caso típico es la famosa crisis petrolera de los 70 que por aumento del precio del petróleo hizo nacer el concepto de estanflación, recesión con inflación, algo que está viviendo la Argentina hoy sin crisis petrolera de por medio. 

Inflación inercial: cuando se lleva un tiempo con inflación se aprende a convivir con ella haciendo contratos que incluyan la pauta inflacionaria esperada, esto hace que un plan antiinflacionario fracase porque algunos precios siguen subiendo por inercia contractual y luego afectan a los demás.

Por puja distributiva: cuando hay conflictos entre sindicatos y empresarios por el reparto entre beneficios y salarios, se da que mayores salarios se trasladan a precios para mantener el porcentaje de beneficios.

Inflación estructural: Porque ante cambios en los precios relativos algunos son rígidos a la baja (estas ideas fueron muy estudiadas por Julio Olivera entre otros por ver que la inflación provocada por exceso de demanda es un sarcasmo en países pobres)

Etc. etc.

Estas otras causas que creemos que existen los que defendemos que la inflación es un fenómeno multicausal, no obedecen a la emisión, de hecho, el apretón monetario actual no se condice con una inflación alta y eso está sucediendo

Los liberales dicen que estos son mecanismos de propagación y que la inflación en sí se da al final por el aumento de dinero. Me parece que la discusión se tiene que centrar mas en cuanto tiene la culpa el Estado en la inflación, y para eso deben admitirse estas causas en el razonamiento.

Terminando

Es monetario: si. Es solamente monetario: no. Y acá hago propias palabras de alguien que sabe mucho de esto: – “No pretendo tener toda la razón pero tampoco le voy a dar toda la razón a los otros”.

Punto para Gallardo, como quedó largo, en otro artículo analizaremos su “propuesta” de financiar al Estado con emisión, que sí es es una burrada de donde siempre parten algunos cuando justificás una intervención del Estado diciéndote – si un poco es bueno, mucho es mejor-. Esto no es así, a veces un poco es bueno y mucho es malo, el arte de la política está en encontrar cual es la medida del poco que sea mejor para la gente.

 

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Es falso que Kicillof dijo que hay que expropiar los campos y que Venezuela es un país modelo

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-La desinformación señala que el precandidato a gobernador del Frente de Todos hizo estas declaraciones durante un programa de América TV.
-El ex ministro de Economía no dijo eso en el canal y tampoco hay registros de que lo haya dicho en ningún otro medio, según pudo comprobar Reverso.
-Desde el área de Prensa del funcionario señalaron que esas declaraciones nunca existieron.

Por Reverso – Circulan en redes sociales posteos que afirman que Axel Kicillof, precandidato a gobernador por la Provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos, dijo en un programa del canal América TV: “Escucharon a Kicillof en América TV? Dijo que a los campos grandes los van a redistribuir- o sea expropiar y que Venezuela era un país modelo en concepto de distribución de dinero! Estamos en el horno, el comunismo ya fue y este terrorista lo quiere para la Pcia. de Bs. As”.

Varios posteos señalan lo mismo y fueron todos publicados entre el 9 y 10 de julio. Sin embargo, Reverso pudo comprobar que el ex ministro de Economía del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no dijo eso en América TV, ni tampoco en ningún otro medio.

Reverso pudo identificar al menos 6 publicaciones con el texto, que suman un total de 4 mil compartidos y 500 reacciones. El texto también circuló por Twitter y llegó al número de WhatsApp de Reverso (+54 9 11 3182-3655) para que sea verificado.

No hay pruebas de que haya dicho eso

Todas las publicaciones identificadas por Reverso fueron publicadas entre el 9 y 10 de julio últimos y hacen referencia a un programa del canal América TV en donde Kicillof habría hecho esas declaraciones. Dos días antes, el 8 de julio, el ex ministro de Economía nacional dio una entrevista desde Mar del Plata -donde participó de un acto de campaña junto con su compañera de fórmula, Verónica Magario, y el precandidato a la Presidencia por el Frente de Todos Alberto Fernández- a “Intratables”, programa conducido por Fabián Doman que se emite por dicho canal.

En aquella oportunidad respondió a los dichos de la actual gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, quien un día antes opinó en el programa “Periodismo Para Todos” -que se emite por Canal 13- que, si gana el kirchnerismo, “La Cámpora va a ser el gobierno, no va a influir, va a gobernar” porque “Kicillof es Máximo y el proyecto es Máximo 2023”.

Reverso comprobó que el precandidato sí opinó sobre la situación del campo y la falta de crédito, según él, para el sector, y sobre los pequeños productores hizo una referencia histórica. Pero en ningún momento habló de expropiar campos, ni se refirió a Venezuela en dicho programa.

El diputado nacional tampoco dijo nada similar desde que se confirmó su precandidatura como gobernador el 27 de mayo último. Según pudo comprobar este medio a raíz de un relevamiento realizado por la agencia Global News Group, la única entrevista que dio Kicillof a América TV desde ese momento, fue la del 8 de julio, donde no hizo esas declaraciones.

Al realizar una búsqueda por Google y YouTube, tampoco hay ningún registro de que alguna vez Kicillof haya hecho esas declaraciones.

Reverso contactó al área de Prensa del precandidato a gobernador bonaerense, desde donde afirmaron que “no existe ninguna nota” en la que Kicillof haya dicho eso.

Esta nota es parte de Reverso, el proyecto periodístico colaborativo que une a más de 100 medios y empresas de tecnología para intensificar la lucha contra la desinformación durante la campaña.

Las vías de contacto para sumarse son:

por mail a info@chequeado.com

por WhatsApp (ReversoAr.com/whatsapp)

y /ReversoAr en todas las redes

 

Autora: Lucía Gardel

Edición 1: Matías Di Santi
Edición 2: Laura Zommer
Edición 3: Elodie Martínez

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Boleta corta, estrategia larga

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Cuando Cristina anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente, se corrió ella del eje y de la centralidad que alimentaba la grieta. Se jugada, en segundo plano, permitía discutir sobre políticas y economía con todos. Corrió el eje y al mismo tiempo, pero no perdió protagonismo.

Miguel Ángel Pichetto llega para volver a correrlo. Al centro, al centro de la grieta, al extremo de los extremos. Pichetto no le aporta votos a Mauricio Macri -perdió casi todas las elecciones en su terruño, Río Negro-, sino que fortalece el perfil antikirchnerista. ¿O se puede ser antiperonista de los últimos 70 años con un candidato peronista de 68? Ya no se trata entonces de peronismo, sino más bien de la última versión de ese peronismo.

Pichetto le aporta a Macri la versión peronista friendly con los mercados, el viejo peronismo menemista. Pichetto trae consigo conocimiento parlamentario, donde es empleado desde hace más de 20 años y una absoluta fidelidad al modelo, cualidad casi exclusiva. A fin de cuentas, el rionegrino fue fervoroso menemista, útil duhaldista, soldado de la primera hora de Néstor y eficiente gestor de Cristina hasta el último día en la Rosada. Pichetto es un eterno oficialista y es curioso que para evitar el regreso del pasado, se recurra a quien mejor lo representa.

Ya en las pocas horas en Cambiemos se ubicó en el ala dura y mostró que es capaz de ser mucho más audaz que los socios radicales: “El peronismo de Buenos Aires lleva como candidato a gobernador a un comunista”, acusó, sobre Axel Kicillof, el ex ministro de Economía que amenaza el liderazgo suizo de María Eugenia Vidal. Macartismo siglo XXI. No es el único argumento de la guerra fría: el relato de Cambiemos es “reelección” o autoritarismo. Nada que ver con la profunda crisis, la creciente pobreza, la pérdida de puestos de trabajo y poder adquisitivo por una inflación galopante. No. Reelección o autoritarismo.

Sin embargo, la inclusión del senador no deja de ser una jugada maestra de Macri y sus pensadores. En una sola movida dejó huérfana de líderes a la aguada Alternativa Federal, que se ilusionaba con disputar un tercio del electorado. Obligó a Sergio Massa a definirse por los Fernández. Juan Manuel Urtubey -quien rechazó la oferta que aceptó gustoso Pichetto-, no tuvo más que unir fuerzas con Roberto Lavagna en una fuerza que casi sin fuerzas, semi testimonial.

Con el reacomodamiento de piezas, Macri se aseguró disputarle votos a Fernández-Fernández en la primera vuelta y, eventualmente, arrastrar los de Lavagna-Urtubey -y el resto- en una segunda vuelta. Solidificó posiciones y ahondó la grieta. Nuevamente, quedan dos lados bien definidos. El resultado de las urnas dirá si fue una genialidad o el neoperonismo forzado no logró enamorar a los desencantados del cambio unidos todos por el espanto.

Por lo pronto, calmó (un rato) la voracidad de los mercados y la volatilidad del dólar. Pero la euforia del Gobierno y de los “mercados” contrasta con los datos económicos que siguen siendo negativos. La inflación de mayo fue de 3,1 por ciento y acumula el 57 por ciento interanual, lo que representa un enorme agujero para el bolsillo y la olla de millones de argentinos. El precio de los alimentos está entre lo que más sube: “En un año se duplicó el precio de la leche y el consumo tuvo una caída histórica. Hoy se toma un 21% menos que en 2016. Y la ingesta de lácteos cayó al nivel más bajo en 16 años”, relató el diario Clarín. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) calculó que, en enero y febrero el consumo de leche -directo y vía derivados- cayó a un nivel equivalente a 183 litros anuales por habitante. Fue el más bajo registrado desde 2003. Y, sacando ese año, el menor desde 1991. Estiman, en tanto, que el primer cuatrimestre de 2019 tuvo una media de 180 litros, muy lejana a los 193 litros por cápita consumidos en todo el 2018, los 197 de 2017, los 201 de 2016 y los 217 de 2015.

Los pibes son los que más sufren.

La economía no levanta cabeza y el único atisbo de recuperación se aprecia en los dólares del agro sojero. La deuda pública volvió a crecer y ya alcanzó 89,2% del PBI en el primer trimestre del año (había sido de 86,2% en el último trimestre de 2018).

La incorporación de Pichetto en la fórmula cumple con una de las demandas de los integrantes de la alianza, que pedían mayor apertura. Pero los radicales, que se enteraron por los medios, según admitió Luis Pastori, el frustrado candidato a vicegobernador de Misiones, querían que ese lugar sea reservado para ellos. “En mi corazón esperaba que el vice de Macri sea radical”, admitió, desolado, el veterano legislador. Pero al mismo tiempo, celebró que como quedaron fuera de las candidaturas centrales, “el radicalismo puede aspirar a otros cargos que puedan ser muy importantes (…) aunque lo más importante no son los cargos, sino que es un proyecto que consolide el país”.

Después de los resultados conseguidos en Misiones, el radicalismo exige internas para dirimir las candidaturas a diputados nacionales. La matemática es exacta. De los 115 mil votos que sacó Juntos por el Cambio, los radicales aportaron 63 mil mil votos, el PRO 42 mil y Activar, el partido de Ramón Puerta, menos de diez mil. En Posadas, la diferencia es más abultada: de 45 mil votos, 33.500 fueron radicales, 9.600 del PRO y 2.900 de Activar. Esos números alimentan la cruzada  de los más jóvenes, como Ariel Pianesi, Martín Arjol o Gustavo González. Eso sí, la rebeldía les nació ahora. Nunca antes contra la política económica a la que ahora responsabilizan por la aplastante derrota en Misiones.

Pero aunque no le falte razón al pataleo, en su visita a Posadas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó claro que en Cambiemos se espera “buscar consensos” en todas las provincias y recién en última instancia, recurrir a las primarias. Para fortalecer el mensaje, después cenó con los referentes PRO en Misiones, cara a cara con Alfredo Schiavoni, el candidato puesto para la lista nacional. La señal fue visible. Hubo fotos sonrientes.

Como si fuera poco el desplante, Ramón Puerta, en a su ocaso político en Misiones, se presentó como el negociador clave para el desembarco de Pichetto en Juntos por el Cambio, el nuevo nombre con el que se bautizó a Cambiemos, heredado de la identificación de la alianza en la tierra colorada, tras la incorporación del embajador en Madrid. “Esperemos que sea sólo el nombre y no el resultado”, bromean los macristas de primera hora, en referencia al escaso 17 por ciento obtenido en Misiones.  

Con más del 70 por ciento de los votos, en la otra punta, la Renovación confirmó una decisión que a los lectores de Economis, no sorprendió: irá con boleta corta.

¿Qué es la boleta corta? No tener en la oferta electoral a ninguno de los candidatos a presidente. ¿No es muy arriesgado? Si. Pero es una apuesta a la coherencia de sostener la retórica en los hechos. La Renovación hizo foco -y logró- imponer el sello del misionerismo, que significa, antes que nada, las necesidade de los misioneros.

La conducción política entiende que el centralismo porteño, asentado en la grieta, hace poco y poco entiende las demandas de las provincias. Y que son las provincias las que deben fortalecer esas demandas para que se conviertan en algún momento, en respuestas. Córdoba y Neuquén fluyen en la misma lógica. No debería sorprender que el argumento federal comience a ganar terreno en las discusiones centrales.

No quiere decir que no haya simpatías individuales, ni que los candidatos presidenciales no hagan pie en Misiones. Por el contrario, abundan y abundarán los contactos. El equipo de Alberto Fernández mantuvo diálogos de primer nivel, al otro día llegó Rogelio Frigerio a tantear el ambiente, Lavagna vendrá en la segunda semana de julio, Juan Manuel Urtubey desembarcará el 20 de junio y la propia Cristina vendrá a presentar Sinceramente. También José Luis Espert prepara un regreso después de venir a presentar su libro, según contó Marcelo Delgado, su base local y posible candidato a diputado nacional.

A todos ellos, la Renovación les hará una recepción “misionerista”, con un decálogo de reclamos, fundamentalmente económicos y fiscales, a atender para quien llegue al sillón de Rivadavia. Por eso es vital que quienes representen a Misiones, entiendan los planteos y no defiendan únicamente los intereses de la Rosada, como ocurre ahora con los legisladores de Cambiemos, que obedecen dictados de allá, en lugar de escuchar argumentos de acá.

No queremos votar un no a alguien, sino un sí a un proyecto de provincia. En la grieta no hay voto positivo. Que cada uno tome la decisión de votar al Presidente que quiera, pero que piense que lo que más importa es el voto del misionero, que por eso nos acompañó el 2 de junio”, argumentó Ricardo Wellbach, uno de los hombres fuertes de la Renovación.

En el Gobierno entienden que hay que dar vuelta a la lógica de que todo depende de una oficina en Buenos Aires. El riesgo es alto, pero la convicción es más importante que la conveniencia electoral.

Los resultados electorales obtenidos hasta ahora marcan una verdad ineludible. Gane quien gane, deberá conseguir el respaldo de los gobernadores, porque es ahí donde está el poder político territorial. Este domingo habrá elecciones en Santa Fe -gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales-, con una pulseada mano a mano entre el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. También votarán San Luis, en una disputa entre los hermanos Rodríguez Saá y en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone no tendría problemas para conseguir su reelección. En Formosa, Gildo Insfrán podría conseguir su séptima reelección, en un choque contra Adrián Bogado, quien cerró un acuerdo con el PRO y la UCR, para encabezar la lista a gobernador bajo el sello Frente Amplio.

Hasta ahora, Cambiemos sumó más de una docena de derrotas y el frente de Todos, se alimenta de los votos conseguidos por los gobernadores. La mayoría, salvo en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, obtuvo más del 50 por ciento de los respaldos locales, con el récord en manos de Oscar Herrera Ahuad, que conquistó más del 70 por ciento de los votos. 

La Renovación tendrá, sin embargo, el desafío de remarcar esa diferenciación a la hora de entrar al cuarto oscuro. Hacer entender que para fortalecer ese misionerismo, hacen falta diputados nacionales que lo entiendan y defiendan. Que el concepto de misionerismo no es un simple eslogan, sino una forma de entender la política, el futuro y las raíces.

Quedan pocos días para la definición de los nombres, pero algunos ya trascendieron. En la Renovación son números puestos el intendente de Alem, Diego Sartori, la ministra de Educación Ivonne Aquino, Chela Leyes, militante de Derechos Humanos y la aparición del árbitro internacional Néstor Pitana, por estas horas una de las estrellas de la Copa América que se disputa en Brasil y que lo tuvo como protagonista en el partido de apertura entre el local y la Bolivia de Evo Morales.

Juntos por el Cambio, obviamente llevará a Macri en la boleta. Alfredo Schiavoni es el candidato del PRO. El radicalismo apuntará a varios y surgen algunos nombres que incluso no son muy entusiastas del modelo, como Mario Pegoraro. Suena también, aunque nadie lo da por seguro, que Ramón Puerta quiera anotarse en la lista. 

El Frente de Todos los Fernández, estará representado por el peronismo, el Frente Grande y Kolina, Nuevo Encuentro y el Movimiento Nacional Alfonsinista. Todavía hay posibilidades de que se sume el partido Agrario, que anotó su frente en soledad ante la traba a las Primarias que exigía para dirimir las candidaturas nacionales. Aparentemente el veto vino de Buenos Aires y hay buena sintonía en Misiones. El martes se sabrá. Cristina Britez buscará su reelección. Héctor “Cacho” Bárbaro quiere ser candidato si hay interna.  

Lavagna y Urtubey serán representados por el partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Barrios Unidos, que tendrán a Fernando Fernández como candidato a diputado nacional. El socialista fue el más votado en Posadas del Frente Popular, Agrario y Social. Compartirá con los de Cambiemos, el sinsabor de hacer campaña por otro peronista.

Pero ninguno de ellos arriesga mucho. Es la Renovación la que pone en juego cuatro bancas -una ocupada por la kirchnerista Cristina Britez- y aunque el medio millón de votos es caudal suficiente para retenerlas, el desafío es enorme. Pero el posicionamiento político de cara a una eventual segunda vuelta o ante el nuevo Gobierno, marcará una fortaleza inédita.

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Caso Kicillof: para la Justicia provincial no es determinante que un precandidato viva en territorio bonaerense

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Si tenés sólo algunos segundos, leé este resumen:

  • La Constitución provincial establece que se debe tener 5 años de residencia en la Provincia, requisito que muchos no cumplen.
  • El precandidato de Unidad Ciudadana asegura haber vivido en el municipio de Merlo.
  • Los antecedentes del juez Sergio Torres y del ex gobernador Daniel Scioli.

¿Qué comparten el hoy juez provincial Sergio Torres, el procurador Julio Conte Grand, el precandidato de Unidad Ciudadana Axel Kicillof y el ex gobernador del Frente para la Victoria, Daniel Scioli? Todos tuvieron problemas para probar que cumplían con uno de los requisitos constitucionales para postularse a un cargo público en la principal provincia del país: el de contar con un mínimo de años de residencia en el territorio bonaerense.

¿Y qué hizo la Justicia de la Provincia de Buenos Aires? En varias ocasiones, desde 1983 hasta hoy, la Suprema Corte provincial señaló en sus fallos que el requisito planteado por la Constitución local no es determinante, y habilitó “métodos alternativos” para probar que un candidato vivió en la Provincia. A continuación, un repaso por los argumentos que dio la Justicia bonaerense:

El caso Kicillof

Una nota publicada por el portal El Disenso, que fue compartida más de 2 mil veces en Facebook y tuvo mil comentarios, asegura que Kicillof no puede ser candidato a gobernador de la Provincia porque no cumple con uno de los requisitos: tener cinco años de residencia en el territorio bonaerense. El tema también circuló por Twitter, donde ciertos tuits tuvieron más de 300 retuits, junto a frases como: “Kicillof tiene menos de 5 años de residencia en la Pcia y no puede ser Candidato a Gobernador porque nació en CABA. Por favor hagamos valer las LEYES. Que no jueguen más con nosotros” (sic).

Efectivamente, la Constitución de la Provincia de Buenos Aires dice, en su artículo 121, que quien quiera ser elegido gobernador o vicegobernador debe cumplir estos tres requisitos: “Haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo, si hubiese nacido en país extranjero; tener 30 años de edad; 5 años de domicilio en la Provincia con ejercicio de ciudadanía no interrumpida, si no hubiese nacido en ella”.

Kicillof vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (como se puede ver en este fallo judicial donde informa su domicilio) y votó allí en 2015 y 2017, según el Registro de Infractores de la Justicia Nacional Electoral, donde se constata que el actual diputado nacional cumplió con su deber cívico.

Según sus voceros, el precandidato de Unidad Ciudadana tiene los 5 años de residencia en el Provincia de Buenos Aires, pero no son recientes sino que los cumplió en su infancia. “De chico vivió y su familia fue propietaria de una vivienda en Merlo”, explicaron a Reverso. En una entrevista publicada por el diario Tiempo Argentino, Kicillof detalló: “Siempre fui ahí (…). Después murió mi padre y yo heredé una parte de esa propiedad”En el mencionado artículo 121 de la Constitución, no se indica que los cinco años de domicilio en la provincia deban ser actuales.

El apoderado del Partido Justicialista (PJ), Jorge Landau, dijo a este medio: “Kicillof tiene todos los elementos para ser precandidato”. Ante el pedido de documentos que lo acreditaran, indicó que los presentará este 22 de junio, día en que se vence el plazo para la presentación de listas de precandidatos. Luego, agregó que “la visión de la Justicia de la provincia fue siempre amplia y no restrictiva”.

Torres, nuevo juez con domicilio controvertido

¿Qué pasó en otros casos? La Suprema Corte bonaerense designó en mayo último (ver acá) como juez de ese tribunal a Sergio Torres, que dejó la Justicia federal porteña para pasar a la provincial, y a quien la gobernadora, María Eugenia Vidal, había propuesto para ocupar ese lugar. Esta designación despertó controversia.

En esa decisión, el máximo tribunal de Justicia a nivel provincial aceptó por mayoría como válida una dirección donde Torres dijo vivir. Sin embargo, para confirmarlo, la Corte no necesitó ningún comprobante de un servicio vigente (luz, gas, agua); sólo alcanzó con dos testigos que no eran vecinos y afirmaron que el juez vivía ahí.

Uno de los requisitos para ser juez de la Suprema Corte bonaerense es tener dos años de residencia inmediata en la provincia. La dirección que Torres consignó fue en el partido de Tigre. Pero el ex juez y ahora precandidato a intendente de La Plata por Unidad Ciudadana, Luis Arias, presentó una denuncia donde explica que el edificio que está ubicado en esa dirección estaba en construcción. En julio de 2017, en efecto, en esa dirección había un edificio que no estaba terminado, como se puede ver en el Google Street View.

La denuncia de Arias fue desestimada por la fiscal Ana Medina y finalmente la Suprema Corte designó por 4 a 2 a Torres como juez del máximo tribunal. Los votos en contra fueron de Julio Pettigiani y del presidente del Tribunal, Eduardo De Lázzari, quien argumentó: “Parece desprenderse de los votos con los que disiento que, en última instancia, a esta altura como no es tan importante el requisito de residir en la Provincia de Buenos Aires, la circunstancial invocación de una residencia que se exhibe como dudosa pasa a conformar cuestión secundaria, en todo caso abstracta o finalmente irrelevante”. Y, además, dijo que “semejante conclusión es inaceptable”.

¿Por qué Scioli pudo ser candidato?

Existen antecedentes también que no sólo alcanzan a jueces provinciales sino también a políticos. En 2007, por ejemplo, los apoderados de cinco partidos opositores impugnaron la candidatura a gobernador del entonces vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, al considerar que no cumplía con el requisito de 5 años de residencia en la Provincia de Buenos Aires. Scioli argumentaba, en cambio, que contaba con 13 años de residencia en Ramos Mejía, en el municipio de Morón.

El caso llegó también a la Corte provincial. En octubre de 2007, el máximo tribunal falló por unanimidad que Scioli podía ser candidato y los argumentos confirman la irrelevancia que la Justicia le dio hasta ahora a la residencia.

La jueza Hilda Kogan argumentó que la ley se estaba aplicando ya que, por ser vicepresidente de la Nación, Scioli conocía la Provincia de Buenos Aires porque Argentina es un país federal. En la misma línea, Pettigiani indicó que la Constitución provincial de 1873 buscaba con el requisito de la residencia que los candidatos a gobernador conocieran el territorio y que, con los cambios demográficos, de transporte y de tecnología ocurridos desde ese momento, este punto no era tan necesario.

De Lázzari -a diferencia de lo que votó en el caso Torres- le restó importancia al lugar donde residía Scioli y dijo: “Si el señor Scioli ha concretado su condición de ciudadano, en el lapso estipulado, dentro del país ‑sobre lo que no hay controversia‑, el título que en tal carácter inviste es válido para todas y cada una de las provincias argentinas”Juan Carlos Hitters dijo que el candidato había vivido entre 1963 y 1975 (es decir, desde los 6 hasta los 18 años de edad) en la Provincia en base a documentos presentados por Scioli, que el fallo no detalla. Este juez ya no es parte de la Corte.

De esos siete jueces, hoy quedan cuatro (Kogan, Pettigiani, De Lázzari y Negri). El quinto es Sergio Torres,que recientemente fue beneficiado por la misma Corte Suprema que mostró la misma “flexibilidad” en otros casos sobre el requisito de residencia para ser precandidato a gobernador.
Esta nota es parte de Reverso, el proyecto periodístico colaborativo que une a más de 100 medios y empresas de tecnología para intensificar la lucha contra la desinformación durante la campaña.

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