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Por qué la desigualdad económica es importante para el desarrollo

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Escriben Luis Felipe López-Calva, Deon Filmer y Haishan Fu / Banco Mundial – ¿La desigualdad económica es importante para el desarrollo? Esta pregunta la abordamos recientemente en un evento (i) en que participaron expertos internacionales y profesionales del área. Entre los asistentes estuvo el economista en jefe del Banco Mundial Indermit Gill, cuya respuesta fue: “¿Cómo no va a serlo?”. Si examinamos todos los aspectos de la desigualdad —a saber, la desigualdad con respecto a las oportunidades, los ingresos, la riqueza y el poder—, este tema es muy importante. Si es demasiado elevada o inmanejable, puede perjudicar gravemente el desarrollo. Entonces, la pregunta clave es: “¿Qué hacer al respecto? ¿El remedio es a menudo peor que la enfermedad?”.

La elevada desigualdad económica de un país puede limitar la capacidad de las personas para ascender en la escala socioeconómica y, por lo tanto, desacelerar el progreso hacia un crecimiento de base amplia y la erradicación de la pobreza. Por otro lado, la disminución de los altos niveles de desigualdad puede impulsar el desarrollo económico, fortalecer el capital humano y acelerar la reducción de la pobreza.

Sabemos que enfrentar la desigualdad económica es esencial para impulsar la prosperidad compartida y alcanzar los principales objetivos de desarrollo. Pero ¿cuándo la desigualdad es demasiado alta? ¿Qué soluciones de política son más eficaces?

De qué manera el Banco Mundial monitorea la desigualdad económica

Para abordar eficazmente la desigualdad, primero debemos medirla con precisión. La Plataforma de Pobreza y Desigualdad (i) del Banco Mundial proporciona estimaciones del índice de Gini —un indicador de cuán equitativamente (o desigualmente) se distribuyen los ingresos o el consumo entre la población— para 172 países, que abarcan alrededor del 98 % de la población mundial. Esta valiosa herramienta ayuda a evaluar el nivel de desigualdad económica en estos países. Una de las razones por las que elegimos el índice de Gini es su extenso historial de uso y el grado de familiaridad para un público más amplio.

Los datos de esta plataforma sirven de base para un nuevo indicador mundial que introdujimos en 2024 en el Sistema de Calificación Institucional (i) del Banco Mundial: el número de países con alto nivel de desigualdad (i), esto es, los países con un índice de Gini superior a 40. Los últimos datos más indican que más de una de cada cuatro personas vive en países con elevada desigualdad, principalmente en África subsahariana y América Latina y el Caribe.

Desafíos en el monitoreo de la desigualdad económica

Nuestro indicador, si bien es útil, es solo una de las numerosas formas de medir la desigualdad económica, y cada método tiene sus limitaciones. En el caso de la Plataforma de Pobreza y Desigualdad, por ejemplo, las estimaciones se basan en datos de encuestas de hogares, que a menudo subrepresentan a las personas ubicadas en los extremos de la distribución del ingreso debido a la información insuficiente o la falta de respuesta.

La constancia de los datos también varía: algunos países actualizan sus estimaciones anualmente, mientras que otros lo hacen con menos frecuencia. Además, los países de América Latina y muchos países de ingreso alto tienden a utilizar datos sobre los ingresos disponibles, mientras que otros (sobre todo, los países de ingreso bajo y mediano bajo) emplean el gasto de consumo, principalmente porque esa información está disponible.

Otros factores también pueden dificultar la comparación más precisa de las estimaciones de desigualdad entre los países. En algunos países se ajustan las diferencias de precios entre las zonas rurales y urbanas al momento de calcular los ingresos o el consumo real de los hogares, mientras que en otros no se hace. Con el tiempo, además, pueden surgir problemas de comparabilidad, a medida que los países cambian los diseños y las metodologías de las encuestas.

En los últimos años, se han realizado esfuerzos para abordar estas diferencias, por ejemplo, combinando las encuestas de hogares con los registros fiscales u otros datos administrativos. Sin embargo, a excepción de los países de ingreso alto, la información detallada de los impuestos sobre los ingresos personales suele ser limitada.

Hay que invertir en mejores datos para fortalecer la formulación de políticas

Disponer de datos más precisos y oportunos ayudará a mejorar la manera en que medimos y monitoreamos la desigualdad económica, algo crucial para elaborar mejores políticas.

El Banco Mundial colabora activamente con los países para mejorar la calidad de sus datos sobre bienestar. Este apoyo incluye medidas como crear alianzas más sólidas con los sistemas estadísticos nacionales, ampliar el uso de los datos fiscales y administrativos para reducir la falta de información y desarrollar métodos innovadores que capturen mejor la distribución del ingreso y la riqueza.

Por ejemplo, en el marco de la 21.a reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-21), nuestro fondo para los países de ingreso bajo, nos hemos comprometido a ayudar a 30 países clientes para que inviertan en encuestas de hogares y diseñen mejores políticas basadas en datos empíricos.

La misión del Banco Mundial de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida en un planeta habitable concibe un mundo en el que el crecimiento no solo sea sólido, sino también de base amplia. Ello significa incluir sistemáticamente a las personas de todos los niveles de ingreso, especialmente aquellas que están en el extremo inferior de la distribución.

Para alcanzar estos objetivos, debemos comprender los factores que impulsan la desigualdad económica, y tener mejores datos, alianzas más sólidas y un diálogo abierto. Aunque todavía quedan desafíos pendientes, nuestro compromiso con la colaboración y la formulación de políticas basadas en evidencias continuará guiando los esfuerzos para garantizar que el crecimiento beneficie a todos y nadie quede rezagado.

Luis Felipe López-Calva Director global, Práctica Global de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad
Deon Filmer Director, Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo, Banco Mundial
Haishan Fu Jefa de Estadística del Banco Mundial y Directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo

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El Banco Mundial advierte: proteger los recursos naturales ya no es solo ambiental, es clave para la economía

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Un nuevo informe del Banco Mundial sostiene que la degradación de la tierra, el agua y el aire no solo constituye una amenaza ambiental, sino un riesgo económico inmediato. Según el estudio Reboot Development: The Economics of a Livable Planet (2025), restaurar los ecosistemas y gestionar mejor los recursos naturales puede generar beneficios económicos y sociales sustanciales, desde mayor productividad agrícola hasta la creación de empleo en sectores verdes.

El documento revela que el 90% de la población mundial vive en tierras degradadas, con aire contaminado o bajo estrés hídrico, mientras que en los países de bajos ingresos el 80% enfrenta simultáneamente los tres problemas. La pérdida de bosques, por ejemplo, reduce las precipitaciones y los rendimientos agrícolas, generando costos anuales cercanos a USD 379.000 millones, equivalentes al 8% del PBI agrícola global.

Otro dato crítico es la “paradoja del nitrógeno”: si bien los fertilizantes impulsan la producción, su uso excesivo deteriora cultivos y ecosistemas, lo que representa un costo global estimado en USD 3,4 billones anuales.

Además, la contaminación del aire y el agua daña silenciosamente la salud, reduce la productividad laboral y afecta las capacidades cognitivas, limitando el potencial humano.

La oportunidad: más empleo y crecimiento con naturaleza gestionada

Pese al diagnóstico, el Banco Mundial subraya que invertir en naturaleza es una política de desarrollo inteligente. El informe estima que un uso más eficiente de los recursos naturales podría reducir la contaminación en un 50% y generar retornos muy superiores al costo inicial.

Entre los ejemplos concretos:

  • Manejo de fertilizantes: mejorar las prácticas de uso de nitrógeno puede generar beneficios 25 veces superiores a su costo, aumentando a la vez los rendimientos de los cultivos.
  • Agua potable y saneamiento: la cloración en el punto de acceso podría evitar la muerte de una cuarta parte de los niños que fallecen prematuramente por enfermedades relacionadas con el agua.
  • Mercados de contaminación: cada dólar invertido en esquemas de reducción de emisiones puede generar beneficios de entre USD 26 y USD 215.

“Las personas y comunidades de todo el mundo no solo enfrentan una crisis ambiental, sino también económica. La buena noticia es que existen soluciones: si los países hacen las inversiones acertadas ahora, los sistemas naturales se pueden restaurar y generar rendimientos considerables en materia de crecimiento y empleo”, afirmó Axel van Trotsenburg, director gerente sénior del Banco Mundial.

Información, coordinación y evaluación

El informe destaca tres áreas clave para avanzar en un modelo de desarrollo sostenible:

  • Información en tiempo real: integrar datos de estaciones de monitoreo y satélites para mejorar la toma de decisiones y la rendición de cuentas.
  • Coordinación intersectorial: aplicar políticas de manera conjunta, evitando que la reducción de impactos en un área genere efectos negativos en otras.
  • Evaluación continua: realizar revisiones periódicas para ajustar las políticas y escalar las prácticas más efectivas.

El Banco Mundial insiste en que ya existen experiencias exitosas de crecimiento económico desacoplado de la degradación ambiental, lo que demuestra la viabilidad de transitar hacia economías resilientes y sostenibles.

El estudio plantea que los países deben dejar de ver la naturaleza como una restricción y empezar a considerarla un activo económico estratégico. Restaurar ecosistemas y reducir la presión sobre los recursos naturales no solo protege la biodiversidad, sino que aumenta la resiliencia económica frente a sequías, crisis hídricas y choques de productividad.

En términos de política pública, se proyecta una mayor presión para que los gobiernos internalicen los costos ambientales mediante impuestos verdes, estándares de emisiones y esquemas de comercio de derechos. El desafío, subraya el Banco Mundial, será asegurar que estas políticas contemplen criterios de equidad, especialmente en países de ingresos bajos y medios.

Misiones podría ir hacía una economía que valore el capital natural

El informe subraya que proteger y restaurar la naturaleza deja de ser una “externalidad” para convertirse en una palanca de crecimiento y empleo. Misiones tiene factores comparativos —bosques de rápido crecimiento, un entramado pyme orientado a la madera y capacidades académicas locales— que pueden convertir a la provincia en un caso ejemplar de bioeconomía regional.

Sin embargo, eso exige políticas integradas: medición ambiental, trazabilidad y certificación, esquemas de pago por servicios ecosistémicos y acceso a financiamiento concesional para escalar inversiones verdes. Sin esas señales de mercado y coordinación institucional, el riesgo es que la expansión productiva erosione los servicios hídricos y la productividad futura, replicando la ‘trampa’ que el informe advierte para economías basadas en extracción.

La experiencia misionera muestra que el desarrollo industrial y la preservación ambiental no son caminos contrapuestos, sino que pueden retroalimentarse si se asume una visión estratégica de largo plazo. El desafío no es menor: exige inversión en información ambiental, certificaciones y esquemas innovadores de financiamiento verde. Pero el potencial es enorme.

Si Misiones logra articular sus políticas productivas con las recomendaciones internacionales, podría no solo consolidar su industria, sino también posicionarse como un modelo de desarrollo donde el cuidado de la naturaleza se transforma en motor de empleo, competitividad y resiliencia frente al cambio climático.

Reiniciar el desarrollo: La economía de un planeta habitable by CristianMilciades

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Educación e inteligencia artificial: el Banco Mundial advierte sobre los desafíos en América Latina

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La inteligencia artificial (IA) ya está transformando la educación superior en América Latina y el Caribe, con aplicaciones que mejoran el aprendizaje, apoyan la investigación y optimizan la gestión institucional. Sin embargo, el Banco Mundial advierte que su adopción en la región sigue siendo fragmentada, limitada por brechas digitales, baja innovación local y desafíos éticos.

El informe “La revolución de la IA en la Educación Superior. Lo que hay que saber” (2025), elaborado por Ezequiel Molina y Exequiel Medina para el Banco Mundial, expone cómo la masificación del sistema universitario en la región —que pasó de 7,4 millones de estudiantes en 1990 a más de 31 millones en 2023, según UNESCO— enfrenta hoy una encrucijada: garantizar calidad, equidad y eficiencia en un contexto de limitados recursos públicos.

La IA aparece como una herramienta capaz de cerrar brechas de aprendizaje, personalizar trayectorias académicas y reducir costos administrativos, pero con riesgos asociados. El documento señala que América Latina solo aporta el 0,21% de las patentes globales en IA, lo que refleja una débil capacidad de innovación propia.

Además, persisten desigualdades estructurales: solo el 24% de los estudiantes de los quintiles más bajos accedía a la universidad en 2012, y cerca del 50% abandona durante el primer año de cursada, según datos de la CEPAL y del Banco Mundial.

La masificación de la educación superior y la irrupción de la IA

El Banco Mundial clasifica las aplicaciones de la IA en tres áreas principales:

  • Estudiantes: tutores virtuales y plataformas de aprendizaje adaptativo que ajustan contenido y ritmo en tiempo real. Estudios de Harvard y Stanford muestran que los alumnos que utilizan tutores IA aprenden más del doble en menos tiempo y a costos reducidos de hasta 20 dólares anuales por tutor.
  • Docentes: herramientas de evaluación automática y apoyo a la investigación. Un 61% de los profesores encuestados ya usó IA en su enseñanza, pero un 83% expresó preocupación sobre la capacidad de los alumnos para evaluar críticamente sus resultados, y un 80% señaló falta de guías institucionales claras.
  • Instituciones: algoritmos de predicción para identificar estudiantes en riesgo, mejorar procesos de admisión y asignación de recursos. En Chile, un sistema de IA redujo en 20% los errores de asignación de cupos y mejoró un 38% las opciones de alumnos mal emparejados.

El reporte también alerta sobre los retos de infraestructura y conectividad en zonas rurales y advierte que, sin políticas sólidas, las herramientas de IA pueden amplificar desigualdades educativas existentes.

El documento, coordinado por la Práctica Global de Educación para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, subraya que la IA no debe reemplazar al criterio humano, sino complementar la docencia e investigación.

Entre los desafíos se destacan:

  • Ética y privacidad de datos: necesidad de marcos regulatorios transparentes y de protección de información estudiantil.
  • Equidad digital: acceso a banda ancha y dispositivos adecuados.
  • Capacitación docente: programas de formación y retención de talento académico.

Las repercusiones económicas y sociales son directas. Una adopción efectiva de la IA podría mejorar la movilidad social al facilitar trayectorias universitarias más exitosas, pero también tensiona a las instituciones con menores recursos y amenaza con profundizar la segmentación educativa si no hay inversión pública y cooperación multisectorial.

Un futuro condicionado por la gobernanza de la IA

El Banco Mundial sostiene que la región debe avanzar hacia un enfoque colaborativo entre gobiernos, universidades y sector privado para impulsar la innovación en IA y garantizar un acceso inclusivo.

La clave será equilibrar nivel de actividad, equidad digital y gobernanza ética. En palabras del informe: “El futuro de la Educación Superior está siendo remodelado por la IA, y las decisiones que se tomen hoy determinarán si esta transformación conduce a una mayor inclusión y oportunidades de aprendizaje para todos”.

Revolución de la IA en Educación Superior by CristianMilciades

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Argentina accede a préstamo de USD 230 millones del BIRF para impulsar empleo y formación laboral

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El Gobierno nacional formalizó la aprobación de un préstamo por USD 230 millones del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) destinado al financiamiento adicional del proyecto “Fomentar Mejores Empleos con Programas Integrados de Formación y Empleo”. El objetivo es impulsar la capacitación laboral y fortalecer las redes de empleo locales, bajo la ejecución del Ministerio de Capital Humano.

Financiamiento internacional para promover el empleo

A través del Decreto 482/2025, publicado en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo aprobó el modelo de convenio de préstamo BIRF 9823-AR, que prevé un desembolso de hasta USD 230 millones. Los fondos estarán destinados a ampliar y reforzar iniciativas vinculadas a la formación profesional, certificación de competencias laborales, otorgamiento de estipendios y fortalecimiento de oficinas de empleo municipales.

El proyecto se enmarca dentro de los lineamientos del Programa de Formación y Empleo que busca mejorar la empleabilidad de grupos priorizados en Argentina y aumentar la calidad de los servicios públicos de capacitación laboral.

Ejes estratégicos del proyecto

El préstamo se implementará en cinco líneas de acción:

  1. Sistema de certificación y capacitación por competencias laborales.
  2. Estipendios para fomentar la participación en políticas activas del mercado de trabajo.
  3. Fortalecimiento de la red de Oficinas de Empleo Municipales.
  4. Optimización de los sistemas de información y evaluación.
  5. Gestión y supervisión del proyecto.

El Ministerio de Capital Humano será el organismo ejecutor de este plan, con facultades para realizar contrataciones y operaciones necesarias para su desarrollo, conforme a los procedimientos establecidos por el convenio con el BIRF.

Condiciones financieras y marco institucional

La Oficina Nacional de Crédito Público del Ministerio de Economía no presentó objeciones, destacando que el préstamo ofrece condiciones financieras más favorables que las disponibles en el mercado. El Banco Central también avaló la operación, considerando que su impacto en la balanza de pagos será “limitado y consistente con la dinámica prevista para las operaciones externas”.

Además, el decreto autoriza al Ministro de Economía y/o al Secretario de Finanzas a suscribir el convenio y realizar modificaciones, siempre que no alteren el monto del préstamo ni su objeto principal.

El acceso a este financiamiento multilateral apunta a fortalecer la articulación entre el Estado nacional y los municipios para brindar oportunidades laborales concretas, especialmente a sectores vulnerables. La mejora en la infraestructura institucional —desde sistemas de evaluación hasta oficinas de empleo— podría ser clave para una política de inserción laboral más efectiva en el corto y mediano plazo.

Esta inversión refuerza también la estrategia nacional de recuperación del empleo como motor para la estabilización social y económica, en un contexto en el que la capacitación y la empleabilidad son pilares para reducir la informalidad y promover el desarrollo humano.

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La inclusión financiera crece a niveles récord en economías en desarrollo gracias a los teléfonos móviles

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El acceso a servicios financieros creció a niveles récord en las economías en desarrollo, impulsado por el uso de teléfonos móviles como herramienta de ahorro. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, el 40% de los adultos en países de ingresos bajos y medios ya ahorra a través de cuentas formales, el mayor salto en más de una década. La digitalización financiera se consolida como pilar del desarrollo económico global.

La inclusión financiera avanza con el respaldo de la telefonía móvil

En 2024, el 40% de los adultos en economías de ingresos bajos y medianos utilizó cuentas financieras formales para ahorrar, lo que representa un incremento de 16 puntos porcentuales respecto a 2021, según el informe Global Findex 2025 del Grupo Banco Mundial. Este crecimiento es el más acelerado en más de una década y está estrechamente vinculado a la expansión del acceso digital.

Una de las claves detrás de esta evolución es la telefonía móvil. El 10% de los adultos en estas economías ya utiliza cuentas de dinero móvil para ahorrar, duplicando la proporción registrada en 2021. En África Subsahariana, la tasa de ahorro formal alcanzó al 35% de los adultos, con un crecimiento de 12 puntos.

Más cuentas, más inclusión: el impacto de la conectividad móvil

El 86% de los adultos a nivel global ya posee un teléfono móvil

El informe destaca que la conectividad digital es un factor crítico para la expansión del sistema financiero. A nivel mundial, el 86% de los adultos tiene un teléfono móvil, y el 68% dispone de un smartphone. Esto permite a más personas, incluso aquellas sin acceso a sucursales bancarias tradicionales, operar mediante servicios financieros digitales, ahorrar e invertir.

En América Latina y el Caribe, el 70% de los adultos tiene una cuenta financiera y más de la mitad la utiliza de forma digital. En esta región, el uso de cuentas móviles para ahorrar creció más de 10 puntos porcentuales entre 2021 y 2024.

El 73% de las mujeres en economías emergentes ya tiene cuenta

La brecha de género en la titularidad de cuentas continúa cerrándose. El 73% de las mujeres en países de ingresos bajos y medios accede hoy a servicios financieros, frente al 37% registrado en 2011. Sin embargo, el informe advierte que los adultos más pobres siguen rezagados en inclusión financiera.

Aunque 1.300 millones de adultos aún no tienen cuentas, la mayoría posee teléfonos móviles, lo que representa una oportunidad concreta para ampliar el acceso con soluciones digitales asequibles.

Ajay Banga, presidente del Grupo Banco Mundial, subrayó: “La inclusión financiera puede transformar vidas y economías. Las finanzas digitales convierten ese potencial en realidad, pero se requiere infraestructura, regulación y capacitación”.

Por su parte, Bill Gates, presidente de la Fundación Gates, señaló: “Más personas que nunca tienen hoy herramientas para invertir en su futuro y desarrollar resiliencia económica. Esto es progreso real”.

El crecimiento en el ahorro formal marca un punto de inflexión en el desarrollo económico inclusivo. Las tecnologías móviles no solo están democratizando el acceso financiero, sino también potenciando la resiliencia individual y la inversión local. Sin embargo, el desafío sigue siendo llegar a los sectores más vulnerables, garantizando protección al consumidor, infraestructura digital y productos financieros adaptados. La próxima ola de inclusión dependerá de cómo se integren las políticas públicas, la innovación y el capital humano.

Vea el informe completo:

Findex25 Full Report by CristianMilciades

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