Banco Central

El Banco Central busca renovar mañana $235.768 millones de LEBACs

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El Banco Central (BCRA) celebrará mañana la primera licitación de Lebac (Letras del Banco Central) de periodicidad mensual (antes se hacían semanalmente), en la que se registrará un vencimiento récord de $235.768,5 millones, una cifra equivalente a casi 30% de la base monetaria actual, y que se estima que se renovará en su mayor parte o su totalidad.

Si el BCRA no renueva esos vencimientos, ese dinero se volcará al mercado y podría presionar el dólar hacia arriba o la inflación, dicen los analistas. Sin embargo, se descarta que el BCRA volverá a renovar las letras y ese dinero seguirá en poder de la entidad monetaria.

Hasta ahora las licitaciones de LEBACs eran importantes porque el Central fijaba la tasa de referencia del mercado, a partir de la cual los bancos pagaban a sus ahorrista por plazos fijos, o se fijaban los intereses de los planes de pagos en cuotas o de un préstamo para empresas.

En la última licitación semanal que tuvo lugar el último martes del mes de enero, la tasa de rendimiento de las Lebac se ubicó en 23,2% anual, a un plazo de 42 días, un porcentaje del cual no se espera que se aleje demasiado el resultado de la licitación de mañana.

El ente monetario anunció en diciembre que el rendimiento de las Lebac cesaría de ser la tasa de interés de referencia del mercado a partir de la primera semana de este año, tal como ocurrió al ser reemplazada en esa función por la tasa de pases a 7 días, o Tasa de Política Monetaria, actualmente en 24,75%.

Algunos analistas indicaron que incluso es posible que el Banco Central pueda reducir levemente el rendimiento de las letras, ya que al no actuar ya como tasa referencial y en un contexto de descenso inflacionario, siempre queda como alternativa de inversión la colocación en pases pasivos con la tasa ya indicada.

Será la tasa la que decida lo que ocurra en la licitación, y la mayoría de especialistas son optimistas sobre una gran absorción mañana pues no esperan que el BCRA toque el rendimiento actual de las Lebac ya que su objetivo central es la lucha antiinflacionaria.

MB

 

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El dólar cerró la semana en $15,81 en la city porteña, el menor valor del año

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El dólar cayó el viernes otros 11 centavos, a $ 15,81, y tocó su menor valor en lo que va del año.

La oferta de divisas sigue superando a la demanda, que en el último día de la semana se resintió por las medidas de fuerza que adoptó La Bancaria que afectó la habitual operatoria en las entidades financieras. La divisa se mantiene en baja tras amagar con una suba hacia el arranque del mes, cuando volvió a cotizar por encima de los $ 16.

El dólar mayorista también exhibió una baja de diez centavos, y cerró a $ 15,51. El mercado mayorista esta semana volvió a experimentar la entrada de divisas provenientes de la colocación de deuda de empresas y provincias.

Esta semana hubo una emisión grande, la de Buenos Aires, que colocó dos bonos por US$ 1.500 millones. Esos billetes se ofrecen mediante los bancos -especialmente los públicos- que tuvieron una participación activa ofreciendo dólares. El volumen total operado fue de US$ 437 millones.

La demanda en cambio se mantiene estable y no alcanza para evitar que el billete acentúe su baja. Más, sabiendo que lo más probable es que el billete siga en estos valores. En el Banco Central, no obstante, creen que las caídas constantes del dólar están lejos de representar un atraso cambiario.

Afirman que los ahorristas hoy optan por las tasas de interés en pesos, pese a que actualmente la tasa de referencia está por debajo de las proyecciones de inflación de las consultoras privadas: permanece en 24,75% y los ahorristas reciben hoy el 18% por un plazo fijo a 30 días.

Fuente: Clarin

 

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Inflación: demasiada brecha entre el mercado y el Banco Central

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Por Jorge Vasconcelos, Fundación Mediterránea. La actualización del Relevamiento de Expectativas de Mercados que publica el BCRA arroja una proyección de inflación anual de 20,8 % para 2017, un fuerte avance frente a 2016, pero todavía muy lejos, más de 6 puntos porcentuales por encima, del centro de la meta perseguida por el Banco Central para este año, que es de 14,5 %. No es que el mercado intuya una gran devaluación que impacte en la dinámica de precios, ya que el tipo de cambio esperado para diciembre es de 18,4 pesos por dólar. Más bien, la brecha parece obedecer a la expectativa de negociaciones salariales con cláusulas de ajuste más cercanas al 25 % que al 20 %, y a la subsistencia de múltiples mecanismos de indexación. Al margen de las conjeturas, la credibilidad del Banco Central se juega este año en el comportamiento de la inflación durante el segundo semestre, ya que sería un éxito si los guarismos se acercan a 1 % mensual, aun cuando el acumulado del año se ubique algo por encima del techo de la meta (17 %). Esto podría lograrse con un 18,5 %, por ejemplo, pero no con el 20,8 % proyectado por el mercado.

Es probable que el Banco Central tenga una visión más optimista acerca de la marcha de la inflación y por eso mantiene, pero no sube, las tasas de interés de corto plazo. Sin embargo, a partir de abril o mayo la especulación comenzará a ceder espacio a los datos. Para la autoridad monetaria habrá un dilema si para ese momento la inflación proyectada del año sigue encima del 20 %, porque ese guarismo tendría implícito un ritmo de 1,5 % mensual para la suba de precios a lo largo del segundo semestre. En ese escenario, los tiempos políticos resultarían muy inoportunos, ya que si el Banco Central decidiera endurecer su postura, habría cuestionamientos por los riesgos recesivos de esa política en plena campaña electoral de las legislativas.

 

Y si optara por la inacción frente a los desvíos, se debilitaría su credibilidad, un activo clave para que la reactivación de 2017 pueda empalmar en crecimiento, en lugar de quedar trunca a poco de andar, como ya ocurriera en 2011/12 y en 2013/14. Una inflación en torno al 1,5 % mensual a lo largo del segundo semestre de 2017 sería mala noticia para la política económica por dos razones principales:

– La inflación promedio de julio a diciembre de 2016 fue de 1,4 % mensual según el IPC INDEC, por lo que una variación del costo de vida similar o levemente superior para iguales meses de 2017 sería una señal de estancamiento, de falta de avances, en la lucha por la estabilidad.

– En la escalera descendente para llegar a 5 % anual en 2019, la inflación de los últimos meses de cada año es una referencia clave para determinar la factibilidad de las metas del año siguiente. El guarismo de 1,4 % mensual del segundo semestre de 2016 proyectaba una inflación anualizada de 18,2 %, o sea, apenas 3,7 puntos porcentuales por encima del centro de la meta de 2017, que es 14,5 % anual.

 

En cambio, en un escenario de inflación mensual de 1,5 % entre julio y diciembre de este año, la proyección anualizada llegaría a 19,6 %, nada menos que 9,6 puntos porcentuales por encima del centro de la meta explicitado para 2018, que es 10 % anual (entre 8 % y 12 %).

 

Hasta ahora, el mercado se ha movido bajo el supuesto que, para el Banco Central, una tasa real de interés (por encima de la inflación) de entre 4% y 5 % anual es algo razonable, que permite desinflacionar la economía sin afectar la recuperación del crédito bancario y del nivel de actividad.

 

Sin embargo, por alguna razón, las expectativas de inflación se resisten a perforar el piso de 20 % para 2017, lo que implica –en caso que el mercado esté en lo cierto- un segundo semestre de inquietante brecha entre los datos y lo que el Banco Central necesita para lograr su objetivo.

 

El punto es que el esquema de metas es tan reciente en el país, que no está descontada cual habrá de ser la “función de reacción” de la autoridad monetaria en ese escenario.

Por ende, al margen de subas mensuales engordadas por los ajustes tarifarios que van de febrero a abril, deberá prestarse de aquí en adelante suma atención a la evolución de los precios libres, de los servicios privados y, particularmente, de las negociaciones salariales. Hay razones para esperar que la inflación pueda acercarse más a las metas que lo previsto por el mercado, como se consignara en el artículo “¿Puede la meta del 17 % manchar la credibilidad del Central?”, publicado en El Economista Diario el 30/9/16.

 

Del lado de la oferta, subsiste capacidad ociosa, hay todavía bastante “agua” en los precios de bienes y servicios y la competencia de importados se hace sentir. El mercado cambiario se ha tranquilizado por el impasse en que entró el escenario del “súper-dólar” con Trump y también como reflejo de la mayor coordinación entre la política fiscal y la monetaria en el plano local.

 

Otro importante vector desinflacionario es el significativo aumento de la demanda de dinero que se observa desde el arranque del año, con pesos que circulan más lentamente. Bajo estas condiciones, una tasa de interés de corto plazo efectiva mensual actualmente en 2,4 % (los pases del BCRA), debería ser suficiente para que la inflación descienda un par de escalones adicionales a partir de mayo. El Banco Central necesita que ese guarismo se acerque a 1 % mensual antes de fin de año. No es imposible, pero ya se sabe que el futuro puede ser ingrato con los pronosticadores…

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El Central impulsa la bancarización de todos los pagos a la AFIP

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El organismo busca que antes de fin de año todos los pagos de monotributo, autónomos e impuesto a pagar sean a través de tarjeta de débito o por transferencia bancaria. No se podrán hacer más en efectivo, en pos de ir bancarizando la economía.

El vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, y el director Horacio Liendo recibieron el viernes a los grandes recaudadores de AFIP: bancos y empresas de cobranzas. Fue una reunión sobre el costo del manejo del efectivo, que ya tiene su precio: 1%, porque hay un exceso de billetes.

Pero la gran novedad en la reunión, que duró algo más de una hora, la dio un alto funcionario del área de Recaudaciones de la AFIP, que avisó que tienen como prioridad número uno para este año el desafío de bancarizar toda la recaudación del organismo: persiguen que todo impuesto que cobren sea a través de una cuenta bancaria.

En las empresas de cobranzas se podrá hacerlo mediante tarjeta de débito: están trabajando para que entre mayo y junio ya puedan aceptar pagos con débito, que hoy lo hacen unas pocas firmas del interior.

Quien no esté bancarizado deberá ir a un banco a depositar el importe para luego poder transferirlo, o pedir que le acrediten algún pago en su cuenta.

La idea que barajan en la AFIP es que entre mayo y junio que todos los pagos de hasta $ 3.000 sean bancarizados, y luego llegar a fin de año con que cualquier pago sea por cuenta bancaria.

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Viejos, sucios y rotos: para el Central, el 87 por ciento de los billetes deberían salir de circulación

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El BCRA destruye 4,2 millones de billetes por día. El plan es normalizar la situación en siete años.

En manos del público y de los bancos hay 6.421 millones de billetes de las distintas denominaciones emitidas por el Banco Central. Entre todos, suman un circulante de casi 600.000 millones de pesos. Pero los técnicos del organismo monetario están preocupados: si se ajustaran a estandares internacionales, el 87% de los billetes deberían salir de circulación y ser destruidos. En otras palabras, sería como sacar de circulación unos 520.000 millones de pesos. Imposible en un día. El plan es llegar a la normalidad en siete años.

Motivos que pueden llevar a la destrucción de un billete: están sucios, dibujados, rotos en sus ángulos, precariamente unidos con pedazos de cinta scotch o simplemente, demasiado gastados por la cantidad de veces que pasaron por manos, bolsillos, billeteras o cajeros automáticos. Y por las innumerables veces que fueron procesados por las máquinas de contar billetes de los bancos.

¿Qué sería ajustarse a los estandares internacionales? Que un billete de baja denominación sea destruido a los 14 meses de haber salido de Casa de Moneda, y los más altos, no más de 28 meses. Acá, se estiró la vida útil de los billetes al menos al triple que en otros países.

El plan de “normalización” de proporciones (no de circulante) apunta de acuerdo a lo que informa Clarín, a que en diciembre de 2018 el reparto de billetes quede así: la mitad, en billetes de $ 500, el 18% en billetes de $ 100, cerca del 7% en billete de hasta $ 50 y 14% en billetes de $ 200. Las correcciones se acelerarán a partir de setiembre, cuando debería irrumpir el billete de $ 1.000, con la imagen del hornero, el ave nacional argentina.

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