BANCO MUNDIAL

Transformar nuestros sistemas alimentarios para tener personas, un medio ambiente y economías saludables

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Escribe Juergen Voegele* – Cuando el mundo sigue luchando contra la crisis alimentaria, debemos recordar que este problema no surgió de la noche a la mañana. La guerra en Ucrania aceleró la crisis y generó más atención, pero los precios de los alimentos y el hambre en el mundo ya iban en aumento incluso antes del conflicto. El cambio climático, entre otros, ha sido uno de los principales factores que empeoran estas tendencias. Irónicamente, aunque la producción mundial de alimentos casi se cuadruplicó entre 1961 y 2020 y aumentó un 50 % entre 2000 y 2020, más personas que nunca pasan hambre. 

Para resolver la situación que enfrentamos hoy en día, es necesario centrarse como nunca antes en la transformación de nuestros sistemas alimentarios para hacerlos más sostenibles y alimentar, al mismo tiempo, a una creciente población mundial . Un sistema alimentario que funciona bien ayudará a desarrollar capital humano, sacar a las comunidades de la pobreza y mejorar la resiliencia climática. En cambio, nuestro sistema alimentario mundial genera anualmente una cifra estimada de USD 12 billones en costos sociales, económicos y ambientales ocultos, entre ellos la generación de casi un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. También impulsa a los consumidores a elegir alimentos poco saludables al mantener demasiado altos los precios de los alimentos sanos.

Seguir como hasta ahora es inaceptable. Necesitamos un cambio sistémico en nuestro enfoque para la agricultura y los sistemas alimentarios a fin de transformar la manera en que producimos, transportamos y consumimos los alimentos. 

El Foro Mundial sobre la Alimentación y la Agricultura 2023 (i) que se celebra en Berlín —una de las reuniones más importantes de ministros y expertos del sector agrícola de todo el mundo— brinda una excelente oportunidad para analizar opciones, compartir experiencias y acordar medidas que permitan transformar el sistema alimentario.

Un cambio clave que debemos hacer se relaciona con la forma de utilizar el apoyo a la agricultura. A nivel mundial, la asistencia para la agricultura y la alimentación supera los USD 700 000 millones al año. Si bien este apoyo es necesario, gran parte no está orientado de la manera correcta: los agricultores reciben solo 35 centavos de cada dólar y, a menudo, la asistencia fomenta prácticas de producción insostenibles.

Hay opciones para que los Gobiernos reorienten el apoyo agrícola actual —que se utiliza principalmente para apoyar los precios, los subsidios a los insumos y los pagos directos a los productores— y lo usen para implementar políticas respetuosas del medio ambiente e incentivar a los agricultores a adoptar prácticas agrícolas inteligentes desde el punto de vista climático. El financiamiento público también puede utilizarse para ayudar a reducir los riesgos de las inversiones del sector privado que cumplen normas sociales y ambientales más exigentes. Asimismo, puede usarse para incentivar nuevas tecnologías que ya han demostrado ser prometedoras, como los aditivos para piensos que reducen los gases de efecto invernadero, o para técnicas de producción de arroz que disminuyen las emisiones de metano.

Adoptar políticas adecuadas reduciría las distorsiones de precios, promovería un crecimiento de la productividad resiliente y sostenible, y fortalecería las cadenas de valor. Esto, a su vez, mejorará la seguridad alimentaria y la nutrición, reforzará los ingresos de los agricultores y permitirá optimizar mejor los recursos en los programas públicos.

Otro desafío es que el sistema alimentario mundial es sumamente complejo y está muy fragmentado. A pesar de los considerables aumentos de la producción, el sistema es ineficiente y derrochador, y la abundancia y el hambre siguen coexistiendo. En el centro de estos fracasos está la falta de acceso a información entre los agricultores y dentro de los mercados, donde los sistemas inflexibles incentivan los altos costos de transacción.

Un mejor uso de los datos y la tecnología digital puede ayudar a conectar a los 570 millones de establecimientos agrícolas del mundo con 8000 millones de consumidores. La agricultura digital basada en datos puede ayudar a mejorar el rendimiento de los cultivos, reducir los desechos, bajar los costos y disminuir la contaminación , todo lo cual contribuye en gran medida a reducir la desigualdad y el hambre en el mundo.

Pero no hay una solución única. Todos los países tienen su propio conjunto de desafíos y necesitan identificar opciones y estrategias para lograr los resultados deseados. En última instancia, transformar los sistemas alimentarios para obtener mejores resultados de desarrollo requiere análisis locales y específicos de cada país, respaldados por diálogos de múltiples partes interesadas para incluir a todos en el proceso de formulación de políticas.

En el marco del programa Sistemas Alimentarios 2030 (i), el Banco Mundial ayuda a los países a transformar sus sistemas alimentarios para que logren el objetivo hambre cero a más tardar en 2030. El programa recibe financiamiento de Alemania, el Reino Unido, la Comisión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates. Colaboramos con 25 países con el fin de encontrar puntos de entrada específicos de cada país para reorientar las políticas y la asistencia agrícolas, crear modelos de negocios que estimulen el financiamiento del sector privado, promover la agricultura climáticamente inteligente e implementar innovaciones digitales y estrategias para hacer más asequibles las dietas saludables y nutritivas.

El Grupo Banco Mundial y sus numerosos socios están listos para trabajar con los Gobiernos y los asociados, compartiendo conocimientos sobre políticas y realizando inversiones que ayudan a transformar el sistema alimentario mundial. Y el Foro Mundial puede servir para que los que trabajan en los campos de la alimentación y la agricultura compartan experiencias interesantes que respaldan nuestros esfuerzos para lograr los tres beneficios de la transformación de los sistemas alimentarios: personas saludables, un medio ambiente saludable y economías saludables.

*Juergen Voegele Vicepresidente de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial

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En 2023, el crecimiento mundial se desacelerará del 3 % pronosticado hace seis meses al 1,7 %

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Según la edición más reciente del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, el crecimiento mundial se está desacelerando marcadamente debido a la elevada inflación, el aumento de las tasas de interés, la reducción de las inversiones y las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania.

Según la edición más reciente del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, el crecimiento mundial se está desacelerando marcadamente debido a la elevada inflación, el aumento de las tasas de interés, la reducción de las inversiones y las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania.

Dada la frágil situación económica, cualquier nuevo acontecimiento adverso —como una inflación más alta que la prevista, aumentos abruptos de las tasas de interés para contenerla, el resurgimiento de la pandemia de COVID‑19 o la intensificación de las tensiones geopolíticas— podría empujar a la economía mundial a la recesión. Sería la primera vez en más de 80 años que se producen dos recesiones mundiales en la misma década.

Se prevé que la economía mundial crecerá un 1,7 % en 2023 y un 2,7 % en 2024. La fuerte desaceleración del crecimiento será generalizada: los pronósticos se corregirán a la baja para el 95 % de las economías avanzadas y para casi el 70 % de los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED).

Durante los próximos dos años, el ingreso per cápita de los MEED se ubicará, en promedio, en el 2,8 %, un punto porcentual inferior al promedio registrado en el período 2010-19. En África subsahariana —que representa alrededor del 60 % de las personas del mundo que se encuentran en la pobreza extrema—, se espera que el crecimiento del ingreso per cápita entre 2023 y 2024 sea, en promedio, de apenas el 1,2 %, una tasa que podría hacer que los niveles de pobreza aumenten, en lugar de disminuir.

“La crisis que enfrenta el desarrollo se está intensificando a medida que las perspectivas de crecimiento mundial se deterioran”declaróDavid Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial.“Los países emergentes y en desarrollo se enfrentan a un período de varios años de crecimiento lento impulsado por una pesada carga de la deuda y escasas inversiones; al mismo tiempo, el capital mundial es absorbido por las economías avanzadas que enfrentan niveles de deuda pública extremadamente altos y tasas de interés crecientes.El bajo nivel de crecimiento y de inversión empresarial agravará los retrocesos en materia de educación, salud, pobreza e infraestructura, que ya son devastadores, así como las crecientes demandas derivadas del cambio climático”.

Se prevé que el crecimiento de las economías avanzadas se desacelerará del 2,5 % en 2022 al 0,5 % en 2023. En las últimas dos décadas, las desaceleraciones de esta magnitud han sido la antesala de una recesión mundial. En Estados Unidos, el crecimiento caerá al 0,5 % en 2023, 1,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores y el desempeño más deficiente fuera de las recesiones oficiales desde 1970. En 2023, se espera la zona del euro no registre crecimiento, lo que representa una revisión a la baja de 1,9 puntos porcentuales. China crecerá un 4,3 %, es decir, 0,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores.

Excluyendo a China, se prevé que el crecimiento de los MEED se desacelerará del 3,8 % en 2022 al 2,7 % en 2023, lo que refleja una demanda externa considerablemente menor, agravada por la elevada inflación, la depreciación monetaria, condiciones de financiamiento más restrictivas y otros factores adversos internos.

Para fines de 2024, los niveles del producto interno bruto (PIB) en las economías emergentes y en desarrollo serán aproximadamente un 6 % inferiores a los niveles previstos antes de la pandemia. Si bien se prevé que la inflación mundial se modere, se mantendrá por encima de los niveles prepandemia.

En el informe se presenta la primera evaluación integral de las perspectivas a mediano plazo para el crecimiento de la inversión en los MEED. Durante el período 2022-24, es probable que la inversión bruta en estas economías crezca alrededor de un 3,5 % en promedio, es decir, menos de la mitad de la tasa que prevaleció en las dos décadas anteriores. El informe ofrece a los encargados de la formulación de políticas una lista de opciones para acelerar el crecimiento de la inversión.

“La falta de inversiones genera gran preocupación porque está asociada con bajos niveles de productividad y de actividad comercial, y empeora las perspectivas económicas generales.Sin un crecimiento sólido y sostenido de las inversiones, es sencillamente imposible avanzar de manera significativa en la consecución de objetivos climáticos y de desarrollo más amplios”, manifestó Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “Las políticas nacionales para impulsar el crecimiento de la inversión deben adaptarse a las circunstancias de cada país, pero siempre comienzan con la creación de marcos de política fiscal y monetaria sólidos y la introducción de reformas integrales destinadas a mejorar el clima para la inversión”.

El informe también arroja luz sobre la difícil situación en la que se encuentran 37 pequeños Estados, es decir, países con una población de 1,5 millones de personas o menos. Estos Estados sufrieron una recesión más profunda como consecuencia de la COVID-19 y experimentaron un repunte mucho más débil que otras economías, en parte debido a las prolongadas perturbaciones que afectaron al turismo. En 2020, la producción económica de los Estados pequeños se redujo más del 11 %, lo que representa una disminución siete veces mayor que la observada en otras economías emergentes y en desarrollo. En el informe se concluye que los Estados pequeños a menudo experimentan pérdidas relacionadas con desastres que representan, en promedio, el 5 % del PIB al año, lo que genera graves obstáculos al desarrollo económico.

Los responsables de formular políticas en dichos países pueden mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo fortaleciendo la resiliencia al cambio climático, promoviendo una diversificación económica eficaz y mejorando la eficiencia de los Gobiernos. En el informe se exhorta a la comunidad mundial a apoyar a los pequeños Estados manteniendo el flujo de asistencia oficial para respaldar la adaptación al cambio climático y ayudar a restablecer la sostenibilidad de la deuda.

Descargue el informe Perspectivas económicas mundiales (i) (disponible a las 9.30, hora del este de Estados Unidos del 10 de enero de 2023)

Perspectivas regionales:

Asia oriental y el Pacífico: Según las proyecciones, el crecimiento se reducirá al 4,3 % en 2023 y aumentará al 4,9 % en 2024. Para obtener más información, consulte el  panorama regional (i).

Europa y Asia central: Se espera que el crecimiento se reducirá al 0,1 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,8 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

América Latina y el Caribe: Se prevé que el crecimiento se reducirá al 1,3 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,4 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional.

Oriente Medio y Norte de África: Según las previsiones, el crecimiento se reducirá al 3,5 % en 2023 y al 2,7 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

Asia meridional: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 5,5 % en 2023 y luego repuntará hasta alcanzar el 5,8 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

África subsahariana: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 3,6 % en 2023 y aumentará al 3,9 % en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (i).

Sitio web: https://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects

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El Banco Mundial estima que la Argentina crecerá 2% en 2023

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El Banco Mundial (BM) estimó que la Argentina crecerá 2% en 2023, luego de haber experimentado un crecimiento de 5,2% en 2022, “mayor al esperado”.

Así lo indicó en su último reporte de ´Perspectivas económicas globales: América Latina y el Caribe´, dado a conocer hoy, donde proyecta que el crecimiento en América Latina se desacelere bruscamente, desde el 3,6% ocurrido en 2022 a a 1,3 % en 2023. y que recupere un 2,4% en 2024.

El Banco modificó las proyecciones a la baja debido a la persistencia de la inflación mundial y las políticas de los gobiernos centrales para combatirlas, entre ellas, la fuerte suba de la tasa de interés ocurrida en los Estados Unidos y Europa, que aún tendrá impacto en las economías durante 2023.

Según la entidad, “América Latina y el Caribe (ALC) ha crecido un 3,6% en 2022, en donde la sólida expansión en la primera mitad del año fue impulsada principalmente por el consumo, respaldado por recuperación de los mercados laborales”.

Sin embargo, agregó, “la actividad se debilitó a fines del año pasado debido a la desaceleración del crecimiento mundial y al endurecimiento

de las condiciones financieras comenzaron a surtir efecto, con una inflación que aumentó en 2022, alcanzando máximos de varias décadas en muchos países”.

“La desaceleración refleja los esfuerzos de las autoridades monetarias para controlar la inflación, y los efectos secundarios de una perspectiva global débil. Se espera que el lento crecimiento en los Estados Unidos y China en reducir la demanda de exportaciones, mientras que es probable que el aumento de las tasas de interés de EEUU. mantenga las condiciones financieras restrictivas”, se indicó en el nuevo reporte del organismo con sede en Washington.

En este sentido, se espera que el lento crecimiento global pese sobre los precios de las materias primas, debilitando los términos de América del Sur.

Para la Argentina en particular, el efecto de la inflación doméstica y factores externos (“external headwings”) influirían sobre el crecimiento del país, proyectado en 2%, según indicó el Banco Mundial.

La entidad también consignó que los planes de llevar adelante la ampliación del gasoducto Néstor Kirchner “beneficiaría en el plano fiscal y en la cuenta corriente de la Argentina, gracias a la baja de las importaciones en energía”.

No obstante, indicó que “el contexto es altamente desafiante dada las necesidades de reducir la inflación de niveles mayores a 80%, y de dejar al peso depreciar y reformar los subsidios a la energía”.

En tanto, se prevé que Brasil crezca un 0,8% en 2023, ya que las altas tasas de interés frenan el crecimiento de la inversión y las exportaciones.

Asimismo, se espera que México, otra de las economías más importantes de la región, “se expanda 0.9% este año, debido a las condiciones monetarias restrictivas, la inflación obstinadamente alta y las exportaciones más débiles restringen la actividad”.

El organismo multilateral que conduce David Malpass considera que “la inflación interna en ALC podría resultar más persistente de lo anticipado, con el riesgo de un movimiento alcista en el largo plazo de expectativas de inflación”, y consideró que controlar el alza de precios de forma duradera “podría requerir subas de tasas de interés adicionales”.

Por último, el Banco Mundial reparó en que “el pronóstico de referencia indica un estancamiento del nivel de vida en la primera mitad de la década de 2020, con un promedio por crecimiento del PIB per cápita del 0,6% anual durante 2020-2024”.

En consecuencia, señaló que “esto podría dificultar la lucha contra una amplia gama de problemas sociales, empeorando las barreras para el desarrollo sostenido e inclusivo en América Latina”.

Por último, indicó que en el mundo las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania seguirán impactando en 2023 y “se estima que el crecimiento mundial caerá al 1,7%, por debajo del 3% esperado hace seis meses”, concluyó el Banco Mundial.

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Controlar la corrupción no es opcional

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Escriben Arturo Herrera Gutierrez y Jim Anderson – La corrupción no consiste únicamente en el desperdicio de recursos. Es la causa del deterioro de la infraestructura, la destrucción ambiental, el abuso de poder y la exclusión, y el debilitamiento de la confianza. Abordar la corrupción sigue siendo esencial para que el Grupo Banco Mundial cumpla su misión de aliviar la pobreza y reducir la desigualdad.

La corrupción es un problema fundamental de desarrollo. Perjudica a los pobres y merma el progreso.  La corrupción no consiste únicamente en el desperdicio de recursos. Es la causa del deterioro de la infraestructura, la destrucción ambiental, el abuso de poder y la exclusión, y el debilitamiento de la confianza.  Después de casi tres años del inicio de la pandemia de COVID-19, y el aumento de las tensiones internacionales, abordar la corrupción sigue siendo esencial para que el Grupo Banco Mundial cumpla su misión de aliviar la pobreza y reducir la desigualdad.

CÓMO EL BANCO MUNDIAL LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

Aunque se han producido algunos avances (i) en la lucha contra la corrupción, estos han sido demasiado lentos. Debemos hacer más, y tenemos que hacerlo mejor. A continuación presentamos tres áreas de la labor contra la corrupción que pueden generar grandes beneficios para la sociedad: la participación, la transparencia y los datos.

En el área de la participación se reconoce el papel esencial de los ciudadanos y la sociedad civil en la configuración de las políticas y en la lucha contra la corrupción. Trabajamos para permitir que la sociedad civil desempeñe esta importante función de diversas maneras. A través de la Alianza Global para la Auditoría Social (i), junto con nuestros asociados respaldamos 50 proyectos sobre iniciativas de responsabilidad social en 34 países. Estas iniciativas apoyan la labor de las organizaciones de la sociedad civil para fortalecer la rendición de cuentas en sectores como la salud, la educación, la protección social y el agua, y en cuestiones como la gestión de las finanzas públicas (i) y la fragilidad, los conflictos y la violencia.

Ahora, veamos la transparencia. El acceso a la información es un derecho humano fundamental, y también uno que puede ser notablemente eficaz para controlar la corrupción. La transparencia en la información básica sobre el Gobierno, como datos del presupuesto y de la deuda, es esencial. Puede promover la rendición de cuentas y empoderar a los ciudadanos. Estos deben saber si sus impuestos se están malgastando o si su futuro se está poniendo en riesgo sin su conocimiento. El Grupo Banco Mundial respalda el acceso a la información (i) a través de reformas de políticas, el desarrollo de capacidad y la tecnología.

Creemos que el uso de evidencias y datos es clave para sustentar nuestra labor, y esto es esencial para la lucha contra la corrupción.  El Banco Mundial apoya las innovaciones en el ámbito del GovTech (i) en sus países asociados para fortalecer la opinión de las personas y su participación en la vida pública. Ayudamos a los Gobiernos a aumentar la disponibilidad de información para sus ciudadanos a través de innovaciones y herramientas digitales. Además, nos esforzamos para utilizar las enormes cantidades de datos (i) que están cada vez más a disposición del público.

Trabajamos para facilitar este proceso, por ejemplo, reuniendo los datos sobre adquisiciones en una plataforma común llamada ProACT (i), cuyo nombre significa anticorrupción y transparencia en las adquisiciones. ProACT permite realizar análisis de datos relacionados con más de 21 millones de contratos en 120 países. Basándose en la bibliografía sobre las señales de alarma de los riesgos de corrupción, la plataforma es una herramienta que le sirve a la sociedad civil para, mediante el uso de datos, exigir a los Gobiernos que rindan cuentas y mejorar así el uso de los recursos públicos.

NECESITAMOS INSTITUCIONES MÁS SÓLIDAS

Nuestros esfuerzos exigen instituciones más fuertes y un respeto fundamental del Estado de derecho. El trato igualitario ante la ley es un valor democrático, y en nuestros programas respaldamos este objetivo de muchas maneras, ayudando a los países a fortalecer sus instituciones judiciales (i) y promover la rendición de cuentas. La corrupción, que puede abarcar desde el soborno hasta la captura del Estado y el nepotismo (PDF, en inglés), tiene un efecto devastador en los sistemas económicos. Apoyamos los mecanismos de rendición de cuentas en el sector público y la competencia abierta, y respaldamos las políticas que reducen el daño causado por la captura del Estado (PDF, en inglés).

También brindamos apoyo a más de 70 países para que fortalezcan las entidades fiscalizadoras superiores (i), los organismos anticorrupción (i) y los órganos encargados de la aplicación de la ley (i) con el fin de mejorar la supervisión. Ayudamos a los países a garantizar que quienes cometan actos de corrupción rindan cuentas y que se restituyan los activos públicos robados y se reparen los daños que hayan causado. Lo hacemos a través de nuestra alianza con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC): la Iniciativa para la Recuperación de Activos Robados (StAR). Una recopilación de datos reciente de la Iniciativa StAR (i) revela que se han congelado o confiscado cerca de USD 10 000 millones en fondos producto de la corrupción o que fueron devueltos a un país afectado por este problema. Si bien esto representa solo una pequeña parte de lo que se sustrae, da motivos para un optimismo prudente: la recuperación de activos a nivel internacional es factible; ya no es tan raro como antes.

Para combatir la corrupción se requiere perseverancia y cooperación en todo el mundo. La corrupción no es un problema de los países en desarrollo; es un problema global.  Debemos seguir extrayendo enseñanzas de las experiencias (i) y trabajar juntos, tanto a nivel mundial como nacional, para combatir la corrupción. Controlar este problema no compite con nuestras otras prioridades en el Banco Mundial, sino que es la base de todo. En nuestras encuestas a partes interesadas hemos descubierto que la principal razón por la que las reformas económicas y sociales fallan o tardan en implementarse es la corrupción, e incluso esta tiene una mayor incidencia que los problemas de coordinación, los aspectos políticos o las cuestiones relativas a la capacidad.

De cara al futuro, queremos intensificar nuestra labor dirigida a reducir la corrupción en las adquisiciones y la gestión de contratos, ampliar el uso de los datos y la tecnología, apoyar la transparencia de la titularidad efectiva, y hacer más para fortalecer las instituciones de rendición de cuentas y el Estado de derecho. Estamos integrando más profundamente la lucha contra la corrupción en nuestros diagnósticos y estrategias a nivel de los países para apoyar el contrato social (PDF, en inglés).

Controlar la corrupción no es una opción. Debe ser una prioridad.

Arturo Herrera Gutierrez – Director global, Práctica Mundial sobre Gobernanza del Banco Mundial

Jim Anderson – Especialista principal en buen gobierno del Banco Mundial

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Las remesas crecen un 5% en 2022 hasta alcanzar los USD 626 000 millones

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Las remesas a los países de ingreso bajo y mediano experimentaron un crecimiento aproximado del 5 % en 2022. Se estima que las remesas a América Latina y el Caribe han aumentado un 9,3 % y como porcentaje del PIB, superaron el 20 % en El Salvador, Honduras, Jamaica y Haití.

Las remesas a los países de ingreso bajo y mediano enfrentaron factores adversos en el ámbito mundial en 2022, pero experimentaron un crecimiento aproximado del 5 %, hasta alcanzar los USD 626 000 millones. Esta cifra es muy inferior al aumento del 10,2 % que se registró en 2021, según la Reseña sobre migración y desarrollo (i) publicada en forma más reciente por el Banco Mundial.

Las remesas son una fuente esencial de ingresos para los hogares de los países de ingreso bajo y mediano. Alivian la pobreza, mejoran los resultados nutricionales y están asociadas a un mayor peso al nacer y tasas de matriculación escolar más elevadas entre los niños de hogares desfavorecidos. Los estudios indican que las remesas ayudan a los hogares receptores a fortalecer su resiliencia, por ejemplo a través del financiamiento de una vivienda más adecuada, y les permiten afrontar las pérdidas después de un desastre.

Los flujos de remesas a las regiones en desarrollo se vieron afectados por varios factores en 2022. A medida que la pandemia de COVID-19 disminuía, la reapertura de las economías receptoras respaldó el empleo de los migrantes y su capacidad para continuar ayudando a sus familias en su país de origen. El aumento de los precios, por otra parte, incidió de manera adversa en los ingresos reales de los migrantes. Otro factor que influye en el valor de las remesas es la valorización del rublo, que se tradujo en un mayor valor, en términos del dólar estadounidense, de las remesas procedentes de Rusia con destino a Asia central. En el caso de Europa, el debilitamiento del euro tuvo el efecto opuesto de reducir el valor en dólares estadounidenses de los flujos de remesas con destino al Norte de África y a otros países. En los países que sufrieron escasez de divisas y establecieron múltiples tipos de cambio, los flujos de remesas registrados oficialmente disminuyeron a medida que se optaba por efectuar las remesas a través de canales alternativos que ofrecían tipos de cambio más convenientes.

“Los migrantes contribuyeron a atenuar la rigidez de los mercados laborales en los países anfitriones mientras ayudaban a sus familias a través del envío de remesas.Las políticas inclusivas de protección social han ayudado a los trabajadores a capear las incertidumbres en materia de ingresos y empleo creadas por la pandemia de COVID-19.Dichas políticas generan impactos mundiales a través de las remesas y se deben seguir aplicando”, afirmó Michal Rutkowski, director global de la Práctica Global de Protección Social y Trabajo del Banco Mundial.

A nivel regional, África podría ser la región más perjudicada por las crisis simultáneas, incluida la grave sequía y el alza de los precios internacionales de la energía y los productos básicos alimentarios. Se calcula que las remesas a África subsahariana han aumentado un 5,2 %, en comparación con el 16,4 % registrado el año pasado. En otras regiones, se estima que los flujos de remesas han crecido un 10,3 % en Europa y Asia central, donde el aumento de los precios del petróleo y la demanda de trabajadores migrantes en Rusia respaldó las remesas, además de los efectos de la valorización de la moneda. En Ucrania, las remesas registraron un aumento aproximado del 2 %, una cifra inferior a las proyecciones anteriores, debido a que los fondos se enviaron a los países que habían recibido a los ucranianos. Asimismo, es probable que haya aumentado el volumen de dinero entregado en mano. Se calcula que los flujos de remesas crecieron un 9,3 % en América Latina y el Caribe, un 3,5 % en Asia meridional, un 2,5 % en Oriente Medio y Norte de África y un 0,7 % en Asia oriental y el Pacífico. En 2022, por primera vez un país individual, India, va camino a recibir remesas anuales por valor de más de USD 100 000 millones.

En una sección especial sobre la migración impulsada por el clima, en la reseña se subraya que el aumento de las presiones derivadas del cambio climático generará un incremento de la migración dentro de cada país y restringirá los medios de subsistencia. Es probable que las personas más pobres sean las más afectadas, pues suelen carecer de los recursos necesarios para adaptarse o para trasladarse a otro lugar. De acuerdo con los estudios realizados, la migración puede desempeñar un papel importante para afrontar los impactos climáticos, por ejemplo, al proporcionar una vía de escape de los desastres, y también a través del envío de remesas y otras formas de ayuda a los hogares afectados. A fin de afrontar el desafío de la migración relacionada con el clima, en particular en el contexto de la movilidad transfronteriza, como sucede en el caso de los pequeños Estados insulares, es probable que sea necesario modificar las normas jurídicas internacionales y los marcos institucionales en materia de migración.

“A lo largo de la historia, la respuesta de las personas ante el deterioro de las condiciones climáticas ha sido desplazarse para sobrevivir.A efectos de gestionar el desplazamiento en las regiones afectadas, así como el ingreso de personas en las comunidades receptoras, será necesario planificar una migración segura y regular como parte de las estrategias de adaptación”, explicó Dilip Ratha, autor principal de la reseña y jefe de la Alianza Mundial de Conocimientos sobre Migración y Desarrollo (KNOMAD)“En las estrategias nacionales y regionales de desarrollo, se debe tener en cuenta la migración derivada del clima”, agregó.

Otro de los datos que se incluyen en la reseña es el costo de enviar USD 200 a países de ingreso bajo y mediano, que continúa siendo elevado y asciende, en promedio, al 6 % en el segundo trimestre de 2022, según la base de datos sobre los precios de las remesas en el mundo. El envío de dinero a través de los operadores de telefonía móvil es menos costoso (3,5 %), pero los canales digitales representan menos del 1 % del volumen total de las transacciones. Las tecnologías digitales permiten ofrecer servicios de envío de remesas más rápidos y menos costosos. No obstante, la carga que impone el cumplimiento de las reglamentaciones en materia de lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo sigue limitando el acceso de nuevos prestadores de servicios a bancos corresponsales. Estas reglamentaciones también inciden en el acceso de los migrantes a servicios de remesas digitales.

Tendencias regionales en las remesas

Se estima que las remesas a la región de Asia oriental y el Pacífico han aumentado un 0,7 % hasta alcanzar los USD 134 000 millones en 2022, poniendo fin a la disminución de los dos años anteriores. La escasez de mano de obra en los sectores de hotelería y salud de las economías de ingreso alto y el aumento de los precios del petróleo que benefició a los países del Consejo de Cooperación del Golfo impulsaron la demanda de trabajadores en 2022, lo que contribuyó al aumento de las remesas. No obstante, se calcula que las remesas a China han disminuido casi un 4 %, debido a las restricciones que impiden a los trabajadores viajar al extranjero en el marco de las políticas relacionadas con la COVID-19. Las remesas como porcentaje del producto interno bruto (PIB) son elevadas en Tonga (50 %) y en Samoa (34 %). En 2023, se prevé que las remesas disminuirán un 1 % a causa de las condiciones menos favorables en los países de destino de los migrantes. El costo de enviar USD 200 a la región aumentó, en promedio, al 6,2 % en el segundo trimestre de 2022, en comparación con el 5,8 % registrado el año anterior.

Por otra parte, se calcula que los flujos de remesas a Europa y Asia central han aumentado un 10,3 %, hasta alcanzar los USD 72 000 millones en 2022. El aumento de los precios del petróleo y la demanda de trabajadores migrantes incrementaron el flujo de remesas de Rusia a los países de Asia central. Además, la valorización del rublo frente al dólar estadounidense se tradujo en un aumento del valor, en términos de dólares, de dichas remesas procedentes de Rusia. Las remesas a República Kirguisa y Tayikistán superaron el 30 % del PIB. En 2023, se prevé que los ingresos por remesas tendrán un crecimiento más moderado, del 4,2 %, debido a las perspectivas menos favorables en los principales países de envío de remesas. El costo de enviar USD 200 a la región aumentó ligeramente al 6,4 %, en promedio, en el segundo trimestre de 2022 (estos datos no incluyen los corredores que tienen su origen en Rusia).

Se estima que las remesas a América Latina y el Caribe han aumentado un 9,3 % en 2022, hasta alcanzar los USD 142 000 millones. Los datos correspondientes a los primeros nueve meses de 2022 indican un aumento del 45 % para Nicaragua, un 20 % para Guatemala, un 15 % para México y un 9 % para Colombia. El crecimiento del empleo de los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos contribuyó a los flujos de remesas. A su vez, las remesas recibidas por migrantes en tránsito también contribuyeron a flujos sólidos en México y América Central. Las remesas, como porcentaje del PIB, superaron el 20 % en El Salvador, Honduras, Jamaica y Haití. En 2023, es probable que las remesas tengan un crecimiento más moderado, del 4,7 %, debido a las perspectivas económicas menos favorables en Estados Unidos, Italia y España. El costo de enviar USD 200 a la región ascendió, en promedio, al 6 % en el segundo trimestre de 2022, en comparación con el 5,6 % registrado el año anterior.

Se calcula que las remesas a los países en desarrollo de Oriente Medio y Norte de África han aumentado un 2,5 % en 2022, hasta alcanzar los USD 63 000 millones, en comparación con un crecimiento del 10,5 % el año pasado. El menor crecimiento de las remesas está vinculado, en parte, a la erosión de los aumentos del salario real en la zona del euro, aun cuando se registraba una mayor demanda de remesas en los países de origen por el deterioro de las condiciones, lo que incluye la sequía en el Magreb y los elevados precios del trigo importado. Las remesas como porcentaje del PIB son elevadas en el Líbano (38 %) y en la Ribera Occidental y Gaza (19 %). Se prevé que los flujos de remesas crecerán un 2 % en 2023. El costo de enviar USD 200 a la región ascendió al 6,3 %, en promedio, en el segundo trimestre de 2022.

Las remesas a Asia meridional registraron un aumento aproximado del 3,5 %, hasta llegar a los USD 163 000 millones en 2022. Pero existe una gran disparidad entre los países, desde el aumento del 12 % previsto para India, que va camino a recibir USD 100 000 millones durante el año, hasta el aumento del 4 % en Nepal y la disminución agregada del 10 % para los países restantes de la región. La disminución de las remesas refleja la suspensión de los incentivos especiales que habían establecido algunos Gobiernos para atraer flujos durante la pandemia, así como la preferencia por canales informales que ofrecen tipos de cambio más convenientes. Las remesas a India aumentaron gracias a las subas salariales y la solidez del mercado de trabajo en Estados Unidos y otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En los países de destino del Consejo de Cooperación del Golfo, los Gobiernos garantizaron una inflación baja a través de medidas de apoyo directo que protegían la capacidad de los migrantes para enviar remesas. El costo de enviar USD 200 a la región fue de un 4,1 %, en promedio, en el segundo trimestre de 2022, lo que representa una disminución respecto del 4,3 % registrado el año anterior.

Las remesas a África subsahariana, la región más expuesta a los efectos de la crisis internacional, registraron un aumento aproximado del 5,2 %, hasta llegar a los USD 53 000 millones en 2022, en comparación con el 16,4 % registrado el año pasado (debido, principalmente, a los elevados flujos a Nigeria y Kenya). Se prevé que el crecimiento de las remesas en 2023 disminuirá al 3,9 % mientras persistan las condiciones adversas en el entorno mundial y los países de origen a nivel regional. Las remesas como porcentaje del PIB son elevadas en Gambia (28 %), Lesotho (21 %) y Comoras (20 %). El costo de enviar USD 200 a la región fue de un 7,8 %, en promedio, en el segundo trimestre de 2022, lo que representa una disminución respecto del 8,7 % registrado el año anterior. El costo de enviar remesas en los corredores menos costosos asciende, en promedio, al 3,4 %, en comparación con el 25,2 % en los más costosos.

En la Reseña sobre migración y desarrollo (i), se analizan las tendencias en los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la migración, a saber: aumento del volumen de las remesas en proporción al PIB, reducción de los costos de transacción de las remesas y disminución de los costos de contratación.

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